Si no fueras un pez
brillante y escurridizo,
las yemas de mis dedos
te acariciarían.
Embelesada,
esta boca mía,
sedienta mi mirada
y tan, tan cerca tú.
Fuiste brisa, viento, eres alas.
Y yo solo un grito,
uno quedo,
un hilo de grito
que voy tragándome,
enrollándolo despacio
de fuera adentro.
Y tan, tan lejos tú,
pero tan mío.
Murales de Huelva.





No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tus comentarios me enriquecen, anímate y déjame uno