Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

Mostrando entradas con la etiqueta Madrid lluvioso. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Madrid lluvioso. Mostrar todas las entradas

sábado, 22 de marzo de 2025

Madrid este marzo

 



En marzo el Manzanares ya no es el domesticado río al que estábamos acostumbrados los madrileños. Ha crecido y se ha revuelto quejoso mientras los pavos reales del Palacio también Real chillan desatados, no sabemos si por esta lluvia que nos tiene aburridos, por marcar territorio o por lucirse frente a esas pavas que se suben a los mismos árboles que él a cuchichear y dejarse mimar. 

En marzo hemos tenido el día de la Felicidad, el de la Meteorología, el del agua y la poesía. En Marzo por celebrar hasta llegó la primavera, aunque por aquí nadie se ha dado cuenta, bastante teníamos con mirar el cielo, mirar al río, mirar a las baldosas sueltas y las traicioneras hojas que nos hacen casi resbalar tantas mañanas. 

Ahora que lo pienso quizá sea eso, quizá el pavo real esté gritando a Noé para que no le deje en tierra. ¿Cómo no me di cuenta?

Dios de la lluvia dile al bueno de Noé que tenéis que hablar... Id juntitos a un rincón discreto y lejano a hablar de vuestras cosas y dejadnos un poquito de bonanza que se nos está enguachinando hasta el ánimo. ¿No lo veis? Si hasta el pavo llora lastimero.









viernes, 7 de marzo de 2025

Noé en Madrid

 


"Noé era un hombre bueno en un mundo donde la gente se había vuelto muy mala. Dios decidió enviar un gran diluvio para limpiar la Tierra, pero eligió a Noé y su familia para salvarse por su bondad. Le pidió construir un arca grande y llevar en ella a su familia y una pareja de cada tipo de animal.

Cuando el arca estuvo lista, empezó a llover durante 40 días y 40 noches. El agua cubrió toda la tierra, pero el arca flotó segura. Cuando la lluvia paró, Noé soltó una paloma para ver si la tierra estaba seca. Al final, la paloma no volvió, lo que significaba que ya podían salir.

Dios prometió que nunca más enviaría un diluvio así y puso un arcoíris en el cielo como señal de esa promesa."