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miércoles, 8 de julio de 2020

Palabras de verano: "Bermudas", "Sombrero de panamá", "Resol" y "Solana".

Ilustración de Monge Quentin



Pues ya sí que sí estamos en verano.

Un verano raro, todo hay que decirlo, bien raro, pero verano al fin y al cabo.

Y como en este blog nos gustan mucho las palabras, hoy nos vamos a fijar en algunas palabras que andan “veraneando” como nosotros.

Lo primero que tenemos que hacer para echarnos a la calle, es vestirnos.
 
Es tiempo de ponerse unas “bermudas”. Con este término, y en verano, aludimos a ese tipo de pantalón tan socorrido que es el pantalón bermudas. Y como hacemos siempre, nos vamos al diccionario de la Real Academia española.

pantalón bermudas
Tb. ~ bermuda.
1. m. pantalón ceñido a los muslos que llega a la altura de la rodilla. U. m. en pl. con el mismo significado que en sing. Pantalones bermudas.

La o las bermudas las encontramos en una de las acepciones que  el diccionario de la RAE le dedica a la palabra “pantalón”. Este tipo de prenda nos llega desde el lenguaje militar. Comenzó a utilizarse en la primera mitad del siglo pasado en las colonias británicas del Atlántico norte, de ahí su nombre.


Lo ideal sería combinar las bermudas con “un sombrero panamá”. Nos referimos a esos sombreros a los que el diccionario de la RAE nos reconduce llamándolos de “jijipapa”. Ay qué equivocados estábamos y nosotros sin saberlo. Ni se llaman de Panamá, ni son de Panamá porque son de Ecuador. 

panamá
De Panamá.
2. m. Tela de algodón de hilos gruesos, muy apta para el bordado.

sombrero de jipijapa
1. m. sombrero de ala ancha tejido con paja muy fina, que se fabrica en Jipijapa y en otras varias poblaciones ecuatorianas.

Por lo menos, lo que tienen de bueno es que se enrollan muy fácilmente y lo podemos meter en la maleta como si nada, que no se nos estropearán.

Y ahora que ya estamos ataviados con nuestro atuendo veraniego, podemos hablar de dos palabras muy bonitas que podemos ya sufrir porque vamos preparados, que son:

“Resol”:
 Y como siempre, acudimos a nuestro diccionario.
 
resol
1. m. Reverberación del sol.
2. m. Luz y calor provocados en un sitio por la reverberación del sol.

reverberación
Del lat. reverberatio, -ōnis.
1. f. Acción y efecto de reverberar.
2. f. Reflexión difusa de la luz o del calor.

Vamos, que tenemos resol cuando el sol no nos da directamente, sino de forma difusa. No me digáis que no es chula la palabra “resol”.

En el poema de Antonio Machado “Algunos lienzos del recuerdo” la tenemos:

(...)
Ante el balcón florido
está la cita de un amor amargo.
Brilla la tarde en el resol bermejo...
La hiedra efunde de los muros blancos...
A la revuelta de una calle en sombra,
un fantasma irrisorio besa un nardo.

Y ya por último, si en el resol, la luz nos llega de forma difusa, en la “solana” nos atiza de lleno:

solana
1. f. Sitio o lugar donde el sol da de lleno.
2. f. Corredor o pieza destinada en la casa para tomar el sol.

Solana deriva de la palabra latina “Sol, solis”, que era como los romanos llamaban al sol. También he encontrado que puede derivar de la palabra solanus, también latina que sería el viento de donde sale el sol.
La "solana" o el "solano" que también se puede decir, sería lo opuesto a la "umbría", palabra también muy especial.  

Es utilizada en algunos refranes: 
"Viña preciada, dámela en solana".
"Lino, ni lana, no quiere solana".
"El aire solano, malo de invierno y peor de verano".
"Haz tu casa al solano, y vivirás sano".


En este blog tenemos muchas entradas dedicadas al lenguaje, si os interesa este tema, en la etiqueta "palabras del verano" tenemos recogidas muchas a las que les hemos dedicado su espacio veraniego. Podéis darles un repaso. 

Por otra parte ya tenemos preparadas unas cuántas más, pero mejor las dejamos para otra entrada, por hoy ya está bien. 



#Palabras
#Verano

jueves, 25 de junio de 2020

"Llamarse andana" y "zabuquear"



Hace muuuuuucho tiempo que no hablamos de dichos y palabras raras.
Esto no puede ser.
Hay que poner orden de inmediato.


Vamos a recordar una expresión que ya comentamos en este blog en febrero del 2015, pero que no está mal volver a repasar.

"Llamarse andana" ¿Quién no sabe qué quiere decir esta expresión?
O lo que es lo mismo "hacerse el desentendido" "hacerse el que no sabe"... 

O cómo nos dicen los diccionarios:
- El diccionario de la Real Academia:
andana2
De altana.
llamarse alguien andana, o a andana
1. locs. verbs. coloqs. Desentenderse de lo que es o podría ser un compromiso.
 
- El diccionario de María Moliner:
andana Llamarse andana. Desentenderse de algo. Hacerse el desentendido. No atenerse a una promesa u obligación cuando llega el momento de cumplirlas.
 
 ¿Y de dónde viene esta expresión?
Pues parece ser que nos tenemos que remontar a los siglos XVI y XVII cuando a la Iglesia se la conocía también como "antana" o "andana". "Andana" sería una corrupción de "antana", aludiendo al  "altar", o a cosas elevadas como Dios, o quizá a "alto" por su torre. Hay diversas explicaciones.
Por aquel entonces los que huían de la Ley, a veces buscaban el resguardo del recinto sagrado, su protección, y se decía que se "llamaban a andana", se "llamaban a Iglesia". Se llamaban a asilo sagrado.
El abuso de esta práctica originó que a finales del siglo XVIII se derogara. 



Y también vamos a hablar de la expresión Zabuquear.

¿Vosotros zabuqueais mucho o poco?
¿Todo el mundo sabe lo que significa "zabuquear"?

zabuquear
1. tr. Menear o revolver una cosa líquida moviendo la vasija en que está.
2. tr. traquetear (‖ mover o agitar líquidos y otras cosas).

¿Quién desconocía esta palabra? ¡Que levante la mano!

Yo desde luego no tenía ni idea. Y tampoco tenemos tantas palabras que comiencen por "z" como para andar desconociendo las que tenemos ¿no?

Zabuquear, bazuquear, bazucar... todas nos llevan al mismo significado de menear o agitar. 


Venga, que no quiero cansaros, pues ya por hoy aparcamos las palabras.  



#Palabras 
#Dichos

La imagen está sacada del cuento:
La gran fábrica de palabras
Agnés de Lestrade y Valeria Docampo
Editorial: Tramuntana
Páginas: 40
ISBN: 978-84-16578-08-5

martes, 24 de marzo de 2020

De la infodemia, el cuarentenar, y otras nuevas palabrotas hasta Delibes y Asterix



Era un 24 de marzo y acababais de aplaudir. 
Porque todos los días a las 8 de la tarde aplaudíais, quién os lo hubiera dicho un mes antes, quince días antes. Cuánto aplaudirías aquella primavera.

Era un 24 de marzo y los síntomas eran evidentes, te dolía la cabeza y te parecía que solo escuchabas la misma información y el mismo tema, a todas horas, en la radio y la televisión, todos los días, en el guasap y el twitter, siempre, siempre.

No había duda, tenías suerte y solo habías enfermado de "infodemia". Una palabra nueva, para designar un mal nuevo, la sobreabundancia de información sobre un mismo tema.

Eran los tiempos del "estado de alarma", tres palabras minúsculas para designar algo grande, algo que nunca habías vivido, algo que esperabas no volver a vivir. Eran tiempos de los ERTE, no de los ERTES decían los académicos, mejor los ERTE sin s final. Eran también tiempos de "cuarentenar", poner en cuarentena a tu persona. Porque eran los tiempos de un bicho, un virus, el coronavirus, y una enfermedad la COVID-19, con artículo femenino, con mayúsculas, con 19 y sobre todo muy mala leche.

Tiempos feos, pero también nuevos, que habían traido verbos y palabras nuevas, que ya decidiría la Real Academia si nos los quedábamos o no.

Para ponerte a resguardo de la "infodemia", tú que ya estabas cuarentenada, quisiste resguardarte bajo el paraguas de la literatura.

 "Rogad a Dios en caridad por el alma de D. Mario Díez Collado, que descansó en el Señor, confortado con los Auxilios Espirituales, el 24 de marzo de 1966, a los 49 años de edad. R.I.P."

 Así comienzaba aquel libro que en su día leíste y que luego disfrutaste en el teatro "Cinco horas con Mario" de Miguel Delibes. Qué bueno Delibes, y qué buena Lola Herrera representando a Carmen Sotillos, la esposa de Mario, el muerto. "El famoso Mario" murió un 24 de marzo. 

Te lo había recordado un libro que también te parecía muy curioso: "Los libros y los días" de Anna Folqué. Una entrada literaria para cada día.   

Era un 24 de marzo y también, en ese 24 de marzo, había fallecido el dibujante de Asterix y Obelix, Albert Uderzo. No lo había matado el coronavirus, decían que había sido el corazón que no aguantó más, tenía ya 92 años. 
El genial dibujante era daltónico. ¿No era increible? 

¿Quién no había leído alguna vez Asterix? Decían que Uderzo prefería a Obelix en vez de a Asterix. Tú nunca podrías decidirte por ninguno. Pero lo más increible de todo, era que en el año 2017, en uno de sus álbumes, un personaje se llamaba, ay infeliz que te querías evadir, se llamaba ¡coronavirus!.

Era 24 de marzo de 2020.

Y ningún paraguas, ni siquiera el de la literatura, podía resguardarte de la "infodemia".


#infodemia
#cuarentenar
#estadodealarma
#ERTE
#COVID-19
#coronavirus
#Asterix
#Delibes

sábado, 29 de febrero de 2020

29 de febrero y Del origen de la palabra BISIESTO




Dicen que los egipcios crearon, gracias a la observación de los astros, el año solar de 365 días.

Pero el año astronómico, la vuelta completa de la tierra a su órbita, no dura exactamente 365 días, sino que dura un poco más, 365 días, 5 horas y 56 minutos. 

Para corregir este error los romanos propusieron intercalar un día más (6 horas más o menos de más, por los 4 años formarían el día) cada 4 años. De ahí lo del año bisiesto.

¿Pero exactamente la palabra bisiesto de dónde viene?

Porque en tiempos de Julio Cesar, los romanos denominaban:
- Calendas - Al primer día de cada mes.
- Nonas - Al séptimo día de cada mes. Nueve días antes de los Idus o cuarto creciente de luna
- Idus - Era el día 13 o décimoquinto de cada mes según fuera de 30 o 31 días. Luna llena o plenilunio.

Luego entonces:
¿Como llamaban al 28 de febrero? Primum dies ante calendas martias (primer día antes de las calendas de marzo). El 27 de febrero era el secundum dies ante calendas martias (segundo día antes de las calendas de marzo), el 26 de febrero, tercer día, el 25 de febrero el cuarto día, el 24 de febrero el quinto día y así sucesivamente. Usaban la cuenta atras.

Cuando hubo que modificar el calendario, intercalando ese día de más cada cuatro años, que os contaba antes, se propuso intercalarlo entre el sexto y quinto día antes de la calendas. O sea entre los días que hoy son el 23 y el 24 de febrero. 

 Hablamos de febrero, porque para los romanos, febrero era el último mes del año. Sus años empezaban en Marzo, el mes de Marte. Acordaos de que por eso, por ejemplo, septiembre se llama así porque era el séptimo mes, no el noveno. 



Pero a lo que íbamos. Cómo faltaba un día, pensaron en intercalarlo en el último mes, febrero. Y como pensaron en intercalarlo entre el sexto y quinto día antes de la calendas o 1 de marzo, los romanos no tenían día 29 de febrero, sino que tenían dos días 23 de febrero. El día 23 y el 23 bis.

Como el día 23 de febrero era el sextus díes ante calendas martias, el día adicional o 23 bis, fue llamado bis sextus dies ante calendas martias, o sea, "segundo día sexto antes de las calendas de marzo" y el año que contenía ese día se llamó por eso bissextus (bi-, dos; sextus, sexto)



http://etimologias.dechile.net/?bisiesto
http://www.elcastellano.org/artic/bisiesto.htm

#bisiesto



sábado, 22 de febrero de 2020

Inmarcesible, Acendrado, Limerencia y Ataraxia


Ilustrador: Pericolli



Te gustaban las palabras raras. 

Te gustaban las palabras difíciles, las que lejos de hacerse las encontradizas, jugaban contigo al escondite.

Te gustaban las palabras que te miraban descaradas, con gesto altivo, las que subiendo sus diminutos hombros parecían decirte ¿Qué? No nos sabías ¿eh?

Palabras como inarcesible y acendrado, palabras como limerencia y ataraxia.

Qué bien sabían las palabras raras.




Inmarcesible: que no puede marchitarse.

Acendrado: puro, sin mancha ni defecto.

Limerencia: Estado mental involuntario, propio de la atracción romántica de una persona por otra.

Ataraxia: serenidad.



#Palabras
 

lunes, 30 de diciembre de 2019

Comenzamos los años 20. De la palabra década y decenio.



Ainnnsss jasmíos que se nos termina 2019 en ná, que ya estamos a día 30 y casi casi en el 31, alhajas, a puntito de saltar a los locos años 20 de este siglo. Y ¡yo con estos pelos! 

Ay dremiadelamorhermoso que se nos ha echao encima y sin decir ni mú nos hemos puesto en la Nochevieja. Y los brillisbrillis sin preparar. Que digo sin preparar, sin comprar siquiera ¿Será posible? ¿Y que me pongo yo mañana para brindar?

Y andaos con ojo alhajitas y nada de decir que empezamos década. Nonono, de eso nada monada.

Comenzamos decenio, eso sí. En un suponer que querais mismamente referiros a los próximos diez años, decenio sí.

Pero eso de que empezamos "década" nooooo, jasmíos noooo.

Que yo lo sé de muy buena tinta, que me lo ha "soplao" el Diccionario panhispánico de dudas:

2. En cuanto a las diez décadas de cada siglo, cada una de ellas comienza en un año acabado en 1 y termina en un año acabado en 0; así, la primera década del siglo xx es la que va de 1901 a 1910; la segunda, de 1911 a 1920; la tercera, de 1921 a 1930, etc.

Así que queridos míos, tranquilidad que nos falta un año para empezar la década, la comenzaremos en en el año 2021.  Que está ahí mismo. Ya lo veréis. En ná Semana Santa, nos vamos a veranear, volvemos y "los brillis brillis" otra vez.

Ainssss esta vida es un tango, y el que no sabe bailarlo... Ya veis a los de arriba, a los de la foto, ay, qué almas de cántaro.

Bueeeeno, que aquí dándo a la húmeda, ¡con lo que yo tengo aún por hacer! Y que si no nos hablamos mañana que ¡Feliz entrada y salida! 

¡Salaos que sois unos salaos!

Y no olvideis lo de la década. Que no seais impacientes, que aún no. 

Enga pues eso... Que ¡Feliz año alhajas!








#Lenguaje
#Década
#Palabras


domingo, 29 de diciembre de 2019

De la palabra "Turrón"




La Navidad es tiempo de tradiciones.

Y entre ellas, una de las que más perdura, es comer el turrón. 


Pues resulta que no se sabe muy bien de donde viene la palabra "turrón".

Unos dicen que viene de la palabra "Turrar", o lo que os lo mismo "tostar", que a su vez vendría del latín "torrere"que sería secarse al sol. 

Otros que viene de la palabra latina "terra" por masa compacta, conglomerada.

Hay quién lo explica como una derivación del catalán "terró" o terrón, que también vendría de la anterior palabra latina "terra".

En fin, que hay tantas etimologías como sabores del turrón hay, pero siempre con el punto en común de asociarlo con "torrar, torre, terrón, torrere (palabra latina) e incluso de turún (Palabra árabe. No sería descabellado por su parecido con sus dulces hechos con miel, pensar que lo hubieramos heredado de los árabes. Una vez en España habría ido hasta Italia o Francia por mar.).


El caso es que, aunque no sepamos exactamente de dónde viene, ya encontramos la primera mención en castellano de turrón en el ARTE CISORIA, un tratado de cocina de carácter didáctico escrito por el erudito Enrique de Villena, apodado “el Astrólogo”, en 1423: "Demás desto, turrones, nuégados, obleas, letuarios e tales cosas que la curiosidad de los príncipes e engenio de los epicurios halló e introdujo en uso de las gentes".

La primera receta de turrón, en cambio, no aparece escrita hasta una fecha posterior entre 1475 y 1525, en el libro anónimo MANUAL DE MUGERES EN EL QUAL SE CONTIENEN MUCHAS Y DIVERSAS REÇEUTAS MUY BUENAS. en el año 1745.



¿Y por qué lo consumimos en Navidad? Pues tampoco se sabe a ciencia cierta. La opinión más extendida es que como sus ingredientes son caros, la miel y las almendras, pues se reservaba a ocasiones muy especiales, como podría ser la Navidad. 

Como vemos hay muchos interrogantes alrededor del turrón.


Así que la curiosidad no la vamos a poder satisfacer del todo. Así que lo mejor es que, tras este inciso, nosotros a seguir dándole al turrón, que es lo que toca.



#Etimología
#Turrón
#Navidad
#Palabras

Fuentes:
Centro Virtual Cervantes
Etimologías de Chile
Blog de Lengua
Blog de Fernando Quesada

domingo, 1 de diciembre de 2019

"Domingo" o Día del Señor. Etimología y música



Hoy es domingo.

Nuestro séptimo día de la semana.

Para los romanos el domingo era el día del Sol. Lo vemos por ejemplo como ha perdurado este nombre en el inglés que lo llaman "sunday". Los romanos dedicaban los nombres de los días de la semana a los astros. Lunes de Luna, Martes de Marte, Miércoles de Mercurio, Jueves de Jupiter, Viernes de Venus, Sábado de Saturno y Domingo del Sol (Solis dies).

Pero sin embargo nosotros, debido a nuestra tradición religiosa, dejamos a un lado el astro para conmemorar el día que Jesucristo resucitó, que según el Evangelio fue el día después del sábado, luego el domingo, o lo que es lo mismo "Dies dominicus", o día del Señor. 


Y como la letra con "música" entra, (mejor que con "sangre") os dejo con varias canciones con la palabra "domingo" en su título.

Espero que os gusten tanto como a mí.



Love of Lesbian. "Domingo astromático





Amaral. "Tarde de domingo rara"







Vecinas: "Domingo"








jueves, 31 de octubre de 2019

Las palabras que vienen de nuestro cuerpo

Esta ilustración es de Ana Yael


Entrañable viene de entraña. 

Y entraña viene del sustantivo latino interanea que significa "intestinos". 
Para formar entrañable hemos sumado el sufijo able.

Pero tú cuando dices que algo es entrañable no piensas en su etimología, claro, porque tanto como te gusta esta palabra, te desagrada la casquería.

Pero a poco que lo pienses, qué certeras te parecen todas las palabras que proceden de nuestro cuerpo:

Entrañable. Corazonada. Estomagante. Lenguaraz. 

Puedes saborearlas. Son intensas, las sentimos.

Tan certeras como las que vienen precedidas por ese "des" que como un esparadrapo te arranca de cuajo la sensación:

Deslenguado. Descorazonador. Desentrañar. Destripar. Despecho

Por no hablar del desaliento o del desánimo, tan etéreas, pero que támbién nos salen de muy dentro. 

Qué visuales son todas estas palabras, qué transparentes en su significado.


Y ese sinfín de frases hechas que decimos tan sin pensar y que verbalizamos tan automáticamente que jamás hemos pensado que se han construído con nuestro cuerpo:

"Hacer de tripas corazón", 
"Tomárselo a pecho", 
"Poner la mano en el fuego", 
"Estar hasta las narices", 
"No pegar ojo", 
"Arrimar el hombro", 
"Creerse el ómbligo del mundo", 
"Ser un cara dura", 
"Hacerlo con las propias manos", 
"Ser uña y carne". 
"Tener la mano larga", 
"Hablar por los codos", 
"Costar un ojo de la cara", 
"Tener la lengua muy larga"...

¿No seguimos no?

Pero podríamos.  Pensadlo un momento, seguro que se os ocurre alguna más.

En esta noche de víspera de difuntos, noche de espíritus, nosotros que estamos muy vivos vamos a reparar en nuestro cuerpo, al que nombramos tantas veces sin apenas darnos ni cuenta.


#Cuerpo
#Lenguaje
#Palabras
#Frases hechas



domingo, 13 de octubre de 2019

El otoño y las castañas. Las castañas y el lenguaje. La vida y Maricastaña





Es octubre, y empieza a otoñar. 

El otoño guarda el olor de las castañas asadas escapándose de la cocina. 

Mientras en el fuego se calentaba aquella lata redonda, siempre la misma, que mi madre había agurejeado para asar las castañas partidas por la mitad.

Dónde iría a parar aquella lata...

Es otoño, y con las lluvias que comienzan, el mundo se mira en los charcos, embelleciendo las aceras.

Habrá que ir mudando de traje y de lenguaje. 

Es tiempo de mudanza.

Que "Por el Pilar las primeras castañas has de asar".




Y como en este blog nos gustan tanto el lenguaje pues vamos a hablar un poquito de las frases hechas con "castañas", centrándonos en una de ellas:


Sacar las castañas del fuego

Según el DRAE el significado de esta frase hecha es: ejecutar en beneficio de alguien algo de lo que puede resultar daño o disgusto para sí.

Evidentemente es bastante fácil quemarse al cogerlas, luego si lo hace otro por nosotros, eso que nos evitamos.  

Es una expresión muy corriente, que también existe en frances e inglés: tirer les marrons du feu y to pull the chestnuts out of the fire.

El origen de la expresión que he encontrado y se lleva más puntos, nos dice que vendría de una fábula de Jean de La Fontaine (1621-1695). El gato y el mono, en la que un mono que convence a un gato, dorándole la píldora (otro día hablamos de esta expresión) para inflarle el ego y que al final todo valiente le sacara unas castañas del fuego. Al final el gato se quema las garra y casi sale mal parado.

He encontrado otro posible origen: "La expresión hace referencia a un episodio que desgraciadamente no ha sido recogido de forma directa por ninguna fuente. Se cree que fue durante la guerra que Julio César libró en el norte de Egipto contra Ptolomeo XIII que comenzó el incendio que destruyó la mayor parte de los volúmenes de la Biblioteca de Alejandría. Cuando Cleopatra se enteró de semejante tragedia, rogó a César que salvara al menos su obra preferida: “Las castañas” de Aristófanes, una comedia de la que no tenemos muchas más noticias. Parece ser que fue el mismo César quien aprovechó de la confusión en la ciudad para adentrarse en el edificio en llamas y rescatar un manuscrito de la obra. Fue al volver al palacio que se lo arrojó con desdén a la faraona y le dijo: “que sea la última vez que te tenga que sacar Las Castañas del fuego”, que era una frase referida sobre todo a la mala situación de la guerra en aquel momento, con César que estuvo a punto de perder la vida en varias ocasiones por culpa de Cleopatra y de sus escasas tropas." 



Os dejo con más frases hechas que utilizan las castañas:


Empezar a buscarse las castañas...

¡Toma castaña!

Te has dado una castaña...

 ¿Alguien sabe más?



Y ya que estamos, y a riego de enrollarnos, solo hablaros un poquito de la famosa Maricastaña, sí, sí, aquella de la famosa frase "En tiempos de Maricastaña".

Pues bien aquí os dejo quién parece ser que era. Le debemos esta explicación al blog o libro de "Aquí está el listo que todo lo sabe" de Alfred López, que nos enseña un montón de cosas:

"...un gran número de historiadores que coinciden en trasladar a la famosa María Castaña al siglo XIV y ubicarla concretamente en Cereixa, un pequeño pueblo (parroquia) perteneciente al municipio de A Pobra do Brollón (Lugo).

Todo parece indicar que la tal María Castaña encabezó una protesta contra el despotismo ejercido desde el Obispado de Lugo, representado por el religioso Pedro López de Aguiar. Los abusivos tributos que cobraba a la población bajo el beneplácito de la Corona de Castilla (de la que dependía en aquellos tiempos Galicia) la llevaron, el 18 de Junio de 1386, a liderar una importante revuelta que se saldó con la muerte de Francisco Fernández, mayordomo y recaudador de impuestos del Obispo.

María fue acusada de encabezar tales revueltas con la ayuda de su esposo y sus dos hijos, convirtiéndose en toda una heroína local, ejemplo a seguir para muchos de sus vecinos.
La gesta de María Castaña fue pasando de boca en boca, quedando aquellos hechos en el recuerdo colectivo.

Las referencias a esta historia se pueden encontrar en el tomo XLI (pág. 126-127) del libro “España Sagrada” de Juan Manuel Martínez Ugarte (más conocido como Padre Risco), en el libro “Crónica de la provincia de Lugo”, de José Villaamil y Castro y en el tomo I de los pergaminos del archivo episcopal de Lugo."





https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/quien-fue-la-maricastanas-del-famoso-dicho/

https://emitologias.wordpress.com/2013/12/02/sacar-las-castanas-del-fuego-origen/

https://blogdeespanol.com/2012/10/sacar-las-castanas-del-fuego/


#Castañas
#Frases hechas
#Maricastaña
#Lenguaje

martes, 17 de septiembre de 2019

"Coche de punto", otro punto más. Y "El Madriles"


Coche «de punto» con su correspondiente cochero a la espera de clientes, Madrid, 1920. Foto: Alfonso Sánchez Portela.


Hace ya muchos años que yo supe del punto. 
De los dos puntos y el punto y seguido. Del punto y coma, y el punto y aparte.

Pero no me hablaron del "Coche de punto".

El "coche de punto" se empezó a utilizar en Madrid a mediados del siglo XIX. Se les llamaba de este modo porque podían ser alquilados en puntos determinados de la ciudad. Se alquilaban en algunas plazas o calles que todos conocían y a los que acudían a por ellos.

Se dice que había hasta 50 puntos diferentes donde se podían tomar. Y con ellos se empezó a cobrar una cantidad fija por carrera. Se quería favorecer con ellos la comodidad.


Así que ya sabéis que había otro "punto" más, el del coche.

Y ahora, para terminar, dejadme que os copie la historia de "El Madriles", un personaje que tenía su parada habitual en Cibeles y de quién dicen que fue el último cochero que circuló por Madrid.




Esta es la historia del último cochero que circuló por las calles madrileñas y del que la posteridad no ha conservado su nombre pero sí su mote: «El Madriles»; dicho término tiene que ver con lo relativo a la idiosincrasia, a la esencia y al carácter de los habitantes de esta bella y acogedora capital de España.
El caso es que fue un personaje castizo y pintoresco que bien podía haber salido de una zarzuela al estilo del Julián de La verbena de la Paloma. Nació en «Los Madriles», claro está, pongamos que hacia principios del siglo XX, ya fuera un poco antes o un poco después. Ataviado con gorrita de visera, pañuelo blanco de seda al cuello y pitillo de liar, era un hombrecillo de baja estatura, parco en palabras pero con sobrados dotes para la picaresca; en definitiva, un tipo auténtico. Le venía al «Madriles» el oficio de familia pues un tío suyo había tenido coches de caballos. Trabajó desde los quince años como cochero y estuvo durante dos décadas en Barcelona ejerciendo aquella vieja ocupación. 
De vuelta en Madrid, tuvo su parada habitual en la plaza de la diosa Cibeles, que le aventajaba por pocos puntos como poseedora del título de icono madrileñista fetén. Como no podía ser de otra manera, vivía el cochero en el segundo piso del número 84 de la calle de Mesón de Paredes, en una de aquellas corralas típicas. Allí lo visitó el escritor César González-Ruano que enseguida equiparó ese entorno con el mundo barojiano de La busca. De él dejó escrito en uno de sus brillantes libros, una conversación acontecida en 1955: «(...) «El Madriles» es barroco y mete de cuando en cuando, en su madrileño que es casi argot, timitos castizales». Nos situamos a mediados de los cincuenta y, al parecer, quedaban en Madrid solamente dos cocheros, Melitón y él, hecho que los convertía en dos tipos anacrónicos. Sin saber la edad de ninguno de los dos, Melitón era bastante mayor que «El Madriles», que entonces aseguraba socarrón, tener «un año más que el tabaco».




En el diccionario de la Real Academia de la Lengua
coche1.
(Del húngaro kocsi, carruaje).
1. m. Vehículo automóvil de tamaño pequeño o mediano, destinado al transporte de personas y con capacidad no superior a nueve plazas.
2. m. Carruaje de cuatro ruedas de tracción animal, con una caja, dentro de la cual hay asiento para dos o más personas.
3. m. Vagón del tren o del metro.

de plaza, o ~ de punto.
1. m. p. us. coche matriculado y numerado con destino al servicio público por alquiler y que tiene un punto fijo de parada en plaza o calle.

jueves, 1 de agosto de 2019

De Agosto y la etimología



Como es agosto vamos a empezar bien el mes, recordando el origen, recordando por qué este mes se llama así, dándole a las palabras el protagonismo que merecen.

En un principio agosto se llamaba sextilis porque era el sexto mes del antiguo calendario romano, ya que la cuenta empezaba en marzo. 

Pero cambió el calendario y, en el año 24 antes de nuestra era, se cambió su nombre y se le llamó "agosto" porque deriva de la palabra latina "augustus". 

Se le llamó a este mes así, porque se trataba de homenajear al primer emperador romano, el Emperador Octavio. En algún sitio he leído que porque en este mes había vencido a Cleopatra y Marco Antonio y en otro que porque era su cumpleaños. Así que fuera por lo que fuera, el caso es que como al Emperador se le había dado el sobrenombre religioso de "Augustus" por parte del Senado, pues se le puso este nombre. Los romanos empezaron a pronunciar "agustus" en vez de "Augustus" y de ahí "agosto".

Julio también se llama así porque querían homenajar al Emperador Julio Cesar y se le llamaba: "Iulius". Mientras que desde septiembre hasta diciembre, veréis que siguen conservando el nombre desviado de cuando el calendario empezaba en marzo, septiembre vendría de séptimo, octubre de octavo y así sucesivamente.

Lo que quizá no sepáis es que originariamente agosto tenía 30 días, mientras que julio tenía 31, así que para no hacer distinciones entre los meses, y por tanto entre los Emperadores, se le dió una día más a agosto que se le quitó a febrero, que se quedó con sus 28 días oficiales.


#Agosto
#Etimología

domingo, 30 de junio de 2019

Letraherido, la palabra


«Te escribo desde la oficina, mientras en torno cantan el vals de los ventiladores. Realmente no es éste clima para letraheridos: mi cabeza pierde filo y mi caligrafía lleva camino de convertirse en algo infantil». 
Extracto de una carta de Gil de Biedma a Carlos Barral.



https://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/junio_17/09062017_01.htm




Letraherido:

Es un calco del término catalán lletraferit. El Diccionario de uso del español, de Seco, Andrés y Ramos, lo recoge con el significado de ‘aficionado a las letras o a la lectura’.


Cómo me gusta esta palabra.










martes, 1 de mayo de 2018

1 de Mayo - Día del trabajo - Historia y Etimología de la palabra Trabajo



En honor de Los Mártires de Chicago celebramos hoy como festivo el 1 de mayo.

Porque también fue un 1 de mayo, pero de 1886, cuando miles de trabajadores en EEUU comenzaron una huelga para exigir sus derechos, entre ellos exigir que la jornada laboral fuera de 8 horas.

En Chicago la huelga se extendió varios días y acabó con la condena a la horca de cinco obreros a los que se llamó Mártires de Chicago.

Gracias a aquellos nuestras jornadas son más racionales, y se merecen esta conmemoración.

Y yo creo que ya lo hemos comentado en este blog más veces, pero no importa si volvemos a recordar que la palabra TRABAJO etimológicamente parece ya muy estudiado que procede del nombre de un instrumento de tortura: el tripalium.

El tripalium eran tres palos o estacas, donde se amarraba al reo, para azotarlo. Luego en el tripalum era donde se sufría.

Y de la palabra se evolucionó al resultado o a la consecuencia. Y tripalium pasó también a significar sufrimiento, padecimiento. Es una evolución metonímica.

Tripalium evolucionó a trabajo de forma simbólica y fonética.


Vamos que lo miremos por donde lo miremos, histórica o etimológicamente, el trabajo tiene un origen penoso. 

Que nos lo digan cuando suena el despertador a las 6 y media de la mañana.

Aunque por supuesto que peor, infínitamente peor, sería no tener un trabajo para el que madrugar, eso desde luego.

Así que otro motivo de celebración.


 La viñeta, por supuesto, del enorme Forges.



domingo, 10 de diciembre de 2017

De dos palabras muy similares: Gualtrapa y gualdrapa





Hace ya unos años se puso de moda la palabra "Gualtrapa", imagino que muchos de vosotros os acordareis. 

Se quedó como un término del lenguaje coloquial que nunca pasó a formar parte del diccionario de la Real Academia. Su definición es ambigüa, se refería a alguien descuidado o desaseado, o a algo de poco valor.

Sin embargo sí que existe la palabra "gualdrapa".



Os copio su definición:



gualdrapa.

De or. inc.
1. f. Cobertura larga, de seda o lana, que cubre y adorna las ancas de la mula o del caballo.
2. f. coloq. Calandrajo desaliñado y sucio que cuelga de la ropa.
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Hace poco tiempo, en Zaragoza, estuvimos visitando la Casa de la Real Maestranza de Caballería, de estilo renacentista del siglo XVI, donde nos enseñaron algunas de ellas y nos dijeron o recordaron este término.

Gualdrapa es un término de origen incierto que como dice el diccionario se refiere a esa cobertura larga que cubre la grupa del caballo. 

Era muy habitual verla en la Edad Media en los Torneos y las Justas cuando se vestía a los caballos con prendas más adornadas con los emblemas o escudos de los caballeros.