domingo, 19 de agosto de 2018

Tour de fantasmas por Madrid



¿Preparado para pasar miedo? dice la invitación de Madrid Ghost Tour para que te unas a su visita porMadrid y sus fantasmas.

Pero no pasas miedo, según Noah nuestro guía, el que pasa miedo es él cuando comprueba que de lass 14 personas que tenía apuntadas, nos presentamos 47 en el punto de encuentro. 

Sí, por supuesto que sí, demasiadas personas para una visita guíada en la que se supone que 25 es el número máximo. Pero no pasó nada, solo lo notamos un poco en la primera parada, en el punto de encuentro de la Plaza Mayor. Y aún así como nuestro guía llevaba micrófono se le escuchó.

Tal y cómo nos dijo el resto de las paradas fueron mucho más silenciosas y se le escuchaba perfectamente. Y las dos horas prometidas se conviertieron en tres de lo entretenidos que nos tuvo a todos con sus historias de las leyendas de los fantasmas y edificios de Madrid.

Quién fue pensando que solo iba a saber de espíritus quizás se decepcionó, porque la visita es muchísimo más. Toca mucha historia de Madrid, de sus reyes y sus edificios. De sus leyendas y dimes y diretes.

Mucha información contada de forma amena por un guía, Noah, con el que daba gusto pasear Madrid una noche de sábado de agosto porque estaba todo el rato pendiente de que no te aburrieras, de que te sentaras un buen rato para que se te hiciera llevadero, y de contarte mucho más de lo que te habían prometido.

La Plaza Mayor, el palacio de los Cañete, el Palacio Real, la Iglesia de San Ginés, La casa de las Siete Chimeneas y el Palacio de Linares. Todos por fuera pero qué entrenido y qué ameno. 

Un acierto. 

 
#Visitas guiadas #Madrid

sábado, 18 de agosto de 2018

Biblioteca Pública Municipal Mercedes Gaibrois en Tarifa (Cádiz)



Nada más verla pensé que sería perfecta para la colección de "La vuelta al mundo en 80 bibliotecas" del blog.

La descubrimos por casualidad paseando por Tarifa, y relucía al atardecer, como vestida para recibir visitas, la nuestra.

No necesitaba hacer nada especial. En la plaza Santa María, una plaza recoleta y tranquila estaba alojada, ocupaba un edificio de estilo neo mudéjar de primeros del siglo XX, qué lujo. Y fue fundada en el año 1958.

Debe su nombre a la escritora Mercedes Gaibrois de Ballesteros.

Mercedes Gaibrois Riaño (París, 18 de septiembre de 1891-Madrid, 25 de enero de 1960), más conocida como Mercedes Gaibrois de Ballesteros fue una escritora, erudita e historiadora colombiana nacionalizada española.


Sus orígenes fueron internacionales, su abuelo paterno era originario de la Suiza francófona, su bisabuela fue inglesa y el resto de sus ascendientes nacieron y vivieron en Colombia. Sus primeros años los repartió entre París y Bogotá, ciudad esta última donde realizó sus primeros estudios. En esos primeros años prendió en Mercedes Gaibrois el amor por las lecturas históricas que ya nunca abandonaría.Su educación fue autodidacta, no alcanzó titulación académica alguna, en su lugar recibió clases en su casa por profesoras particulares que le fueron dando una exquisita educación.

Fueron muchos los reconocimientos que recibió gracias a su labor investigadora: correspondiente de la Academia de Buenas Letras de Barcelona y de la Sociedad de Americanistas de París; primer miembro femenino de la Real Academia de la Historia, desde el 24 de febrero de 1935, y bibliotecaria perpetua de esta institución. En 1933 recibió la valiosa condecoración colombiana de la Orden de Bogotá, que al ser obtenida por primera vez por una mujer, precisó la reforma de sus estatutos y un acuerdo especial del Parlamento de aquel país.

http://www.rah.es/10339-2/


Así que la biblioteca necesitaba ser incluida en nuestra colección particular de bibliotecas por méritos propios.


Y mi blog contentísimo, un regalo.







miércoles, 15 de agosto de 2018

Tres años ya





El mundo no se paró.
Las manillas de todos los relojes del mundo
siguen girando.
Y nosotros con ellas.

Pero estate tranquila.
Estamos bien. Todos estamos bien.

Aunque el mundo es un lugar infinitamente peor
desde que te fuiste.



lunes, 13 de agosto de 2018

El bunker de Zahara de los Atunes


Nos gustaba divisarlo en la lejanía desde el Faro de Camarinal.
Admirar ese enclave privilegiado en el que estaba situado, entre dos playas larguísimas
y sobre unas rocas casi en medio del mar.

Veraneábamos en Barbate, en Zahara de los Atunes, en Atlanterra, donde el bunker.
Nos gustaba ir dando nuestras coordenadas así, cómo si fuéramos abriendo muñecas rusas, empequeñeciendo ese mundo paradisíaco hasta hacerlo manejable.

Si es que tenía algo de manejable un viejo bunker militar de los años 40 que hablaba de un pasado de intrigas durante la II Guerra Mundial, un pasado de enclaves estratégicos e invasiones anfibias, pero que ahora estaba abandonado a su suerte en medio de esas aguas frescas y cristalinas.

Primero jugábamos a hacer carreras y llegar hasta él.
Trepar las rocas sobre las que se elevaba su estructura rectilínea de hormigón y, gracias a la cuerda que alguien había dejado colgada, lograr entrar en su vientre sucio pero misterioso.
No nos costaba nada imaginar ametralladoras y hasta algún cañón,
para nuestra mente infantil y despierta no había nada más atractivo ni sugerente en todo el entorno donde quemar nuestras energías.

Con el tiempo solo íbamos paseando toda la orilla,
acercándonos a él despacio,
conversando mientras nuestros pies hacían el difícil camino sobre la tierra mojada
y los pedacitos de caracolas que el mar enfurecido había olvidado en ella.
Había que caminar mucho hasta tenerlo cerca,
caminar mucho hasta ir distinguiéndolo cada vez más nítido desafiando al oleaje,
más grande, más raro allí colocado.
Pero eso te aseguraba poca compañía y tranquilidad absoluta
en la pequeña cala resguardada del levante.
 Ideal para aquellos primeros encuentros románticos de nuestra adolescencia. 

 










jueves, 9 de agosto de 2018

"Lejos del corazón" de Lorenzo Silva



"Era ya de noche cuando recogí a mi hijo en casa de mi madre y le cedí el volante de mi coche, para fuera él quién lo llevara hasta la ciudad donde vivía su abuela. Durante el viaje se interesó por la investigación en la que había estado enfrascado las dos últimas semanas. Por primera vez en su vida, le conté lo que había hecho con todo lujo de detalles. A fin de cuentas, ya no era el niño a quién tenía el deber de no mezclar con el dolor que veía en mi trabajo, sino un hombre a quién debía preparar para soportar el espectáculo de la crueldad humana sin dejar que le debilitara ni le envileciese. Él mismo percibió la diferencia y no me hizo tantas preguntas como solía cuando era más pequeño; se contentó con lo que le conté, que todo lo que creí que importaba saber para entender cuanto yo entendía de aquella historia.
-Hay una idea a la que se ha rendido demasiada gente -le dije-. Pasa por ser una buena idea, una idea astuta incluso, pero una historia como esta te hace ver lo destructiva que puede ser. Viene a decir, la idea en cuestión, que lo que a uno le conviene es siempre legítimo; que lo que puedes hacer, porque tienes los medios o la oportunidad, y te gusta o te apetece o te renta, tienes también el derecho a hacerlo.
-¿A que te refieres, en concreto? -me preguntó.
- A que la gente se ha hecho a tomar lo que tiene a mano, y más si siente que no mira nadie y no siente el daño que pueda hacerle a otro. Pero la vida no es eso: la vida es encontrar un deber. Uno personal, que tú te creas y descubras por ti mismo, no el que otro quiera ponerte. Y a ese deber dárselo todo, pase lo que pase: te festejen o te maldigan, ganes o pierdas, cuando te recompense y cuando sea tu cruz."


Hace veinte años que Lorenzo Silva escribió su primer libro policíaco con la pareja de guardias civiles Ruben Bevilacqua y Virgina Chamorro titulado "El lejano país de los estanques" que me gustó tanto que ya me convertí en incondicional.

Por supuesto no todos los libros de ellos me han llegado por igual, siempre recuerdo como especiales  el tercero "La niebla y la doncella" o el quinto "La reina sin espejo", por ejemplo. Pero ya se sabe que en esto hay mucho de gustos personales o del momento en que justo lo leas.

Lo que creo que no varía es que todos están muy bien escritos. Están bien repartidos los materiales para la intriga, y los personajes tanto los de siempre como los que van surgiendo en cada nueva trama están tan bien perfilados que los ves moverse. En algunos habrá más acción que en otros, pero subyace siempre un poso muy reflexivo que encarna el protagonista Bevilaqua.

"Quizá el mayor reto del arte de vivir consista en haber descubierto una manera de seguir prendido a los días cuando la vida empieza a mandarte señales de que has empezado a serle prescindible. Y quizá no exista una señal comparable a la que me tocó recibir aquella mañana en la explanada barrida por el viento glacial que bajaba de la sierra: la de ver a uno como tú, pero mejor armado, más limpio y con más hambre de todo, en el sitio exacto que tú ocupaste años atrás".

Acabo de terminar el último de la serie "Lejos del corazón" y voy a considerarlo como uno de los que más me han entretenido y conmovido.

Me he reencontrado con estos dos personajes y veo que ambos han madurado muy bien. Rubén Bevilacqua es de más o menos de mi edad y vamos por la vida paralelos cumpliendo años, además de que estudió Psícología como yo. No lo puedo evitar, siento debilidad por este personaje sesudo con un mundo interior tan rico. Pero Virgi (Virginia Chamorro) tampoco está madurando nada mal. Se ha convertido en una mujer interesante e inteligente. Yo creo que el autor con mucho acierto y prudencia, novela a novela, ha sabido ir haciendo crecer a esta pareja de guardias civiles, tallándoles de forma brillante a la medida de las experiencias personales y profesionales que les están tocando vivir.

En esta ocasión el autor nos presenta un nuevo caso policial, muy actual, como siempre, y ambientado en el campo de Gibraltar, Algeciras, el Estrecho, toda esa zona con tanto movimiento tanto delictivo como de inmigración. El mundo del narcotráfico anida en ella y hay tanta implicación, que por parte de las autoridades no es nada fácil controlar.

Esta nueva novela toca un tema tan en boga como la delincuencia en el ciberespacio. Ese terreno vasto donde parece que cuesta menos delinquir porque no tienes delante de ti a las víctimas. La facilidad con que se puede llegar a cada uno de nosotros gracias a internet, lo fácil que es hacer que cada uno pague sin darse ni cuenta. Se apuntan muchos otros importantes temas: la inmigración y  la juventud actual con ese dominio increíble de las tecnologías, por ejemplo. Y sobre todo el miedo y la codicia en la base de todos.

El argumento comienza cuando tienen que ir a investigar el secuestro de un joven de 25 años, informático, con antecedentes de delitos informáticos. Su familia ha pagado el rescate pero no lo han soltado, lo que nos lleva a pensar lo peor.

No quiero contar mucho para no decir de más. Pero a mí me ha entretenido mucho.

Como siempre el estilo un poco denso de escritura de Lorenzo Silva está presente. Esas comeduras de tarro de Bevilacqua, sus reflexiones tan bien argumentadas, su forma de ver la realidad tan templada, cada vez más serena.

El autor nos ha mostrado ese mundo delictivo que hay detrás de lo virtual: el blanqueo del dinero, las criptomonedas, el paraíso fiscal de Gibraltar tan cerca. Ha reflejado a la sociedad actual, esa parte de nuestra juventud enormemente preparada en las tecnologías, tanto, que les resulta fácil aprovecharlo para hacerse ricos rozando más o menos la ilegalidad. Me ha resultado muy interesante todo lo que me ha contado sobre estos temas. Pero además me ha parecido que no deja a un lado la cuestión sentimental. Es una novela con mucha carga de nostalgia, y más carga afectiva que en otras novelas de la saga, creo yo. Me parece muy acertada la forma en que el autor describe los sentimientos, cómo los muestra. Es una novela policíaca muy completa.

"Aunque con el tiempo había ganado malicia, jamás se había permitido convertirla en retorcimiento. Seguía siendo tan limpia y tan de verdad como aquella veinteañera pudorosa que muchos años atrás habían puesto a mis órdenes, sólo que ahora era mucho más fuerte. En ella, bien que lo sabía, tenía uno de los puntales de mi fortuna".

En fin, que qué gusto recuperar a Lorenzo Silva con Bevilacqua y Chamorro.
Cuánto lo he disfrutado.



domingo, 5 de agosto de 2018

Veletas y días felices


Cádiz. Junio 2018


Había días que nos mirábamos al espejo
y no reconocíamos la cara que nos contemplaba.
Días que no habían nacido para pensar ni decidir.

Entonces,
nos desenroscábamos la cabeza con cuidado
 y la dejábamos dentro de la vitrina donde teníamos la vajilla buena.

Respirábamos profundo y 
echábamos a andar sin más rumbo
que el señalado por la primera veleta que encontrábamos.
Hasta que tropezábamos con la segunda
y cambiábamos nuestra dirección,
que duraría hasta dar con la tercera, 
y luego la cuarta, la quinta, la...
dejándonos llevar.

Y así, solo así,
recordábamos los días felices.

Conil de la Frontera. Junio 2018



Mazagón. Julio 2018

Faro (Portugal) Julio 2018

Almancil (Portugal) Julio 2018

viernes, 3 de agosto de 2018

Los nombres de las tiendas, enésima parte. Por los pueblos de Cai...


Mari, qué buena tarde la de ayer...

Mira que te cuente: Comenzamos con el cafelito en "La taberna de Maikel". Una taberna de siempre, muy chica sí, pero con un nombre de lo más internacional, porque nosotras lo valemos y da mucho "glamur", ¿se dice así no?, decir que estuvimos con "Maikel".

De ahí, y ya más contentas, hicimos una paradita en "El tobarato" donde nos gastamos "los cuartos" que llevábamos y los que no llevábamos, que mañana a ver si nos pasamos otra vez y le pagamos al muchacho lo que nos fíó, que mira que no nos conocía y lo requetebien que se portó con nosotras que nos volvimos locas con lo barato que tenía todo...

Y más contentas que ná, con nuestro humilde "botín" de "El tobarato", cómo no podía ser de otra manera,  terminamos en el bar "Hasta aquí llegué", donde nos jartamos de pescaíto frito, puntillitas, tortilla de camarones... y todo lo que se nos apeteció... Qué te voy a contar, que estaba todo para rechupetearnos los dedos. 

Ay Mari, qué buena tarde hija por los pueblecitos de Cai, qué buena...