lunes, 15 de octubre de 2018

Carmen de Burgos - Día de las Escritoras





"Carmen, con su sombrerito triste y con su hija siempre en brazos, hizo sus estudios de maestra superior, ganó sus oposiciones a Normales entreverando todo eso con artículos en todos lados y hasta escribiendo fajas en casa de una modista que tenía un periódico de modas. Carmen entonces era Carmen de Burgos y para dar variedad a su nombre empleaba los seudónimos ingenuos y románticos de «Raquel», «Honorine», «Marianela». Apenada, nerviosa, fatigada, escribía para vivir, hasta que por fin fue la primera «redactora» de periódico. Por entonces Augusto Figueroa, el gran periodista, le dijo un día, a la salida de El Diario Universal: «Usted debe firmar Colombine», y ella se llamó desde entonces «Colombine»"
Ramón Gómez de la Serna


"Defensora del divorcio, del sufragio universal, de la supresión de algunas leyes sexistas y del fomento de la libertad de la mujer a través de la educación y del asociacionismo." A Carmen de Burgos se le puede considerar la primera mujer periodista profesional. Fue una luchadora por sus derechos y por los de todas las mujeres, sin dejar de escribir nunca. 

En el barrio de Chamberí, en la calle Nicasio Gallego número 1, hay una placa en la última de las casas que vivió en Madrid. 


Hoy 15 de octubre es el día de las Escritoras.

Día de todas las que escriben, famosas y anónimas. De todas las que sienten que algo les bulle dentro y tienen que traducirlo a palabras. De todas las que pelean con el principio y el fín, con una frase y cada palabra.

Día de las que no podemos hacer otra cosa que sea mejor que escribir, aunque a veces hasta duela.






lunes, 8 de octubre de 2018

Julia




Tus buenos días todos los días del año.

Tu sonrisa cuando yo entraba en casa:
luminosa.

Tu mirada cuando yo cosía.
Tu silencio.
Tu forma de hablarme con los ojos.
Tu humor.
Tu fuerza de voluntad.
Tu ejemplo.
Tu miedo a la electricidad,
a los ladrones,
a que volviera sola a casa,
esa forma tuya perfecta de quererme.

Tú forma de escuchar mis dudas.
Tu decisión, que valía para las dos.
Tu miedo a que yo te cogiera
en brazos.
Tu bizcocho y tu ensalada de pimientos,
tus croquetas de huevo y atún,
y esas rosquillas tuyas que nunca sabré hacer
tan ricas, pero aún huelen en mi memoria.

Tu forma de mover la cabeza arriba y abajo, arriba y abajo,
sin hablar,
cuando sabías que algo no tenía solución.

Tu fuerza
Tus cuarenta kilos.
Tu voz.

Tu estar
Tu ser.

Tus buenas noches cada día del año,
cada año de mi vida,
mi vida entera.

Feliz no cumpleaños
mamá.

domingo, 7 de octubre de 2018

"Tuyo es el mañana" de Pablo Martín Sánchez



Habla pueblo habla
Tuyo es el mañana
Habla y no permitas
Que roben tu palabra
Habla pueblo habla


He terminado "Tuyo es el mañana" de Pablo Martín Sanchez pensando que me he leído una buena novela literariamente hablando.

Es una historia que transcurre en un solo día, el 18 de marzo del 1977, el día que nació el autor.

Pablo Martín Sánchez ya ha dicho en varias entrevistas que en sus novelas necesita partir de un dato suyo biográfico para arrancar con su libro. En su primera novela "El anarquista que se llamaba como yo" partió de un personaje que se llamaba exactamente como él. Y en éste caso parte de la fecha de su nacimiento, aunque la historia no tenga nada que ver con él.

Es una historia coral porque está contada por seis personajes muy, muy diferentes: un galgo llamado Solitario VI, un cuadro "Maria Dolores Ros de Olano y Figueroa", una estudiante de periodismo "Carlota", una niña "Clara", un profesor de universidad "Gerardo" que vivió en Chile el golpe contra Allende, y un empresario ya mayor, adinerado y crápula "José María Raich". Por tanto cada uno de ellos habla en primera persona  y va contando cada momento del día.

Con ellos el autor utiliza la técnica del multiperspectivismo, cada voz ofrece una perspectiva del mismo día.

Y después hay un bebé al que el narrador habla en segunda persona.

El lapso temporal de la novela es un solo día, ese 18 de marzo del 77. Un día de la transición española.

Los seis personajes se cruzan ese día, sus historias convergen y su vida cambia.

Es una novela donde se nota que se ha trabajado mucho la estructura. No parece una novela donde el autor ha empezado a contar una historia y se ha dejado llevar. No, aquí todo está medido. La estructura está muy pensada.

Aquí hay seis personajes y la estructura se divide en seis partes: Medianoche, madrugada, mañana, mediodía, tarde, noche. Y dentro de cada parte a su vez hay seis partes donde hablan cada uno de los personajes y las manillas del reloj van avanzando las 24 horas.

El título es un verso de la conocida canción "Habla pueblo habla", que se hizo tan famosa en esos años en los que ganó Adolfo Suarez las elecciones y se escuchaba tanto en la campaña.

Y aborda muchos temas esta novela: La venta de bebés, el conservadurismo, el acoso escolar, el maltrato a los animales, las dictaduras... Hay mucha miga y muy importante fluyendo debajo de la trama.

Está muy bien ambientada en aquellos años de la transición: Cruiff en el futbol, "Habla pueblo habla" en la música, Un, dos, tres y Felix Rodríguez de la Fuente en la televisión, el Grapo, Conesa, el recuerdo de las torturas chilenas en la política...   hasta el Tigretón.

Esta novela de la editorial Acantilado me la compré en una librería de Zaragoza donde me entregaron en mayo un premio por un relato. Es curioso y paradójico ¿verdad? que de ese acto literario yo me trajera esta novela que literariamente me ha parecido todo un acierto.

Había oído hablar ya de este autor y de este libro. Pero además me gustó la portada con esa foto en blanco y negro del galgo en plena carrera.

A mi modo de ver la historia está bien contada y es entretenida. El autor ha sabido dosificar los datos a lo largo de la trama, a pesar de ser un lapso de tiempo tan corto. Las voces están logradas en cada uno de los personajes. Están bien perfilados y son muy singulares, hasta el perro y el cuadro. El personaje del Galgo es mi favorito, me ha ganado. Aunque todos son muy reconocibles y creíbles.

La dedicatoria también es muy curiosa A.l.m.q.m.p. ¿A la madre que me parió?

Habrá que leer los relatos de este autor. Seguro que merecen la pena.




#Pablo Martín Sánchez #Tuyo es el mañana #Novela #Reseñas #Editorial Acantilado


martes, 2 de octubre de 2018

Faro de Grand Jardín en Saint Maló en Bretaña



Yo quería saber tu nombre.

Apareciste en la lejanía sin buscarte, por sorpresa, arrancándome una sonrisa. 

Si hubieras sido del tamaño que yo te veía, me hubiera agachado a cogerte entre mis dos manos, con cuidado, con infinito cuidado de no romperte. Eras perfecto. 

Fuerte, valiente, aguantando el bravo oleaje del océano. 

Infinitamente solo en medio del inmenso mar. 

Rodeado, resistiendo con dignidad, ganándote mi respeto.


Yo quería saber tu nombre.

Y busqué foto a foto, párrafo a párrafo, hasta que te encontré.

He visto imágenes tuyas más nítidas, donde se te puede admirar erguido sobre la roca donde creciste.

Dicen que tienes dos dormitorios, una cocina 
y una sala de vigilancia decorada de signos del zodiaco.

Dicen que naciste en 1865, aunque casi te hirieron de muerte los alemanes en agosto de 1944. 

Dicen que volviste a iluminar el horizonte durante el verano de 1950.

Dicen que ya estas automatizado.



No saben lo que dicen. No tienen ni idea.

Tú estás vivo.

Vivo.

Pero
No querías venir.
No querías estar tan cerca.

Y te volviste más borroso.
Cada vez más borroso.
Cada vez más.


Si hubieras sido del tamaño que yo te veía,
que te inventé,
te hubiera traído a casa.






#Faro de Grand Jardín en Saint Maló #Faros #Bretaña #Francia #Viajes

domingo, 30 de septiembre de 2018

Los letreros de Pompeya y Herculano


Pompeya - septiembre 2018
No lo puedes evitar.

Las palabras, los letreros pueden más que tú.

Serpientes de letras que te hipnotizan como a Mowgli, te atrapan, te arrastran.

Después de tantas entradas de nombres y letreros, cómo no dedicar una a aquellos letreros que ya estaban antes que tú, esperándote desde hace un montón de siglos para hipnotizarte y que te los llevaras, envolviéndote.

Los falos señalando en Pompeya el lugar donde estaba el Lupanar. Lupa en latín era prostituta.

Las jarras de vino en la calle más importante de Herculano, en lo que se cree que era una tienda donde se vendía vino y se decía el precio de éste.

El "have" o "ave" latino de bienvenida a la entrada de "La casa del Fauno" en Pompeya.

Y

El célebre "cave canem" o "cuidado con el perro" en la entrada de la casa "Del Poeta trágico" de Pompeya...


Cómo no dejarse atrapar por ellos.

Pompeya - septiembre 2018


Herculano - Septiembre 2018

Pompeya - septiembre 2018

Pompeya - septiembre 2018


#Pompeya #Herculano #Lupanar #Letreros de la calle

jueves, 27 de septiembre de 2018

Librerías de Francia. "La vuelta al mundo en 80 librerías"


Vennes
Han puesto una librería
con los libros muy baratos,
con un letrero que dice:
aqui se vende barato.


Pues hoy os traigo cuatro librerías más para nuestra colección de "La vuelta al mundo en 80 librerías", haciéndole un guiño al gran Julio Verne.

Me refiero a esa colección de mi blog donde vamos atesorando librerías con las que vamos topando a lo largo y ancho de este mundo.

Hoy tenemos cuatro especímenes recién cazados por tierras del Bretaña y Normandía, en la vecina Francia.

Preciosas todas, algunas por los edificios en los que están, esas casonas entramadas de vigas vistas, tan típicas y añejas. Otras por su encantador escaparate con cita de Lewis Carroll incluida.


¿No me digáis que no son dignas de coleccionarse?


Saint Malo




Rennes


Rouen


Os invito a que echéis un vistazo a toda la colección. Ya tenemos un buen montoncito de librerías:


http://rociodiazgomez.blogspot.com/search?q=Librer%C3%ADas



#Librerías #Bretaña y Normandía #Francia #Libros


lunes, 24 de septiembre de 2018

O sea, la de muletillas que usamos, ¿sabes? - Artículo de Lola Pons




Me llamo Rocío Díaz y soy "valeinómana".

Porque sí, porque a la que me descuido hablando me sale un "¿Vale?", sobre todo si estoy concertando una cita. Y lo sé, y vuelvo sobre mis frases una y otra vez, sobre todo en el guasap, buscando esos "vale" que se me escapan para apoyar mi conversación y quitar alguno que otro...

Y de todo esto trata el artículo que os traigo hoy: De "las muletillas" que utilizamos al hablar, cada uno las suyas, y de las que apenas nos damos cuenta.

He aprendido que ahora se las llama "marcadores discursivos"... Lo de "muletillas" era más gráfico ¿No creéis?

Es un artículo de Lola Pons y salió publicado en El País el pasado 19 de septiembre.

¡Vale! pues aquí os lo dejo.




O sea, la de muletillas que usamos, ¿sabes?

Bueno, yo diría que en las gramáticas del español moderno se conocen más bien como “marcadores discursivos”

GTRESONLINE


"En plan", "o sea", "digamos", "este", "en verdad", "¿sí o qué?", "tú sabes", "hombre"... ¿Cuál es tu muletilla? Las hay compartidas por todos los hablantes del español (como "mira" o "bueno"); las hay especializadas por zonas ("este", en el español americano mucho más frecuente que en el español europeo) y algunas son propias de una edad (como el desarrollo reciente de "en plan"); pero, de un tipo u otro, usamos estas expresiones a diario.
Llamamos coloquialmente a esas expresiones "muletillas" porque nos apoyamos en ellas, igual que el que se ayuda de un bastón o muleta o se auxilia de algún instrumento para poder seguir andando. Como si la conversación fuese un camino que transitamos, las muletillas nos sirven para sostenernos al hablar y orientan a nuestro interlocutor sobre nuestra actitud ante lo que estamos diciendo o para corregirnos ("he llegado a las siete, bueno, a las siete pasadas").
Usar esta clase de formas no es un recurso nuevo ni reciente en nuestro idioma. Palabras con valor de apoyo o de apelación al oyente han existido desde antiguo, aunque nuestros antepasados las llamaban de otra forma. Partiendo del nombre bordón (que significa "bastón alto en que apoyarse"), antiguamente eran denominadas bordones o bordoncillos. En los siglos XVI y XVII eran muletillas o bordones frases como "bien me entiendes", "ya digo", "sepa vuestra merced"... y causaban tanto fastidio como ahora a los que prescribían cómo se debía hablar.
En su Diálogo de la lengua de 1535, Juan de Valdés criticaba los “bordones de necios” y entre ellos subrayaba el abominable uso que algunos hacían de “¿entendeisme?” cuando “no les viene a la memoria el vocablo tan presto como sería menester y os lo dicen muchas veces sin haber cosa que importe entenderla”.
Todos tenemos una muletilla que repetimos más que otras, aunque esa querencia nos es más fácil verla en los demás que en nosotros mismos. Cuando los imitadores caracterizan a un personaje, tiran de muletillas para evocarlo: los expresidentes del gobierno Felipe González y José María Aznar eran imitados con "por consiguiente" y "mi(re) usted", respectivamente; Pedro Sánchez empieza a serlo con un "fíjese usted" con el que apela al entrevistador de manera constante.
Técnicamente estas palabras no se llaman muletillas; en las gramáticas del español moderno se conocen como “marcadores discursivos” y suelen tener etiquetas específicas según su significado: los hay de reacción (hombre, mujer, tío), de atenuación (bueno, yo diría, es como muy...) o de demanda (¿me entiendes?, ¿oyes?), entre otras denominaciones. A diferencia de los verbos, los adjetivos, los sustantivos y otras partes clásicas de la gramática que se estudian mucho y muy bien en las escuelas, los marcadores suelen recibir una atención más bien marginal en los libros de texto escolares y aunque en los últimos años los lingüistas los hemos empezado a estudiar con detalle y hay incluso diccionarios específicos dedicados a ellos, los marcadores siguen siendo considerados los elementos más raros e inclasificables de cualquier lengua. De hecho, entre las cosas más difíciles de aprender si estudias un segundo idioma están estas partículas o marcadores discursivos.
Esa rareza o marginalidad tiene que ver en parte con su significado poco explícito: todos sabemos lo que significa hombre pero cuando un profesor dice a su grupo de estudiantes “Callaos, hombre ya”, usa "hombre" en singular para aludir a un grupo plural; algo parecido ocurre si, hablando justamente con una mujer, le pedimos: "Hombre, no me digas eso". Cuando una palabra se mete en el peligroso camino de trabajar como marcador discursivo suspende su significado habitual y se hace invariable en género y número.
Pero es que, además, ese camino está siendo iniciado constantemente por palabras nuevas, por lo que es difícil hacer un repertorio cerrado de marcadores de nuestra lengua. Así como hay marcadores que lo fueron ayer y hoy (el entendeisme que criticaba Valdés en el XVI es el hermano del airado ¿me entiendes? con el que tapa bocas Belén Esteban), otros han iniciado su camino en fecha tan reciente que podemos recorrer su historia simplemente hurgando en la memoria de nuestros mayores. La forma "o sea" se ha usado históricamente en español para reformular algo (“no quedan plazas para estudiar italiano, o sea, se ha llenado ya ese curso”), pero en el siglo XX se empezó a utilizar a final de frase para situarse ante lo dicho, reforzándolo o suavizándolo: “Luis me ha dejado por teléfono. Es un impresentable, o sea”. Es un uso que iniciaron los hablantes nacidos en la segunda mitad del siglo XX.
Similar es lo ocurrido en el español de España desde los años 80 con la palabra venga para ir acabando una charla o cerrar un acuerdo. Este segundo uso se ha desarrollado recientemente, de hecho hablantes de español ausentes un tiempo del país lo vieron como insólito cuando a su vuelta se toparon con ese nuevo valor de "venga".
Usar estas expresiones no es correcto ni incorrecto en sí mismo: censurar esta clase de palabras o desaprobar su uso sería como reprochar que usemos verbos, adjetivos o un sonido concreto, o como prohibir que utilizáramos en las conversaciones los típicos elementos de apoyo (eh, umm). Sí es lógico recomendar que en determinados ámbitos nos esmeremos en no abusar de ellas. Como ya sabemos, la lengua es un edificio y manejarla es recorrer con soltura todas las plantas posibles. Pues bien, hay plantas en que determinados marcadores o el uso constante de ellos puede resultar disonante. Conque, bueno, pues eso es lo que quería explicar de las muletillas y tal. Digamos que voy terminando, tú me entiendes, ¿no?


#Artículos #Lenguaje coloquial #Muletillas