Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

martes, 3 de febrero de 2026

3 de febrero. Por San Blas, la cigüeña verás.

 



3 de febrero. Por San Blas, la cigüeña verás. 

Las cigüeñas, aves migratorias, regresaban a los pueblos del norte de Europa, desde África, para primavera, con las temperaturas cálidas. Y esta época coincidía con la de muchos nacimientos, puesto que existía la costumbre de casarse para el solsticio de verano. Así que se asoció ambas premisas y comenzó a relacionarse a las cigüeñas con la fertilidad. 

En el siglo XIX, Andersen escribió un cuento titulado "Las Cigüeñas", donde éstas cogían bebés de estanques para llevárselas a familias merecedoras de niños. 

Dicen que en el antiguo Egipto se las asociaba con una forma del alma. En la antigua Grecia la diosa Hera castiga a Gerana, la reina de los Pigmeos, a convertirse en grulla. Y la diosa vuelve a por su pequeño hijo pretendiendo llevárselo en el pico. De las blancas grullas a las cigüeñas... un paso. En China es símbolo de longevidad. Y existe una marca de nacimiento en los bebés, unas manchas planas y rosadas que normalmente luego desaparecen, que reciben varios nombres, entre ellos el de "mordedura o picadura de cigüeña". Podríamos seguir... 

Las creemos monógamas y muy cuidadoras de su parentela en sus enormes nidos. Nos fascinan y les inventamos leyendas, fábulas y hasta enfermedades inofensivas de bebés. 

¡Ay las cigüeñas! Por San Blas... 






lunes, 2 de febrero de 2026

"Jotadé" de Santiago Díaz. Reseña Literaria

 


Comienza febrero y tengo las reseñas literarias moviendo el piececito, impacientes por ver la luz del blog. Tres tengo ya en la fila, así que vamos a poner orden, corriendo. 

Terminé de leer la novela "Jotadé" de Santiago Díaz que me gustó bastante. 

Arranca con este libro una nueva saga de novela negra de este autor, tomando como protagonista a un personaje que ya estaba en la serie de Indira del mismo escritor. De esta serie yo me había leído "El buen padre" que también me pareció bien, pero lo cierto es que no había seguido leyendo ningún libro más con esos personajes. Y no porque no me hubiera gustado sino porque necesito cambiar de género a menudo y tenemos tantos libros por leer... 

El caso es que retomo a este autor con una nueva novela negra y me ha sorprendido muy gratamente. Literalmente me ha tenido ahí enganchada a la historia sin poder soltarla. Me lo he leído rápido. 

El personaje principal es "Jotadé" Cortés, Juan de Dios Cortés, el único policía gitano de su Comisaría, un subinspector muy peculiar y carismático que respeta "de aquella manera" las normas... Me ha encantado este personaje, me resulta muy creíble y me caía muy bien así que era un gusto leer sus andanzas. 

El argumento empieza cuando en una noche de verano en Madrid unos encapuchados destripan a dos hombres y los lanzan por uno de los puentes de la M30, con tan mala fortuna que sus vísceras caen en el descapotable de unas jóvenes que vuelven de fiesta y, del susto, se precipitan al Manzanares. Una de las tres chicas, la hija pequeña del Comisario, muere. 

No os cuento más. A partir de aquí la novela comienza un ritmo trepidante en el que la trama principal se empieza a dividir en varias subtramas igualmente veloces que van a ir atrapándote y discurriendo paralelas. Esta estructurada en capítulos cortos que van alternando las distintas historias que se van a ir entrelazando, porque todas guardan relación. Hay muchos diálogos salpicando toda la novela, mucha acción y un sin fin de puntos de giro que dan vuelcos totales a la historia. Todo contribuye, como os digo, a que la novela sea ágil, tenga muy buen ritmo y resulte entretenida y amena. 

Está ambientada en Madrid, en la actualidad. Y poco más, que si os gusta la novela negra española, ya estáis tardando en leerla. 



viernes, 30 de enero de 2026

Visita de Raquel Vázquez, poeta, a nuestra tertulia.

 


Y sucede que yo ya conocía, sin saberlo, a Raquel Vázquez, poeta, cuando dijo Javier Díaz, nuestro coordinador, que vendría de visita a la tertulia el 21 de enero. Incluso había estado buscando un libro suyo de aforismos, que nunca encontré, porque los había escuchado en la radio, en La Estación Azul, un domingo de abril. Yo ya conocía a Raquel Vázquez y qué cabeza que no la relacionaba con la poeta invitada a nuestra tertulia.

Y sucede que esa poeta, cuyos poemas estaba disfrutando tanto mientras los recitaba en nuestro rincón ese 21 de enero, de pronto toma la guitarra y empieza a declamar esos aforismos que yo recordaba de su libro "Entre coche y andén": "Escribir es leer ese libro que llevamos dentro". "La piel callada espera su turno de preguntas". ...

Y de pronto mi memoria que pega un salto hacía atrás de un puñado de meses y hace ¡eureka! Qué alegría pensar que aquella chica, cuyos aforismos me habían gustado tanto, resulta que es la misma que tenemos en la tertulia, tan cerquita, como una más, recitándonos solo a nosotros. Y además traía bajo el brazo, entre otros poemarios, ese de Aforismos que pude, al fin, traerme a casa. Qué reencuentro y qué sorpresa.

Como decía nuestro compañero Juan Calderón, no había que perderse la visita de Raquel Vázquez (Lugo, 1990). Licenciada en Filología Hispánica y graduada en Ingeniería informática. Con su decena de libros y sus importantes premios. Pero sobre todo, con sus poemas: Tan sugerentes, tan ricos, tan profundos. No os los perdáis, ni tampoco sus aforismos. No perdáis la ocasión de leerla y disfrutar de su literatura.

Un verdadero lujo su visita. Distendida pero con una riqueza increíble. Un regalo.









jueves, 29 de enero de 2026

Faros de Tenerife. Enero 2026

 



Siempre queda un faro por descubrir, un libro por leer, 

un beso por darte. 

Siempre. 

No queda más remedio que volver. 

Volver al mar, a las islas, a sus faros. 

Volver a mi biblioteca, a mis libros pendientes, 

a las letras. 

Volver a ti. 


Siempre queda un viaje 

a cuánto nos apasiona. 

Siempre, las ganas

de tanto.
















martes, 20 de enero de 2026

Concierto de Luz Casal en el Movistar Arena, el 17 de enero de 2026. Una gozada

 







Ayer desenvolví el último regalo de mi cumpleaños que aún tenía pendiente.

No me lo esperaba para nada cuando me lo dieron.

Ayer cuando salía lo único que pensaba era: Pero ¿Por qué yo no he ido antes a un concierto de Luz Casal?

Qué bien, cuánto lo disfrutamos.

Me encantó.








En Instagram tenéis algunos vídeos. 




jueves, 15 de enero de 2026

"Los árboles caídos también son el bosque" de Alejandra Kamiya

 



"Cuanto más lleno está uno, cuanto más educado es, más humilde. Uno se inclina como la planta del arroz por el peso de los granos." (Arroz)


Terminé el año 2025 con un libro de relatos, el de Lorenzo Silva, y lo inicié con otro: "Los árboles caídos también son el bosque" de Alejandra Kamiya.

Qué titulo tan sugerente ¿Verdad? No había leído nada de esta autora pero escuché alguna recomendación de este libro y el título me encantó así que fui a por él. Es muy corto, unas 120 páginas, con doce relatos que no tienen nada que ver uno con otro, bueno sí que son profundos, que están escritos atendiendo al detalle, que fluyen. 

Me ha gustado el descubrimiento de esta autora y buscaré otros libros de relatos suyos, porque creo que éste es el primero y tiene otros dos. 

Los argumentos y temas son variados, desde el primero donde te va describiendo el ritual de la preparación del desayuno perfecto de una esposa para con su marido con su giro final, a otros como "La oscuridad en una intemperie" que me gustó mucho pasando por los aromas japoneses, las conversaciones entre empleada y empleadora, las bellas amistades, la obediencia ciega... Curiosamente uno de los más largos casi que es el que menos me ha gustado, porque, en cambio, en otros mucho más cortos cuando terminó pensé "Y para qué más...".

Me ha encantado la prosa de esta autora, tan poética, tan sutil, tan rica. Se nota que ha elegido cada palabra con muchísimo cuidado para encontrar la justa, la precisa. Tiene una mirada multicultural porque tiene raíces japonesas pero es argentina. Como ocurre siempre con los libros de cuentos, unos te gustarán más que otros por lo que sea, por su tema, por su final, por como te pille el cuerpo... Pero la delicadeza en la escritura de esta prosa, cómo fluyen, como suenan al oído, con cuánta sensibilidad describe los gestos y los sentimientos. Me ha parecido todo un descubrimiento esta autora de relatos. 

Leo en su biografía que tiene mi edad y escribe relatos de temáticas que me mueven. Estaba claro ¡Me tenía que gustar! Es broma, claro...  Merece la pena. 


"Como esas quiero que me cuente más cosas. Muchas. Todas. Quiero que me cuente cada día, para que no lo sople el tiempo. Tal vez para escribirlo: dejarlo agarrado con tinta a un papel para siempre. " (Arroz)


domingo, 11 de enero de 2026

Domingos por la tarde

 



Los domingos por la tarde mi casa se puebla de seres, que tengo por míos, reclamando el tiempo que les prometí y les debo. 

Mis plantas agitan sus ramitas desde el patio saludándome (sus hojas perdieron la batalla) quieren que salga y les haga el poquito de caso que siempre les escatimo. Mis libros quieren verse ya en el ebook, acompañados del resto de sus congéneres, esperando pacientemente su turno de lectura, deseosos de que los adelante en la eterna fila, ansiosos por ser devorados y demostrarme que merecían la pena. Mis fotos quieren ser rescatadas de la cámara y el móvil, quieren verse en un álbum, ordenadas según fueron robando instantes preciosos a mi vida. Mi blog me mira con las comisuras de su título caídas, queriéndome dar pena para que lo retome. Y los relatos... los tristes relatos lloran letras, las lloran despacio y sin voz, pero con tanto sentimiento que, estirando sus frases para que les coja, me ruegan una historia que los otorgue sentido y los complete.

Los domingos por la tarde mi casa entera reclama tiempo en los seres que me habitan.

Me miran desde el patio y desde el ordenador, desde el móvil y la cámara, desde todas las páginas en blanco del mundo. Todos mueven sus piececitos a la vez dando toques al suelo, mostrando su impaciencia, reclamando su espacio, metiéndome prisa. 

Y yo, yo no sé a quién acunar primero, no lo sé. No me alcanza la vida.

Pero me quedo aquí con ellos para que, al menos, no se sientan solos, para que sepan que los quiero, aunque no pueda atenderlos como necesitarían y merecen, yo los quiero.