“Amo esta música, la admiro, me llena de plenitud, la siento como la presencia de Dios, pero… No es la mía. Yo quiero hacer una música a la medida del hombre: ése también es un camino para alcanzar la verdad. Es mi camino. No quisiera, no podría seguir otro. Ahora, lo sé perfectamente. ¿Desde cuándo? Desde que llegué aquí.”
Y me preguntó mi curiosidad: "¿Tú has estuchado hablar de este libro?" Y contesté dubitativa: "No sé, leo tantas recomendaciones, me mandan libros, me hablan de libros..." "Vamos que ni lo sabes". A veces mi curiosidad, no solo se hace la listilla rozando la impertinencia, sino que me manda impunemente: "Pues ¡venga!, ¡anda!, que solo son unas 80 pág." "Pero bueno..." quise protestar "¿Tú sabes la fila que tengo?" "Venga, venga, no protestes, ¿No te parece evocador el título?".
"El silencio del mar" de Vercors. Ambientado en la Segunda Guerra Mundial, en Francia.
El argumento nos cuenta que en 1940 un oficial nazi se aloja en un pueblo, en una casa donde solo vive un señor mayor con su sobrina. El nazi es un oficial cultivado que admira Francia y la música, y en todo momento se muestra muy educado y les habla con corrección en francés. Pero los habitantes de la casa siguen haciendo sus tareas acostumbradas sin dirigirle la palabra. Y así noche tras noche. El señor de la casa duda de si ceder, pero la sobrina es más tajante.
Qué bien elegido el título, pensé cuando ya llevaba la mitad de la narración porque es precisamente eso. Nos cuenta la historia de ese silencio a modo de contestación por parte de los habitantes de la casa. Ese silencio obstinado y tenaz. Esa resistencia a la ocupación, a pesar de la amabilidad y los halagos. Ese alegato de su independencia, de su libertad, cuando no puedes decir ¡no!.
No había leído nada de este autor francés. Y desde luego, la prosa es impecable. La narración está llena de descripciones de apenas gestos por parte de la familia, muy sutiles. Por eso es muy visual, lo ves, se puede representar muy bien. En la lectura esos gestos están contrastados con el monólogo de Werner, el oficial alemán, y los temas que va abordando sobre música, política, arte... El personaje alemán es un absoluto idealista. En cuánto al narrador está contado en primera persona por el señor mayor.
Me ha gustado leer esta historia corta pero intensa.























