Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

sábado, 30 de mayo de 2026

"Cosas inútiles que te contaría" de Rosario López. Reseña Literaria

 


El mes de mayo me he dedicado a leer libros cortitos, no ha sido premeditado, ha salido así. 

De "Cosas inútiles que te contaría" de Rosario López, lo primero que me gustó fue el título, me transmitió esa sensación acolchada que se desprende de las confidencias, de los diálogos, del puro compartir. Escuché una reseña y me apeteció leérmelo porque eran relatos que de alguna forma se comunicaban y quise ver como los había enlazado la autora; y por último, vi la portada, de fondo beige y con ese cactus verde y rosa, y me apeteció más porque me pareció muy delicada, muy limpia. 

Venía el día del libro y ese día lo busqué por las grandes superficies y alguna librería más pequeña de Madrid. Imposible. No estaba en ninguna parte. Días después, paseando por Huelva me fui a descubrir a librerías y di con una que, no solo tenía un exterior muy elegante, azul y de madera, sino que por dentro parecía bastante completa. Entré, por supuesto, y lo pedí con el convencimiento absoluto de que no estaría porque iba a ser una casualidad. Y ¡zas! ahí estaba, en la librería Saltés. ¿Quién me lo iba a decir? Se vino a vivir conmigo a Madrid y allá adonde fui. Y al final, el libro viajero acabó en Lanzarote y me lo leí en dos tardes de playa. Menudo periplo el de este libro ¿verdad? 

Apenas cien páginas y ocho historias. Ocho monólogos contados por mujeres. Se pueden leer por separado, pero la verdad es que procede leerlos seguidos y descubrir quienes van siendo las que cuentan su historia porque todas están conectadas. Ocho historias sobre la pérdida, el duelo, la soledad, el vacío... Sí, de primeras, no parece muy atractivo en según qué días el tema. Pero no es triste ni lacrimógeno. Está escrito con una prosa cuidada, casi siempre de frases cortas, concisas, y en primera o segunda persona. Por otra parte, está salpicado de fotografías desenfocadas de Patricia Lodín. Lo cierto es que a esos monólogos los empastan muy bien esas imágenes tan poco nítidas como las historias, difusas, a medias, sin saber cual va a ser su final. 

El primer relato creo que fue el que más me llegó, lo escribe una mujer a la que su marido, psiquiatra, se ha suicidado. ¿Cómo se lidia con eso? Después hay más ausencias, de una madre, de una hermana, de una vecina de piso de una pareja... Hay tan pocas personas acompañando a las que cuentan su historia como certezas en este volumen de relatos, hay mucho vacío y muchas mujeres que tienen que volver a aprender a vivir tras la pérdida o ausencia. Y sobre todo, lo que hay, es muy poca comunicación de esas personas con las de su alrededor. Creo que ese es el tema, en definitiva. No es un libro triste y está bien escrito. Pero, claro, con ese tema, la verdad es que salí de él con ganas de una historia con muchos diálogos. 


jueves, 28 de mayo de 2026

Esculturas de Carlos de Oliveira en Vila Real de San Antonio

 


Yo no sé ir a Huelva, o mejor dicho a Ayamonte, sin cruzar el rio y visitar los pueblecitos de Portugal que están tan cerca. Es muy agradable pasear sus calles adoquinadas, respirar esa tranquilidad decadente, esa serena placidez que transmite el país vecino a la altura de la desembocadura del Guadiana.

Cuando tuve que ir en abril, no había demasiado tiempo de nada pero, corre que te corre, nos escapamos una mañana para desayunar en Vila Real de San Antonio. De aquel café y aquellos pastelitos de nata tan típicos que se deshacen en la boca qué os voy a contar que no sepáis... Gloria bendita. El camarero nos ofreció dos tipos diferentes para probarlos, daba igual, estaban deliciosos esos y todos los que hubiera querido sacarnos. 

En fin. Tengo que dejar de salivar para contaros que, en aquella escapadita, descubrí, salpicando las calles, plazas, rincones de Vila Real, unas esculturas que me llamaron la atención, y con las que un escultor llamado Carlos de Oliveira Correia (afincado en Castro Marim) hace un homenaje a la mujer. 

Os las presto un ratito para que podáis curiosear estas esculturas de arte contemporáneo que se acompañaban de poemas de autoras como Safo, Adiha Lopes, Hilda Hilst... a modo de mensaje, que me parecieron muy interesantes.











martes, 26 de mayo de 2026

"Punto de araña" de Nerea Pallarés. Reseña Literaria

 


Me ha gustado mucho este libro. 

Creo que está muy bien a nivel de contenido, de fondo, con su original historia llena de simbolismo. Y desde luego también de forma porque está muy bien elegido ese narrador coral, y tiene una prosa rica, trabajada, lírica. Además en él se engarzan y complementan la mitología, el realismo social y el realismo mágico. 

He leído que es una primera novela inicialmente escrita en gallego y premiada, y no me extraña, porque es merecedora de un premio por lo completa que es. O al menos a mí me lo ha parecido. 

Arranca la historia con una desgracia, una niña es "escupida" por el mar. Qué visual ese verbo y qué importante es el mar en esta novela. Esa desgracia provocará un desplante, una revolución, y ahí tenemos el conflicto. Poco antes había llegado a ese pueblo, a Camariñas, Ari, para encargarse del Museo del Encaje y ser guía turística. 

El tema es un tributo a las mujeres que trabajan en ese ambiente marinero de Camariñas donde se ubica la historia: las rederas, las mariscadoras y trabajadoras de la conservera, que al mismo tiempo son  palilleiras, las que hacen los encajes. Este pueblo es muy famoso por sus encajes. Un homenaje a la mujer adulta que se ocupa de tantas cosas y tiene la fuerza, el impulso de la familia y qué poco valorada suele estar. 

Es muy bonita la relación que hace la autora con el acto de tejer y el lenguaje. El lenguaje va tejiendo las palabras y se va formando el mundo. 

Las narradoras son todas las mujeres: María, la niña que ya no crecerá más y siempre tendrá 15 años. Ari, la extranjera y de algún modo quién tiene el papel más importante. Xela, Catuxa, Cruz, Vera, Zoe, Chiruca, mujeres adultas y adolescentes que van a ir contando la historia cada una desde su punto de vista para que nos hagamos una idea universal de todo cuánto ocurre. Hemos dicho que tiene mucho de realismo mágico, porque también tenemos unos personajes que no son reales, que son deidades del mar, del viento, del acto mismo de tejer. No quiero contaros mucho para no destripar demasiado. Por eso el narrador hablará con distintas personas, en tercera, en segunda, en primera... 

Ambientada en Camariñas, en el ambiente rural, en Galicia, en la actualidad. Acudiendo a toda su mitología y folclore, a sus contrastes, sus medios de ganarse la vida más o menos legales, más o menos rentables...

A mí me ha parecido una novela muy interesante desde distintos puntos de vista, con buen ritmo, original. 


sábado, 23 de mayo de 2026

Ofréceme Lanzarote

 



Si alguna vez no sabes que regalarme, 

ofréceme una isla. 

Una con casas menudas y blancas

como dientes de leche,

una con la piel negra

y dura de la lava de los tiempos,

una que protegen faros tanto de verdad 

como de mentiras. 


Ofréceme esa isla 

donde las veletas enloquecen de amor a sus vientos. 

Donde la espuma y los peces

brincan entre las mareas verdes y azules. 

Una isla de molinos y volcanes. 

De Manrique y Saramago.

La de los museos en castillos, bitácoras y exposiciones.


Si alguna vez no sabes que regalarme, 

acuérdate de esa isla que te cuento, 

la del café leche-leche,

la que se deja pasear de pueblo en pueblo,

la que a mis pies no se le acaba, 

ni a mis ojos, ni a mis ganas.


Y olvídame allí una vez, dos, tres veces

permíteme que aún siga descubriéndola,

que se derroten mis días sobre ella,

que Lanzarote no se me acaba.












viernes, 15 de mayo de 2026

Volver a una ciudad. Huelva

 


A veces hay que volver dos veces a una ciudad para encontrar encantos que la primera vez no existían o simplemente quizá no acertaste a descubrir. 

A veces tienes que pasearla despacio a distintas horas del día, brincando entre laborables y festivos, horarios fijos y horas vacías. Sentarte sin prisa en aquella plaza que se volvió tu preferida por su bullicio y alegría. Descubrir Museos tan desconocidos y, sin embargo, curiosos. Andar y desandar sus calles, las del centro y las de sus dispares barrios hasta hallar el restaurante ideal para comer su rico plato del día, al solecito, con compañeros de mesa con alas y hambre voraz. El "Nomad" que nombre tan oportuno.

A veces la desdicha tiene su envés, y para compensar te convierte en viajera ocasional de un lugar en el que no había demasiada razón para volver y mucho menos hospedarte. Pero hay que estar dos veces en una ciudad para encontrar un apartamento tan especial o momentos tan solamente tuyos que quizá buscándolos no habrías encontrado. Volver dos veces sobre todo para tratar a sus vecinos y tropezar con profesionales que desempeñan su labor de forma tan eficaz y agradable. Y raro sería volver a coincidir con ellos, pero dejaron en ti tal huella de su atento trato aquel médico, aquellos camareros o aquella librera que ya siempre permanecerán enlazados a esta ciudad.

La vida te regala días buscados y días encontrados.

Y tanto en unos como en otros hallarás riqueza. 













"Que quieres ser de muerto" de Jesús Montiel

 


"Cuando perdemos a un ser querido lo perdemos infinidad de veces mientras estamos vivos, no solo el día de su cumpleaños, cuando abrimos el armario y vemos la percha vacía de la que cuelga el vestido negro de la ausencia, al ver una película que le habría gustado o comer el que fuera su plato favorito. Pasa lo mismo con una separación. Cada viernes que dejo o recojo a mis hijos el matrimonio vuelve a romperse como la balda de un armario con mucha ropa encima. Cada vez que los visto, los ducho o vamos de paseo, recuerdo ese mundo paralelo: el que hubiera ocurrido de seguir juntos. Me separo cada semana. Hoy he vuelto a separarme. "


El segundo libro que me leo de Jesús Montiel es su último libro, el décimo quinto del autor: "Que quieres ser de muerto". 

Con este título tan bueno, tan evocador, se deshoja una novela corta, casi una reflexión, sobre la pérdida, sobre las relaciones que se terminan, o cambian como se va transformando y transformándonos la vida, que no puede parar quieta. 

Apenas cien páginas donde el autor repasa sus relaciones, su matrimonio roto, las condiciones de la separación en cuanto a los hijos, el devenir de una nueva relación, el cansancio, la vejez o ausencia de quienes nos han querido tanto, como por ejemplo sus abuelos... Y lo hace con su prosa lírica, salpicada de imágenes, de frases luminosas cuyo eco se te queda dentro. 

Cómo me gusta la prosa de este autor. Es una prosa bella, rica, en el umbral casi de la poesía. Y aunque toca temas finales, podríamos decir tristes, sin embargo, no es un libro triste, es sereno, calma, invita a la esperanza. Porque todos tenemos que darnos cuenta de que en esta vida hay que despedirse, y por tanto hay que aprender el arte de las despedidas. 

Jesús Montiel de muerto quiere ser "amabilidad", y este libro es una conversación amable amable sobre el descuido del amor, sobre la finitud de los cuerpos, sobre la ausencia, o la muerte. Pero desde la vida, porque seguimos vivos y, en definitiva, tenemos que hacer por vivir mejor.



domingo, 10 de mayo de 2026

Mi Ángel de la Guarda

 


En cuánto llamo llega corriendo, me recorta el nombre hasta dejarlo en la primera sílaba y me lo grita en la distancia, abrazando no solo a mi soledad, sino a todo cuánto soy hasta que me río rindiéndome a su bulla.

Me invita a su coche como a una Miss Daisy recién llegada de la Capital, me pasea por su ciudad de provincias queriéndomela enseñar del todo, y yo pliego el tiempo como a un acordeón de papel y vida porque otra vez somos los de hace dos años, los de hace más de treinta, pues tenemos la virtud de hacer papiroflexia con los calendarios. 

Después palabreamos de él, de mí, de todos y todo. Reescribimos la vida desde la última vez que estuvimos juntos hasta que la dejamos al día. ¿Te acuerdas de cuando...? Y sumamos lo que importa y restamos lo que ya pasó, lo que levantó el vuelo, hasta dejar las cuentas limpias, hasta palabrear el mundo entero. Y volvemos a estar juntos. 

Y subida a sus frases y su acento, mi Ángel de la Guarda me lleva a su país, ese donde si un niño no tiene un brazo, siempre habrá otro que chille: "¡Eh manco!" sin doble intención, desdén, ni acritud ninguna. Así crecerá el chavalín sin brazo, perdiendo el nombre de pila, haciéndose mayor dentro del mote. "No m`hija... ¿Qué iba a decir...? ¡Si era manco!" Y me deja muda su gramática parda, pero mi amigo conserva su esencia y así cuenta, así recuerda, dibujándome con sus palabras un país donde la máxima preocupación era, es y será resolver, sobrevivir, no perder el tiempo discutiendo de palabras. 

Cómo, cuánto, cambia una ciudad si él está cerca.

Mi compañero del único viaje que importa, mi cubano loco, mi descarado con las miradas y las confidencias, mi amigo querido y generoso en las buenas y las malas, en cuánto llamo aparca resolver su vida para resolver la mía. Y eso ¿Eso cómo se agradece?