Hay días que no son de palabras,
son días de colores y silencio.
Los otros murales de Belfast.
Julio 2026
Un blog para letraheridos. Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y letras. Un blog donde sentarse a leer mientras te tomas un café.
Hay días que no son de palabras,
son días de colores y silencio.
Los otros murales de Belfast.
Julio 2026
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| Mural de la Libreria El Barco de Papel de El Sauzal de Tenerife |
V de viernes
El viernes es la llaVe del fin de semana. La campanilla del Perro de PaVlov.
El Vehículo que transporta al ánimo festiVo. El laborable más Vérsatil.
El viernes es un redomado y mentiroso Vendedor ofreciéndote su mercancía
de dos días libres de toda obligación.
V de verano
El verano es la Vivienda de la indolencia. La Vaca de aquel 850 rojo que tanto nos llevó.
El Ventilador que espantó a todos los despertadores. La mirilla por la que vemos a las ansiadas Vacaciones.
El Viaje interminable de la niñez. La Voz ronca de las mareas.
El Vagón de aquel trenecito infantil donde se subió el ocio, el mar, el sol.
V de viernes con V de verano
Los viernes de verano son los Walkie talkie que dejaron aquel año los Reyes Magos.
Son John Wayne mirándote de lado desde un conocido Western de coWboys.
El Wasapeo febril de las quedadas, la bendita Wifi en un país desafortunado.
Los dos dedos aguados de Whisky removidos con las frases que nos vieron crecer:
¿Qué? ¿Hasta el amanecer?
Porque muy mal se nos tiene que dar para que este viernes...
Pero lo que pasa en el verano se queda en el verano.
Con V de ¿Vale?
Mi amigo del alma me envía una foto sin palabras.
Mi amigo de letras me manda un precioso mural.
Y la yema de tu dedo escribe sobre mi piel:
Solo quiero saber si estás bien.
Todas las fichas del puzzle encajan
en los días perfectos.
Anoche terminé "El año en que hablamos con el mar" de Andrés Montero. No había leído nada de este autor pero me llamó la atención una reseña que leí del libro y la verdad es que luego me ha gustado por varias razones.
La primera es porque tiene mucho de mágico en su argumento. Tenemos varios elementos que salpican la trama y que la hacen muy sugerente: que esté ambientado en una isla, con todo lo que conlleva de aislamiento, una isla que no sale ni en los mapas. Que temporalmente se desarrolle en los tiempos en que un "bichito" o pandemia nos tuvo a todos sin movernos. Y después que haya una serie de detalles añadidos como una campana de oro hundida en el mar desde tiempos inmemoriales, un pacto con el diablo, una taberna en un barco que ya no navega, un cementerio sin cuerpos, que le añaden mucha dosis de imaginación, de evocación. Además se salpica el texto con varias alusiones al oficio de escritor que, claro, me gustaban.
La segunda porque ahonda en el tema de la nostalgia, de la familia, de lo acertado de las decisiones... Buf, ya con eso también me atraía mucho.
La tercera, es que he disfrutado su forma de contar tan rica en imágenes siendo en algunos párrafos muy poéticos, en cambios de narradores (ahora en primera persona, ahora coral...) Por su tono burlón, en otras ocasiones... Por sus cambios en estructura, además de en el argumento, constantes, lo que imprimía mayor agilidad a la escritura y lectura.
Nos cuenta el argumento de dos hermanos mellizos, Julián y Jerónimo, que se reencuentran después de cincuenta años sin verse. Lo hacen en su isla, una remota del sur de Chile, donde dejaron de llegar los turistas tras un tsunami, y ahora por la pandemia ni llegan ni pueden salir. Así que Jerónimo, el mellizo que vuelve, tiene que quedarse durante más tiempo del que había previsto, reencontrándose con su hermano, sus vecinos, su vida.
Yo entiendo que haya lectores a quiénes no les guste quizá el ritmo pausado de esta novela, o quizás el final, para mí, algo previsible. Pero por lo demás es una novela tanto desenfadada en su tono, como muy profunda en sus intenciones. Tiene mucho de sabiduría popular, de tradición oral, algo de política, mucho de colectividad. Es una novela que, a pesar de tener doscientas y pico páginas, en mi opinión, es muy ambiciosa. Me ha gustado leerla y más conocer a este autor.
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| "La mirada de Cesar" y al fondo el castillo de San José (Arrecife) |
Siento este verano interminable, con este ir y venir de olas calurosas que no permiten tregua, y supongo que también porque me escapé a Lanzarote allá por mayo y con eso di por comenzada la estación.
Qué gusto volver a recordar Lanzarote: Cuánto me gusta esa isla. Me estoy dando cuenta de que me faltan muchos rincones que contaros. A pesar de ser la tercera vez que visitaba la isla, me descubrió lugares que yo aún no conocía, como sus castillos. Coincidiendo con nuestro viaje, el 18 de mayo se celebraba el día de los Museos, y aprovechamos para visitar el MIAC o Museo Internacional de Arte Contemporáneo que se aloja dentro del Castillo de San José en Arrecife.
Se trata de uno de los cuatro castillos de la isla, y fue construido en el siglo XVIII, por un lado como fortaleza defensiva contra el ataque de los piratas y por otro para dar trabajo a la población, pues a causa de las erupciones del Timanfaya se había extendido una hambruna. Es bien de Interés Cultural, se renovó en los años 70 y su interior fue diseñado por Cesar Manrique, que había nacido en ese barrio. ¿Qué no hizo este artista por su isla?
Me gustó mucho, era como un oasis de frescor a esa hora de la siesta en la que fuimos. Tiene mucho arte abstracto, escultura moderna, Tapies, Miró... Y hay una sección dedicada a un artista canario que yo no conocía: Pancho Lasso, muy interesante. Y bajo el Museo, descendiendo por una escalera en espiral descubrimos que tenía un restaurante con vistas al puerto y los muelles, muy tranquilo y concurrido a esas horas de café.
¡Ay! quién pudiera hacer otra escapadita, ahora. ¿Verdad?
Voy a terminarme ya el libro que estoy leyendo ahora y no os hablé aún de "El latido de las mariposas" de May R. Ayamonte. Os puedo contar que no había escuchado nada de él antes de que me lo recomendara mi amiga Julia. Es otra novela negra de las nuestras, de autora española, ya por eso tiene puntos, pienso, y si además nos la recomienda mi amiga, seguro que está bien. Y rápidamente la adelanto en la fila interminable de lecturas pendientes y le busco su hueco entre novela y novela.
Me la leo en un suspiro, y eso que tiene sus cuatrocientas y pico páginas... Pero la intriga está muy bien dosificada y te engancha.
Se desarrolla entre Granada y Ceuta, cambiamos de escenario. La ambientación está muy lograda, es muy descriptiva, muy visual, te ves literalmente paseando por Granada gracias a sus ricas y precisas descripciones, lo mismo que atravesando el estrecho o ya en la misma ciudad de Ceuta. Temporalmente se desarrolla en la actualidad.
La protagonista es la inspectora de homicidios de Granada, B. Barea. Lo de la B. de su nombre de pila será otro motivo de intriga casi toda la novela, pero terminaremos sabiendo bastante de este personaje principal, porque tiene una enfermedad cardíaca y eso va a influir mucho en su conducta y sus pensamientos. Y por otra parte está atravesando un momento sentimental complicado que también la va a desestabilizar bastante.
Pero por si eso no fuera poco, laboralmente hablando y ya vamos al meollo, se va a ver envuelta en varios asesinatos cuya puesta en escena es realmente curiosa y está relacionada con las mariposas, y dentro de ellas con unos ejemplares muy especiales. Es una carrera contra reloj porque parece que el asesino no va a dejar de asesinar, abandonando posteriormente a sus víctimas en casas que se quedaron literalmente abandonadas nada más construirse por la burbuja inmobiliaria.
Tiene un tema de fondo, que es el que subyace de hilo conductor de los distintos asesinatos bastante controvertido y, por supuesto, no os lo voy a desvelar todavía. Es una novela con un toque importante feminista. También podríamos decir que se toca el miedo a enfrentarse a nuestras debilidades y contradicciones.
En cualquier caso, yo la he disfrutado mucho. Me ha parecido que está escrita de forma muy ágil, muy directa, la trama fluye con mucha facilidad. La intriga está bien dosificada. Te atrapa su argumento y son creíbles sus personajes, así que a disfrutar...
Hoy me acordé otra vez de Dublín, de Irlanda, de nosotros.
Mientras me arreglaba para ir a trabajar, la radio emitió la noticia de la muerte de Glen Hansard, el músico y actor ganador de un Oscar por la película ONCE. La película de músicos callejeros que fijó ya Dublín en mi eterna lista de viajes con esa banda sonora de fondo. Hansard tenía 56 años y se mató ayer, 29 de julio, en un accidente con su moto a las afueras de la ciudad. Decía la noticia que su fama como actor no había conseguido alejarle de las calles de Dublín, donde de forma improvisada seguía tocando de vez en cuando como cualquier otro músico callejero.
Tengo tan reciente mi viaje a Irlanda, a primeros de mes, que he vuelto a verle recorriendo aquellas calles con su compañera de película, Marketa Irglova, cantando juntos y arrastrando aquella aspiradora como si fuera una mascota. Me gustó mucho la peli, y me apenó saber de su muerte a destiempo.
Y de la mano de la pena, acabé naufragando en la nostalgia. Y volví a escuchar a los dos guías locales tan buenos que tuvimos: en Dublín, un uruguayo, y en Belfast, un gallego. Muy buenos los dos, cuánto sabían y de qué forma tan amena nos lo contaban. Y he vuelto a saber que el león de la Metro Goldwyn Mayer nació en el zoo de Dublín en 1919. Y de un león, el guía nos llevó a ver otro, disecado y enorme, que curiosamente tienen asomado a una ventana, asustando a los viandantes. Y recordé aquel árbol y su historia de amor tan "romántica" con un banco de un parque de Dublín. Y recordé el memorial del Hambre que tanto me conmueve, y de ahí, vete tú a saber por qué, salté al momento en el que nos enseñaron cómo era la terapia convulsiva de los electroshock antiguamente
Los pensamientos son pulgas que saltan por tus recuerdos con total impunidad. Se va tejiendo una red por tu memoria, asociando acá y allá, creando ese tejido que ahora te devuelve sensaciones gratas, ahora te impregna de añoranza. Sin embargo, esas asociaciones nos colocan en el mundo, como a una chincheta diminuta, y sobre todo, otorgan sentido a lo que hemos vivido. ¿No creéis?