Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

sábado, 22 de agosto de 2026

"El silencio del mar" de Vercors. Reseña Literaria

 



“Amo esta música, la admiro, me llena de plenitud, la siento como la presencia de Dios, pero… No es la mía. Yo quiero hacer una música a la medida del hombre: ése también es un camino para alcanzar la verdad. Es mi camino. No quisiera, no podría seguir otro. Ahora, lo sé perfectamente. ¿Desde cuándo? Desde que llegué aquí.”


Y me preguntó mi curiosidad: "¿Tú has estuchado hablar de este libro?" Y contesté dubitativa: "No sé, leo tantas recomendaciones, me mandan libros, me hablan de libros..." "Vamos que ni lo sabes". A veces mi curiosidad, no solo se hace la listilla rozando la impertinencia, sino que me manda impunemente: "Pues ¡venga!, ¡anda!, que solo son unas 80 pág."  "Pero bueno..." quise protestar "¿Tú sabes la fila que tengo?" "Venga, venga, no protestes, ¿No te parece evocador el título?".

 "El silencio del mar" de Vercors. Ambientado en la Segunda Guerra Mundial, en Francia. 

El argumento nos cuenta que en 1940 un oficial nazi se aloja en un pueblo, en una casa donde solo vive un señor mayor con su sobrina. El nazi es un oficial cultivado que admira Francia y la música, y en todo momento se muestra muy educado y les habla con corrección en francés. Pero los habitantes de la casa siguen haciendo sus tareas acostumbradas sin dirigirle la palabra. Y así noche tras noche. El señor de la casa duda de si ceder, pero la sobrina es más tajante.

Qué bien elegido el título, pensé cuando ya llevaba la mitad de la narración porque es precisamente eso. Nos cuenta la historia de ese silencio a modo de contestación por parte de los habitantes de la casa. Ese silencio obstinado y tenaz. Esa resistencia a la ocupación, a pesar de la amabilidad y los halagos. Ese alegato de su independencia, de su libertad, cuando no puedes decir ¡no!.

No había leído nada de este autor francés. Y desde luego, la prosa es impecable. La narración está llena de descripciones de apenas gestos por parte de la familia, muy sutiles. Por eso es muy visual, lo ves, se puede representar muy bien. En la lectura esos gestos están contrastados con el monólogo de Werner, el oficial alemán, y los temas que va abordando sobre música, política, arte... El personaje alemán es un absoluto idealista. En cuánto al narrador está contado en primera persona por el señor mayor.

Me ha gustado leer esta historia corta pero intensa. 


jueves, 20 de agosto de 2026

"Nube negra" de Carlos Amorales en la Casa de México en España

 



¡Anda estamos cerca de la Casa de México! ¡Vamos a acercarnos a ver si tienen alguna instalación!

Y fuimos. 

Por la festividad de Todos los Santos, allá por noviembre, procuro pasarme por la Casa de México en España, para ver la instalación que ponen en la entrada. Suele ser impresionante, por su tamaño, sus colores, su estética. Además de eso, de vez en cuando, me gusta acercarme para ver qué exposiciones tienen. 

Este verano el calor nos tiene secuestrados. Tienes que proponerte muy en serio poner un pie en la calle para ir a otro sitio que no sea trabajar o la piscina o puedes acabar siendo un charquito. Con lo que me gusta a mí ir de exposiciones... Menos mal que al final, reúnes valor y te dices ¡Venga que no se diga! y luego te alegras.

Ahora en Casa de México tienen una instalación grande de treinta mil mariposas y polillas de trescientas diferentes especies. Treinta mil, que se dice pronto. Son de papel negro, bien recortadas y definidas, y están salpicando los muros, los techos, todos los rincones. Puede dar grima. Mariposillas de esas que dicen algunos que sienten en ciertas ocasiones no parecen...

Se titula "Nube negra" y es del artista contemporáneo Carlos Amorales. 

La sensación que tienes es de que la nube negra te envuelve con movimiento. He leído que se trata de transformar la arquitectura en un fenómeno natural imprevisible. 

Es muy curiosa. 

La instalación ya tiene unos años, es del 2007, por eso ya ha estado expuesta en otros museos y centros culturales. 

Estará hasta el 13 de septiembre. Por si consigues vencer al calor y echarte a la calle. Seguro que luego te alegras.










lunes, 17 de agosto de 2026

El eclipse. Agosto de 2026. Una celebración

 



Y en la oscuridad total del espacio, todos los diminutos habitantes de un planeta azul se colocaron unas frágiles gafas de papel y miraron al sol, a la vez, ilusionados, expectantes. 

Y mientras una sonrisa se iba dibujando de fuera adentro en sus caras, su pequeño país se oscureció. 

El eclipse nos había invitado a su celebración. Y allí estábamos todos. 

Yo no entiendo nada del espacio ni de los eclipses. Pero teníamos la inmensa suerte de asistir a un acontecimiento histórico, un fenómeno astronómico único.  

Y también la tarde se vistió de única. Al tiempo que los preparativos venían rodados, Murphy debía estar pendiente del evento y nos prestó tranquilidad. Meses antes, un compañero apasionado del tema, en clase de "Aprende a leer un cuadro", nos habló de forma contagiosa del tema Eclipse relacionándolo con el arte. Días antes una amiga, en una cena, llegó con el curioso presente de unas gafas con el ISO indicado. Y a una semana vista, un compañero de la tertulia nos invitó a su pueblo a vivirlo en un campo diáfano donde se iba a ver muy bien. Si los astros, y nunca mejor dicho, se conjugan para hacerte la vida fácil, tienes que decir ¡sí! y vivirlo en primera persona. 

Ahora sé que, algún día, en cualquier Residencia de ancianos, ya sin dientes, contaré emocionada a mis compañeros de asilo como lo vivimos. Me acordaré de sus voces, de las risas. 

Todo un país unido en eso. Haciendo historia. Todos juntos, de celebración del Eclipse. 


 















La autoría de las fotos la compartimos Piluca M. de Velasco y yo. 

sábado, 15 de agosto de 2026

15 de agosto de 2026

 


Once años ya y este echarte de menos en cada paso de la vida. 

Si, después mucho tiempo, hago un bizcocho se me escapa un "¡Vaya! se me ha arrebatado", amasándose dentro de mí tus palabras con aquel aroma de tus ricos bizcochos. Si me perturba la indecisión de ir o no a algún sitio, me asalta tu voz animosa "¿Y por qué no vas a ir? Te pones guapa y andando que es gerundio". Si disfruto viendo como crecen los niños de la familia, siento ese pellizco del lamento y la ausencia definitiva: "Si pudiera verlos su abuela... Si pudiera."


Y así la vida. 

Así me vas acompañando en cada paso. 

Así otro afilado 15 de agosto que se cuela por una rendija del tiempo. 

jueves, 13 de agosto de 2026

"Yo fui a EGB" Exposición en el Centro Cultural Conde Duque de Madrid

 



Fila tuvimos que hacer, y siendo agosto, para entrar en esta exposición. Quién nos lo hubiera dicho... Pero claro es que es todo un viaje al pasado. "Yo fui a EGB" es para nostálgicos de los años setenta. 

Es una recreación de la vida de entonces. Nuestro comedor, nuestra cocina, lo que veíamos en televisión, las revistas que leímos, los juegos de entonces, la clase donde estudiamos... Se repetían las frases: "Como esa panera había una donde mi abuela", "Ese sofá estaba en mi casa"... Cientos de objetos originales salpicaban las recreaciones. Y las mismas frases de todos revoloteando nuestras cabezas. 

Es curiosa, y es para todos los públicos, desde luego. Familias enteras estaban por allí recontándose la vida, sonriendo, haciéndose incluso fotos. Grupos de amigos, también. Y lo mejor es que se les veía disfrutar. 

La infancia de muchos volvió al presente un agosto caluroso de 2026. Hice muchas fotos, solo os he puesto unas pocas, entre ellas las del Capitán Trueno, Sigrid y los demás que está nada más entrar a la exposición. En un segundo dejé de pensar en la fila que me había tragado y volví a la montaña de tebeos de ellos que nos esperaron dentro de un viejo mueble aquel verano de mi adolescencia... 

Es gratuita y está hasta finales de agosto, así que si quieres revivir tus tiempos chavalillo ya puedes espabilar. Y cuidado que cierra a mediodía... 













lunes, 10 de agosto de 2026

"Vallesordo" de Jonathan Arribas. Reseña Literaria

 




"Miré a mis amigos a ver qué cara tenían y parecía que les había gustado. No era la primera vez que veían Fama conmigo, y cuando una coreo no les gustaba, enseguida sacaban el móvil y se ponían pikipikipikipiki con los dedos. Izan y Telma tenían móvil porque se lo habían regalado en la comunión, pero yo, como abuela era antiDios, me quedé sin comunión y sin móvil."



Ayer terminé Vallesordo y me dejó una sensación agradable. En "Vallesordo" de Jonathan Arribas, el narrador y protagonista es un crío de primaria al que le han encargado escribir una redacción sobre el verano más significativo de su vida. Nico (Nicolás Pérez Rincón) le va a ir contando a alguien, que no descubriremos hasta el final de la historia quién es, su verano de dos años atrás, el de quinto de primaria. Mientras lo hace, a través de sus propias palabras, irá mostrando el universo del pueblo inventado de Zamora donde vive ("Vallesordo"). Nos hablará de su familia, de su perra Yesi, de sus amigos y sobre todo de su afición por el programa de televisión "Fama ¡A bailar!" porque su sueño es que le lleven a un "castin" para bailar la coreo que tiene más que ensayada. Es un Billy Elliot de Zamora, tal cual. Nico se muere por bailar. 

Es un libro de no demasiadas páginas que se lee muy bien. La voz de ese narrador protagonista de pocos años está muy bien perfilada, es totalmente creíble y, al menos a mí, me ha encandilado. Una voz propia de un crío, con un lenguaje salpicado de localismos, muletillas, onomatopeyas, y palabras que intentan explicar sensaciones íntimas que aún no ha descifrado ni entendido en su totalidad. También hay una serie de secundarios que, en general, están bien descritos con sus palabras: sus padres que no son los más entregados del mundo, su abuela que está muy pendiente de él y mejor descrita, y sus amigos. 

Escrito en primera persona, nos ofrece su visión testimonial del mundo que le rodea. Pero entre sus palabras se traslucen temas muy importantes como un ambiente familiar un poco peculiar en el que no hay malos tratos pero sí cierta dejadez, no se desviven por él y tampoco entre sí destilan cariño. También se subraya la importancia en esos años de la amistad, la formación de la identidad de género, la vejez. Aborda temas muy importantes. 

No es una novela de sobresaltos, lo cierto es que el ritmo es un poco horizontal, salvo en el final que parece que se pone un poco más intenso por momentos. A mí no me ha importado, no buscaba tampoco más. No quiero contar mucho sobre el final porque no me gustaría destripar nada, pero en general en toda la novela no hay grandes tristezas pero tampoco hay contagiosa alegría. Nico es un gran observador de los gestos de los demás, y los interpreta a su manera y tal cual te los cuenta, asumiendo, qué remedio, lo que no le gusta y lo que le gusta. Y en ese "qué remedio" que nos cuenta subyace cierto desencanto. A mí me ha gustado esta novela, lo cotidiano te va calando y calando y te gustaría resolverle los problemas a Nico, que no tenga que darle tantas vueltas a sus preocupaciones. Y aunque te va transmitiendo su zozobra, la vida es como es. 


sábado, 8 de agosto de 2026

Los otros Murales de Belfast

 



Hay días que no son de palabras, 

son días de colores y silencio. 


Los otros murales de Belfast. 

Julio 2026