La última novela de Alejandro Palomas "Casa", es una historia para leer en calma, sin prisas, para dejarte embargar de la paz que transpira.
Leerla ha sido como dar un paseo relajante al aire libre, entre árboles, respirando profundamente.
El argumento nos habla de la relación de Mika, una niña de siete años cuyos padres se acaban de separar, con su abuelo Tadeo. Pedro, el padre de Mika, vuelve con la niña a la casa familiar para comenzar de nuevo, mientras intentar sobreponerse a la separación. Mika no entiende muchas cosas pero aprende con su abuelo, y de su relación con el bosque, a mirar el mundo.
Es una novela que nos habla de recuperarse de las heridas, de los duelos, de las separaciones. Es una novela sobre el aprendizaje de vivir. Una novela sobre las familias, sobre su apoyo. Una novela sobre los silencios.
Se lee muy bien, porque es una historia corta y se hace corta. La prosa de Alejandro Palomas es muy sencilla, muy directa y salpicada de sensibilidad. Alterna mucho la narración con los diálogos, que hacen la prosa mucho más ágil. Además son diálogos casi todos protagonizados por Mika, con sus ocurrencias, por eso tiene un punto de humor en el tono que viene de ese mundo mágico infantil acerca de cómo ven el mundo. La narración está salpicada de ternura.
Reconozco que me han gustado más otras novelas del autor donde había más personajes adultos interaccionando, personajes muy singulares, en esta última novela me sobraba un pelín de "magia", es más como un cuento, pero en cualquier caso ha sido muy agradable su lectura, ha sido relajante.
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