Un año más se fue la Feria del Libro, la tentación de las tentaciones.
Cada año que pasa intento que mi botín sea más pequeño, porque a las filas que tengo de libros esperándome, tanto en papel como virtuales, no se les ve el final. Me compraría libros hasta el infinito y más allá. Siempre hay uno, dos, diez... ya ni sé cuántos, que se me antojan. Y ahí tengo que estar sujetándome las ganas de llevármelos todos a casa, como si yo fuera a vivir todas las vidas que necesitaría para leérmelos todos. Qué ilusa.
Este año reduje las visitas a la Feria al mismo día que firmaban mis amigos. Qué libro tan chulo que han confeccionado entre los dos. Tiene los poemas de Javier (Javier Díaz Gil) y el acompañamiento de las fotografías, y además bordadas, de Piluca (Piluca Martínez de Velasco). El libro, blanco y apaisado, está inspirado en los objetivos de la Agenda 2030 y respira compromiso y arte por todas partes. No solo es un objeto bello, sino que su contenido es profundo y delicado. Editado por Lastura. Para el otoño harán más de una presentación con las fotografías originales.
Así que solo fui a la Feria el sábado 13, segundo día que estaban ellos firmando, y me llevé su libro y además, como no podía ser de otra manera, también me llevé otro, uno titulado: Madrid y Galdós. Mientras escribo, ambos me están haciendo guiños lascivos desde la mesa donde los dejé a la vuelta de la Feria. Libritos, qué listos son, como saben que estoy hablando de ellos...
Y un año más se fue la Feria del Libro, la tentación de las tentaciones.








No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tus comentarios me enriquecen, anímate y déjame uno