Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

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sábado, 11 de julio de 2026

Letreros de aquí y allá. ¡Viva el lenguaje!

 



Mi talón de Aquiles son las palabras, el lenguaje, la literatura. No puedo evitarlo, escucho a cualquier cartel chistándome: "¡eh! ¡tú!" por menos de nada. Y lo peor es que lo hago caso. Y quién dice un cartel, un nombre curioso de una tienda, o ya sabéis lo de los rótulos de los aseos... Ese secreto a voces. 

En fin, cualquier letrero en general que me parezca curioso o ingenioso secuestra mi voluntad. despierta mis peores instintos cleptómanos y me lo tengo que llevar sí o sí. 

Voy a enseñaros algunos de mi último botín. Una muestra.

De mi último mercadillo me traje el de "Las barritas energéticas, bajas en tonterías". Me hizo un guiño y no pude resistirme. Qué ingenio. 

Entre abril y mayo fui a Huelva, y de ahí me traje el que me habló de futbol. Yo que no he visto un partido entero en toda mi vida, y como soy la inculta deportiva número 1 no tenía ni idea de que había comenzado, en España, en esa ciudad. Claro luego ya me di un paseíto por el Barrio Obrero o Reina Victoria, y ahondé más en cuánto  dejaron los británicos por allí. 

De Lanzarote me traje una página de la agenda de Cesar Manrique de la última casa en la que vivió. Había muchas agendas, acostumbraba a ir anotando todo lo que hacía a mano y las fotografié porque me llamaban la atención. Pero sobre todo me resultó muy curioso cuando ese día solo había pintado, otro no lo hubiera anotado, pero él sí, él escribía: "Pintando todo el día". Imagino que las repasaría en algún momento. 

De Irlanda me traje varios letreros porque me resultaban súper curiosos. Os dejo una esquela que había en la puerta de una tienda. Un letrero de una niña que se ofrecía para pasear perros. El banco donde te podías sentar para decir que estarías feliz de charlar con alguien. El de las mascotas bien recibidas siempre y cuando sus dueños se comporten...

Son solo una muestra pero ¿No os parecen curiosos?













domingo, 19 de octubre de 2025

Aseos de África

 

Yo tenía un aseo en África... 


Tenía yo por aquí unos aseos pendientes de pegar en la colección... Y mira que no eran unos aseos cualesquiera, que éstos han venido desde ¡África! 

¿Cómo te quedas, eh? 

Pues ¡Cómo lo oyes! desde otro continente... Y bien chulos que son. 

Me los han mandado mis amigas Conchi Velasco y Verónica, cada una desde su pedacito de África.

Oye, y lo contenta que se pone una cuando te mandan unos váteres... Ver para creer. Te parecerá mentira, pero así es. Y ¡Anda que no tenemos ya! Esta colección es crecedera como la ropa de los críos. 

¡Ay!, si es que se nos hace fila con los cromos de los aseos, que llegan de aquí, de allá y de acullá...

Pero y tan agradecida ¿eh? Que da gusto que se acuerden de ti, aunque sea de una forma tan escatológica. El caso es que se acuerden... 

Pues eso. 







domingo, 28 de enero de 2024

Las verjas pintadas de Valencia

 


¿Y si no te dejaran leer? Pues te morirías. Seguramente. Te morirías de nostalgia, y llorarías lágrimas planas como páginas, llorarías muchas páginas que formaran capítulos hasta llorar libros y libros y deshacerte de pena. Tú no podrías vivir sin leer.

Es el letrero con el que tropezaste en la verja de la de la librería Ramón Llul de Valencia, que está en el barrio del Carmen donde hay muchísimos murales más, pero eso, te dices, lo contaremos otro día.

Hoy te centras en las verjas. Y no solo en la de la librería Ramón Llul. Sino también en la que leíste otra frase, ésta dicen que es de Frida Khalo, y que te gustó mucho. También del mismo barrio de Valencia.

Y la de aquella farmacia, donde removía su pócima aquel personaje de Asterix, el druida, que por más que revolvías en el trastero de la memoria, no conseguiste hallar su nombre: ¡Panoramix! Eso era... leíste luego.

Y la última verja que traes, también del barrio del Carmen, y que bien podría titularse: "¡Pero qué bien se está de viaje!". 
 

Y que sí, que seguramente es mejor decir persianas metálicas, en este caso, que verjas... Pero la palabra "verja" ¿¿No os parece mas bonita??

 


#valencia #verjaspintadas #barriodelcarmen #barriodelcarmenvalencia #letreros






domingo, 10 de diciembre de 2023

Y otra para la colección de aseos

 



"Shhh. Tengo cromos nuevos para el álbum de los aseos" le digo en voz baja a mi yo más cáustico. 

Y por el rabillo del ojo, mientras trapicheamos con ellos, le veo sonreírse con malicia, disfrutando por anticipado del placer de pegarlos despacio en su cuadrado, el que corresponde a diciembre del 2023, después de ese "puente" que habrán disfrutado por otros, porque anda que tú, mona... 

"¿A que te gustan?" le vuelvo a decir mientras se los enseño.

Y otra vez, y a hurtadillas, le veo murmurar: Pues sí, porque total es lo que se merece la última semana, mucho prometer, mucho prometer con tanto tiempo libre y tantas opciones de ocio, para luego... ¡Puente traidor! Eso se merece, que le ponga una enorme guinda en forma de WC. 

"Oye, pero se despotrica con elegancia, ¿eh?" le digo. Cuidadito que es mi blog.

Mi yo más cáustico y yo, nos llevamos bien. Yo le dejo que haga su colección de aseos, y él se queja, protesta, chilla, maldice, se desmelena y desgañita cuánto quiere contra lo humano y lo divino, pero en silencio, muy en silencio, coleccionando váteres.





Las dos primeras fotos, las de los artistas en sus discos, las tomé yo en un café del centro de Madrid, que espero que frecuentemos a menudo. Las de las caricaturas tan "salás" me las ha regalado Chelo, mi compañera de tertulia, que las pilló en un bar de la Plaza Mayor de Madrid. Y la más elegante, la última, me la regaló mi compañera de trabajo Pilar, y la encontró en La Alberca. 

viernes, 17 de noviembre de 2023

Cuando la vida es un puro "retrete"

 


Esta es otra entrada especial dedicada a cuando la vida es un puro "retrete". Porque a veces lo es...

Estas tres primeras fotos están sacadas de los aseos de la sala de exposiciones del Canal de Isabel II de Madrid. Son muy chulas. Esos cuartos de baños me gustan mucho. Como no podía ser de otra manera están dedicados al agua, y, por supuesto a "las aguas menores", pero lo han decorado con gusto e ingenio. Además y sobre todo tienen unas exposiciones, gratuitas, que suelen valer bastante la pena. 







Esta fotografía la tomé, como veréis, en un café por la zona de Alonso Martínez en Madrid. Es el único sitio donde he visto "todes". 





También os traigo alguna que otra de cuando he viajado al "extranjero" como se decía antes. Estas de debajo son de Italia  y Grecia. De los lagos de los Dolomitas y de Corfú. 





Estos baños de aquí debajo son del Restaurante El Matadero de Ribeira, en A Coruña. ¡Qué adecuados! ¿verdad? Me lo mandó mi amigo Javier. 




Bueno y por hoy yo creo que ya cerramos la entrada. 

Aparcamos otras poquitas para la siguiente de este tema. 

domingo, 11 de junio de 2023

Las colecciones. Los aseos

 


De pequeña tenía una caja de muñecas recortables. Las tenía morenas, rubias, pelirrojas, con pelo corto, largo, de todos los tipos y colores. También tenía en la misma caja muchos y diferentes vestidos, con esas típicas pestañitas que se doblaban y sujetaban a los hombros de las muñecas para vestirlas. Me gustaban mucho, creo que casi más que las muñecas más grandes y voluminosas. Lo malo es que en una de las mudanzas la caja de mis recortables se perdió para siempre. 

Después he seguido con mis colecciones de papel. Y he coleccionado separadores de libros, los tengo de varios países, siempre me devuelven una sonrisa cuando los veo. Aunque confieso que los miro poco, la nostalgia puede ser muy pegajosa. 

Lo que empezó con la caja de recortables ha seguido conmigo toda la vida. Y sigo coleccionando. A veces me preguntó por qué. 

Dicen los expertos que al hacerlo liberamos dopamina, que obtenemos placer cuando buscamos y conseguimos. Y como en casi todo, ofrecen diversas razones. Lo hacemos a veces para conectarnos con el pasado, o puede ser que sea porque nos gusta ordenar, clasificar, o también lo hacemos para llenar algún vacío interior que acarreamos... En fin. Pero tampoco importa tanto por qué. El caso es que a algunos nos da por coleccionar.

Yo disfruto coleccionando faros. Me gusta ir a buscarlos a donde están, encontrarlos, disfruto mucho contemplando el lugar apartado dónde perviven, suele ser una maravilla y disfruto, por supuesto, viendo cómo son ellos. Pero si además me dejan entrar y subir... bueno, entonces ya, levito. 

Vale, también es verdad que me gusta coleccionar los letreritos de los aseos. Supongo que, de haberme conocido, Freud disfutaría mucho conmigo y esta fijación que tengo.

 Los que os traigo hoy los atrapé en la isla de La Palma. Los de dibujos de algún crío estaban en Santa Cruz de la Palma en un sitio donde hacen unos zumos riquísimos. Y los otros más decorativos de niños leyendo en el baño son de un restaurante en Los Canarios donde nos ofrecieron un mojo casero que madre mía... Así que, ya veis, pura nostalgia.

 



 






domingo, 27 de noviembre de 2022

Por favor ¿los aseos?

 

 

Ya sea a la manera de ¿Pablo Abraira?

Lo necesaria que es su cercanía.

La alegría que nos dan cuando, necesitándolos tanto, están vacíos.

Y ese inenarrable alivio interior con el que salimos tras haberlos visitado.

 Pero si además el lenguaje no verbal y la creatividad se dan la mano para señalarlos ¿cómo no tenerlos en cuenta?

Genial a la manera de Pablo Abraira, o a la castiza, escoja lo que usted prefiera... (Pero si ya tiene una edad, sé que le tirará decir que es la de Pablo Abraira...)


 

 

- O a la manera de un óleo explícito como en La Puglia:



- A la manera de ¡No disparen ya salimos!


- A la manera de la riqueza cultural de las diversas lenguas:



-A la manera de ¿Juegas?


- A la manera de "te guste o no somos diferentes":


Después ya solo queda rezar para:

Que estén limpitos

Que huelan bien

y que tengan papel.

¡Por favor!

 

sábado, 1 de octubre de 2022

Vieste

 


 

Vieste me estaba esperando en el espolón de la bota italiana.

Había desplegado para mí un día luminoso donde el azul del mar competía con el del cielo, superponiéndose a su vez con el amarillo del sol y el blanco de la piedra de sus acantilados y su faro.
Vieste, más generosa aún, permitió que su lengua, el italiano, tan dulce, tan sonoro, se derramara por sus fachadas. Le permitió también que saliera de las bocas de los que nos acompañaban en forma de canción inolvidable, regalando la banda sonora a un día de septiembre que brilló en aquel barco donde apenas teníamos sitio.

Vieste lució para nosotros con todas sus galas. Y nosotros, ingratos mortales, le dedicamos un día escaso. Aunque para entonces ya nos habíamos rendido.

Le prometí a Vieste que algún día volvería. Le prometí que me quedaría mucho más tiempo.
Y me creyó.


#vieste #viestegargano #viajes #puglia