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viernes, 11 de octubre de 2019

"Largo petalo de mar" de Isabel Allende



“El soldadito era de la Quinta del Biberón, la leva de niños reclutados cuando ya no quedaban hombres jóvenes ni viejos para la guerra. Víctor Dalmau lo recibió junto a otros heridos que sacaron del vagón de carga sin mucha consideración, porque había prisa, y tendieron como leños en esterillas sobre el piso de cemento y piedra de la estación del Norte, en espera de otros vehículos para llevarlos a los centros hospitalarios del Ejército del Este. Estaba inerte, con la expresión tranquila de quien ha visto a los ángeles y ya nada teme. Quién sabe cuántos días llevaba zarandeado de una camilla a otra, de una posta de campaña a otra, de una ambulancia a otra, hasta llegar a Cataluña en ese tren. En la estación, varios médicos, sanitarios y enfermeras recibían a los soldados, mandaban de inmediato a los más graves al hospital y clasificaban al resto según dónde estaban heridos —grupo A los brazos, B las piernas, C la cabeza, y así seguía el alfabeto— y los enviaban con un cartel al cuello al lugar correspondiente. Los heridos llegaban por centenares; había que diagnosticar y decidir en cuestión de minutos, pero el tumulto y la confusión eran sólo aparentes. Nadie quedaba sin atención, nadie se perdía. Los de cirugía iban al antiguo edificio de Sant Andreu en Manresa, los que requerían tratamiento se mandaban a otros centros y a algunos más valía dejarlos donde estaban, porque nada se podía hacer para salvarlos. Las voluntarias les mojaban los labios, les hablaban bajito y los acunaban como si fueran sus hijos, sabiendo que en otra parte habría otra mujer sosteniendo a su hijo o a su hermano. ..."



He vuelto a pasar unos días de placer en el universo de Isabel Allende.

Viajar de nuevo a sus historias, volver a vivir entre sus páginas es garantía de disfrute, de conocer personajes entrañables, de vivir muchas vidas fascinantes.

“Largo pétalo de amor” no ha sido ninguna excepción.

Me daba pena que se terminara, y de hecho fue lo que menos me gustó de todo el libro, que se termina casi sin que te des cuenta. El final no me convence mucho. Llegas a la última página y te preguntas: ¿Ya? Y sí, más o menos te imaginas qué pasará después. Pero querrías que también eso te lo hubiera contado, porque la Allende cuenta las cosas “tan bonito…”.

El tema de la novela es la patria y el desarraigo. Y por supuesto creo que también podría ser el amor.

"Y entonces ese vasco alegre y corajudo, que había visto tanta muerte y sufrimiento, tanta violencia y maldad, lloró disimuladamente con la cara escondida en la nuca de la joven, cuyo olor no olvidaría. Lloro por ella, porque todavía no sabía que era viudad, lloró por Guillem, que nunca conocería a su hijo ni volvería a abrazar a su novia, lloró por Carme, que se había ido sin despedirse, lloró por sí mismo, porque estaba muy cansado y por primera vez en su vida dudaba de su buena suerte."

Por primera vez la historia está ambientada en España, en tiempos de la Guerra Civil. Ahí arranca esta novela. Y después nos hablará del barco Winnipeg, donde un puñado de republicanos, ni más ni menos que dos mil, buscarán otro lugar para vivir: Chile. Y ahí la historia se trasladará a ese país mientras nos cuenta las vidas del médico Víctor Dalmau y la que será su mujer, la pianista Roser Bruguera y su historia de amor.

Pablo Neruda tiene un papel importante en la obra y la autora le hace un homenaje en este libro. Por esta historia circulan junto a los personajes ficticios, personajes reales como, ya he dicho Pablo Neruda, pero también Salvador Allende o Elizabeth Eidenbenz.

Temporalmente  la novela comprende un periodo de tiempo entre el año 1936 y el 1994. 

No quiero contaros mucho porque es mejor zambullirse en esta nueva novela e ir descubriéndola poco a poco. La gesta del Winnipeg, barco del que yo nunca había oído hablar y un ramillete de vidas a las que toca no solo pasar la Guerra Civil, sino también el golpe de Pinochet. 

Como siempre la autora disecciona los sentimientos y los sabe traducir a palabras de forma efectiva y delicada. 

A mí me ha parecido una novela muy entretenida y amena. Creo que me ha gustado más que la anterior novela de esta autora, pero quizás a otras personas ésta le guste menos que alguna que otra, porque Isabel Allende tiene muchas novelas entrañables, y para gustos…

  En fin, por mi parte, muy recomendable.


#Reseñas
#Isabel Allende

jueves, 29 de junio de 2017

"Mas allá del invierno" de Isabel Allende




“En medio del invierno aprendí por fin que hay en mí un verano invencible”
Albert Camus


Anoche terminé de leer el último libro de Isabel Allende: “Más allá del invierno”.


Siempre que llega a mis oídos que hay un nuevo libro de esta autora me alegro. Tengo debilidad por sus personajes. Es verdad que después no todas sus historias me llegan de igual manera, obviamente, pero siempre me quedo con alguna de las vidas que ha inventado en él.


Esta historia enseguida me enganchó, tiene pocos personajes. Tres son los protagonistas: Lucía, una chilena alegre y vital, Evelyn, una joven guatemalteca frágil e ilegal y Richard, un maduro profesor universitario norteamericano.


El argumento de éste último libro de Allende cuenta como sus tres personajes sobreviven a un temporal de nieve que cae en Nueva York, y de pronto sus vidas que no tenían nada que ver, como consecuencia, de un accidente de tráfico se ven entrelazadas. La casualidad de su encuentro hará que sus vidas cambien.


La obra transcurre en la actualidad, entre Suramérica y los EEUU de Trump. Aunque para contar la historia la autora va rompiendo la linealidad del tiempo acudiendo al pasado de cada personaje para contarnos quién es. Siempre da buen resultado hacer saltos en el tiempo, la prosa se vuelve más ágil y entretenida y fluye mejor.


Con esta historia la autora aborda muchos temas importantes: la emigración, la multiculturalidad de los EEUU, y sobre todo la capacidad que tenemos dentro para “reinventarnos”, esa palabra tan de moda.


Me ha parecido una novela muy entretenida, de la mano de cada personaje hemos paseado por algunas de las realidades más terribles de nuestro tiempo: El golpe de estado de Chile, la situación de los pobres en Guatemala, el terrorismo y crueldad de las maras, el miedo, el desarraigo, la emigración, el alcohol, la pérdida de los seres queridos. La verdad es que gracias a la historia de cada uno de sus tres personajes principales hemos "vivido" mucho.

Como en otras ocasiones con la prosa rica de Isabel Allende he disfrutado. Aunque, es verdad, que no es de sus libros que más me haya gustado. Creo que es porque en ésta el personaje de Richard, el protagonista masculino, no me ha acabado de convencer. Sin embargo, me encantó su penúltimo libro, el de “El amante japonés”, me pareció una historia más entrañable, me transmitió más y algunos de sus personajes creo que estaban muy bien construídos y las relaciones que se establecían entre ellos eran mágicas, cómo no puede ser de otra forma con el realismo mágico de la autora.

Pero supongo que esto es cuestión de gustos, y habrá a quién le guste más éste último, con una temática mucho más actual. De todos modos, Isabel Allende siempre nos hace dar un paseo muy, muy agradable por sus historias con esa forma de contar suya tan sencilla y tan sentimental. 

Hay una cita por ahí que dice que somos los libros que leemos, y reconozco que mucho que hay en mí tiene que ser de los libros de esta autora porque no me he perdido ni uno solo de ellos y ya lleva unos cuántos. Desde que la descubrí con "Barrabás llegando por vía marítima..." no me he podido despegar de su forma de narrar tan dulce y tan atractiva. Me gusta mucho leer novelas de intriga y novela negra, pero siempre entre ellas vuelvo al último que haya sacado esta autora, sumergirme en su forma de narrar es como "volver a casa".

martes, 30 de junio de 2015

"El amante japonés" de Isabel Allende


 «Irina Bazili entró a trabajar en Lark House, en las afueras de Berkeley, en 2010, con veintitrés años cumplidos y pocas ilusiones, porque llevaba dando tumbos entre empleos, de una ciudad a otra, desde los quince. No podía imaginar que encontraría su acomodo perfecto en esa residencia de la tercera edad y que en los tres años siguientes llegaría a ser tan feliz como en su infancia, antes de que se le desordenara el destino».



Pues ya me he terminado "El amante japonés", el último libro de Isabel Allende.

Me ha encantado. Volver a Isabel Allende siempre es garantía de volar muy lejos y conocer a personajes entrañables.

Pero en esta ocasión sin duda alguna. Me ha gustado más que sus dos últimos libros. 

El argumento: Irina Bazili, una atractiva joven de 23 años, consigue trabajo en el departamento de administración y asistencia de Lark House, residencia de ancianos lujo situada en las afueras de Berkeley. Alma, anciana de clase alta, le ofrece un trabajo complementario como secretaria personal. Mientras ejerce esta ocupación, llamará la atención de Seth, nieto de su nueva jefa, que inicia las tareas de escribir un libro sobre su familia, como excusa para estar regularmente junto a la joven.
 
Mientras Irina y Seth revisan papeles de Alma para su libro, descubren unas cartas enviadas a lo largo del tiempo por Ichimei. Se trata de un hombre de procedencia japonesa al que conoció durante su infancia, pues era uno de los hijos del jardinero de la mansión de sus tíos, donde ella tuvo que instalarse en 1939, cuando tuvo que dejar a sus padres en Polonia por el miedo a los nazis.

"Habían compartido noches en blanco, bebiendo whisky aguado o fumando marihuana para aliviar la angustia, en las que se contaron sus vidas, desenterraron anhelos y secretos, y llegaron a conocerse a fondo. En esa parsimoniosa agonía no cabían pretensiones de ninguna clase, se revelaron como eran a solas consigo mismos, al desnudo. A pesar de eso, o tal vez por eso, llegaron a quererse con un cariño diáfano y desesperado que requería una separación, porque no habría resistido el desgaste irremediable de lo cotidiano."

 El tema es el amor, claro que sí. La historia de amor maravillosa de Alma, una señorita bien de San Francisco, e Ichimei, el jardinero japonés, que dura toda la vida. Pero después a su alrededor hay otras historias de amor, que no os voy a desvelar, pero que también son para quitarse el sombrero. Y por otro lado, también se habla del desarraigo, de los que se tienen que marchar de su tierra, en todas épocas y en distintas geografías. De la eutanasia. Y de la importancia de los lazos familiares. Así cómo de la vejez y su relación con los más jóvenes.

"Me gustan especialmente tus árboles otoñales que dejan caer sus hojas con gracia. Así deseo desprenderme de mis hojas en este otoño de la vida, con facilidad y elegancia. ¿Para qué apegarnos a lo que vamos a perder de todos modos?"

Como veis es una novela donde se tratan muchos temas muy importantes porque también se toca la pornografía infantil, la homosexualidad, la trata de personas... Temas lamentables. 


Está ambientada en San Francisco aunque recorrerá otras geografías de la mano de sus personajes y en la actualidad (comienza en el año 2010), aunque se rompe la linealidad temporal porque iremos a la Polonia de la Segunda Guerra Mundial o los campos de concentración de Utah.

Esos personajes que tan bien están perfilados por la autora. Como os decía antes nos volvemos a encontrar con personajes entrañables de quiénes conocemos prácticamente su vida entera, de los principales desde luego. Están muy bien retratados, se nos hacen familiares. De los más importantes podríamos decir que son: Personajes femeninos fuertes, con carácter. Y personajes masculinos nobles y tranquilos. 

A mí me ha gustado mucho esta novela. Es verdad que no me ha sorprendido en algunos puntos y me veía venir ciertos giros de la trama. Pero me ha tenido muy, muy entretenida y me ha sumergido en el universo mágico de esta autora, donde siento que me transporta con suavidad a lugares lejanos y donde me presenta a unos personajes muy especiales en su modo de ser y estar en el mundo. Y sobre todo es que me gusta mucho la forma de narrar de esta autora, su forma de contar la vida, lo cotidiano, siempre como algo extraordinario. Ese lirismo, esa forma de conmovernos.


"A los veintidós años, sospechando que tenían el tiempo contado, Ichimei y Alma se atragantaron de amor para consumirlo entero, pero mientras más intentaban agotarlo, más imprudente era el deseo, y quien diga que todo fuego se apaga solo tarde o temprano, se equivoca: hay pasiones que son incendios hasta que las ahoga el destino de un zarpazo y aun así quedan brasas calientes listas para arder apenas se les da oxígeno.»

jueves, 2 de octubre de 2014

Los amantes del Guggenheim y El oficio de contar de Isabel Allende


   "Un vigilante nocturno encontró a los amantes durmiendo en un nudo de brazos y cabellos, envueltos en la espuma de un arruinado vestido de novia, en una de las salas del Museo Guggenheim en Bilbao. Eran las cinco de la madrugada, tal como sostuvieron primero el vigilante y luego los policías..."

Este verano he vuelto a Isabel Allende con su pequeño libro "Los amantes del Guggenheim y El oficio de contar". 

Da gusto siempre volver a esta autora. Es como un paseo por el oficio de forma suave. 

Se trata de un pequeño volumen que tiene ese cuento de veintitantas páginas, "Los amantes del Guggenheim", y un texto mucho más personal sobre el oficio de la escritura. 

El cuento es un claro exponente del realismo mágico, ese género literario del siglo XX donde lo irreal se muestra como algo cotidiano o común, que tan bién maneja la autora. El argumento es el de una pareja, un hombre y una mujer, que son hallados de madrugada dentro del Museo de Bilbao. Las puertas estaban cerradas ¿Cómo han entrado? Se abren un montón de interrogantes en cuánto termina el cuento.

Por supuesto es un cuento de amor. Y cómo veis ya nada más empezar (esta entrada se inicia con las primeras frases del relato) la autora nos muestra esa particular forma de contar tan visual que tiene, tan simbólica. Me hacían gracia los nombres y los apellidos tan vascos que tienen los personajes, claro se desarrolla en Bilbao, se ve su oficio en el momento de escogerlos. Sin embargo a veces se le escapaban expresiones que sí que pensé "éste término vasco, vasco, no sé si es..." Me refiero por ejemplo a cuando utilizan los personajes la expresión "carajo", yo creo que hay expresiones más vascas, no me pegaba eso mucho:

- ¡Continúa carajo! -lo conminó el detective.

Pero salvo estos detalles la verdad es que lo he disfrutado mucho.

"Permítanme contarles cómo y por qué escribo.
El vicio de contar se manifestó muy temprano en mi vida. Tan pronto aprendí a hablar empecé a torturar a mis dos hermanos con cuentos tenebrosos que llenaban sus días de terror y sus sueños de pesadillas..."

En su segundo texto, “El oficio de contar”, la autora nos habla de sus secretos a la hora de escribir. De dónde le viene la historia, sus ritos, sus manías...

"Cada 8 de enero, cuando comienzo otro libro, llevo a cabo una breve ceremonia para llamar a los espíritus y las musas, luego pongo los dedos en las teclas y dejo que la primera frase se escriba sola, tal como ocurrió la primera vez."

Nos cuenta de su país, de su primera novela: "La casa de los espíritus", de su pasión: la escritura. La verdad es que es un texto que me encantó, está lleno de frases que fui subrayando de tanto cómo me gustaban.

Es un volumen con estos dos textos que no tienen desperdicio. El primero ficción, el segundo más personal sobre su oficio, su querencia a la escritura. Se leen en nada, y se disfrutan  mucho, si te gusta su escritura. ¿Qué más se puede pedir?

"La escritura es para mí un intento desesperado de preservar la memoria. Por los caminos quedan los recuerdos como desgarrados trozos de mi vestido. Escribo para que no me derrote el olvido. ..."

jueves, 25 de septiembre de 2014

Galeano y Allende - Autores de cabecera



Había una vez un viejo solitario que pasaba gran parte del día en la cama. 

Se rumoreaba que tenía un tesoro escondido en su casa y un día unos ladrones se metieron a buscarlo. Escarbaron por todos lados y por último encontraron un baúl en el sotano. Se lo llevaron y al abrirlo descubrieron que estaba lleno de cartas. 

Eran todas las cartas de amor que había recibido el anciano durante su larga vida. Los ladrones iban a quemarlas, pero lo conversarion y decidieron devolverlas a su dueño. Una por una. Una por semana. 

Desde entonces, cada lunes al mediodía, se puede ver al anciano esperando al cartero. Al verlo aparecer, corre a recibirlo, mientras el cartero, que está al tanto del asunto, agita la carta en la mano. Y entonces hasta San Pedro puede oír los latidos de ese corazón, loco de alegría al recibir el mensaje de una mujer. 

Eduardo Galeano
El libro de los Abrazos



¿No es ésta la esencia juguetona de la literatura? Un acontecimiento vulgar transformado por la verdad poética. Esos ladrones son como los escritores, toman algo común, en este caso las cartas, y mediante un truco de magia lo transforman en algo completamente fresco. 

En el cuento de Galeano las cartas existían y eran del viejo en primer lugar, pero yacían olvidadas en un sótano oscuro, estaban muertas. Mediante el simple hecho de mandarlas por correo una por una, una cada semana, los buenos ladrones resucitaron las ilusiones de aquel pobre hombre. En eso consiste a menudo la escritura, encontrar tesoros ocultos, dar brillo a los hechos gastados y revitalizar el alma desesperada mediante el soplo de la imaginación.

Isabel Allende
El oficio de contar




La imagen de esta entrada es un boceto de Gauguin sobre el cuadro que estaba pintando en ese momento su amigo Van Gogh. Éste último se lo envia en una carta a su hermano Theo.

viernes, 14 de marzo de 2014

"El juego de Ripper" de Isabel Allende



Tenía pendiente hablaros del último libro de Isabel Allende “El juego de Ripper” que lo terminé de leer hace un par de semanas.
 
Ya hemos leído a esta autora en novelas de sagas, en libros de memorias, en novela juvenil… y nos quedaba verla desenvolverse en el género de la novela negra. Bueno una especie de “novela negra”, porque como dice ella misma en varias entrevistas que he leído se lo tomó como un divertimento, quería hacerlo con cierta ironía. En realidad todo viene de un encargo que le hizo su agente literaria Carmen Balcells. El juego de Ripper surgió porque ésta le pidió que escribiera un libro policíaco junto con su marido, el abogado Wlilliam C. Gordon, que escribe novela negra. Pero nos cuenta Isabel Allende que ambos tienen una forma muy distinta de afrontar la creación literaria. Lo hacen en distintos idiomas y con diferencias en el tiempo que le dedican y demás. Así que no pudo ser porque no iba a terminar bien. Con lo cual, al final, con los consejos de él decidió hacerlo ella sola.
 
Y la verdad es que el resultado pues no es exactamente una novela negra. Es una novela de Isabel Allende con asesinatos. O al menos a mí así me ha parecido. Que tampoco es que me haya importado demasiado porque me gustan mucho las novelas de esta autora, pero desde luego si lo que busca algún lector es una novela negra tal cual, pues creo que no debería buscarlo aquí porque se va a decepcionar.
 
A mí la novela me ha gustado. Me ha entretenido mucho. Pero porque, como os decía, me gusta esa forma de contar que tiene Allende, esos personajes que inventa me encantan. Y no buscaba demasiado más.
 
El argumento: “Indiana es una mujer joven, sanadora de profesión, y pese a llevar tiempo separada, es reacia al compromiso. Por otro lado, su hija Amanda es más parecida a su padre, inspector de la policía de San Francisco. La chica lidera Ripper, un juego de rol donde participa su abuelo y un puñado de amigos virtuales de todo el mundo, donde se pasan las horas resolviendo misterios en el Londres de Jack, el destripador. Las rutinas de ambas mujeres, así como la vida de quienes las rodean, darán un drástico giro cuando la profecía de una reputada astróloga se cumpla y una oleada de crímenes sacuda la ciudad. Amanda, con la ayuda de su abuelo y los chicos de Ripper, ejercerá de maestra de ceremonias para investigar los asesinatos paralelamente a la policía. Lo que parte como un juego basado en hechos reales, cambiará radicalmente cuando Indiana sea secuestrada y, con la vida de su madre en peligro, Amanda deba aunar esfuerzos con la policía para resolver el caso más complejo de su vida.”
Los temas que se tocan en la novela son múltiples: Las relaciones familiares, la infancia, las nuevas tecnologías, los celos, los distintos tipos de medicina…
Las coordenadas de espacio y tiempo de la acción se encuadran en San Francisco (California) donde reside la autora y en el año 2012. La trama comienza presentándonos el caso, van a matar a una de las protagonistas. Eso está muy bien para enganchar al lector. Después como comienza a presentarnos a los distintos personajes el tiempo va a variar, se ralentiza, porque tiene que volver atrás para contarnos las distintas vidas. Y ya en la tercera parte de la novela otra vez vuelve al principio para que el tiempo pueda avanzar de forma lineal y ahí se vuelve muchísimo más rápida la acción.
 
Los personajes de la novela son tan diferentes y especiales como siempre. Es lo que más me gusta de sus novelas. Es una novela coral. Hay muchos personajes a cada cual más variopinto. Una riqueza digna de mención. Entre los principales personajes tenemos a Indiana, una sanadora de medicina alternativa separada con una hija adolescente, Amanda, un exmarido policía Bob, y un padre farmacéutico que juega con su nieta al juego de rol. Tenemos también a Ryan Miller,  ex navy seal, quien perdió una pierna en combate y vive atormentado por su pasado. Y está el novio rico de Indiana... Entre los muy secundarios que tenemos por ejemplo a una amiga con cáncer, a un pintor brasileño, al barman que por las noches se disfraza de Whitney Houston; a la anciana que se gana la vida haciendo fotografías con una polaroid; a la asistente de la policía, ex convicta y experta en artes marciales. El papel del detective en este caso lo lleva Amanda junto a sus compañeros del juego de rol y su abuelo Blake.
 
Como ya os he dicho el ritmo de la novela no es muy rápido. Incluso me atrevería a decir que está descompensado porque las dos primeras partes de la novela estamos conociendo la vida y obra de los distintos personajes. Y ya en la tercera parte tomamos la trama principal con lo cual el ritmo se acelera mucho porque hay mucha más acción para resolver el enigma de los asesinatos. Yo creo que la autora debería haber compensado más estas partes de la novela. Y también cambia un poco el tono de la narración. En la parte final se hace más serio.
 
Confieso que no es de las novelas de Isabel Allende que más me han gustado. No me ha disgustado, he estado muy entretenida leyéndolo, he disfrutado con la colección de personajes que nos presenta, pero no me ha gustado tanto como otras obras suyas. Pero me gusta tanto su estilo que la leo con placer, disfruto con esas pinceladas irónicas, con ese realismo mágico que impregna la historia. En las obras de Isabel Allende miras, hueles, tocas, hay magia, y eso me gusta mucho. Además en esta ocasión había muchos guiños de la autora, ves alusiones a un autor que es su marido en la vida real, habla en una ocasión de las críticas al “realismo mágico”, habla de lugares con secoyas como el sitio donde está enterrada su hija… No sé hay muchos guiños a los lectores, sobre todo en las dos primeras partes de la novela. Y mucha ironía, e incluso algo de sarcasmo.
 
En fin, que da gusto volver a una novela de Isabel Allende de vez en cuando. Aunque si bien repito que no es de las suyas que más me han gustado, tengo que volver cada poco tiempo a sus novelas, echo mucho de menos a sus personajes.

viernes, 28 de febrero de 2014

"Resaca Literaria": Isabel Allende

Termina febrero y lo acabo leyendo las últimas páginas del último libro de Isabel Allende "El juego de Ripper". Siento exactamente eso que cuenta el letrero que encabeza esta entrada...

¿Y ahora qué libro empezaré?

Si todavía estoy en San Francisco con Amanda, con su abuelo, con Indiana, Ryan...

domingo, 23 de febrero de 2014

La lectura es un abrazo - I. Allende





La lectura es un abrazo entre el autor y el lector.

Isabel Allende
Página 2

jueves, 9 de febrero de 2012

"El cuaderno de Maya" de Isabel Allende




“Soy Maya Vidal, diecinueve años, sexo femenino, soltera, sin un enamorado, por falta de oportunidades y no por quisquillosa, nacida en Berkeley, California, pasaporte estadounidense, temporalmente refugiada en una isla al sur del mundo...»




Os debía la reseña de “El cuaderno de Maya” de Isabel Allende, con lo que me gustó cuando lo leí hace dos libros.

A veces uno podría contar el tiempo y los recuerdos en función del libro que estás leyendo en ese momento, porque quieras o no es la otra vida que andas viviendo cuando ocurren las demás cosas que te rodean.

Hace dos libros yo estaba leyendo “El cuaderno de Maya” y me pasaba la vida saltando de Chiloé, al sur de Chile, a Las Vegas, aunque mi cuerpo físicamente estaba en Madrid.

Hace dos libros yo vivía con Maya la protagonista del ultimo libro de Isabel Allende.

El argumento es que Maya Vidal, una joven estadounidense de 19 años y raíces chilenas por meterse en algunos problemas de drogas termina fugitiva y refugiada en una isla en el archipiélago de Chiloé, al sur de Chile. Maya te va contando su vida, su pasado y su presente.

El tema es múltiple. Aborda temas sociales como el racismo, las drogas, la prostitución, las mafias... Con los temas de siempre: la libertad de la mujer, la falta de comunicación... las relaciones humanas. El amor, la muerte, la fragilidad de la vida…

Está contado en primera persona, lo cuenta la protagonista. Con la que vas creciendo. Como en las demás novelas suyas la protagonista es una mujer, pero mientras que en las otras el tiempo es pasado aquí es completamente actual todo lo que se cuenta.

Aunque no está contado de forma lineal, sino que da saltos en el tiempo, del presente al pasado y de éste al presente, continuamente. Esto hace que la narración sea muy ágil, el ritmo es rápido. El escenario, la localización también varía. Cuando cuenta desde el presente, el “aquí” es el medio rural, la isla de Chiloé, donde llueve tanto y las casas son de colores. Cuando está en el pasado está en un medio urbano, en Las Vegas, donde hace tantísimo calor, en un ambiente degenerado, sórdido de drogadictos, de mafias, de violencia…

A mí me ha gustado mucho. Claro que como todos los libros de Isabel Allende. En cuánto comencé a leerlo, sentí como si hubiera vuelto a casa. Había vuelto a esa forma de narrar que tiene esta autora, a ese estilo tan sencillo, tan cercano, tan entrañable.

Es una novela muy entretenida, muy ágil, donde ocurren muchas cosas. Una novela que ya no podía parar de leer.


Los personajes como siempre están muy bien perfilados. Personajes de carne y hueso, que desbordan naturalidad y se te hacen familiares y cercanos rápidamente. Tanto si se trata de los personajes amables y buenos, como su familia o algunos de los habitantes de la Chiloé, como si son los personajes que rodean a la protagonista en las Vegas, a mí me parecían muy bien inventados, muy creíbles. Hasta algunos de los nombres de los personajes o de los lugares me gustaba mucho, les aportaba mucha personalidad, originalidad y en algunos casos hasta ternura. Un abuelo negro que busca una estrella, una abuela hippie, un superviviente de la dictadura, un perro cojo que la acompaña a todos lados al que bautiza Fakin (por aquello de “jodido perro”)… la taberna del muertito…

A mí me gusta mucho como describe esta autora los sentimientos. Como te hace implicarte con esos personajes, sentirlos. Como te cuenta la historia para que sientas las amistades, los amores. Y como siempre no faltan las pinceladas gastronómicas, de astrología, de viajes… tan características en su forma de narrar.

¿Qué queréis que os diga? Que a mí me gusta mucho leer a Isabel Allende. Sus novelas son entretenidas, amenas, ágiles, sentimentales, tiernas. Y ésta no ha hecho más que afianzarme en mi opinión.


domingo, 7 de febrero de 2010

"La isla bajo el mar" Isabel Allende


Terminé de leer el último libro de Isabel Allende "La isla bajo el mar".

Me ha gustado. No sé si tanto como otros libros suyos, recuerdo cuánto me gustó "La casa de los espíritus", "De amor y de sombra" o "Paula", pero desde luego es una historia que me ha tenido ahí atrapada durante quinientas páginas noche tras noche y en la que he saboreado esas frases que escribe, he disfrutado esa forma íntima de contar los sentimientos que me gusta tanto.

Esta vez me ha transportando hasta los esclavos haitianos del siglo XVIII. En estos días pasados en que la televisión nos bombardeaba con las tristes imágenes del terremoto de Haití, yo también estaba allí aunque mucho tiempo atrás. Qué tierra más castigada desde siempre.

El argumento cuenta la historia de Zarité, una niña mulata del Caribe que a los nueve años es vendida como esclava al francés Toulouse Valmorain, dueño de una importante planta de azúcares en territorios de lo que ahora es Haití. Zarité tiene una buena estrella y en vez de ir a recoger la caña, quedará como una esclava doméstica, sin embargo su camino hasta la libertad no será nada fácil. A través de Zarité o Teté, nos sumergimos en la lucha por la abolición de la esclavitud en América Central y del Norte. De Haití saltaremos en la narración a Nueva Orleans donde huyeron muchos terratenientes cuando sus esclavos se rebelaron contra el maltrato y la opresión.

El tema principal es la lucha de la protagonista, una mujer fuerte, Zarité, como en casi todas las obras de Isabel Allende.

A su alrededor, surgiran otros muchos personajes, el amo, sus dos mujeres, su sensible hijo Maurice, los hijos de Zarité, el médico Parmentier, el militar Relais y la cortesana mulata Violette, Tante Rose, la curandera, Gambo, el apuesto esclavo rebelde... Algunos con ese punto de magia (la cultura haitiana ya de por sí es una cultura mágica) al que nos tiene acostumbrados Isabel Allende y que a mí me gusta tanto. Y a lo largo de la novela viviremos con ellos, viviremos sus vidas, treinta largos años, desde que Zarité tiene nueve años hasta que llega a los cuarenta y ya es abuela.

A mí me gustan los personajes de Isabel Allende. Me gusta como sienten. Me gusta la forma sencilla y al mismo tiempo, aunque pueda resultar paradógico, profunda de contar de esta autora.

Comienza con un prólogo que en realidad es el epílogo, donde una Zarité ya de cuarenta años se presenta. Después volvemos hacia atrás hasta el principio de la historia, a partir de ese momento la narración será lineal en el tiempo. Es una novela que tiene dos narradores, uno omnisciente en tercera persona, intercalado por otro en primera persona, Zarité, contando su propia historia. Eso hace que la novela sea entretenida y ágil, porque permite al lector alejarse y acercarse a la historia.

Os dejo con un párrafo (página 131):

"... La primera vez que lo vi estaba tirado boca abajo en el hospital de esclavos, cubierto de moscas. Lo incorporé con dificultad para darle un chorro de tafia y una cucharadita de las gotas del ama, que me había robado de su frasco azul. Enseguida comencé la tarea ingrata de limpiarlo. las heridas no estaban demasiado inflamadas, porque Cambray no pudo echarles sal y vinagre, pero el dolor debía de ser terrible. Gambo se mordía los labios, sin quejarse. Después me senté a su lado para cantarle, ya que no conocía palabras de consuelo en su lengua. Quería explicarle cómo se hace para no provocar a la mano que empuña el látigo, cómo se trabaja y se obedece, mientras se va alimentando la venganza, esa hoguera que arde por dentro. Mi madrina convenció a Cambray de que el muchacho tenía peste y más valía dejarlo solo, no fuera a dársela a los demás de la cuadrilla...

Tante Rose nos dejaba solos en su cabaña durante las curaciones. Adivinó. Y al cuarto día sucedió. Gambo estaba tan abrumado por el dolor y por lo mucho que había perdido -su tierra, su familia, su libertad- que quise abrazarlo como habría hecho su madre. El cariño ayuda a sanar. Un movimiento condujo al siguiente, y me fui deslizando debajo de él sin tocarle las espaldas, para que apoyara la cabeza en mi pecho. Le ardía el cuerpo todavía estaba muy afiebrado, no creo que supiera lo que hacíamos. Yo no conocía el amor. Lo que hacía conmigo el amo era oscuro y vergonzoso, así se lo dije, pero no me creía. Con el amo mi alma, mi ti-bon-age, se desprendía y se iba volando a otra parte y solo mi corps-cadavre estaba en esa cama. Gambo. Su cuerpo liviano sobre el mío, sus manos en mi cintura, su aliento en mi boca, sus ojos mirándome desde el otro lado del mar, desde Guinea, eso era amor. Erzuli, loca del amor, sálvalo de todo mal, protégelo. Así clamaba yo."