Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Muchas gracias. ¡Feliz nochevieja y año nuevo!

 


Muchas gracias a todos los que me habéis leído. 

Muchas gracias también a los que, después de leerme, me habéis dejado algún comentario o señal de vuestra atención.

Muchas gracias a los que no dejáis huella pero luego un día cualquiera me decís "¡Que yo te sigo!" y, por supuesto, muchas gracias a los que estáis, aunque sea en silencio.

Gracias, gracias, gracias por estar, por leer mis palabras.


Que este nuevo año 2026 nos traiga mucha salud a todos, que nos regale creatividad, inspiración y un montón de experiencias culturales que compartir. 

Que el 2026 nos quiera, que cuente con nosotros y nos permita aprovecharlo muchísimo. 

Vamos a por otro año juntos. Aquí os espero. 

Un beso muy grande a todos. 



martes, 30 de diciembre de 2025

30 de diciembre. Tiempo de balance. De listas varias y reseñas pendientes.

 


Son días de listas, de balances varios de lo que ha representado el año con respecto a esto o a lo otro. Como frágil letraherida que soy, lo cierto es que no me da por confeccionar listas de mis lecturas preferidas pero, lo que es peor, me da ¡por hipnotizarme con listas ajenas sobre sus libros escogidos del 2025! Craso error. Escucho a uno, a dos, a tres... a mil. Y la cabeza ya no sé si me va a volar, como dicen los jóvenes ahora, o se me va a hacer agua, como decía mi madre. Qué maravilla la riqueza del lenguaje con todos sus disfraces según las distintas épocas. Utilicemos la expresión que utilicemos, aunque me reencarnara "n" veces, no tendría vidas para leer los mil y un libros que he anotado en estos últimos días. ¿Estamos locos? Yo estoy loca y solo yo. 

Hoy es el último día laborable que trabajo en el año 2025, y como decimos siempre, el trabajo nos da de comer pero, al menos en mi caso, me alimenta poco. Necesito salpimentar mi vida de más actividades que las laborales, o corro el riesgo de que el ánimo se me grape a cualquier insípido documento. Aún trabajando, una hace lo que puede por viajar, leer, visitar exposiciones, hacer hueco a la literatura y otras artes. Pero no basta, también quieres interiorizarlo, aprehenderlo, con esa "h" intercalada. Y ahí... ahí ya vienen los agobios de la escasez del tiempo para reseñarlo, en el vano intento de no olvidarlo. 

Gastados ya casi todos los días de este año, alguna que otra obra de teatro y exposición se quedaron sin pasar por el tamiz de las palabras. Cuando fuimos a ver a Yllana en el teatro Pavón, cuando fuimos a ver las últimas exposiciones de las salas del Canal de Isabel II: "Catorce millones de ojos" y "Expresionismo. Un arte de cine". Tampoco os hablé del Museo del Escritor, un curioso y reducido reducto dentro del Centro de Arte Moderno llenito de objetos personajes de varios escritores de habla hispana. Ni del Museo de Artes y Tradiciones Populares, ubicado en una vieja corrala de la zona de el Rastro de Madrid, que pretende ahondar y transmitir el arte tradicional, el de los artesanos. Quedaron faros y murales atesorados en todas partes, en España y fuera de España este verano, por atrapar entre las palabras. O cuartos de baño curiosos, nombres de tiendas elaborados. Qué sé yo... Aquellos rincones de La Gomera, El Hierro, Las Azores o la Puglia. Tanto que llevamos dentro y nos remueve. 

Valgan estas pinceladas por si ya decido darlos por reseñados, aún ni lo sé. Pero como son del 2025 que queden en su año atesorados. Una manía más de esta letraherida que vive más deprisa que escribe. Cuánto me gustaría, sobre todo para mi salud mental, que llegara el día en que ambos, vivir y atesorar dentro de las palabras lo vivido, fueran en paralelo. Pero en eso estoy, en conseguirlo. 


Exposición "Expresionismo" en Sala Canal de Mateo Inurria en Madrid

Mural en Murcia


Museo de Artes y Tradiciones Populares

Exposición "Catorce millones de ojos"


Museo del Escritor 



Calabria



domingo, 28 de diciembre de 2025

28 de diciembre. La matanza de los Inocentes por parte de Herodes.

 

La matanza de los Inocentes de Rosario de Velasco

¿Pues no van ahora y dicen que a lo mejor a Herodes no se le fue la pinza y entonces, tal día como hoy, no se cargó a todos los críos de dos años buscando a Jesús? ¿En serio? Pero si a mí eso me lo enseñaron de bien canija. ¿Cuántas veces nos contaron que Herodes era un malvado? Por decirlo suavemente y no soltar el taco que ya sabes que tengo en la punta de la lengua... ¿Cuántas? Cienes y cienes de veces. Que, además, yo tenía una biblia infantil, me acuerdo perfectamente donde yo lo leía y aprendía. 

¿Y resulta que ahora, a mis "cincuentay", tengo que creerme que para nada? Que sí, que el tío tenía un carácter de cien mil demonios juntos, que estaba un poco acomplejadillo porque no tenía "pedigrí" para reinar, y que Roma le había echado un cable para convertirle en Rey de los Judíos. Eso dicen. Y más. Que como era consciente de su fragilidad, a veces le explotaba la cabeza y se cargaba a alguno o algunos de su familia. A saber: su esposa, algunos de sus hijos, al abuelo y a vete tú saber cuántos ¡de los suyos! Bah unos poquillos, diría Herodes. Entonces: ¿Se le iba o no se le iba la pinza?

Que sí, que se le iba, pero que por otra parte impulsó el comercio, la agricultura, el desarrollo urbano, su reino era pacífico que te cagas, y bajó los impuestos. ¿Y? Pero ¿Se cargó a las criaturas o no se las cargó?

Pues que no se sabe. ¡¿No te lo estoy diciendo?! Pero si nos lo dijo Mateo, sí el del Evangelio, y Mateo era de fiar ¿no? Pues parece que a lo mejor no. No fastidies... Que dicen que habría que dudar porque no hay más que su palabra. Y que, por si lo de antes fuera poco, además Herodes dejó un legado arquitectónico que era una pasada según los arquitectos e historiadores. Toma. 

Pero... ¿Y ahora qué? ¡Ah! que se me olvidaba: Y que lo de las bromas no es por lo de ser un "inocente", ya sabes, y vendría de "La matanza de los inocentes" de Herodes. Pero que no, tampoco. Que parece ser que viene directamente de las fiestas y bromas que se hacían en las Saturnales, las fiestas romanas en honor a Saturno que hacían los romanos a finales de año. 

Total, que me han hundido. Porque esto no es serio. Una ya no sabe que tiene que creer o no. Esto no está bien, pero ¡vamos!, no está ni medio bien. Pero el cuadro de Rosario de Velasco es chulo ¿Verdad? Me encanta. Y también tiene su historia... Pero eso otro día. 


sábado, 27 de diciembre de 2025

Belenes del Mundo. Exposición en el Centro Cultural Carril del Conde de Madrid. 27 de diciembre

 


De aquel 27 de diciembre del 2025 podría decir que dio tiempo a todo: limpiar, ordenar, ir de exposiciones, de compras, de merienda... Y lo que cunden algunos días bajo el paraguas de la improvisación. Vale querida reseña, no mires al cielo con cara de hastío, que no pienso relatarte lo que no te importa. Si te conoceré yo... Sé de sobra que lo único que tú quieres saber y ahora mismo te  cuento, es que merece la pena la exposición de belenes del mundo que, hasta el 3 de enero, está en el Centro Cultural Carril del Conde del distrito de Hortaleza de Madrid. 

Pertenecen a la colección Basanta-Martín. Y solo hay una selección porque es una colección de más de cuatro mil belenes. Los que han expuesto son de distintos materiales: Barro, metal, madera y vidrio.

Aquel 27 de diciembre no había nadie visitándola, un gusto pasear por delante de las vitrinas parándote todo el tiempo que querías y necesitabas delante de cada belén para apreciarlo despacio. Y la exposición no es muy grande pero los belenes que tiene son todos originales y bonitos. Cuánta riqueza y diversidad. Es cierto que la exposición lleva ya muchos días y el que más o el que menos ya la ha podido ver, pero de verdad que merece la pena dedicarle un poquito de tiempo porque no es nada grande, pero se trata de una colección muy rica que abarca varios estilos y distintos continentes. Me encantó el de Perú con su demonio asomándose detrás del árbol, el de la gallina ponedora de Colombia, el de latón de la India, el de los Ejecutivos de Burkina Fasso... Hay varios que llaman la atención. 

Qué mejor exposición para un 27 de diciembre que una de Belenes del Mundo ¿No crees, reseña? ¿Irás?

Sí, ya está, ya, ya me callo. 















viernes, 26 de diciembre de 2025

Madrid amanece un 26 de diciembre. San Esteban.

 


Cuando aún no había ni amanecido, ya estaba yo rumiando mi mala suerte por tener que trabajar un 26 de diciembre, viernes de puente, cuando la radio me distrajo con el santoral del día, desmenuzando los detalles de la vida de San Esteban. "Tú ahí lamentándote y mira el pobre San Esteban, a pedradas que terminó", me tuve que amonestar cuando escuché su triste final. 

Aún así yo seguí en plan masoquista, que me encanta, cayendo en la cuenta de que en Cataluña, donde pasé mi infancia, el 26 de diciembre es festivo, y me repliqué: "Pues sí, yo aquí lamentándome, porque mira si viviera aún en Cataluña no tendría que levantarme a estas horas intempestivas porque hoy ¿No lo ves? no tendría que ir a trabajar." "Claro y  te quedarías en tu casita comiendo canelones y la mona ¿verdad? y luego te despiertas..." "Eso es lo malo que mira la hora y despierta ya estoy..."

Cuando me pongo en estos términos contestatarios en los que encuentro todo tipo de razones para discutir conmigo misma, no me aguanto ni a mí ni a ninguno de mis "yoes". Así que, como me conozco, y podría seguir martirizándome emulando al pobre San Sebastián hasta la época carolingia de donde parte la razón de que en tierras catalanas no se trabaje hoy, para distraerme de mi encono me dio por refrescar conocimientos sobre el origen de esta distinción. Así que aproveché mi laaaaargo trayecto en el transporte público para empaparme bien de que nos remontamos en la explicación a la Edad Media, cuando Cataluña formaba parte del Imperio formado por Carlomagno y por tanto siendo dependiente del obispado de Narbona. Mientras que el resto del territorio de la Península tenía tradición visigoda y por tanto dependía del obispado de Toledo. Esta distinción hacía que tuvieran tradiciones y costumbres muy diferentes. Como la que alude precisamente a este 26 de diciembre que nos ocupa.

La tradición carolingia obligaba espiritual y socialmente a que todos los clanes, no solo cada familia, se reunieran el 25 de diciembre en la casa solariega origen del linaje. Esto hacía que algunos tuvieran largas distancias que recorrer y por eso el día del 26 de diciembre se reservaba para poder volver cada familia a su casa. No es que fuera un día festivo, es que era el día reservado para el regreso de cada uno a su sitio. Ahí radica la explicación, es una de sus huellas de identidad, de su tradición carolingia.

Y con la curiosidad ya saciada, y reconociendo a mi alma más carolingia que visigoda a juzgar por las distancias que recorro cada día para ir a trabajar, he seguido yo "más contenta" también mi regreso al lugar que me da de comer. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado porque, hombre, contenta, contenta... no diría yo. Aunque, como en esta vida no hay nada ni blanco ni negro, tengo que admitir que me ha gustado retomar mis paisajes urbanos mientras amanecía. A mis pies les encanta pasear Madrid, y como con mis pies, en cambio, sí me llevo bien... pues eso. 

Y tontín, tonteando esto tenía que contaros del 26 de diciembre. 








miércoles, 24 de diciembre de 2025

24 de diciembre. Nochebuena

 


Hoy es día de cocinar, de decorar la mesa, de preparar y degustar platos especiales como si no fuéramos a cenar nunca más en la vida. Eso me enseñaron a mí. Día de tener el belén iluminado y juntarnos todos, en armonía, en torno a los platos. Eso me enseñaron también. 

Pero después, también en casa, fueron cambiando las circunstancias y de aquel belén enorme de mi niñez que ponía mi padre en la mesa de formica verde de la cocina con su riachuelo y su castillo de Herodes, con tantas figuritas diminutas que nos embobaban, pasamos en mi adolescencia a un árbol enorme en el salón con cuyas bolas y tiras, por la noche, jugaba nuestro gato hasta conseguir tirar el árbol entero, y de ahí, años después, a simplemente colocar un portal de belén con figuras grandes mucho más bonitas pero en el que solo había cabida para el niño Jesús, sus padres, el buey, la mula y los tres Reyes. La vida va cambiando y cambiándonos. Y ahora mi belén es tan pequeño como toda mi casa, pero está lleno de objetos evocadores casi todos regalados, entre ellos las felicitaciones especiales que para mi suerte aún recibo, y que me llevan en volandas a personas y momentos muy mágicos y especiales. No parece el gran belén, pero os juro que lo es.

La vida va enseñándote que todos no queremos ni los mismos adornos ni la misma Nochebuena. Y tiene que ser así porque somos distintos. Distintos a los que fuimos, y distintos a los que nos rodean.

Hoy, yo me sentaré a la mesa con todos los míos, los que quiero, los que están y también los que no están, porque van siempre conmigo con su sonrisa, sus frases y el cariño que me dieron y/o me dan. Quizá no los pueda hoy tocar, ni oler, ni abrazar, pero los tengo cerca, los tengo en mí y ¿dónde mejor?

Porque hoy es día, sobre todo, de juntarnos. También me enseñaron eso. 

Disfrutad de esta Nochebuena. 

Feliz noche. 


martes, 23 de diciembre de 2025

23 de diciembre. "Si alguna vez hubo un nosotros" teatros Luchana de Madrid

 


El 23 de diciembre no es ninguno de esos días que ya nos llega envuelto en un título rimbombante y reconocible como el de la Lotería, Nochebuena, etcétera, etcétera El 23 solo es uno más de la Navidad. Pero nosotros no nos dejamos engañar ¿verdad? porque a poco que lo pensemos nos damos cuenta de que cuánto más "normal" nos parezca algo, si te acercas lo suficiente, menos lo es. Y desde luego un 23 de diciembre, ahora que ya lo tenemos aquí y lo andamos disfrutando, podemos decir que es uno de esos días con un potencial bárbaro porque, aunque aparentemente llegue vestido de formal y normalito, lo podemos convertir en extraordinario simplemente con proponérnoslo. 

Solo tenemos que esperar a que se pasen las horas laborales para que pensemos que el 23 de diciembre está llenito de posibilidades. Podríamos irnos a comprar, se lleva mucho ahora lo de consumir y comprar. También podríamos felicitar estas fiestas, indudablemente hoy es el día perfecto para hacerlo, antes de que lleguen las prisas y ocupaciones de mañana y eso de felicitar, no te creas que no lleva su tiempo... Pero, además, mira tú que un 23 de diciembre es el mejor día navideño para aprovecharlo en nuestras tareas pendientes. Y en nuestro caso, el de mi querido blog y yo, el mejor día para poner orden en todas las reseñas pendientes. Algunas ya las habíamos dado incluso por perdidas con esta escasez de tiempo que hay casi siempre, pero mira por dónde que llega este 23 y piensas: ¿Y si ordenara...? ¿Y si ordenara un poquito por este mundo que compartimos y así ya de paso nos ordenamos de fuera adentro?  

En otoño fui al teatro a ver una obra "Si alguna vez hubo un nosotros" de la que no os llegué a comentar nada y la verdad es que estuvo bien. Fue un regalo que le hice a mi amiga por su cumpleaños porque le gusta mucho el actor Félix Gómez, a quién hemos visto más en series de televisión que sobre el escenario. 

Los intérpretes fueron dos: Noemí Ruiz y Félix Gómez y el texto y la dirección era de Ignasi Vidal. 

Fue una obra muy intimista donde dos personas, que fueron pareja, bucean dentro de su herida intentando entender qué pasó. Repasan los acontecimientos vividos juntos, los recuerdos, las expectativas que había y no se cumplieron, lo cierto de sus sentimientos. Rememoran, intentando entender por qué no lograron salvar aquella relación. Un drama, sí, pero lo cierto es que eran creíbles. Buenos interpretes intercalando sus monólogos. Eran creíbles y transmitían. A mí me gustó él especialmente aunque ella tampoco estaba mal, pero no sé, él me llegaba más. 

Es de esas obras de teatro que cuando salgo pienso que me gustaría tener el texto escrito para leerlo despacio otra vez, para poder detenerme el tiempo que precise en muchas de las frases que se decían, porque con muchas de ellas no costaba identificarse. La escenografía era casi inexistente. El peso recaía sobre lo dos actores. Y eso tenía que contaros, que estuvo bien, que merecía su espacio.

Tendréis que esperar, les digo a todas esas reseñas que están en la punta de la lengua a punto de verbalizarse, esperad, que con una reseña ya es suficiente y este 23 de diciembre todavía nos tiene que dar de sí para un montón de actividades más. Es lo que tienen los días solo aparentemente normalitos, que a la que te descuidas se van llenando de actividades y variedad. Y de eso se trata. De tener días corrientes para ir llenándolos a nuestra manera. 


lunes, 22 de diciembre de 2025

22 de diciembre. Día de la Lotería.

 



Sonaba la musiquilla de los números en las voces infantiles. Sonaba como si correteara, como nosotros, por el largo pasillo de aquella casa que recuerdo con tanto cariño. La conocida cantinela se escapaba del transistor que Mamá acarreaba en un bolsillo del delantal de habitación en habitación, no fuera a ser que saliera alguno de "los gordos" y no se enterara. Y cuando el entusiasmo de algún premio por fin se traducía en las voces infantiles, mamá dejaba lo que estuviera haciendo, tomaba el lápiz y lo apuntaba número por número con su buena caligrafía en el mismo papel que horas más tarde, seguramente mientras tomaba un café, consultaría despacio, cotejando cada apunte con los décimos o las papeletas guardadas. Así, entre pequeños gestos, se iba hilvanando la ilusión. Así la aprendí yo mientras crecía. 

Ya no había cole, comenzaba la Navidad como era entonces, cuando aún todos estábamos en casa y la vida parecía que iba a ser segura y feliz siempre. 

22 de diciembre. Día de la Lotería. 


domingo, 21 de diciembre de 2025

Días de Navidad en Madrid

 


Démeter, diosa de la agricultura, anda desconsolada porque Perséfone, su hija querida, está en el Inframundo con Hades, quién la secuestró para hacerla su esposa. Pobre Démeter, la echa tanto de menos que ha dejado de cuidar la tierra, por eso nuestras calles están alfombradas de hojas y escarcha. Por si fuera poco en estos días también nos visita Bóreas, el dios del viento del norte, que nos ha traído el frío más invernal. 

Mientras los dioses del invierno nos zarandean y acompañan, queramos o no, en la tierra, lo mejor será disfrutar de lo bonitas que están nuestras ciudades iluminadas de luces de colores. Nuestra ciudad, nuestras calles y nuestra vida entera se viste de tradiciones navideñas, ya sea porque celebremos el solsticio de invierno, el día más corto y la noche más larga del año, o porque celebremos que va a nacer el niño Jesús de los cristianos, coincidiendo con aquella antigua celebración romana del nacimiento del sol Invicto. 

Paganos o cristianos, cada uno con sus tradiciones, disfrutemos de estos mágicos días. 

Días de ver más luminosa y especial la vida. 

Días de juntarnos, brindar, regalarnos y permitirnos creer en que algún dios, sino varios, velan por nosotros. 









jueves, 18 de diciembre de 2025

"Han cantado bingo" de Lana Corujo

 



Esta es una novela cuyo argumento nos habla de la historia de dos hermanas pequeñas que tienen un juego que las emociona y unos padres que confían, quizá excesivamente, en que ellas ya pueden cuidarse solas. Hasta que algo ocurre en sus vidas que hace que todo se trastoque dramáticamente. 

Es una novela corta, unas doscientas páginas, pero las suficientes para que te revuelva mucho. No llevas muchas leídas cuando ya empiezas a pensar que "se masca la tragedia", es previsible desde muy pronto, aunque desvelarse, desvelarse exactamente lo que ocurre no será hasta muchísimo más adelante.

En general es una novela con mucho ritmo porque está divida en capítulos muy cortos encabezados por un título con una cifra pequeñita que indica la edad de la protagonista. De este modo al romperse tanto la cronología la historia brinca una y otra vez y consigue un mayor ritmo. Aún así un poco antes de la mitad decae un pelín, aunque bueno enseguida remontas y lo cierto es que la cuarta parte última se lee de un tirón. 

Está ambientada en la isla de Lanzarote y sus volcanes. A mí eso me agrada mucho. Además la ambientación es perfecta. Y también el vocabulario está muy salpicado de localismos que ayudan muchísimo a esa atmosfera de isla canaria. Hay mucha riqueza en el lenguaje de esta novela. 

Es una pequeña novela pero tremenda por los temas que toca: El drama familiar y como cada persona de una familia lo afronta. El alcoholismo. La infancia, la culpa. 

Sinceramente a mí me habría gustado un poquito de más hondura en el argumento de la historia, he tenido la sensación de que revolotea un poco, no acaba de posarse y yo quería todas, todas las respuestas a mis preguntas. Pero esto es muy subjetivo, y sí que creo que, en general, llega al lector. 

En cambio, he disfrutado mucho de la estructura de la novela, de su forma. Me ha parecido muy oportuno el fragmentar la historia y me ha parecido muy curioso el detalle de la edad como un numerito del bingo al mismo tiempo que una señal para hincar cronológicamente ese momento y situarnos en la lectura. También la novela tiene algunos dibujitos que van dando el toque visual infantil y curioso a la historia. Me ha gustado también el realismo mágico de "la herencia" que tiene esta familia. Y la ambientación me parece muy lograda, la isla, su volcán es un personaje más. A mí, que me gustan tanto las Islas Canarias, solo por eso lo cierto es que ya me había ganado. 

He leído que es la primera novela de una joven autora y me ha parecido muy buen arranque en la literatura. 



domingo, 14 de diciembre de 2025

Visita al Instituto histórico de San Isidro

 


Los detalles te ayudan a recordar los lugares. De la visita al Instituto Histórico de San Isidro de Madrid tengo registrados esos dos detalles y un puñado de fotos para que os hagáis una idea. 

Ya os he contado en otras ocasiones que me gusta visitar los Institutos Históricos, he visitado cuatro de los seis que hay en Madrid. Al final os dejo un enlace con las reseñas de los otros tres que he visto por si queréis echar un vistazo. 

Esas dos chinchetas invisibles con las que la visita al San Isidro se me quedó en la memoria:

- El sonido de los ríos de lluvia de aquella tarde especialmente gris cuando, cayendo por las gárgolas, chocaban contra el brillante patio empedrado central. Escucharlos, mirarlos, provocaba un embeleso absolutamente evocador. 




- Y el detalle del miembro viril del hombre clástico. Ahí puestecito en su caja está. Se debe a su particular historia, que no es otra que estuvo muchos años desaparecido hasta que apareció de pronto en una caja en otro Instituto, el Histórico Cardenal Cisneros. La verdad es que el detalle podría dar para echarle imaginación e inventar muchas historias de por qué, y separado del resto de su cuerpo, apareció en otro lugar después de tantos años... Sospechoso, cuánto menos. Jugoso el detalle. Muy curioso. 



Me encantan los hombres clásticos. 

El del Instituto San Isidro, elaborado por Dr. Louis Auzoux, es un modelo a tamaño natural de cuerpo humano, desmontable y restaurado, que es una gozada de modelo anatómico para poder aprender sobre él anatomía. Es tan realista, tiene tanto detalle que podríamos decir que es toda una obra de arte. Y pensar que tiene tantísimos años, que habrá tantos estudiantes que han estudiado sobre él desde finales del siglo XIX... También tienen otro más pequeño de un metro de alto. 

Poder estudiar con ellos permitió que se dejaran de utilizar cadáveres. Músculos, arterias, venas se ven perfectamente en sus piezas. 

Aparte de por esos dos detalles, la visita de las salas de este Instituto tan céntrico, con todo su rico contenido académico, mereció mucho la pena. Tuve la suerte de que el guía fuera el mismo que me enseñó el Instituto Cisneros, un chico que explica súper bien. 

Una visita muy chula. No quería dejar la oportunidad de reseñarla y dejaros fotos. 

Recordatorio de otras visitas: Rocío Díaz Gómez : Resultados de la búsqueda de institutos históricos












viernes, 12 de diciembre de 2025

"Mi 69" de David Trueba. Reseña Literaria

 



Anoche terminé de leer, de saborear, de devorar el último de David Trueba. 

No es una novela, no es ficción, es escucharle en letra impresa. 

El autor nos regala un retrato del año 1969 al que él llegó. Nos cuenta desde un momento en el que él aún no es ni un pensamiento de su madre. Por eso dice que es un libro físicamente imposible porque nos va a hablar de personas y situaciones que él no ha vivido. Pero necesita reflexionar sobre sus ancestros para saber de dónde vino y quién es. 

El autor no cuenta de la familia a la que iba a empezar a pertenecer, nos habla de sus padres, de sus hermanos, de su casa. De las tradiciones y costumbres de entonces. Nos habla también de la política de aquel tiempo, de la España y el mundo de esos años. Nos habla de las películas, de la música, de la radio, de la literatura. De cómo ha evolucionado todo hasta nuestros días. 

Y lo hace con una prosa tan ágil y amena, tan natural, tan sencilla, pero tan nuestra por lo sensible y evocadora que es, que te va llevando como en volandas por sus páginas. El final también me ha gustado mucho, tan esperanzador para consigo mismo. 

Este libro es un homenaje a un tiempo y unas raíces. Es una reflexión, un retrato, una delicia. 


"A mi padre le acabó por gustar el nombre, no tanto por ser profeta del cristianismo y antecesor directo de Jesucristo, sino por la simetría de que también fuera el menor de ocho hijos. Aquel otro David era descendiente de Isaí y, como todos los menores de aquellas familias de pioneros de entonces, estaba destinado a servir como pastor, aunque a la postre le esperara un futuro bien distinto. Según los libros de Samuel, David era rubio y de hermosos ojos, prudente y de bella presencia. Ahí lo dejo."


lunes, 8 de diciembre de 2025

Los suelos de Madrid y sus marcas de cantería. El gato del Calderón

 



El otro día volví a tropezar en el asfalto con una marca que nos habían dejado los canteros y arquitectos de Madrid y yo no había advertido hasta entonces. Muy cerca de donde estuvo el Estadio Vicente Calderón de pronto mis pies casi le quitan el balón a un gato que estaba ahí esperándome para chutarme. Muy ocurrente. 

Me encantan estos "saludos" que nos dejan, después de la remodelación de alguna de sus obras, recuperando una antigua costumbre de la Edad Media en la que los distintos gremios dejaban talladas en las piedras marcas, no se sabe muy seguro de con qué intención, si la de cobrar un trabajo, señalizar continuación, o qué... 

Salpicadas por todo nuestro suelo madrileño tenemos muchas de esas marcas. Se descubren por azar o por el boca a boca, porque los canteros no suelen informar de ellas. Marcas en la misma piedra, o chapas, da igual, el caso es dejarnos alguna referencia histórica. El sol que hay llegando a la Puerta del Sol, antes de topar con el Oso y el Madroño, El imperdible que hay en la plaza de Pontejos. El lingote de oro que hay delante del Banco de España. El reloj que hay delante del Pasaje de los Relojeros de la calle La Paz. La marca de donde estaba el antiguo Café y Botillería de Pombo en Carretas... Y tantos otros de los que seguiremos hablando cualquier día.