Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

martes, 22 de julio de 2014

Una entrevista con motivo de uno de mis relatos



Hoy os voy a copiar aquí una entrevista que me han hecho con motivo de haber quedado finalista en el I Certamen Literario Madrid Sky. 

Han sido muy amables conmigo. Y desde aquí quiero volver a dar las gracias a este grupo literario por su buen hacer en todas estas cuestiones literarias. Y en especial a Manuel Pozo que ha dedicado su tiempo y su interés a esta entrevista. Primaduroverales se reunen en el Centro Cultural de la Casa del Reloj en Madrid y fue un placer conocerles.

La entrevista está publicada en su blog. Os la copio, pero quiero dejaros el enlace para que los conozcais mejor.

https://primaduroverales.wordpress.com/author/primaduroverales/


Entrevista a Rocío Díaz Gómez (segunda finalista del I Certamen Literario Madrid Sky)

Rocío Díaz 2 

Rocío Díaz Gómez es madrileña, aunque de niña vivió en Galicia y Cataluña, por eso siente que su infancia no es madrileña. Es licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid. Le gusta viajar, la fotografía, caminar, atender su blog, hacer álbumes de fotos, coser… Tiene muchas aficiones y todas le gustan mucho, con lo cual dentro de su cabeza suelen entrar en conflicto por la falta de tiempo. Para leer prefiere la novela al relato corto, sin embargo, escribiendo, es una maestra del relato corto, modalidad con la que ha conseguido numerosos premios, entre ellos este puesto de finalista en el I Certamen Literario Madrid Sky. Cuando le preguntamos por su autor preferido nos dijo que tiene muchos y que no puede hablar de uno en concreto: nos citó a García Márquez y a Isabel Allende. Entre los españoles a Lorenzo Silva, Rosa Montero, Marta Rivera de la Cruz, Elvira Lindo, Muñoz Molina, Almudena Grandes, Manuel Rivas… y en poesía recordó a Amalia Bautista, Luis Muñoz y Benjamín Prado.
 ¿Cuáles son los premios más importantes que has ganado? ¿Has publicado?
El premio más importante que he ganado fue el Max Aub de Relato en el año 2009. Es un premio muy especial tanto por la curiosidad de que medio pueblo de Segorbe actúa como jurado, como por su cuantía económica que está muy bien. Además tengo un buen recuerdo de la forma en que me trataron, que fue impecable. Pero he ganado otros que también han estado muy bien como el premio Nacional de Narrativa de la Asociación de Periodistas de Ávila, el de Monturque, el Miguel Artigas… Tengo publicado ese relato, me lo publicaron en la Fundación Max Aub, en un librito. Y luego tengo publicaciones en algunas revistas literarias: Luces y Sombras de Tafalla, Cuadernos del Matemático de Getafe. Y también en muchas publicaciones donde se han recogido relatos premiados.
La organización del concurso fue para nosotros un reto. Sin presupuesto y subvencionado por nosotros mismos. ¿Qué te pareció el acto de entrega de premios del I Certamen Literario Madrid Sky?
Me gustó mucho por varias razones. La primera de ellas porque era un certamen, como tú muy bien dices, subvencionado por vosotros mismos. Me gustó mucho eso de que “queríais devolver a la literatura lo que ella os había dado”, al dedicar los beneficios de vuestro libro a la creación de un certamen. Después porque se notaba que se había preparado todo el acto con mucho mimo. Como finalista me sentí muy bien tratada. Por otra parte tenía de positivo que se leyeran todos los relatos finalistas, una entrega de premios literaria luce mucho más, en mi opinión, cuando se leen los relatos. Además tengo la suerte de haber estado en varias entregas de premios, y me pareció todo un detalle que el jurado le explicara a cada uno de los finalistas los hallazgos de su relato. En fin, por varias razones.
¿Qué se siente al ganar un premio literario?
Sobre todo una inyección de motivación increíble para seguir escribiendo. Al fin y al cabo es un reconocimiento a todo el tiempo que has pasado en soledad peleando con la historia.
Esta vez te has quedado muy cerca… me imagino que eso decepciona.
Si te digo la verdad no tenía ninguna esperanza de ganarlo. Éramos diez finalistas, cualquier autor lo podía ganar. Así que no me decepcioné en absoluto, sentí que un tercer puesto, con la cantidad de relatos que se habían presentado, no estaba nada mal.
¿Nos puedes contar alguna anécdota que te haya sucedido en alguna entrega de premios?
La verdad es que cada entrega de premios es un mundo. Es muy curioso. Se viven experiencias muy diferentes pero todas muy enriquecedoras. Por ejemplo me acuerdo de que en una entrega de premios en Motril, acabé cantando La tarara y canciones similares con un grupo de mujeres que también participaban en la entrega porque habían hecho un libro con ellas. En Laviana, en otro certamen, nos llevaron a hacer una ruta por los alrededores del pueblecito asturiano… En Monturque, un pueblecito cordobés pequeñito, pues tienen una joya que nos estuvieron enseñando: un cementerio sobre unas cisternas romanas impresionantes. Bueno, cada una es mundo, ya te digo.
Qué nos puedes contar de tu relato finalista “Con nieve hasta el ombligo”…Rocío Díaz 1
Pues me lo planteé como un reto. Yo normalmente escribo relatos más largos, me cuesta mucho sintetizar. Y por otro lado me gusta mucho cuando me dan alguna pauta que me ayude a comenzar cualquier relato. Entonces vuestro concurso reunía que, por un lado, me obligaba a inventar una historia empezando por una frase concreta que, en mi opinión, debía tener un peso específico en la historia puesto que era la condición, y por otra parte tenía que ser como mucho de dos folios a doble espacio… Así que manos a la obra… Y salió este relato en el que traté de utilizar la técnica de la metáfora de situación, la historia familiar corre paralela a la del tiempo atmosférico. Y me gustaba que lo contara el niño, su visión inocente solo sugería más que contar, así el lector tiene más margen para la imaginación.
A mí tu relato me ha gustado porque tiene esa historia de fondo, esa segunda historia que se va contando por detrás de la historia que se lee en el primer plano. ¿Es fácil conseguir esa profundidad?
A esta pregunta creo que casi te he contestado en la anterior. No sé si es fácil, o es difícil. Es laborioso, eso sí, porque es como si echaras al aire dos bolas y hay que intentar que ninguna se te caiga. Un malabarismo. Pero yo quiero mejorar a la hora de escribir. Y esforzándome en pretender utilizar más recursos, en echarlos al aire en menos espacio, en que no se te caiga ninguno es una forma de hacerlo…
Nosotros proponíamos una frase para comenzar el relato. ¿Te resultó difícil darle continuidad a esta frase?
Me lo tomé como un juego. A ver qué historia puedo inventar en la que tenga importancia que sobre el asfalto alguien piense que el invierno se ha ido… Una “road movie” pensé, para que alguien lo vea sobre el asfalto. Y de pronto visualicé a un niño mirando por los lados del sillón de atrás de un coche en busca de un montón de nieve… Y así poco a poco fueron llegando sus compañeros de viaje y con ellos su historia.
¿Por qué escribes cuentos?
Porque no sé vivir sin hacerlo. Necesito inventarme historias, en cualquier momento con cualquier frase que te asalta a traición y piensas: “Eso estaría bien para un relato…” Y después viene el placer de ir perfilándolo. Sí escribir es un placer y una necesidad.
Tienes un blog de literatura fantástico ¿Qué te aporta el blog?
Tengo un amigo que siempre me insistía en que tuviera un blog para colgar mis relatos… Y yo siempre le decía ¿Pero y yo qué voy a contar en un blog? Bueno pues me lo dijo tantas veces que un buen día, un poco por ver si era capaz, me abrí uno y ya voy camino de cinco años con él. Ahora me falta tiempo para hacer tantas entradas como me gustaría. Es un blog sobre las palabras, sobre cultura, sobre Madrid. Sí, también hay relatos míos, pero me sentiría muy egocéntrica si solo hablara de mí en él. Hablo de todo lo que me llama la atención: letreros, literatura, exposiciones, nuestra ciudad… La verdad es que el blog ha enriquecido mucho mi vida, quién me lo iba a decir…
¿No te parece que la literatura es una extraordinaria manera de conocer a otras personas?
Sí, por supuesto que me lo parece. He conocido personas muy interesantes y he hecho muy buenos amigos gracias a la literatura.
¿Volverás a participar si organizamos otra vez el certamen?
Sí, claro ¿Por qué no?
Cuéntanos, por favor, tus proyectos literarios.
Bueno pues tengo otra entrega de premios a la que asistir en septiembre, esta vez voy a por un segundo premio a Valencia. También me han ofrecido que me haga cargo como compiladora de una parte del próximo núm. de la revista Luces y Sombras de Tafalla. Para el otoño con los compañeros de mi tertulia voy a formar parte de una antología. Y sobre todo escribir y escribir ese es mi principal proyecto.
¿Antes de despedirte nos puedes recomendar una novela y un relato?
A ver. Qué difícil uno solo de cada. Se me van a quedar muchísimos fuera… Una novela: “El olvido que seremos” de Héctor Abad Faciolince, por ejemplo. Y un relato, pues, cualquiera de Benedetti, tiene tantos buenos, me gustan mucho todos. Aunque hay un relato al que tengo un especial cariño, me estoy refiriendo a “El álbum” de Medardo Fraile. Aún recuerdo cuando lo leímos en clase en el BUP…
¿Te gustaría decir algo más?
Sí, claro, que muchísimas gracias a todos vosotros. Gracias por crear este certamen, por ese querer devolver a la literatura lo que ésta os había dado y que a mí me llevó a inventar este relato. Gracias al jurado porque pensó que yo debía estar entre los finalistas. Y en general, a todos vosotros por cómo nos tratasteis. A Alicia con la que me tomé un café antes de la entrega, a Pura, a ti, a todos los que habéis sido tan amables. Mil gracias.

domingo, 20 de julio de 2014

"El cartero" de Eduardo Galeano


EL CARTERO


Lo vi en el ataud, con esa cara plácida y jodona, y pensé: no se puede creer. El Gordo Soriano se estaba haciendo el muerto.

Me lo confirmó Manuel, el hijo, idéntico al Gordo aunque más chiquito. Él me dijo que le había dado una carta al padre, para que se entregara a Filipi.

Filipi, su amigo, había muerto poco antes. Filipi era lagartija. Una lagartija rara, que tenía costumbres de camaleón y cambiaba de color cuando quería. En la carta, Manuel le enseñaba un juego, para que pudiera entretenerse en la muerte, que es muy aburrida. Para jugar ese juego, había que escribir no sé qué letras. "Usa las uñas, Filipi", lo instruia Manuel. 

Estaba claro. Osvaldo Soriano se había pasado la vida escribiendo cuentos y novelas, cartas enviadas a sus lectores, y ahora estaba trabajando de cartero. En un rato volvía.


Pág. 125
Bocas del Tiempo
Eduardo Galeno

viernes, 18 de julio de 2014

Chistecillos sobre lenguaje







¡¡Venga que es viernes!!

Y cómo ya está aquí mismo el fin de semana y en este blog nos gustan las palabras, su doble sentido, jugar con ellas, hoy vamos a hacer una entrada más ligerita con unos chistecillos sobre el lenguaje...

Que los disfruteis.




Profesor: -¡Agustín diga el presente de indicativo del verbo caminar!

Agustín: Yo camino, tú caminas, él camina...

Profesor: - ¡¡Más deprisa Agustín!!

Agustín: Nosotros corremos, vosotros corréis, ellos corren.




Profesor: -"Llovía" ¿Qué tiempo es?

Alumno: Es un tiempo muy malo, señor profesor



Profesor: Arturo tu redacción "Mi perro" es exactamente igual a la de tu    hermano ¿La has copiado?

Arturo: No profesor, es que el perro es el mismo...

martes, 15 de julio de 2014

"Más minúscula que una letra minúscula" - Relato de Rocío Díaz



Últimamente he recibido varias alegrías literarias, entre ellas, el accesit en castellano en el I Certamen de Relato Breve "Istorio Hau zeurea da".

En este certamen había que escribir un relato de dos folios como máximo y que comenzara por la frase siguiente:

La ciudad se desperezaba. Aún las farolas estaban encendidas y eran pocos los ruidos en la calle. Una capota gris cubría tejados y antenas, dando paso a una tenue luz incierta. Pronto amanecería. Ella se asomó a la ventana, apoyó la frente en el cristal, observó la acera casi desierta y, soltando un largo suspiro, pensó que de aquel día no pasaría.

 
Bueno, pues queria compartir mi relato con vosotros. Aquí os lo dejo.





Más minúscula que una letra minúscula
Rocío Díaz


La ciudad se desperezaba. Aún las farolas estaban encendidas y eran pocos los ruidos en la calle. Una capota gris cubría tejados y antenas, dando paso a una tenue luz incierta. Pronto amanecería. Ella se asomó a la ventana, apoyó la frente en el cristal, observó la acera casi desierta y, soltando un largo suspiro, pensó que de aquel día no pasaría.

Y aunque siempre le habían gustado esos días grises, la abrumante certeza de este último pensamiento la empujó por el acantilado del vértigo y el miedo. Y no consiguió evitar otro profundo suspiro que llenó de vaho el frío cristal donde aún apoyaba la frente. Casi sin darse cuenta se separó unos centímetros y con el dedo índice comenzó a escribir sobre el vaho una E mayúscula, seguida de una r tan minúscula como se sentía ella en ese momento.

Conocía la sensación. Había crecido con ella. Esa sensación de sentirse minúscula de tan vulnerable. Sentirse bajo un maremoto de impotencia que comienza en el sudor de las palmas de tus manos, y te humedece entera. Sentir agrandarse un agujero en el centro de tu cuerpo, que te traga y por el que comienzas vertiginosamente a caer, mientras no puedes evitar esas gordas lágrimas corriendo por tu cara sin remedio. Y todo eso, todo, simplemente por enfrentarse a algo tan diminuto como una letra. Sí. Ella sabía lo que era sentirse mucho más minúscula que una letra minúscula. Qué cruel paradoja. Por eso aprendió más tarde que los demás niños a hablar, a leer y a escribir. Ella era aquella cría que lo intentaba una y otra vez, una y otra, pero no conseguía juntar con acierto las letras para que hilaran frases con algún sentido; la p y la b, la m y la n, dibujitos rebeldes y retorcidos que le hacían muecas desde el cuaderno y se intercambian, jugaban con ella al escondite y se ocultaban maliciosamente en cuánto se descuidaba, amontonándose unos detrás de otros, enmarañando las frases. Le costó más que a ningún otro niño domesticar a las letras. Domesticar al lenguaje, domesticar al miedo de pensar que no lo conseguiría nunca. 

Pero lo consiguió gracias a los cuentos. Esos, que su madre le contaba al amanecer antes de que tuviera que enfrentarse al mundo. Cuentos como armaduras. Cuentos que su madre inventaba donde siempre ella era la protagonista, la heroína, la vencedora contra todos los dragones. El dragón del nombre de los dedos de la mano y los días de la semana. El dragón de los meses del año y el del abecedario. El dragón de las tablas de multiplicar y en definitiva, cada uno de los que aparecían cada vez que tocaba aprender algo nuevo e inevitable en el duro proceso de hablar, leer y escribir.      
           
Mientras ella seguía escribiendo sobre el cristal, y en el vaho a la E mayúscula le seguían varias minúsculas, su mente iba desmadejando recuerdos. Mientras se iba dibujando la palabra “Erase” sobre el vaho, podía aún escuchar la voz de su madre inventando, recitando, repitiendo para que después ella escribiera despacio, muy despacio, letra a letra, todos aquellos maravillosos cuentos y consiguiera domesticar a los dragones. Su madre no quiso nunca escuchar palabras difíciles que comenzaban por “dis”: “dislexia, dislalia… ¡disparates! Imaginación, paciencia y amor”. Esa era la receta mágica materna. Y lo fue. 

La ciudad se desperezaba. La capota gris invitaba a esconderse debajo de un paraguas de nostalgia. Invitaba a arroparse con un abrigado cuento. Invitaba a escuchar más que a hablar. Y a ella nunca le habían sobrado las palabras. Pero de aquel día no pasaría. No prolongaría por más tiempo la excedencia solicitada nada más aprobar. Su madre ya no estaba. Pero tenía imaginación, paciencia y amor para todos los niños que cupieran en una clase. Ella había conseguido ir superando cada aprendizaje. Maternales y EGB. BUP e Ingreso. Magisterio y Educación Especial. Conocía la sensación. Sentirse mucho más minúscula que una letra minúscula. Pero también sabía cómo luchar. De aquel día no pasaría: Era maestra. “Erase una vez…” decía la frase escrita ya en el vaho. Sabía enseñar. Sabía del poder de un buen cuento, sabía volver mayúsculas a las minúsculas. Y lo haría.




viernes, 11 de julio de 2014

Letreros ingeniosos sobre el lenguaje




Hoy, como es viernes, preludio de fin de semana, de distracciones, de pereza, de ocio, de ver el lado más distendido de la vida, os traigo una selección de letreros que he ido atesorando de otras redes sociales.

Son letreros que tienen que ver con el lenguaje. A mí me han parecido muy ingeniosos. Yo creo que merece la pena compartirlos.


jueves, 10 de julio de 2014

Librerías muy curiosas en Granada



Hoy vamos a dedicar la entrada a las librerías.

Aquí os traigo dos librerías que me han atrapado por distintas razones. Hace tiempo que quería traerlas al blog y se van pasando los días y se había ido pasando. Vamos a poner orden pero ¡ya!

Ambas están en Granada. Son preciosas ¿verdad? Tan coloreadas. 

Y además tienen historia. La de arriba se llama "Sostiene Pereira" como la famosa novela histórica del escritor italiano Antonio Tabucchi:

"Lisboa, 1938. La opresiva dictadura de Salazar, el furor de la guerra civil española llamando a la puerta, al fondo el fascismo italiano. En esta Europa recorrida por el virulento fantasma de los totalitarismos, Pereira, un periodista dedicado durante toda su vida a la sección de sucesos, recibe el encargo de dirigir la página cultural de un mediocre periódico, el Lisboa. Pereira tiene un sentido un tanto fúnebre de la cultura: prefiere la literatura del pasado, dedicarse a la elegía de los escritores desaparecidos, preparar necrológicas anticipadas. Necesitado de un colaborador, contacta con un joven, Monteiro Rossi, quien a pesar de haber escrito su tesis acerca de la muerte está inequívocamente comprometido con la vida..." 

Y la de abajo se llama "Al sur de Granada" como la novela de Gerald Brenan, el autor anglosajón que escribió esta novela en 1957, gracias a los apuntes que había tomado tras vivir unos años en un pueblecito de Las Alpujarras:

"Yegen es un pueblo alpujarreño, plácidamente recostado en una suave ladera rugosa, arañada por limpios regatos de aguas cantarinas, gratas al paladar. En el vivió Brenan varios años, entre 1920 y 1934, en busca de sí mismo, arrebatado por la sencilla espontaneidad de las gentes que lo pueblan. Las palabras, los gestos, los ruidos, el trajín, las creencias y costumbres de tipo folklórico, todo lo anota minuciosamente Brenan, lo contrasta, se documenta, se deja empapar día a día. El resultado es esta obra, un libro curioso en el cual admiramos tanto el primor con que están descritos los tipos y sus maneras y el marco en que se mueven como las originales interpretaciones que el autor hace de cuanto observa"


miércoles, 9 de julio de 2014

"Mala leche" - Manuel Vicent



Hoy os quería dejar con un regalo que me ha hecho mi amiga Elena esta semana. Me mandó en un correo esta columna de Manuel Vicent pensando que me gustaría. 

Y ¡cómo no me iba a gustar!

Manuel Vicent siempre es un regalo.

Muchas gracias Elena. Aquí dejo la columna para que también la disfruteis.


Mala leche

Los latidos del corazón constituyen también una forma de conocimiento



Los latidos del corazón constituyen también una forma de conocimiento. Según los biólogos más avanzados esa bomba mecánica es la que excita y pone en estado mental al cerebro y no al revés; incluso algunos líderes espirituales la han elevado a la categoría de oráculo de nuestro propio futuro. Si a un electrocardiograma se le aplica un zoom muy potente se pueden descubrir entre sus quebradas líneas de sístole y diástole unos espasmos microscópicos cuya lectura nada tiene que ver con la medicina sino con el campo magnético que el corazón expande y que afecta a todos los seres vivos de alrededor, incluidas bacterias y personas. Se ha hecho la prueba de ese poder con un recipiente lleno de leche. Conectados a una corriente se introducen dos electrodos en el recipiente, que se coloca en el centro de la mesa en la que estás departiendo una cena agradable con amigos. Los gérmenes vivos que contiene la leche responden a las sensaciones positivas o negativas del corazón de los comensales. Sus latidos no solo elevan la sangre al cerebro de los presentes para mover el mecanismo de sus pensamientos; también desvían las descargas emocionales hacia el recipiente que son captadas por los electrodos. La placentera sensación de amistad, la armonía feliz y las risas del grupo, purifican la leche, la eximen de bacterias y la convierten en el mejor postre de sobremesa, en leche merengada. Pero si el recipiente se instala en medio de una tertulia política, en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, en la mesa del consejo de administración de un banco, la leche concentra la codicia, el rencor, la ambición, la miseria, la estupidez, el fanatismo de su entorno y la convierte en una pócima venenosa. La mala leche que hoy se ha apoderado en nuestra sociedad responde de los latidos de un corazón colectivo devastado. Por eso el aire es irrespirable.

 http://elpais.com/elpais/2014/06/28/opinion/1403976709_442908.html

domingo, 6 de julio de 2014

Efemerides Literarias de la primera semana de Julio



En una semana cómo ésta, la primera de julio, celebramos varias efemérides literarias importantes:

- 1 de julio de 1909 nace JUAN CARLOS ONETTI. Premio Cervantes 1980. Pero un 1 de julio de 1896 muere HARRIET BEECHER la escritora de "La cabaña del tío Tom"

- 2 de julio de 1923 nace WISLAWA SZYMBORSKA, poeta premio NOBEL EN 1996. Pero también un 2 de julio de 1961 ERNEST HEMINGWAY se suicida en su casa de Idaho tras sobrevivir a dos accidentes aéreos consecutivos.

- 3 de julio de 1888 nace RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA. Desde 1914 hasta 1936 funcionó su tertulia de la cripta del Café de Pombo. Y también había nacido un 3 de julio, pero del año 1883 FRANZ KAFKA

- 4 de julio de 1862 LEWIS CARROL lleva a las hermans Liddell de excursión e improvisa una historia que por una de ellas, Alice, tomaría su nombre.Pero también un 4 de julio de 1804 de muere NATHANIEL HAWTHORNE, autor de "La letra escarlata" entre otras.

- 6 de julio de 1914 nace JOSÉ GARCÍA NIETO, poeta y narrador español, académico de la Real Academia de la Lengua. Premio Cervantes 1996.Y también un 6 de julio pero de 1962 muere WILLIAM FAULKNER. Fue cartero de la Universidad de Misisipi, de donde le echaron por leerse las revistas antes de entregarlas.

- 7 de julio  de 1901 muere JOHANA SPYRI, escritora suiza conocida mundialmente por su relato infantil “Heidi”. Y otro 7 de julio de 1930 muere ARTHUR CONAN DOYLE. Estudió medicina en Edimburgo donde conocería al forense Joseph Bell, que le inspiraría su personaje de Sherlock Holmes.


No está mal recordarles a todos. 

No sé el autor de la imagen, aunque lo he buscado, pero es preciosa ¿verdad?

jueves, 3 de julio de 2014

El tiempo que nos une - Alejandro Palomas






"Tengo noventa y tres años, y si tuviera que hacer una lista con los seres queridos que me quedan y los que ya no están, te aseguro que con los que se fueron podría llenar una playa entera. Pero ¿sabes una cosa? No les echo de menos porque no los vivo como una pérdida. Y es que, aunque tarde, los viejos aprendemos rápido. Llega una edad en la que nos damos cuenta de que vivir restando es vivir al revés porque hace daño, y la vida no es eso. Hay que aprender a sumar, hija, a sumarlo todo: el dolor, la pena, la angustia, lo vivido, lo que esperas vivir, lo que ya no..., los que se marcharon. Todo eso eres tú."

El último libro que me he terminado de leer ha sido “El tiempo que nos une” de Alejandro Palomas. No había leído ningún libro de este autor, y llegué a él por pura casualidad. Buscando información sobre Menorca leí que uno de los ambientes en los que se desarrolla la acción de este libro era allí así que me pareció una lectura muy adecuada mientras pasaba unos días en la isla.
 
En esta novela además, hay un faro, el faro de la Isla del Aire, en Menorca. Me gustan mucho los faros, y claro las historias con faros me tientan mucho...

Me ha gustado la novela. Aunque no es una lectura que yo recomendaría a todo el mundo.  Porque es un tipo de novela muy intimista, muy reflexiva, muy de sentimientos y en alguna de sus partes bastante dramático. Y no creo que fuera a gustar a todo el mundo, ni tan siquiera que se pueda leer en cualquier momento vital, desde luego si estás atravesando una época de tristeza aléjate de esta novela, a no ser que te gusten mucho este tipo de lecturas, claro.

A mí la verdad es que sí me ha gustado, pero ya os digo que con ciertas reservas, porque no es ligera ni alegre. Pero me gustan las historias sentimentales. Y sobre todo me ha gustado por la prosa del autor, su forma de narrar me ha parecido delicada, cuidada, casi poética en ocasiones. Eso me ha gustado bastante.

Es una historia de mujeres, el personaje principal es Mencía, una abuela de noventa y pocos años, y salvo un par de personajes (un yerno, y el novio de una nieta) también son personajes femeninos. Tienen el peso de la historia.

El argumento es el de esta abuela Mencía, que está empeñada en salvar a su familia. Digo salvar “emocionalmente” hablando. Salvar a su hija Lía del espiral de pena en la que vive envuelta de forma silenciosa desde que murió su hija mayor. Salvar a su otra hija, Flavia, para que busque la felicidad. O salvar a sus nietas también de sus propias penas. Busca dejar atado todo, y bien atado, antes de morir.
Se podrían hablar de varios temas en esta novela: El duelo por la pérdida de un ser querido, la búsqueda de la felicidad, las elecciones en la vida… Una novela sobre las ausencias y cómo se aceptan, sobre la muerte, sobre la vida, la vida cotidiana donde no pasa nada pero mientras tanto estás triste o alegre. Estás viviendo.

Desde que murió tu abuelo para mí el tiempo no existe -suelta de pronto, como hablándole a nadie-. Se marchó y me rompió los minutos y las horas como quien rompe una pecera y se queda ahí viendo morir a los peces que cuidó durante años. El día que el abuelo se me fue, enterré en mis plantas todos los relojes de la casa. Dejé de contar porque el miedo a vivir en el descuento era demasiado para una mujer tan vieja. Menos mal que os tenía a vosotras.

Los personajes, ya os comento, que son la mayoría mujeres. Es una novela coral, una novela de personajes. Y yo creo que están bastante logrados. Tenemos a la abuela Mencía, la protagonista, de carácter fuerte y arisca, disparatada e indisciplinada, pero sabia. Un personaje que te encanta y te desencanta a partes iguales. Tenemos a sus dos hijas: una dulce y callada Lía y otra con el carácter mucho más fuerte Flavia. Y tenemos a las tres nietas, hijas de Lía, Helena, Irene y Bea que también tienen su peso en la historia, mucho peso. Y luego tenemos algunos personajes masculinos, los menos: Su pequeño bisnieto, su yerno, el novio de su nieta.

“Es como una especie de Yoda con pañales, abrigo y dentadura postiza”.

Es una novela que está dividida en siete libros. Y está escrita en primera persona. Pero con distintas voces porque lo van contando distintos personajes. Luego el autor ha utilizado la técnica multiperspectivista, las distintas voces nos permiten contemplar la misma historia, la de la familia, pero desde distintas perspectivas, la de cada personaje femenino. Además al estar contado en primera persona nos da una mayor cercanía al lector a la hora de conocer la trama. 

En cuanto al espacio y al tiempo. La historia abarca varios años, y los lugares son distintos: Menorca, Barcelona, Madrid, Copenhague.

A mí lo que más me ha gustado de esta novela es la prosa del autor. Es una prosa rica, poética, con unas buenas imágenes visuales que salpican su narración otorgándole una dosis extra de calidad. Qué bonito sabe contar las cosas este autor, cómo describe los sentimientos, qué comparaciones, qué metáforas utiliza... Porque como ya os comentaba es una historia intimista, con mucha reflexión. Tiene una parte bastante dramática, pero también hay bastantes momentos en los que sonríes, sobre todo con las ocurrencias de Mencia:

“-¿No preferirías llevarte el visón nuevo, mamá? – le he preguntado en un inútil intento por hacerle cambiar de idea. Ella ha sacado los dientes del pañuelo y se los ha colocado.-Sí, claro. Por eso me llevo éste. Porque prefiero el otro”

Tiene esas pinceladas de humor que consiguen que los personajes se te hagan entrañables. Es una novela con muy poca acción, tiene mucho sentimiento. Una novela de personajes. Personajes femeninos.



Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) es licenciado en Filología Inglesa y Master in Poetics por el New College de San Francisco. Ha compaginado sus incursiones en el mundo del periodismo con la traducción de importantes autores. Entre otras, ha publicado las novelas Agua cerrada (Siruela, 2012), El tiempo del corazón (publicada en Siruela y por la que fue nombrado Nuevo Talento Fnac),Tanta vida, El secreto de los Hoffman (finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja2008 y adaptada al teatro en 2009),El alma del mundo (finalista del Premio Primavera 2011) y El tiempo que nos une. Su obra ha sido traducida a ocho lenguas.