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lunes, 6 de abril de 2026

"Maestrissimo" de Yllana. Qué buenos...

 


Como niños entusiasmados y espontáneos, varias veces durante la actuación de Yllana en "Maestrissimo" nos arrancamos a aplaudir de pura alegría. También es verdad que ellos, muchas veces, querían que lo hiciéramos y con sus exagerados gestos habituales nos invitaban. Lo cierto es que no hacía falta, hubo muchas ocasiones en que uno, sin pensarlo, se ponía a palmear, y la sonrisa se convertía en carcajada, cuando te colaban entre las notas de una sinfonía clásica cualquier pedacito de una canción de toda la vida, que enseguida reconocíamos y nos atrapaba hasta hacernos tararearla. 

Qué ingeniosos, que poder tiene no solo la música, sino el lenguaje gestual. Yllana en ambas disciplinas son unos virtuosos. "Maestrissimo" es un espectáculo a caballo entre concierto y comedia ambientado en el siglo XVII o XVIII y la música de cámara. 

Los protagonistas son un cuarteto de músicos, ataviados elegantemente como si acabaran de salir corriendo de cualquiera palacio acarreando sus instrumentos y pelucas blancas. Los descubrimos preocupados por un premio para el que andan componiendo la supuesta gran melodía. Entre ellos, un genio que pasa desapercibido. Y envolviendo la trama los grandes temas: plagio y originalidad, compañerismo, competencia, arte.

Quizá, no lo discuto, he llegado tarde al descubrimiento de Yllana, si tenemos en cuenta que llevan treinta y tantos años haciendo sus variados espectáculos por aquí y por allá, y para mí este es el segundo que puedo ver, hará un par de meses estuve viendo el primero: "666". Pero por otra parte, qué alegría ¿no? ser tardía en esto (como en tantas cosas de la vida), porque eso significa que aún me quedan muchos espectáculos por descubrir y disfrutar de esta Compañía tan peculiar y genial. 



sábado, 4 de abril de 2026

"La vida extraordinaria" con Malena Alterio y Carmen Ruiz en los teatros del Canal

 



Desde su título tan de verdad en cualquier vida por rutinaria que nos parezca, pasando por el texto de fondo sobre la vida "tan de nada y tan milagroso" con la voz en off de Alicia Borrachero, sumado a la música en directo de un pianista y una violinista y sobre todo por ese par de actrices que están sobresalientes, me encantó esta obra de teatro tan original que vimos el viernes en los teatros del Canal de Madrid. 

Alguno dirá que es muy larga, a mí no me importaba nada porque a pesar de estar en "el palomar" de la sala yo la estaba disfrutando. 

Es una historia sobre la amistad de dos amigas. "Quién tiene una amiga, tiene dos vidas" dice en un momento dado el texto y es la pura verdad. Pero además habla de literatura, del paso del tiempo, de la escritura, de los amores... 

El texto es de un argentino Mariano Tenconi Blanco, imaginareis entonces que tiene mucho texto la obra pero me parecía estupendo. Hay variedad en la historia de registros literarios: Narración solemne, poemas frívolos, cartas, diarios, monólogos... en un revuelto que hace muy ágil la trama. Pero, además, está contado de forma anacrónica que también nos devuelve el ritmo mucho más saltarín y ameno. 

Y lo más importante, esas actrices: Malena Alterio y Carmen Ruiz que están brillantes porque menudos papeles que se han tenido que aprender.  

No sé que opinareis vosotros pero a mí me gustó mucho. 



viernes, 3 de abril de 2026

"A la manera del Bosco" en la Fundación Juan March. Muy curiosa

 



Me pides que te hable de algunas exposiciones y yo sigo reseñando algunas que terminarán pronto pero, si espabilas, aún puedes ver porque estará hasta el día 12 de abril.  

"A la manera del Bosco" en la Fundación Juan March me encantó. 

Es pequeñita, es una sala nada más y ahí ya, no veas, lo que quieras entretenerte. Puedes estar ahí demorándote tu buen rato porque es intensa. El aforo está controlado porque, claro, siendo tan poco espacio... Pero nada, esperas tu fila pacientemente y cuando salen unos van entrando otros, y así. Aunque yo te aconsejaría escoger un momento de poca afluencia porque si no vais a estar ahí un poquito apretados y a mí, al menos, no me gusta nada. 

Se ha tratado de unir el universo que nos legó el Bosco de sus figuras fantásticas tan curiosas con la obra de algunos autores contemporáneos. Lo más antiguo son dos tablas del siglo XVI, el Cielo y el Infierno, pintadas por un discípulo o seguidor del Bosco, que pertenecían a un tríptico perdido sobre el Juicio Final. Pero luego ya enlazas con obras de artistas contemporáneos que traen también mundos fantásticos, personajes grotescos o adorables, según tu mirada, con crítica social... Y hay distintos tipos de obras porque puedes ver pintura, fotografía, escultura, vídeos... Abarca desde el siglo XVI hasta el XXI y es muy variada siendo tan pequeña. Me hipnotizan todos esos seres híbridos. Y ese Pinocho... 

Delirio, surrealismo, millones de detalles. Es muy original. 

Además volver a la Fundación Juan March siempre es agradable. Es un oasis cultural en pleno barrio de Salamanca. Y si hace buen día hasta puedes disfrutar de su jardín y su café, que yo no pude, porque hacía un aire frío justo el día que fui que se nos chafó el plan de estar allí bajo el solecito un buen rato. Pero no importa, mereció mucho la pena la visita. 










jueves, 2 de abril de 2026

"Desenfocado. Otra visión del arte" en CaixaForum

 


Tengo varias exposiciones por reseñar porque marzo cogió carrerilla y echó a volar enredándose en el viento de éstos últimos días. Así que Abril empieza con mis impresiones sobre varias que aún se pueden ver en Madrid. 

La exposición "Desenfocado" en CaixaForum confieso que, de primeras, no me llamaba la atención. Pero La Caixa me mandó un correo y me ofreció la posibilidad de ir a visitarla fuera del horario habitual. Por supuesto nos envió el correo a unos cuántos (bastantes) que allí nos juntamos un viernes noche para, al menos a mí, sorprenderme con lo que tenía que ofrecerme. 

Como muy bien dice el título "Desenfocado. Otra visión del arte" explora el desenfoque como un recurso a la hora de pintar, fotografiar y hacer arte contemporáneo en general. No es algo nuevo, ya Monet en sus famosos Nenúfares introdujo el concepto de lo impreciso en sus lienzos. Tanto que al principio se pensó que quizá el pintor no estaba bien de la vista, pero ahora ya se contempla que fue una elección.

Partiendo de esa obra podemos ver hasta 72 obras de arte de pintura, obra gráfica, escultura, fotografía y vídeo de 55 artistas. Y está dividida en cinco partes atendiendo a los temas. De Monet hablan en el Preámbulo, después estaría "En las fronteras de lo visible", "La erosión de las certezas", "Elogio de la indefinición" y "Futuros inciertos".

Me han llamado la atención varias obras y varias explicaciones. Como por ejemplo cuando se nos explica que algunas obras de autores de después de la 2ª Guerra Mundial, adoptaron esta estrategia del desenfoque porque la realidad de los campos de concentración no era fácilmente digerible, la mirada no puede soportar esa certeza, entonces el desenfoque permite la reflexión y a la vez el olvido. Esto se ve en la parte de la exposición que titulan: La erosión de las certezas. 

También me pareció interesante el trabajo de un autor que hizo un fuego controlado sobre sus biblioteca y creó después su obra a partir de las huellas que dejaban tras de sí los libros tras retirar la capa de hollín que había caído sobre ellos. El autor era Parmiggiani y la obra "Polvo". También me llamó la atención la obra del ramo de flores marchitándose mientras el COVID...  Hay material interesante que a cada uno le sugerirá algo distinto según su "propia" mirada. 

Bueno, no os quiero contar mucho más para no extenderme. Me pareció una exposición curiosa. Si os interesa el tema, estará hasta el 12 de abril. 













miércoles, 1 de abril de 2026

1 de abril

 


Como cada día laboral, cuando he salido del metro en Plaza de España he rebuscado en el bolso mis auriculares para ponerme alguna canción o un podcast. Sin embargo, el piar de los pájaros se ha hecho hueco entre el abono transportes y las gafas, como una pertenencia más, y me he obligado durante todo el trayecto peatonal, desde el metro hasta el Viaducto, a escuchar la música de Madrid. 

Cierto es que hoy es especial, miércoles anterior a los días de Semana Santa y, aunque por esa zona siempre hay movimiento, se notaba mucho menos afluencia. Bajo el canto de las aves, se ha alzado el top, top, top rítmico de las pisadas de un corredor, me ha recordado aquel título que siempre me ha gustado: "La soledad del corredor de fondo". Retazos de la conversación que llevaban dos operarios de la limpieza, vestidos con ese uniforme estridente que les hacen ponerse, se han hecho audibles. Hasta que el sonido del agua de la manguera que todas las mañanas limpia la explanada del Palacio Real, ha pedido la vez. Y a la zaga el motor del camión del surtidor le ha seguido. Menos mal que me he cruzado con una madre y dos niños pequeños, y la palabra "aventura" a horcajadas sobre una sonrisa se me ha colado dentro. 

Pasé la farola republicana que alguien olvidó en una esquina del Palacio, y me vino a la cabeza ese pasaje del libro "14 de abril" de Paco Cerdá, cuando contaba el último día de los Reyes, la tristeza de Victoria Eugenia en contraste con el jolgorio de fuera. En la esquina del semáforo de la Almudena está siempre ese chico pidiendo que tiene las piernas fatal, llueva o no, nunca falta. Es su trabajo. El viento tan fresco de este primero de abril mueve las ramas de los árboles que se alzan sobre mis rizos. Y al tiempo que atravieso el aparcamiento de la Cuesta de la Vega, y observo que hay muchos menos coches, paradójicamente mi vista alcanza la Cuesta de los Ciegos. Más abajo en la calle Segovia la algarabía de un grupo de adolescentes con maletas decide que vuelva a mis auriculares. 

Pero elijo la canción "Sentir" de Luz Casal. Me encanta. 

Comienza abril. Que poquito queda para tener cuatro días enteros y verdaderos. 







domingo, 29 de marzo de 2026

"Jazz Ladies Tribute" Marina Ferrer en el Centro Cultural Carril del Conde

 

Fue necesario que C. viera un cartel de Jazz. Necesario que C. preguntara a J. por el concierto del viernes. 

Fue necesario que J. dijera en el grupo de guasap de clase que conocía a la cantante, que era buena. 

Necesario que yo terminara con asuntos médicos a buena hora, que diera tiempo luego a merendar, totalmente necesario, y que de vuelta pasáramos por la misma puerta. Necesario que fueran las siete menos diez. 

¿Entramos? ¿Habrá sitio? ¿Estará bien?

Fue providencial que dos asientos en la fila 2 estuvieran libres. 

Era verdad que Marina Ferrer era buena, y que el trío de músicos que la acompañaba: el de la guitarra, el del contrabajo y el batería, que me perdonen pero no me quedé con su nombre, también. 

Es verdad que tuvimos una suerte inmensa, que nos templó el alma, los disfrutamos mucho y no se dolió el bolsillo porque era absolutamente gratis. 

A veces solo hay que dejarse llevar. Y la vida te cuida. 

Y todo eso ocurrió en el Centro Cultural Carril del Conde, el de barrio. Un lujo. 










viernes, 27 de marzo de 2026

"El niño que he sido" de Jesús Montiel. Reseña Literaria

 



"La escritura es ahora el único lugar donde me encuentro a salvo del diablo y su soplido. El ladrillo de la casa del tercer cerdito". 

Y qué diferente el libro anterior que me leí que éste que os tengo que reseñar ahora. Aunque me hayan gustado los dos. Porque aquí una servidora buscaba otro libro de este autor, de Jesús Montiel. Uno que nunca encontré en las tres o cuatro grandes librerías que pregunté. Y cuando ya iba cabizbaja y más que cabizbaja reptando por la última librería, va la protagonista de estas reseñas y descubre éste y, claro, comprenderéis que no tuve más remedio que llevármelo.  

La fotografía de la portada, en blanco y negro, con ese niño con una paloma sobre su cabeza mirando por la ventana, de la fotógrafa Marcelle Vallet, unido a ese título "El niño que he sido" y sumado a la editorial Pre-Textos, no se podían equivocar ¿Verdad? 

Y así ha sido. 

Me lo he leído en un par de horas, tiene unas sesenta páginas, aunque tiene tantas imágenes que podrías hasta tocar, tantas frases que hay que saborear de lo bellas que son, que terminas por leerte dos veces la mayoría de los párrafos. ¡Ay! si me leyeran mis compañeros poetas de tertulia, que se empeñan en leer cada poema dos veces... 

"Nada más parecido a un copo de nieve que un niño introvertido". "Los árboles son poetas sin vacaciones.".      

Es una mirada a su infancia muy conmovedora. Escrito con un lenguaje absolutamente poético, llenito de imágenes literarias y recuerdos pasados por el tamiz de la literatura con tanta sensibilidad que parecen pequeñas joyas. Prosa poética de calidad en pocas páginas pero que te deja un poso importante, un eco muy largo dentro. Es una escritura muy delicada, elegante, rica. Lo peor, lo único malo, es que llegas a la última página. 

"En una foto de la abuela, mi hermana mayor me estrangula junto a esa fuente, mientras se ríe, queriendo abrazarme. Nunca he sido asesinado de un modo tan entrañable."