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sábado, 28 de octubre de 2017

"Un lugar a dónde ir" Segunda novela de María Oruña





Ya sabéis que de vez en cuando me gusta volver a las novelas de intriga, o a la novela negra. Y además si son “de casa” mejor que mejor. Nosotros tenemos unos novelistas en estos géneros tan buenos o mejores que los de fuera.

La última novela que he terminado ha sido “Un lugar a donde ir” de María Oruña. Me ha resultado muy entretenida.

Tenía ganas de leerlo porque ya me había leído el primero de esta autora “Un puerto escondido” donde habíamos conocido a sus principales protagonistas y había sido un buen descubrimiento. No es que esta novela sea continuación de la anterior, ambas se pueden leer de forma independiente. Pero los principales protagonistas sí son los mismos. Es como con Amaia Salazar del Guardián invisible, sigue la trama de la teniente pero es otro caso.

El argumento nos cuenta que han pasado varios meses desde los acontecimientos que ocurrieron en Puerto escondido y cuando ya todo parecía haber vuelto a la normalidad, aparece el cadáver de una joven en La Mota de Trespalacios, que es el lugar donde se encuentran las ruinas de una inusual construcción medieval. La joven va vestida de princesa de la Edad Media. Valentina empezará a investigarlo mientras Oliver Gordon (con el que continúa su relación sentimental) sigue buscando a su hermano desaparecido.

Podríamos decir que el tema de esta novela es la importancia que tienen en nuestras acciones nuestra motivación, nuestra “pasión”, ese interés que nos empuja interiormente hacia algo, esa búsqueda de “conocimiento”. Incluso hasta casi perder la razón.  Aquí hay una serie de personajes cuya pasión es la ciencia: la espeleología, la historia, la arqueología… Y por otro lado también están los integrantes de una ONG unidos también por un acicate común.

Los personajes están bien perfilados. Tenemos a nuestros protagonistas que ya conocemos. Por un lado Valentina, una teniente de la guardia civil con sus dos ojos de distinto color, y Oliver, el inglés que se queda a vivir en Suances en la casa heredada. En esta novela vemos como siguen enamorados y tratan de asentar su relación. También aparecerán Michael, su amigo, y su ex mujer Anna. Paralelamente iremos conociendo a los personajes que forman un grupo de espeleólogos y arqueólogos: tres compañeros de aventuras y una bella polaca afincada en Alemania: Wanda. A todos ellos les une la pasión por la Ciencia.

La ambientación de estas novelas está muy conseguida. Como ya sabemos desde la novela anterior la acción se desarrolla en Cantabria. Los principales personajes viven en Suances, pero nos movemos por toda la zona: Comillas, Puente Viesgo... Supone un buen repaso para los que gustamos de viajar por esos parajes tan recomendables. Además en esta novela sobre todo vamos a interesarnos por las cuevas de Cantabria que son muchísimas además de la de Altamira, puesto que como ya hemos dichos son espeleólogos los demás personajes. Muy interesante, la verdad, todo lo que nos va contando la autora de las cuevas de la zona y el arte rupestre: Las Cuevas del Monte del Castillo (en Puente Viesgo), la Cueva de Las Monedas, las de Cullalvera... Dan ganas de ir a conocerlas porque varias son Patrimonio de la Humanidad. Además visitaremos dos lugares fuera de nuestro país, una ciudad medieval Nordlingen construida en el interior de un cráter en Baviera, y otra cueva espectacular la que se llama El Sotano de las Golondrinas en Méjico. Estas curiosidades geográficas y otras históricas añaden más atractivo a esta novela.
En lo que se refiere al manejo del tiempo la autora imprime un ritmo rápido a la narración al mezclar pasado y presente. El romper la linealidad del tiempo dota de mucha agilidad a la lectura.

En cuanto a la estructura de la novela, la autora ha creado tres líneas argumentales. Por un lado están nuestros protagonistas (Valentina y Oliver) con sus pesquisas y sus investigaciones en el presente. Y por otro lado están el grupo de espeleólogos, cuya relación se inicia mucho antes del momento en el que comienza la novela, momentos del pasado donde tenemos que acudir para entender su presente. Estas dos líneas tienen un narrador omnisciente en tercera persona. Y por último hay otra línea argumental, la de las reflexiones de un personaje que no sabemos quién es pero a quién conocemos como El Viajero del Sótano de las golondrinas y que nos habla en primera persona.
La prosa es sencilla y el ritmo ágil puesto que hay mucho diálogo. Está bien estructurada la novela, más elaborada quizá en cuanto a la creación literaria que la primera al utilizar más voces alternándose como narradores.

Yo le pondría un “pero” a esta novela y es que me ha parecido que al final hay demasiadas explicaciones en bloque para contarnos el por qué, el desenlace. Creo que deberían haber estado más dosificadas según íbamos descubriendo lo que ocurría. En este sentido me convenció más la primera novela. Pero bueno esto no deja de ser una apreciación personal, quizás a otro lector no le parezca así.

Lo cierto es que en general me ha parecido desde el principio muy entretenida, creo que la intriga está bien dosificada, su mimo y detalle en la ambientación me parece muy positivo y hay un punto de giro casi al final de la novela muy, muy conseguido.

Me alegro de que todavía en un futuro podamos disfrutar más del binomio Valentina-Oliver.

miércoles, 25 de octubre de 2017

"Las tres bodas de Manolita" de Almudena Grandes







"En los buenos tiempos, las jovencitas se casan por amor. En los malos, muchas lo hacen por interés. Yo me casé con un preso en los peores, por dos multicopistas que nadie sabía poner en marcha. Tenía dieciocho años, y hasta que a mi hermano se le ocurrió complicarme la vida, ni siquiera sabía que existieran máquinas con ese nombre.
—¿Pero tú estás tonto, o qué? —le interrumpí a voz en grito—. ¡Sí, hombre, como si no tuviera yo ya bastantes...!
Problemas, iba a decir, pero Toñito se levantó de un salto para sujetarme la cabeza con una mano mientras me tapaba la boca con la otra.
—¡Que no chilles! —susurró, con tanta violencia como si pudiera triturar cada sílaba entre los dientes—. ¿Tienes una idea de la cantidad de policías que puede haber ahí abajo? —asentí con la cabeza, los ojos cerrados, y me fue soltando muy despacio—.
Tú sí que estás tonta, Manolita. "

 


Tenía pendiente escribir la reseña de la última novela que he terminado. Y resulta que casi tengo ya que hacer la siguiente, así que voy a ello rápidamente.

“Las tres bodas de Manolita” de Almudena Grandes me ha parecido una novela absolutamente recomendable.

Forma parte de esa saga que la autora está escribiendo sobre la guerra civil, “Episodios de una guerra interminable” que nos recuerda, salvando todas las distancias, a los “Episodios Nacionales” de Galdós. Los dos libros anteriores también están reseñados en el blog. Cuando vi que Almudena Grandes ya iba a sacar el cuarto, me apresuré a leer el tercero que todavía lo tenía por leer.

Lo cierto es que ha superado mis expectativas para bien. Cada una que leo me parece más entretenida e intensa que la anterior.

El argumento os lo resumo en tres líneas: Manolita, una joven de dieciocho años, recién terminada nuestra guerra civil tiene a su padre y su madrastra encarcelados, mientras que su hermano mayor, Antonio, está escondido en un tablao flamenco, por lo que tiene que hacerse cargo de su hermana Isabel y de otros tres más pequeños. A Antonio se le ocurrirá una manera desesperada de prolongar la resistencia en los años más terribles de la represión: utilizar unas multicopistas que nadie sabe poner en marcha para la propaganda clandestina. Y querrá que sea su hermana Manolita, la señorita “Conmigo No Contéis”, quien visite a un preso que puede darles la clave de su funcionamiento. Poco puede imaginar Manolita lo importante que llegará a ser este preso en su vida.

El tema de esta novela es la pobreza y la tristeza que se respiraba recién terminada la guerra civil española. Las desigualdades y  la lucha por la supervivencia. La resistencia antifranquista y el abuso de poder. Las ganas de vivir y la solidaridad. Aunque hay que reseñar que lo más triste es el tema del abuso sobre los niños. El tema es la posguerra española desde el punto de vista de los perdedores. Pero tampoco trata en ningún momento de ser una novela objetiva sobre aquel tiempo.

 No todo es ficción en esta novela. La autora lo ha dicho ya en múltiples ocasiones. También lo dice al final de la novela donde nos dice que existió de verdad uno de sus personajes: Isabel Perales. A quién conoció porque se acercó a ella en una ocasión para contarle su historia. Isabel Perales es la hermana pequeña de Manolita que sufre abusos por parte de algunas monjas en el colegio donde estuvo internada en Bilbao. Por otra parte muchas escenas están también sacadas de la realidad, como también otro de los personajes. Todo lo cuenta al final de la novela la autora.  

 Doscientas pesetas, un kilo de pasteles y un cartón de tabaco por cada pareja, todo multiplicado por dos, porque si no había padrinos, no había boda. Era muy caro, pero desde hacía unos meses, por cuatrocientas pesetas, dos kilos de pasteles y dos cartones de tabaco, dos mujeres podían comprar una hora a solas para encontrarse con dos presos de Porlier. Aquel negocio, que estaba haciendo rico al capellán de la cárcel y a los funcionarios conchabados con él, era un puro invento, una fachada que no comprometía a nada. No hacía falta aportar papeles, no se celebraba ninguna ceremonia y no quedaba constancia alguna de aquellos simulacros de matrimonio.» (Página 241)


Como os decía está ambientada en los años cuarenta en adelante y en la ciudad de Madrid. No es lineal, sino que hay muchos saltos en el tiempo, tanto para contar la vida de cada uno de los personajes (su pasado, su presente) como la de la propia Manolita que sí linealmente avanzará según va transcurriendo la novela.

Es una novela coral. Tenemos muchos personajes, a cual más rico y poliédrico. Tengo que rendirme siempre ante los personajes de Almudena Grandes. Qué vidas inventa… absolutamente atractivas. Además hace un análisis de cada personaje tan exhaustivo, sobre todo en su interior, que te permite conocerlos tanto que podrías tanto enamorarte de alguno de ellos como aborrecerlo intensamente. Entre mis preferidos de esta novela estarían Palmera o Eladia.

Eso es parte del estilo de esta autora, ese acierto en su forma de contar que trasmite tanto. A mí es una de las características de su escritura que más atractivas me resultan: ese poder que tiene para partir de la emoción y trascenderla hasta tal punto que tú percibes esa emoción. Los personajes de Almudena Grandes duelen. Y su forma de contar diseccionando los sentimientos hace que vuelva a ella cada vez que publica una nueva novela.

Por otra parte hay que reseñar que en este libro la autora hace un homenaje al libro de Robinson Crusoe. Recordareis que en la segunda entrega de esta saga “El lector de Julio Verne”, se aludía a este autor. Aquí en cambio incide sobre Robinson cuando llega a la época de Cuelgamuros, o lo que ahora conocemos como el Valle de los Caídos donde muchos presos redimieron condena trabajando.

A mí me parece que esta novela, que no creo que sea una más sobre las consecuencias de la guerra civil, es absolutamente recomendable. Porque a pesar de contar tanta desgracia y penuria, no es una novela triste. La autora quiere contar, quiere partir de algunos datos y personas reales para escribir ficción y contar muchas cosas que se han callado. La autora habla de nuestra guerra civil, pero lo que en esa se cuenta podríamos extrapolarlo a cualquier otra guerra civil de otro país. Cómo perviven más allá de la paz años y años, porque es una guerra entre personas, entre amigos, que ya se conocían de antes de la contienda. Y parece mentira cómo eso las hace aún más sangrientas y dolorosas.

Y desde luego la forma de contar de Almudena Grandes yo la recomiendo siempre, porque sus novelas además de estar bien escritas con un lenguaje elaborado y muy rico, siempre emocionan.

"...con el tiempo comprendí que la alegría era un arma superior al odio, las sonrisas más útiles, más feroces que los gestos de rabia y desaliento."

lunes, 28 de agosto de 2017

"Respirar por la herida" de Víctor del Árbol


"El paisaje no miente pero la mirada lo disfraza, de modo que cada vez el mismo lugar es distinto, como si lo que vemos fuera un reflejo de nuestro estado de ánimo.
Una señal desdibujada junto a la carretera de Toledo indicaba la entrada del pueblo. No era bonito, ni siquiera tenía la igleisa románica que al menos tienen todos los pueblos feos. Pero estaba en el mapa y existía. Su existencia se adivinaba a lo lejos como una mancha pardusca en medio de la nada..."

Termino de leer "Respirar por la herida" de Victor del Árbol, y como en las ocasiones anteriores en las que concluí una de sus novelas casi suspiro de alivio, porque durante las semanas que he estado conviviendo con sus personajes me ha tenido inquieta y revuelta por su compleja trama pero desde luego y al mismo tiempo cautivada por su estilo al escribir.

Desde que le descubrí con "Un millón de gotas" he querido leer todas sus novelas. Sin embargo me obligo a leer historias más sencillas, más ligeras, hasta diría que más superficiales entre cada una de ellas porque sé que la de Victor del Árbol será dura e intensa.

"-Entonces, ¿qué es exactamente? Todos somos algo, en la medida que aquello que hacemos nos explica, ¿no le parece?
A Guzmán le hizo gracia aquella digresión del anciano. Según su teoría, Guzmán debería haber contestado que era un ángel caído, un demonio, una especie de monstruo con apariencia humana. ... "

Pero estoy deseando que ahora en septiembre saque su nueva novela para leerla. Porque creo que hay que leer las novelas de Victor del Árbol.

El argumento de "Respirar por la herida" se nos presenta así: Eduardo, un pintor para quien nada tiene sentido tras la muerte de su mujer y su hija, hasta que una famosa violoncelista, Gloria Tagger, le encarga el mayor reto de su vida: pintar el retrato de Arthur, un empresario de pasado incierto. Aceptar ese encargo desencadena una espiral de emociones y acontecimientos trágicos que succiona inevitablemente a cuantas personas le rodean. Con cada pincelada, Eduardo va abriendo puertas que habría sido mejor mantener cerradas, pero que, una vez abiertas, nada ni nadie podrá volver a cerrar.

El tema principal de esta novela es la pérdida. Cómo afrontar las pérdidas de las personas que queremos. Aunque también podríamos decir que está la culpa, los remordimientos, la venganza... las heridas y las cicatrices.

La novela tiene muchas tramas que se van entrelazando, es un puzzle que hay que ir formando donde cada ficha es un personaje con una historia terrible detrás que a su vez se engarza con otro personaje con otra historia tremenda y así una y otra vez. Pero qué bien está construida esa trama, es muy consistente la urdimbre de la novela, qué bien ensambladas las historias para ofrecernos ese mosaico con un hilo común, cómo decíamos, la tristeza por la pérdida.

Cuando comencé a leer esta novela el ritmo me pareció un poco lento, sin embargo poco a poco te vas sumergiendo en ella y van apareciendo los demás personajes, cada uno con su cargamento, y comienzas a vislumbrar como el escenario de subtramas se va ensanchando y se hace grande, y todas las historias comienzan a discurrir en paralelo.  

Es un narrador en tercera persona omnisciente el que cuenta la novela. El tiempo no es lineal, va saltando, con lo cual agiliza la historia, y vas conociendo retazos de cada historia que pasaron antes y después. Está ambientado en Madrid y toca Toledo, en la actualidad.

Los personajes están bien construidos. Sabemos bien de su exterior y de su interior. Son personajes que han sufrido, que han sobrevivido, pero que quizás no han superado ese sufrimiento, sin embargo viven. Es una historia coral, porque todos son igualmente importantes y todos influyen en todos. Son personajes que te duelen. Algunos como el Señor Who me ha traspasado, qué buen personaje.

La luz sucia de la bombilla en la pared de ladrillo le sacaba punta a la miseria del callejón como a un lápiz. Un lápiz con el que trazar las cañerías goteantes, los charcos de humedad grasienta, las zonas de penumbra detrás del restaurante de Chang.
Mei tenía la mirada perdida. Nadie podía defenderse de esa mirada.
El estilo del autor es muy cuidado. Su prosa es elegante, no exenta de momentos de mucho lirismo. Descripciones minuciosas, diálogos fluidos. Una prosa que tiene ritmo pero merece la pena que te detengas a saborear sus detalles, que atiendas a los giros del lenguaje, a sus imágenes. 

Toda la novela estás "respirando por la herida" como muy bien dice su título. Qué bueno, qué bien elegido. Una novela dura e intensa pero muy bien escrita, porque te llega, trasmite, te duele. 

Merece mucho la pena.


martes, 8 de agosto de 2017

"Un hijo" de Alejandro Palomas





«–A ver, Guillermo, cuéntame eso de que te gustaría ser Mary Poppins cuando seas mayor…».

Estos últimos días he estado leyendo “Un hijo” de Alejandro Palomas.

No es el primer libro que me he leído de este autor, es el tercero o el cuarto. Este autor me ganó con “El tiempo que nos une” en el año 2014. Desde entonces, y de vez en cuando me gusta volver a él, porque tengo la seguridad de que pasaré unos días con una lectura apacible, agradable, que me removerá por dentro, que me contará de sentimientos. Después de esa primera novela, me leí "El alma del mundo" y "El perro". Cada una en un año diferente. De todos ellos tenemos reseña literaria en el blog en la pestaña "Mis autores Alejandro Palomas". Por si queréis consultarlas.


Y ahora en el 2017 he leído "Un hijo".


Lo primero que quiero decir es que me ha gustado mucho la portada de esta novela. Qué importante es esto. La portada y el título, es la presentación, la invitación a la lectura. Son importantes, se merecen cuidarlas, necesitan de su reflexión detrás. Ésta portada en concreto a mí me atraía, tiene algo de misterioso y de mágico.

Y luego resulta que “Un hijo” es un libro que habla de la palabra “supercalifragilísticoespialidoso”. Os suena ¿verdad? De hecho en el blog hasta tenernos una entrada dedicada a esta palabra mágica.

Pues bien el argumento de esta novela gira en torno a esta palabra. Ya con eso te sonríes. El protagonista de nuestra historia, Guille, cree que cuando pronuncie la palabra en cuestión, las cosas, su mundo, volverá a estar bien. Porque Guille de mayor quiere ser Mary Poppins. La novela arranca cuando su profesora Sonia piensa que sería bueno que Guille visitara a la orientadora María, porque tiene miedo de que tras su sonrisa, y su tranquilidad, haya algún problema o cuestión grave.

El tema que subyace a este argumento es el de superar una pérdida sobre todo. Es un tema duro, profundo. Poco a poco el autor nos va a ir dando pistas desde la voz del protagonista de cómo es esa pérdida, porque aunque existe no sabemos los detalles.

Es una novela coral, hay varios protagonistas que van tomando la palabra. Los personajes están muy bien definidos: Guille, nuestro protagonista de nueve años, es hipersensible y especial. Es tranquilo, bueno, muy frágil. Su padre, Manuel, que sabe que su hijo es diferente a los demás, porque no le gustan los deportes ni los juegos rudos, solo juega solo con una niña, Nazia, su vecina. Nazia es la otra niña nueva de la clase, única amiga de Guille, e hija pequeña de una familia de pakistaníes que regentan el súper del barrio. También están Sonia, la profesora de Guille. Y María, la orientadora de sustitución, del cole de Guille.

Está contado en primera persona por eso sabemos mucho de estos personajes. El autor ha elegido la técnica del multiperspectivismo para contar la historia, cada uno de los implicados en ella nos van a ir contando desde su posición cómo sienten lo que ocurre. Es una técnica original la que ha utilizado el autor. Vemos las voces de cada uno de los protagonistas, cómo cuentan, cómo sienten. En el caso de Guille vemos sus muletillas al hablar, sus temores, sus deseos. Ese es un punto a favor de este libro, lo bien que el autor refleja a cada personaje.


Es una narración sencilla, ágil, debido a que la estructura de la novela está repartida en capítulos cortos protagonizados por los distintos narradores: Guille, Sonia, María... Está además salpicado con los dibujos que María, la orientadora, le encarga hacer a Guille.  Eso rompe también la prosa, la ilustra, la agiliza, y la hace más original. Es otro punto a favor del autor y su prosa.


Durante toda la narración el tono es distendido y cercano.

Y ya como otro punto positivo me ha gustado mucho el final de la novela. Esa escena de unos personajes alejándose y recortándose en la luz, cómo te cuenta lo que parecen. Me parece que le ha dado un final muy bueno, muy logrado.


No busquéis en esta novela la gran intriga, es predecible. Pero es una novela de sentimientos. emotiva, que nos recuerda al niño que tenemos dentro y que aún quiere creer que la magia existe.



Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) es licenciado en Filología Inglesa y Master in Poetics por el New College de San Francisco. Ha compaginado sus incursiones en el mundo del periodismo con la traducción de importantes autores. Entre otras, ha publicado las novelas El tiempo del corazón, Tanta vida, El secreto de los Hoffman (finalista Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2008 y adaptada al teatro en 2009), El alma del mundo (finalista del Premio Primavera 2011), El tiempo que nos une y Una madre. Su obra ha sido traducida a diez lenguas.

viernes, 4 de agosto de 2017

"El desorden que dejas" de Carlos Montero





“¿De verdad alguien así de bello quiso matarse? Sé que es una frivolidad lo que acabo de pensar, que la belleza no te garantiza un salvoconducto para la vida, pero digamos que ayuda. El mundo es más amable con los guapos. Hasta el racismo más recalcitrante se disipa ante la belleza.”

He terminado “El desorden que dejas” de Carlos Montero, Premio Primavera de novela 2016.
Me ha parecido muy entretenido, muy ágil, creo que esa es su mejor característica.
El argumento: Raquel, un joven profesora de literatura, acepta una suplencia en un instituto del pueblecito donde nació su marido, Novariz. Nada más llegar se entera de que su predecesora, Viruca, se ha suicidado y además cuando finalizan las clases se encuentra un anónimo que dice: “¿Y tú cuánto vas a tardar en matarte?”.
La verdad es que el arranque de la novela promete. Está muy conseguido. Estamos ante una historia de intriga que tiene bien dosificados sus ingredientes para mantenerte enganchado a la trama.
Está contada en primera persona, lo cuenta Raquel. Así que sabemos lo que sabe el narrador, un narrador interesante y atractivo con el que conectas, muy habitual en este tipo de novela. Vamos descubriendo a medida que él descubre y eso te mantiene intrigado.
“Y no me lo perdoné. No me perdoné haberme dejado llevar por esa bronca tonta, que ya ni casi recuerdo por lo que fue, bueno, sí, pero qué más da, y no haberla llamado, no haber intentando tender un puente. Pero para eso éramos las dos orgullosas. Tanto que mi madre se murió sola. Sin mí.”
Los temas que subyacen al argumento no se puede negar que son muy actuales y muy duros: El acoso escolar, la privacidad en las redes sociales, la crisis, la muerte de los seres queridos y alguno que otro más tan o más fuerte que éstos que no desvelo porque se averigua más tarde.
Los personajes principales son la protagonista, su marido Germán, y su perro por un lado. Además de su amiga Tere que vive en La Coruña donde Raquel conserva la casa de su madre. Por otro lado está la familia de su marido, su madre Claudia, sus hermanos. Y después los alumnos de su clase, el marido de la profesora que se suicidó y demás personas del pueblo. Algunos de ellos están bien perfilados pero no todos. He echado de menos que estuvieran más definidos algunos de esos personajes.
El ritmo de la narración cómo ya he comentado está bastante conseguido porque te atrapa nada más comenzar la historia. Está bien dosificada la intriga y hay bastante acción. El lenguaje es muy sencillo, muy coloquial, con frases hechas y coletillas que lo hacen muy creíble. Los diálogos fluyen y están logrados. Aunque yo creo que se nota un poco que el autor es guionista más que narrador, hay más rapidez, más escenas fijas unas detrás de otras.
La ambientación también está conseguida, se ve muy bien el ambiente de los pueblecitos del norte de España, ya que se desarrolla en un pueblo de Orense y que se trata de una historia actual. Está contado en forma lineal, el tiempo solo va hacia adelante, nos vamos enterando del pasado por los pensamientos de la protagonista.
“Y luego, cuando pasa, cuando llega el momento, es peor, mucho peor de todo lo que imaginaste y te das cuenta de que los ensayos no sirvieron para nada. Pero también, no sé cómo decirlo, por otro lado tampoco es para tanto. Qué cosas, ¿eh? ¿Cómo puede ser que sea más terrible de lo que imaginaste y a la vez no sea para tanto?”
El título es muy atractivo, con esa segunda persona del singular que parece que te está apuntando. Luego nos lo encontraremos al leer la novela, pero está muy bien escogido, una buena elección.
Lo que menos me ha gustado es que yo creo que es un poco previsible el desenlace. Me refiero a que te vas imaginando quiénes son los malos o el malo de la historia. También es verdad que al final te cuenta mucho sobre uno de ellos y de esa información no te da ni una pincelada a lo largo del desarrollo. Yo creo que tendría que haber dado alguna pista, para que no parezca que se saca de debajo de la chistera demasiados datos justo al final.
Pero en general me ha gustado porque me ha absorbido, tenía muchas ganas de seguir leyendo, de saber qué pasaba. Y no es fácil, aunque parezca según lo lees debido a su lenguaje sencillo, no es fácil atrapar al lector de esa forma.




Carlos Montero (Celanova, Orense, 1972), que publicó su primera novela, «Los tatuajes no se borran con láser», en 2012, es licenciado en Ciencias de la Información y trabaja desde 2000 como guionista de cine y televisión, en la que ha firmado series como «El Comisario» y «Física o Química» y ha adaptado las novelas «El tiempo entre costuras», de María Dueñas, y «Apaches», de Miguel Sáez.

domingo, 23 de julio de 2017

"Derecho natural" de Ignacio Martínez de Pisón



“Mi padre no siempre se pareció a Demis Roussos. Cuando Demis Roussos era ya Demis Roussos, medio calvo, barbudo, barrigón, envuelto en anchas túnicas con bordados de colores, el escaso pelo alborotado en largas guedejas, mi padre era todavía un hombre espigado, fibroso, con aire de galán y una buena pelambrera, vestido con polos entallados que dejaban asomar el pelo del pecho. En algún momento, a comienzos de la década de los ochenta, sus aspectos físicos debieron de confluir."

Yo comienzo una novela, de la que ya me atraído su portada, con esta primera frase y ya me ha ganado. Qué buen arranque. 

Y así me pasó con "Derecho natural", la última novela de Ignacio Martínez de Pisón, que he terminado hoy con una sonrisa en la cara.

Ignacio Martínez de Pisón es uno de mis autores españoles preferidos. Buen novelista, escribe novelas cercanas con una prosa amena, ágil, no exenta de detalles. Sus historias están bien estructuradas y llevan cierto poso de tristeza, como suele ser la vida.

Como con otras novelas suyas he disfrutado de su lectura. Siempre, al menos en las otras suyas que yo he leído, son familias las protagonistas de sus novelas. Familias con las que te terminas encariñando a fuerza de vivir con ellos sus pequeños y grandes dramas, su dura vida cotidiana. Te lo cuenta de forma tan creíble el autor que no te cuesta sentir que estás ahí con ellos.

En esta ocasión nos regala una novela ambientada en la época de la Transición española.

La trama nos cuenta la historia de una familia cuyo padre es especialista en salir huyendo dejándolos en la estacada. Un padre irresponsable que termina ganándose la vida como doble de un Demis Roussos ya obeso y decadente, en los hoteles de la Costa Española. 

Está contada en primera persona por el mayor de los hijos: Ángel, que lleva el mismo nombre del padre, y al elegir a este narrador nos acerca más a la historia. Y en su forma de contarlo varias veces se rompe la linealidad temporal otorgando más agilidad a la narración. Ángel nos va a contar la historia de su familia, y la de su gran amor.

Los personajes principales son cómo ya hemos dicho: El padre, Ángel, un padre inmaduro que deja a la familia varias veces y no se ocupa de ellos en absoluto. La madre Luisa, cuyo carácter también ambivalente propicia algunos de los desastres familiares que les ocurrirán al tomar también decisiones erróneas. Y luego están los hijos: Ángel, el mayor, quién cuenta la historia y se pasa la vida intentando comprender a sus padres y sus acciones. Y sus tres hermanos: Manolo, desde niño muy problemático. Y las dos hermanas pequeñas: Cristina y Paloma.  Personajes que pasan la vida buscando su identidad, su sitio, corriendo en busca de sus metas intentando huir de sus tristezas.

"arrollador, egocéntrico, autoritario sin pretenderlo, volvía a ser el astro rey, y ella, que en su ausencia había ocupado el centro de nuestro pequeño sistema solar, se dejaba absorber por la fuerza incontenible de su gravitación. Al lado de mi padre sólo podíamos ser satélites".

El referendum, las drogas, la ley del divorcio son cuestiones que salen en la novela y que ayudan a su perfecta ambientación temporal. Son los años 70, 80, 90... Desde que Ángel es un niño hasta que ya es un hombre. Espacialmente la acción transcurre primero en la ciudad de Barcelona, donde se trasladan a vivir sus personajes, y luego en Madrid a donde se traslada el protagonista en solitario. Comienza siendo niño y termina estudiando Derecho, Filosofía del Derecho y Derecho natural, de ahí el título de a novela.

Es una novela solida, donde los personajes son creíbles. Te da tiempo un poco a todo al leerla, hay momentos para la ternura y otros para el disparate. Hay escenas tristes y escenas hilarantes. Y a mí desde luego el personaje protagonista me ha ganado con su "cordura" en esa familia "singular" que le ha tocado. 

En cuánto a la estructura, tiene un prólogo y un epílogo que sobre todo éste último a mí me ha parecido muy bueno, cierra el círculo, empieza con su padre y termina con él. 

No es desde luego una novela trepidante, ni te mantiene ahí "enganchado" ni "en vilo", no hay ningún misterio que resolver, se trata de vivir con esos personajes mientras ellos viven. Tampoco quizá sea "la gran novela", pero es una historia cotidiana agridulce que a los de mi edad nos puede resultar bastante familiar al coincidir su historia con algunos rasgos de la nuestra. El eje principal es "la familia", la interrelación de sus miembros y como las acciones de unos influyen en todos los demás, sobre todo las de los padres. 

Y siempre contado con una prosa fluída y rica. Entretenida, agradable de leer, para mí buena literatura, una historia familiar, una saga, que discurre con un tono plácido, cercano, doméstico y entrañable. 


jueves, 29 de junio de 2017

"Mas allá del invierno" de Isabel Allende




“En medio del invierno aprendí por fin que hay en mí un verano invencible”
Albert Camus


Anoche terminé de leer el último libro de Isabel Allende: “Más allá del invierno”.


Siempre que llega a mis oídos que hay un nuevo libro de esta autora me alegro. Tengo debilidad por sus personajes. Es verdad que después no todas sus historias me llegan de igual manera, obviamente, pero siempre me quedo con alguna de las vidas que ha inventado en él.


Esta historia enseguida me enganchó, tiene pocos personajes. Tres son los protagonistas: Lucía, una chilena alegre y vital, Evelyn, una joven guatemalteca frágil e ilegal y Richard, un maduro profesor universitario norteamericano.


El argumento de éste último libro de Allende cuenta como sus tres personajes sobreviven a un temporal de nieve que cae en Nueva York, y de pronto sus vidas que no tenían nada que ver, como consecuencia, de un accidente de tráfico se ven entrelazadas. La casualidad de su encuentro hará que sus vidas cambien.


La obra transcurre en la actualidad, entre Suramérica y los EEUU de Trump. Aunque para contar la historia la autora va rompiendo la linealidad del tiempo acudiendo al pasado de cada personaje para contarnos quién es. Siempre da buen resultado hacer saltos en el tiempo, la prosa se vuelve más ágil y entretenida y fluye mejor.


Con esta historia la autora aborda muchos temas importantes: la emigración, la multiculturalidad de los EEUU, y sobre todo la capacidad que tenemos dentro para “reinventarnos”, esa palabra tan de moda.


Me ha parecido una novela muy entretenida, de la mano de cada personaje hemos paseado por algunas de las realidades más terribles de nuestro tiempo: El golpe de estado de Chile, la situación de los pobres en Guatemala, el terrorismo y crueldad de las maras, el miedo, el desarraigo, la emigración, el alcohol, la pérdida de los seres queridos. La verdad es que gracias a la historia de cada uno de sus tres personajes principales hemos "vivido" mucho.

Como en otras ocasiones con la prosa rica de Isabel Allende he disfrutado. Aunque, es verdad, que no es de sus libros que más me haya gustado. Creo que es porque en ésta el personaje de Richard, el protagonista masculino, no me ha acabado de convencer. Sin embargo, me encantó su penúltimo libro, el de “El amante japonés”, me pareció una historia más entrañable, me transmitió más y algunos de sus personajes creo que estaban muy bien construídos y las relaciones que se establecían entre ellos eran mágicas, cómo no puede ser de otra forma con el realismo mágico de la autora.

Pero supongo que esto es cuestión de gustos, y habrá a quién le guste más éste último, con una temática mucho más actual. De todos modos, Isabel Allende siempre nos hace dar un paseo muy, muy agradable por sus historias con esa forma de contar suya tan sencilla y tan sentimental. 

Hay una cita por ahí que dice que somos los libros que leemos, y reconozco que mucho que hay en mí tiene que ser de los libros de esta autora porque no me he perdido ni uno solo de ellos y ya lleva unos cuántos. Desde que la descubrí con "Barrabás llegando por vía marítima..." no me he podido despegar de su forma de narrar tan dulce y tan atractiva. Me gusta mucho leer novelas de intriga y novela negra, pero siempre entre ellas vuelvo al último que haya sacado esta autora, sumergirme en su forma de narrar es como "volver a casa".

sábado, 17 de junio de 2017

"Divas rebeldes" de Cristina Morató



Terminé de leer "Divas rebeldes" de Cristina Morató.

Me apetecía hacer un parón entre novelas para leer algo diferente.

Este libro se compone de las biografías de siete mujeres del siglo XX, siete divas como dice el título, que todos podemos reconocer muy fácilmente: María Callas, Cristina Onassis, Coco Chanel, Eva Perón, Wallis Simpson, Barbara Hutton, Audrey Hepburn, y Jacky Kennedy. Personajes emblemáticos de las artes, de la canción, de la moda, del cine, junto a otras famosas por ser políticas.

Siete mitos llenos de glamour, de misterio, con los que hemos crecido. Ellas siempre han estado ahí, y han sido mundialmente famosas. Sin embargo la escritora nos las retrata como mujeres que no han querido ser famosas, no han querido ser estrellas. Dice que nos quiere mostrar su lado más humano. Y la verdad es que sí, la mayoría de ellas han sido vulnerables, frágiles y han buscado sobre todo ser queridas, más que el brillo o el glamour.
La autora ha subrayado en todas sus biografías sus infancias, sus años más indefensos, y vemos que coinciden todas en que en sus primeros años de vida no estuvieron lo arropadas que debieron estar. Todas tuvieron una infancia donde al final, por mucho que poseyeran algunas, no todas porque algunas como Cocó o Evita Perón rondaron la pobreza, no pudieron ser felices y las marcó esa infancia traumática como mujeres que luego quisieron saltarse las normas de su época, ser diferentes, distintas, aunque fuera a costa de inventarse parte de su pasado.

De vez en cuando me apetece leer biografía, aunque confieso que la novela me atrapa muchísimo más. En este caso al ser varias mujeres me ha parecido un libro entretenido. No es que me haya entusiasmado, todo hay que decirlo, no me ha despertado muchísimo interés, pero bueno está bien, aprendes sobre estas mujeres "rebeldes" cuestiones de su vida que no conocías y todo lo que sea aprender... bienvenido sea.


martes, 23 de mayo de 2017

"Los ritos del agua" de Eva García Sáenz de Urturi



«Para los que no conozcan mi historia previa, resumo en unas líneas: me llamo Unai López de Ayala, trabajo como perfilador en la Unidad de Investigación Criminal de la comisaría de Vitoria. A efectos prácticos, todo el mundo me conoce como Kraken. Tengo una afasia de Broca, el asesino en serie del anterior caso que resolví como pude casi me lleva por delante y me incrustó una bala en la cabeza».



Terminé de leer "Los ritos del agua", la continuación de "El silencio de la ciudad blanca" de Eva García Sáenz de Urturi. Muy buena continuación. Muy, muy entretenida.

Argumento:
Ana Belén Liaño, la primera novia de Kraken, aparece asesinada. La mujer estaba embarazada y fue ejecutada según un ritual de hace 2600 años: quemada, colgada y sumergida en un caldero de la Edad del Bronce. 

1992. Unai y sus tres mejores amigos trabajan en la reconstrucción de un poblado celta. Allí conocen a una enigmática dibujante de cómics, a la que los cuatro consideran su primer amor. 

2016. Kraken debe detener a un asesino que imita los Ritos del Agua en lugares sagrados del País Vasco y Cantabria cuyas víctimas son personas que esperan un hijo. La subcomisaria Díaz de Salvatierra está embarazada, pero sobre la paternidad se cierne una duda de terribles consecuencias. Si Kraken es el padre, se convertirá en uno más de la lista de amenazados por los Ritos del Agua.

Novelas de misterio, de detectives y asesinos, muy nuestras las que componen esta trilogía. Y que merecen mucho la pena.


"—Así es. Tenía el cuerpo sumergido hasta la altura de los hombros en un caldero de bronce lleno de agua, Kraken. Una pieza arqueológica, de museo, habrá que consultar con un experto, pero parece que es un caldero de la época celta. Una muerte muy extraña, un escenario muy elaborado. No es un homicidio cualquiera. Quiero pedirle a la subcomisaria que hable con el juez Olano para que te autorice a estar presente en la inspección ocular en calidad de perito. Espero equivocarme, espero que no nos tengamos que enfrentar de nuevo a un asesino serial, pero tú eres uno de los mejores perfiladores que conozco y necesito que, si me asignan el caso, estés a mi lado para asesorarme.

No pude evitar hacer conjeturas, no pude evitar imaginarme el escenario y desear verlo con mis propios ojos. Pero me frené. Continuaba de baja, seguía sin hablar, ya no estaba en activo. No podía ayudarla."

 
Como se continúa de la anterior, los personajes protagonistas son los mismos: Unai, o lo que es lo mismo Kraken, que es un inspector de la Unidad de Investigación Criminal de la Comisaría de Vitoria. Su compañera Estíbaliz, y su jefa y pareja la subcomisaria Blanca Díaz de Salvatierra, por un lado. Y por otro el hermano de Unai, Germán, y su abuelo. Ahora también aparecerán sus tres mejores amigos, y otros componentes de la cuadrilla. En general los personajes están bien perfilados, son bastante creíbles. De todos ellos yo me quedaría con el del Abuelo, con ese sentido común y esa templanza que dan los años, tan lograda.
En este volumen el tema son las relaciones familiares. Y de ahí también la negación de esas relaciones, su desviación, la enfermedad, la tragedia... No quiero contar más.

El ritmo de la narración es muy ágil, eso hace que la lectura sea muy entretenida. Les están ocurriendo muchas cosas a estos personajes. Está muy bien dosificada la intriga, sobre todo desde la mitad del libro en adelante se vuelve más rápida, se van descubriendo muchos misterios y la trama tiene varios puntos de giro que tienen ahí pillado.

Además también influye en que el ritmo sea rápido el que haya dos líneas argumentales en dos épocas diferentes. Se rompe la linealidad de la temporalidad porque va saltando a lo que pasó en 1992 y lo que está ocurriendo en la actualidad en el 2016, eso mantiene el interés del lector.

Por otra parte en cuánto a la ambientación, como en la novela anterior, sigue discurriendo la trama en Vitoria y sus aledaños. Está muy bien ambientada.

También hay que destacar de estas novelas, tanto de la primera cómo de ésta, ese trabajo de documentación tan bueno, exhaustivo, de todos los parajes de la localización, y de los ritos celtíberos, de ritos ancestrales en general, y de la historia.

Muy recomendable esta trilogía de La ciudad blanca, los dos primeros volúmenes son amenos, entretenidos e interesantes. Aconsejo leerlos por orden, porque aunque las tramas de los asesinatos son distintas, en muchos puntos el segundo se continúa del primero, y se desvelarían muchos detalles. Yo estoy ya deseando leer el tercero, a ver si no tarda mucho en publicarse.



Eva García Sáenz de Urturi (Vitoria) publicó en 2012 su primera novela, La saga de los longevos, que se convirtió en un fenómeno de ventas y fue traducido al inglés con una gran acogida tanto en Estados Unidos como en Reino Unido. En 2014 vio la luz la segunda entrega de la saga, Los hijos de Adán, y también la novela histórica Pasaje a Tahití. En 2016 publica El silencio de la ciudad blanca, un thriller apasionante ambientado en su ciudad natal, que ha supuesto un gran éxito de crítica y ventas en nuestro país y cuyos derechos de traducción ya han sido vendidos a Alemania e Italia y está en proceso de adaptación cinematográfica. Con El silencio de la ciudad blanca arranca una trilogía de la que Los ritos del agua es la segunda entrega.

lunes, 24 de abril de 2017

"Patria" de Fernando Aramburu






"Llovía a cántaros. Como la tarde que mataron a ese. Que si lo mataron, por algo sería. Y que yo sepa, mi hijo no fue. Así que a ver por qué va a tener que pedir perdón". 

Anoche terminé de leer “Patria “de Fernando Aramburu.


Lo he disfrutado mucho, me ha parecido muy entretenido, muy variado, interesante e instructivo.


Supongo que todos sabréis cual es su tema. “El conflicto” cómo se ha venido llamando. Y cómo ha afectado día a día, minuto a minuto, a la sociedad del País Vasco.


Para ello el argumento cuenta la historia de dos familias de un mismo pueblo que eran muy amigas y que se distancian y enfrentan a causa del “conflicto”, a causa de la ETA. El hijo de una de ellas es etarra, y el padre de la otra termina siendo asesinada por los miembros de ETA.


El escritor utiliza la técnica del multiperspectivismo, así que vamos a ir conociendo como se cuenta la historia desde el punto de vista de cada uno de los miembros de las dos familias a los que conocemos por sus nombres de pila. Una tiene dos hijos y la otra familia tres hijos. Por eso también es una novela coral con múltiples protagonistas.


Al usar esta técnica conocemos muy bien a los personajes, su mundo interior y sus acciones. Personajes que son como somos todos, imperfectos, contradictorios con días buenos y días malos en los que equivocamos las acciones, personajes que sufren y que quieren ser mejores pero a veces lo consiguen y otras no. El Txato, el empresario vasco a quién ETA le exige el impuesto revolucionario, el dueño de una empresa pequeña de camiones; la preocupación de su mujer Bittori, ama de casa, y muy amiga de la otra madre, a quién el asesinato de su marido parte por la mitad. Los hijos de los dos primeros, Xavier el médico reservado, y Nerea la hija que no quiere que se sepa que es la hija de una víctima de ETA, la hija que no quiere crecer pero que termina evolucionando, creciendo. Y en la otra familia la madre Miren, la que manda en la casa, la fuerte, la que defiende la causa y a su hijo etarra dónde y cómo sea. Su marido Joxian más sentimental, más dócil, muy buen amigo del marido de la otra familia. Y sus tres hijos: Joxe Mari, el joven que se va implicando cada vez más con la causa armada. Arantxa, la hija que siempre estará en contra de lo que hace su hermano, y quién tiene mala suerte a causa de una enfermedad y Gorka, el pequeño, el intelectual, que no quiere saber nada del “conflicto”, a quién le gusta escribir y lo hace en euskera.

Para mí mi personaje favorito es Arantxa. Y un poco también Gorka. Me han gustado mucho sus historias.

Podría parece que al usar el multiperspectivismo la historia nos puede parece repetitiva, pero la verdad es que a mí no me lo ha parecido. Con la visión de cada personaje la historia va transcurriendo, no se detiene, vemos evolucionar la postura de cada uno de los personajes y por tanto no se detiene. Y eso que la novela es larguita, más de seiscientas páginas, 125 capítulos, pero sus capítulos son muy cortos, y a mí me ha resultado muy fácil de leer, muy ágil, al ir cambiando tanto de personaje, vamos cambiando muy rápido de vida y de su devenir. Temporalmente abarca un período de tiempo de más de veinte años.

Me ha gustado la forma de escribir de Aramburu, mezclando la tercera con la primera persona, escribiendo como a ráfagas, mezclando personas, tiempos verbales, rompiendo la linealidad. Espacialmente estamos en el País Vasco, por tanto el lenguaje tiene muchos vocablos (amona, aita, ama, osaba...) y giros del vasco, verbos en condicional, que sustituye al pretérito imperfecto de subjuntivo.

Solo había leído algún relato corto de este autor, nunca una novela entera. Y me ha gustado su estilo desenfadado, directo, con esa mezcla entre el vasco y el castellano, entre estilo directo e indirecto, en tiempos verbales y vocablos.


Y nunca había leído sobre la ETA, así que para mí ha sido casi como un descubrimiento por partida doble. No es que pensara que este tema me fuera a gustar, por supuesto que no, no es un tema agradable ni amable, es muy duro, pero es la realidad con la que hemos crecido. Muchos, desde que tenemos uso de razón y por suerte, hemos sabido de los atentados por la televisión o la prensa. Pero hemos crecido con los atentados de ETA. Sin embargo gracias a este libro sabemos, o nos hemos acercado aún más, a como se vivía teniéndolo tan cerca, asistiendo de testigos a las presiones que había que soportar. Y aunque nos lo habíamos imaginado, gracias a la variedad de personajes de Patria nos hemos podido adentrar más en cada punto de vista. Todo se vive más en los pueblos pequeños que en las grandes ciudades, y cuando es algo tan horrible, tan intenso como esto, pues se llega a esas actitudes de intransigencia, cobardía, tristeza y demás. La postura de la Iglesia, de las pandillas de jóvenes, la interacción de las familias vascas con las que creen que no lo son, pero conviven día a día… Muchos subtemas se tocan aquí.


Me ha costado despedirme de estos personajes. Es de esas novelas que te gustaría que alguien te mostrara cinco años después de su final, cómo han continuado viviendo. Me ha atrapado. Para mí es muy recomendable esta novela. Mucho.

viernes, 31 de marzo de 2017

"Tú no eres como otras madres" Angelika Schrobsdorff





“Tú no eres como otras madres, no tienes las manos frías, ni canoso el cabello, y no me envuelves en grávidos cuidados”.

Terminé de leer "Tú no eres como otras madres" de Angelika Schrobsdorff.

Confieso que a mí me atrajo siempre el título de este libro. Me parece de lo más sugerente. Es cierto que además viene envuelto en muchas buenas críticas. Eso es peligroso, porque no siempre eso coincide con la visión de uno. Pero ahora me alegro de haberlo leído. Me he asomado al Berlín de antes y de después de la 2ª Guerra Mundial. He visto a los alemanes antes y después, los judíos antes y después. Y ha sido enriquecedor.

Pero vamos por partes.


En primer lugar hay que decir que no es ficción, sino es que una biografía, una autobiografía casi. Porque la autora ha contado la vida de su madre: Else Kirschner (Berlín, 1893 – Gauting, 1949).

Luego el argumento, o las memorias, cuentan la trayectoria vital de esta alemana judía, y escribo el "alemana" en primer lugar, porque así se sentía ella, y su familia. Una familia judía burguesa acomodada fue en la que nació a finales del siglo XIX. Vivió la primera guerra mundial, el periodo entreguerras y la segunda. Pero la protagonista pronto se rebeló contra las costumbres de su familia, que la habían buscado un judio maduro, y se enamoró de un poeta cristiano, y se casó con él y se independizó y fue repudiada a partes iguales... Luego frente a la desgracia familiar harían las paces. Pero ahí comenzó la vida de esta mujer que vivió intensamente los felices años 20 de ese Berlín que debía hervir en vida y actos sociales. No le importó nada tener a cada uno de sus tres hijos con un padre diferente porque ella quería tener uno de cada hombre al que amara, y no se le ponía nada por delante cuando de satisfacer sus deseos de libertad y sentir se trataba.


Mientras el III Reich iba ganando terreno y haciéndose fuerte contra todo pronóstico para esos alemanes un poco inconscientes. Luego vemos que además de la historia de una familia, es un libro histórico, un fresco de aquel tiempo, y creo que está tan bien ambientado, porque fue real, en ese espacio y tiempo que te llega.

Está contado en primera y en tercera persona. La primera persona de la protagonista y la tercera de su hija se van entrelazando de forma muy sincronizada. También por ello se nos ofrece un doble visión, un multiperspectivismo que nos ayuda a tener una visión más global.

Para mí el principio es lento, el arranque cuesta, pero después te va fascinando más la historia de esta mujer que no fue nada convencional, y más si sabes que existió de verdad. Cada vez este libro me iba gustando más, y tenía más ganas de continuarlo. La peripecia vital de esta mujer tan independiente, tan intensa, tan libre, y la de sus maridos, sus hijos, sus amigos, desde aquel Berlín, primero bullicioso y luego tan peligroso, a Sofía (Bulgaria) huyendo de la masacre, es lo que cuenta este libro. El cambio de actitud de la protagonista, su declive personal.

De ella dice la autora: aquella “mujer maravillosa con un hambre de vivir increíble, que siempre hacía las cosas como ella quería, a su manera”

La autora es la hija pequeña, nació en 1927, y es la que ha escrito ese devenir, primero por los recuerdos, después ayudándose por los testimonios de amigos y familiares y también de las cartas que escribía y recibía su madre. Está contado con un lenguaje sencillo, nada almibarado a pesar de ser madre e hija, claro que la historia no es para menos.

“En aquel mundo nazi mis padres hicieron de todo, todo tipo de tonterías para mantenerme alejada de lo que pasaba. Creían que era lo mejor para mí y yo no les guardo ningún rencor. Entiendo que lo hicieran. Ellos también estaban muy transtornados y no querían que aquella niña tan sensible supiese todo lo que estaba pasando en aquel momento”, confesaba en una entrevista reciente la autora antes de morir. Y, tras un suspiro, concluía: “Me aislaron de todo”. 

Esto de las lecturas es muy personal. Yo estas memorias vestidas de ficción las he disfrutado porque me ha permitido asomarme a aquel tiempo desde el punto de vista de los alemanes arios, de los alemanes judios, que no se estaban enterando de nada, que no querían enterarse de nada. Me ha gustado ver cómo evoluciona la vida de éstos últimos, cómo estalla su burbuja, y cómo tienen que escapar por salvar la vida, afortunados, mientras otros no tienen tanta suerte y mueren en campos de concentración. Esa unión de saga familiar y relato histórico me ha atrapado, además de que sus personajes, tan reales como la vida misma, eran de lo más interesantes.



domingo, 26 de febrero de 2017

"El paciente" de Juan Gómez-Jurado




"Todos ustedes creen conocerme. Se equivocan. Llevo ya mil ochocientos veintitrés días, once horas y doce minutos en el corredor de la muerte. De ese tiempo he dedicado cada segundo que he pasado despierto a reflexionar sobre los hechos que me han traído aquí. Y no cambiaría ni uno solo de mis actos. (...) No soy un santo, ni un mártir, ni un terrorista, ni un loco, ni un asesino. Los nombres por los que creen conocerme están equivocados." 



Me he terminado "El paciente" de Juan Gómez-Jurado y me ha parecido una novela entretenida y bien construida. Recomendable para evadirse.

No había leído nada de este autor y ya me lo apunto para otras incursiones en su literatura.

Pero vamos primero al argumento: Julia, la hija de David Evans, un prestigioso neurocirujano, ha sido secuestrada. No hay rescate, sino una orden: que el próximo paciente al que tiene que operar el Dr. Evans no salga vivo. El próximo paciente es el Presidente de los Estados Unidos.

A partir de aquí la novela empieza a coger carrerilla y ya no termina hasta el desenlace.

Supongo que el tema de este thriller está claro ¿no? ¿Qué serías capaz por recuperar a tu hija? ¿Y cuando eres médico y te piden no salvar una vida? Pero se tocan mucho más temas. Otro dilema es el de la cuñada, que tiene también que enfrentarse con otro dilema moral. Y además se habla de la sanidad estadounidense, de las adopciones, del amor correspondido y el no correspondido, del amor entre hermanas... Muchos temas. 


Espacial y temporalmente la historia se sitúa en Estados Unidos, y son 63 horas.


Los personajes están bien perfilados. Son creíbles. Sobre todo los dos protagonistas El Dr. Evans, bien descrito en sus claroscuros, sus dilemas, sus sentimientos encontrados... Y White, el psicópata de la historia, que es sobre todo eso: cruel. También está Kate, que también tendrá bastante protagonismo, la cuñada del Dr. Evans. Y su suegro, su hija... Y por supuesto el Presidente de EEUU, la Primera Dama, y algún que otro menos relevante.

La novela tiene un arranque muy bueno, cuando comienza sabemos que el protagonista está en el corredor de la muerte: ¿Lo ha hecho, o no lo ha hecho? ¿Qué ha pasado?

Está contada desde el punto de vista del Doctor Evans, aunque a partir de un momento dado también hay capítulos desde la perspectiva de Kate, su cuñada que se verá envuelta en la trama totalmente. Se alternan la primera persona con la tercera. Dos o tres capítulos más pequeños nos darán la visión del "malo" de la historia. Estos cambios en el narrador, nos ayudarán a saber mucho más sobre ellos: sus motivaciones, su pasado, y por supuesto su lugar en esta historia.Y también aportan agilidad en el narrador.

Es una novela de intriga con un ritmo muy ágil, casi trepidante a medida que vamos avanzando. A mí me ha gustado mucho el comienzo que tiene tan bueno y después el final donde te da varios giros, aunque hay algo que me ha chirriado un poco, el destino de White. Pero no quiero destripar nada, así que no os cuento más de ello.

Un lenguaje de frases rápidas, concisas, directas. Se nota que el autor se ha documentado bien, lo cual es de valorar. Me han gustado especialmente los parrafos dedicados a la operación:

"Cuando entras en un quirófano donde acaba de hacerse una craneotomía percibes un olor especial. Por encima del desinfectante, de los productos químicos, de tu propio sudor. Es el olor de hueso cortado y de sangre. Cuando lo percibes, sabes que una parte del paciente ha entrado en ti y ahora forma parte de ti. Es un lazo que mantendréis siempre. Puede sonar enfermizo y espeluznante, y por eso los cirujanos no solemos hablar de ello. Pero no es menos real."

En fin, que es una novela de intriga que, al menos a mí, me ha atrapado. Es muy entretenida. Te ves envuelto en la historia y tienes que leer y leer para ver cómo termina. Creo que está bien estructurada y construida. 

Seguiré leyendo a este autor.


AUTOR
Juan Gómez-Jurado es un escritor y periodista español, nacido en Madrid en 1977. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad San Pablo CEU, ha ejercido su  carrera profesional en las redacciones de Canal Plus, Cadena SER, diario ABC, TVE y La Voz de Galicia. Colabora con las revistas Qué Leer, JotDown Magazine y New York Times Book Review y participa en programas de radio y televisión. Ha ganado diversos premios literarios por sus relatos. Tras el éxito internacional de Espía de Dios consiguió ver su sueño cumplido, dedicarse de lleno a contar historias.

viernes, 10 de febrero de 2017

"El silencio de la ciudad blanca" de Eva Gª Saenz de Urturi








Terminé de leer "El silencio de la Ciudad Blanca" con muy buen sabor de boca porque me ha parecido muy, muy entretenida.


El argumento es el siguiente. "Han pasado ya veinte años desde que tuvo lugar el que en principio se llamó "El doble crimen del dolmen" pero que al final resultó ser una sucesión de crímenes dobles, porque el asesino mataba por parejas. Un hombre y una mujer aparecían desnudos mirándose, como acariciándose la mejilla. Además la edad de las parejas iba saltando de cinco en cinco años..."

“Estaba disfrutando del mejor pincho de tortilla de patatas del mundo, con el huevo a medio cuajar y las patatas cocidas aunque crujientes, cuando recibí la llamada que me cambió la vida. A peor, debo aclarar.”

Es una novela negra con ambiente típicamente español, porque se desarrolla íntegramente en la preciosa ciudad de Vitoria. Cada pareja asesinada va encontrándose en alguno de sus monumentos siguiendo la historia de la ciudad. Comienza en la prehistoria porque los primeros asesinados están en los Dólmenes y así progresivamente la vamos recorriendo. Luego además vas visitando Vitoria y dando un repaso a su historia. Así que tenemos una novela negra con un toque histórico. Hay también pinceladas con las leyendas, y la mitología del lugar.


En lo que se refiere a los personajes, tenemos varios protagonistas. En primer lugar la misma ciudad, que cómo ya os digo va a estar muy presente en toda la novela. Y después tenemos a Blanca Díaz de Salvatierra, recién llegada a Vitoria como Subcomisaria. Y a la pareja que investiga, por un lado el inspector Unai López de Ayala, especialista en perfiles psicológicos, y por otro su compañera Estíbaliz.


«Ambos éramos jodidamente buenos cerrando casos, aunque no tan buenos siguiendo las reglas. Cargábamos con más de un apercibimiento por desobediencia, así que habíamos aprendido a cubrirnos. Respecto a seguir las normas… estábamos en ello». (Página 15)


El resto de los personajes también están muy logrados, son personajes con características que les hacen especiales y únicos: el abuelo y el hermano de Unai, los gemelos, el trio de la historia previa de los gemelos... Son todos personajes ricos en matices.


La novela espacialmente ya os digo que se localiza sobre todo en Vitoria, ocasionalmente en pueblos cercanos. Temporalmente se rompe el hilo temporal y la novela va hacia adelante y hacia atrás, de la actualidad a los años setenta del siglo pasado, haciendo muchas menciones a veinte años atrás, cuando empezaron los asesinatos. Esto ya le da mayor impulso al ritmo de la narración.


El presente, en el verano de 2016, está contada en primera persona, lo cuenta Unai, lo sorprendente es el momento desde el que te lo cuenta y que se va a descubrir más adelante.Y la parte del pasado es un narrador omnisciente el que nos lo va contando. El cambio de enfoque, de narrador, hace que te alejes un poco más de la historia cuando se refiere al pasado, de hecho creo que la autora no nos la quiere mostrar tanto y por consiguiente creo que la atención del lector será más cuando esté leyendo los capítulos que se refieren al presente. A mí, personalmente, me hubiera gustado más de los protagonistas de la parte del pasado, se quedan un poco desdibujados al final.

"Estoy cansado de esperar a que las circunstancias sean perfectas, nunca lo son"

La prosa es sencilla, directa, casi coloquial (de hecho aparecen expresiones del momento como "lo siguiente..." que me han chirriado un poco, la verdad. Pero bueno lo he atribuido a un guiño al lenguaje actual, aunque no me gusta mucho). Esta prosa sencilla, llena de diálogos, contribuye también a la rapidez en la lectura.

El ritmo de la novela, como os comentaba, es muy ágil. La autora sabe ir dejando muchas incógnitas que hay que ir resolviendo. La intriga está bien dosificada. Y tiene varios giros muy bien aplicados. Es una novela entretenida, que te engancha. La ambientación está muy conseguida.


Llegué a ella por casualidad y la verdad es que me ha parecido bastante recomendable. Si os apetece novela negra de "la nuestra", que te tiene atrapada, yo creo que ésta os puede gustar. Yo la he disfrutado mucho.



 

Os dejo con una canción que es importante en el libro "Abrazado a la tristeza" de Estrechinato. Yo se la había escuchado a Fiti. Pero os dejo con ésta, porque es de la que hablan en la novela.