Lo de aquella ciudad con los nombres de sus bares fue, cuánto menos, curioso.
De pronto nos dimos cuenta de que abundaban los que hablaban de alguna mujer con un calificativo, por supuesto. Pero que no fueron ni uno ni dos, que fueron varios con los que nos cruzamos que aludían a alguna fémina.
No sé por qué, pero a la vista está.
Y pocos ejemplos traigo para cuántos vimos.
Tenía pendiente con otro cromo volver a nuestra colección de "Los nombres de las tiendas", quién dice de las tiendas, dice de cualquier establecimiento. Hoy tocan "garitos", bares.
Ay el lenguaje... Qué importante es, cuánto transmite.
No, no os voy a decir la ciudad que es. De pequeños nos enseñaron que está feo señalar. Pero dejamos huella, chicas.




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