viernes, 30 de noviembre de 2012

De "Minusvalidos", a "Personas con Discapacidad", pasando por "Discapacitados" hasta "Personas con capacidades diferentes".



Tenía ya mucha ganas de comentar con vosotros algunos términos que he tenido últimamente que utilizar más a menudo y que por ello he aprendido sin apenas darme ni cuenta. Me refiero a algunos términos del lenguaje que rodea a la discapacidad.

Siempre os digo que el lenguaje es algo vivo que no deja de cambiar y por eso es susceptible de quedarse antiguo. Ahora se habla mucho de lo "politícamente correcto", y la verdad es que muchas veces cuando utilizamos esta binomio lo hacemos con horror porque a los que escribimos en el ámbito laboral a veces nos hace la vida un poco más díficil. Ya no sabe uno muchas veces si tal o cual término lo está escribiendo mejor o peor.

Aunque bien es cierto que la intención es buena. Cuando decimos "lo políticamente correcto" es porque se intenta que el lenguaje utilizado no caiga en etiquetar de forma peyorativa o negativa una realidad social evidente, y es la de que todos somos iguales, pero diferentes.

La clave es intentar valorar o dignificar lo que nos une, no lo que nos diferencia. Y siempre sobre la base del respeto, el respeto a la diversidad, para crear una sociedad más igualitaria.

Por eso, y ahora ya abordamos el tema de esta entrada, hay que cuidar el lenguaje para que nadie pueda sentirse discriminado. El lenguaje es, como si dijéramos, la ventana del pensamiento. Y ambos se retroalimentan y hacen crecer al individuo. Si nuestras ideas van cambiando es lógico que haya que modificar el lenguaje.

El caso es que ahora términos como "impedido" o "minusvalido" ya no se deben utilizar. Minus-válido no deja de ser claramente negativo. Por eso se tiende a que se sustituya por el término "discapacitado", un neologismo que apareció en España a finales de los 90. Pero cómo el lenguaje no deja de evolucionar, ahora también se pretende que se sustituya por el de "persona con discapacidad", menos peyorativo, porque es como subrayar que todos somos ante todo personas iguales, aunque con diferencias.

Del mismo modo ocurre ya dentro de la discapacidad. Para referirse a las "personas con discapacidad intelectual" ya no se deben utilizar términos como retardado, deficiente, mongólico, tonto o subnormal, bastante negativos todos, y que incluso se han utilizado como insultos.

Ahora incluso se va más allá y se aboga ultimamente por el término "personas con capacidades diferentes" como sustitutivo del de "personas con discapacidad intelectual". Se prefiere ahora éste de "personas con capacidades diferentes" porque dicen que es una manera general de referirse a un amplio número de personas todas ellas diferentes, porque aquí estarían englobados tanto las personas que tienen discapacidad intelectual porque proceden de alguna enfermedad (Síndrome de Down, autismo...) como los que tuvieron daño cerebral por motivo de un accidente con traumatismo craneal, por ejemplo.

Aunque si se sabe exactamente el término de la enfermedad en particular, como Síndrome de Down, no se considera que sea irrespetuoso el utilizarlo, todo lo contrario.

Bueno y hasta aquí. Solo espero con este repaso no haberos líado más... Espero.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Síndromes con nombre literario



Hoy os quería dejar con las curiosidades que a veces uno se encuentra en torno a la literatura. En este caso os he reunido una pequeña lista de síndromes que existen a los que han bautizado con nombre literario, debido a lo curioso de sus síntomas. Los he recogido en un artículo de la revista Muy Interesante y alguno que otro más que he encontrado.

Solo algunos os dejo, porque si no la entrada se alargaría demasiado.

Síndrome de Rapunzel
Llamado así en honor a la protagonista de pelo largo de uno de los cuentos de los Hermanos Grimm, hace referencia a un raro trastorno intestinal, del que solo se conocen 25 casos , y que consiste en  la formación de una cola de pelo extendida desde estómago hacia intestino. ocurre en pacientes mujeres jóvenes y niñas, con un trastorno de la personalidad, y suele causar tricofagia (ingesta compulsiva de cabello).

Síndrome de Huckleberry Finn
Bautizado como el personaje de la obra de Mark Twain “Las Aventuras de Hucckleberry Finn”, este síndrome psicológico se caracteriza por la tendencia a eludir responsabilidades como niño, y a cambiar con frecuencia de trabajo al llegar a la vida adulta. Los expertos aseguran que es un mecanismo de defensa ligado al rechazo parenta, una baja autoestima y síntomas de depresión en un sujeto inteligente.

Síndrome de Otelo
También conocido como delirio celotípico o celos patológicos, se trata de un trastorno delirante caracterizado por una preocupación excesiva e irracional sobre la infidelidad de la pareja. El paciente, normalmente un hombre, está absolutamente convencido de que su pareja le es infiel sin que exista motivo real que lo justifique. Se trata de una auténtica encarnación de la actitud y pensamientos de Otelo hacia Desdémona en la célebre obra de William Shakespeare.

Síndrome de Pollyanna
Denominado así en referencia a la protagonista de una novela juvenil escrita por la norteamericana Eleanor H. Porter y publicada en el año 1913, hace referencia a la excesiva idealización de las situaciones y experiencias, así como al exceso de amabilidad y a la tendencia a ver solo el lado bueno de las cosas. En otras palabras, se podría describir como un optimismo enfermizo y no ligado a los acontecimientos de la realidad.

Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas
Los pacientes que sufren este trastorno perciben alteraciones en la forma, tamaño y situación espacial de los objetos, así como distorsión de la imagen corporal -que les hacen sentirse más grandes o más pequeños- y del transcurso del tiempo. También se han asociado otras ilusiones visuales como palinopsia (imágenes múltiples), acromatopsia (no percepción del color) y prosopagnosia (incapacidad de reconocer caras). Los científicos sospechan que el escritor Charles Lutwidge Dodgson, conocido bajo el pseudónimo de Lewis Carroll y afectado por migrañas, pudo sufrir este trastorno, de forma que las raras experiencias de la joven Alicia que protagonizaba sus historias fueran bien conocidas por su creador.

Síndrome de Madame Bovary
También conocido como bovarismo, se define como un estado de insatisfacción crónica de una persona, en planos afectivos y sociales, producido por el contraste entre sus ilusiones –marcadas por cierta imaginación y romanticismo- y la realidad, que suele frustrar las ambiciones vanas y desmesuradas. El término fue utilizado por primera vez por el filósofo francés Jules de Gaultier y alude a la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert, en concreto a la figura de su protagonista, Emma Bovary.

 Síndrome de Peter Pan
El psicólogo norteamericano Dan Kiley denominó como Síndrome de Peter Pan al conjunto de rasgos que tiene aquella persona que no sabe o no puede renunciar a ser hijo para empezar a ser padre.  El hombre/niño que se resiste a crecer es incapaz de cuidar y proteger a nadie así como de intercambiar papeles igualitariamente en el contexto de una pareja. Exhibe un desfase patológico entre su edad cronológica y su madurez afectiva.


El síndrome de la Bella Durmiente Sleeping Beauty o de Kleine-Levin
Los individuos afectados por el síndrome de Kleine-Levin pueden pasar semanas o incluso años sin experimentar ningún síntoma, aunque estos pueden reaparecer sin ningún tipo de señal previa.
Además de dormir en exceso, la enfermedad se muestra mediante episodios de desorientación, alucinaciones, comportamiento infantil, atracones de comida y periodos de hipersexualidad cuando permanecen despiertos. Según el Instituto Nacional de trastornos neurológicos de Estados Unidos, estos síntomas pueden estar relacionados con las partes del cerebro que controlan el apetito y el sueño, aunque las causas que provocan estas alteraciones son de momento desconocidas.

Nicole Delien, acaba de cumplir 17 años, pero gran parte de ellos los ha pasado dormida. Una extraña enfermedad que afecta a una adolescente de Pennsylvania provoca que pase entre 18 a 19 horas dormida, además de largos períodos en esa misma situación. Según recoge el Daily Mail, en una ocasión llegó a dormir hasta 64 días seguidos, incluida la festividad de Acción de Gracias.
El raro trastorno al que se enfrenta Nicole Delien recibe el nombre de «Sleeping Beauty» (La Bella Durmiente) o de «Kleine-Levin», y afecta cerca de 1.000 personas en todo el mundo, en su mayor parte adolescentes..
Durante sus largos períodos de sueño, Nicole se despierta en breves períodos, totalmente confusa. Son esos momentos los que aprovecha para comer o ir al baño, para a continuación volver a dormir, según relata su madre, Vicki. «Ha sido muy frustrante intentar que algún médico acertase con el diagnóstico», asegura.
Tras muchos años sin saber qué tipo de problema afectaba a su hija «finalmente, un doctor en Allegheny, en el hospital General de Pittsburgh, Pennsylvania, fue capaz de identificar la enfermedad».
De este modo, ya tienen más pistas de cómo tratar este mal, o el tipo de medicamentos con el que se puede tratar. y ofrecer algunas sugerencias sobre cómo administrarlo, incluyendo medicamentos.


Otras entradas de este blog relacionadas con estos temas:



Fuentes:

lunes, 26 de noviembre de 2012

Noticias Literarias: Cinco horas con Mario, Lope de Vega y el Premio Nacional de las Letras Españolas 2012




Hace poco tiempo abrimos en este blog la etiqueta de "Noticias Literarias" cómo entonces no recordar que hoy se cumplen 33 años desde la primera representación de "Cinco horas con Mario" de Miguel Delibes, que se estrenó un 26 de noviembre también, pero de 1979 en el Teatro Marquina de Madrid, siempre con el mismo productor, José Sámano, y la misma directora, Josefina Molina. 

Por séptima vez está en representándose en un teatro de Madrid, el Arlequín, aunque en vez de Lola Herrera, está protagonizado por la actriz Natalia Millán.

Yo recuerdo que la ví en el año 2002 representada por Lola Herrera en el Teatro Real Cinema.



También podemos decir que ayer, 25 de noviembre, se celebró el 450 aniversario del nacimiento de Lope de Vega, que nació un 25 de noviembre de 1562.

Permitidme que os deje con la canción "Que el soneto nos tome por sorpresa" de Jorge Drexler de la película Lope.



¿Y por qué yo no he visto esta película? 
¿Alguno de vosotros la ha visto?
¿Qué tal estaba?



Bueno que me despisto...

No os quiero agobiar, solo una última noticia:


Francisco Rodríguez Adrados ha sido galardonado con el Premio Nacional de las Letras Españolas 2012. El Premio lo concede el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para distinguir el conjunto de la labor literaria de un autor español cuya obra esté considerada como parte integrante del conjunto de la literatura española actual escrita en cualquiera de las lenguas españolas. Está dotado con 40.000 euros.

El jurado ha valorado "la obra científica del profesor Rodríguez Adrados, centrada en la Filología griega, con valiosas incursiones en el campo de la Lingüística y, en particular, en el estudio del indoeuropeo y del sánscrito.

 En un artículo suyo, de 2005, titulado simple y claramente Lenguas españolas, ya empezaba diciendo: 

"Claro que son lenguas españolas todas. Pero cada una tiene su función. Y se está armando un guirigay imposible, dañino para todos. Por ejemplo, eso de las Cortes. Quieren hablar allí en catalán, en vasco y en otras lenguas más. ¿Quién va a entenderse? Porque las lenguas están hechas para eso: para entenderse". En medio de sus explicaciones, pros y contras, el académico y filólogo salmantino dice: "Por Dios, menos locuras. Dejemos libertad. Dejemos un lugar aparte para lo que es aparte, lo primero. O sea: el español".

http://cultura.elpais.com/cultura/2012/11/26/actualidad/1353923635_901192.html



domingo, 25 de noviembre de 2012

Un relato de Rocío Díaz. 25 de noviembre Día Internacional contra la violencia de Género



25 de Noviembre. Día Internacional contra la violencia de Género.

Hoy os dejo con uno de mis relatos. 

Fue premiado en el X Certamen de Poesía y Narrativa que organiza la Concejalía de Igualdad de Género del Ayuntamiento de Ciudad Real. Modalidad narrativa. 2006.






Una mosca en una tela de araña



Anoche te despachaste bien ¿eh Paco? Pero yo también, yo también.

Anoche te despachaste bien, cuarto y mitad de empujones, medio de patadas, uno de puñetazos y por si quería más caldo me dejaste caer encima los dos platos de sopa que acababa de servir. Aunque eso, figúrate tú la lástima que te daría, ya ni lo sentí. Y pensar que había salido a la carrera hasta la tienda, dejando la olla en el fuego, solo por echarte algún puñadito más de esos fideos finos que te gustan tanto...

Pero qué fatalidad estaba hirviendo, hirviendo dijiste y me la diste a probar para que lo comprobara... Luego, como si te hubiera visto, seguro que saliste corriendo escaleras abajo, escapando a zancadas de quién sabe qué. La verdad es que siempre tuviste buenas piernas ¡Vaya buen mozo que se va a llevar la niña....! decían las vecinas cuando venías a buscarme. Aún sigues teniendo buenas piernas Paco, aún te valen para buscarme las cosquillas ¿verdad? Para encontrármelas allí donde nunca las tuve, en el pecho, en la espalda, en las costillas... siempre buscando bajo la ropa, donde las encuentres o no, luego no se van a ver.

Cosquillas y más cosquillas, para después sin esperar a que me ría, salir corriendo, corriendo escaleras abajo como alma que lleva el diablo.

Y digo yo Paco ¿A santo de qué corres tanto...? ¿Es que aún no te has enterado marido, que de tu sombra no vas a poder escapar nunca?  De la mala sombra jodío, no se escapa tan fácilmente...

¿No dices eso tú siempre? Esa retahíla de que no me vas a dejar escapar, que no me van a valer los embustes, que las mentiras tienen las patitas muy cortas... Ahora que lo pienso, mucho más cortas que las tuyas. Ahora que tengo tiempo de pensar sin tener que colocar todo para cuando llegues...

Y hablando de patas, figúrate nunca me había dado cuenta de cuánto te pareces a las arañas. Y no, no por lo de animal, que para eso no hacía falta pensar tanto, si a eso ya había llegado hasta yo hace tiempo... Esas arañas de patas largas que entran a casa desde el jardín y que hacen esas telas enormes en los rincones en cuánto me descuido. Como tú. Nunca me había dado cuenta de cómo ibas haciendo esa tela a mi alrededor, con los hilos invisibles y resistentes de los reproches y las bofetadas, resulta que ibas tejiendo y tejiendo, con mucha mas maña que yo tejía esos jerséis tuyos durante años y años. Esos jerséis de lana bien abrigados...

Ahora resulta que mientras yo te abrigaba Paco, tú me ibas desnudando de vecinas, amigos y familia, me ibas desnudando del amor ajeno y sobre todo me desnudabas del amor propio. Mientras yo te cuidaba cada vez con mas dedicación, tú me descuidabas con igual o mayor dedicación que la mía, anulándome fuera y dentro de esta casa, anulándome tanto que yo ya tampoco quería salir. Cuánto tiempo me ha costado llegar hasta aquí... Mira que hacía tiempo que no pensaba... Pero ahora veo como hilo a hilo, golpe a golpe, me ibas atando sin remedio a la olla, al fregadero, a la cama... Me ibas dejando poco a poco en el centro mismo de esta casa, en el centro de tu tela de araña,  para que no pudiera escapar...  Atrapada en vida.

Como una mosca. Una mosca pequeña y redonda. Redonda como una alianza de casada, como una sartén, como un cero a la izquierda, como un vacío, un enorme vacío que no se puede apoyar en ninguna parte, que sale rodando, rodando... hacia tierra de nadie.

Por algo me llamabas tú en medio de tus parrafadas: mosquita muerta. Ahora lo entiendo, bien que lo sabías tú. Una mosquita a la que no vas a dejar escapar, “...porque a mi no me valen tus embustes, me decías, cuando tú vas Candela, mira lo que digo, cuando tu vas yo ya he vuelto...”

Y volvías, vaya si volvías, siempre para leerme la cartilla, que eso también lo dices, que me la tienes que leer, que yo soy una ignorante, Paco. ¿O debo decir Francisco?, porque ahora así quieres que te conozcan, “que Paco no es de señores Candela”. Así dices. Mientras me llamas mil veces desde la oficina cambiando la voz, para ver como tomo los recados, si contesto que Paco no está, o no está Francisco. Y has escrito cien, quinientas, millones de veces sobre mi piel “Francisco, Francisco, Francisco...”. Y a fuerza de repetírmelo, a fuerza de sentirlo sobre mí, he aprendido a distinguir.

Aunque ahora que lo pienso, quizás lo he aprendido porque dentro de mi alma, aún hay ratos que me digo que Paco y Francisco no pueden ser la misma persona. Y es que nunca tuve tiempo de pensar tanto... El Paco con el que yo me casé no es así, ese extraño con el que ahora me acuesto y me levanto para volverme a acostar, ese extraño para el que cocino, para el que limpio la casa y con el que comparto el baño no es mi Paco, es otro, otro que no sé desde cuando tiene alquilado mi cuerpo y mi vida... Un alquiler que de vez en cuando cobro religiosamente, cobro en metálico y en especias. Pero siempre cobro, qué buen pagador has sido siempre.

Y aún no sé por qué. No sé cómo ni por qué hemos llegado hasta aquí. Como tampoco sé por qué salgo corriendo a por fideos finos, teniendo de tres clases distintas en casa. Como tampoco sé por qué de pronto mientras doy vueltas a esos fideos en la olla recuerdo que he soñado... Y no consigo recordar qué ha sido, sino que en un segundo me doy cuenta de que hasta esos sueños tenían color morado... Y eso escuece, eso duele más que todos los golpes, más que las quemaduras, eso duele dentro del  alma. Muy dentro. Y me rindo. 

Porque Paco lo que tú quieras pero tú en mis sueños no, mis sueños eran lo único que me quedaba...

Y ya sin sentir nada, sé que subí al máximo el fuego a sabiendas de que la sopa herviría, a sabiendas de cuánto te enfadaría Paco, a sabiendas de que esa sería la única forma de acabar con esta agonía de ir menguando poco a poco, siempre con el miedo de ir perdiendo todo, todo, la voluntad, la sombra y hasta los sueños.

Ya lo ves, anoche te despachaste bien Paco, pero yo también. Que lástima, se te acabó el entretenimiento marido, quizás yo ya no voy a poder jugar...

Pero una ultima cosa, sé bueno, anda, no corras más y solo contéstame a una cosa, ya sabes lo ignorante que soy...

Paco, dime ¿y cuándo uno se muere piensa?.

 
©Rocío Díaz Gómez

jueves, 22 de noviembre de 2012

De palabras y "Pipis"



Había una vez una loca de las palabras (o sea yo) que tenía que a ir a la farmacia... Había esa vez muuuucha gente en esa farmacia a la que fui. ¿Y que hace muchas veces uno cuando espera en una fila? Pues mirar por aquí, por allí, tarro arriba, tarro abajo. ¿Y que hace alguien, que además es una loca de las palabras, mientras mira? Pues va leyendo mentalmente las palabras sin apenas darse cuenta.

Pero sigamos con nuestra historia: Había una vez una loca de las palabras que estaba en una farmacia, cuando de pronto topa con una palabra familiar, muy familiar, una de esas de siempre, esa misma que te crees que jamás de los jamases vas a encontrar escrita en una estantería fina de una farmacia de bién: "Pipis". 



¡PIPIS! dice la loca de las palabras para sus adentros. ¡Qué gracia y lo escriben ahí! se sigue diciendo. Y como la loca de las palabras no se puede aguantar, saca su cámara de fotos y allí mismo, en la farmacia, y entre clientes y recetas de las que ahora se pagan, atrapa la palabra vivita y colando, y como si se tratara del gran botín, se la trae a su blog.

Y colorín, colorado aquí está el término encontrado.

Bueno, chorradas aparte, es cierto todo lo que he contado hasta aquí. Ahí estaba la palabra "pipis" tan campante en la estantería de la farmacia.

¡Y yo que pensaba que solo utilizaba esa palabra mi madre y mi abuela, y la madre de mi abuela...! vamos que era una de esas palabras de andar por casa, de brasero, de zapatillas...

¡Anda que no me queda por aprender...!

Porque buscamos en el diccionario de la Real Academia de la Lengua y encontramos:

pipi.

1. m. pipiolo.
2. m. coloq. piojo (‖ insecto hemíptero parásito de los mamíferos).

¡Viene en el diccionario!

Qué pipiolo, ni que pipiolo, se dice para sus adentros la loca de las palabras, un pipi es un piojo de toda la vida... ¡Pues claro que sí señores académicos, claro que sí, un diez por ustedes (y otro diez para mi señora madre que habla así de requetebién)!

martes, 20 de noviembre de 2012

Día Mundial del Niño. Muñoz Molina y Elvira Lindo




Hoy, 20 de noviembre de 2012, es el Día Universal del Niño.

He pensado que qué mejor día, para dejaros con un artículo de Antonio Muñoz Molina de su blog, del día 15 de noviembre, donde hablaba de un niño, el niño que inventó Elvira Lindo.

Sabéis de quién os hablo ¿verdad?

http://antoniomuñozmolina.es/2012/11/mejor-que-nunca/



Mejor que nunca

nov 15
2012

Ya no tan niño, pero todavía un niño: y no porque siga teniendo pocos años -¿once, doce ahora? Nunca estuvo muy clara su edad- sino porque es de esas personas que preservarán durante toda la vida un vínculo muy cercano con la infancia. Hacía más de diez años que no se sabía nada nuevo de él: la escritora que contaba la crónica de su vida, dice él, se marchó, irresponsablemente , a “la ciudad de los rascacielos” y dejó a su madre embarazada, todo interrumpido.

Ahora vuelve, pero no quiere que sigan llamándole Manolito, en un intento vano por ganarse un respeto que para él siempre será dudoso y difícil: es de esas personas destinadas a provocar ternura, o desdén, o a pasar inadvertidas entre los arrogantes, pero nunca a imponerse a los demás. Mejor Manolo, pide ahora, sin mucha convicción, sabiendo que aunque él insista y aunque parezca que logra algo al poco tiempo le volverán a llamar por el diminutivo.

En el mundo exterior han pasado más de diez años, pero en el suyo particular sólo tres, más o menos. Al comienzo de la segunda parte del Quijote no ha pasado ni un mes desde el final de la primera, pero entre una y otra hay una distancia de diez años. El tiempo pasa de otra manera en la literatura. El tiempo de los héroes de la cultura popular es un tiempo raro y casi siempre suspendido en el que ellos viven como en un burbuja, y por eso los admiramos tanto, y nos dan tanto consuelo, porque nos permiten cobijarnos brevemente en una temporalidad sin decadencia ni pérdida. Empieza una historieta de Calvin y Hobbes, de Charlie Brown, de Mafalda, y cuando llega al final la interrupción nos devuelve una y otra vez al principio, al mismo principio, a la vida intacta por la que no pasa el tiempo, la vida de Sherlock Holmes, la de Maigret, la de ese Nueva York de cuento que habitan Jerry Seinfeld y sus tres amigos, nunca del todo adultos, con sus pequeñas aventuras tan ordenadas como las viñetas en una página de tebeo.

Manolito es parecido a ellos, pero no exactamente como ellos. El tiempo ha pasado. No tanto como para expulsarlo de la niñez. Pero sí para que ocurra algún cambio decisivo, como esa hermana de la que su madre estaba embarazada hace once años pero que ahora tiene sólo tres, o esa seriedad estrambótica del sempiterno hermano pequeño, el Imbécil, al que en Estados Unidos hubo que cambiarle el nombre, para que no se traumatizaran los niños americanos. Los niños americanos pueden ver películas de gente descuartizada viva o convertida en pulpa sangrienta por una explosión pero no leer que a un personaje infantil le llaman Susana Bragasucias(tampoco los niños escandinavos, por cierto).

Manolito, o mejor Manolo, ha cambiado sutilmente: ha ganado en perspicacia sin perder la inocencia. Los dibujos de Emilio Urberuaga captan y explican muy bien esos cambios nada ostensibles. Y es el hablador de siempre, con una voz como no hay otra en la literatura de ahora mismo, tan rica en matices y en veladuras de sentido dentro de su naturalidad que pueden disfrutarla igual un niño y un adulto, como se ríen un niño y un adulto viendo a Chaplin o a los hermanos Marx y cada uno escucha o ve algo distinto y algo idéntico. Hay una oralidad extraordinaria en este nuevo Manolito -mejor Manolo, perdón- parecida y distinta a la de los anteriores, pero se ha acentuado una comicidad visual que ya existiía antes: ocurre algo digamos que en primer plano, una conversación, y un poco más allá hay personajes que gesticulan y hacen diabluras, como Chicco y Harpo en un margen de la pantalla mientras Groucho seduce a una millonaria jamona.

Manolito vive en un mundo que es tan exclusivamente suyo como el de Calvin o el de Seinfeld, pero también vive, y eso forma parte de su originalidad, en el mundo real de ahora mismo. La suya es una de esas familias que ni siquiera en los años más delirantes vivieron “por encima de nuestras posibilidades”. Ya pasaban apuros en los tiempos de la burbuja y ahora siguen pasándolos. La diferencia es que ya no habrá tantos lectores que encuentren exóticas sus estrecheces. Manolito, Manolo, está a un paso de dejar de ser niño, y a mí me gusta que aunque se haya hecho algo mayor siga suspendido en ese tiempo anterior a la adolescencia, acogido a la estabilidad perfecta de su familia, sus vecinos, su barrio. Algo de la melancolía del tiempo se filtra en esta nueva salida, pero es una melancolía tenue y mezclada con la risa, como sucede siempre en la comedia.

eo el libro y me acuerdo de una frase de Onetti que me gusta mucho, y que creo que tiene que ver con esa parte del carácter de Elvira del que brota el torrente limpio del habla de Manolito(o mejor Manolo):


“El hombre que no conserve algo de la infancia nunca podrá ser totalmente amigo mío”.








Las fotos de niños de esta entrada las tomé yo en Tailandia, este septiembre pasado.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Miliki






Cuando yo era pequeña solo teníamos una televisión en el comedor. Una tele no muy grande que tenía dos canales. Cada tarde yo llegaba vestida con mi uniforme azul marino y gris de las monjas, me quitaba de un tirón el verdugo blanco bien apretado que mi madre se empeñaba que llevara siempre para que no me dolieran tanto los oídos y con la coleta medio despeinada pero con el bocadillo en la mano, me hacía sitio como podía entre mis hermanos delante de la primera cadena de la tele para no perderme a los payasos. ¡Los payasos de la tele!

Había una vez... Y entraba Gaby, y luego todos los demás: Fofó, Miliki, Fofito y hasta ¡Milikito! con su  cencerro (quién lo diría ahora...).

¿Cómo están ustedeeeeeessss?

Más fuerte que no les oigo ¿Cómo están ustedeeees?

Y entonces entraba Don Pepito y Don José, nos picaba la nariz, la gallina Turuleca ponía un huevo, el chinito se declaraba de amol a la chinita y Manuela, era tan buena cocinera que le cantábamos Porrompompón Maanueeelaaaaaaaa...

Nosotros no teníamos radiador como Susanita, teníamos una estufa de butano que nos seguía por la casa calentando justo donde estábamos y dejando helado todo lo demás. El auto de Papá era un Seat 850 rojo, y aún faltaría mucho tiempo para que la barba de mis hermanos tuviera más de tres pelos. Pero que no nos faltaran los payasos, los payasos de la tele.

Hoy, 18 de noviembre de 2012, que cumple años Micky Mouse, también hemos sabido que se ha muerto Emilio Aragón, Miliki. Y qué penilla me ha dado, aunque haga ya muchos años que no vengo del colegio con el verdugo blanco apretándome la cabeza...

En fín.

Pasa el tiempo y nunca me han gustado los gorros. Pasa el tiempo y se ha muerto Emilio Aragón sí. Qué lástima. Pero Miliki no, Miliki no se va a morir nunca.







"Y nuestro amol así será: siempre, siempre igual..."

viernes, 16 de noviembre de 2012

Un ramillete de noticias literarias para un 16 de noviembre de 2012




"Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos."
 J.Saramago de Ensayo sobre la ceguera.

"Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio, que es bueno para mi salud. Pero nunca he oído a nadie decirle a un deportista: tienes que leer".
José Saramago


I

Hoy 16 de noviembre de 2012 es el aniversario del nacimiento de Saramago. Un 16 de noviembre de 1922 nació José de Sousa Saramago, escritor portugués y Premio Nobel de Literatura en 1998. Escribió, entre otras novelas, El Evangelio según Jesucristo (1991), Ensayo sobre la ceguera (1995), Todos los nombres (1997), La caverna (2000), El hombre duplicado (2002), Ensayo sobre la lucidez (2004) y El viaje del elefante (2009).

En 1998, cuando le concedieron el Nobel de Literatura, su discurso de aceptación del Nobel comenzaba así: "El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir....."

II  
Hoy 16 de noviembre de 2012 en un 'ranking' que continúa, una semana más, liderado por la trilogía erótica superventas 'Cincuenta sombras de Grey', seguida de 'Victus', de Albert Sánchez Piñol, destaca la entrada del flamante nuevo Premio Planeta "La marca del meridiano" de Lorenzo Silva, y el nuevo poemario de Joan Margarit "Es perd el senyal".
 
SOMNI D’UNA NIT D’ESTIU

Hem aturat el cotxe
vora un mur de xiprers.
Fa trenta anys que vivim junts.
Jo era un jove inexpert i tu una noia
desemparada i càlida.
L’ombra de l’última oportunitat
està ocultant la lluna.
Sóc un vell inexpert.
I tu una dona gran desemparada.



SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

Hemos parado el coche
junto a este largo muro de cipreses.
Hace treinta años que vivimos juntos.
Yo era un chico inexperto, tú una chica
desamparada y cálida.
Sombras de la última oportunidad
van cubriendo la luna.
Soy un viejo inexperto.
Tú, una mujer mayor desamparada.

Joan Margarit

http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/lorenzo-silva-joan-margarit-solidas-novedades-ranking-libros-2250567

III



Hoy 16 de noviembre de 2012 hemos sabido que el texto original del cuento «En este pueblo no hay ladrones», del colombiano Gabriel García Márquez, con correcciones y anotaciones del propio escritor, se subastará el próximo día 21 en la casa Christie's de Londres.






jueves, 15 de noviembre de 2012

El aula de Antonio Machado en Baeza


Me trasladé a Baeza, donde hoy resido. Mis aficiones son pasear y leer.
ANTONIO MACHADO
(Baeza, 1917)

 
Me gustó mucho Baeza, ciudad que ya tenía muchas ganas de conocer y que pude disfrutar bajo una lluvia pertinaz el mes pasado. Madre mía ¡lo que pudo llover! Pero qué brillante estaba, la verdad, tenía su encanto.
 
Y sobre todo me gustó mucho el aula de Antonio Machado en Baeza.
 
Bueno, Baeza está salpicado de historia machadiana y más cuando está de aniversario. El autor estuvo allí hace ¡100 años! porque justo este año se celebra el centenario de su paso por allí. Desde 1912 hasta 1919 dió clases en esa ciudad.

No me digais que no está bien esta clase de principios del siglo pasado... Es que me hinché a hacer fotos: este rincón de aquí, el de más allá, el otro... Y vamos que ya podréis haceros una idea de que no era tan grande...
 
Está en el Instituto "Santísima Trinidad" de Baeza, en lo que era la antigua Universidad, enclavada en un edificio renacentista del siglo XVI. Ya es historia ¿verdad?
 
En este aula impartió clases de frances el autor. Tenía 37 años cuando llegó y un sueldo de 2.500 pesetas. En las vitrinas están algunos documentos de su vida administrativa.

Bueno, os dejo con las fotos.
 












Fijaos, que debajo del pupitre tenía para calentarse...



La toma de posesión como profesor de ese Instituto



Mi paraguas, mi sombrero,
mi gabán…El aguacero
amaina…Vámonos, pues.

Es de noche. Se platica
al fondo de una botica.

—Yo no sé,
don José,
cómo son los liberales
tan perros, tan inmorales.

—¡Oh, tranquilícese usté!
...

Machado se reunía con otros sobresalientes de Baeza en una tertulia que se hacía en la rebotica de una Farmacia de un farmaceutico apellidado Almazán, que curiosamente también era profesor de gimnasia del Instituto. Aunque le costó unirse a ellos, porque al principio venía tan triste de Soria (donde se había quedado sin Leonor, su esposa) que le costaba relacionarse con sus vecinos.


Este es un artículo de un periódico de enero del 73  donde habla de la farmacia donde se reunían a hacer la tertulia, pero ya no existe.







lunes, 12 de noviembre de 2012

La tertulia literaria "El Rinconcillo"

Añadir leyenda    

Siguiendo con mi viaje por Granada (ya sabéis que el mes pasado, en octubre, estuve allí leyendo mis relatos invitada por "Encuentros Literarios" www.encuentrosliterarios.es ), quería dejaros dos fotos también con sabor a letras. 

Cuando estuvimos en la casa de García Lorca, en la Huerta de San Vicente, el señor de las entradas me dijo que podía acercarme a ver donde se reunía el poeta con otros literatos de la época. Era en el antiguo Café Alameda, en la Plaza del Campillo. Ahora es un restaurante que se llama Chikito, pero me dijo que allí había una placa recordando aquellas reuniones.

Aquí están las fotos de ese lugar.

He encontrado en internet un artículo del periódico Ideal que habla precisamente de ésto. Se titula "Las tertulias más granadas", jugando con el doble sentido de la palabra "Granada". Dejadme que os copie solo los parráfos que se refieren a este lugar. Aunque al final os dejo el enlace, por si os interesa, para que podais leer el artículo entero.

La reina de las tertulias tanto por la altura intelectual de sus componentes y su trascendencia allende las fronteras granadinas fue la de El Rinconcillo, que se desarrollaba en el Café Alameda, que estaba en la Plaza del Campillo, en una casa que hoy se encontraría junto al restaurante Chikito. Mora Guarnido describe el ambiente de aquel lugar en el libro 'Federico García Lorca y su mundo'. Se denominó de tal manera debido a que sus miembros se situaban al fondo del café, detrás de un pequeño tablado donde actuaba un quinteto musical, en un rincón que bien podría acoger a dos o tres mesas.

El personaje dinamizador, como se diría en la actualidad, de aquellas reuniones era Francisco Soriano Lapresa, un hombre leído y provocador de la 'carcundia', que abastecía a los jóvenes de literatura rusa y de lo último de la música europea contemporánea. Al grupo, además de los hermanos Federico y Francisco García Lorca, se sumaba Melchor Fernández Almagro, Antonio Gallego Burín, Miguel Pizarro Zambrano, el filólogo José Fernández-Montesinos, José María García Carrillo, Fernando de los Ríos, el arabista José Navarro Pardo, Manuel Ángeles Ortiz, Ismael González de la Serna, Hermenegildo Lanz, Juan Cristóbal, Ramón Pérez Roda, Luis Mariscal, Ángel Barrios y un jovencísimo Andrés Segovia. El compositor Manuel de Falla también frecuentó aquellos encuentros, aunque en muy pocas ocasiones porque era un maniático de los ruidos. Otro de los más veteranos de aquel jovencísimo grupo era el socialista Fernando de los Ríos, quien fuera ministro de Justicia e Instrucción Pública, y una especie de tutor de los hermanos García Lorca.


Fruto de esta tertulia es la creación de un poeta apócrifo, Isidoro Capdepón Fernández, cuyos textos se atribuyen a Lorca; y los primeros dibujos que de él se conocen. Los 'rinconcillistas' hicieron recibimientos 'apócrifos' a Capdepón, un poeta llegado de las 'Américas' y que venía a representar toda aquella poética que denostaban los jóvenes vanguardistas granadinos.


La tertulia acogió la llegada de personajes tan variopintos como Wels, Rudyard Kipling, Rubistein y Wanda Landovska. Entre los rinconcillistas visitantes se encontraba Nakayama Koichi, alias 'Nakita', 'Torero de Emoción', tal y como rezaban sus tarjetas de visita, y es que era un gran aficionado a los toros. Uno de los personajes escasamente mencionados era el camarero que atendía al rincón, Navarrico, quien había servido en los barcos de la Compañía Transatlántica y decía: «Yo sé llamar hijo de puta a una persona en cincuenta lenguas». Era parecido a la imagen del bufón 'Don Antonio el inglés', de Velázquez. Cuando los 'rinconcillistas' se la mostraron dijo: «Soy yo 'pintao', pero el malángel que lo hizo me pudo poner en un traje decente y no esas ropas de payaso».








domingo, 11 de noviembre de 2012

La dama de la furgoneta de Alan Bennett



La dama de la furgoneta. Alan Bennett

Anagrama (Barcelona, 2009)
92 páginas.


Tenía pendientes las reseñas de varios libros. Así que vamos a ello que ya tenemos una fila esperando...

El primero del que os quería hablar es de "La dama de la furgoneta" de Alan Bennett, que ya hace tiempo lo terminé.

Un libro curioso. Es una especie de libro de memorias donde el autor, el propio Bennett cuenta la historia de Miss Shepherd, una anciana medio chiflada, a quién tuvo alojada con furgoneta incluída en su jardín durante quince años. Sí, sí, en su mismo jardín. Es curioso ¿O no?

En un principio la mujer vivía en su calle, en la misma calle, dentro de su coche. A menudo los gamberros aporreaban su vehículo para meterse con ella. El caso es que en marzo de 1974 se impusieron restricciones de aparcamiento en Gloucester Crescent. Desde ese momentos los vecinos tenían preferencia para aparcar. Y allí en ese aparcamiento estaba Mis Shepherd. Los operarios tuvieron piedad y aguantaron hasta el límite antes de expulsar a la dama enloquecida, quien recibió un nuevo automóvil gracias a la desinteresada ayuda de Lady W. Entonces Bennett fue muy generoso e invitó a la pobre mujer a instalar su furgoneta con cuatro ruedas en su jardín, donde permaneció quince largos años.

“En cuanto aparcó la furgoneta, puso el freno de mano con tanta determinación que, como Excalibur, nunca pudo en adelante liberar, y se oxidó tan férreamente que diez años después, cuando vinieron a llevarse la furgoneta, la grúa municipal tuvo que izarla por encima del muro” (p. 27).

Le hizo semejante propuesta, según el escritor, por puro egoísmo, para quedarse más tranquilo. Pero las cosas se liaron de tal modo que, a las pocas semanas, la furgoneta descuajeringada de la mujer estaba instalada dentro del minúsculo jardín de Bennett. Y allí estuvo, hasta su muerte.

Y eso cuenta este libro, ésta estrámbotica historia. Esa conviviencia. Pero además lo hace de forma peculiar, no deja de sorprender.

Por ejemplo dice en el libro que la furgoneta estaba entre la verja del jardín y la puerta de la casa. Para entrar, los visitantes tenían que apretujarse para pasar por la trasera del vehículo y recorrer uno de sus lados. Bennett dice: "Si tenían mala suerte, se encontraban la portezuela de atrás abierta y a ella con sus gruesas piernas blancas colgando encima. Era difícil no ver el interior del vehículo, un revoltijo de ropas viejas, bolsas de plástico y sobras de comida (?). Los primeros años de su estancia en jardín, yo trataba de explicar a mis perplejos visitantes cómo se había producido aquella situación, pero al cabo de algún tiempo dejé de tomarme esta molestia, y si yo no mencionaba el asunto, nadie más lo hacía"

Ese es el argumento de la historia. Una historia real.

Y de esta forma nos adentra en todos los temas que toca: el deterioro de algunas personas: comida podrida, compresas usadas, costras de roña, gusanos... todo eso había dentro de la furgoneta. Habla de la enfermedad mental que lleva a este desorden de vida, del Síndrome de Diógenes. Habla de la peculiaridad de algunas relaciones humanas.

Todo ello contado en un tono amable, pues siempre habla de Miss Shepherd con respeto, compasión. Su forma de contarlo hace que el lector se acerque a esta señora, que según decía el cartero "A veces el olor te echa un poco para atrás", de forma positiva.


Los personajes, pues, son ellos dos. De un lado Miss Shepherd: católlica, malhumorada y anticomunista, leía con asiduidad la prensa y tenía sus propias opiniones sobre las noticias de actualidad, lo que le impulsó a escribir muchas cartas a personajes importantes como Margaret Thatcher, creyendo que sus sugerencias serian útiles para solucionar crisis y desajustes. Como fue ignorada pidió los documentos para fundar su propio partido político, el Fidelis Party. “Cuando me elijan, ¿usted cree que tendré que vivir en Downing Street o podré gobernar desde la furgoneta?” (p. 48). Esta mujer era todo un misterio, vestía estrafalariamente y se sentía incomprendida. A ratos, en la mayoría de las ocasiones, detestable y algunas otras veces simpática.

“En una ocasión, Coral Browne salía de mi casa con su marido, Vincent Price, y hablaban en voz baja. ‘Cierren el pico’, soltó la voz de la furgoneta. ‘Estoy intentando dormir’.

Por otro el mismo Bennet, que la toleraba e imponía normas y límites

Bennet, es un autor británico, que en 2003 recibió el British Book Award. Aquí en España tuvo múltiples elogios por Una lectora nada común, novela corta donde se atrevía a crear un personaje de la Reina Isabel II, apasionada bibliófila que veía alterada su cotidianidad mediante la sabiduría de la letra escrita. Bennett es conocido por su ingenioso sentido del humor.

Alan Bennett (caracterizado)
Alan Bennett (caracterizado)

Muerta Miss Sheperd quedó la duda de su vida anterior.

Hay una última parte de La dama de la furgoneta que es un añadido que el autor escribió en 1994 para contarnos su labor detectivesca en búsqueda de la identidad de su huésped. 


Un libro realmente muy curioso. Es corto, se lee rápido y con agrado por el tono en que está contado y lo inverosimil de la situación. 

viernes, 9 de noviembre de 2012

Letreros de la calle en ¡Granada!



Hoy os quería traer otra selección de letreros de la calle, nombres de locales, anuncios y demás para nuestra colección. Pero ésta la fui recogiendo en mi viaje a Granada, cuando mi lectura. Quería ofreceros una muestra variada de ellos, porque la verdad es que me traje en la cámara un montón, de todo tipo, pero tampoco es cuestión de bombardearos. 

Elijo unos pocos, a ver qué os parecen. 

El que encabeza esta entrada estaba en pleno centro de Granada en una zapatería. Y me gustó el juego de letras ¡desinIVAse! Qué bueno... Cómo me gustan estos malabarismos con las letras. Que se note que se lo han pensado... Muy bien.

El de debajo también os lo quería enseñar por curioso. ¡Fijaos bien! Actual, actual, ¡Ay la prima...! el juego que da. Y nunca mejor dicho, porque este cartel estaba en una administración de lotería. También por el centro de Granada, por la zona comercial de cerca de la Catedral.



Este de abajo ¿Cómo no traérmelo? Apartamentos ¡el que te dije!. ¡Claro! ¿Cuales van a ser si no? ¡El que te dije...!
Este estaba por la zona de el Bañuelo.


Estas fotos que quedan las tomé en la zona del Albaycin. Este Restaurante de debajo...¿Cómo no fotografiarlo? "El aljibe del Poeta". Aljibe, qué palabra tan bonita...


O ésta: "Sueños de Agua" un nombre muy, muy sugerente, muy poético para una tienda de artesanía.


Y por último quería también mostraros este anuncio que estaba en varios sitios del Albaycin. Dos personas que buscan a un "compi" para su piso ¿Pero no me digais que no se han trabajado su anuncio? Me gustó mucho. Y espero que a Marina y a Felipe no les importe que os lo haya traído, a ver si con un poco de suerte hasta les ayudamos en su búsqueda de compañero...




¿Que tal? ¿Os ha parecido una muestra variada?

jueves, 8 de noviembre de 2012

Cibercondría, una nueva palabra



Me llamo Rocío Díaz Gómez y soy cibercondríaca.

Pero poco ¿eh?

Lo suficiente para ponerme mala con lo que leo y dar corriendo a "escape"... y procurar olvidarme.

Bueno yo ya me he confesado, que no me habéis visto pero me he puesto mi mano tapándome los ojos y todo... ¿Alguien más quiere confesarse conmigo? Mirad que ésto de confesarse "a pachas" une mucho...

Bueno bromas aparte, hoy quería hablar de la palabra "Cibercondría". 

Una palabrota compuesta, efectivamente, de ciber e hipercondría. Un neologismo, una nueva palabra que no está aún en el diccionario de la Real Academia, pero que ya se utiliza muy a menudo.

Buscamos en la Rae hipocondría y encontramos:

hipocondría.
(De hipocondrio).
1. f. Med. Afección caracterizada por una gran sensibilidad del sistema nervioso con tristeza habitual y preocupación constante y angustiosa por la salud.

Entonces unimos esa preocupación constante y angustiosa por la salud, al mundo virtual ( o al prefijo "ciber") con el que estamos tan familiarizados y nos sale: Cibercondría. Es decir, la costumbre de diagnosticarse en la red.

¿Cuántos no vamos en cuánto nos notamos algo diferente en el cuerpo corriendo al Santo Google a ver qué nos dice...? Es bastante habitual y parece ser que eso ha aumentado la automedicación. 

¿Ordenador mío, tú que todo lo sabes, qué me pasa?

Bueno, pues a un mundo moderno, una palabra moderna: Cibercondría.

El lenguaje es algo vivo, muy vivo, que no para de cambiar. Está claro.


Os pego de nuevo el vínculo de otras palabras que hemos visto en este blog, por si os apetece volver a recordarlas:

Tanga, vesania, ahogadillas, intríngulis, mamotreto, en un periquete, tripisí, telele, arrechucho, deriva, derrota... muchas, incluso ¡infoxicada! otra muy parecida a la de hoy.

En fín, que ya hemos visto unas cuántas, aquí debajo las tenéis:

http://www.rociodiazgomez.blogspot.com.es/search/label/Mis%20palabras


martes, 6 de noviembre de 2012

Mitografías: Mitos en la Intimidad. Exposición de fotografía



"A los seis años pretendía ser cocinero, a los siete quería ser Napoleón. Desde entonces mis ambiciones no han hecho más que acrecentarse."
Dalí


¿Me dejáis que os recomiende una exposición?

Anda.. Venga...

Es de fotografías. De muuuchas fotografías. Y es de 10 mitos del siglo XX.

¿Ya habéis ido? Imagino que sí, que muchos de vosotros sí.



Mitografías: Mitos en la intimidad.

Pues estuve el sábado pasado y me gustó mucho. Me pareció muy entretenida. Y os la recomiendo a los que aún no la hayais visto.

240 fotografías íntimas, muchas de ellas inéditas, entre veinte o veinticinco de cada uno de los protagonistas de la exposición: 
Gestos, escenas de amistad, de familia, vida cotidiana. 

10 personas, diez personajes, que influyeron mucho en el siglo XX, que fueron contemporáneos y estuvieron unidos por el arte (Dalí, Picasso, Cela, Hemingway, María Callas, Chaplin), por la ciencia (Marie Curie y Einstein) o por la política (Gandhi, Churchill).


"A los doce años yo dibujaba como Rafael, el resto de mi vida he intentado aprender a pintar como un niño."
Atribuido a Picasso.


Se lleva un ratito verla, porque claro son bastantes fotografías, pero está curiosa, la verdad. Merece la pena. Me resultaba muy interesante.



Me gustan a mí las exposiciones que suele hacer la Fundación Canal (de Isabel II), tanto en la calle Mateo Inurria, como en Santa Engracia, suelen ser bastante interesantes. Ahora la Fundación ha cumplido ya su décimo aniversario. En este blog en la pestaña de "Sala de Exposiciones Canal Isabel II" he dejado ya reseña de unas cuántas.

En este caso, os adjunto el vínculo de la página de la Fundación Canal, porque hay muchas fotografías de la exposición que podéis ver, y también hay un vídeo que no está mal donde el Comisario de la Exposición José María Díaz-Maroto cuenta de qué va.

http://www.fundacioncanal.com/6368/ficha-mitografias/?par=exposiciones





Fundación Canal
C/ Mateo Inurria, 2

Entrada libre

A partir del 25 de octubre de 2012 y hasta el 5 de enero
Laborables y festivos: 11:00 h. a 20:00 h.
Miércoles: hasta las 15 h.

domingo, 4 de noviembre de 2012

"Se que me quieren porque me cuentan cuentos" Un relato de Rocío Díaz




Llueve, llueve sobre Madrid sin prisa, sin pausa, sin remedio.

Hay tantas cosas que a uno le apetece hacer cuando llueve: mirar por la ventana solo por ver deslizarse el agua, dejarse hipnotizar por las frágiles gotas que se tambalean bajo la barandilla. Leer en zapatillas. Escribir. Tejer. Ordenar papeles. Quedar con algún buen amigo ante un café humeante. Conversar. Arroparse...

Os dejo con uno de mis relatos por si os apetece arroparos con él. Es de lluvia, de cuentos, de un día como hoy. Me lo publicaron en el Diario de León, como finalista de un premio de relatos, en junio de 2008.

Tal vez ya lo haya colgado del blog, pero ni tan siquiera voy a comprobarlo. Qué importa, hoy, 4 de noviembre de 2012, lo he vuelto a releer y quería compartirlo con vosotros...





“Sé que me quieren
         porque me cuentan cuentos”



Mi Sole y yo hoy nos hemos sentado a inventar un cuento.

Estábamos las dos solas en casa. Silenciosas, aburridas, las dos mirando por la ventana. Llovía, llovía como si todas las nubes del mundo se hubieran puesto de acuerdo para deshacerse a la vez en una lluvia tormentosa y enfadada que se desplomaba en chaparrón sobre nuestro ánimo, empapuchándole como a papel mojado. Por eso le sugerí a mi Sole lo del cuento. Ella, al escucharme, me miró con los ojos brillantes pero enseguida ofreció una excusa para ni intentarlo: “Pero si yo no sé inventar cuentos...” dijo acabando fulminantemente  con mi sugerencia.

Pero yo conozco a mi Sole, y sé que no es fácil sorprenderla, ni entretenerla, ni convencerla para que abandone su actitud taciturna y su talante solitario. Por eso necesito disfrazarme con un entusiasmo que yo misma siento muy lejano, pero que sé que para sobrevivir a aquella tarde las dos necesitábamos como al agua que no dejaba de caer y caer y caer...

“Venga, le dije, algo se nos ocurrirá...” “No, mejor nos quedamos aquí viendo llover...” A mi Sole no le gusta esforzarse, ni colaborar, ni implicarse en nada que no sea la mera contemplación y sus perifrásticas circunstancias. “Yo no sé inventar cuentos...” decía una y otra vez excusándose sin dejar de mirar la lluvia. Así que tuve que tirar de ella para separarla de la ventana, tuve que arrastrarla hasta la salita y desplegar ante ella tantas alternativas como una cola de pavo real.

“Ya, ya lo sé..., dije con paciencia mientras la empujaba a sentarse a mi lado, por eso... Podríamos hacer una guija e invitar a los hermanos Grinn... ¿Qué te parece?” “No, no -dijo mi Sole- que sus personajes eran malos, muy malos ¿O no te acuerdas de Barba azul o la madre de Blancanieves...?” “Bueno –contesté armándome de paciencia- pues hacemos una guija e invitamos a Andersen... En sus cuentos había buenos y menos buenos, nunca malos...” “No, no -dijo entonces mi Sole- Andersen era poco original, solo se inspiraba en relatos populares...” “Bueno -contraataqué yo- pues entonces invitaremos a Perrault...” “No, no -dijo también mi Sole- Perrault era demasiado moralin, como los Grinn...” y sin esperar respuesta se levantó y otra vez se fue a mirar como llovía. Porque seguía lloviendo, lloviendo con una lluvia cabezona, indiferente a mis esfuerzos, una lluvia ingrata que casi parecía reírse de mis frustrados intentos por arrastrar a mi Sole lejos de ella...

“Vale... –me rendí yo- nada de guijas. Pero entonces nosotras mismas nos inventaremos a nuestros personajes...” “Que cosas tienes... ¿Pero es que no ves que ya están todos inventados?” Me contestó ella sin mirarme justo antes de que sonara un trueno que puso el mejor punto final a su interrogación retórica y amenazó con aplastar por completo mi fingido entusiasmo. ¿Ya están todos inventados? Y sin hablar me acerqué otra vez a su lado y muy cerquita de ella yo también me quedé contemplando la lluvia... ¿Todos inventados? Parecía que la tormenta se iba alejando, aún sonaban truenos, aún algún que otro rayo parecía iluminar el cielo gris, pero lo hacían cada vez de forma más tenue, cada vez los truenos parecían escucharse más en la lejanía... Pero la lluvia, como si quisiera demostrar que estaba allí, no dejaba de caer, constante, copiosa, infatigable, aplastante, odiosa.

“Pues... si ya están todos inventados, inventaremos otros... o mejor los reinventaremos...” dije yo con terquedad ante esa lluvia odiosa, fingiendo renovados ánimos, plantándole cara a esa enemiga húmeda que se estaba llevando a mi Sole a su terreno pantanoso y melancólico. “Pero ¿Qué dices?...” contestó ella. “Lo que oyes  -atajé yo-”. Y tirando de nuevo de ella me la volví a llevar conmigo hasta la salita, la volví a obligarse a que se sentara a mi lado y obligué a su atención a que se solidarizara con mi disfrazado buen humor.

Y decidí seguir marcándome faroles, al fin y al cabo, me dije, eso es inventar cuentos. Y aprovechándome de que mi Sole estaba desprevenida empecé a atacar: “Que te parecería..: ¿Un hada madrina sacándose un sobresueldo como majorette? ¿Una bella durmiente con insomnio...?¿Una maquina de la verdad llamada Pinocho? ¿Una princesa embarazada...? Mi Sole, no sé si apabullada o sorprendida por el bombardeo, apenas tenía tiempo de protestar... ¿Una blancanieves angoleña? ¿Una sirenita reivindicando un plus por humedad? ¿Un príncipe rosa...?...

De vez en cuando mi Sole amenazaba con levantarse para ir a mirar otra vez la lluvia que se empeña en seguir cayendo, insistente, pertinaz, incansable, tranquila y constante. Pero desde mi sillón yo seguía diciéndole: “Un soldado de plomo haciendo la prestación social, un patito feo con gripe aviar, el lobo de los cerditos aquejado de poca capacidad pulmonar, una cenicienta con el síndrome de Diógenes...

Y al final, hasta parecía que mi Sole me prestaba atención, parecía que por momentos olvidaba la lluvia. Jugamos al escondite con los personajes de siempre, al rescate con los que nos inventamos, al balón prisionero con los argumentos... Hasta que perdí de vista a mi Sole. “¿Sole? Sole que al escondite ya hemos jugado...”

Al principio me inquieté, pensé que de nuevo estaría mirando a esa lluvia ladina y sigilosa que espiaba nuestros cuentos. Pero cuando llegué a la ventana, allí no estaba. No estaban ni mi soledad ni la lluvia. Había dejado de llover y no me había dado ni cuenta. Solo quedaban titiritando algunas gotas colgando de las barandillas, balanceándose temblonas, a punto de caer, derrotadas ante un sol que comenzaba a reflejarse, a sacar brillos, a hacer muecas a un pavimento empapado.

Mi Sole, mi soledad se había ido... Y yo, quizás, y a pesar de ella y de la lluvia, hasta fui capaz de inventar un cuento, uno que no empezó nunca pero que puse a tender en estos folios.
 
©Rocío Díaz Gómez