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miércoles, 7 de enero de 2026

7 de enero

 


La farola le ha pedido al dios de Unión Fenosa que no le deje llorar. Desde que amaneció el 7 de enero siente, en su moderna y encogida luz led, la inminente separación. Pero ella cumple lustros, es recia y estirada, fuerte y urbana, no debe llorar. "Será el rocío" contestará a quién pregunte. Las diminutas luces navideñas que colgaron en el árbol cercano, las pizpiretas e intrusas lucecitas de colores a las que tenía tanta tirria a principios de diciembre, lograron con su alegría e inocencia robarle la voluntad. "Maldita sea, gime su corazón de acero, si las voy a añorar y todo..."

El 7 de enero la pompa mágica de la navidad empieza a ser tan grande que está a punto de estallar y deshacerse. Es un día de transición y devoluciones. Le doy el ticket de la ilusión y usted me da el pijama de mi talla correcta. El 7 de enero es el día de las personas prácticas.

San José está encantado de que le devuelvan a la caja con su María querida. Le aturde tanto jolgorio y villancico. Prefiere sus días íntimos, guardados en el trastero, con Jesusito jugando con el papel de bolas que les protege. Recoger el belén es recoger la ilusión. 

Cada Navidad transita en un acierto de luces, cartas y regalos. Cada Navidad es un atentado contra los solitarios. El buey del portal bien, lo que se dice bien, solo no se lame, necesita su mula o a otro buey, que los tiempos cambian. Señora Pereza ¿Me ayudaría usted a recoger todos los adornos? No me lo ponga más difícil... 

La intemperie de los días iguales asoma en el calendario. ¿Sobrevivirán las flores de pascua? ¿Sobreviviremos a otro rutinario año los pobres tontos a quienes nos gusta la Navidad?




domingo, 4 de enero de 2026

4 de enero. Van acercándose los Reyes Magos...

 


En el belén de ganchillo tan chulo que, en el portal del trabajo, dejó una compañera, en el belén de la Basílica Pontificia de San Miguel del barrio de los Austrias donde tienen la figurita de José María Escrivá de Balaguer, en el belén de los playmobil que tienen en el Centro Comercial Arturo Soria, en el belén tan bonito que hay en la Iglesia Catedral de las Fuerzas Armadas de la calle Mayor, en todos los belenes de distintos lugares del mundo que hay en la exposición del Centro Cultural de Carril del Conde, en el de Las Carboneras, en el pequeñito de mi casa... En todos estos belenes que he visitado esta Navidad, más en los del resto de la ciudad, y del país, en todos estén donde estén, en todos, escuchadme bien, los Reyes Magos van acercándose al Portal. 

"Llevo los riñones al jerez de tanto dichoso camello" dice Melchor, "No seas quejica, le contesta Gaspar, y mira mis pies, como botijos los llevo de llevar tantas jornadas sin caminar...". "Pues anda que yo... Negro estoy, negro, pero no solo por fuera sino por dentro también, de lo que me están apretando estas babuchas del demonio de andar tantos días sin quitármelas..." 

"Vaaaamos, les dice desde lo más alto la estrella de David, no protestéis tanto, que ya no os queda nada... Mañana a estas horas, si Dios quiere, ya estáis en el mismísimo portal."

"Dios te oiga..." musita Melchor echándose la mano a la espalda. "¿No la va a oír? Anda que tú tienes unas cosas... parece mentira." le replica Gaspar moviendo la cabeza arriba y abajo con tanto empeño que casi se le cae la corona. 

Están mayores mis Reyes queridos, pero no por eso pierden la ilusión ni el paso. Mis Reyes Mágicos arropados por su cháchara, van llegando a su destino. Venga, ánimo Majestades, que ya es 4 de enero. 







sábado, 3 de enero de 2026

1, 2, 3 de enero... Puro revoltijo

 


Los primeros días del año son puro revoltijo. 

Un desorden de caras y voces, de comidas y caldos, de guasap y felicitaciones.

Cuesta encontrarse a uno mismo. 

Me he reunido con "mis familias", la propia y las más cercanas, he estado muy acompañada, eso le gusta a mi corazón. Mi alma terminó satisfecha el libro que estaba leyendo cuando acababa el año, el "Afanes sin provecho" de Lorenzo Silva, casi tengo terminada la reseña. Tras las cenas, mis oídos se entretuvieron con el juego de los "Hits" musicales y brincaron de año en año y de canción en canción, entre sonrisas. Y mis ojos, como marca nuestra propia tradición, fueron al teatro. El 1 de enero la vida es puro teatro. Un reto elegir obra para ese día, demasiados condicionantes. Aunque lo cierto es que se dio bien la tarde, aparcamos fácil, encontramos mesa fácil para merendar y la obra que elegimos... Le daré más pensadas. 

Los primeros días del año son puro revoltijo. 

Un desorden de horarios y sueño, un barullo de salidas y tiendas, un alboroto de cartas, de amigos invisibles, de papeles de regalo. 

Mis paquetes, desde sus bolsas, me ruegan con etiquetas lastimeras que los envuelva de sorpresa, que les ponga nombre de pila, que los prepare bonitos. Pero, cansada de los trajines de ser paje, solo acierto a pensar lo difícil que es encontrar la Mirra. 

¡Ay! Los primeros días del año... puro revoltijo. Pero los disfruto tanto que, en apenas cuatro días, los echaré mucho de menos.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

Muchas gracias. ¡Feliz nochevieja y año nuevo!

 


Muchas gracias a todos los que me habéis leído. 

Muchas gracias también a los que, después de leerme, me habéis dejado algún comentario o señal de vuestra atención.

Muchas gracias a los que no dejáis huella pero luego un día cualquiera me decís "¡Que yo te sigo!" y, por supuesto, muchas gracias a los que estáis, aunque sea en silencio.

Gracias, gracias, gracias por estar, por leer mis palabras.


Que este nuevo año 2026 nos traiga mucha salud a todos, que nos regale creatividad, inspiración y un montón de experiencias culturales que compartir. 

Que el 2026 nos quiera, que cuente con nosotros y nos permita aprovecharlo muchísimo. 

Vamos a por otro año juntos. Aquí os espero. 

Un beso muy grande a todos. 



martes, 30 de diciembre de 2025

30 de diciembre. Tiempo de balance. De listas varias y reseñas pendientes.

 


Son días de listas, de balances varios de lo que ha representado el año con respecto a esto o a lo otro. Como frágil letraherida que soy, lo cierto es que no me da por confeccionar listas de mis lecturas preferidas pero, lo que es peor, me da ¡por hipnotizarme con listas ajenas sobre sus libros escogidos del 2025! Craso error. Escucho a uno, a dos, a tres... a mil. Y la cabeza ya no sé si me va a volar, como dicen los jóvenes ahora, o se me va a hacer agua, como decía mi madre. Qué maravilla la riqueza del lenguaje con todos sus disfraces según las distintas épocas. Utilicemos la expresión que utilicemos, aunque me reencarnara "n" veces, no tendría vidas para leer los mil y un libros que he anotado en estos últimos días. ¿Estamos locos? Yo estoy loca y solo yo. 

Hoy es el último día laborable que trabajo en el año 2025, y como decimos siempre, el trabajo nos da de comer pero, al menos en mi caso, me alimenta poco. Necesito salpimentar mi vida de más actividades que las laborales, o corro el riesgo de que el ánimo se me grape a cualquier insípido documento. Aún trabajando, una hace lo que puede por viajar, leer, visitar exposiciones, hacer hueco a la literatura y otras artes. Pero no basta, también quieres interiorizarlo, aprehenderlo, con esa "h" intercalada. Y ahí... ahí ya vienen los agobios de la escasez del tiempo para reseñarlo, en el vano intento de no olvidarlo. 

Gastados ya casi todos los días de este año, alguna que otra obra de teatro y exposición se quedaron sin pasar por el tamiz de las palabras. Cuando fuimos a ver a Yllana en el teatro Pavón, cuando fuimos a ver las últimas exposiciones de las salas del Canal de Isabel II: "Catorce millones de ojos" y "Expresionismo. Un arte de cine". Tampoco os hablé del Museo del Escritor, un curioso y reducido reducto dentro del Centro de Arte Moderno llenito de objetos personajes de varios escritores de habla hispana. Ni del Museo de Artes y Tradiciones Populares, ubicado en una vieja corrala de la zona de el Rastro de Madrid, que pretende ahondar y transmitir el arte tradicional, el de los artesanos. Quedaron faros y murales atesorados en todas partes, en España y fuera de España este verano, por atrapar entre las palabras. O cuartos de baño curiosos, nombres de tiendas elaborados. Qué sé yo... Aquellos rincones de La Gomera, El Hierro, Las Azores o la Puglia. Tanto que llevamos dentro y nos remueve. 

Valgan estas pinceladas por si ya decido darlos por reseñados, aún ni lo sé. Pero como son del 2025 que queden en su año atesorados. Una manía más de esta letraherida que vive más deprisa que escribe. Cuánto me gustaría, sobre todo para mi salud mental, que llegara el día en que ambos, vivir y atesorar dentro de las palabras lo vivido, fueran en paralelo. Pero en eso estoy, en conseguirlo. 


Exposición "Expresionismo" en Sala Canal de Mateo Inurria en Madrid

Mural en Murcia


Museo de Artes y Tradiciones Populares

Exposición "Catorce millones de ojos"


Museo del Escritor 



Calabria



domingo, 28 de diciembre de 2025

28 de diciembre. La matanza de los Inocentes por parte de Herodes.

 

La matanza de los Inocentes de Rosario de Velasco

¿Pues no van ahora y dicen que a lo mejor a Herodes no se le fue la pinza y entonces, tal día como hoy, no se cargó a todos los críos de dos años buscando a Jesús? ¿En serio? Pero si a mí eso me lo enseñaron de bien canija. ¿Cuántas veces nos contaron que Herodes era un malvado? Por decirlo suavemente y no soltar el taco que ya sabes que tengo en la punta de la lengua... ¿Cuántas? Cienes y cienes de veces. Que, además, yo tenía una biblia infantil, me acuerdo perfectamente donde yo lo leía y aprendía. 

¿Y resulta que ahora, a mis "cincuentay", tengo que creerme que para nada? Que sí, que el tío tenía un carácter de cien mil demonios juntos, que estaba un poco acomplejadillo porque no tenía "pedigrí" para reinar, y que Roma le había echado un cable para convertirle en Rey de los Judíos. Eso dicen. Y más. Que como era consciente de su fragilidad, a veces le explotaba la cabeza y se cargaba a alguno o algunos de su familia. A saber: su esposa, algunos de sus hijos, al abuelo y a vete tú saber cuántos ¡de los suyos! Bah unos poquillos, diría Herodes. Entonces: ¿Se le iba o no se le iba la pinza?

Que sí, que se le iba, pero que por otra parte impulsó el comercio, la agricultura, el desarrollo urbano, su reino era pacífico que te cagas, y bajó los impuestos. ¿Y? Pero ¿Se cargó a las criaturas o no se las cargó?

Pues que no se sabe. ¡¿No te lo estoy diciendo?! Pero si nos lo dijo Mateo, sí el del Evangelio, y Mateo era de fiar ¿no? Pues parece que a lo mejor no. No fastidies... Que dicen que habría que dudar porque no hay más que su palabra. Y que, por si lo de antes fuera poco, además Herodes dejó un legado arquitectónico que era una pasada según los arquitectos e historiadores. Toma. 

Pero... ¿Y ahora qué? ¡Ah! que se me olvidaba: Y que lo de las bromas no es por lo de ser un "inocente", ya sabes, y vendría de "La matanza de los inocentes" de Herodes. Pero que no, tampoco. Que parece ser que viene directamente de las fiestas y bromas que se hacían en las Saturnales, las fiestas romanas en honor a Saturno que hacían los romanos a finales de año. 

Total, que me han hundido. Porque esto no es serio. Una ya no sabe que tiene que creer o no. Esto no está bien, pero ¡vamos!, no está ni medio bien. Pero el cuadro de Rosario de Velasco es chulo ¿Verdad? Me encanta. Y también tiene su historia... Pero eso otro día. 


sábado, 27 de diciembre de 2025

Belenes del Mundo. Exposición en el Centro Cultural Carril del Conde de Madrid. 27 de diciembre

 


De aquel 27 de diciembre del 2025 podría decir que dio tiempo a todo: limpiar, ordenar, ir de exposiciones, de compras, de merienda... Y lo que cunden algunos días bajo el paraguas de la improvisación. Vale querida reseña, no mires al cielo con cara de hastío, que no pienso relatarte lo que no te importa. Si te conoceré yo... Sé de sobra que lo único que tú quieres saber y ahora mismo te  cuento, es que merece la pena la exposición de belenes del mundo que, hasta el 3 de enero, está en el Centro Cultural Carril del Conde del distrito de Hortaleza de Madrid. 

Pertenecen a la colección Basanta-Martín. Y solo hay una selección porque es una colección de más de cuatro mil belenes. Los que han expuesto son de distintos materiales: Barro, metal, madera y vidrio.

Aquel 27 de diciembre no había nadie visitándola, un gusto pasear por delante de las vitrinas parándote todo el tiempo que querías y necesitabas delante de cada belén para apreciarlo despacio. Y la exposición no es muy grande pero los belenes que tiene son todos originales y bonitos. Cuánta riqueza y diversidad. Es cierto que la exposición lleva ya muchos días y el que más o el que menos ya la ha podido ver, pero de verdad que merece la pena dedicarle un poquito de tiempo porque no es nada grande, pero se trata de una colección muy rica que abarca varios estilos y distintos continentes. Me encantó el de Perú con su demonio asomándose detrás del árbol, el de la gallina ponedora de Colombia, el de latón de la India, el de los Ejecutivos de Burkina Fasso... Hay varios que llaman la atención. 

Qué mejor exposición para un 27 de diciembre que una de Belenes del Mundo ¿No crees, reseña? ¿Irás?

Sí, ya está, ya, ya me callo. 















viernes, 26 de diciembre de 2025

Madrid amanece un 26 de diciembre. San Esteban.

 


Cuando aún no había ni amanecido, ya estaba yo rumiando mi mala suerte por tener que trabajar un 26 de diciembre, viernes de puente, cuando la radio me distrajo con el santoral del día, desmenuzando los detalles de la vida de San Esteban. "Tú ahí lamentándote y mira el pobre San Esteban, a pedradas que terminó", me tuve que amonestar cuando escuché su triste final. 

Aún así yo seguí en plan masoquista, que me encanta, cayendo en la cuenta de que en Cataluña, donde pasé mi infancia, el 26 de diciembre es festivo, y me repliqué: "Pues sí, yo aquí lamentándome, porque mira si viviera aún en Cataluña no tendría que levantarme a estas horas intempestivas porque hoy ¿No lo ves? no tendría que ir a trabajar." "Claro y  te quedarías en tu casita comiendo canelones y la mona ¿verdad? y luego te despiertas..." "Eso es lo malo que mira la hora y despierta ya estoy..."

Cuando me pongo en estos términos contestatarios en los que encuentro todo tipo de razones para discutir conmigo misma, no me aguanto ni a mí ni a ninguno de mis "yoes". Así que, como me conozco, y podría seguir martirizándome emulando al pobre San Sebastián hasta la época carolingia de donde parte la razón de que en tierras catalanas no se trabaje hoy, para distraerme de mi encono me dio por refrescar conocimientos sobre el origen de esta distinción. Así que aproveché mi laaaaargo trayecto en el transporte público para empaparme bien de que nos remontamos en la explicación a la Edad Media, cuando Cataluña formaba parte del Imperio formado por Carlomagno y por tanto siendo dependiente del obispado de Narbona. Mientras que el resto del territorio de la Península tenía tradición visigoda y por tanto dependía del obispado de Toledo. Esta distinción hacía que tuvieran tradiciones y costumbres muy diferentes. Como la que alude precisamente a este 26 de diciembre que nos ocupa.

La tradición carolingia obligaba espiritual y socialmente a que todos los clanes, no solo cada familia, se reunieran el 25 de diciembre en la casa solariega origen del linaje. Esto hacía que algunos tuvieran largas distancias que recorrer y por eso el día del 26 de diciembre se reservaba para poder volver cada familia a su casa. No es que fuera un día festivo, es que era el día reservado para el regreso de cada uno a su sitio. Ahí radica la explicación, es una de sus huellas de identidad, de su tradición carolingia.

Y con la curiosidad ya saciada, y reconociendo a mi alma más carolingia que visigoda a juzgar por las distancias que recorro cada día para ir a trabajar, he seguido yo "más contenta" también mi regreso al lugar que me da de comer. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado porque, hombre, contenta, contenta... no diría yo. Aunque, como en esta vida no hay nada ni blanco ni negro, tengo que admitir que me ha gustado retomar mis paisajes urbanos mientras amanecía. A mis pies les encanta pasear Madrid, y como con mis pies, en cambio, sí me llevo bien... pues eso. 

Y tontín, tonteando esto tenía que contaros del 26 de diciembre. 








miércoles, 24 de diciembre de 2025

24 de diciembre. Nochebuena

 


Hoy es día de cocinar, de decorar la mesa, de preparar y degustar platos especiales como si no fuéramos a cenar nunca más en la vida. Eso me enseñaron a mí. Día de tener el belén iluminado y juntarnos todos, en armonía, en torno a los platos. Eso me enseñaron también. 

Pero después, también en casa, fueron cambiando las circunstancias y de aquel belén enorme de mi niñez que ponía mi padre en la mesa de formica verde de la cocina con su riachuelo y su castillo de Herodes, con tantas figuritas diminutas que nos embobaban, pasamos en mi adolescencia a un árbol enorme en el salón con cuyas bolas y tiras, por la noche, jugaba nuestro gato hasta conseguir tirar el árbol entero, y de ahí, años después, a simplemente colocar un portal de belén con figuras grandes mucho más bonitas pero en el que solo había cabida para el niño Jesús, sus padres, el buey, la mula y los tres Reyes. La vida va cambiando y cambiándonos. Y ahora mi belén es tan pequeño como toda mi casa, pero está lleno de objetos evocadores casi todos regalados, entre ellos las felicitaciones especiales que para mi suerte aún recibo, y que me llevan en volandas a personas y momentos muy mágicos y especiales. No parece el gran belén, pero os juro que lo es.

La vida va enseñándote que todos no queremos ni los mismos adornos ni la misma Nochebuena. Y tiene que ser así porque somos distintos. Distintos a los que fuimos, y distintos a los que nos rodean.

Hoy, yo me sentaré a la mesa con todos los míos, los que quiero, los que están y también los que no están, porque van siempre conmigo con su sonrisa, sus frases y el cariño que me dieron y/o me dan. Quizá no los pueda hoy tocar, ni oler, ni abrazar, pero los tengo cerca, los tengo en mí y ¿dónde mejor?

Porque hoy es día, sobre todo, de juntarnos. También me enseñaron eso. 

Disfrutad de esta Nochebuena. 

Feliz noche. 


martes, 23 de diciembre de 2025

23 de diciembre. "Si alguna vez hubo un nosotros" teatros Luchana de Madrid

 


El 23 de diciembre no es ninguno de esos días que ya nos llega envuelto en un título rimbombante y reconocible como el de la Lotería, Nochebuena, etcétera, etcétera El 23 solo es uno más de la Navidad. Pero nosotros no nos dejamos engañar ¿verdad? porque a poco que lo pensemos nos damos cuenta de que cuánto más "normal" nos parezca algo, si te acercas lo suficiente, menos lo es. Y desde luego un 23 de diciembre, ahora que ya lo tenemos aquí y lo andamos disfrutando, podemos decir que es uno de esos días con un potencial bárbaro porque, aunque aparentemente llegue vestido de formal y normalito, lo podemos convertir en extraordinario simplemente con proponérnoslo. 

Solo tenemos que esperar a que se pasen las horas laborales para que pensemos que el 23 de diciembre está llenito de posibilidades. Podríamos irnos a comprar, se lleva mucho ahora lo de consumir y comprar. También podríamos felicitar estas fiestas, indudablemente hoy es el día perfecto para hacerlo, antes de que lleguen las prisas y ocupaciones de mañana y eso de felicitar, no te creas que no lleva su tiempo... Pero, además, mira tú que un 23 de diciembre es el mejor día navideño para aprovecharlo en nuestras tareas pendientes. Y en nuestro caso, el de mi querido blog y yo, el mejor día para poner orden en todas las reseñas pendientes. Algunas ya las habíamos dado incluso por perdidas con esta escasez de tiempo que hay casi siempre, pero mira por dónde que llega este 23 y piensas: ¿Y si ordenara...? ¿Y si ordenara un poquito por este mundo que compartimos y así ya de paso nos ordenamos de fuera adentro?  

En otoño fui al teatro a ver una obra "Si alguna vez hubo un nosotros" de la que no os llegué a comentar nada y la verdad es que estuvo bien. Fue un regalo que le hice a mi amiga por su cumpleaños porque le gusta mucho el actor Félix Gómez, a quién hemos visto más en series de televisión que sobre el escenario. 

Los intérpretes fueron dos: Noemí Ruiz y Félix Gómez y el texto y la dirección era de Ignasi Vidal. 

Fue una obra muy intimista donde dos personas, que fueron pareja, bucean dentro de su herida intentando entender qué pasó. Repasan los acontecimientos vividos juntos, los recuerdos, las expectativas que había y no se cumplieron, lo cierto de sus sentimientos. Rememoran, intentando entender por qué no lograron salvar aquella relación. Un drama, sí, pero lo cierto es que eran creíbles. Buenos interpretes intercalando sus monólogos. Eran creíbles y transmitían. A mí me gustó él especialmente aunque ella tampoco estaba mal, pero no sé, él me llegaba más. 

Es de esas obras de teatro que cuando salgo pienso que me gustaría tener el texto escrito para leerlo despacio otra vez, para poder detenerme el tiempo que precise en muchas de las frases que se decían, porque con muchas de ellas no costaba identificarse. La escenografía era casi inexistente. El peso recaía sobre lo dos actores. Y eso tenía que contaros, que estuvo bien, que merecía su espacio.

Tendréis que esperar, les digo a todas esas reseñas que están en la punta de la lengua a punto de verbalizarse, esperad, que con una reseña ya es suficiente y este 23 de diciembre todavía nos tiene que dar de sí para un montón de actividades más. Es lo que tienen los días solo aparentemente normalitos, que a la que te descuidas se van llenando de actividades y variedad. Y de eso se trata. De tener días corrientes para ir llenándolos a nuestra manera. 


lunes, 22 de diciembre de 2025

22 de diciembre. Día de la Lotería.

 



Sonaba la musiquilla de los números en las voces infantiles. Sonaba como si correteara, como nosotros, por el largo pasillo de aquella casa que recuerdo con tanto cariño. La conocida cantinela se escapaba del transistor que Mamá acarreaba en un bolsillo del delantal de habitación en habitación, no fuera a ser que saliera alguno de "los gordos" y no se enterara. Y cuando el entusiasmo de algún premio por fin se traducía en las voces infantiles, mamá dejaba lo que estuviera haciendo, tomaba el lápiz y lo apuntaba número por número con su buena caligrafía en el mismo papel que horas más tarde, seguramente mientras tomaba un café, consultaría despacio, cotejando cada apunte con los décimos o las papeletas guardadas. Así, entre pequeños gestos, se iba hilvanando la ilusión. Así la aprendí yo mientras crecía. 

Ya no había cole, comenzaba la Navidad como era entonces, cuando aún todos estábamos en casa y la vida parecía que iba a ser segura y feliz siempre. 

22 de diciembre. Día de la Lotería. 


domingo, 21 de diciembre de 2025

Días de Navidad en Madrid

 


Démeter, diosa de la agricultura, anda desconsolada porque Perséfone, su hija querida, está en el Inframundo con Hades, quién la secuestró para hacerla su esposa. Pobre Démeter, la echa tanto de menos que ha dejado de cuidar la tierra, por eso nuestras calles están alfombradas de hojas y escarcha. Por si fuera poco en estos días también nos visita Bóreas, el dios del viento del norte, que nos ha traído el frío más invernal. 

Mientras los dioses del invierno nos zarandean y acompañan, queramos o no, en la tierra, lo mejor será disfrutar de lo bonitas que están nuestras ciudades iluminadas de luces de colores. Nuestra ciudad, nuestras calles y nuestra vida entera se viste de tradiciones navideñas, ya sea porque celebremos el solsticio de invierno, el día más corto y la noche más larga del año, o porque celebremos que va a nacer el niño Jesús de los cristianos, coincidiendo con aquella antigua celebración romana del nacimiento del sol Invicto. 

Paganos o cristianos, cada uno con sus tradiciones, disfrutemos de estos mágicos días. 

Días de ver más luminosa y especial la vida. 

Días de juntarnos, brindar, regalarnos y permitirnos creer en que algún dios, sino varios, velan por nosotros. 









jueves, 26 de diciembre de 2024

Los días llenos

 


Los días de Navidad son días llenos. 

Llenos de presencias, reencuentros, risas y regalos. 

Pero en los días llenos se advierten más los huecos, las ausencias, el eco de aquella voz y su olor.


Los días de navidad son días de fabricar recuerdos, de hacer biografía, de brindar y abrazar.

Días tramposos. Días de brillos y adornos de quita y pon. 

Días que permites, con alegría, que te pongan la zancadilla el tiempo y la nostalgia. 


Los días que más nos arropamos, por fuera y dentro, son días de intemperie. 

Días al sereno que cuánto destemplan. 


Qué cuento tan bien escrito el de la Navidad. 






sábado, 7 de enero de 2023

El día 7 enero. Día de jugar con nuestos juguetes

 


En Madrid el sol ha vuelto también a su rutina, y ya no ha brillado hoy. 

Quizá solo nos estaba dando una tregua por ser Navidad. O quizá es verdad que tiene que llover ya otra vez. Madrid vestía de nuevo esa boina de pueblerina que, a menudo, delata nuestros orígenes de más villa que corte.

O lo mismo, seguro que es eso, el sol también anda entretenido con sus juguetes. ¿Por qué no? El día 7 es lo que toca. 

La ciudad también parece ensimismada, las calles del barrio están medio vacías, y bajó la temperatura, vaya sí bajó.

Fuera la Navidad anda despidiéndose, y a ti no te gustan las despedidas.

 

Dentro de casa tus juguetes te hacen un guiño para que dejes lo que estás haciendo y les dediques tu tiempo. 

Están flamantes y huelen tan bien a libro nuevo, que te sientes tentada de acercarte a ellos y dedicarles tu tarde.

No se te escapa que el ebook los mira con suspicacia. "¿No creerán éstos que me van a arrinconar?" se dice entre párrafos, mascando las palabras, quitándose una pelusita de encima de una letra, con mayúscula suficiencia y chulería.

 

Y mientras ves por el rabillo del ojo como discuten, a la chita callando, por atraer tu atención, sientes el corazón como una mandarina. 

Porque termina el espejismo de la Navidad, porque tienes tantos propósitos como gajos se van abriendo, porque la rutina amenaza con abrir su enorme bocaza y engullirte, porque... no te gustan las despedidas.

Será que toda la vida el 7 de enero se te antojó el día más apagado del año.


Te levantas del ordenador y te acercas a la mesa. Los nuevos libros y el ebook se ponen alerta, parecen estirar un dedo minúsculo e invisible, compiten a saltitos ya porque los tomes entre tus manos. 

Sin embargo, al fondo, todavía quedan trufas con sabor a naranja. 



jueves, 5 de enero de 2023

La mejor noche del año: 5 de enero de 2023

 


Esta mañana me han sorprendido algunas de sus carrozas aparcadas en el Paseo de la Castellana y entusiasma-da y chasqueando las piernas en el aire, como Tejure, he pensado: 

"¡Ya están aquí! ¡Ya están aquí!"

"¿Pero dónde?" -Ha sido la siguiente pregunta. 

Y casi me lesiono haciendo un giro de 360 grados con mi cuello, como la niña del exorcista, para divisarlos por allí:

"¿Cómo puede ser? ¡No los veo!" me he dicho aterrorizada.

Pero inmediatamente y sin querer, me he tocado la nariz cómo le ocurría a Vicky, y he llegado a una clarividente conclusión:

"¡Lógico! ¡Estarán desayunando! ¡Comiendo a dos mofletes roscón que es la hora! -me he dicho triunfante-¡O porras, calentitas y crujientes, que a estas horas están bien ricas!" he concluído más triunfante aún. 

Y a partir de ese momento, mis pies se han despegado del suelo y he seguido mi camino, levitando y canturreando Castellana adelante, porque volvía a tener 8 años, porque era 5 de enero y estaba súperfeliz.

"Hoy es 5 de enero ¿No os dais cuenta?" -he querido decir a todos los que se cruzaban conmigo.

"¡Que ya vienen los Reyes! ¿No me oís?"

¡Que vienen! ¿Que digo vienen? ¡Ya están aquí!

Y dicen que me han visto por las calles de Madrid, levitando aún, a ratos saltando y a ratos gritando a todo el que quería oírme que era el mejor día del año, la mejor noche, ¡era 5 de enero!

Todavía me andan buscando.

 

¡Feliz noche de Reyes!