domingo, 25 de septiembre de 2016

Casa de Rosalía de Castro en La Coruña



Me gusta mucho visitar las casas de los escritores: Dónde vivían, dónde escribían... En el blog tenemos reunidas todas las reseñas de esas visitas bajo la etiqueta "CASAS ESCRITORES", por si os apetece echar un vistazo a las que ya tenemos reunidas, que son unas cuántas.

 Hoy quería dedicar esta entrada a otra de esas casas. Aunque en este caso no se puede visitar, solo se puede ver desde fuera.

Me estoy refiriendo a la casa de Rosalía de Castro en el casco histórico de la ciudad de La Coruña. Una placa te avisa de que has llegado, está en la calle del Príncipe, en el núm. 3.

No es la casa donde nació la escritora, sino donde vivió desde finales del 1870 hasta el año 1875. La placa te dice que aquí vivió con sus hijos y su esposo en 1873, pero buscando información sobre ella he encontrado que lo hizo durante esos años.

La casa es un edificio construído en el siglo XVIII con cinco plantas, de unos 180 metros cuadrados cada una, con un jardín anexo. El matrimonio Murguía vivió en uno de los pisos, porque a Manuel Murguía le nombraron Jefe del Archivo del Reino de Galicia. Aquí también nació la quinta hija del matrimonio, Amara.

La casa en la actualidad no se puede visitar, como ya os he dicho. Su historia ha sido azarosa. En los años noventa "albergó un local de hostelería, con el nombre de Casa Rosalía, en el que se daban cita poetas y escritores participantes en encuentros literarios en la ciudad o los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo". Fue propiedad de la Caixa Galicia que lo adquirió en el año 2004, hasta que lo cedió en el año 2007 a la Academia Real de Galicia que quería convertirlo en un nuevo centro cultural.

Pero al final por falta de dinero la RAG no pudo afrontar las obras que se necesitaba hacer en la casa para reconvertila en centro cultural y tuvo que devolvérseo a sus antiguos dueños, la antigua Caixa Galicia, y ahora Afundación, que son quiénes están haciendo obras ahora en ella. Parece ser que estaban arreglando los tejados y las bajantes principalmente y luego demás obras de mantenimiento.

Ojalá que algún día esta casa pueda dedicarse a fines culturales.





viernes, 23 de septiembre de 2016

Man en Camelle. Museo y Casa


 Hace muchos años, la primera vez que viajé a la Costa de la Muerte, y conocí Camelle, también conocí a Man. 

Man en realidad se llamaba Manfred Gnädinger, y era un artista alemán que se había afincado cerca de la playa. Allí se había hecho una casa y allí, vestido únicamente con un taparrabos, se dedicaba a hacer unas curiosas construcciones alrededor de la casa en la que vivía. Teníais que haberlo visto, alto, delgado, muy delgado, con el pelo y la barba larga, y su escasa indumentaria moviéndose por su Museo al Aire libre...

Parece ser que había llegado allí en los años sesenta, en 1962 más concretamente, y desde entonces, al principio con oposición de los vecinos que no entendían por qué tenía que establecerse ese peculiar hombrecillo en su pueblo alterándoles... se había quedado. Dicen que al principio era mucho más corpulento, e iba bien vestido. También dicen que fue debido a un fracaso sentimental con una maestra del lugar por lo que terminó aislado en ese terrenito en la costa, que había comprado, y donde hizo su peculiar comunión con el mar y con la naturaleza.

Sí, Man, el amante del medio ambiente, había llegado para quedarse e inventar su peculiar edén con sus obras de arte hechas de piedras, botellas, conchas... Cincelaba las rocas con figuras geométricas, utilizaba las pinturas, las fotografías... y su ingenio.

Si tú le visitabas, costaba un euro entrar, y otro si querías hacer fotos, te dejaba una libretita para que le hicieras un dibujo. He leído que decía que “en cada papel está el alma de cada uno y mi objetivo es hacer un gran rascacielos con todas ellas”. Fuimos tres amigas, y la verdad es que yo no entré, pero una de mis amigas sí que le dejó su dibujito. 

Cuando la desgracia del naufragio del Prestige, gran parte de su obra al aire libre quedó teñida de negro, Man se deprimió por el desastre del Medio Ambiente y finalmente murió en 2002. Dicen que de pena.

Yo decir que esto no deber limpiarse nunca. Ser episodio de la historia. Quedar así debe, para todos recordar quién es hombre” “Dolor mucho dolor, porque el hombre no querer a hombre, ni querer a mar, ni querer peces, ni querer a playas”. 


Este verano he vuelto a Camelle, y por supuesto he vuelto a visitar a Man. Después de tantos años me ha gustado mucho hacerlo. Ahora sus vecinos le guardan memoria con un Museo a donde trasladaron todo lo que pudieron salvar de su casa. 

En él se puede ver gran parte de su obra. Muchos de los autorretratos que se hizo están allí, podéis verlo en las fotos.




También se pueden admirar las figuras que hacía con los botes de plástico, con las conchas, con los huesos de los animales, artilugios de pesca, con los distintos elementos que recogía de aquí y de allá, y con los que trabajaba.


Por supuesto están todas sus libretitas. Montones y montones de ellas. Se consideran ahora cuadernos de artista.





Junto a todo ello también estaban sus libros, libros de arte y de otras disciplinas.





Si seguís caminando hacia el mar llegareis a lo que queda de la casa de Man. En el Museo nos dijeron que claro, tan cerca del mar, con el clima que tienen tan extremo, esos vientos, esas olas, pues al ir pasando los años se va erosionando todo, y se va deteriorando. 

Pero aún quedan algunas de sus esculturas de roca en pie, quedan también sus figuras geométricas, la mayoría con forma de círculo que tanto le gustaban. 

Si vais a Camelle no dejéis de visitar a Man.




He encontrado este vídeo, por si os apetece saber más sobre Man y sus circunstancias, está muy bien.


https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=a39fdhGJrsg




miércoles, 21 de septiembre de 2016

Llega el otoño...




"En el Quijote, por ejemplo, hallamos cinco estaciones: «... a la primavera sigue el verano, al verano el estío, al estío el otoño y al otoño el invierno ya! invierno la primavera.» Y es que Cervantes utiliza los nombres de las estaciones en su sentido etimológico. Primavera significa literalmente ~



Comienza el otoño.

Leo en el artículo "Divertimento filológico del otoño" que la palabra "otoño" etimologicamente parece que viene del latín "augeo amnus", época de brote, tiempo de brote de las plantas. No tiene nada que ver con el sol, o el clima cómo si ocurre con los demás nombres de las estaciones. De aquí vendrían palabras como retoñar, o retoño. E incluso palabras como auge.

Parece ser que en las lenguas romances todas heredan la palabra otoño del mismo modo, en portugués, en italiano, en francés y en inglés se dice muy parecido porque sus términos vienen también de la misma palabra: outono, autumno, automne, autumm... Menos en catalán que se dice "tardor".

Leo también en el mismo artículo anterior, que nuestros poetas, Juan Ramón Jiménez y Machado han mostrado en sus poemas predilección por el otoño.

Otoño, triste príncipe.
de ojos celestes y cabellos áureos,
todo vestido de brocado negro,
cori hojas amarillas en las manos -

J.R. Jiménez.


El cárdeno otoño
no tiene leyendas
para mi. Los salmos
de las frondas muertas,
jamás he escuchado,
que el viento se lleva.
Yo no sé los salmos
de las hojas secas,
sino el sueño verde
de la amarga tierra. («Otoño» en Poesías Sueltas, 1898-1907)

Machado



Ojalá que ocurra lo de los dibujos, ojalá que como caen las hojas, nos caigan muchas y buenas lecturas, escrituras, y todo lo relacionado con ellas en este otoño que comienza. 




¿Cruzamos los dedos?



sábado, 17 de septiembre de 2016

Una curiosidad en Portugal, en Tavira


Hoy me vais a permitir que os deje con una imagen de algo que me hizo mucha gracia.

Se trata de una imagen que vale más que mil palabras.

Es una parada de autobús en Portugal.

Parece que el autobus suele tardar... ¿No?


jueves, 15 de septiembre de 2016

Los ángeles de hielo de Toni Hill



Bueno pues terminé de leer "Los ángeles de hielo" de Toni Hill y me gustó mucho.

Tenía un poco de apresión por si no me gustaba tanto como me había gustado su trilogía anterior, la que comenzaba con "El verano de los juguetes muertos", la trilogía del inspector Héctor Salgado. 

Pero la verdad es que sí que me ha gustado bastante. Y aunque no tiene nada que ver con la trilogía anterior me ha tenido muy, muy entretenida. 

Pero comencemos a reseñarla un poco.

Os copio el argumento que podemos leer en cualquier página que hable del libro: 

"Barcelona, 1916. A sus veintisiete años, Frederic Mayol ha dejado atrás una vida cómoda en la esplendorosa Viena y la traumática participación en una guerra que sigue asolando Europa. Psiquiatra y seguidor de las teorías psicoanalíticas, se enfrenta a su futuro puesto en un sanatorio ubicado en un tranquilo pueblo pesquero cercano a Barcelona, un enclave perfecto para superar los horrores vividos en el frente. Pero la clínica y sus alrededores no resultan ser tan idílicos como pensaba. Las sombras de un siniestro pasado se ciernen sobre los ángeles que decoran la fachada del edificio, como si quisieran revivir los acontecimientos que sucedieron en la casa siete años atrás..."

Yo creo que el tema que subyace a toda la novela es la maldad. Y teniendo en cuenta que la novela arranca con un condenado a morir en el garrote vil, que clama que es inocente, pues enseguida nos damos cuenta de que "vamos por mal camino"...

La novela tiene tres narradores principales: El doctor Freixas, el antiguo jefe del protagonista Frederic en el psiquiátrico donde éste estuvo trabajando. En éste caso es un narrador en primera persona. Después podemos hablar de un narrador en tercera persona que nos cuenta la trama desde que el protagonista Frederic, llega a Barcelona. Este narrador en tercera persona es el narrador omnisciente que todo lo sabe. Aquí la narración está salpicada de diálogos que dan mucha fluidez al relato. Y además incorpora las cartas que el protagonista se cruza con Anna Freud. Y por último tenemos un tercer narrador, que es la voz de Águeda la Directora del Internado para señoritas que ocupa años antes el mismo edificio que luego será psiquiátrico, y que nos cuenta la historia según la va escribiendo en su diario. Luego también es una primera persona con todo el sesgo al contar la historia que eso conlleva.

Esta variedad de narradores ofrece al lector una visión multiperspectivista de los sucesos que narran la novela de forma muy rica. 

Por otra parte se rompe el ritmo temporal, la trama va hacia delante y hacia atrás. Con lo cual también eso imprime mucho ritmo a la narración. El primer narrador, el doctor Freixas, nos cuenta su historia en 1930. La parte del segundo narrador, el omnisciente va desde 1916 hasta 1920 aproximadamente. Y la visión del diario de Águeda, la tercera narradora, cuenta unos hechos que sucedieron mucho antes hacia 1908.

Luego el escritor ha sabido introducir en la escritura muchos recursos estilísticos desde el punto de vista formal que ha enriquecido la lectura. Tenemos diarios, cartas, narración en tercera persona... 

Los personajes están bien perfilados. Son creíbles. 

En cuánto a la ambientación de la novela, es típicamente gótica. La atmosfera está muy conseguida. Tenemos elementos en el paisaje que enseguida nos centran en ella: Un edificio enorme con figuras de ángeles en la fachada, que fue el proyecto de un hotel que no llegó a ser porque se arruinó el dueño. Después fue un internado de señoritas donde ocurrió un desgraciado incendio. Y al final es un psiquiátrico... Además de eso tenemos algunos pasajes que claramente nos llevan a momentos de tensión con escenas casi sobrenaturales. La ambientación se desarrolla entre la Barcelona de principios del siglo pasado, donde empiezan las revueltas trabajadoras y Viena mientras está ocurriendo la Primera Guerra Mundial.

El autor ha dosificado bien los ingredientes de la intriga, ha creado varias tramas que al final van a ir confluyendo en una sola. Quizás lo que menos me ha gustado ha sido el final, le he encontrado un poco apresurado. Aunque por otra parte me ha gustado el detalle de que el narrador que comienza y cierra la trama te cuente que ha sido de algunos protagonistas. 

En fin, que me ha gustado esta novela. Me ha parecido muy entretenida. Me ha tenido muy pillada con su intriga y los giros que ha ido imponiendo el autor. 

Me gusta la forma de escribir de este autor Toni Hill, por ahora todo lo que he leído de él me ha gustado bastante.


lunes, 12 de septiembre de 2016

"El cielo que me tienes prometido" de Ana Diosdado


El viernes pasado, 9 de septiembre, estuve por primera vez en un encuentro con el público previo a la asistencia a una representación en el Teatro María Guerrero de Madrid.



Fue muy interesante, la verdad. Era en la sala Margarita Xirgú, que está en la primera planta, una sala pequeñita cuyo acceso es libre. La sala estuvo más concurrida de lo que yo pensaba. El tema del encuentro era Ana Diosdado, porque se esta celebrando un ciclo de actividades como homenaje a esta autora con motivo del primer aniversario de su fallecimiento. Este ciclo está organizado por la SGAE y el Centro Dramático Nacional.



En el encuentro se habló de Ana Diosdado como escritora de novela y de teatro. A cargo de la disertación sobre esta tema estuvo Pedro Villora, periodista y escritor. Y después se centraron en la obra de teatro a la que íbamos a asistir. El productor fue quién habló de ellos, Salvador Collado, quién también se la había encargado escribir a la autora. La moderadora fue Miriam Gómez. 

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Nos faltó tiempo, se pasó enseguida, era muy entretenido y ameno. El tiempo hablando de la obra de Ana Diosdado se pasó volando, y después también era interesante saber de dónde había surgido la obra de teatro que íbamos a ver, cual fue su origen, cual el ánimo de la escritora al inventarla, y cómo se tomaba de en serio los ensayos, sin querer perderse ni uno a pesar de su enfermedad. Muy, muy interesante.

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Me gustó después también "El cielo que me tienes prometido", la última obra de teatro que escribió y dirigió Ana Diosdado. El argumento es el encuentro entre Teresa de Jesús y la Princesa de Éboli, tras morir el marido de ésta última, y su pretensión de tomar el hábito en el Monasterio de Pastrana. La novela parte de un hecho histórico que realmente tuvo lugar, aunque la autora inventó el choque tuvo que haber entre ellas, debido a su fuerte carácter.



El tema que subyace a toda la obra es el amor. El amor a Dios, el amor entre marido y mujer, el primer amor. El amor divino frente al profano. Encarnado en los tres personajes femeninos de la obra: Maria Teresa de Jesús, La Princesa de Éboli y Mariana, una sirvienta de ésta última. 

Me gustó mucho el trabajo de las tres actrices, cada una muy metida en su papel. Maria José Goyanes es una Teresa de Jesús asentada, mayor, con un monólogo pausado que te va atrapando. La joven Mariana es Elisa Mouliaá, vehemente, simpática, un encanto, qué bien lo hace. Y la Princesa de Éboli es Irene Arcos, destrozada por la muerte del marido, pero sin perder su clase de Princesa. Me gustaron las tres, las vi muy creibles en su papel. Y la voz de Emilio Gutierrez Caba recitando versos de San Juan de la Cruz, era muy buen contrapunto. La escenografía muy, muy sencilla, sin embargo resultó efectiva. Me gustó.


El cielo que me tienes prometido
Texto y dirección: Ana Diosdado. 
Escenografía y vestuario: Alfonso Barajas. 
 Iluminación: Rafael Echeverz. 
Intérpretes: María José Goyanes, Irene Arcos, Elisa Mouliaá y Emilio Gutiérrez Caba (voz en off). Teatro María Guerrero. Madrid