jueves, 21 de junio de 2018

"Ellas viajaron solas: las inspiradoras historias de ocho mujeres de armas tomar" Artículo de Bruno Nicoli en la revista Traveler





Quería compartir con vosotros un artículo de una revista muy interesante, de viajes, la revista Traveler Conde Nast.

En este caso os traigo uno sobre mujeres que viajaron solas en tiempos en los que ninguna lo hacía. Mujeres valientes que rompían las normas de su época.








Ellas viajaron solas: las inspiradoras historias de ocho mujeres de armas tomar

Ocho mujeres que no necesitaron a nadie para partir en busca de aventuras


Tiempo de lectura 6 minutos
Viajaron solas. Eso no quiere decir que lo hiciesen sin sirvientes (había baúles, muchos baúles), sino sin marido, o esposo, o amante; es decir, sin un hombre que actuase como interlocutor frente a un entorno ajeno, que tomase decisiones sobre estancias, itinerarios, medios de transporte y que, por supuesto, pagase las facturas.
Aún hoy no es fácil para una mujer viajar en solitario a ciertos destinos. Miradas, gestos y actitudes generan una vulnerabilidad que puede llevar a la huida, al rechazo o al bloqueo. Pero la inquietud y la búsqueda vencen. También era así entonces.

Gertrude Bell
En la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del XX los medios de transporte habían avanzado lo suficiente para garantizar una comunicación fluida con las colonias y, en consecuencia, facilitar el viaje a los espíritus inquietos.
Exploradores, cartógrafos, comerciantes y científicos recorrían territorios cuyos caminos, lenguas y costumbres desconocían. De retorno a la metrópoli, publicaban sus hallazgos en sociedades que, en ocasiones, habían financiado su misión.
Las mujeres les esperaban en casa. Si viajaban, lo hacían bajo el epígrafe de esposa o misionera. La exploración en solitario, justificada o no desde lo científico, era para ellas un acto de afirmación de la libertad que les era negada en su entorno inmediato.
Las que lo hacían emprendían el viaje como imperativo personal, sin el apoyo que las instituciones geográficas ofrecían a sus colegas masculinos. Todas ellas compartieron un espíritu transgresor, la reivindicación de su autonomía y una abrumadora capacidad para romper las normas.
Mujeres en bici
GERTRUDE BELL
Era fabulosamente rica, y eso siempre ha supuesto una gran ayuda para lanzarse al mundo. Hija de un magnate inglés del metal, en sus viajes por Oriente Medio nunca abandonó su vajilla de porcelana, su guardarropa ni su bañera portátil.
Fue arqueóloga, arabista y escritora. Su relación con los jeques de las tribus locales la situó en una posición privilegiada para la Oficina Árabe inglesa de El Cairo, para la que colaboró como espía en la Primera Guerra Mundial.
Su misión más controvertida fue fijar las fronteras de Irak; labor que ya entonces se reveló amarga.
Gertrude Bell
ISABELLA BIRD
La mala salud llevó a Isabella Bird a viajar. Un cuadro nervioso indefinido la impulsó hacia el deporte y el aire libre. Como remedio de sus males, en 1872 su familia la animó a recorrer a Australia, Hawái y Estados Unidos.
En Colorado escribió Vida de una dama en las montañas Rocosas, donde describe su relación con el forajido Rocky Mountain Jim: un hombre del que cualquier mujer se enamoraría, pero con el que ninguna se casaría.
A su vuelta a Inglaterra se unió sin excesivo entusiasmo a un cirujano que murió poco después, lo que le permitió iniciar un periplo misionero por India, Persia, Kurdistán y Turquía.

Isabella Bird
NELLY BLY
Nelly Bly comenzó su carrera haciéndose pasar por loca para escribir una crónica gonzo sobre el manicomio de Blackwell’s Island, en Nueva York, pero su consagración llegaría con el reto a la novela La vuelta al mundo en ochenta días.
Nelly consideraba que podía mejorar la marca de Julio Verne. Partió en solitario desde Manhattan con una pequeña maleta y un abrigo.
Navegó a Inglaterra y cruzó a Francia, donde visitó a Verne; desde Bríndisi atravesó el canal de Suez con escalas en Ceilán, Singapur y Japón, y llegó a Nueva Jersey el 25 de enero de 1890, 72 días tras su partida.
Nelly Bly
ALEXANDRA DAVID-NÉEL
La juventud de Alexandra David-Néel estuvo salpicada de experiencias místicas. Anarquista militante, cantante lírica y pianista consagrada, emprendió una personal peregrinación al Himalaya tras la disolución amistosa de su matrimonio.
Desde la India viajó a Sikkim en 1912, donde inició su aprendizaje como discípula de un lama con poderes paranormales.
Junto al joven Yongden, tres sirvientes y siete mulas atravesó el Tíbet con el rostro tiznado de negro y coletas de pelo de yak. Fue la primera mujer occidental en alcanzar la ciudad Lhasa, prohibida a los extranjeros.
Su conocimiento del tibetano le permitió acceder a manuscritos y maestros que la introdujeron a prácticas esotéricas como el tummo, o generación de calor interno, la levitación y la telepatía.
Alexandra David-Néel
MAY FRENCH SHELDON
May French Sheldon, hija de plantadores sureños, se preguntó por qué no podía una mujer organizar una expedición a África.
La oposición social la reafirmó en su propósito y, en 1891, con el apoyo de su marido, embarcó a Mombasa. Allí logró hacerse con los 150 porteadores necesarios para transportar un aparatoso equipaje que incluía una bañera de zinc.
Como afirma en su obra De sultán a sultán, la exploradora creía en la dignidad y la capacidad intelectual de los nativos, por lo que favorecía el diálogo y el intercambio en forma de regalos.
Se presentaba ante los jefes masai con una peluca blanca, un vestido de pedrería y un sable. Funcionó. Bibi Bwana, la reina blanca, circunvaló el lago Chala, a los pies del Kilimanjaro, en un palanquín de mimbre.
May French Sheldon
MARY KINGSLEY
Los nativos llamaban a Mary Kingsley only me porque siempre viajaba sola, sin sirvientes, con una bolsa de té, un cepillo de dientes, un peine y una almohada.
Su inquietud era etnográfica. La lectura alimentó un interés que floreció cuando sus padres, un médico londinense y una cocinera de clase media, fallecieron en 1892. Tras una escala en las Islas Canarias se internó en Sierra Leona, Luanda y Angola.
Su formación como enfermera le permitió a ayudar a las poblaciones locales y conocer sus costumbres. Cazó antílopes con los caníbales fang, que utilizaban perros con cascabeles, y sumergió su atuendo victoriano en ciénagas saturadas de sanguijuelas en busca de ejemplares de peces que llevaría, en formol, al Museo Británico.
Mary Kingsley
ANNIE LONDONDERRY
Annie Londonderry se podría considerar la primera viajera con sponsor: Londonderry Lithia, un refresco mineral que le ofreció cambiar su nombre por el de su marca. Un cartel de su patrocinador colgaba de la parte trasera de la bicicleta con la que daría la vuelta al mundo.
Un hombre ya lo había hecho en 1887, pero un grupo de notables bostonianos apostaron a que una mujer no sería capaz de lograrlo. El plazo eran quince meses y ofrecían 10.000 dólares.
Annie partió en junio de 1894. El contrato no indicaba los kilómetros que tenía que pedalear, de modo que recorrió una gran parte del trayecto embarcada.
Visitó Alejandría, Colombo, Singapur, Saigón, Hong Kong, Shanghái, Nagasaki, Kobe. Cruzó gran parte de Estados Unidos sobre dos ruedas. En Iowa, cerca de su destino, chocó contra una piara y se rompió la muñeca, por lo que llegó escayolada a recoger su premio.
Annie Londonderry
EMILIA SERRANO DE WILSON
La familia granadina de Emilia Serrano de Wilson se había trasladado a París siguiendo a la reina María Cristina en el exilio. Su círculo, que incluía a Lamartine, Francisco Martínez de la Rosa y Alejandro Dumas, fomentó su afición por la literatura.
Cuando enviudó del barón Wilson sin descendencia enfocó su atención sobre América. Leyó a Colón, a Bartolomé de las Casas, a Humboldt y, en 1865, emprendió un viaje por Cuba y Puerto Rico.
Ese sería el germen de América y sus mujeres, una obra que creció a medida que recorría el continente. En sus páginas relata sus encuentros con políticos y campesinos, pero sobre todo con literatas militantes como Juana Manuela Gorriti en Argentina, la peruana Clorinda Matto de Turner o Soledad Acosta de Samper en Colombia. Mujeres activistas y conservadoras; el feminismo llegaría más tarde.
Emilia Serrano de Wilson

martes, 19 de junio de 2018

Faro del Camarinal en Cádiz



Todos los veranos nos íbamos a cazar faros.

Nuestro álbum se iba llenando de vigilantes del mar elegantes y eternos. Testigos del paso del tiempo. Fuertes, día a día defendiéndose del cielo, leales salvaguardando los océanos.

Nosotros solo los tomábamos prestados. Les robábamos un día soleado, con viento de poniente y resignados nos dejaban que nos fotografiáramos con ellos, a sabiendas de que no podríamos ni secuestrarles ni arrebatarles su paraíso.

El de aquel mediodía se levantaba majestuoso a cincuenta metros sobre las aguas del Estrecho. Diferente a todos con esa escalera de caracol exterior que nunca treparíamos tenía un pasado legendario y defensivo que hablaba de Reyes e invasiones berberiscas.

Lo habíamos divisado desde el bunker o el fortín de la playa de Zahara, en lo alto y en la lejanía. Y hasta él que fuimos, primero en coche, y luego a pie ascendiendo despacio, dejando a un lado las mansiones elegantes y el transparente y turquesa mar.

Envuelto en el aroma de la vegetación del litoral gaditano dejó que lo hicieran faro, el mejor destino para el más insigne habitante del Cabo de Gracia. Erguido como soberano absoluto sobre la playa de los Alemanes y la del Cañuelo, en la cúspide de Atlanterra, a dos kilómetros de Zahara pero perteneciendo a Tarifa.

Así le conocimos. A su lado la imaginación voló hasta lo más alto, como uno de aquellos pilotos que bajo el globo de colores apenas le rozaban, mientras el viento les mecía a su alrededor.

Todos llegamos casi a la vez, todos le admiramos por igual, a todos nos faltó bajar la cabeza rindiéndole pleitesía al Faro de Camarinal.










viernes, 15 de junio de 2018

Poniente .- Un poema de Alma Pagés




El otro día mi compañera de tertulia y mejor escritora Alma Pagés nos recordaba este poema suyo. Mi humilde blog se va a engrandecer si lo comparto con vosotros.


PONIENTE

Las casas donde nos amamos
han mirado siempre a poniente
Lento recorría el atardecer con su magia
nuestros cuerpos plenos
y su entrega
iba marcándnos el ritmo
imperceptible, veraz, desaprendido
que llevaba a la vida de la mano

Viento africano agosta hoy la ciudad
seca la piel, afiebra los deseos
Mas el cansancio me impide ver
tu último rostro, ensueño doloroso
acertijo falaz en su respuesta.

A resguargo tras el ventanal
de cara al norte
espero el frio y su sorpresa
su aliento sanador
tan pacífico y brutal como el olvido


Pág 39 de Un cuento oscuro de Alma Pagés.



miércoles, 13 de junio de 2018

Begoña Abad - Poemas






A los cincuenta me nacieron alas.
Dejaron de pesarme los senos
y los pensamientos que cargaba desde niña.
A las alas les enseñé a volar
desde mi mente que había volado siempre,
y comprobé desde el aire
que mientras yo anduve dormida tantos años
alguien trabajaba afanosamente
recogiendo plumas para hacer esas alas.
Tuve suerte de que cuando estuvieron hechas
me encontraron despierta en el reparto.





Podría haberme emborrachado
de ansiolíticos potentes
o de vodka barato.
Podría haberme enganchado
a la coca, a las telenovelas
o al chocolate.
Podría haberme hecho adicta
a tus ausencias
a tu malquerer, a tu dolor,
a tu lista de contraindicaciones,
pero preferí averiguar
qué eran los dos bultos
que me nacían en la espalda
y echarme a volar.





Yo fui una niña mujer
y ahora soy una mujer niña.
Cuando debía jugar a las muñecas
ya sostenía niños de verdad en brazos
y me perdí el asombro de descubrir
que la vida es un infinito modo de caminar.
Ahora que debería sentir los brazos
cansados,
como me nacieron alas,
ando volando por encima del mundo que
me fue negado
y desde el aire puedo ver los atajos
que, ahora sé, llevan al mismo lugar.

lunes, 11 de junio de 2018

Alias, apodo y seudónimo





El otro día me surgió una duda a raíz de la diferencia entre dos palabras "Alias" y "Apodo". Yo tenía claro que un apodo era un sobrenombre por el que te empezaban a llamar los demás. Pero con la palabra "alias" tenía mis dudas.

Así que acudí al diccionario de la Real Academia. Siempre que digo esto me acuerdo de "Los Supertacañones" ¿Os acordáis? Bueno lo haréis los que tenéis ya una edad... A los Supertacañones acudían en el Programa de televisión "Un, dos, tres" cuando había una duda que despejar.


alias

Del lat. alias 'de otro modo'.
1. m. Apodo o sobrenombre.
2. adv. Por otro nombre. Alfonso Tostado, alias el Abulense.
3. adv. desus. De otro modo.

Disipé mis dudas en un plisplas. Claramente parece que alias y apodo son sinónimos. Porque directamente para definir "alias" te remiten a "Apodo". En fin... Menos mal que hay otras acepciones. Cómo vemos nuestra palabra en cuestión viene de la misma palabra en latín "Alias" que significada de otro modo. Y entiendo que ese "Alias" también te lo colocan los demás.




apodo

De apodar.
1. m. Nombre que suele darse a una persona, tomado de sus defectos corporales o de alguna otra circunstancia.
2. m. desus. Chiste o dicho gracioso con que se califica a alguien o algo, sirviéndose ordinariamente de una ingeniosa comparación.

Con la palabra "Apodo" el diccionario es mucho más claro. Aunque no teníamos ninguna duda pero lo explica mucho mejor.



apodar

Del lat. tardío apputāre, y este der. del lat. putāre 'calcular, evaluar', 'juzgar'.
1. tr. Poner o decir apodos.
2. tr. desus. Comparar algo con otra cosa.
3. tr. desus. Valuar o tasar algo.
4. prnl. Ser llamado por el apodo.

Luego entonces en ambos casos se trata de un sobrenombre que te ponen los demás. Me ha gustado saber que la palabra "apodar" deriva del latín "putare" que significaba "evaluar o juzgar". Efectivamente cuando te colocan un apodo no hacen más que juzgarte por alguna característica.

Últimamente y por tristes circunstancias no hacemos más que escuchar el apodo "El Chicle". En este caso sería un apodo o un alias, daría igual.

Otra cuestión muy diferente es un seudónimo. Porque mientras en los casos anteriores el sobrenombre te lo ponen los demás, en el caso del "seudónimo" se lo pone uno mismo. Y mientras las dos anteriores palabras nos llegaron del latín, ésta nos vino del griego.

Son muchos los escritores a los que hemos conocido por su seudónimo, no por su nombre verdadero. Como por ejemplo el poeta Paul Celán, el escritor Lewis Carroll (autor de Alicia en el País de las Maravillas) que se llamaba en realidad Charles Lutwidge Dodgson, Pablo Neruda que se llamaba Neftalí Reyes, Mark Twain que se llamaba Samuel Langhorne Clemens... En fín muchos. Otro día hablamos de ellos.


seudónimo, ma

Del gr. ψευδώνυμος pseudṓnymos.
1. adj. Dicho de un autor: Que oculta con un nombre falso el suyo verdadero.
2. adj. Dicho de una obra: Firmada con seudónimo.
3. m. Nombre utilizado por un artista en sus actividades, en vez del suyo propio




viernes, 8 de junio de 2018

¿Cuántas historias encierran los cafés?- Momo. Café y Libros Zaragoza



Estaba tan colgada de sus ojos azules que la tercera vez que quedamos le llevé a mi café preferido.

Me encantaba aquel lugar con escritores mirándonos desde todos los rincones, con frases dibujadas en sus paredes, con esa penumbra justa que invita a la complicidad y la confidencia.

No leyó ni una de esas frases. Ni me cogió de la mano.

Me aplastó contra la pared en cuánto se dio media vuelta la camarera para bucear en mi boca y trepar bajo mi blusa. E inmediatamente después protestó por la factura que nos habían dejado en la mesa. Yo me acordé de El Principito: "A los adultos les gustan los números. Cuando uno les habla de un nuevo amigo, nunca preguntan sobre lo esencial. Nunca te dicen: "Cómo es el sonido de su voz? Cuáles son los juegos que prefiere? ¿Colecciona mariposas?" Te preguntan: "Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre ?" Sólo entonces creen conocerlo. "

Antes de irnos entré en los servicios. Cerré la puerta tras de mí, y me quedé durante unos minutos de pie. Cuánto agradecí estar sola y respiré profundamente. Miré a mi alrededor viendo todos aquellos tomos de libros pintados en el alto y repetí en voz muy baja la frase que había escrita allí: "Cualquiera en su sano juicio se habría vuelto loco por ti".

Antes de salir de ese cuarto de baño me prometí a mí misma que no habría una cuarta cita.










Todas las fotos están hechas en Momo. Café y libros. Zaragoza. 


miércoles, 6 de junio de 2018

La Feria del Libro contada desde el interior de una caseta




Quería compartir con vosotros un artículo sobre la Feria del Libro que he leído en la revista Traveler, publicación que siempre me parece interesante.







25·05·2018


La Feria del Libro contada desde el interior de una caseta


Se vendieron libros por un valor de 43.339,75 pesetas (toda una proeza en esos años) en aquellas casetas de colores donde se instalaron altavoces para escuchar a los escritores del momento recitar versos y arengas.
77 ediciones dan para mucha feria

Tal fue el éxito de la primera edición que al año siguiente se decidió apuntar a México para darle un impulso internacional. El protagonismo del idioma se iba haciendo cada vez más evidente, dejando huella en los sucesivos años hasta estallar la Guerra Civil en 1936.
No tendríamos Feria del Libro hasta ya 1944, bajo la denominación de Feria Nacional del Libro, haciéndose evidente los distintivos de la dictadura. En estos años la Feria viajó a varias ciudades, estableciéndose en Barcelona en 1946 y 1952 y en Sevilla en 1948.
Durante la década de los 50 aparecieron diversas iniciativas como la de dedicar cada día de la Feria a un determinado género, superando ya el número de casetas el centenar.
Cuesta Moyano: la feria permanente


En los años 60 la Feria del Libro se traslada a su actual ubicación, El Retiro (1967), y comienza a organizarse en otras provincias de manera simultánea. Este crecimiento no paró a lo largo de los años 70, en los que las ventas superaban ya los 37 millones de pesetas (222.000€) y se empezaron a buscar nuevos emplazamientos por falta de espacio.
Fue en 1979 cuando se tuvo la fatal idea de trasladar la Feria a la Casa de Campo, un fracaso que devolvió la Feria al parque de El Retiro tan solo un año después.
Los años 80 devolvieron la denominación de Feria del Libro de Madrid al evento y trajeron a la Casa Real a la ceremonia de inauguración.
En los 90 aparecen las primeras páginas web dedicadas a la Feria del Libro y comienza la fiebre de los “superventas” que tanto han oscurecido el espíritu literario.
La llegada del nuevo milenio provoca un cambio bestial en la Feria. Las actividades culturales se multiplican.
En Madrid ya se ha asociado la Feria del libro como algo muy de aquí, que habla mucho de las costumbres de la ciudad. Aunque viajamos entre luces y sombras.
Famosos del papel couché y estrellas de las redes sociales llegan a acaparar gran parte de la atención de los lectores en detrimento de autores consagrados y escritores nóveles que buscan un hueco en el mundo editorial.
Pero eso, mejor que nos lo cuenten los que están dentro de las casetas este año.


Gema Nieto: desde Rumanía con amor
Gema nieto es una inquieta madrileña licenciada en Filología Hispánica y Teoría de la Literatura y Literatura Comparada por la Universidad Complutense.
Actualmente trabaja en el mundo de la edición y colabora en revistas, escribiendo artículos sobre libros, cómics y videojuegos. Su primera novela, La pertenencia, fue publicada por Caballo de Troya en 2016 de la mano de Alberto Olmos.
Este año, Gema no firmará ejemplares de su novela, aunque nos adelanta que en breve, saldrá su segunda novela de la mano de Dos Bigotes.


El país invitado de la Feria será Rumanía, tomando el testigo que dejó Portugal el año pasado. El Instituto Cultural Rumano le ha pedido a Nieto que participe en dos de las actividades que han organizado (cosa que hará encantada) el lunes 4 en la presentación del libro Relaciones enfermizas, de Cecilia Stefanescu, y el miércoles 6 moderando una mesa redonda de escritoras rumanas que han publicado en nuestro país.
Durante sus primeros años en el mundo editorial trabajó algunos fines de semana en las casetas de la Feria, acompañando a autores, recomendando libros o atendiendo al público. Para ella, la Feria del Libro es un buen reclamo cultural y que dice mucho del amor que siente Madrid por los libros, aunque también existen sus sombras, debidas a ciertos intereses puramente comerciales, sobresaturación del mercado editorial, espectáculo y vacuo famoseo.
La Feria del Libro es sin duda para Nieto un lugar de encuentro idóneo entre escritores, editores y libreros y donde puedes saludar a conocidos, recomendar libros y realizar actividades interesantes, para acercar la lectura también a los más pequeños.
“Si soy tan crítica es precisamente porque me gustaría que la Feria recuperase su carácter literario y cultural original y se olvidase de famosillos y youtubers. Ojalá los libros más vendidos fueran los que contribuyen a amar la literatura de verdad, la que nos golpea y no nos deja indiferentes, la que sirve para hacernos preguntas, aprender, pensar y cuestionarlo todo, y no los que alejan de ella a los lectores para acomodarles entre páginas tóxicas o inofensivas”, explica Nieto.
¿Un libro imprescindible para Gema Nieto? El ruido y la furia, de William Faulkner.


UNA NIÑA PRODIGIO: SABINA URRACA
Escritora y periodista, colabora con infinidad de medios de comunicación. También ha dado (y da) talleres de escritura en La Casa Encendida y Fuentetaja. En 2017, coincidiendo con la Feria del Libro, publicó su primera novela, Las niñas prodigio, editada por Fulgencio Pimentel. Ahora está a punto de salir La errabunda. Primer tratado ibérico de deambulología heterodoxa, editado por Lindo&Espinosa, una antología de varios autores en la que participa. Actualmente está escribiendo su segundo libro.
La primera experiencia en la Feria del Libro fue para Sabina muy intensa. Aprovechó el tiempo para sacar fotos desde su peculiar punto de vista, con la compañía indispensable de su perra. Y firmó muchos ejemplares, quizás más de los que esperaba.
“La sensación de firmar en la Feria, sobre todo como escritora recientemente publicada por primera vez, es extraña: de pronto resulta que toda esa gente desconocida que aparece de pronto en la caseta se ha leído tu libro, o se lo está leyendo, o está a punto de leérselo. Recuerdo que esa sensación me provocó unos nervios constantes, una sensación extraña, como de desvalimiento. Dormía mal por las noches. ¿Cómo iba a dormir, si quizás había gente leyéndose mi libro en ese preciso momento? Habría sido como dormir mientras alguien desconocido me miraba fijamente”, relata la autora.


Para Sabina, la Feria del Libro de Madrid no deja de ser un reflejo de nosotros mismos: “Lo que hay es un amor por las costumbres, por el paseo, el dejarse caer por los sitios que ya conocemos, el placer del ritual de cada año repitiéndose. Y eso, a veces, es muy bello, y funciona para crear cosas muy bellas, como la Feria del Libro”, explica.
De hecho, esa sensación de movimiento constante de personas que deambulan por los puestos curioseando, ese interés incipiente en los libros es posiblemente una señal de salud de nuestra literatura para ella.
Las niñas prodigio, que firmará este año en la Feria, es una obra en la que Sabina quiere mostrar todo lo prodigioso y lo oscuro que hay en la vida de una persona que, desde el exterior, parece no brillar en absoluto.
¿Un libro imprescindible para Sabina Urraca? Los Cuentos Completos de Lydia Davis (Seix Barral).


EL ESCRITOR NOVEL: JOHAN VARÓ
Onubense viviendo en Madrid. Se graduó en Derecho y luego se especializó en la Asesoría Jurídica de Empresas en la Universidad Carlos III. Desde joven, su camino estuvo vinculado a la literatura, pues escribía pequeños cortometrajes, relatos cortos, diarios.
“Siempre me ha gustado escribir, aunque nunca me planteé en serio publicar hasta que llevaba más de media novela escrita, fue entonces cuando comencé a barajar la posibilidad”, se sincera el joven.
Y es que apenas, trascurrido un mes y medio desde la puesta a la venta de su primera novela, ya va camino de la segunda edición y manifiesta un profundo agradecimiento a la editorial Max Estrella, que le brindó la oportunidad.
El lenguaje oculto de las olas es su primera novela publicada. “Se trata de una novela que se sumerge entre lo trágico y lo romántico. Una obra que ha sido calificada por algunos lectores como 'necesaria'. Yo no me atrevo a decir que sea necesaria, pero sí me atrevería a asegurar que se trata de una historia que no dejará indiferente a nadie tras su lectura, aunque más que una historia diría que es un viaje, un camino hacia el descubrimiento interior, hacia el progreso”, nos cuenta el autor.
Y además, tilda su obra de inocente y atrevida, apta para todos los públicos, con personajes que dejan huella, utilizada como vinculo de la libertad de pensamiento, de representación de las cosas más bellas y muestrario de la complejidad cultural y costumbrista del siglo en el que vivimos.
Johan se estrena en la Feria del Libro convencido de que es una gran oportunidad para promocionar aquellos títulos que gozan de menor publicidad por falta de recursos. “Bajo mi humilde punto de vista, creo que los grandes grupos editoriales saturan el mercado a veces con libros que aportan poco o nada y cuya avalancha publicitaria acaba haciéndole sombra a obras de autores desconocidos que podrían aportar un gran valor añadido a la literatura española y no lo consiguen por el mero hecho de permanecer en el anonimato”, sentencia el joven escritor.
 ¿Un libro imprescindible para Johan? El retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde.




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