Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

martes, 7 de julio de 2026

Más aseos por el mundo: Galicia, Estonia, Zaragoza...

 


Baños de la Playa de Pärnu (Estonia) - Piluca

Confieso que la colección de rótulos de aseos se me ha ido de las manos. Lo que empezó siendo una colección modesta y curiosa al modo de aquellos álbumes de nuestra infancia, en los que  cuidadosamente íbamos pegando cromo tras cromo con la ilusión brillando en nuestros ojitos, se ha convertido en un sanguinario monstruo de siete mil cabezas. ¡Qué digo siete mil! ¡Setenta mil cabezas! ¿Qué digo setenta? ¡Setecientas mil cabezas! Que noooo. Solo es un monstruito gracioso y zalamero, con ni más ni menos cabezas que las de cuántos me apreciáis y queréis agasajarme con un aseito más para esta colección tan "necesaria e higiénica" que entre todos estamos haciendo. 

Sí, sí, no miréis a un lado ni al otro, ni detrás, que va por vosotros. Porque esta colección ya es de todos ¿eh? De todos. 

Y aquí van unas cuántas piezas más, sin atender a temática, ni estilo, ni nada, solo que han coincidido en el tiempo. Os las paso antes de que el guasap se las trague y el olvido las devore. Tenemos unos aseos graciosos que nos manda Xosé, mi querido gallego, desde Santiago (Master Coffee), otros aseos muy diferentes y preciosos que nos envían mis amigos queridos Javier y Piluca desde el Castillo de Alatskivi en Estonia y la pared de los baños de la playa de Pärnu también Estonia; algunos más que me manda mi entrañable amigo de letras David desde también el norte de España que son ¡también! de letras y palabras, como no podía ser de otra forma, y el último aseo que me mandan Olga (e imagino que Yolanda y si no también) mis queridas amigas mañas desde Zaragoza, desde el Búnker bar.

Cuando empecé esta soberana tontuna ¿¡Quién me iba a decir la de veces que me regalaríais una sonrisa, a propósito de un aseo, desde cualquier parte del mundo!? Os quiero amigos. Gracias, gracias, gracias. 

Master Coffee en Santiago - Xoséciño


Castillo de Alatskivi en Estonia - Javivi


¿Finisterre? Galicia en cualquier caso - David


Zaragoza - Mañas


domingo, 5 de julio de 2026

Las librerías de Dublín

 


Abrazada a mi ventilador y a punto de empezar otro libro, os cuento, con pura nostalgia, que yo no me podía ir de Dublín sin hacer un recorrido por las librerías que me habían soplado mis revistas de viajes preferidas que eran especiales. "Han puesto una librería, con los libros muy baratos, con los libros muy baratos, con un letrero que dice: aquí se vende barato, aquí se vende barato..."

No me podía ir de Dublín sin comprobar si era tan azul la fachada de "Books upstairs", con su saloncito de te en el balcón de arriba, al que, ooohhhh, solo pude mirar porque no daba tiempo a sentarme y tomarme algo rico. Y dos veces que lo intenté, dos, y no lo conseguí. Tiene delito ¿eh? Pura frustración.




La siguiente fue "Ulysses Rare Books", que chula esta librería también. Mucho más pequeñita pero con solera y especializada en ediciones antiguas del siglo XVII hasta el XX. Con muuuucho encanto. 



Después lo intenté con la "farmacia/librería Swenny`s", que todavía conservaba la estética de farmacia peeeero donde tampoco pude entrar porque justo se iba el dueño o dependiente, por las horas, imagino que a tomarse un café. Así que solo pude admirarla por fuera. Pero no importa, porque justo al lado estaba el Café Costa, o era en el ¿Sol?, donde nos había dicho el guía que ahí encontraríamos nuestro "cortado" de toda la vida. Así que "en plancha" nos tiramos a él a matar las penas literarias y mirar en el mapa nuestro próximo punto. 



Y para terminar, porque no quiero cansaros, os diré que fuimos a "Hodge Figgs", que es más de literatura contemporánea y enorme al lado de las otras. He leído que aquí hay muchas firmas de libros, presentaciones y encuentros con autores. Desde el año 1839 lleva en esta ubicación, muy cerquita del Trinity College y de la Iglesia donde se casó el autor de Drácula, Bram Stoker, y bautizaron a Oscar Wilde. 


A Oscar le he visto por activa y por pasiva en todos los sitios donde estaba. Sí, sí, ¡of course! yo iba a verle, que para eso estaba en su tierra, ya, pues sí, fijaciones que tiene una. Pero eso ya os lo cuento otro día ¿vale?


viernes, 3 de julio de 2026

Irlanda en un junio feliz

 

Suenan siempre las gaviotas en Irlanda. 

Y las ves en cualquier lugar, junto a los grajos y los cuervos, sobrevolando prados de tantos verdes que no sabrías ni nombrar. Revoloteando, también, grises ciudades, antiguos puentes y viejas azoteas.

Tantos años ya queriendo recorrer Irlanda. Deseando volver a Dublín. Pasearla despacio, escucharla con atención, redescubrirla en sus librerías y rincones literarios. Presentar de nuevo tus respetos a Wilde y Joyce. Para después, con los deberes hechos, perderte en el alboroto de voces, en la música contagiosa de sus pubs, en la silenciosa y serena tranquilidad de sus paisajes. 

Suenan siempre las gaviotas en Irlanda. 

Revolotean todas a la vez sobre ríos y acantilados, dejándose llevar por el viento, la lluvia, por este travieso clima que cambia cada diez minutos. 

Sentías Irlanda pesar en la mochila de las asignaturas pendientes, y por fin tu destino y esa tierra amable se entrelazaron de nuevo. 

Ahora esta isla inacabable tiñe otra vez las suelas de tus zapatos mientras destiñe fotografías que parecen multiplicarse solas. Déjala, deja que se pose suavemente. Permanecerá para siempre en los nombres propios, ellos saben quiénes son, que te han acompañado a recorrerla devolviéndotela única, hasta que, intacta, se conserve en la memoria de un junio que terminaba feliz. 

Suenan siempre las gaviotas en Irlanda. 

¿No las escuchas?

Andan alborotadas y chillonas. Llevan en el pico el botín de nuestra gratitud. Llevan tantas de nuestras risas...















"Madrid junto al mar" de Mar García Lozano. Reseña Literaria

 



Tropecé con este libro, de casualidad, cuando fui a comprar otro para regalo. Y, claro, la carne es débil y, como quién no quiere la cosa, lo posé sobre los que ya llevaba en el brazo y ¡a casa!

No había leído nada de esta autora, pero me llamó mucho la atención el índice, la cantidad de autores de la Generación del 27 a los que aludía, y me ganó, la verdad. 

El título, que a priori no acaba de convencerme, lo explica como un guiño a la obra de Shakespeare que imagina Bohemia junto al mar, y entonces aquí imaginaríamos a Madrid junto al mar en esta época tan importante que fue la llamada Edad de Plata, como si los acontecimientos que ocurrieron podrían por su importancia haber provocado esa ilusión, haber cambiado algo. O al menos eso he entendido yo. No sé, a mí no me acaba de decir mucho. Sin embargo, eso no quiere decir nada porque me ha gustado bastante el libro. 

Se centra en los años de la Segunda República, y sobre todo en esos intelectuales que en esos años coincidieron en Madrid. Toma hechos históricos relacionados con ellos, y los hace ficción. Es una mezcla de ambos. 

Están perfectamente claras las coordenadas. Espacialmente estamos en Madrid y temporalmente estamos en los años que comprendieron la Segunda República, llegando incluso a principios de la Guerra Civil. Avanza linealmente, arranca en 1930 con Unamuno y llega hasta otoño del 1936 con María de Maeztu visitando a su hermano y un epílogo de María Lejárraga. 

Los protagonistas son todos importantes y de distintos campos artísticos, poetas, científicos, escultores, pintores, narradores... Cesar Vallejo, Lorca, María Zambrano, Antonio Machado, Miguel Hernández, Ángeles Santos, Luisa Carnés, Carmen de Burgos, Alfonsina Storni, Elena Fortún, Marie Curie, Juan Ramón Jimenez, Zenobia Camprubí... 

Es un homenaje a la riqueza cultural de la Segunda República, a partir de sus nombres propios y de los episodios que ocurrieron, aunque ya digo que luego algo ficcionados. 

Pero a mí me ha gustado mucho porque me ha recordado acontecimientos que ya conocía pero no recordaba y por otro lado me ha dado a conocer otros. Me han parecido unos capítulos interesantes y entretenidos. Es instructivo y ameno de leer. 








miércoles, 24 de junio de 2026

"Los lunes al sol" en el Teatro Canal de Madrid

 


Os hablaba en la entrada anterior de la obra de teatro "El hijo de la cómica" que representa José Sacristán en el Teatro Bellas Artes, pero el día anterior había visto otra obra que también había disfrutado mucho: 

 "Los lunes al sol" en los teatros del Canal. Aquí ya no estábamos tan cerca, pero tampoco teníamos mal sitio, la verdad. Y también disfrutamos mucho del buen hacer de todos los actores y actrices que la interpretaban.

A mí me gustan especialmente Fernando Cayo, y Marcial Álvarez  en sus papeles de Santa y Jose. Pero también estaban muy acertados los demás: Fermi Herrero, José Luis Torrijo, Mónica Asensio, Fernando Huesca, Cesar Sánchez y Lidia Navarro. 

El argumento lo conocemos todos perfectamente de la película de Los Lunes al Sol de Fernando de Aranoa, imagino que todos lo veríais en su día. Un grupo de compañeros, de trabajadores de los Astilleros que se quedan sin trabajo, y cómo se sienten, cómo se desenvuelven en esta vida de ahora, cómo afrontan el futuro, las relaciones personales, la vida. Y de este modo reflejar una realidad muy dura la de nuestro sistema económico, nuestra sociedad, el éxito social, la competitividad...

La obra de teatro es una adaptación bastante fidedigna del argumento de la película, no han hecho ningún cambio con respecto a ella. Yo solo la vi una vez y, sin embargo, me gustó tanto que mientras iba viendo la obra me iba acordando de la peli. También, claro, es que las actuaciones de Javier Bardem y Tosar eran memorables. La escena del cuento de La Cigarra y la Hormiga es inolvidable. 

Era muy difícil adaptar esa película y yo creo que lo han hecho bastante bien, han resuelto muy bien las distintas escenas. Es una obra de teatro larga, supera los 90 minutos, pero a mí me gusta mucho la historia (en general me gustan todas las de Fernando de Aranoa) y estaba ahí encantada viéndola. No quería que se acabara.



lunes, 22 de junio de 2026

"El hijo de la Cómica" en el Teatro Bellas Artes de Madrid. Un lujo.

 



Y el blog con las entradas en jarras y su pie de firma dando golpecitos en el suelo a modo de: "¿Se puede saber dónde andas? ¡Te parecerá bonito! Un día dices hasta luego y ¡hala! a desaparecer se ha dicho...." Y yo con la lengua afuera que llego, entre el calor, las prisas y esta vida que no me deja parar, y me deshago en excusas y perdones mientras junto las palmas de mis manitas. Pero que no os creáis que le reblandencía que bien enfurruñado estaba... Así que le he prometido varias entradas seguidas a modo de penitencia. Así que... 

A lo importante:

Finde teatral que os tengo que recomendar sí o sí porque han valido mucho la pena las dos obras que he visto.  

Aunque en esta entrada nos centramos en una de ellas, y en la siguiente os hablo de la otra porque se merecen cada una todo el espacio. 

"El hijo de la Cómica" en el Teatro Bellas Artes, con José Sacristán. 

¡En la segunda fila qué estábamos! Y ahí, ahí cerquita Sacristán, que parecía que estirabas el brazo y le tocabas, desgranando un  monólogo con la vida de Fernando Fernán Gómez que era un lujazo. 

Cambiaba de voces para ser distintos personajes, y ahora era Fernán-Gómez de crío, ahora su abuela, luego su madre... Con una fluidez pasmosa en los giros de voces y texto. El monólogo un fresco de vida entrañable sacado del libro "EL tiempo amarillo. 1921-1943" escrito por Fernando Fernán-Gómez. Y la adaptación teatral de una naturalidad pasmosa en la interpretación, salpicándola de fotografías y pedacitos de vídeo al fondo, música... A mí me encantó. 

Qué bueno es Sacristán, y qué buen texto el de Fernán-Gómez narrando su vida. Qué tándem. 90 minutos de monólogo, puro teatro de calidad, y ahí sigue Sacristán, incombustible, haciéndonos disfrutar. 




lunes, 15 de junio de 2026

Feria del Libro de Madrid. Terminó ayer, 14 de junio

 


Un año más se fue la Feria del Libro, la tentación de las tentaciones. 

Cada año que pasa intento que mi botín sea más pequeño, porque a las filas que tengo de libros esperándome, tanto en papel como virtuales, no se les ve el final. Me compraría libros hasta el infinito y más allá. Siempre hay uno, dos, diez... ya ni sé cuántos, que se me antojan. Y ahí tengo que estar sujetándome las ganas de llevármelos todos a casa, como si yo fuera a vivir todas las vidas que necesitaría para leérmelos todos. Qué ilusa.

Este año reduje las visitas a la Feria al mismo día que firmaban mis amigos. Qué libro tan chulo que han confeccionado entre los dos. Tiene los poemas de Javier (Javier Díaz Gil) y el acompañamiento de las fotografías, y además bordadas, de Piluca (Piluca Martínez de Velasco). El libro, blanco y apaisado, está inspirado en los objetivos de la Agenda 2030 y respira compromiso y arte por todas partes. No solo es un objeto bello, sino que su contenido es profundo y delicado. Editado por Lastura. Para el otoño harán más de una presentación con las fotografías originales. 

Así que solo fui a la Feria el sábado 13, segundo día que estaban ellos firmando, y me llevé su libro y además, como no podía ser de otra manera, también me llevé otro, uno titulado: Madrid y Galdós. Mientras escribo, ambos me están haciendo guiños lascivos desde la mesa donde los dejé a la vuelta de la Feria. Libritos, qué listos son, como saben que estoy hablando de ellos... 

Y un año más se fue la Feria del Libro, la tentación de las tentaciones.