En el belén de ganchillo tan chulo que, en el portal del trabajo, dejó una compañera, en el belén de la Basílica Pontificia de San Miguel del barrio de los Austrias donde tienen la figurita de José María Escrivá de Balaguer, en el belén de los playmobil que tienen en el Centro Comercial Arturo Soria, en el belén tan bonito que hay en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas de la calle Mayor, en todos los belenes de distintos lugares del mundo que hay en la exposición del Centro Cultural de Carril del Conde, en el de Las Carboneras, en el pequeñito de mi casa... En todos estos belenes que he visitado esta Navidad, más en los del resto de la ciudad, y del país, en todos estén donde estén, en todos, escuchadme bien, los Reyes Magos van acercándose al Portal.
"Llevo los riñones al jerez de tanto dichoso camello" dice Melchor, "No seas quejica, le contesta Gaspar, y mira mis pies, como botijos los llevo de llevar tantas jornadas sin caminar...". "Pues anda que yo... Negro estoy, negro, pero no solo por fuera sino por dentro también, de lo que me están apretando estas babuchas del demonio de andar tantos días sin quitármelas..."
"Vaaaamos, les dice desde lo más alto la estrella de David, no protestéis tanto, que ya no os queda nada... Mañana a estas horas, si Dios quiere, ya estáis en el mismísimo portal."
"Dios te oiga..." musita Melchor echándose la mano a la espalda. "¿No la va a oír? Anda que tú tienes unas cosas... parece mentira." le replica Gaspar moviendo la cabeza arriba y abajo con tanto empeño que casi se le cae la corona.
Están mayores mis Reyes queridos, pero no por eso pierden la ilusión ni el paso. Mis Reyes Mágicos arropados por su cháchara, van llegando a su destino. Venga, ánimo Majestades, que ya es 4 de enero.






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