jueves, 17 de enero de 2019

"Recuerdos" una obra de teatro de improvisación en la Sala PlotPoint




En una foto que nunca existió están las cuatro en fila india ocupando los bancos de la última fila de aquella clase de COU. En la pizarra está Elsa, la de latín, o mejor dicho, está hablando el de Arte, sí, el profesor de Arte, con el que sufrían tanto pero que también les hacía reir. Qué profesor tan intenso era. 

En esa foto que nunca existió seguramente están temiendo que el de Arte se fije en cualquiera de ellas, que las ponga en evidencia, era de lengua afilada, un buen profesor, un profesor estupendo que sabía muchísimo y lo transmitía genial, pero qué peligro tenía, era de lengua muuuuy afilada:
"¡Señor Leroy que hace saltando sobre las mesas!"

Treinta y tantos años después, de vez en cuando, vuelven a sentarse en fila india como en los bancos de aquella clase, codo con codo, solo que ahora lo procuran hacer para ir al teatro. Una buena costumbre que ojalá no aparquen nunca.

En aquella ocasión se decidieron por una obra de improvisación "Recuerdos" en una pequeña sala de Madrid, por la zona de Embajadores, sí en esa calle que hay tantas salas pequeñas, en esta ocasión era en la sala PlotPoint.

Salieron contentas, charlando sobre ella, buena señal.

La verdad es que era curioso. Cuando entraron les pidieron que escribieran un recuerdo en un papelito. Y después pasó uno de los actores con un cofrecito donde los iba metiendo. Cuando ya tuvo todos, se subió al escenario y sacó al azar seis de ellos, uno por cada uno de los actores. Y los leyó en voz alta.

Después los seis actores se pusieron en corro de espaldas al público para hacer un pequeño cónclave, para inmediatamente después comenzar a improvisar varias obras que se iban cruzando, unas más serias, otras más cómicas, pero cada una dedicada a uno de los recuerdos escogidos.


Fue curioso, actuaban bien. 



 ¿Cómo lo harán? Algo tienen que tener de base ¿no? se decían. Deberíamos volver otro día para comparar, también se dijeron. Son buenos, improvisan rápidamente, con toda naturalidad.

Fue una actuación original, entretenida, dinámica. Desde luego recomendable, concluyeron.

Y mientras sus voces se perdían entre los pasillos del metro se les podía escuchar haciendo planes para una próxima quedada, otra obra de teatro estaría bien, sí, volver a estar sentadas en fila india, codo con codo, cómo cuando compartian aquella última fila de bancos en una clase de COU. 

Como estaban sentadas en una fotografía que nunca existió.


#Recuerdos en la Sala PlotPoint
#Teatro

lunes, 14 de enero de 2019

El bolso de Blixen de Jesús Marchamalo, ilustrado por Antonio Santos


"La cura para todo es siempre agua saldada:
el sudor, las lágrimas, el mar"
Karen Blixen


Una delicia.

Así resumirías uno de los tres tesoros que trajeron los Reyes Magos. 

"El bolso de Blixen" escrito por Jesús Marchamalo e ilustrado por Antonio Santos es un retrato de la vida de Karen Blixen, la autora de "Memorias de Africa".

Ella, que era tan delgada como este librito, fue tan grande como es éste. 

Así comienza:

"Hay una foto suya con Marilyn Monroe tomada en Nueva York en febrero de 1959. Marilyn esplendorosa, inmensamente rubia, con un elegante, carnal, vestido negro escotado como un escaparate y una estola de piel sobre los hombros. La baronesa, sentada a su lado sobre un descalzador, minúscula, los ojos negros, vivos, perfilados de khol y una sonrisa exánime..."

46 páginas donde te van contando la historia de esta baronesa a quién no puedes evitar ponerle la cara de Meryl Strep, así es el cine, y que no sabes por qué te parece tan misteriosa e interesante. Y además contado por Marchamalo como si te llevara en volandas por la existencia de la escritora mostrándote a pinceladas, detalles de esa vida, a veces feliz, a veces no tanto, pero que se te antoja tan sugerente.

Marchamalo se detiene en "las pequeñas cosas" de Karen Blixen, en su forma de ser y la de los que la rodearon, y lo hace de tal forma, con tanta precisión en los adjetivos, que vuelves a ver Africa y a la avioneta de Denys estrellándose, vuelves a sentir el frío de su Dinamarca, y el de su habitación donde se transformó en Isak Dinesen, ves a la Blixen de antes y después de la película, o mejor dicho de su libro.

Marchamalo transmite mucho en los pocos minutos en que tú te lo lees. 

Y tú terminas "El bolso de Blixen" pensando: 
46 páginas apenas, qué lástima que sea tan corto.






Los Reyes Magos del 2019

#Jesús Marchamalo, escritor.
#Antonio Santos, ilustrador.
#Marilyn Monroe
#Karen Blixen
#"El bolso de Blixen"

viernes, 11 de enero de 2019

Concierto de música celta de navidad en Alcalá de Henares




Hay recuerdos que se quedan clavados con dos chinchetas invisibles al corcho de nuestra biografía. Recuerdos que sobreviven al paso del tiempo y la desmemoria.

Despeinados y agotados volvíamos de la acampada de fin de curso de 3º de BUP.
Alameda y las tiendas de campaña, la profe de Historia y su hijo,
las canciones con la guitarra en torno al fuego.
Las risas, los amigos, los amores:
Nosotros.  

NOSOTROS con mayúsculas.
Y a la intemperie, los sentimientos que aún no habíamos aprendido a domesticar.

Volvíamos de la acampada de 3º de BUP y Jaime comenzaba a tocar la flauta.

Miércoles 28 de diciembre de 2018.
Catedral de Alcalá de Henares
Boys of the Hills y la Celtic Chamber Orchestra les presentan en concierto “Atlantic Sound”. Una travesía musical llena de misterio y belleza, con una propuesta de sonidos marineros con guiños al barroco evocando una música que nos recuerda a historias de piratas y sirenas en una travesía desde Irlanda. 

Jaime Muñoz del grupo La Musgaña colaborando con ellos.



Solo habían pasado 35 años desde aquella acampada.
Y NOSOTROS con mayúsculas.













Fotografía gentileza de Mariano Dévora.


#Concierto música celta.
#Recomendación músical.
#Amistad
#Jaime Múñoz y La Musgaña
#Boys of the Hills y la Celtic Chamber Orchestra 
#Atlantic Sound

lunes, 7 de enero de 2019

Aquellos libros salvaron el día de Reyes




Una vez hubo una víspera del día de Reyes muy triste.

La vida se había empapado de pena.

No había ilusión, no había sorpresas, no había regalos preparados.


Entonces tu madre cogió el monedero y dijo: Abrigaos que nos vamos al Corte Inglés.

Una vez allí, cada hermano pudo escoger tres o cuatro libros que quisiera.

Tú escogiste los de Enyd Blyton.

Aquellos libros salvaron ese día de Reyes.


Todavía necesitas que,

traigan los regalos que traigan,

los Reyes Magos no olviden tus libros.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Las felicitaciones de Navidad



Nada más entrar en el portal supe que algo había cambiado.

Sin embargo por más que miré a mi alrededor no encontraba nada fuera de lugar, la planta de plástico estaba en su sitio y la alfombra desgastada seguía resignada su suerte ahora bajo mis pies.

Es verdad que el suelo estaba moderadamente limpio, supuse que había venido la señora de la limpieza, por fin.
Pero no, no era eso lo que notaba.
¿Quizá una atmósfera de calidez? ¿Más luminosidad? Pero si ultimamente la niebla se había quedado a vivir en nuestra ciudad, no tenía mucho sentido. ¿Qué era lo que yo notaba?

Seguí mirando a mi alrededor y, sin querer, mi mirada se detuvo en los buzones. Seguían uniformados e impasibles como siempre.

¿Cómo siempre?


¿No estaba mi buzón más brillante que los demás? Me acerqué más a él. ¿No tenía su abertura más alargada por las comisuras? Miré a los demás y después a él varias veces. ¿Cómo podía ser? Volví a mirarlos de nuevo, primero a todos, luego al mío. No había duda, era distinto. Era como... ¿Si sonriera?


Me apresuré a sacar la llave, abrí mi buzón corriendo, y entre las cartas habituales de facturas y publicidad encontré el tesoro.


Un tesoro de colores brillantes y letra manuscrita. Un tesoro plano pero profundo. Un raro ejemplar a punto de extinguirse.


Y lo tenía yo.


¿¡Cómo no iba a sonreír mi buzón?!




#Felicitaciones de Navidad
#Christmas
#Navidad
#Amistad


domingo, 23 de diciembre de 2018

"Magia" relato navideño de Rocío Díaz Gómez



Quería dejaros con uno de mis relatos navideños. 

Obtuvo el primer premio el año pasado, en diciembre de 2017, en Navalmoral de la Mata, en su certamen de Cuentos de Navidad organizado por Radio Navalmoral-Cadena Cope.

Es un relato mágico, como la Navidad. Porque todo está en nuestra mirada.

Feliz Navidad amigos del blog

Magia
Traemos las bolsas llenitas de huellas. Señor Pérez ya estamos en casa. ¿Dónde se habrá metido? Ah, está aquí. Mire lo que traemos: ¡Huellas! Montones y montones de huellas. Fuimos a la playa y mire, de todos los tamaños y maneras, por si acaso. Asómese Señor Pérez, asómese... ¡Vaya...! qué pena, se descolocaron. Con lo que costó cogerlas y el cuidado que pusimos al guardarlas. Bueno, lo importante es que están ahí. Ahora hay que hacerlas sitio, a ver dónde, hay siempre tantas cosas que traer... ¡Vaya por Dios! Ya están llamando a la puerta. Todos los días igual. Qué vecindad. ¿No pueden estar en sus cosas sin ocuparse de la vida de los demás? “QUE NO ES ARENA, QUE SON HUELLAS...” No saben ni lo que ven. ¿Qué puedes esperar de la gente que no sabe ni mirar? Arena dicen... ¡Pues anda que no se ve que son huellas!  
Aquí mismo se quedan, encima de estos sacos de frases. A ver cómo andamos de género. Un buen paquete de “Aunque solo sea un pellizquito…”, otro aún más grande de “Para tapar agujeros…”,  otro casi del mismo tamaño de “A ver si me quita de trabajar…” y otro bien llenito de: “Por lo menos quitarse la hipoteca…”. Señor Pérez ya lo ve, tenemos variedad y bastantes de la primera tanda. A ver en el otro saco. Un montón enorme de “Hoy es el día de la salud” y otro un poco más pequeño pero también considerable de “No hay mejor lotería que el trabajo y la economía”. Hay menos variedad es cierto, pero suficientes de cada una. Ay Señor Pérez que jaleo con tanto preparativo, pero es que no podemos descuidarnos que se nos echa el día encima… Ah sí, tiene usted razón, qué cabeza, revisemos el saco de los números: Del 13 y del 69 tenemos de sobra. Y a ver… Sí el 7 también. Aquí hay un grupo de impares y otro de primos, unos cuántos números feos, otros cuántos de los bajitos, y sí al fondo hay ciertas fechas concretas de este año. Genial. No le pueden faltar a nadie ni nuestras frases ni nuestros números. Un momento ¡¿Los sonidos!? Señor Pérez ¿Dónde teníamos los sonidos guardados? Aquí no, aquí tampoco… ¿Dónde los habremos puesto? No se quede mirando ¡y busque! Pero qué animal es usted, menuda ayuda, déjese de tanta carrera, que tirará algo y eche una pata... Ah ¡aquí están! Como no ocupan nada se habían colado aquí detrás. A ver: El inconfundible del bombo y el soniquete de los niños de San Ildefonso. ¿Cuántos hay? Muy bien, suficientes. Y a ver los demás: El de descorchar una botella, el de cristal del brindis, los petardos, señor Pérez qué odioso es éste, pero tiene usted razón tampoco nos puede faltar, por supuesto “campanas”, algún soniquete de villancicos y el más importante ¡el de los caramelos chocando contra el suelo!, sí también ¡aquí está! Qué requetebién. Un abrazo señor Pérez vamos a celebrarlo. Ay no, no, pare, pare animal, que nos hará caer, pare, ¡pare! Le dije un abrazo, solo un abrazo, y no que se meta entre la ropa, me hace cosquillas, es usted imposible, venga salga, salga, salgaaaaa que nos caemos, nos caeeeeemooos… 
 ¡Usted perdone Doña Olvido! No queríamos incordiarla… Qué genio, si apenas hemos rozado su tela. Está usted siempre tan ocupada, a ocho manos venga a tejer y a tejer ¡cómo no incordiarla en algún momento! Pues claro que lo comprendemos, hay ocasiones en que es usted tan necesaria... Respetándonos todos, cada uno con su tarea, se puede vivir en paz. Si muchos de esos de allá afuera que aporrean la puerta siguieran nuestro ejemplo, cuánto ganaríamos todos. Nada mujer siga con su tarea que nosotros seguiremos con la nuestra.
¡Vaya se me cayó...! Que pena... Por hacer sitio a las huellas. Con la de círculos que teníamos aquí en este barreño. Que lástima se perdieron la mayoría, con lo concéntricos y transparentes que eran… Han salido rodando y salpicándolo todo. ¿Qué se juega señor Pérez a que vuelven a aporrearnos la puerta? Seguro que algún círculo ha escapado rodando, rodando y se ha colado por debajo de la puerta. Y cómo no saben ni lo que ven, dirán que ya hemos vuelto a dejar algún grifo abierto. ¿Lo ve? No falla. ¡¡Que no es agua que son círculos!! Lo que decíamos: ¿Qué puedes esperar de la gente que no sabe mirar? Pues es una tarea recogerlos: esperar que lleguen los muchachos, esperar que jueguen a tirar piedras y sobre todo esquivarlas mientras se recogen los círculos... ¡Malditos chavales! con esa mala educación que tienen ahora. En cuánto nos ven, nos tiran las piedras a nosotros: ¡Viejo loco, cara moco! gritan los desvergonzados. Jodíos críos qué puntería tienen, cómo aciertan a veces. ¡Ay Señor Pérez que día más cansino nos espera mañana! Vienen las vacaciones y termina el cole. Ha llovido pues ahí les tiene mañana tirando piedras para hacer círculos en los charcos. Son críos, es lo que toca. Pero a ver, y nosotros detrás, guardándolos para poder después prestárselos al pobrecillo a quién no le salen bien, que no se convierta en el hazmerreir… Bueno ya parece que no aporrean la puerta. Pero no nos engañemos: Por el momento. Volverán, son incansables. Siempre buscan alguna excusa para volver: “Que si se nos ha caído algo en el portal, que si lo hemos manchado, que si huele...” No ven más allá de sus narices. Pero nosotros Señor Pérez aquí inmutables, como el faro contra las mareas. Parece que ahora nos dejarán descansar. Estamos muertos de cansancio. Los días previos hay siempre tanto que acarrear, tanto que preparar... Y luego guárdalo con cuidadito para que no quite sitio al otro, mire usté lo que ha pasado con las huellas, que hemos perdido algunos círculos. Y después de ocuparnos de las cosas, ¡¡Viene ocuparse de las personas!! Lo peor. No podemos bajar la guardia señor Perez, que esta historia ya no es como era...  
Ahora empezando por la climatología, que ya ni nieva ni ná... ¡Con la de granizos que hemos esquivado! Las panderetas y las zambombas resulta que están muy vistas señor Pérez. Y los críos... los críos cada vez lo ponen más difícil. ¿Ha leído usted las cartas que escriben de unos años a acá? Unos juguetes que no hay quién entienda, que te vuelves loco para encontrarlos, que cuestan un dineral, qué pesan lo que nadie sabe. Y ¡que no se te olviden las pilas! sin pilas, estás perdido. ¿Qué ha sido de esos juguetes artesanos? Manuales, sencillitos... ¡Los de toda la vida! No había tanto catálogo, ni tanta variedad, pero todo el mundo entendía de qué hablábamos. Una bicicleta, un balón, una muñeca era una muñeca. Lo de toda la vida. Ahora ¡la Biblia en verso! Qué clase de futuros adultos estamos educando… ¿Qué fue de aquello tan cursi de los sentimientos y la ternura? Pues eso, Señor Pérez: algo muy, muy cursi.  No, no mueva usted los bigotes con esa indiferencia, que hay días que ya se está muy cansado. Porque esa es otra: ¡la de cosas que piden! Antes veías en las cartas uno o dos regalitos, como mucho tres porque egoistones, no nos vamos a engañar,  siempre hubo. Pero ahora... ahora escriben páginas y páginas. Y eso cuando escriben... que la mayoría se coge éste o aquel catálogo y con poner una cruz, lo tienen resuelto. Ya no es que no lean ¡es que no escriben! Ponen cruces. Ay señor Pérez risa me da, risa por no llorar. ¿No los ha oído usted nunca? Me lo pido, me lo pido, me lo pido... ese es el nuevo villancico.  Por cierto, hay que revisar ese sonido, apuntadlo. ¡Que no falte!
Un momento: ¿Qué es ese ruido? Pero no puede ser, si apenas ha dado tiempo a preparar nada... ¡Ay Señor Pérez quítese de encima! ¡Pesado! ¡Ande usté por ahí, a por algún diente perdido, leñe! Siempre correteando por encima de todo. ¡Pero por Dios qué griterío hay ahí fuera! Ya toca ocuparnos de las personas. Que sí, que ya vamos… ¿Pero qué escándalo es ese.? “YAAAA, QUE YAAAA...” Bueno, vamos a tranquilizarnos. Sí, es cierto, no tenemos horario. Y llegadas éstas épocas tan nostálgicas más. Pero háganse cargo, en algún momento tenemos que ir a por mercancía, clasificarla, guardarla... A ver, sin apelotonarse, por favor, por favor hagan fila. Pero ¿Cuántos son? Qué barbaridad... A ver, por orden y despacito vayan pensando cada uno qué perdieron el año pasado...
Bueno, bueno... Pues sí que empezamos hoy bien la jornada. No hace falta ni que hable, sus ojos, su expresión, sus hombros, su andar, “su todo” señor mío lo dice, sin necesidad de que diga ni una sola palabra. ¿Lo ha pensado bien? ¿No hay solución? No hay cosa que nos moleste más que tener que pasarle con la compañera... Mírela, mírela, cuando se pone así es insoportable. ¿No la ve? ya se está frotando sus ocho patitas con gesto de: “Ya viene otro...” Vamos a intentarlo, ande... A lo mejor entre todas estas cosas están sus recuerdos más bonitos. Mire, mire, tenemos muchas palabras, hágame caso, las palabras combinadas con las disculpas es un conjuntito que en cualquier época siempre resulta... No, ya lo ha intentado. ¿Lágrimas? A veces las lágrimas (no siempre, es verdad, bueno casi nunca, es cierto) Pero a veces... a veces, un poquito de voluntad y unas lagrimitas... Tenemos unos frascos llenos de ellas... Tampoco. Pues no deja usted recursos... Si está tan convencido de que no hay nada ya que hacer... Pues nada pase por allí, que le atenderá mi compañera, acérquese a aquel rincón que está deseando, ya la ve, deseandito está de tomarle medidas... No se preocupe tiene telarañas suficientes para todos sus malos recuerdos y los de todos estos señores si lo necesitan... Claro que sí hombre, tendrá tantos metros de olvido cómo necesite.
El siguiente... ¿Sombras? Creo que al final del verano pasado recogimos alguna, no sabemos si era despistada o espabilada, pero allí estaba, durmiendo entre las tumbonas. Un momentito, que a lo mejor en aquel rincón de allá, acurrucada, nos queda alguna y encuentra usted la suya. No le importa que esté arrugada ¿verdad? De aquí a la primavera se le estira.  ¡Vaya! usted todo lo contrario del primer caballero. Dese una vuelta por la tienda que recuerdos de infancia tenemos muchos... Allí tiene palitos que fueron de algodón dulce, más allá tenemos montones de “guas”... No quiero ni acordarme del día que los trajimos cómo se pusieron los vecinos con que había tierra en el portal. No saben mirar, no tienen ni idea... ¡Claro! Círculos en el agua acabamos de traer, están recientitos...
Pero por favor, guarden silencio, por favor, que los vecinos... Cada dos por tres los tenemos en la puerta llamándonos la atención. Ya saben, esas personas grises que no saben mirar, que no soportan que los demás sueñen, o sean felices... Ven, ya están ahí. “¿Pero de qué suciedad y qué ratones hablan? ¡¡Pues llamen a los Servicios Sociales o a quiénes quieran!!” ¿Ven lo que les decimos? No ven las huellas solo ven montones de arena, ni los círculos solo ven agua, no ven los guas, ni las sombras… No ven los metros de olvido tan necesarios para seguir adelante, solo ven telas y telas de arañas. “¡Aquí no hay ningún ratón!” ¡Por no ver, ni tan siquiera ven al señor Pérez! ¡Por favor váyanse de aquí, déjennos vivir la Navidad. Hay magia en todas partes ¿No se dan cuenta? Solo hay que saber mirar. Saber mirar leñe…”
©Rocío díaz gómez
 
 
#RELATO ROCÍO DÍAZ GÓMEZ
#RELATO DE NAVIDAD

lunes, 17 de diciembre de 2018

Entrega de premios del II Concurso deMicrorrelatos Monte de Piedad Carmen Alborch




A mi blog y a mí, estas entradas son las que nos dan más pudor. Es muy díficil hablar de uno mismo. 

Mi blog y yo, preferimos más hablar de faros y veletas, infinítamente más sugerentes.

Pero dice mi amigo David, que decía Umbral que hay ocasiones, las menos, en las que uno hace "Biografía".

Día a día vamos a trabajar, al mercado, cocinamos, comemos... Y en eso, tan necesario, empleamos muchas horas del día, pero esas ocasiones en las que hacemos "Biografía", con mayúsculas, son las menos.

El pasado doce de diciembre de este 2018 que se nos está yendo hice biografía, porque me dieron el 2º premio en el II Concurso de Microrrelatos Monte de Piedad Carmen Alborch. Ya os lo había comentado pero hoy quería dejaros con algunos momentos de la entrega de premios.

Cada entrega de premio es única, y ésta lo fue porque por primera vez en mi vida asistí a una subasta de joyas en el Monte de Piedad de Madrid. Me aconsejó Alejandra, la persona que me comunicó el premio y con la que he hablado estos días, que no me la perdiera porque era curiosa. Y tenía toda la razón del mundo.

Primero asistimos a la subasta, y a continuación fue la entrega de premios.




Después se presentó el calendario 2019 de la Fundación y finalmente nos invitaron a un vino.

Me siento muy agradecida al jurado de este premio por considerar que mi micro "Un mismo mar" se merecía el 2º Premio de este certamen. Cada premio por un relato es un soplo bien fuerte de motivación para seguir peleando con los personajes y con las historias.

Y cómo le dije al presentador cuándo me preguntó a bocajarro ¿Por qué escribimos Rocío?

Porque yo necesito contar, inventarme otras vidas, escribirlas, vivirlas. Necesito ESCRIBIR.


A mi blog y a mí, estas entradas son las que nos dan más pudor. Pero los momentos felices, son tan difíciles, que hay que celebrarlos e inmortalizarlos.

 Si os apetece leer los relatos ganadores os dejo el vínculo:










 Y aquí con mis compinches. Seguramente no son las fotos en las que nos encontremos más estupendas, pero sí se hicieron en uno de esos momentos que sabes que además de ser muy agradables, son únicos e irrepetibles.

Porque... ¿Os he contado eso que dice mi amigo David que decía Umbral?