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sábado, 30 de mayo de 2026

Casa Museo de Saramago en Lanzarote

 

A veces apetece repetir alguna visita que ya hiciste años atrás. Te quedó buen recuerdo, te pareció un lugar especial y, estando cerca, ¿Por qué no verlo otra vez? 

Eso me ocurrió con la Casa Museo de Saramago en Tías (Lanzarote). A la que he vuelto en este mes de mayo. 

Cuando en su país, en Portugal, le vetaron su novela "El evangelio según Jesucristo", el autor decidió refugiarse en Lanzarote. Pero parece ser que encontró en ese pequeño pueblecito, Tías, un terreno con pinta de erial, pero vistas al mar, al que le vio muchas posibilidades de albergar su residencia. Le encantaba el paisaje volcánico, el volcán Cuervo, la Montaña Blanca, le inspiraba y seducía a su creatividad. Así que allí se quedaron y se hizo esa residencia "A Casa", pegada a la de sus cuñados, que a mí me gusta mucho porque me parece el refugio perfecto para un escritor: silencioso y acogedor. 

Un lugar donde todos los relojes están parados en la hora en la que se conoció la pareja por decisión de él. Una casa donde poder reunir a los amigos famosos (Vargas Llosa, Eduardo Galeano...) y no famosos a tomar café en esa cocina preciosa donde si en la actualidad hay fruta es porque está en la casa su mujer que a temporadas vuelve. Un despacho con todo lo necesario para poder escribir y atesorar sus recuerdos y fotos. Una enorme biblioteca donde están todos los volúmenes que juntaron su mujer, la periodista Pilar del Rio, y él, colocados por temáticas, salvo los escritos por mujeres que están por orden alfabético por sugerencia de ella. El jardín donde están plantados algunos olivos que trajo de su tierra natal con todo el cuidado del mundo, y la silla donde se sentaba a mirar el mar.

La primera vez me deslumbró la casa e incluso nos invitaron a un café en la terraza de esa cocina. Guardo un buenísimo recuerdo de entonces. Pero esta vez también ha merecido mucho la pena. No ha habido café, una lástima, pero éramos menos en el grupo, solo cinco personas, y el guía nos explicaba muchísimas cosas con mucho detenimiento. Me volvió a parecer un lugar muy especial, que transmite el espíritu del escritor y de lo que Lanzarote le inspiraba. 














jueves, 21 de julio de 2022

Casa Museo de Carlos Barral en Calafell (Tarragona)

 

En el paseo marítimo de Calafell, el pueblo costero de Tarragona, hay una antigua casita de pescadores donde veraneaba Carlos Barral.

 

 

Carlos Barral, fue poeta de la generación de los 50, como Gil de Biedma, gran amigo suyo. También fue un editor muy importante. Al principio nadie apostaba por esa pequeña editorial, pero con el tiempo Seix Barral llegó a ser una de las que más prestigiosas e influyentes, y no solo aquí, sino también en el mundo editorial internacional. Creó también varios premios importantes gracias a los cuales en España llegamos a conocer a escritores como Vargas Llosa, García Marquez y tantos otros. El premio Biblioteca Breve,  el Prix International de Littérature y el Prix Formentor, otorgados ambos entre 1960 y 1967. 

Cuando su socio murió siguió en solitario con Barral Editorial, creando el premio Barral de Novela.

 

Aquella casita de pescadores en Calafell, que tan buenos recuerdos le traía de su infancia, sigue abierta. Es ahora una casa/museo que se puede visitar. Con las puertas y las ventanas de un intenso color azul y sus vigas de madera también pintadas, la vieja casa de pescadores se mantiene erguida, en pleno paseo marítimo, contra viento y marea. 

Es pequeñita, está salpicada de objetos y frases, fotos y recuerdos. 

Es un lugar muy agradable. 

Pero sobre todo en ella se respira el amor por el mar, y la literatura. 

 

  “Eran unas discusiones muy agradables, hasta que se emborrachaban completamente, y entonces yo los mandaba a la mierda”. Yvonne, editora y mujer de Carlos Barral.

 "Fue el único que confió en un muchacho que le llevaba un original para publicar por primera vez. Fue mi editor más importante y mi mejor amigo" Juan Marsé

"Ha sido un hombre importantísimo, sobre todo como editor. Ahora estamos descubriendo a autores que él ya había editado en los años cincuenta" Eduardo Mendoza

  "Carlos tradujo muy bien y muy tempranamente a Rainer Maria Rilke. Recuerdo un verso: ¿Quién habla de victoria? Sobreponerse es todo. Ha sido uno de los últimos editores". Jesús Aguirre 

 


 













sábado, 6 de junio de 2020

Confinamiento.Madrid. Finales de la Fase 1. Gloria Fuertes.



Tus pies quieren andar, quieren movimiento, sentir que tú y el asfalto estáis vivos cuando lo pisas. 

Madrid es enorme pero se puede caminar. 
Sin más brújula que la intuición y el sol en la cara. 
Sin más destino que las calles menos transitadas. 
Vas alejándote de casa, del barrio, para seguir descubriendo tu ciudad.

Hay que salir cada vez más temprano para no hacerlo a deshoras. 
Bendita fase 2 que nos dejará caminar a cualquier hora. 

Madrid de vez en cuando se viste de gala y te muestra una de esas casas que te gusta encontrar. 
Esta vez ha sido la de Gloria Fuertes. 
Otra para la colección. 


Está en la calle Alberto Alcocer, esquina con el Paseo de la Habana. 
Sabes que esta casa se la compró después de haber vuelto de su experiencia como profesora en EEUU. Ella que no tenía ni el bachillerato, que tenía un curriculum "anémico" se pudo ir becada a una universidad a dar clase, con la ayuda de su amor de entonces. Pero ella lo valía, lo valía de sobra, y durante dos años los alumnos la celebraron como la mejor profesora que habían tenido. 
Ella fue feliz y sus alumnos lo fueron más.

Qué pena no haber podido disfrutar de sus clases, tenían que ser tan grandes como Gloria.

Te recuerdas a ti misma de niña delante del televisor. A tu lado sentados tus hermanos en el suelo, en todas las manos el bocadillo de la merienda. En la pantalla están echando "Un globo, dos globos, tres globos". 
Te encantaba. 
Ese recuerdo en casa de pequeña, con tus hermanos, tus padres, todos cerca, es uno de los tesoros que guardas en la memoria. 

Vuelve el recuerdo, viene envuelto en aquella musiquilla.

"Un globo, dos globos, tres globos, la tierra es un globo que se me escapó". 
Ya estaba ahí Gloria Fuertes, en tu vida, y tú sin saberlo.

Aunque ahora de mayor, te inclinas por sus poemas para adultos. 
Esos poemas aparentemente sencillos, pero profundos. 
Esos poemas cercanos, que te llegan como pocos.


YA VES QUÉ TONTERÍA

Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre,
decir a los niños tu nombre,
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte.

Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.


autógrafo


#Madrid
#Casas de Escritores
#Gloria Fuertes

sábado, 1 de febrero de 2020

Casa de José Saramago en Tías (Lanzarote)




"La vivienda en la que pasó la mayor parte de sus últimos 18 años. Hecha de raíz para las necesidades de dos familias, la Saramago-Del Río a un lado, al otro la Pérez-Fígares-Del Río, cómplices en el proyecto arquitectónico y en la vida. Así, cruzado el portón de entrada, un pequeño patio da acceso a las dos viviendas y a las zonas comunes. Enfrente está la puerta de la casa de José Saramago."



Y esta manía de ver las casas de los escritores.
Esta necesidad de conocer y arrastrar a mis compiches a esas aventuras literarias. 

Ese buen sabor que nos dejó la blanca casa de José Saramago en Tías (Lanzarote), se notaba que era una casa vivida. Vivida por un escritor con mayúsculas, y contada para los que queremos visitarla. 

Nunca olvidaremos aquella foto en la que Saramago y su pareja Pilar del Río caminaban por el volcán del Cuervo, que nos inspiró aquella visita a ese volcán con nombre: colarnos dentro de su crater mientras el atardecer recortaba su perfil a trasluz. Cómo olvidar a aquel "chico" con un pañuelo en la frente, que nos hizo un dibujo en la tierra con un palito para explicarnos cómo llegar. Aquel a quién no pedimos su teléfono... ¡me cachis!

Nunca olvidaremos aquel reloj de la entrada, aquellos relojes con la misma hora, siempre las cuatro, esa hora en la que Saramago conoció a Pilar.

Nunca olvidaremos que el escritor se volvió a acostar a media mañana para descansar y ya nunca se levantó. La muerte le llegó sin dolor, sin estrépito, plácida.

No olvidaremos a aquella chica que se mudó hasta Lanzarote desde Barcelona para contárnoslo, ni a aquellos compañeros de visita. 

No olvidaremos el olivo que se trajo Saramago entre las piernas diminuto y que crece fuerte a la entrada de la casa. Ni el riquísimo café portugués al que nos invitaron sentados al sol y cuyo aroma nos envolvía camino del jardín.

Qué buen sabor nos dejó la casa de José Saramago en Tías (Lanzarote). 

Qué bueno.







"Algunos objetos, un reloj con la hora que el escritor decidió que deberían registrar los relojes de la casa y que él mismo dejó marcada: las cuatro de la tarde, la hora en que conoció a su compañera, Pilar del Río Sánchez."





"En esta habitación, se instaló hace 18 años. Aquí se puso a escribir las primeras líneas de Ensayo sobre la ceguera, inaugurando así un periodo creativo fecundo, activo, sin huecos ni horas muertas, porque “el tiempo aprieta”, dejó dicho."







"Lo demás que contiene la habitación es la cotidianidad de una casa: recuerdos, libros de poesía en el estante móvil que hay junto al sillón de lectura, el de descanso (6) —en el que tantas horas pasó durante sus últimos meses y donde tantas veces escribió su blog—, los libros que Saramago tenía sobre la mesa cuando le llegó la muerte, la pasión de leer nunca abandonada, de convivir con los suyos, las fotos que son vida, imágenes captadas por cámaras ajenas, el presente, el pasado, estar, haber estado, seguir estando."





"En este cuarto murió José Saramago el 18 de junio de 2010. Eran las once y media de la mañana de un día que se presentaba normal. Desayunó y quiso descansar un poco. A las diez y media tenía una cita en el médico. No tuvo que ir. A esa hora, sin agonía, sin dolores, sin lamentos, ni llantos, con la misma naturalidad con que había vivido, trabajado y amado, con la sencillez con que había sido, cerró los ojos y dejó que la vida se le fuera yendo, o él se fue yendo de la vida, rodeado, querido, oyendo decir su nombre como el mejor elogio, la mejor declaración. José. José. José. Está todo bien."






"En los pueblos antiguos la cocina era un lugar de encuentro y convivencia. Así lo quiso Saramago: otra estancia de la casa abierta a amigos, lugar de conversación, trabajo, cenas y largas sobremesas… Amigos de distintos continentes que han consumido horas de conversación y de intercambio de ideas, de risas y de solidaridad.Por esta cocina han pasado personalidades imprescindibles de la cultura contemporánea, desde Bernardo Bertolucci a Susan Sontag, pasando por Juan Goytisolo, Carlos Fuentes, José Luis Sampedro, Carlos Reis, Eduardo Galeano, Marisa Paredes, Álvaro Siza Vieira, Ángeles Mastretta y Pedro Almodóvar, entre otros. Políticos como Mário Soares, José Luis Rodríguez Zapatero, Santiago Carrillo o Carme Chacón; jueces como Baltasar Garzón o Martín Pallín; amigos de distintos continentes que han consumido horas de conversación y de intercambio de ideas, de risas y de solidaridad. Sobre esta mesa Sebastião Salgado desplegó las fotos del trabajo en el mundo, y nada más verlas Saramago dijo que escribiría el texto que Salgado le solicitaba, aunque, decía Saramago, las fotos lo contaban todo...(...) y el mundo entrando por los periódicos y el mar."


#Lanzarote
#Saramago
#Tías
#CasasEscritores

domingo, 6 de octubre de 2019

La Casa Museo de Mario Vargas Llosa en Arequipa (Perú)


LA CASA DE AREQUIPA
Por Mario Vargas Llosa

"La casa en que nací, en el número 101 del Boulevard Parra, en Arequipa, el 28 de marzo de 1936, no tiene ninguna distinción arquitectónica particular, salvo la vejez, que sobrelleva con dignidad y que le da ahora cierta apariencia respetable. Es una casa republicana, de principios del siglo veinte..."


 "Bienvenidos a este museo virtual. En esta casa nací y aquí pasé mi primer año de vida junto a mi madre y mi familia materna. Y aquí está reunida ahora, en una animada síntesis, toda mi trayectoria de escritor"



El lujo de estar en Arequipa y ver la Casa Museo de Mario Vargas Llosa. 
             Situada en la avenida Parra, 101, la casona donde nació el escritor, y donde solo vivió su primer año de vida.
Inaugurada como Casa Museo en abril del año 2014.


El placer de visitarla casi a solas con una guía exclusivamente para tí.
             Una guía amable que nos dejaba todo el tiempo que quisiéramos en cada una de salas, que nos dió toda la información y permitió que hiciéramos las fotos que quisiéramos.  


El descubrimiento de ver lo interactiva que era, con hologramas y vídeos en todas las salas donde el escritor te va contando a ti solo cómo ha sido su vida.

Ordenadas las 16  salas cronológicamente, vas haciendo un recorrido por toda su vida guiados por su voz, sus recuerdos y sus anécdotas. 
Hay muchos hologramas, vídeos, fotos y objetos personales del autor.

La sala donde te habla de cuando nació, 
la sala donde te cuenta cuando empezó a leer y sus años de escuela, 
la sala que es un vagón de tren donde te habla de lo que supuso para él la vocación de escribir, 
la sala donde te habla de sus obras, 
la sala donde recuerda su época en Barcelona con un homenaje a la generación de autores latinoamericanos coetáneos a Vargas Llosa y donde se puede ver otro holograma donde el escritor peruano comparte mesa con sus hijos literarios más carismáticos, personajes más emblemáticos a los que dio vida en sus novelas;
 la sala dedicada a su afición por el cine, 
la sala dedicada a sus diplomas y trofeos con el discurso del Nobel incluido... 


El entusiasmo de saberte en una casa especial, una de las mejores casas de escritores que has visitado. 


Y El ruego de que nadie interesado por la literatura deje de visitar este lugar, absolutamente recomendable, si pasa por Arequipa.





La sala dedicada al nacimiento de Vargas Llosa, la cama original.











Sala dedicada a su paso por el Colegio Militar Leoncio Prado


En la sala dedicada a su tiempo como reportero, su máquina de escribir







Sala ambientada como un tren donde te habla Vargas Llosa de su vocación












Sala dedicada a el tiempo que estuvo Vargas Llosa en Barcelona

Su estancia en Barcelona, con otros grandes autores como García Márquez




El manuscrito del discurso del Nóbel






#Casa Museo Mario Vargas Llosa
#Arequipa
#Perú
#Casas de escritores

sábado, 10 de febrero de 2018

La casa donde nació Ramón de Mesonero Romanos en Madrid


Caminas por el centro de Madrid y topas por casualidad con una de esas placas doradas en forma de rombo que salpican tu ciudad y que llaman la atención. Una de esas que te gusta encontrar porque sabes te va descubrir un pedazo de su historia. 

No llevas las gafas y la ves algo borrosa pero no lo suficiente como para poder leerla: "En torno a este lugar estuvo la casa donde nació y vivió Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882). 

Te alejas y contemplas el edificio que la contiene y la contemplas entre dos ventanas que dejan ver un piso bajo cerrado, semiabandonado, que paradójicamente parece la mejor compañía para esa indefinición de la placa: "En torno a este lugar estuvo la casa..."

Qué pena te dices. Más de una vez y de dos has leído por aquí y por allá que este periodista, sobradamente conocido como el Primer Cronista de Madrid de su época, protagonizó un episodio relacionado con otra famosa casa de otro escritor, la que hay en el núm. 61 de la calle Mayor de Madrid, la casa de Calderón de la Barca. 

Ramón de Mesonero Romanos se presentó un día en dicha casa para evitar que la demolieran. Para ello no solo les obligó a marcharse sino que permaneció de guardia toda la noche. A la mañana siguiente solicitó ante el Ayuntamiento que se detuviera la demolición por mandato judicial. Y su petición fue atendida.

Ahí sigue en pie, en el núm. 61 de la calle Mayor y señalada con otra placa, la casa de Calderón de la Barca. Casa que además tiene la peculiaridad de estar considerada como la casa más estrecha de Madrid.

Sin embargo, de la casa de Mesonero Romanos solo sabemos, gracias a otro Cronista y su biógrafo, D. Luis Prados de la Plaza, más o menos dónde estuvo... 

El considerado como primer Cronista de Madrid, D. Ramón de Mesonero Romanos, nació en la calle del Olivo, número 10, el 19 de julio de 1803. Pero tanto la calle como la casa desaparecieron al hacerse la Gran Via.  

Qué triste paradoja, te dices.





"Hijo de Matías Mesonero, de origen salmantino y de Teresa Romanos, de ascendencia zaragozana, el que será reconocido como primer Cronista Oficial de la Villa de Madrid, vivió en la casa familiar más de treinta años.
Ramón de Mesonero Romanos, periodista y fundador de publicaciones como el “Semanario Pintoresco Español”, fue designado cronista oficial de Madrid a partir del 15 de julio de 1864. Antes había redactado, junto con Esteban Calderón, el periódico “Cartas Españolas” y firmado gran número de artículos y crónicas sobre la ciudad. Entre 1845 y 1850 fue concejal del Ayuntamiento de Madrid, periodo en el elaboró unas reformas urgentes, necesarias y útiles, que presentó en la sesión plenaria del 23 de mayo de 1846, así como un proyecto de Ordenanzas Municipales, que recibió los elogios de la calle y de la prensa periódica. En 1847 ingresa como miembro de número en la Real Academia Española y es ya un reconocido articulista que colabora con numerosas publicaciones. Es también autor de obras de referencia sobre el Madrid de su tiempo como, entre otras, “Mis ratos perdidos o ligero bosquejo de Madrid entre 1820 y 1821” (1822), “Escenas matritenses” (1845), “El antiguo Madrid” (1861) o las significativas “Memorias de un setentón” (1881), que, en opinión de Prados de la Plaza, “son, de largo, la mejor herencia que nos ha dejado el primer Cronista Oficial de la Villa.”"

"La crítica ha sido en este sentido unánime, añadiendo a sus dotes de pintor y retratista de una realidad social unas cualidades humanas poco comunes. Todo ello propiciará una serie de nombramientos y honores que nunca actuarán en detrimento de su invariable personalidad. Su fallecimiento, 30 de abril de 1882, supuso un auténtico acontecimiento en la villa y corte de Madrid, una manifestación de duelo poco frecuente en este periodo histórico. Su legado se proyectará siempre como un copioso caudal de noticias de su época, imprescindible para todo aquel que quiera adentrarse en la pequeña historia de una España abrumada por los hechos y acontecimientos sociales. "