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miércoles, 26 de abril de 2017

"El libro de Gloria Fuertes. Antología de poemas y vida"



Quería hacer una entrada de mi libro nuevo, del Día del Libro: "El libro de Gloria Fuertes. Antología de poemas y vida".

De un tiempo a esta parte leo las novelas en el libro electrónico, pero me gusta comprarme estos libros que además de leerlos, son para recrearse mirándolos, para releerlos al azar abriéndolos por cualquier página y disfrutarlos siempre.

Ya se ha dicho por activa y por pasiva que este año se celebra el centenario del nacimiento de esta poeta que nació en 1917 en Madrid. Por ese motivo hay muchos libros de ella ahora por todas partes. Yo ya tenía uno de Visor, porque siempre me han gustado sus poemas para mayores, aunque creciera con su voz, sus poemas para pequeños, y "Un globo, dos globos, tres globos".

Pero la verdad es que a mí los que más me llegan son los de adultos. A este libro le tenía echado el ojo desde que estuve en la exposición que ahora hay en Madrid, en el Centro Cultural de la Villa, y de la que ya hemos hablado en el blog:

Un regalazo, de vez en cuando hay que mimarse.






martes, 11 de abril de 2017

¡No les perdono bajo ningún pretexto que no sepan volar...!




Hay un anuncio ahora en televisión que habla de este poema. Me estoy refiriendo a uno de un banco, el ING. La primera vez que lo vi, me dije ¡anda si es el poema aquel de las mujeres que saben volar! Cada vez que lo veo pienso que tengo que volver a leerlo, porque me gusta mucho.

Aquí os lo dejo para recordarlo.

Es del poeta argentino Oliverio Girondo.




No se me importa un pito que las mujeres...

No se me importa un pito que las mujeres
tengan los senos como magnolias o como pasas de higo;
un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero,
al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco
o con un aliento insecticida.
Soy perfectamente capaz de sorportarles
una nariz que sacaría el primer premio
en una exposición de zanahorias;
¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono,
bajo ningún pretexto, que no sepan volar.
Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Ésta fue -y no otra- la razón de que me enamorase,
tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo
y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina,
volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa.
Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando,
de algún paseo por los alrededores!
Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado.
"¡María Luisa! ¡María Luisa!"... y a los pocos segundos,
ya me abrazaba con sus piernas de pluma,
para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia
que nos aproximaba al paraíso;
durante horas enteras nos anidábamos en una nube,
como dos ángeles, y de repente,
en tirabuzón, en hoja muerta,
el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera...,
aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas!
¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes...
la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer una mujer etérea,
¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre?
¿Verdad que no hay diferencia sustancial
entre vivir con una vaca o con una mujer
que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender
la seducción de una mujer pedestre,
y por más empeño que ponga en concebirlo,
no me es posible ni tan siquiera imaginar
que pueda hacerse el amor más que volando.



He encontrado en internet, rastreando el poema, cómo cuenta el creativo del banco en cuestión cómo se le ocurrió la idea. Os dejo el enlace por si os interesa:



martes, 28 de marzo de 2017

75 años sin Miguel Hernández





Hoy es el 75 aniversario de la muerte del poeta Miguel Hernández Gilabert, nacido un 30 de octubre de 1910 en Orihuela (Alicante), y muerto de tuberculosis en una prisión en Alicante en 1942.

Hoy no procedía otra entrada que una dedicada a él y a la poesía.


 
CARTA


El palomar de las cartas
abre su imposible vuelo
desde las trémulas mesas
donde se apoya el recuerdo,
la gravedad de la ausencia,
el corazón, el silencio.

Oigo un latido de cartas
navegando hacia su centro.

Donde voy, con las mujeres
y con los hombres me encuentro,
malheridos por la ausencia,
desgastados por el tiempo.

Cartas, relaciones, cartas:
tarjetas postales, sueños,
fragmentos de la ternura,
proyectados en el cielo,
lanzados de sangre a sangre
y de deseo a deseo.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.


En un rincón enmudecen
cartas viejas, sobres viejos,
con el color de la edad
sobre la escritura puesto.
Allí perecen las cartas
llenas de estremecimientos.
Allí agoniza la tinta
y desfallecen los pliegos,
y el papel se agujerea
como un breve cementerio
de las pasiones de antes,
de los amores de luego.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra,
que yo te escribiré.


Cuando te voy a escribir
se emocionan los tinteros:
los negros tinteros fríos
se ponen rojos y trémulos,
y un claro calor humano
sube desde el fondo negro.
Cuando te voy a escribir,
te van a escribir mis huesos:
te escribo con la imborrable
tinta de mi sentimiento.

Allá va mi carta cálida,
paloma forjada al fuego,
con las dos alas plegadas
y la dirección en medio.
Ave que sólo persigue,
para nido y aire y cielo,
carne, manos, ojos tuyos,
y el espacio de tu aliento.

Y te quedarás desnuda
dentro de tus sentimientos,
sin ropa, para sentirla
del todo contra tu pecho.

Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo esté,
escríbeme a la tierra
que yo te escribiré.


Ayer se quedó una carta
abandonada y sin dueño,
volando sobre los ojos
de alguien que perdió su cuerpo.
Cartas que se quedan vivas
hablando para los muertos:
papel anhelante, humano,
sin ojos que puedan serlo.

Mientras los colmillos crecen,
cada vez más cerca siento
la leve voz de tu carta
igual que un clamor inmenso.
La recibiré dormido,
si no es posible despierto.
Y mis heridas serán
los derramados tinteros,
las bocas estremecidas
de rememorar tus besos,
y con su inaudita voz
han de repetir: te quiero.


Miguel Hernández








Y ahora un poema dedicado a Miguel Hernández de Aureliano Cañadas, poeta compañero a quién admiro mucho por su buen hacer y su talante:




NO SEPAS LO QUE PASA


                   


                    En cuclillas, ordeño


                    una cabrita y un sueño.


 


                    No sepas lo que pasa


                    ni lo que ocurre.


 


 


Si en vez de ponerme a ordeñar sueños


hubiera continuado ordeñando mis cabras,


ahora volvería con ellas por los campos de Orihuela


y al llegar a casa, levantaría al niño por el aire,


lo llevaría a su cuna y cuando se durmiera,


nos meteríamos entre las sábanas con olor a membrillo.


Pero Dios me tocó con su dedo más hierro, Josefina,


con aquel que señala al poeta, ciega sus miles ojos,


aparta del aliento de la rosa su aliento


para que cante en las trincheras.


Y ¿qué podía hacer yo, sino encender ese canto


y levantar el puño?


 


Y ese niño, ese niño que necesita


unos brazos para copiar su fuerza,


y, obstinado en su resentimiento, tal vez


se niegue un día a saber cuanto ocurrió:


en su memoria sólo guardará la cara oculta de los héroes,


lo que es único e irrepetible en ellos.


 


Y este dolor, Josefina, este dolor en el pecho.


 
                                     
AURELIANO CAÑADAS

jueves, 16 de marzo de 2017

Velada Poética. 21 de marzo. Javier Díaz Gil presentando a Aureliano Cañadas






ALEGRIA

Tomaré tu dolor y lo haré mío.

Repudio a la alegría desde ahora,
recibo en su lugar a la tristeza
y la amo porque es tuya.

Tardarás en llegarme tantos años.
Te aguardaré paciente
para que en mi alegría
consumas hasta el último
pálpito de tu sangre.

para que no se pierda
en la infinita noche de los tiempos,
en las oscuras simas donde yacen
reptiles olvidados,
doy tu nombre a mi playa
más recóndita y pura.

Pág. 46 de La Isla de la Nada
Aureliano Cañadas.


Mis dos poetas más cercanos y entrañables estarán juntos el próximo martes 21 de marzo de 2017.

Javier Díaz Gil presentará el último poemario del poeta Aureliano Cañadas, "La isla de la nada".

Será en el ámbito de la Tertulia "Eduardo Alonso" que coordinan Manuel Cortijo y Juan Pedro Carrasco en la Casa de Castilla La Mancha de Madrid. c/ Paz nº 4, 1ª planta.
A las 19.30 h.
 
Una velada poética de esas que no deberías perderte. 


domingo, 12 de marzo de 2017

Siempre hay que volver a Gloria Fuertes




Este año 2017 se celebra el centenario del nacimiento de Gloria Fuertes.

En este blog hemos dedicado ya muchas entradas a esta poeta, os copio solo algunas de ellas por si queréis recordarlas:







Pero como sus poemas para adultos me gustan tanto vamos a seguir dedicándole de vez en cuando alguna entrada.



 En este vídeo nos recita un poema "Nota autobiográfica", por favor no dejéis de escucharla. Este vídeo es del programa La mitad invisible, que también os animo a que veáis porque siempre es interesante.





Y ahora para terminar os dejo con otro poema de Gloria Fuertes:

 No quiero ser maestra

No quiero ser maestra de nada, 
me conformaría
con ser una lección
de algo.


martes, 27 de diciembre de 2016

Presentación de "La palabra y la carne" de Javier Díaz Gil



Tengo fila de entradas para poner en el blog, y quiero hacerlo antes de que termine el año. Así que allá voy, estoy ya cogiendo carrerilla...

Ésta primera está dedicada a una presentación de un libro. Me estoy refiriendo al poemario "La carne y la palabra" de Javier Díaz Gil, publicado por Ruleta Rusa. Tuvo lugar el martes pasado, el martes 20 de diciembre de este 2016, hace una semana ya. 



Para ser la presentación de un libro de poesía hubo mucho público y el encuentro resultó bastante distendido.

Estuvimos en un lugar bien chulo, la librería-champanería María Pandora, en Las Vistillas, en Madrid. Un lugar muy acogedor. El autor, coordinador de nuestra tertulia literia Rascamán, que había publicado ya su quinto poemario me pidió que le presentara, para ello leí una reseña literaria que yo había escrito previamente de su libro. Quería dejárosla aquí. 

Casualmente hoy es San Juan Evangelista y, cómo después comprobáreis en mi reseña, este poemario parte de un versículo suyo.

También quería dejaros con dos momentos de la presentación en dos vídeos y alguna que otra foto, para que podáis haceros una idea de cómo fue desarrollándose el evento. 

Aquí tenéis un momento de mi presentación en el vídeo, y a continuación os copio el texto de la misma.

video







RESEÑA del poemario “LA PALABRA Y LA CARNE”

Javier Díaz Gil (Madrid 1964) ha publicado nuevo poemario: “La palabra y la carne”.
Qué título tan sugerente. Inevitablemente, su lectura nos lleva a la cita del evangelista Juan 1:14:
14Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros…
Javier Díaz Gil publica un nuevo poemario y lo hace a lo grande. Pues ya para empezar ha elegido uno de los misterios más grandes de la Biblia y se hace eco de él no solo en el título de su poemario, sino que lo toma como de referente y guía en la estructura de éste. Aunque lejos de escribir un poemario místico, nos regala un poemario casi amoroso, donde su intención es indagar en esa dualidad del Verbo y La Carne. Todo el poemario es una búsqueda, un estudio de esa dualidad, que finalmente el poeta no entiende sino como la complementariedad de los dos términos de la cita del evangelista. Tal y como sintetiza en el soneto final.
Pero no adelantemos nada. Sigamos los derroteros de este viaje, dejemos habitar al Verbo entre nosotros, y disfrutemos con el diálogo que se establece entre ellos, paso a paso, poema a poema.
Tras un minucioso y elaborado prólogo del poeta José Cereijo que les animo a leer despacio, comienza este poemario.
"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." Nos decía en el primer versículo de su Evangelio el Apóstol Juan. En el principio era el Verbo, por ello el poeta Díaz Gil sitúa la primera parte (son cuatro en total) de su poemario en “El Verbo”. Y la encabeza una cita del maestro Ángel González: “Habrá palabras nuevas para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde”. Qué bueno Ángel González, qué bien elegida su cita, para esta primera parte compuesta por 15 poemas que nos hablan precisamente de eso, de la palabra, del verso, de que en el principio de toda creación poética está ese impulso a hacer poesía de cada sensación, cada instante que contempla el poeta.
No en vano, en esta primera parte tenemos ya una poética en la pág. 24 de la que extraemos algunos versos para completar esa idea: Del blando temblor de una caricia, de la luz amarilla de los atardeceres, del agua, de las sonrisas… De todos esos instantes llega el verso que alcanza al poeta: “Es este verso/el que me alcanza/ Yo/ solamente soy/ su sombra”.
La palabra estaba en el principio, y así la sitúa también nuestro poeta, pero la grandeza del misterio estuvo en que la Palabra, el Verbo se hizo carne. No bastó la Palabra, tenía que haber más, no quedarse en eso. Por eso se hizo Carne y alcanzó gloria. Recordamos la cita de Juan:
14Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Cómo no podía ser de otra forma, no olvidemos que estamos recreando el Misterio de la Encarnación, Javier Díaz Gil bajo el subtítulo de “La Carne” engloba la segunda parte de su poemario. También encabezada por otra cita, en este caso de Kavafis: “En sueños, cree poseer el cuerpo, la carne deseada”.
Y qué bello el primer poema de esta segunda parte: “A veces/cuelgan ángeles de tus labios,/la pirueta perfecta/la cicatriz de sus alas/desnudan la cintura de lo eterno.”. Pág. 36
Creo que es uno de los que más me gustan de este poemario. Breve, conciso, pero también etéreo, mágico. Qué pocos versos para decir tanto. Los mejores versos para la transición entre el Verbo y la Carne.  
Esta segunda parte se compone de trece poemas, en los cuales el poeta se detiene en el cuerpo, en lo físico, lo tangible, lo material. “Es en tu piel secreta/la que se esconde/bajo tu blusa/donde quiero morir…” Pág. 38. Toda una declaración de intenciones.
La piel, las gotas de sudor, sus rodillas, el sexo. Vamos recorriendo los poemas en un ir recorriendo el cuerpo de la amada. Demorándonos lascivos, golosos, en esos detalles que recoge la mirada del poeta, la voz del poeta.
¿No es el cuerpo, acaso, el misterio de la encarnación? Ese misterio del que nos hablaba el apóstol Juan, su evangelio. Ese cuerpo, esas sensaciones que nos trasmite y que escapan a toda reflexión, como los misterios de la biblia, como el Deseo. Ese Deseo en mayúsculas que el autor nos deshace en versos y palabras: “Serán/ mis diez dedos agua/ atravesando/ tu cuerpo.” Pág. 38.
Y ya no solo el cuerpo de la amada, sino también el cuerpo mismo, del poeta. Su naturaleza material, donde habita la palabra. ¿Por qué de todos cuántos fuimos niños, solo algunos se hicieron poetas? La mirada del poeta vuelve a la infancia en esta parte del libro: “Tierra en la suela/ de los zapatos./ No hay marcha atrás./ de la infancia”. Pág.42.
El cuerpo, la tierra, lo tangible, y lo que deja de serlo por el paso del tiempo. El paso del tiempo ese enemigo que, sin embargo, guarda las ausencias: “Muero en la bajamar/ invocando tu vuelta./ No volverás./ El padre retenido por sirenas./ El padre detenido.” Päg. 44.
Cuántos grandes temas aborda el poeta en esta segunda parte a poco que lo pensemos.
Pero además Díaz Gil da un paso más allá y no se contenta solo con hablar de La palabra y la Carne, sino que sin remedio, pero con solución de continuidad, siempre cada haz de una hoja tiene su envés. Y sin remedio a la segunda parte de “La Carne”, le tiene que continuar una tercera: “Negación de la carne”.
Ya nos tiene acostumbrados el poeta a esas citas que encabezan e iluminan cada parte de su libro: “Y una vez más, como tragedia, ronda el olor a carne rota” de Silvio Rodríguez.
“El olor a carne rota” qué tremendo. Cómo tremendos son los temas que aborda aquí el autor, porque no en vano muchos poemas de esta parte abordan la tragedia de la Anorexia. De forma muy sutil y delicada, por supuesto. Más difícil todavía.
III. JURO que volveré./ tened paciencia,/ tan solo escapé de mi cuerpo,/ de este cuerpo que ya/ no reconozco.” Pág. 54
Cuánto dolor el encerrado en estos versos, cuánta tristeza. “La puerta de mi habitación/ es mi defensa.” Pág. 56. Cuánta soledad. Un poemario encerrado en otro poemario es esta tercera parte, tal es su fuerza.
Permitidme que no me demore más en esta parte, tan certeros son los versos que aluden a esta enfermedad, que te encogen el alma.
Y llegamos a la cuarta, y última parte de este poemario, la titulada “Palabra-Materia” que se compone de un solo poema, un soneto.
No hemos comentado aún en esta reseña que la mayoría de los poemas de este “La palabra y la carne” están escritos en verso libre, técnica que el autor domina a la perfección, con soltura, no exenta de imágenes, ni ritmo, pero con claridad, devolviéndonos a los lectores una poesía directa, y sobre todo muy cercana. Con ella Díaz Gil logra trasmitir, llegar al lector, conmoverle. Un acierto.
Sin embargo en esta última parte el autor recurre a una forma clásica, el soneto, para llevar a los versos todo cuánto nos quiere trasmitir como idea general del poemario, pero de tal forma que queden encerrados en él. No puede haber Palabra, sin Carne, ni Carne sin Palabra. Nos dice finalmente el poeta con este soneto. Es una dualidad que se entrelaza, que se necesita para existir.
Eso lo resume clara y perfectamente en los dos últimos versos del soneto, y por tanto del poemario:
Si suena del relámpago el disparo,
Tu carne, tu palabra son mi amparo.

Qué buen broche.
Qué buen poemario.


Rocío Díaz Gómez
Octubre de 2016
 

Comparto ahora con vosotros otro vídeo, ahora del turno de Javier Díaz Gil  (http://javierdiazgil.blogspot.com.es/) recitando sus poemas. 
 
El autor nos leyó, por supuesto, muchos de los poemas de este libro. Y también otros de sus libros "El ángel prometido" y "Vivo extramuros". Además de otros tres que llevaba preparados, terminando con el titulado "Poema para un final" que ya le había escuchado en otras lectura y que resulta el broche perfecto. 
 
 Como se trataba de poemas de distintos libros, la lectura era variada y amena. Podíamos escucharle poemas muy dramáticos como alguno dedicado a la anorexia que está en este último poemario, como los de su serie de fantasmas y ángeles, tan irónicos, de su poemario "El ángel prometido"; algunos absolutamente amorosos como otros que constituyen verdaderas poéticas. Poemas, como veis, no solo de diversa temática, sino también longitud y tono. Además el autor iba explicando antes de que cada poema de dónde había surgido. Es un acierto ir alternando la poesía con la explicación, sobre todo para los que estamos más acostumbrados a la prosa. De todos modos la poesía de Javier Díaz Gil es muy sugerente y sencilla, no exenta de profundidad pero al mismo tiempo muy cercana. No es recargada ni ampulosa, todo lo contrario, y te llega y te conmueve.

video



Las fotos son de la familia de Javier Díaz Gil y de Paloma Gómez de las Heras, desde aquí mi agradecimiento porque son el mejor recuerdo.

Fue una velada muy agradable en torno a la poesía. 

Toda una celebración, porque nos reunimos allí con motivo de la publicación de un libro, más exactamente un poemario, y eso siempre hay que celebrarlo.