Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

domingo, 10 de mayo de 2026

Mi Ángel de la Guarda

 


En cuánto llamo llega corriendo, me recorta el nombre hasta dejarlo en la primera sílaba y me lo grita en la distancia, abrazando no solo a mi soledad, sino a cuánto soy. Y yo me río rindiéndome a su bulla.

Me invita a su coche como a una Miss Daisy recién llegada de la Capital, me pasea por su ciudad de provincias queriéndomela enseñar del todo, y yo pliego el tiempo como a un acordeón de papel y vida porque otra vez somos los de hace dos años, los de hace más de treinta, pues tenemos la virtud de hacer papiroflexia con los calendarios. 

Después palabreamos de él, de mí, de todos y todo. Reescribimos la vida desde la última vez que estuvimos juntos hasta que la dejamos al día. ¿Te acuerdas de cuando...? Y sumamos lo que importa y restamos lo que ya pasó, lo que levantó el vuelo, hasta dejar las cuentas limpias, hasta palabrear el mundo entero. Y volvemos a estar juntos. 

Y subida a sus frases y su acento, mi Ángel de la Guarda me lleva a su país, ese donde si un niño no tiene un brazo, siempre habrá otro que chille: "¡Eh manco!" sin doble intención, desdén, ni acritud ninguna. Así crecerá el chavalín sin brazo, perdiendo el nombre de pila, haciéndose mayor dentro del mote. "No m`hija... ¿Qué iba a decir...? ¡Si era manco!" Y me deja muda su gramática parda, pero mi amigo conserva su esencia y así cuenta, así recuerda, dibujándome con sus palabras un país donde la máxima preocupación era, es y será resolver, sobrevivir, no perder el tiempo discutiendo de palabras. 

Cómo, cuánto, cambia una ciudad si él está cerca.

Mi compañero del único viaje que importa, mi cubano loco, mi descarado con las miradas y las confidencias, mi amigo querido y generoso en las buenas y las malas, en cuánto llamo aparca resolver su vida para resolver la mía. ¿Y eso? ¿Eso cómo se agradece?




sábado, 9 de mayo de 2026

"La juventud". "Cervandantes". 5º Curso del Conservatorio de Carmen Amaya de Madrid

 






"La juventud" se levanta sobre el escenario al ritmo de una coreografía original y variada.

Entran destilando entusiasmo, deslizándose en bicicleta, en patinete, dibujando una sonrisa contagiosa en los que esperamos. En vaqueros y camiseta, salpicando alegría, cruzándose con soltura, alternándose con precisión, pura delicadeza, dibujando con sus cuerpos, su pelo, siluetas y pies, una postal a colores de la mejor juventud moviéndose ante nosotros.

Ahora, megáfono en mano, presentando sus credenciales: los calificativos que los definen, sus reivindicaciones y mil y una dudas. Después, los juegos que aún recuerdan, los que perviven en la memoria y su piel. Tantos sentimientos encontrándose en el salto, en el abrazo, en una sólida amalgama de música y movimiento que fluye y fluye transportándonos.

Brazos que olean sobre la marea del baile, pasos que vuelan, se hacen viento, ahora brisa, después torbellino, hipnotizándonos. 

Me encanta esta coreografía, piensas, mientras los contemplas. Cuántos puntos de giro como en un cuento que atrapa. Cuánta música cambiante como carácter de adolescente, ahora tumultuoso, después, suave, ahora río, lloro, salto y te atrapo. Cuánto tiempo y esfuerzo diario detrás. Cuánto futuro esperando delante. Cuánta, cuánta pasión. 


Alcalá de Henares. Festival de Danza Contemporánea "Cervandantes". 10ª edición. 

5ª curso de Danza Contemporánea del Conservatorio Carmen Amaya de Madrid. 



















"Amiga mía" de Raquel Congosto. Reseña Literaria

 



“Escribo desde mi lado de la foto sin ti. Escribo para darle un lugar al dolor, para señalar el recorte de tu figura. Escribo porque el vacío importa.”

Y si el anterior libro que leí narraba el duelo por una historia de amor, en boca de Patroclo en "En mitad de tanto fuego" de Alberto Conejero, el que he leído después es todo un duelo por una amistad perdida. Me estoy refiriendo a "Amiga mía" de Raquel Congosto. 

También es un libro corto, no llega a las doscientas páginas, y, claro, lo he leído muy rápido. Además me gustó mucho como empieza, está el principio en la portada del libro: "Han pasado seis años y aún vivo donde vivíamos. En la misma casa. Conocí a Pablo y tuvimos a Matilda. Ahora los tres dormimos en el que fue tu dormitorio, el de las pelusas". Me prendé de él nada más leerlo en la portada y después lo descubrí en cuánto comencé la lectura. Me parece un arranque bien bueno. En dos frases tenemos a todos los personajes: la familia formada en esos seis años, y ese tú que "parece" que se añora. Tenemos la narradora y tenemos el tono. Ya tenemos la narración servida.

El tema es ese: un auténtico duelo por una amiga perdida. La nostalgia de lo que se ha perdido abriéndose paso a golpe de recuerdo entre la vida cotidiana de una familia. Más tangencialmente también toca otros temas como la precariedad laboral, la convivencia, la cotidianeidad familiar, la enfermedad... La verdad es que para tener tan pocas páginas aborda distintos temas.

Los personajes están bien definidos. Sobre todo los femeninos, las dos amigas y la niña de una de ellas. El marido es del que menos sabemos, apenas unas pinceladas. Pero el personaje de la niña me ha encantado, qué imaginación tan desbordante, qué buena. 

Pero lo que me ha parecido es que el ritmo, en mi opinión, no está del todo conseguido. Creo que es mejor en la primera mitad del libro, pero que a medida que vas pasando las páginas éste se desinfla un poco y es un poco la sensación de que no avanza. Al menos yo sentía eso. Es verdad que el tiempo no es lineal, y es normal puesto que la narración así lo requería. La narración va dando saltos del presente al pasado y están bien confeccionadas las transiciones. Pero es un libro que no tiene grandes cambios de giro, ni misterios que desvelar. Es una historia pausada, para leer sin prisas. Introspectiva. 

Por otra parte, yo esperaba saber más del por qué de la ruptura, sin embargo no me ha quedado del todo claro el por qué del distanciamiento. Sí, imagino que demasiado trabajo, terceras personas... pero esperaba más explicación al final. No sé si se me ha escapado algo, o es que el final simplemente ninguna de las dos tenía más ganas de pelear por la relación. Eso en cuando al contenido, pero tengo que decir que, narrativamente, no tiene mal final el libro.  E invita mucho a la reflexión. 


martes, 5 de mayo de 2026

"En mitad de tanto fuego" de Alberto Conejero

 


Un domingo de este invierno fui al Matadero a ver una obra de teatro de Alberto Conejero, "Tres noches en  Ítaca", y me gustó tanto que busqué otros libros del autor. Y así fue como di con "En mitad de tanto fuego". 

Me ha gustado mucho. Es puro amor sin ser nada ñoña, ni empalagosa. Y eso es difícil de expresar. Pero qué bien escrita, que exquisito texto. Me hubiera gustado ver el montaje, porque desde luego el texto no tiene desperdicio. 

En estos tiempos horribles de tantas guerras en el mundo, es todo un alegato antibelicista muy bello, qué oportuna resulta ahora su lectura, qué actual. 

Y por otro lado también es puro deseo, qué bien expresado en la boca de Patroclo: el deseo, la pasión, el amor. Porque todavía no os he dicho que está escrito a partir de La Ilíada de Homero. Alberto Conejero a partir de ella nos cuenta la historia de amor de Aquiles y Patroclo. Pero ahora el narrador es Patroclo, antes un personaje secundario, y ahora el protagonista que cuenta su historia tan conmovedora, tan sentida. Pura carne enamorada. 

"Porque yo no estoy aquí para hablar "del compañero devoto", ni "del más querido entre los soldados", yo estoy aquí para reventar los eufemismos, para hablar del amante insaciable."


lunes, 4 de mayo de 2026

De gasolineras y vidas

 



De las gasolineras parece que solo saben los que se peinan en un retrovisor. Los que comen frente a una enorme rueda. Aquellos cuya piel no guarda más aroma que el intenso de la gasolina. 

Pero miles de vidas se cruzan bajo los letreros de las excelencias de la estación de servicio. Mientras el precio del combustible está al nivel de las nubes, nuestras existencias se mueven a ras del asfalto.

Cada vehículo acarrea, al menos, una vida. Cada vida desplaza su historia sobre cuatro ruedas. Cuando se detiene para estirar las piernas, la saca al sol, la airea, sigue con ella o la deja allí olvidada. 

Miles de historias abandonadas aún palpitan en las estaciones de servicio de las carreteras. Algunas se perdieron solas, a otras y adrede, las  despistaron allí.

Si necesitas otra historia pásate, quizá te cuadre llevarte alguna. ¿Qué puedes perder? Pruébatela, mira si te queda bien de mangas, de hombros, si es del tejido vital que tu alma necesita.

Del turismo de las gasolineras parece que solo saben los que se peinan en un retrovisor, pero también saben los que necesitan cambiar de vida. 











viernes, 24 de abril de 2026

"Matriz" de Sofia Brotons. Reseña Literaria

 


Últimamente he leído varios libros que me han durado un suspiro, por un lado porque eran cortos y por otro porque mis noches, también, cada vez son más cortas. "Alguien", llamadle años, hormonas, o que sé yo, se pasa la vida sisándome el sueño, así que como duermo poco pues me cunde más la lectura. No hay mal que por bien no venga. En fin... al lío. 

Me leí "Matriz" de Sofia Brotons y me gustó bastante, tanto por el tema, como por la forma de narrarlo. 

Es un homenaje a la maternidad, a la mujer, a la herencia que vamos transmitiendo, a la vez que toca temas como la enfermedad, el duelo, la vida... Es un tema muy profundo con muchas ramificaciones. Un tema muy ambicioso, la verdad, pero que la autora trata con mucha delicadeza y hondura, a mi entender. Todo está contado en torno al origen, al útero, a la matriz, de ahí el oportuno título. Me acordaba mientras lo leía que mi madre, cuando yo era pequeña, no decía útero, sino la matriz. Ahora no es muy usual. Cómo cambia el lenguaje... Bueno, y ya si hablamos de la histerectomía, antes se decía que te habían "vaciado". Madre mía... Qué bien, por tantas razones, haber nacido en los años que lo hemos hecho. 

En cuánto a la forma, la novela está contada a tres voces, hay tres narradoras que se van pasando el testigo de sus vidas en el momento presente, combinándolo con sus vivencias del pasado. Tres narradoras: Aurora, que es la madre y abuela, Greta que es la madre e hija y podemos leer el diario de Emilia, una hija que no llegó a nacer. De alguna forma es la técnica del multiperspectivismo que nos ayuda a ver, sobre todo, la vida de la madre y la hija, las dos vivas, desde diversos enfoques, enriqueciendo la historia y la narración. 

La autora aborda el tiempo dando saltos en la narración, no es lineal. Contado desde el presente van recordando. 

La prosa es sencilla, pero es muy poética, conmovedora y reflexiva. Un lenguaje muy rico. 

Es una novela que según el momento vital que estés atravesando, puede transmitirte bastante. Yo la he disfrutado. Y he anotado muchas de sus frases. Pero, claro, esto es tan personal...



domingo, 19 de abril de 2026

Recital literario de la tertulia literaria Rascamán. Villa del prado. 19 de abril.

 


Nosotros, los letraheridos que nos juntamos todas las semanas a jugar con las palabras inventando poemas y relatos, no necesitamos nada especial para organizar un recital. Aunque es cierto que, al ser abril, al aproximarse el día del libro, vimos la excusa perfecta para irnos hasta un pueblo cercano, Villa del Prado, y en su estupendo Centro Cultural y auditorio montar uno de nuestros recitales. Lo organizó nuestro coordinador Javier Díaz Gil, el coordinador de la Tertulia Literaria Rascamán, con la colaboración inestimable de Mariana Feride, compañera poeta que vive allí. Y, además de algunos de nosotros, nos acompañaron autores de la Asociación Verbo Azul y de Palabras escondidas.  

Éramos 18 lectores. Pero nos amenizaba la velada el cantautor Salvador Fausto Valdés, con algún tema conocido y alguno propio. Cada seis personas leyendo, él cantaba una canción. Música, poesía, prosa, en dosis cortas y saltarinas, y la velada resultó ágil y variada. 

Y luego, por supuesto, está la "intrahistoria" que decimos siempre: las conversaciones en el coche, las bromas que nos hacemos, las risas, la complicidad que se respira entre tanta literatura que nos alimenta. Lo pasamos bien y "bonito". Y ¡hasta tuvimos público! Poquito, pero atento. Disfrutamos una mañana de sábado mucho más especial que si nos hubiéramos quedado en casa abrazados a la escoba o recitando odas al trapo del polvo. ¡Dónde va a parar! Imposible colgar vídeos o fotos de todos, ya lo siento la verdad, nos tenemos que conformar con un gazpachillo aleatorio de momentos sin importancia porque, total, eso es la vida.