Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

viernes, 17 de julio de 2026

"Mamá era una sirena" Relato de Rocío Díaz Gómez

 



¿Os apetece leer uno de mis relatos?

Pues os dejo con "Mamá era una sirena" que fue premiado con el 1º Premio en el Certamen de Relato Corto Luis Sancho 2024 organizado por el Ayuntamiento de Villaviciosa de Odón en colaboración con la Asociación Cultural Acua de Villaviciosa de Odón en octubre 2024.

Le tengo mucho cariño.

Ojalá os guste. 


Mamá era una sirena

 Rocío Díaz

 

         Mamá era una sirena.

Nos dimos cuenta el día que papá no llegó a tiempo de rescatarla.

 

Acostumbrados a su melena mojada, a que se duchara más de dos y tres veces diarias, a su piel ligeramente húmeda y sus querencias acuáticas, no nos llamaba la atención que, en días lluviosos, mamá abriera el balcón de par en par, y se sentara en la barandilla con las piernas colgando. Balanceándolas despreocupadamente, disfrutaba viendo cómo las gotas iban empapándoselas despacio.

Nos acostumbramos también a que comenzara a cantar, muy quedo, mientras se mecía bajo la lluvia. Cada vez más mojada, cada vez más feliz.

Aún me pregunto si brillaba más su mirada o la piel de sus piernas estampada de gotas balanceándose al ritmo de aquella música acariciante.

 

—Vuestra madre es más traviesa que todos vosotros juntos -decía entonces mi padre corriendo a rescatarla del balcón- Cuando en un rato tenga fiebre y se queje no la vamos a hacer caso. ¿Verdad? -Apostillaba, buscando tanto nuestra distracción, como nuestra sonrisa cómplice.

Y al acercarse, desde detrás la besaba con infinito cuidado en el cuello. Y con ese lenguaje en voz baja, que compartían y solo entendían ellos, la convencía para que bajara de la barandilla y se metiera en casa, mientras la vestía con una enorme toalla, a modo de larga falda de felpa.

La princesa más elegante de todas las aguas era mi madre enrollada en esa enorme toalla que, al caminar, arrastraba con elegancia, mientras mi padre la llevaba casi en volandas hasta la ducha donde terminaban todos sus episodios acuáticos.

 

Si creces viendo esa húmeda coreografía que bailaban mis padres, salpicada de complicidad y cariño, no te extraña. Quizá muy pequeños, cuando se imitan todas las conductas, alguno de nosotros pretendimos encaramarnos al balcón. Pero aquella barandilla siempre estuvo demasiado alta y oportunamente muy llena de floridos y pesados tiestos.

 

 

Mamá era una sirena.

Y un día que ya nunca olvidaremos papá no llegó a tiempo de rescatarla.

 

Era una tarde especialmente gris y la lluvia comenzó a caer mansa. Papá no estaba. En unas horas el cielo se deshacía en un mar de agua que iba cubriendo las aceras y las fachadas, las barandillas y a las madres que cantan sobre ellas despreocupadamente.

 A medida que las piernas de mamá iban empapándose, se recubrían de una pelusilla plateada y áspera, que, al seguir mojándose, se convertía en una capa de escamas, tupida y fría, que cuánto más la inmovilizaba, más la contagiaba de una felicidad que mojaba a mamá de fuera adentro, alejándola de nosotros y nuestra seca realidad.

No sé cuánto tardamos en advertir en la lejanía su canto cada vez más alto y nítido, melodioso y dulce.

Y aunque corrimos a su cuarto, ya era tarde.

Una fuerte y preciosa cola plateada cuajada de escamas había sustituido por completo a sus piernas y por más que tiramos de ella hacia dentro de casa no logramos hacerlo. Quizá fuera porque pesaba mucho más, o porque ella no ayudaba demasiado, quizá porque no sabíamos del lenguaje íntimo y cómplice de mis padres, o porque la lluvia al fin había ganado y conseguía a quién tanto había pretendido.

Pero nuestras fuerzas se agotaron sin conseguir entrar a mamá. Entonces ella, tirándonos un beso, se deslizó por la fachada, y resbalando, alcanzó con suavidad la acera, y siguió deslizándose sobre los charcos calle abajo hasta perderse en la lejanía, delante de su canto.

 

—Iba feliz, papa.

Dijimos para consolarle.

—Ojalá hubieras visto lo feliz que iba.

Y él asentía, una vez y otra, mientras las lágrimas no le permitían contestarnos.

 

Desde entonces, los días grises los pasamos cerca del faro, a orillas del mar. Entre las olas siempre vuelve mamá. Sonríe al vernos más altos, sin algún diente de leche, sanos. Nos tira un beso, dos, tres, y de pronto ya solo vemos su cola plateada zambulléndose tras ella. En esos días grises también nosotros volvemos más contentos a casa, sabiéndola en el agua, feliz, sabiéndola sana y más sirena todavía.


@Rocío Díaz Gómez





jueves, 16 de julio de 2026

"Madrid y Galdós" de Fátima de la Fuente del Moral y Enrique Fernández Envid. Reseña Literaria

 



En la última Feria del Libro de Madrid me compré este libro ilustrado "Madrid y Galdós" de Fátima de la Fuente del Moral y Enrique Fernández Envid. 

Esta lectura reconozco que ha sido una buena compañera de piscina. A través de sus páginas vamos a ir viendo Madrid cómo la veía Galdós y reflejaba en sus novelas. 

El autor y Madrid van a ir, casi de la mano, pues entre ellos se forjó un vínculo fuerte que iremos viendo en muchos de los párrafos de sus distintas historias. Distinguiremos los barrios en los que habitó el autor a su llegada a la ciudad con apenas 19 años, en 1862, y cómo fue cambiando de casa, y con él revisitaremos cómo crecía la ciudad, cómo terminaban los barrios antiguos, o asistiremos al nacimiento de los que se iban creando como los derivados del Ensanche, de tirar la cerca de Felipe IV que encorsetaba a aquel Madrid que crecía y crecía por momentos. 

Al mismo tiempo los autores nos van a ir dando pinceladas de la política tan tumultuosa de esos años, Isabel II, la Gloriosa, Prim... Y también asistiremos como espectadores a los usos y costumbres de la sociedad madrileña de entonces, sus viejos oficios, sus personajes... Hace hincapié en el por qué del nombre de algunas calles o plazas, esculturas, de la fisonomía de la ciudad. 

Yo lo he leído volando, se lee rápido, es una lectura ágil porque va cambiando rápido de tema y lo cuentan de forma amena. Es un repaso de muchos acontecimientos y curiosidades que quizá algunas ya sepamos, pero que viene muy bien repasar, y otras las descubriremos de su mano. 

Está narrado cambiando el tipo de letra para facilitar aún más la lectura, y salpicado de fotografías que ilustran lo que cuenta. 

Me ha gustado. 

martes, 14 de julio de 2026

Reseña literaria de "Principio, medio, fin" de Valeria Luiselli

 


"¿Cómo lo reinvento todo: nuestra historia, nuestras vidas cotidianas, nuestra forma de estar en el mundo?".


Termino de leer "Principio, medio, fin" de Valeria Luiselli (Ciudad de México 1983) y me pregunto si no debería volverlo a empezar porque reseñar este libro no va a ser tarea fácil, si todo lo que he leído parece escapárseme ya de la cabeza con uno de esos vientos que da nombre a los capítulos. Es una obra diferente, pero el caso es que me ha gustado. ¿Recomendarla? pues desde luego original es. 

Es un híbrido entre ficción y no ficción, es ensayo, novela, tiene fotografías. Es una obra hecha de recortes, fragmentaria, con muchísimas alusiones mitológicas, filosóficas, de cosmología, lenguaje, de libros, de escritura, qué sé yo. No es solo una novela, es muchísimo más. Es un artefacto literario. 

Pero también es una novela de una madre y una hija que emprenden un viaje a Sicilia, buscando otra vida, un nuevo comienzo. Y también hay una abuela que está perdiendo la memoria y una bisabuela que robó un mosaico, y un amante que sale rana, y un ex marido, y un pez espada y unas medusas... 

Una obra que habla de la memoria, de la maternidad, de la responsabilidad, del amor, del paso del tiempo, de tantos temas... De finales y principios. 

Y entre tanto el texto viene salpicado con muchas referencias a la "Odisea", la "Eneida" y sobre todo a la "Historia natural" de Plinio el Viejo, referencias que a mí me gustaban mucho según las iba leyendo. Si ahora pudiera recordarlas... 

Lo empieza contando la madre y lo termina contando la hija, eso es muy curioso. Pero hay muchísimas digresiones. Es un artefacto literario muy ambicioso, muy profundo, con mucho contenido. Yo no sé si a cualquier lector le gustaría, la verdad, a los que gustan solo de novela, quizá no, sin embargo, yo lo volvería a empezar. 


"Caos no significaba entonces lo que significa hoy -desorden, lío, confusión, vorágine- sino, más bien, "hueco" o "apertura" o "fisura", una compuerta que se abre y deja entrar o salir las cosas."



domingo, 12 de julio de 2026

"Madrid en construcción. 1940-1985" en el Complejo El Águila de Madrid

 



Cuando yo era pequeña y nos vinimos a vivir a Madrid mi madre escribía cartas a las amistades y vecinos que dejamos en Barcelona. En el remite, y con aquella caligrafía clarita que le habían enseñado las monjas de su pueblo, escribía su nombre, el nombre y número de nuestra calle y luego ponía "Poblado Dirigido de Canillas". Después pegaba con la lengua el sobre y al buzón que íbamos a llevarla. "Que llegue pronto y bien" decía siempre al echarla. Todavía aquel ritual me hace sonreír. Pero no es eso de lo que quiero hablaros sino de lo de "Poblado Dirigido de Canillas". Porque nosotros vivíamos en lo que había sido un pueblo: Canillas. En la posguerra se anexionó a la Capital como tantos otros y luego entre los años "cincuentay" y los sesenta y tantos, mi barrio formó parte de esos "Poblados Dirigidos" que se crearon cuando se impulsó la construcción de viviendas para tantas personas trabajadoras que venían de los pueblos. 

Pero tampoco quería hablaros de eso, la verdad, sino que en mi mente se fueron hilando conocimientos y recuerdos mientras veía una exposición en el complejo El Águila titulada "Madrid en construcción. 1940-1985", donde se repasan las últimas cuatro décadas del crecimiento de la capital. Su reconstrucción tras los destrozos de la Guerra Civil, y el recorrido del urbanismo en esos años. 

Siempre me parecen interesantes las exposiciones de este lugar, suelen ser muy completas. En este caso, comisariada por Carolina Aguado Serrano y Guillermo Enrique de Salamanca González, nos ofrece fotografías sobre todo de Pando Barrero, Wunderlich y Santos Yubero, a los que ya conocemos de otras expos y que tan bien reflejaron aquel Madrid de contrastes hasta en su urbanismo. 

Dividida en varias partes: "Entre ruinas. 1939", "Ciudad silenciada. 1939-1940", "Extraños en todas partes. 1940-1965", "El nuevo Madrid. 1940-1985", "La ciudad que todo lo devora. 1950-1985", en la expo se pueden ver fotos de algunas reformas tras la guerra ocurriendo en tiempo récord en el centro de Madrid, mientras un poco más allá se formaban igual de rápido barrios de chabolas debido al inmenso aluvión de la emigración y como muchos de éstos después desparecieron y otros evolucionaron hasta terminar como barrios hoy consolidados. También se alude a todos esos "Poblados de absorción" y "Poblados Dirigidos" que se crearon en algunas zonas ya muy periféricas tras la anexión de los pueblos de alrededor. Fábricas que desaparecieron como la de Moneda y Timbre, o la del Gas, otras infraestructuras se ampliaron como el Aeropuerto... Y, además las fotografías están salpicadas de citas muy interesantes de importantes escritores.

En fin, que os cuente lo que os cuente, me quedaré corta, así que os animo a que os acerquéis porque es muy ilustrativa e interesante a propósito de la evolución del paisaje madrileño en las últimas décadas. 





















sábado, 11 de julio de 2026

Letreros de aquí y allá. ¡Viva el lenguaje!

 



Mi talón de Aquiles son las palabras, el lenguaje, la literatura. No puedo evitarlo, escucho a cualquier cartel chistándome: "¡eh! ¡tú!" por menos de nada. Y lo peor es que lo hago caso. Y quién dice un cartel, un nombre curioso de una tienda, o ya sabéis lo de los rótulos de los aseos... Ese secreto a voces. 

En fin, cualquier letrero en general que me parezca curioso o ingenioso secuestra mi voluntad. despierta mis peores instintos cleptómanos y me lo tengo que llevar sí o sí. 

Voy a enseñaros algunos de mi último botín. Una muestra.

De mi último mercadillo me traje el de "Las barritas energéticas, bajas en tonterías". Me hizo un guiño y no pude resistirme. Qué ingenio. 

Entre abril y mayo fui a Huelva, y de ahí me traje el que me habló de futbol. Yo que no he visto un partido entero en toda mi vida, y como soy la inculta deportiva número 1 no tenía ni idea de que había comenzado, en España, en esa ciudad. Claro luego ya me di un paseíto por el Barrio Obrero o Reina Victoria, y ahondé más en cuánto  dejaron los británicos por allí. 

De Lanzarote me traje una página de la agenda de Cesar Manrique de la última casa en la que vivió. Había muchas agendas, acostumbraba a ir anotando todo lo que hacía a mano y las fotografié porque me llamaban la atención. Pero sobre todo me resultó muy curioso cuando ese día solo había pintado, otro no lo hubiera anotado, pero él sí, él escribía: "Pintando todo el día". Imagino que las repasaría en algún momento. 

De Irlanda me traje varios letreros porque me resultaban súper curiosos. Os dejo una esquela que había en la puerta de una tienda. Un letrero de una niña que se ofrecía para pasear perros. El banco donde te podías sentar para decir que estarías feliz de charlar con alguien. El de las mascotas bien recibidas siempre y cuando sus dueños se comporten...

Son solo una muestra pero ¿No os parecen curiosos?













jueves, 9 de julio de 2026

Y si os digo que.... Oscar Wilde

 


Y si os digo que ayer tropecé por Madrid con Oscar ¡¿Cómo os quedáis?! ¡Os lo juro! Y hoy justo hace una semana que volví de Irlanda. ¿Será una señal? 

Me saludó tan contento de verme de nuevo. Y ya me veis a mí, con ojitos de cordero degollado, mirándole pasmada y diciéndole en susurros: "Pero ¿Qué haces aquí?" Y él: "Pues ya ves, que abrieron no hace mucho esta librería y aquí me han colocado y claro no podía negarme... " Y miré a la simpática librera con cierto rencor, no os lo voy a negar. ¿Otra? Somos muchas las rendidas de amor por Oscar, está claro. La competencia es feroz. Ya me doy cuenta, ya. 

En fin, pues que ahí estaba, en una librería preciosa que yo aún no conocía en la calle Agustín de Figueroa, llamada In-Verso y que me gustó mucho. Justo estaba diciéndole a mi amiga que qué pena que otra librería de los aledaños "Amapolas en octubre", que yo sigo por instagram, se estaba despidiendo, como lo hizo no hace tanto "Tipos Infames" y que qué lástima. Pobres librerías, y qué valientes las libreras. Ole por ellas. Menos mal que todavía algunas se abren. 

Pero ¿Y la alegría que me dio Oscar? que me galopaba el corazón en el pecho de pura admiración, mientras desde ahí arriba me miraba de esa forma intensa y socarrona que lo hace él, ¡ay!, eso no se puede ni narrar. Así que para celebrar que hoy hace una semanita que volví de su tierra, os dejo algunas fotos de nuestros encuentros irlandeses, o mejor dicho, dublineses. In-descriptibles. No os digo más. Nos encontrábamos en el parque de Merrion Square, en el pub cercano, en su antigua casa, en el Museo de la Literatura Irlandesa, el MOLI... ¿Se haría el encontradizo conmigo? Que era muy pillín y le daba igual ocho que ochenta... De pensarlo, me tiemblan las piernas. Qué frases dice Wilde, no me digáis... Todas, toditas, me las susurró al oído. Todas. Suertuda que es una. 









miércoles, 8 de julio de 2026

"Lo inesperado" de Pedro Simón. Reseña Literaria

 



Pues como no podía ser de otra manera, me ha encantado la novela "Lo inesperado" de Pedro Simón. 

Todas sus novelas me han parecido entrañables. "Los ingratos", "Los incomprendidos", "Los siguientes" y alguno que otro de artículos, da igual, escribe "tan sentido" Pedro Simón... Y sus personajes son tan de carne y hueso, tan creíbles que te quedas con ellos y sus enormes pequeñas historias. Todas son un homenaje a la belleza de lo cotidiano, a la realidad pura y dura. 

"Lo inesperado" es la más dulzona de todas estas novelas, la que muestra el paso del tiempo de forma más amable, no duele tanto. Porque eso es verdad, como andes un poquito bajo de ánimo, las novelas de este autor hacen pupa por menos de nada. En "Lo inesperado" hay un amor de personas mayores, uno muy tierno, nada empalagoso. También hay enfermedad, y tristeza, muchos sentimientos, pero prevalece lo positivo y te deja un poso que te hace sonreír.

Normalmente hay una familia, aquí en esta última novela hay dos familias que viven muy cerca pero no se conocían. Y de pronto, coinciden y ¡lo inesperado! Pero hay que leer la historia, descubrir qué pasa con esas dos grupitos de personas que se cruzan, que coinciden en un viaje del Imserso, en el súper, en el parque. Personajes a los que terminas queriendo de tan naturales que están perfilados. Gente corriente y especial a poco que te acerques. Y mientras... discurre la vida de todos los días, pero deteniéndose en los pequeños detalles, con una prosa rica en imágenes, anáforas, alusiones a otros libros, canciones, poetas... Salpicado de diálogos certeros pero narrando lo cotidiano con minuciosidad. 

¿Qué más puedo decir? regálate a Pedro Simón, merece mucho la pena.