Nosotros, los letraheridos que nos juntamos todas las semanas a jugar con las palabras inventando poemas y relatos, no necesitamos nada especial para organizar un recital. Aunque es cierto que, al ser abril, al aproximarse el día del libro, vimos la excusa perfecta para irnos hasta un pueblo cercano, Villa del Prado, y en su estupendo Centro Cultural y auditorio montar uno de nuestros recitales. Lo organizó nuestro coordinador Javier Díaz Gil, el coordinador de la Tertulia Literaria Rascamán, con la colaboración inestimable de Mariana Feride, compañera poeta que vive allí. Y, además de algunos de nosotros, nos acompañaron autores de la Asociación Verbo Azul y de Palabras escondidas.
Éramos 18 lectores. Pero nos amenizaba la velada el cantautor Salvador Fausto Valdés, con algún tema conocido y alguno propio. Cada seis personas leyendo, él cantaba una canción. Música, poesía, prosa, en dosis cortas y saltarinas, y la velada resultó ágil y variada.
Y luego, por supuesto, está la "intrahistoria" que decimos siempre: las conversaciones en el coche, las bromas que nos hacemos, las risas, la complicidad que se respira entre tanta literatura que nos alimenta. Lo pasamos bien y "bonito". Y ¡hasta tuvimos público! Poquito, pero atento. Disfrutamos una mañana de sábado mucho más especial que si nos hubiéramos quedado en casa abrazados a la escoba o recitando odas al trapo del polvo. ¡Dónde va a parar! Imposible colgar vídeos o fotos de todos, ya lo siento la verdad, nos tenemos que conformar con un gazpachillo aleatorio de momentos sin importancia porque, total, eso es la vida.


















