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domingo, 4 de octubre de 2026

"El caballero incierto" en el Teatro Pavón

 





Ha vuelto el otoño, el de verdad, el otoño lluvioso y gris. Tras este verano largo y caluroso, se agradece salir a la calle y que no te pique el sol en la piel, que se pueda pasear la ciudad, tranquilamente a mediodía, cuando las terrazas están llenitas de gente ruidosa y sonriente, porque vuelven las ganas de hacer mil y una actividades.

Ha vuelto el otoño y vuelvo al teatro. A esa sensación de principio de curso donde se mezclan la ilusión y las expectativas, cuando sentada ya en la butaca, estoy esperando solo a que allá arriba, en el escenario, estalle la magia y me sorprendan e hipnoticen. 

Vuelvo al Teatro Pavón, que tiene esa fachada modernista y preciosa y que al menos desde la cuarta fila se ve muy bien. Y comienza "El caballero incierto", ese monólogo teatral escrito por Laila Ripoll que interpreta muy, muy bien Silvia de Pé, basándose en un personaje de la novela "La carne" de Rosa Montero, que por cierto yo no me he leído. 

Pero no quiero contar más del teatro. No quiero destripar nada. Solo que salí contenta, llena. Que me uní al coro de aplausos que estalló nada más terminar y nos pusieron en pie. Qué salimos contentos a ese Madrid donde la gente se había echado a la calle para tomar un vermú o comer en una terracita entre lluvia y lluvia. Qué animado Tirso de Molina con esa estación de metro que nos recuerda a Antonio Palacios que nos embelleció Madrid, qué bullicioso ese Lavapiés multicultural, qué llenas las exposiciones donde se habían agotado todas las entradas, qué rica la comida vegetariana y la bomba de nata (¿para compensar?) que merendé. 

Qué buen comienzo de temporada. 







martes, 29 de septiembre de 2026

Otra vez 29 de septiembre

 



Cuando llevan un 0 parece que cuestan más. 

Es abrir otra puerta, subir otro escalón. Iniciar otro párrafo, procurando no perder el tono, ni el hilo de la propia historia, dosificando puntos de giro y emociones, buscando la serenidad y ese escurridizo equilibrio.

Para concluir que digo yo que no será mala década, que viene aparejada de cambios muy importantes. Que los 6 siempre me han arropado y si da vértigo pues qué le vamos a hacer. Siempre me quedará el consuelo de escribir.

¿Nos vamos a inmolar rindiéndonos al mareo de las cifras y el tiempo que ya fue? Si la otra opción no nos conviene nada con la de cosas que aún quedan por vivir. 

Solo cabe dar gracias a esta vida que me ha permitido llegar hasta aquí como llego, mis padres no tuvieron esa suerte. Gracias por este viaje al que todavía le queda mucho mundo por enseñarme, muchos viajeros por presentarme. Gracias por todos esos momentos que guarda para mí bajo la chistera, momentos que me harán crecer, sentir y ser mejor persona. 

Toca seguir aprendiendo a vivir. Así que allá voy, con decisión, con la mirada atenta, con un 0 más, con el corazón lleno e ilusionada por descubrir cuánto de bueno aún me está esperando. 

Fue un jueves aquel 29 de septiembre. 

Felices mis días. Felices los que me acompañáis. 

Ojalá.


domingo, 27 de septiembre de 2026

Los nombres de los bares de aquella ciudad

 


Lo de aquella ciudad con los nombres de sus bares fue, cuánto menos, curioso. 

De pronto nos dimos cuenta de que abundaban los que hablaban de alguna mujer con un calificativo, por supuesto. Pero que no fueron ni uno ni dos, que fueron varios con los que nos cruzamos que aludían a alguna fémina. 

No sé por qué, pero a la vista está. 

Y pocos ejemplos traigo para cuántos vimos.

Tenía pendiente con otro cromo volver a nuestra colección de "Los nombres de las tiendas", quién dice de las tiendas, dice de cualquier establecimiento. Hoy tocan "garitos", bares. 

Ay el lenguaje... Qué importante es, cuánto transmite. 

No, no os voy a decir la ciudad que es. De pequeños nos enseñaron que está feo señalar. Pero dejamos huella, chicas. 








"La paciente silenciosa" de Alex Michaelides. Reseña Literaria

 



"Del amor. De que a menudo confundimos el amor con los fuegos artificiales. Con dramatismo y disfunción. Pero el amor de verdad es muy tranquilo, muy callado. Es aburrido, si se contempla desde la perspectiva del dramatismo exacerbado. El amor es profundo y calmado... y constante. Imagino que sí le das amor a Kathy, en el sentido auténtico de la palabra. Que ella sea o no capaz de dártelo a ti es otra cuestión."


Me he leído esta novela muy rápido, porque me ha parecido entretenida. Al final hay un detalle que me ha chirriado un poquito, la verdad, pero salvo ese detalle, la verdad es que la he leído muy bien. 

El argumento arranca contándote que Alicia Berenson, una pintora de renombre ha matado a su marido de varios tiros, y luego ha entrado en un mutismo del que ya no ha salido. Seis años después un psicoterapeuta llamado Theo Faber, obsesionado con el caso, se traslada de Unidad Psiquiátrica para poder tratarla. 

Me costó un poco entrar en la historia, demasiada explicación al principio por parte del protagonista que imprimía una ritmo más lento, pero una vez que ya pasa eso, la novela despega y toma carrerilla con un ritmo mucho más ágil. Está estructurada en pequeños capítulos, una veces narrados por el psicoterapeuta y otras veces son fragmentos del diario de Alicia de tiempos pasados, con lo cual tenemos a otra narradora. Esta alternancia, tanto en narradores como rompiendo la unidad de tiempo, también le da mucha agilidad a la novela. Influye también en que no decaiga el ritmo, la alternancia de los distintos puntos de giro que tiene la historia. 

En general no está mal esta novela. No voy a decir que sea inolvidable, ni de las mejores de novela negra que he leído. Últimamente tengo el listón bastante alto con una española que me dejó bastante impresionada ("La mala hija" de Pedro Martí). Pero ésta también a mí me ha parecido entretenida y como aborda la salud mental, tema que a mí me suele resultar interesante, pues yo me la he leído con gusto y rápidamente. 


"Casa" de Alejandro Palomas. Reseña Literaria

 



La última novela de Alejandro Palomas "Casa", es una historia para leer en calma, sin prisas, para dejarte embargar de la paz que transpira. 

Leerla ha sido como dar un paseo relajante al aire libre, entre árboles, respirando profundamente. 

El argumento nos habla de la relación de Mika, una niña de siete años cuyos padres se acaban de separar, con su abuelo Tadeo. Pedro, el padre de Mika, vuelve con la niña a la casa familiar para comenzar de nuevo, mientras intentar sobreponerse a la separación. Mika no entiende muchas cosas pero aprende con su abuelo, y de su relación con el bosque, a mirar el mundo. 

Es una novela que nos habla de recuperarse de las heridas, de los duelos, de las separaciones. Es una novela sobre el aprendizaje de vivir. Una novela sobre las familias, sobre su apoyo. Una novela sobre los silencios. 

Se lee muy bien, porque es una historia corta y se hace corta. La prosa de Alejandro Palomas es muy sencilla, muy directa y salpicada de sensibilidad. Alterna mucho la narración con los diálogos, que hacen la prosa mucho más ágil. Además son diálogos casi todos protagonizados por Mika, con sus ocurrencias, por eso tiene un punto de humor en el tono que viene de ese mundo mágico infantil acerca de cómo ven el mundo. La narración está salpicada de ternura. 

Reconozco que me han gustado más otras novelas del autor donde había más personajes adultos interaccionando, personajes muy singulares, en esta última novela me sobraba un pelín de "magia", es más como un cuento, pero en cualquier caso ha sido muy agradable su lectura, ha sido relajante. 



miércoles, 23 de septiembre de 2026

Hoy cumple años mi hermana

 



Tenía 12 años cuando adopté una hermana. No me sobraban ni uno solo de los que tenía, todos chicos, pero será que necesitaba una niña, bajita y miope, de la que fiarme en asuntos a los que mis hermanos no prestaban ninguna atención. Íbamos a la misma clase de séptimo, pero nos sentábamos lejos. Hasta el día que, por hilar una conversación con otra sin descanso, me cambiaron de mesa y fui a caer detrás de ella. No era muda, pero también conseguí que hablara y dos años después compartiríamos ya siempre pupitre en el Instituto. Así crecimos, bueno ella menos que yo, compartiendo palabras, clases y amigos. 

Su espíritu práctico revolotea cerca de mi querencia por las nubes, lugar donde se tejen las historias, hasta que me olvido de bajar y su mano regordeta tira de mí hacia el suelo. Ella es mi cable a tierra.

La mejor amiga de compras y viajes. Mi compinche de vida cultural, amigos y confidencias. Solo a ella le cuento de aquel o éste que roza mi piel, del nombre y la voz masculina que suena en mi cabeza, que habita mi cama y mi corazón. Y ella, siempre tan curiosa, acompaña mis zozobras, pero no pregunta. Qué bien elegía yo a los 12 años. 

Dice el calendario que cambiamos de década, que entramos en la que nos permitirá jubilarnos jubilosas. ¿Cómo pasaron tantos años? ¿Dónde están? ¿Cuándo nos convertimos en estas dos señoras que me chiva el espejo? Un año más dejaré que cambie de dígito seis días antes que yo porque es mayor y... 

Que levanten el vuelo todas las palomas de Madrid, que lleven sus mensajes por cielo, mar y tierra, que hoy mi hermana cumple años, los sopla fuerte y con pasitos breves y seguros sigue adelante.




domingo, 20 de septiembre de 2026

"El árbol hambriento" de Dublín

 








En los jardines de la Facultad de Derecho más antigua de Dublín (King’s Inns Park) está el que llaman "El árbol hambriento". 

Se trata de un plátano de sombra que fue plantado en el siglo XIX cerca de un banco de hierro, tendrá entre 80 o 120 años, y al ir ensanchando y ensanchando... se lo comió. 

A mí me recordó aquella escena de la película de JL Garci de "Volver a empezar": "La petición de la pareja ¿sabes cual fue? No consientas que ninguno de los dos quede solo ni un día."

Los dos se transformaron en árboles pero ya estaban juntos para la eternidad porque el roble y el tilo tenían un solo tronco.