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jueves, 2 de julio de 2020

"El mal de Corcira" de Lorenzo Silva - Reseña literaria


«Como tantas otras veces en mi vida, antes y después, tenía la sensación de ser un verso suelto, un tipo más bien incoherente que acababa estando donde no pintaba demasiado, por razones que nunca era capaz de explicarse suficientemente. Allí me habían llamado la curiosidad y una vaga necesidad de aventura, pero cada noche, cuando hablaba por teléfono con mi aterrorizada madre. Me asaltaban serias dudas acerca de mi cordura al ceder a ellas»


Ayer terminé "El mal de Corcira" de Lorenzo Silva.
El duodécimo y último libro, protagonizado por la pareja de guardias civiles, Bevilacqua y Chamorro.
Hace 22 años que comenzó esta historia con aquel primer libro publicado "El lejano país de los estanques", en estos años hemos crecido a la misma vez que los protagonistas. Finalmente han sido diez novelas con ellos de protagonistas, más dos volúmenes de relatos.

En el caso de este último, lo he disfrutado mucho, me lo he leído volando, a pesar de sus 500 páginas.


En esta entrega, cuando nuestros protagonistas ya tienen 54 y 43 años, toca investigar  el asesinato de un hombre de mediana edad en una playa de Formentera. Pero es mucho más que un asesinato, porqueg gracias a la víctima Bevilacqua tiene razones de sobra para recordar sus tiempos como guardia civil en Guipuzcoa, cuando comenzaba su andadura como guardia civil, a finales de los ochenta, en plena lucha contra ETA.

Ya he reseñado en este blog muchos libros de Lorenzo Silva y su Bevilacqua. Soy incondicional de este autor y de estos personajes.  

A Lorenzo Silva tuve la suerte de conocerle cuando vino al centro cultural de Villaverde donde entonces formaba parte de un taller literario, a hablarnos del proceso de escritura de una novela. Siempre me acordaré de su exposición perfectamente estructurada y clara, toda de memoria, mientras doblaba y desdoblaba una hojita de papel donde no llevaba nada apuntado.

Cuando al final de la novela leo en los pocos meses en los que la ha escrito, he recordado que nos decía que se sentaba a hacerlo cuando ya lo tenía todo en su cabeza perfectamente claro. Qué buena cabeza.

Como en todas las anteriores me he encontrado una novela donde el autor argumenta todo para que no haya duda de lo que ha querido decir. Gracias al personaje de Bevilacqua, sesudo y meticuloso, todo se vuelve diáfano, no queda ningún hilo colgando, ningún fleco.

Por otra parte me he encontrado muchas alusiones que no solo la hacen una novela entretenida sino que también aprendes con ella. Es una novela de guardias civiles cultos, en este caso alude muchas veces a autores como Tucídides, Deleuze y Walter Benjamin. Tampoco falta la parte de banda sonora, siempre hay más de una canción que le viene a la cabeza, en este caso habla de algunas en vasco, Pet Shop Boys, Leonard Cohen, Nirvana, Village People, Radio Futura, Extremoduro... Muchas.

Las puedes escuchar aquí: https://www.lorenzo-silva.com/el-mal-de-corcira/

En cuánto al tema, sobre todo toca el de ETA con la perspectiva que da el tiempo, los capítulos dedicados a aquel tiempo con un Bevilacqua recientemente convertido en guardia civil se alternan con los del presente donde se toca el ambiente gay donde se mueve el protagonista. Son dos vertientes bastante interesantes. 

Está ambientada, por tanto, oscilando entre Ibiza y Formentera en el presente, y  Guipuzcoa en los años 80, espacial y temporalmente hablando.

Tengo que hacer mención especial de los diálogos de esta entrega. Son absolutamente fluidos, y muchos con un punto irónico, con humor, que te los hace muy jugosos. Yo creo que es lo que más podría destacar, cuánto me ha gustado toparme con esas conversaciones entre los personajes donde al hablar casi los ves y no puedes evitar sonreírte.

A mí todas estas novelas de Lorenzo Silva con esta pareja de protagonistas me han parecido muy verosímiles, y completas. Tienen su intriga, su parte culta, su banda sonora, sus toques de atención al lenguaje, con frases hechas o citas de éste o de aquel libro, y sus diálogos naturales y certeros.

Y ésta última la he disfrutado bastante, me ha enganchado muy rápido, se lee muy bien. No te la puedas perder.



LORENZO SILVA

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) ha escrito, entre otras, las novelas La flaqueza del bolchevique (finalista del Premio Nadal 1997), La sustancia interior, El ángel oculto, El nombre de los nuestros, Carta blanca (Premio Primavera 2004), El blog del inquisidor, Niños feroces, Música para feos, Recordarán tu nombre y la «Trilogía de Getafe» (Algún día, cuando pueda llevarte a Varsovia, El cazador del desierto y La lluvia de París). Es autor de los libros de relatos El déspota adolescente y El hombre que destruía las ilusiones de los niños, del libro de viajes Del Rif al Yebala. Viaje al sueño y la pesadilla de Marruecos y de Sereno en el peligro. La aventura histórica de la Guardia Civil (Premio Algaba de Ensayo). Suya es también la serie policiaca protagonizada por los investigadores Bevilacqua y Chamorro, de la que El mal de Corcira es la última entrega, tras El alquimista impaciente (Premio Nadal 2000), La marca del meridiano (Premio Planeta 2012), Los cuerpos extraños (2014) y Lejos del corazón (2018), entre otras. Junto con Noemí Trujillo, firma una nueva serie policiaca que han iniciado con Si esto es una mujer.


lunes, 4 de mayo de 2020

"El sistema del tacto" de Alejandra Costamagna





"... Pero está segura, segurísima, de que en el futuro cercano, después de que todo ésto pase, tendrá un jardín y lo regará con esmero. Como si fuera un pequeño campo del interior, un territorio liberado de los recuerdos y la sangre. Lo regará con el sistema del tacto, como si se tratara de un corazón desfalleciente, con celo de taquígrafo..."



Ya le toca el turno a una pequeña novela de la que me agradó especialmente el tono y la forma en la que estaba escrita. 

Vamos a hablar de "El sistema del tacto" de Alejandra Costamagna, una novela chilena que se quedó finalista en el premio Herralde de Novela. Ya hemos reseñado en este confinamiento varias novelas que han obtenido premios literarios como "El mapa de los afectos" y "Temporada de avispas", premios Nadal y Tusquets respectivamente.

El argumento nos cuenta que a Ania, su protagonista que vive en Chile, le pide su padre que vaya a despedir, en representación de la familia, a su tío Agustín que está agonizando y vive en Campana, una pequeña población argentina. Ania atraviesa la cordillera que separa los dos países y mientras va repasando su hoy y su ayer.

Os comentaba que me había gustado especialmente de esta novela el tono que ha utilizado la autora, un tono pausado, sutil, nostalgico. Es muy agradable de leer. Aunque claro te tiene que pillar en esos momentos en que te apetece lectura de ritmo sosegado, bastante sosegado.

  "Con tan mala suerte, sin embargo, que ahora es un cuerpo y ya no una persona viva. Les dicen restos, como si fueran las sobras de un pan desmigajado. El equipaje de Ania es ligero, su vida cabe en una maleta de mano..."

El tema de esta novela es el desarraigo, la emigración, las raíces, esa sensación de sentirse extranjero en el lugar que habitas. Aunque habla también de la familia, de las ausencias y los recuerdos. E incluso habla de las palabras.

Esa idea de sentirte extranjero va a sobrevolar toda la novela. Tenemos como dos ejes, por un lado Ania y su padre que viven en Chile. Y por otro Agustín y su madre Nélida que vivían en Argentina. Los primeros emigraron ambos desde Argentina a Chile. Y en los segundos, Nélida había venido de Piamonte, es una de esas italianas que emigraron a Argentina y siempre arrastra ese trauma. 

Ya hemos hablado de las coordenadas espaciales, entre Chile y Argentina. En cuánto a las temporales podemos decir que abarca un período de tiempo que va entre los años setenta hasta la actualidad aproximadamente.


 MANUAL DEL INMIGRANTE ITALIANO (1913)
Pasaporte. ¿No ha visto nunca cómo es un pasaporte? Yo se lo describo. Es una libreta impresa compuesta de 20 páginas. La primera tiene el escudo real, está encabezada por el nombre del Rey y contiene las generalidades del titular del pasaporte, o sea, el nombre y el apellido del emigrante, su paternidad, lugar de nacimiento, profesión y lugar de residencia en Italia. En la segunda página están sus señas personales, o sea su estatura, la forma de la frente, de la nariz, de la boca, el color de la cara, de los bigotes y barba si los tiene, los signos característicos visibles como cicatrices, defectos, etc. Ésta página también contiene la firma del emigrante, siempre que este sepa escribir.


Os comentaba también que me había gustado mucho la forma en la que está estructurada. Porque para separar los breves capítulos narrativos, es una novela muy corta, la autora ha ido intercalando otro tipo de documentación complementaria. Así nos encontramos con textos de una vieja enciclopedia, textos de un manual de comportamiento para migrantes del año 1913, cartas antiguas, viejas fotografías, normas dactilográficas. Son todos documentos anacrónicos. Pero cumplen esa función de crear en la lectura un ambiente más nostalgico, una vuelta más al pasado. 

Vemos que la autora además de ir alternando la narración con otro tipo de documentación, ha jugado con los pares en varias ocasiones. En la novela, si lo piensas, se dan estos pares por ejemplo en que hay dos paises: Chile y Argentina. Hay dos tiempos. Hay dos parejas de protagonistas: Ania y su padre y el tío Agustín y su madre Nélida. Hay también dos alusiones a las palabras, cuando Ania, que es maestra de escuela se fija en las erratas y la fijación de Agustín con copias palabras en sus cuadernos de dactilografía. 

Es ésta una novela, que a pesar de contar con pocas páginas, está en torno a las doscientas, es muy profunda. No es una novela para leer cuando quieras algo ligero, intrascendente, entretenido. Porque ésta novela no trasmite esa sensación. Todo lo contrario.
Es una novela con peso, profunda y tremendamente nostálgica.






Alejandra Costamagna (Santiago de Chile, 1970) ha publicado las novelas En voz baja (1996, Premio Juegos Literarios Gabriela Mistral), Ciudadano en retiro (1998), Cansado ya del sol (2003) y Dile que no estoy (2007, finalista del Premio Planeta-Casa de América y Premio del Círculo de Críticos de Arte), el cuentolargo Naturalezas muertas (2010), los libros de cuentos Malas noches (2000), Últimos fuegos (2005, Premio Altazor), Animales domésticos (2011), Había una vez un pájaro (2013) e Imposible salir de la Tierra (2016) y el libro de crónicas y ensayos Cruce de peatones (2012)

jueves, 30 de abril de 2020

"El último verano de Silvia Blanch" de Lorena Franco


"...Mis lamentaciones y mi agonía van in crescendo con la misma rapidez con la que el cielo, de color oro rosado, empieza a oscurecerse y a poblarse de grandes nubes parecidas al humo de un fuego arrasador lejano. Vislumbro, a unos metros, el coche de la pequeña de los Blanch. Las ruedas de mi fatigoso Clio chirrían mientras tomo la curva despacio y compruebo si todo va bien, si necesita ayuda. Miro por el retrovisor y, al ver que no viene ningún otro coche, me permito la licencia de detenerme junto al Mini blanco de Silvia, cuya silueta veo moverse tras los arbustos en compañía de su novio de toda la vida, Daniel.  

Sonrío con tristeza. Me dejo llevar por la nostalgia que me provocan los recuerdos. Bendita juventud. Benditos los arranques de pasión que te hacen cometer la locura de dejar el coche mal estacionado en una carretera estrecha de doble sentido sin apenas visibilidad..."



Pues le ha llegado el turno a un libro que me leí muy rápido: "El último verano de Silvia Blanch" de Lorena Franco, autora de quién no me había leído ningún libro aún.

El tema de la novela es la resolución de una desaparición, la de Silvia Blanch.

El argumento arranca con la última persona que vió a Silvia Blanch, Berta, en el verano de 2017. Es una vecina de su pueblo y cree verla en la carretera con su novio de siempre. Un año después Alex, una jóven que es periodista, irá al pueblo para hablar con su familia (Berta murió poco después) y poder escribir un artículo acerca de la desparición.

No os cuento más del argumento. 

Es una novela que se lee muy bien porque está estructurada en capítulos muy cortos y está lleno de giros el argumento.

Eso agiliza mucho el ritmo, como también lo hace que haya varios narradores, técnica multiperspectivista. Cómo os he contado, empieza contando la historia Berta, la última persona que ve con vida a Silvia. Pero Berta poco después muere. Y a partir de ahí otras voces la sustituyen contando la historia. La voz de Alex, la protagonista que llevará todo el peso narrativo, alternándose con la voz de la propia Silvia, que nos irá contando sus últimos momentos y con la que descubriremos a esta otra Silvia que casi nadie conocía. Por último también tendremos la voz de Jan, el primo de Silvia, que será un narrador más escuto, más hostil, pero que también irá ampliando la historia. Estos tres narradores se irán alternando con fragmentos de diálogos de desconocidos que nos darán otra luz más sobre la historia y aumentarán el suspense. 
Luego entonces, vemos formalmente que se alternan las voces, y se alterna la prosa con el diálogo. La autora consigue con ello agilizar mucho la trama.

Y por otra parte también se agiliza mucho el ritmo de la narración con los cambios temporales de la historia. La novela arranca en el verano de 2017 cuando desaparece Silvia Blanch, lo que sería el pasado. Pero después habremos de saltar un año para que aparezca la voz de Alex, la periodista que se obsesionará con el caso y lo investigará, en el presente del verano de 2018. Volveremos hacia atrás cada vez que llegue el turno de la voz de Silvia contándonos sus últimos meses. Y aún saltaremos más adelante porque la trama de Alex va a pegar un salto temporal. 

Y una vez vista la coordenada temporal, nos falta la espacial. La novela está ambientada en un pueblecito catalán, en Montseny. No es que haya demasiadas descripciones del ambiente en la novela pero yo creo que sí que queda bien ambientada.

Lo que se me ha quedado un poco más desdibujado son los perfiles de los personajes. La autora no incide demasiado en ellos. Tenemos de todos algunas pinceladas y ya está. No ha profundizado lo bastante en ellos como para llegar a encariñarte con ninguno, o al menos yo no lo he hecho.

En conclusión, es una novela de misterio que se lee bien, muy rápido. No es larga y se hace corta, porque es muy ágil su ritmo y tiene muchos giros. No os voy a decir que sea el colmo de la intriga, aunque hay momentos que dudas de todos los personajes, pero creo que se sabe un poco antes de llegar a la resolución quién es el asesino o asesina. Pero, aunque quizá esté un poco forzado el celo en la creación de algunos personajes, como el de la protagonista, que investiga más que la policía, la novela en general cumple su función, es una novela de entretenimiento y entretiene.


#novela


martes, 21 de abril de 2020

Rialto,11. Naufragio y pecios de una librería. Belén Rubiano


"Yo tenía una librería en Sevilla..."


A la manera de Memorias de Africa comienza este libro que os quería reseñar hoy.


Le toca el turno a la reseña de "Rialto, 11" de Belén Rubiano. 

Pues para los amantes de los libros y las librerías, este libro podría ser muy ameno. Yo he disfrutado bastante con él, con tantas anécdotas y sinsabores en torno al negocio del libro.

"Solamente hay una manera de leer, que es huronear en bibliotecas y librerías, tomar libros que llamen la atención, leyendo solamente esos, echándolos a un lado cuando aburren, saltándose las partes pesadas y nunca leer nada por sentido del deber o porque forme parte de una moda".

No es una novela, son unas memorias de una librera. Son el reflejo de la persecución de un sueño, el recuerdo y recuento de la aventura de ir a por todas con una pasión. 

Siempre pensé que si yo alguna vez ponía un negocio, cosa harto improbable porque para eso hay que tener una buena dosis de valentía de la que yo carezco, yo pondría una librería. Así que rápidamente me atrajo este libro, porque habla precisamente de eso, de poner una librería...

Este libro rememora lo que supuso para la autora ser la librera de una pequeña librería en una plaza de Sevilla. Rialto, 11 además del título, es la dirección de esa librería, la dirección por la que se conocía. Dicho negocio cerró sus puertas un día de otoño de 2002.

Pero la historia comienza cuando su futura fundadora aún no tiene ese negocio, y se embarca como dependienta de otra librería en Sevilla, una de una cadena. Ahí aprenderá el oficio. Y verá que no es un oficio tan idílico, sino que hay que recomendar lo que uno no recomendaría y correr mucho a por un libro que piden, además de hacer un horario larguísimo.

Así que tras ver un local de una antigua joyeria con preciosas vitrinas que podría llegar a convertirse en una coqueta librería se embarca atendiendo a su vocación. 


"En ningún momento fue fácil, ni lo conseguí siempre, que la libreria me diera para vivir y en los años en que fui su dueña tuve que olvidar muchas cosas (como la palabra vacaciones). Pero fue la primera vez en mi vida que yo era feliz en tiempo real y no retrospectivamente. Ni una sola de las mañanas en que introduje en la cerradura aquella llave tan seria y tan grande, pues estaba pensada para proteger diamantes y caudales; ni una sola mañana de aquellos años, os decía, dejé de ser una niña con zapatos nuevos que no tuvo necesidad de que viniera el tiempo y arramblara con todo para saberlo, agradecerlo y disfrutarlo."

 El libro está escrito con una prosa muy ágil, amena, directa, con mucha dosis de humor. Y utiliza un lenguaje tan visual, tan lleno de imagenes y anécdotas que por momentos tú sientes que estás dentro de Rialto 11, a la que me hubiera gustado mucho conocer.

Estas memorias están salpicadas de anécdotas con personas de la literatura reconocidas como la del día que tuvo una conversación con Carmen Balcells sin pretenderlo, o el que se presentó Vilamatas en su librería gracias a lo que ponía en la pizarra de delante de la librería, en la que Belen todos los días escribía una frase, o un aforismo, o lo que se le ocurriera.

También habla de gente anónima como el loco que se presentó un día en la librería y acabó amenazándola con un cuchillo, o del listo que todos los sábados le robaba libros para venderlos en el mercadillo, o los niños que querían que les contara el argumento del libro para no tener que leerlo y hacer su trabajo. 

Belén nos habla de sus novatadas y de sus problemas económicos, pero también de los maravillosos amigos que hizo en su libreria y que la acompañaron tantas tardes con una copa de vino o un café. 

"-¿Lo has leído?
-¿Debería?
-Cuanto antes.
-Vale
-¿Te gusta Mengano?
-Rijoso.
-Vale
Oye, tú has leído a Zutana, ¿me gustaría?
-Tiene tal cosa, de 2003 y en tal editorial, que sí. De lo demás, nada.
-Vale
Rafael el Gallo y Belmonte, ya mayores, se sentaban a ver pasar la vida en la puerta de los cafés que aprovechaban la sombra del siglo pasado en la calle Sierpes. Apenas hablaban entre ellos e imagino sus intercambios de impresiones muy parecidos a los nuestros. Porque envejecer implica, creo, entre otras muchas cosas, la necesidad de encontrar con quién estar callado y el cultivo hacendoso de dicha compañía. "
 
He subrayado muchos párrafos de este libro no solo por lo que decía sino por cómo lo decía. La precisión de sus comentarios, la naturalidad en su forma de exponer, la forma de transmitir los sentimientos. 

Además he tomado nota de varios escritores a los que tengo que investigar. 

En general, me he sentido muy identificada con su amor por los libros.

"Rialto tenía una buena sección de poesía (en la inauguración de la Casa del Libro, pude comprobar que la de ellos no era mayor) y así me lo aseguró un día Jacobo Siruela, cuando todavía estaba al frente de su maravillosa editoria con el nombre de su título nobiliario, quién me compró tres poemarios asegurándome, lo que me costó creer aunque me hizo muy feliz, que muchas librerías importantes de Madrid (y las nombró) tenían una sección más pobre que la mía y con peor criterio. Muchas mujeres no comparten que lo que se puede contar en trescientas páginas alguien lo haga con un poema y no sea, en sí mismo, algo malo. A los hombres, en general, esto mismo les parece admirable y yo lo comparto. Un hombre ni siquiera necesita un poema paa convencerse de que necesita un libro. Le basta, os lo prometo, un verso bueno."

Belén hace recuento de cuánto hizo y cuánto debería haber hecho o no. Belén sufre con los márgenes de beneficios, la distribución, las devoluciones, las grandes superficies... Belén te cuenta la cruda realidad, cómo lo vivió y lo hace tan bien que te transmite sus sentimientos de alegría, de desazón, de agobio, y finalmente de tristeza por tener que cerrar su libreria. 

Este, es un libro para los amantes de los libros.

Una delicia. 


#Rialto,11
#BelénRubiano

viernes, 17 de abril de 2020

"El mapa de los afectos" de Ana Merino




“La gente buena tiene un don para irradiar cariño, para producir campos de fuerza donde poder cobijar a los demás, y en parte gracias a esas personas y a la constancia de sus gestos amables, la humanidad todavía no se ha extinguido”.

Y de la última reseña saltamos a otra reseña, porque de una primera novela de una autora nos vamos a la primera de otra, y del premio Tusquets, nos vamos al último Premio Nadal.
Y hoy le toca el turno a "El mapa de los afectos" de Ana Merino.

He disfrutado bastante con esta novela. Me ha gustado mucho la estructura que tiene, me ha parecido curiosa y original. Porque la autora arranca de dos historias, los amores clandestinos de una jóven maestra con un hombre treinta años mayor, y en el mismo pueblo también, el misterio de la historia del secuestro y asesinato de una madre con dos niños pequeños que queda sin resolver.

A partir de ahí se van a ir enlazando una sucesión de historias con el nexo de algún personaje que te va a llevar a su propia historia. Y así sucesivamente de unos argumentos salen otros. De tal modo que todos juntos forman una constelación de personajes relacionados por distintos lazos, ya sean familiares, laborales, ocasionales...

Porque los amores clandestinos de Valeria y Tom los espia Samuel. Luego aparecerá Greg a quién le gustan mucho los clubs de alterne; a su mujer Gina le pueden los celos; Emily trabaja en el club de alterne; Liliam a quién secuestrarán nada más comenzar la novela sufre por los períodos de ausencia de su marido soldado, que aparecerá unos años más adelante cuidando él solo de sus hijos; la señora Dolan, madre de Liliam regenta un restaurante y en éste trabaja Marcela Sánchez que vivirá un episodio tremendo... Y así sucesivamente se van a ir entrelazando todas las pequeñas historias de estos vecinos.

Por tanto tenemos una obra coral, con muchos personajes. Eso le otorga mucha agilidad, porque el lector va saltando de un pequeño argumento a otro. Saltamos de argumentos, cambiamos de personajes, nos metemos en los diversos sentimientos que albergan estos personajes.

“En aquellas viñetas que tanto le gustaban sucedían cosas fabulosos y sorprendentes, sus personajes eran invencibles, tenían sentimientos y luchaban por un mundo mejor”. 

Y por eso también, la obra está estructurada en 22 capítulos cortos y un epílogo.La estructura se adapta a los distintos y breves argumentos. Y no tienes una visión total de este cosmos hasta que no terminas el libro.

Las coordenadas espacio temporales del libro son, que por una parte geográficamente nos trasladamos a un pueblecito estadounidense, uno del interior del Estado de Iowa. Aunque veremos una pequeña salida a España. Y por otra parte la novela abarca un lapso temporal de dos décadas, lo cual nos va a mostrar la evolución en algunas historias y personajes.

Está escrita con una prosa cuidada, a veces casi lírica. 

Es también como la anterior que reseñamos (Temporada de avispas) una novela introspectiva. No tenemos acciones trepidantes, misterios indescifrables, no, tenemos sentimientos y obsesiones, deseos y sueños, injusticias y "justicia poética", emociones, vida y muerte.



En fin, es una novela que se lee muy bien, de sentimientos, cotidiana, entretenida, plácida.



#reseña
#novela

jueves, 16 de abril de 2020

"Temporada de avispas" de Elisa Ferrer





"La superheroina imbatible que era de niña ha perdido sus poderes. Esta mañana que me encantaría volar, viajar, desaparecer en el tiempo, detenerlo, solo siento un pinchazo espantoso en la cabeza, el regusto ácido de las copas de ayer. Ha sonado el teléfono y mi madre me ha despertado antes de las ocho de la mañana con su urgencia por hablar conmigo, aunque no tuviera nada que decirme: Nuria, cariño, ¿Todo bien? Me ha costado levantarme, no sentirme culpable por tener a Juan respirando en mi nuca, ahogándome con su brazo de cuchara. Me ha costado no enfadarme porque me prometí no volver a liarme más con él. Y al final me cabreo, porque respondo cuando me llama, porque voy a verle, aunque ya no quiera. Me ha costado darme una ducha, salir de su casa, que, aunque hace un tiempo fue mía, ahora me es ajena, lejana, triste, meterme en el metro, en el ascensor. Pensar en encerrarme en el sarcófago de la oficina."

  
Pues ya tengo otra vez fila de reseñas.
A la que me descuido, ya leí mas que reseñé.

Venga, voy a poner orden aquí. 

Bueno pues ahora el turno le toca a "Temporada de avispas" de Elisa Ferrer. Que comienza con el párrafo que os he copiado al principio de la entrada.

Me atrajo mucho la portada de este libro. El título me sonaba a verano, como la foto claro, a días al aire libre, al calor, a comidas en el campo, a familia. Y por supuesto la foto le hace justicia al título, es una foto que te hace recordar los veranos de la infancia. Y también me llamó la atención porque se ha llevado el último premio Tusquets de Novela.

Y la historia que nos cuenta es un pedacito de vida de una treintañera. Pero qué pedacito, en el que descubre que su vida, algunos puntales de su vida, no eran cómo ella creía que eran y le hace replantearse su existencia.

La protagonista de la novela es Nuria,  que ya os he dicho que está en la treintena, y a quién acaban de despedir de la noche a la mañana de una revista en la que trabaja como ilustradora. Arrastra una relación con Juan, con quién se ve de vez en cuando, tiene sus buenos amigos y se lleva regular con su madre. Cuando de pronto se entera de que su padre, quién les abandonó cuando era pequeña, está en cuidados intensivos en un hospital.  Más o menos ese es el argumento.

El tema de la novela son las relaciones familiares y la identidad. Cómo te ves a ti mismo en tu casa, qué papel tienes. Y cómo ves a tu padre, a tu madre, a tus hermanos. Qué relaciones tienes con cada uno de ellos, y si ha cambiado con el tiempo. Y sobre todo qué queda en ti de aquella personita que eras cuando eras pequeño.

Es una historia cotidiana, de gente normal y corriente a quién vemos a través de los ojos de su protagonista Nuria. Ella nos cuenta en primera persona la historia. Es un narrador testigo, solo sabemos lo que ella nos cuenta. Tiene un gesto muy peculiar, el de dibujar avispas cada dos por tres. Está muy logrado por parte de la autora, el otorgarle este gesto que la caracteriza tanto, nos ayuda a verla mucho mejor. Y en muchas ocasiones esas avispas conllevan cierto simbolismo. Es un personaje bien perfilado.

El resto de personajes son su hermano y su madre, sus amigos... Y varios personajes que irán saliendo más pero no quiero desvelaros. A todos estos personajes, a pesar de que los vemos a través del sesgo de sus ojos,y aparecen bastante menos en la novela, también les vemos bien, nos resultan creíbles.

El libro está contado rompiendo la temporalidad, la acción va hacia adelante y hacia atrás, pues la protagonista nos va a contar muchas escenas, recuerdos, de cuando era pequeña, de antes de que se fuera su padre y de después. 

La novela tiene cierta forma de puzzle. Las escenas del ayer van salpicando el presente y así se nos va contando la historia desde el punto de vista de Nuria. Las conocemos como ella las vivió. 

Aunque creo que a la novela le sobran unas cuántas páginas, porque al menos yo tardé un poco en entrar en lo que me ha parecido más interesante. No sé qué opinarán los demás lectores, pero me ha parecido mucho más interesante la novela según iba avanzado, más interesante la segunda parte. 
Sin embargo me ha parecido muy oportuna la forma de estructurarlo para contar lo que quería. Tiene una prosa sencilla y cuenta una historia cotidiana. Y ese puzzle de escenas corrientes, esos saltos en el tiempo, esa frescura y naturalidad al contar que tiene nuestra protagonista, su lenguaje coloquial, no exento de tacos, te hace muy ágil la trama, va fluyendo.

Es una novela intimista pero salpicada de diálogos y escenas que no te la hacen opresiva, te la devuelven si acaso más profunda. Se lee bien, rápido. Y me ha gustado el giro en el argumento que descoloca a la protagonista. Está bien. Creo que eso y la forma de contar la historia es lo que se podría destacar, en mi opinión.

Cómo os decía no es muy larga, y se lee bien. El tono va cambiando. Tiene pinceladas tristes, pero también hay humor e incluso ternura. 

Habrá que estar atentos a las siguientes novelas de esta autora.







Temporada de avispas. Elisa Ferrer. Premio Tusquets. Tusquets, 2019. 231 páginas. 18 euros.

miércoles, 8 de abril de 2020

"La madre de Frankenstein" de Almudena Grandes


Dice mi blog que ya está bien, que me ponga inmediatamente con las reseñas de los libros que he leído. Bueno me lo ha dicho en mayúsculas, así que supongo que más que decirlo, me lo ha gritado. Que barriobajero se puede llegar a poner, si supierais...

Pero es cierto que tenía un pelín abandonada esta sección. Así que, aunque se podía haber ahorrado las mayúsculas, le voy a hacer caso. 

El asombro (1954)

Cuando el taxi se detuvo ante el portal de Gaztambide 21, sentí que me faltaba el aire. El resto de los síntomas se manifestó muy deprisa, antes de que tuviera tiempo para autodiagnosticarme una dolencia que habría reconocido a tiempo en cualquier otro paciente.
—¿Le pasa algo, señor? —el taxista se volvió a mirarme con el ceño fruncido—. Se ha puesto usted muy blanco. ¿Quiere que le lleve a la Casa de Socorro?
—No, gracias —me esforcé por ralentizar el ritmo de mi respiración aunque sabía que la opresión en el pecho aumentaría—. ¿Cuánto le debo? —así aprendí que al controlar la hiperventilación también se disparaba la frecuencia de las palpitaciones cardíacas.


Así comienza el libro que, hace tres libros y valga la redundancia, me terminé: "La madre de Frankenstein". Que ya sé que lo sabéis, pero he decir que es de Almudena Grandes.

 Es el título que tocaba de la serie "Episidios de una Guerra Interminable". Ya nos leímos "Inés y la alegría", donde estuvimos en el Pirineo de Lerida, después nos fuimos a un cuartel de la Guardia Civil de Jaen con "El lector de Julio Verne". De ahí nos vinimos a Madrid para "Las tres bodas de Manolita" y saltando entre Madrid y Buenos Aires estuvimos con "Los pacientes del doctor García". A mí blog y a mí nos han gustado mucho todos. Cada uno con su historia y sus personajes pero los hemos disfrutado mucho, y eso que esta serie de alegre no tiene mucho. Pero... ya nos hemos encariñado con ella, con esos personajes que esperamos que aparezcan en alguno de los siguientes libros y sobre todo con la forma de narrar de Almudena Grandes con esas descripciones minuciosas con las que transmite tanto.

Bueno, pues le tocaba el turno a "La madre de Frankenstein" donde hemos estado a unos kilómetros de Madrid, en Ciempozuelos. Más concretamente en el psiquiatrico o manicomio de Ciempozuelos. Aunque también nos contará unos años en Suiza. Eso en lo que se refiere a las coordenadas locales.
En cuanto a las coordenadas temporales, como no podía ser de otra forma, hemos avanzado en el tiempo con respecto a las novelas anteriores, y ya estamos situados en los años 50. Más concretamente se va a centrar en el binomio de años comprendido entre el año 1954 y 1956, pero la trama retrocederá hasta los años de la guerra civil, y después saltará hasta el año 1979. Comprende un período extenso de años, eso le da mucha profundidad a la historia y sobre todo mucha agilidad a la narración cuando avanza y retrocede.

Es una historia que se va a desarrollar en torno a la figura de la famosa Aurora Rodríguez. Señora muy culta de su tiempo, idealista, feminista, que se obsesionó con tener a la hija perfecta en la figura de Hildegart. Pero como pasado un tiempo ya no se lo parecía tanto, y se creía dueña de su obra, asesinó de cuatro tiros a su hija cuando a punto de cumplir los 18 ésta le anunció que se iba a marchar de casa. Tremendo sí. Y tranquilos, que no os estoy descubriendo nada porque es un episodio muy conocido de aquel tiempo y desde el que parte la novela.

Los protagonistas de la historia son Germán Velázquez, un psiquiatra, que conoce a Aurora Rodríguez de niño, y la vuelve a encontrar en ese manicomio al cabo de los años cuando vuelve a España para trabajar en Ciempozuelos donde está recluída. Y María Castejón, huerfana y cuidadora de Aurora. Son personajes fascinantes tan bien perfilados que se vuelven reales y te los crees totalmente. Ya sabemos de la maestría de la autora a la hora de crear sus personajes. Siempre en sus libros destacan. Luego el triangulo protagonista de esta novela serían Germán, María y la misma Aurora que orbita entre ellos.
Y si hablamos de personajes tenemos que decir que tropezaremos con algunos muy conocidos y reales de aquella época como son los psiquiatras Antonio Vallejo Nájera, militar y catedrático y Juan José López Ibor, uno de los médicos más radicales y famosos por algunas de sus técnicas para "curar" la homosexualidad. Y por supuesto nos reencontramos con alegría con otros que ya habían aparecido en otras obras de la serie, como Pepe el Portugués de El lector de Julio Verne, o Rita de "Las tres bodas de Manolita" y alguno que otro más. 

"—Mamá.
La piel de su rostro, tan fina y arrugada como la de mis zapatillas favoritas, me impresionó menos que su melena desaparecida, el pelo ralo y canoso, corto, que transparentaba ahora el contorno de su cráneo. Pero nada me preocupó más que el volumen que había perdido su cuerpo, la desconocida, huesuda delicadeza de los brazos que me rodeaban, la crueldad del aire que rellenaba el contorno de su cintura, el grito de sus costillas, visibles sobre la ausente redondez de sus caderas. Y sin embargo era ella, seguía siendo ella y estaba allí. Era mi madre y la llamé muchas veces, mamá, mamá, mamá, sólo por escucharme decir esa palabra, por pronunciar dos sílabas idénticas que muchas veces había temido no volver a pronunciar jamás.
—¡Ay, Germán! —musitó mi nombre mientras me abrazaba, y separó su cabeza de la mía para mirarme con una sonrisa abierta, las mejillas empapadas en llanto—. Germán, hijo mío, no sabes cómo me alegro… Ahora ya no me importaría morirme, de verdad te lo digo —y me besó muchas veces en los mofletes, haciendo ruido, como cuando era pequeño—. ¡Ay, cariño! Pero qué bien estás, y qué mayor, si eras un crío cuando… —me tocaba la cara, el cuello, los hombros, como si no pudiera verlos, y se echó a reír, y dejó de llorar—. No me puedo creer que estés aquí, aunque la verdad es que no entiendo…
—tiró suavemente de mí para meterme en el recibidor y, aunque cerró la puerta, su voz descendió en un segundo, como un animal bien domesticado, hasta el volumen de un susurro—. Con lo bien que estabas en Suiza, sigo pensando que no deberías haber vuelto."


Tengo que decir que lo que menos me ha gustado de esta obra ha sido el final. Me ha resultado un poco atropellado el ritmo en las últimas páginas. Y además me hubiera gustado que terminara de otra forma. Pero bueno, no es que esté mal escrito, por supuesto, sino que yo quería otro destino para los protagonistas. En fin, no siempre los finales nos tienen que gustar.

En cualquier caso, es una novela muy recomendable, como todas las de Almudena Grandes. Yo la he disfrutado tanto como las anteriores, porque es muy emotiva. Está impecablemente escrita, en primera persona pero contada por distintos narradores, un multiperspectivismo que resulta muy esclarecedor y ahonda en el perfil psicológico del personaje que lo cuenta. Ya he resaltado sus descripciones minuciosas, el diseccionamiento que logra la escritora de los sentimientos. También hay que resaltar ese humor que palpita bajo el ambiente gris que quiere trasmitir. La ironía que subyace en muchas escenas. En conjunto tiene la virtud de trasladarte totalmente a aquel ambiente de los años 50 en Madrid y su provincia, que no debía ser la verdad ni muy alegre ni muy espontáneo. Y al mismo tiempo logra que te enamores de sus personajes, que vivas con ellos todo el tiempo que dura la lectura de la novela y a los que ya estás echando de menos cuando en las últimas páginas ves que los vas a perder de vista. Lo bueno de esta autora es que puede volver a traer a alguno de ellos en la próxima que ya estamos esperando.


#Almudena Grandes
#Novela

martes, 10 de marzo de 2020

"El arte de llevar gabardina" de Sergi Pamies


«Hacer feliz a alguien. Solo hacer feliz a alguien. 
De eso va la vida reducida a una máxima expresión.»,



Sergi Pàmies nos vuelve a regalar otro libro con sus relatos. 

Como siempre en estos trece cuentos que contiene "El arte de llevar gabardina" nos encontramos al autor de relatos que redunda en los temas más cotidianos. 

Temas como las relaciones con los hijos y con los padres. De hecho en ellos encontramos muchas alusiones a su famosa madre Teresa Pàmies, escritora catalana Premio de Honor de las Letras Catalanas en 2001, y a su padre, el  dirigente del PSUC Gregorio López Raimundo. Y también encontramos muchas alusiones a la separación de la parejas. Sin contar cuánto introduce los temas del paso del tiempo, la vida y la muerte. 

El secreto del título se desvela en el relato más extenso del libro, que está en su parte central. El autor se vale de la gabardina para hilar varios tiempos. Hay que subrayar lo original que es este autor para sus títulos, siempre merecen un punto y aparte: "Debería caersete la cara de verguenza", "Si te comes un limón sin hacer muecas"...

Son unos relatos muy concentrados, muy reflexivos. Me gusta especialmente el último relato donde el autor nos dice que al final de una vida uno al final se pregunta ¿He hecho feliz a alguien?

Son unos relatos que, en muchas ocasiones, parecen casi autobiográficos al parecer la frontera entre el narrador y el autor muy estrecha, de tanto como mezcla alusiones personales con otras supuestamente ficticias.

Relatos con un punto de humor irónico, un humor triste, y mucha profundidad. Relatos con los que, en definitiva, te puedes sentir muy identificado. Poraue además parece que van creciendo sus temas y argumentos al mismo tiempo que lo hacemos sus lectores.

Lo que está claro es que de vez en cuando hay que volver a Pamies. Y vosotros direis ya, pero para eso Pamies tiene que volver a publicar. Tenéis razón.
En todo caso, que no tarde mucho en hacerlo que, desde luego, este blog y yo siempre recibiremos con alegría sus próximos relatos.

#Pamies
#Relatos

lunes, 2 de marzo de 2020

"Ahí fuera" de Lorenzo Silva




Se me van atrasando las reseñas de los libros que me voy leyendo. El tiempo va tan deprisa, que casi no me da tiempo a contaros todo lo que pienso que me gustaría compartir con vosotros.

Pero venga, vamos a poner orden.

Me leí "Ahí fuera" de Lorenzo Silva. 

Yo tengo tanta debilidad por este autor que siempre termino leyendo la mayoría de sus libros. Es verdad que sobre todo estoy enganchada a su novelas de Bevilacqua y Chamorro, esa pareja de guardias civiles que van creciendo al mismo tiempo que sus casos. Pero escribe tan bien, argumentando con tanto detenimiento lo que dice, que de vez en cuando también me leo sus otros libros.

En este caso se trata de una recopilación de cronicas periodísticas.

El tema de la mayoría de ellos es criminal y bélico

Estructuralmente el libro se divide en tres partes. En primer lugar recopila reportajes publicados en distintos medios de información en los que hay una buena dosis de investigación por su parte. En la segunda parte ha reunido los que ahondan más en el tema bélico. Y en la tercera parte hay varias entrevistas a personajes públicos como el cantante del grupo musical Extremoduro o el escritor Emmanuel Carrére.

En general me parece un libro bastante entretenido y muy ilustrativo. Claro si te interesan todos estos temas.

Además me resulta muy atractiva esta mezcla entre el estilo periodístico y el novelístico que tiene Silva en estos reportajes. 

Particularmente he disfrutado más con la primera parte por la temática que trata. Los conflictos bélicos me van menos. Me ha resultado mucho más atractiva esta primera parte en la que ha reunido diferentes reportajes periodísticos. Ha sido muy interesante profundizar en temas de actualidad relativamente reciente que conocía solo de forma superficial, pero que han tenido mucha repercusión. Casos como el asesinato de Diana Quer, o el atentando de las Ramblas te dejan muy tocado, pero Silva los trata con bastante delicadeza en atención a la o las víctimas, y siempre teniendo en cuenta la presunción de inocencia. Por otra parte se nota que detras de ellos hay una labor importante de documentación y de rigor profesional.

De vez en cuando viene bien aparcar la novela y leer este tipo de lectura más instructiva.

Es un libro interesante.



Lorenzo Silva. Ahí fuera. Destino, 2018. 432 páginas.
  - Seguir leyendo: https://www.libertaddigital.com/cultura/libros/2018-11-22/lorenzo-silva-ahi-fuera-reportajes-crimen-
1276628599/

#LorenzoSilva
#Novela

jueves, 19 de diciembre de 2019

"Terra alta" de Javier Cercas. Reseña




 -¿Sabe cuánto hace que soy policía? -pregunta-. Cuarenta años. ¿Y sabe una cosa que he aprendido en ese tiempo? -Levanta la vista hacia Melchor y fija en él una mirada envejecida, un poco triste-. Mire, hacer justicia es bueno. Para eso nos hicimos policías. Pero lo bueno llevado al extremo se convierte en malo. Eso he aprendido en estos años. Y también otra cosa. Que la justicia no es solo cuestión de fondo. Sobre todo, es cuestión de forma. Así que no respetar las formas de la justicia es lo mismo que no respetar la justicia. Lo comprende, ¿verdad?
-Melchor no dice nada; el subinspector esboza una sonrisa tolerante-. Bueno, ya  lo comprenderá. Pero acuérdese de lo que lo digo, Marín: la justicia absoluta puede ser la más absoluta de las injusticias.


Ya me he terminado de leer el último premio Planeta, el último libro de Javier Cercas “Terra alta”. Y confieso que me ha parecido muy entretenido.
Ya, ya sé, que ha sido criticado de no tener el ritmo narrativo que debería tener “una novela negra” al uso, o por cometer ciertas faltas con el estilo. También es verdad que tiene alguna que otra, mejor dicho, algunas que otras frases hechas que podrían haberse pulido para no caer en los lugares comunes. Pero a mí no me ha molestado eso demasiado y en cambio me ha atrapado la historia.
El argumento arranca con el asesinato de una pareja de ancianos acomodados, pues son propietarios de una empresa de artes gráficas con sucursales por medio mundo, en Gandesa, un pueblo tarraconense de la “Terra alta”. El encargado de la investigación es un treintañero mosso d’esquadra, Melchor Marín. Un letraherido por Los Miserables que no es de la zona y se va a empeñar en desentrañar por completo el asesinato.

 Olga sonrió y Melchor se fijó en la red de arrugas que brotaba junto a sus labios. Como la semana anterior, la biblioteca acababa de abrir; como la semana anterior, estaban solos.
-Pasternak era poeta -dijo Olga-. ¿Te gusta la poesía?
-No mucho -reconoció Melchor, que apenas había leído poesía-. Los poetas me parecen novelistas perezosos.
Olga se quedó pensativa.
-Puede ser -dijo-. Aunque a mí casi todos los novelistas me parecen poetas que escriben demasiado.


El tema de esta novela es la justicia, el odio, la venganza.
Y para desarrollar el argumento, Cercas nos va a abrir una doble vía, por una de ellas va a circular el presente con la investigación del crimen. Y por otra la propia vida del protagonista, donde a su vez hay como dos momentos. Por un lado su pasado revuelto hasta llegar a ser Mosso, y por otro su pasado sentimental con Olga, su mujer cuando se lleva a cabo el homicidio.
Para mí el ritmo de la novela no es lento. Es cierto que el autor no atiende tanto al esclarecimiento del doble crimen, como a presentarnos sin duda al personaje principal. Pero aún así, que la narración vaya hacia adelante y atrás, ya imprime agilidad.
Espacialmente, ya hemos dicho que la novela está ambientada en el pueblo catalán de Gandesa, que fue muy importante en la batalla del Ebro en nuestra guerra civil. Pero además nuestro protagonista vamos a descubrir que tuvo relación con los atentados islamistas de Barcelona. Luego la historia espacialmente se desarrolla en Cataluña y temporalmente tiene un contexto histórico detrás, que la encuadra en el periodo que va desde la guerra civil hasta nuestros días.
Por otra parte, sobre todo a mí, el autor me ha conquistado con su personaje de Melchor. Es un personaje cuya evolución es evidente y se ha plasmado muy bien en la novela. Es un personaje muy interesante. Y por supuesto que además sea letraherido, claro, me ha encantado. Está obsesionado con la novela de Los Miserables, y se pasa toda la novela haciendo paralelismos de él con los personajes de Jean Valjean y con Jabert. Gracias a estos paralelismos, el autor va a trabajar esos temas de la novela que comentábamos: la justicia, el odio, la venganza…
Es una novela donde los libros tienen mucho protagonismo, no solo el de Los Miserables sino también los libros en general. El personaje de su pareja, Olga, trabaja en una biblioteca,  el compañero en la prisión que le dice que “la mitad de un libro la pone el escritor, la otra mitad la pone el lector”…

-Eso decía un amigo mío -replico él-. Que la mitad de una novela la pone el que la escribe, y la otra mitad el que la lee.
-Ese sí que era un amigo inteligente -dijo Olga-. No el que decía que después del siglo diecinueve no se han escrito buenas novelas.
-Bingo: eran dos amigos distintos -volvió a mentir Melchor-. Tienes dotes de adivinación.

Bueno, pues que, a pesar de las críticas que he leído, para mí ha sido muy agradable volver a la escritura de Javier Cercas.



#Javier Cercas
#Reseña
#Terra alta

viernes, 23 de agosto de 2019

"Malaherba" de Manuel Jabois


“La primera vez que papá murió todos pensamos que estaba fingiendo”

Me he leído esta novela volando porque no podía dejar de hacerlo. 

Es una novela sin demasiadas páginas, no llega a 200, pero es grande, honda, profunda, especial.

La historia la cuenta Tambu, un niño de 10 años que se ha bautizado con ese nombre porque no le gusta el suyo. Un niño que está a punto de dejar de serlo.

Me aprendí todas las capitales europeas con ese puzzle de la misma manera que aprendí muchas cosas de la gente a la que quería juntando sus pedazos.

Arranca con la historia de su familia, la historia de sus padres, su hermana Rebe que es mayor y él. Aunque pronto va a entrar en la historia otra familia, la que tendrá que cuidar de su hermana y Tambu, compuesta por un padre y también dos hijos: Claudia y Elvis. Para finalmente centrarse en la relación de Tambu y Elvis. Dos almas sensibles, dos críos frágiles que crecen en los años ochenta. 

«Antes de soltarme me dijo que no estudiase si no quería estudiar, pero que leyese; que no pegase si no quería pegar, pero que me defendiese como sea; y que me enamorase, que me enamorase siempre que pudiese.».

La amistad más leal, el descubrimiento del sexo, la culpa, la primera vez de las cosas, la visión infantil del mundo adulto, las drogas, la maldad infantil, muchos temas toca esta novela, sin ser nada explícito ni ahondar en lo desagradable o duro. Todo está contado de forma muy sutil.

El autor utiliza una prosa sencilla, salpicada de anécdotas infantiles que hace fluir la historia de forma muy ágil. La historia, como os decía, la cuenta Tambu, con su peculiar forma de ver el mundo, y nosotros vamos recomponiendo el puzzle a través de su mirada infantil. La prosa está salpicada de momentos divertidos, hay mucho humor, aunque todos los momentos divertidos se van posando sobre una fina capa de tristeza. También hay música, como la canción Nómadas de Battiato y otras más, que lo impregna de sonidos entrañables.

Pero ese verso que tanto nos gusta: "Qué dificil es seguir siendo padre cuando el hijo crece, y las madres envejecen", es de una vieja canción muy hermosa de un cantante italizano que se llama Gino Latilla. "Tute Le Mamme".

Es una novela que he disfrutado mucho, que no podía dejar de leer y de la que he subrayado muchas frases.

Una novela que rezuma ternura. Conmovedora.


Mi padre era guapo, pero sólo si lo veías al primer impacto. Todas las partes de la cara por separado eran como horrendas, pero en eso sólo me fijaba yo porque lo quería mucho y me fijaba. Querer a la gente es mirarla mucho hasta no saber si es guapa o fea, y que no te importe lo más mínimo.



#ManuelJabois
#Reseñaslibros


lunes, 5 de agosto de 2019

"El faro del silencio" de Ibon Martín


Pues otra vez me enganché al género negro. No tengo remedio.

Pero en este caso, de la "casa", sí de un autor español Ibon Martín, de quién no había leído nada.

Todo empezó porque leí una reseña de una de sus novelas "La jaula de sal" y me atrajo el argumento. Pero cuándo seguí leyendo ví que formaba parte de una serie con la misma protagonista: Leire Altuna. Así que busqué el primer libro de la serie y ahí he estado, inmersa en "El faro del silencio" de Ibon Martín.

El argumento nos cuenta que en otoño del 2013 aparece un cadáver cerca de un faro. Lo más curioso de todo es que le han sacado toda la grasa del abdomen. Leire, una escritora bilbaina de novelas románticos que se acaba de separar y habita en el faro, es quién encuentra el cuerpo. Y al final, entre unas cosas y otras, se convierte en la sospechosa numero uno.

Por otra parte el argumento también nos presenta a Triki, un joven heroinómano de la zona (hemos retrocedido hasta los años ochenta) que trapichea con la txipironera del padre para sacar dinero para tener su droga y pagar lo que debe. 

Luego entonces, en cuánto a la estructura de la novela, tenemos cincuenta capítulos con un doble hilo narrativo, que en algún momento tendrá que confluir.  

La acción se desarrolla en la costa guipuzcoana, en Pasaia más concretamente, que no conozco pero que ya quiero visitar porque los pueblos y paisajes que se describen en la novela parecen de lo más atractivo. Tendremos que acercarnos a ese rincón del País Vasco. El autor nos habla de dos pueblos, San Juan y San Pedro y su rivalidad. Nos habla de lo bello que es San Juan con su única calle empedrada paralela al agua, y de sus balcones adornados. Nos habla de la motora que te lleva de un lado al otro. Y de las regatas entre los pueblos, y de los acantilados, y por supuesto del Faro de la Plata, que no sé por qué no conozco aún cuando tiene que tener un enclave tan privilegiado.

Pero a lo que íbamos, temporalmente ya vemos que cada hilo narrativo se correspondiente con un tiempo, los asesinatos ocurren en el presente de noviembre de 2013, pero la historia de Triki discurre en los años ochenta, más concretamente en 1983. Eso hace que el ritmo sera ágil, porque estamos saltando de una época a otra. 

Por otra parte como nos encontramos con varios asesinatos, también con eso el autor consigue que no decaiga nuestra atención, van surgiendo conflictos que hay que resolver.

Bien es verdad que aparece algún que otro error en lo que se refiere a la práctica habitual en la escena de un crimen con la labor de la policía y demás cuerpos relacionados. Por ejemplo el autor hace aparecer al forense en la escena del crimen pero no hay un juez que venga a levantar el cadáver, que es lo que tiene o debe que pasar. 

Pero independientemente de eso a mí me ha entretenido bastante. La ambientación está muy lograda, yo he disfrutado con las descripciones de los paisajes que ha hecho el autor. Y en cuanto al argumento también me ha atrapado. Me lo he leído rápido. La parte de los años ochenta me parecía creíble, a los que hemos vivido los ochenta siendo adolescentes o jóvenes no nos pueden resultan ajenas varias de las escenas que cuenta. Por otra parte el personaje protagonista está bien perfilado, es muy natural, despierta empatía.

Tengo que leer los siguientes casos a los que se tiene que enfrentar la protagonista, la escritora Leire Altuna porque yo creo que irán a mejor, y ésta ya no ha estado nada mal.


#Novela negra
#Ibon Martín

domingo, 21 de julio de 2019

"Si esto es una mujer" de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo




Reconozco que en cuánto sé que Lorenzo Silva tiene una novela la quiero leer. 

En este caso tenía el aliciente de que también era una novela del género policíaco y que además la protagonista era femenina.

Lo diferente es que en este caso estaba escrita a cuatro manos, no solo era de Lorenzo Silva, sino también de su mujer, la también escritora y poeta Noemí Trujillo.

Me ha parecido muy entretenido, yo me lo he leído volando. 

La protagonista es la inspectora de policía de homicidios Manuela Mauri. Una inspectora con una fuerte personalidad, que lleva varios meses de baja de en su casa y ha perdido la confianza en sí misma y en los demás. 

El argumento nos cuenta que una compañera de la comisaría, Guadalupe Larbi, va a visitar a la Inspectora Mauri, que lleva siete meses de baja y le habla de un caso muy complicado que tienen estancado y no consiguen llevar a ninguna parte. Un caso truculento pues se han encontrado partes de una mujer de raza negra en dos vertederos cercanos a la Capital. Guadalupe pretende que la inspectora se reincorpore al trabajo porque cree que solo ella tiene la autoridad y el empuje para impulsar la investigación. 

Está contado en primera persona, lo cuenta la protagonista con la cual eso ya te aproxima a la historia

Como el caso está basado en una historia real, un asesinato ocurrido en el año 2003, el de Edith Napoleón (Sierra Leona), una prostituta sudsahariana que encontraron descuartizada en Boadilla del Monte, esta nueva novela también está ambientada en el Madrid actual, y para mí eso lo hace todo mucho más cercano y reconocible. Aquí se ha ambientado en el Sur de Madrid y en concreto en la Colonia Marconi, una zona muy conocida de prostitución.

El tema es la trata de personas, la prostitución. Lo más sórdido de nuestra sociedad actual.

A mí, como os decía, es una novela que me ha atrapado y me ha tenido de lo más entretenida. Me gusta que en este caso, a diferencia de la de los protagonistas de la serie de Bevilacqua, la vida privada de Manuela es más feliz que la de Rubén. Por otra parte los personajes me parecen bien definidos y verosímiles. 

Me ha parecido reconocer a Silva en los párrafos más filosóficos o profundos, pero claro yo no he leído nada anterior de Trujillo, así que quizá solo sean imaginaciones mías.

En cualquier caso, a mí me han quedado ganas de seguir leyendo otros futuros casos de Manuela Mauri. Eso es muy buena señal.




#Libros de Lorenzo Silva y Noemí Trujillo
#Lorenzo Silva
#Reseñas Literarias