Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

domingo, 28 de diciembre de 2025

28 de diciembre. La matanza de los Inocentes por parte de Herodes.

 

La matanza de los Inocentes de Rosario de Velasco

¿Pues no van ahora y dicen que a lo mejor a Herodes no se le fue la pinza y entonces, tal día como hoy, no se cargó a todos los críos de dos años buscando a Jesús? ¿En serio? Pero si a mí eso me lo enseñaron de bien canija. ¿Cuántas veces nos contaron que Herodes era un malvado? Por decirlo suavemente y no soltar el taco que ya sabes que tengo en la punta de la lengua... ¿Cuántas? Cienes y cienes de veces. Que, además, yo tenía una biblia infantil, me acuerdo perfectamente donde yo lo leía y aprendía. 

¿Y resulta que ahora, a mis "cincuentay", tengo que creerme que para nada? Que sí, que el tío tenía un carácter de cien mil demonios juntos, que estaba un poco acomplejadillo porque no tenía "pedigrí" para reinar, y que Roma le había echado un cable para convertirle en Rey de los Judíos. Eso dicen. Y más. Que como era consciente de su fragilidad, a veces le explotaba la cabeza y se cargaba a alguno o algunos de su familia. A saber: su esposa, algunos de sus hijos, al abuelo y a vete tú saber cuántos ¡de los suyos! Bah unos poquillos, diría Herodes. Entonces: ¿Se le iba o no se le iba la pinza?

Que sí, que se le iba, pero que por otra parte impulsó el comercio, la agricultura, el desarrollo urbano, su reino era pacífico que te cagas, y bajó los impuestos. ¿Y? Pero ¿Se cargó a las criaturas o no se las cargó?

Pues que no se sabe. ¡¿No te lo estoy diciendo?! Pero si nos lo dijo Mateo, sí el del Evangelio, y Mateo era de fiar ¿no? Pues parece que a lo mejor no. No fastidies... Que dicen que habría que dudar porque no hay más que su palabra. Y que, por si lo de antes fuera poco, además Herodes dejó un legado arquitectónico que era una pasada según los arquitectos e historiadores. Toma. 

Pero... ¿Y ahora qué? ¡Ah! que se me olvidaba: Y que lo de las bromas no es por lo de ser un "inocente", ya sabes, y vendría de "La matanza de los inocentes" de Herodes. Pero que no, tampoco. Que parece ser que viene directamente de las fiestas y bromas que se hacían en las Saturnales, las fiestas romanas en honor a Saturno que hacían los romanos a finales de año. 

Total, que me han hundido. Porque esto no es serio. Una ya no sabe que tiene que creer o no. Esto no está bien, pero ¡vamos!, no está ni medio bien. Pero el cuadro de Rosario de Velasco es chulo ¿Verdad? Me encanta. Y también tiene su historia... Pero eso otro día. 


sábado, 27 de diciembre de 2025

Belenes del Mundo. Exposición en el Centro Cultural Carril del Conde de Madrid. 27 de diciembre

 


De aquel 27 de diciembre del 2025 podría decir que dio tiempo a todo: limpiar, ordenar, ir de exposiciones, de compras, de merienda... Y lo que cunden algunos días bajo el paraguas de la improvisación. Vale querida reseña, no mires al cielo con cara de hastío, que no pienso relatarte lo que no te importa. Si te conoceré yo... Sé de sobra que lo único que tú quieres saber y ahora mismo te  cuento, es que merece la pena la exposición de belenes del mundo que, hasta el 3 de enero, está en el Centro Cultural Carril del Conde del distrito de Hortaleza de Madrid. 

Pertenecen a la colección Basanta-Martín. Y solo hay una selección porque es una colección de más de cuatro mil belenes. Los que han expuesto son de distintos materiales: Barro, metal, madera y vidrio.

Aquel 27 de diciembre no había nadie visitándola, un gusto pasear por delante de las vitrinas parándote todo el tiempo que querías y necesitabas delante de cada belén para apreciarlo despacio. Y la exposición no es muy grande pero los belenes que tiene son todos originales y bonitos. Cuánta riqueza y diversidad. Es cierto que la exposición lleva ya muchos días y el que más o el que menos ya la ha podido ver, pero de verdad que merece la pena dedicarle un poquito de tiempo porque no es nada grande, pero se trata de una colección muy rica que abarca varios estilos y distintos continentes. Me encantó el de Perú con su demonio asomándose detrás del árbol, el de la gallina ponedora de Colombia, el de latón de la India, el de los Ejecutivos de Burkina Fasso... Hay varios que llaman la atención. 

Qué mejor exposición para un 27 de diciembre que una de Belenes del Mundo ¿No crees, reseña? ¿Irás?

Sí, ya está, ya, ya me callo. 















viernes, 26 de diciembre de 2025

Madrid amanece un 26 de diciembre. San Esteban.

 


Cuando aún no había ni amanecido, ya estaba yo rumiando mi mala suerte por tener que trabajar un 26 de diciembre, viernes de puente, cuando la radio me distrajo con el santoral del día, desmenuzando los detalles de la vida de San Esteban. "Tú ahí lamentándote y mira el pobre San Esteban, a pedradas que terminó", me tuve que amonestar cuando escuché su triste final. 

Aún así yo seguí en plan masoquista, que me encanta, cayendo en la cuenta de que en Cataluña, donde pasé mi infancia, el 26 de diciembre es festivo, y me repliqué: "Pues sí, yo aquí lamentándome, porque mira si viviera aún en Cataluña no tendría que levantarme a estas horas intempestivas porque hoy ¿No lo ves? no tendría que ir a trabajar." "Claro y  te quedarías en tu casita comiendo canelones y la mona ¿verdad? y luego te despiertas..." "Eso es lo malo que mira la hora y despierta ya estoy..."

Cuando me pongo en estos términos contestatarios en los que encuentro todo tipo de razones para discutir conmigo misma, no me aguanto ni a mí ni a ninguno de mis "yoes". Así que, como me conozco, y podría seguir martirizándome emulando al pobre San Sebastián hasta la época carolingia de donde parte la razón de que en tierras catalanas no se trabaje hoy, para distraerme de mi encono me dio por refrescar conocimientos sobre el origen de esta distinción. Así que aproveché mi laaaaargo trayecto en el transporte público para empaparme bien de que nos remontamos en la explicación a la Edad Media, cuando Cataluña formaba parte del Imperio formado por Carlomagno y por tanto siendo dependiente del obispado de Narbona. Mientras que el resto del territorio de la Península tenía tradición visigoda y por tanto dependía del obispado de Toledo. Esta distinción hacía que tuvieran tradiciones y costumbres muy diferentes. Como la que alude precisamente a este 26 de diciembre que nos ocupa.

La tradición carolingia obligaba espiritual y socialmente a que todos los clanes, no solo cada familia, se reunieran el 25 de diciembre en la casa solariega origen del linaje. Esto hacía que algunos tuvieran largas distancias que recorrer y por eso el día del 26 de diciembre se reservaba para poder volver cada familia a su casa. No es que fuera un día festivo, es que era el día reservado para el regreso de cada uno a su sitio. Ahí radica la explicación, es una de sus huellas de identidad, de su tradición carolingia.

Y con la curiosidad ya saciada, y reconociendo a mi alma más carolingia que visigoda a juzgar por las distancias que recorro cada día para ir a trabajar, he seguido yo "más contenta" también mi regreso al lugar que me da de comer. Y colorín, colorado este cuento se ha acabado porque, hombre, contenta, contenta... no diría yo. Aunque, como en esta vida no hay nada ni blanco ni negro, tengo que admitir que me ha gustado retomar mis paisajes urbanos mientras amanecía. A mis pies les encanta pasear Madrid, y como con mis pies, en cambio, sí me llevo bien... pues eso. 

Y tontín, tonteando esto tenía que contaros del 26 de diciembre. 








miércoles, 24 de diciembre de 2025

24 de diciembre. Nochebuena

 


Hoy es día de cocinar, de decorar la mesa, de preparar y degustar platos especiales como si no fuéramos a cenar nunca más en la vida. Eso me enseñaron a mí. Día de tener el belén iluminado y juntarnos todos, en armonía, en torno a los platos. Eso me enseñaron también. 

Pero después, también en casa, fueron cambiando las circunstancias y de aquel belén enorme de mi niñez que ponía mi padre en la mesa de formica verde de la cocina con su riachuelo y su castillo de Herodes, con tantas figuritas diminutas que nos embobaban, pasamos en mi adolescencia a un árbol enorme en el salón con cuyas bolas y tiras, por la noche, jugaba nuestro gato hasta conseguir tirar el árbol entero, y de ahí, años después, a simplemente colocar un portal de belén con figuras grandes mucho más bonitas pero en el que solo había cabida para el niño Jesús, sus padres, el buey, la mula y los tres Reyes. La vida va cambiando y cambiándonos. Y ahora mi belén es tan pequeño como toda mi casa, pero está lleno de objetos evocadores casi todos regalados, entre ellos las felicitaciones especiales que para mi suerte aún recibo, y que me llevan en volandas a personas y momentos muy mágicos y especiales. No parece el gran belén, pero os juro que lo es.

La vida va enseñándote que todos no queremos ni los mismos adornos ni la misma Nochebuena. Y tiene que ser así porque somos distintos. Distintos a los que fuimos, y distintos a los que nos rodean.

Hoy, yo me sentaré a la mesa con todos los míos, los que quiero, los que están y también los que no están, porque van siempre conmigo con su sonrisa, sus frases y el cariño que me dieron y/o me dan. Quizá no los pueda hoy tocar, ni oler, ni abrazar, pero los tengo cerca, los tengo en mí y ¿dónde mejor?

Porque hoy es día, sobre todo, de juntarnos. También me enseñaron eso. 

Disfrutad de esta Nochebuena. 

Feliz noche. 


martes, 23 de diciembre de 2025

23 de diciembre. "Si alguna vez hubo un nosotros" teatros Luchana de Madrid

 


El 23 de diciembre no es ninguno de esos días que ya nos llega envuelto en un título rimbombante y reconocible como el de la Lotería, Nochebuena, etcétera, etcétera El 23 solo es uno más de la Navidad. Pero nosotros no nos dejamos engañar ¿verdad? porque a poco que lo pensemos nos damos cuenta de que cuánto más "normal" nos parezca algo, si te acercas lo suficiente, menos lo es. Y desde luego un 23 de diciembre, ahora que ya lo tenemos aquí y lo andamos disfrutando, podemos decir que es uno de esos días con un potencial bárbaro porque, aunque aparentemente llegue vestido de formal y normalito, lo podemos convertir en extraordinario simplemente con proponérnoslo. 

Solo tenemos que esperar a que se pasen las horas laborales para que pensemos que el 23 de diciembre está llenito de posibilidades. Podríamos irnos a comprar, se lleva mucho ahora lo de consumir y comprar. También podríamos felicitar estas fiestas, indudablemente hoy es el día perfecto para hacerlo, antes de que lleguen las prisas y ocupaciones de mañana y eso de felicitar, no te creas que no lleva su tiempo... Pero, además, mira tú que un 23 de diciembre es el mejor día navideño para aprovecharlo en nuestras tareas pendientes. Y en nuestro caso, el de mi querido blog y yo, el mejor día para poner orden en todas las reseñas pendientes. Algunas ya las habíamos dado incluso por perdidas con esta escasez de tiempo que hay casi siempre, pero mira por dónde que llega este 23 y piensas: ¿Y si ordenara...? ¿Y si ordenara un poquito por este mundo que compartimos y así ya de paso nos ordenamos de fuera adentro?  

En otoño fui al teatro a ver una obra "Si alguna vez hubo un nosotros" de la que no os llegué a comentar nada y la verdad es que estuvo bien. Fue un regalo que le hice a mi amiga por su cumpleaños porque le gusta mucho el actor Félix Gómez, a quién hemos visto más en series de televisión que sobre el escenario. 

Los intérpretes fueron dos: Noemí Ruiz y Félix Gómez y el texto y la dirección era de Ignasi Vidal. 

Fue una obra muy intimista donde dos personas, que fueron pareja, bucean dentro de su herida intentando entender qué pasó. Repasan los acontecimientos vividos juntos, los recuerdos, las expectativas que había y no se cumplieron, lo cierto de sus sentimientos. Rememoran, intentando entender por qué no lograron salvar aquella relación. Un drama, sí, pero lo cierto es que eran creíbles. Buenos interpretes intercalando sus monólogos. Eran creíbles y transmitían. A mí me gustó él especialmente aunque ella tampoco estaba mal, pero no sé, él me llegaba más. 

Es de esas obras de teatro que cuando salgo pienso que me gustaría tener el texto escrito para leerlo despacio otra vez, para poder detenerme el tiempo que precise en muchas de las frases que se decían, porque con muchas de ellas no costaba identificarse. La escenografía era casi inexistente. El peso recaía sobre lo dos actores. Y eso tenía que contaros, que estuvo bien, que merecía su espacio.

Tendréis que esperar, les digo a todas esas reseñas que están en la punta de la lengua a punto de verbalizarse, esperad, que con una reseña ya es suficiente y este 23 de diciembre todavía nos tiene que dar de sí para un montón de actividades más. Es lo que tienen los días solo aparentemente normalitos, que a la que te descuidas se van llenando de actividades y variedad. Y de eso se trata. De tener días corrientes para ir llenándolos a nuestra manera. 


lunes, 22 de diciembre de 2025

22 de diciembre. Día de la Lotería.

 



Sonaba la musiquilla de los números en las voces infantiles. Sonaba como si correteara, como nosotros, por el largo pasillo de aquella casa que recuerdo con tanto cariño. La conocida cantinela se escapaba del transistor que Mamá acarreaba en un bolsillo del delantal de habitación en habitación, no fuera a ser que saliera alguno de "los gordos" y no se enterara. Y cuando el entusiasmo de algún premio por fin se traducía en las voces infantiles, mamá dejaba lo que estuviera haciendo, tomaba el lápiz y lo apuntaba número por número con su buena caligrafía en el mismo papel que horas más tarde, seguramente mientras tomaba un café, consultaría despacio, cotejando cada apunte con los décimos o las papeletas guardadas. Así, entre pequeños gestos, se iba hilvanando la ilusión. Así la aprendí yo mientras crecía. 

Ya no había cole, comenzaba la Navidad como era entonces, cuando aún todos estábamos en casa y la vida parecía que iba a ser segura y feliz siempre. 

22 de diciembre. Día de la Lotería. 


domingo, 21 de diciembre de 2025

Días de Navidad en Madrid

 


Démeter, diosa de la agricultura, anda desconsolada porque Perséfone, su hija querida, está en el Inframundo con Hades, quién la secuestró para hacerla su esposa. Pobre Démeter, la echa tanto de menos que ha dejado de cuidar la tierra, por eso nuestras calles están alfombradas de hojas y escarcha. Por si fuera poco en estos días también nos visita Bóreas, el dios del viento del norte, que nos ha traído el frío más invernal. 

Mientras los dioses del invierno nos zarandean y acompañan, queramos o no, en la tierra, lo mejor será disfrutar de lo bonitas que están nuestras ciudades iluminadas de luces de colores. Nuestra ciudad, nuestras calles y nuestra vida entera se viste de tradiciones navideñas, ya sea porque celebremos el solsticio de invierno, el día más corto y la noche más larga del año, o porque celebremos que va a nacer el niño Jesús de los cristianos, coincidiendo con aquella antigua celebración romana del nacimiento del sol Invicto. 

Paganos o cristianos, cada uno con sus tradiciones, disfrutemos de estos mágicos días. 

Días de ver más luminosa y especial la vida. 

Días de juntarnos, brindar, regalarnos y permitirnos creer en que algún dios, sino varios, velan por nosotros.