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lunes, 30 de septiembre de 2019

El faro de Miraflores en Lima


Tu océano no es tan Pacífico como dicen. 
Y a la leyenda que te envuelve,
                  de que te fabricó el famoso Eiffel,
no la avala ningún papel. 

Pero qué bien luces envuelto en el gris de la garúa
la garúa rociando, con diminutas gotas, tu piel de hierro. 

Allá tenías una plaza bien cuidada que te rodeaba,
y una permanente exposición sobre otros compañeros ilustrándote. 
Tenías el uniforme reluciente y una posición privilegiada en lo alto del acantilado;
la suerte de ser mimado, y
el carisma de quién se sabe especial. 

Por eso te dejaste fotografiar desde todos los ángulos, ofreciendo siempre tu mejor perfil.
Por eso te dejaste cazar sin apenas ofrecer resistencia ni cuidado.

Ahora, aquí, ya quieres que sepan de tu singularidad,
y andas dejándote llamar "el limeño" por los demás faros de la colección.

Ay.
Te doy un mes para que empieces a añorar
tu océano, tu leyenda y tu acantilado,
tu plaza, tu ciudad, y tu clima gris
ay, tan húmedo.
 

No pases cuidado, aquí queremos tanto, mucho, a los faros,
que estarás bien.

No dejaremos que la nostalgia,
la implacable nostalgia con olor a mar y rasgos indígenas,
te ablande tu metálico corazón.






#Faros
#Lima
#Miraflores (Lima)

domingo, 28 de julio de 2019

Los faros de Alicante: Faro del Cabo de San Antonio y Faro del Cabo de la Nao

Faro Cabo de la Nao

Aquella tarde quisimos ampliar la colección de nuestro álbum de Faros.

Soplaba el viento del sur, que nos llevó volando hasta lo más alto del Cabo de San Antonio y nos dejó muy cerca de nuestra meta.

El sol y el aire jugaban a ver quién podía más con nosotros. 

Primero lo intentaron cuando alcanzamos el Faro del Cabo de San Antonio. En volandas llegamos a lo más alto, y en volandas bajamos de allí. Pero lo habíamos conseguido, guardado en el bolsillo nos trajimos aquel faro achatado que se iluminó por primera vez en 1855. Envuelto en las vistas que traía como si fueran papel celofán, estaba intacto con su color rosado.

Desde allí, bordeando el mar, volvimos a subir y subir, ésta vez hasta el Cabo de la Nao. 

Sobre las alas de las gaviotas sobrevolamos las verjas y los acantilados y llegamos hasta la veleta que tenía un 1973 y que apuntaba también al sur. 

Nos costó un poco más llegar hasta él, pero también logramos alcanzarlo. Y deprisa, muy deprisa, nos lo guardamos en otro bolsillo del que sobresalía un poco porque era más alto, unos diez metros más. y más jóven, se había iluminado por primera vez en 1928. Pero ya era también nuestro, lo cuidaríamos bien.


Ya estamos deseando salir otra vez a cazar Faros.
Necesitamos su viento, su olor a mar, su luz.




Faro del Cabo San Antonio

Faro Cabo San Antonio


Faro del Cabo de La Nao

Faro Cabo de La Nao

martes, 18 de junio de 2019

Desde donde los Faros miran: Faro de L`Albir.


 


Mis compinches y yo hicimos los cinco kilómetros deprisa, muy deprisa, anochecía.

El camino asfaltado, casi llano, nos conducía sin pérdida hasta el extremo de Punta Bombarda, hasta el Faro de L`Albir.

Ese Faro que lleva allí desde 1863. Muy cerca de dónde estuvo la Torre Bombarda, una torre de vigilancia del siglo XVII que se contruyó para avisar de los ataques de los piratas berberiscos.​ 

Y allí estábamos.  Pisando un trozo de historia.

Y caminar, mientras el aire te da en la cara. 
Y sonreír, mientras vas alcanzando el Faro. 

Porque no hay mejor forma de escapar de la ciudad, de la rutina, del reloj, de todo, que asomarse al océano desde el mejor lugar del mundo:

Desde donde los Faros miran. 





#Faros
#Faro de L`Albir.
#Faros de Alicante

martes, 2 de octubre de 2018

Faro de Grand Jardín en Saint Maló en Bretaña



Yo quería saber tu nombre.

Apareciste en la lejanía sin buscarte, por sorpresa, arrancándome una sonrisa. 

Si hubieras sido del tamaño que yo te veía, me hubiera agachado a cogerte entre mis dos manos, con cuidado, con infinito cuidado de no romperte. Eras perfecto. 

Fuerte, valiente, aguantando el bravo oleaje del océano. 

Infinitamente solo en medio del inmenso mar. 

Rodeado, resistiendo con dignidad, ganándote mi respeto.


Yo quería saber tu nombre.

Y busqué foto a foto, párrafo a párrafo, hasta que te encontré.

He visto imágenes tuyas más nítidas, donde se te puede admirar erguido sobre la roca donde creciste.

Dicen que tienes dos dormitorios, una cocina 
y una sala de vigilancia decorada de signos del zodiaco.

Dicen que naciste en 1865, aunque casi te hirieron de muerte los alemanes en agosto de 1944. 

Dicen que volviste a iluminar el horizonte durante el verano de 1950.

Dicen que ya estas automatizado.



No saben lo que dicen. No tienen ni idea.

Tú estás vivo.

Vivo.

Pero
No querías venir.
No querías estar tan cerca.

Y te volviste más borroso.
Cada vez más borroso.
Cada vez más.


Si hubieras sido del tamaño que yo te veía,
que te inventé,
te hubiera traído a casa.






#Faro de Grand Jardín en Saint Maló #Faros #Bretaña #Francia #Viajes

martes, 19 de junio de 2018

Faro del Camarinal en Cádiz



Todos los veranos nos íbamos a cazar faros.

Nuestro álbum se iba llenando de vigilantes del mar elegantes y eternos. Testigos del paso del tiempo. Fuertes, día a día defendiéndose del cielo, leales salvaguardando los océanos.

Nosotros solo los tomábamos prestados. Les robábamos un día soleado, con viento de poniente y resignados nos dejaban que nos fotografiáramos con ellos, a sabiendas de que no podríamos ni secuestrarles ni arrebatarles su paraíso.

El de aquel mediodía se levantaba majestuoso a cincuenta metros sobre las aguas del Estrecho. Diferente a todos con esa escalera de caracol exterior que nunca treparíamos tenía un pasado legendario y defensivo que hablaba de Reyes e invasiones berberiscas.

Lo habíamos divisado desde el bunker o el fortín de la playa de Zahara, en lo alto y en la lejanía. Y hasta él que fuimos, primero en coche, y luego a pie ascendiendo despacio, dejando a un lado las mansiones elegantes y el transparente y turquesa mar.

Envuelto en el aroma de la vegetación del litoral gaditano dejó que lo hicieran faro, el mejor destino para el más insigne habitante del Cabo de Gracia. Erguido como soberano absoluto sobre la playa de los Alemanes y la del Cañuelo, en la cúspide de Atlanterra, a dos kilómetros de Zahara pero perteneciendo a Tarifa.

Así le conocimos. A su lado la imaginación voló hasta lo más alto, como uno de aquellos pilotos que bajo el globo de colores apenas le rozaban, mientras el viento les mecía a su alrededor.

Todos llegamos casi a la vez, todos le admiramos por igual, a todos nos faltó bajar la cabeza rindiéndole pleitesía al Faro de Camarinal.










jueves, 30 de noviembre de 2017

El gris del horizonte del faro







Cudillero




Se iba noviembre, hacia frío en Madrid, entre los coches, la rutina y el vaho comenzábamos a volvernos del color del asfalto.

Si había que volverse gris yo quería volverme del tono plomizo del Cantábrico.

Si había que volverse gris yo quería un vasto horizonte despejado que mirar. Gris, pero viendo desde lo alto como un faro; gris pero en pie a pesar de las galernas.


¡Ay!, se iba noviembre.





Faro de Cabo Vidio
Luarca




Cabo de Peñas




Faro de Isla Pancha


Faro de Villaviciosa en Rinlo (Asturias)


Lastres (Asturias)

viernes, 14 de julio de 2017

El Faro de Calella (Barcelona)


Había que seguir cazando faros.

Aunque se escondieran tras las palmeras. Aunque sus veletas les aconsejaran salir huyendo en la dirección contraria de dónde estaba la cámara que terminaría cazándolo.

Necesitábamos descubrirlos, necesitábamos que siguieran iluminando nuestro camino hacia delante, siempre adelante, hacia tierra.




El Faro de Calella se encuentra situado en la cima de un promontorio de unos 50 metros de altitud. En el lugar dónde ahora está el faro, había una antigua torre de vigilancia y defensa, que vigilaba y protegía las costas del peligro de los ataques de los piratas argelinos. Fue inaugurado el día 15 de diciembre de 1859.

 Hoy, la luz del faro llega a una distancia de unas 35 millas y es conocido en las cartas de navegación por sus destellos, 3 y 2, cada 30 segundos.




Otras entradas sobre faros y lugares mágicos literarios:
http://rociodiazgomez.blogspot.com.es/search/label/LUGARES%20M%C3%81GICOS%20LITERARIOS

sábado, 9 de julio de 2016

Más faros, ahora de Huelva


 Este verano ya he salido a buscar faros. 

Tengo pensado volver a por más, pero por ahora os traigo tres más para nuestra colección. Los faros son lugares mágicos, lugares muy sugerentes para la literatura.

El que encabeza esta entrada está en Portugal, y también es el que cuenta la fotografía de debajo: "El farol de la Vila Real de San Antonio" .

Está situado justo enfrente de la desembocadura del Guadiana, y entró en funcionamiento en enero de 1923.




Los faros del Rompido:

El faro de debajo está en Huelva, muy cerquita de Portugal y del estuario del Río Piedras, concretamente en su margen izquierda, por la zona del Rompido.  El faro se conforma por una alta torre blanca con una ancha banda roja bajo su balcón, y a sus pies está la pequeña torre del antiguo faro de 1861. Este faro, que hoy en día está desuso y se utiliza para fines culturales. Está en el término municipal de Cartaya.
Dicen que se construyó con materiales de un  antiguo castillo, el de San Miguel de Cartaya.

Después se construyó uno nuevo porque se necesitaba más altura. En la foto vemos el faro antiguo y el nuevo que se contruyó en 1976.


 



Tenemos también el Faro de el Cantil, de Isla Cristina, muy cerca del puerto deportivo. Se utiliza ahora para bares y cafeterías. Es un faro muy peculiar, cómo podéis ver.



Y ahora yo tengo una duda...

Tú vas paseando por la playa kilómetrica de Isla Canela y mientras ves como todo el mundo se agacha a coger las coquinas, siempre al fondo nos acompaña este faro. Y tú quieres llegar y llegar, pero más que caminas no lo alcanzas.



Y todo el rato te preguntas ¿Pero este faro no será el de Villa Real de San Antonio? ¿Alguien me puede contestar?

lunes, 29 de junio de 2015

Faros del Cabo de Gata



Hace muuuuucho calor este verano que acaba de asomar la patita por debajo de la puerta, como decíamos en el cuento de El lobo y los siete cabritillos. ¿Os acordáis? Yo me acuerdo de cuándo nos lo contaba mi madre...

En fin, pues que cómo está ardiendo la calle en este junio de 2015, he pensado que era el mejor momento para volver a nuestras entradas veraniegas (o no) de los faros. 

Me gustan los faros, me gustan mucho. Me parecen muy sugerentes a la hora de escribir, de inventar. Ya tenemos más entradas en este blog de otros con los que me he topado en mis viajes.

Hoy para refrescarnos os voy a dejar con dos nuevos para nuestra particular colección. Están en el Cabo de Gata. El de la foto que encabeza esta entrada y las siguientes son del Faro que está en el mismo cabo. Donde se puede decir que termina el sur oriental de la peninsula. Y ahí también está el Mirador de las Sirenas.

"En 1863 se construyó el faro y ya en el siglo XX el resto de dependencias que lo completan. Se edificó sobre las ruinas del castillo de San Francisco de Paula, que formaba parte de la batería de defensa marítima existente en la costa almeriense y que fue destruido durante la Guerra de la Independencia. Construido sobre un acantilado de 50 metros y con una altura de torre de 18 metros, los destellos del faro son visibles a 30 millas de distancia, unos 45 kilómetros, complementado por una sirena acústica que los días de espesa niebla se activa avisando a los barcos de su presencia."




Y de aquí hasta abajo las fotos son de otro faro: Faro de la Mesa Roldán. 

También está en Almería, muy cerca de la Playa de los Muertos

"El faro se construyó por efecto de una Real Orden de 18 de diciembre de 1857, que colocaba una luz entre Cabo de Gata y Cabo Tiñoso, ya que cuando se doblaba el morrón de los Genoveses se perdía de vista el faro de Cabo de Gata y aún no se veía el de Cabo Tiñoso, haciendo imprescindible colocar un faro entre los dos. El proyecto fue hecho por el ingeniero Antonio Molina en el año 1861, con un presupuesto de 180.131,62 reales."

 He encontrado en internet un documento escrito por el último farero de este faro muy interesante, os dejo el enlace por si os apetece la historia:


No me digáis que estos faros, uno al lado del Mirador de las Sirenas y otro al lado de una playa con ese nombre de Playa de los Muertos, no invitan a inventarse una historia...





"Hasta que en 1863 se inauguró el faro construido en sus inmediaciones, la torre de La Mesa Roldán (1766), se estuvo utilizando para hacer el servicio de señalización de la costa, por medio de una hoguera, que prendía en su cima el vecino de Carboneras Antonio José Belmonte. En 1978 se abrió una cantera en la cima de Mesa Roldan, cuyas continuas voladuras han afectado a la integridad de la torre, la cual se encuentra parcialmente en ruinas, y transformada.
El acceso al exterior es libre. Fue declarada Bien de Interés Cultural (BOE del 29 de junio de 1985)."






Aquí estoy yo haciendo las fotos de esta entrada... Faro de la Mesa Roldán - Junio 2015

 Cuánto de soledad, de inmensidad, de vacío, de altura ¿verdad?


Y por si queréis recordarla os dejo también con el enlace a la entrada que hice el año pasado, también en junio, sobre los faros:



viernes, 8 de agosto de 2014

La isla de los siete faros - Menorca


Faro de Sa Farola



Tenía la isla siete faros. Cuatro faros al norte y tres faros al sur. 

Altivos, se elevaban muchos metros por encima del mar, divisando a cuántos viajeros pretendían alcanzar la isla en busca de su misterio.

Llegaban los viajeros con sus viseras y sus cámaras de fotos queriendo atraparlos. Los imaginaban inertes e indiferentes a sus risas.

Pero ellos palpitaban silenciosos con la indolencia de quién vive siempre bajo el sol.  

Y mientras los viajeros triunfantes los nombraban dándo una invisible palmada a la pared cada vez que los visitaban, tachándolos de su lista, como si jugaran a pillarlos a todos... Ellos haciéndose guiños con sus luces disfrutaban de su propio juego, ese en el que camaleónicamente se ocultaban unos tras las rayas de los otros, despistándoles sin que se dieran ni cuenta. ¿Quién jugaba con quién?

Los viajeros, victoriosos y ya en sus casas, revelaban sus fotos buscando los siete faros. Pero las fotos solo les mostraban seis. Lisos y de rayas horizontales, de rayas verticales y hasta curvadas. Pero seis, solo seis. 

Ningún viajero puede entender de las historias entre las islas y sus faros. Viven a demasiadas millas de distancia, donde ya siempre sus álbumes de fotos mostrarán seis faros. 

Pero de cerca la isla tiene siete faros. Cuatro al norte y tres al sur que cuidan de su misterio.


Menorca junio 2014
Rocío Díaz Gómez


Faro de Punta Nati
Faro de Artrutx






Faro de Cavalleria





Faro de la Isla del Aire





Faro de Favaritx




  1. Faro de Punta Nati (Ciutadella): 42 metros sobre el nivel del mar y con un alcance de 16 millas.
  2. Faro de Cavalleria (Es Mercadal): 94 metros sobre el nivel del mar y con un alcance de 22 millas.
  3. Faro de Favàritx (Maó): 47 metros sobre el nivel del mar y con un alcance de 16 millas.
  4. Faro Punta San Carlos (Es Castell): 22 metros sobre el nivel del mar y con un alcance de  12 millas.
  5. Faro Illa de l’Aire (Sant Lluís): 53 metros sobre el nivel del mar y con un alcance de 18 millas.
  6. Faro de Cap d’Artrutx (Ciudadela): 45 metros sobre el nivel del mar y con un alcance de 19 millas.
  7. Faro de Sa Farola (Ciudadela): 21 metros sobre el nivel del mar y con un alcance de 14 millas.