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lunes, 14 de enero de 2019

El bolso de Blixen de Jesús Marchamalo, ilustrado por Antonio Santos


"La cura para todo es siempre agua saldada:
el sudor, las lágrimas, el mar"
Karen Blixen


Una delicia.

Así resumirías uno de los tres tesoros que trajeron los Reyes Magos. 

"El bolso de Blixen" escrito por Jesús Marchamalo e ilustrado por Antonio Santos es un retrato de la vida de Karen Blixen, la autora de "Memorias de Africa".

Ella, que era tan delgada como este librito, fue tan grande como es éste. 

Así comienza:

"Hay una foto suya con Marilyn Monroe tomada en Nueva York en febrero de 1959. Marilyn esplendorosa, inmensamente rubia, con un elegante, carnal, vestido negro escotado como un escaparate y una estola de piel sobre los hombros. La baronesa, sentada a su lado sobre un descalzador, minúscula, los ojos negros, vivos, perfilados de khol y una sonrisa exánime..."

46 páginas donde te van contando la historia de esta baronesa a quién no puedes evitar ponerle la cara de Meryl Strep, así es el cine, y que no sabes por qué te parece tan misteriosa e interesante. Y además contado por Marchamalo como si te llevara en volandas por la existencia de la escritora mostrándote a pinceladas, detalles de esa vida, a veces feliz, a veces no tanto, pero que se te antoja tan sugerente.

Marchamalo se detiene en "las pequeñas cosas" de Karen Blixen, en su forma de ser y la de los que la rodearon, y lo hace de tal forma, con tanta precisión en los adjetivos, que vuelves a ver Africa y a la avioneta de Denys estrellándose, vuelves a sentir el frío de su Dinamarca, y el de su habitación donde se transformó en Isak Dinesen, ves a la Blixen de antes y después de la película, o mejor dicho de su libro.

Marchamalo transmite mucho en los pocos minutos en que tú te lo lees. 

Y tú terminas "El bolso de Blixen" pensando: 
46 páginas apenas, qué lástima que sea tan corto.






Los Reyes Magos del 2019

#Jesús Marchamalo, escritor.
#Antonio Santos, ilustrador.
#Marilyn Monroe
#Karen Blixen
#"El bolso de Blixen"

martes, 3 de abril de 2018

"Pasa Página" Una exposición de la Biblioteca Nacional de Madrid




Hay exposiciones que se hacen a la medida de uno. Entonces un poquito antes de verla, ya casi sabes que te va a gustar.

Hay exposiciones que cuando las ves aún te gustan más de lo que habías imaginado. Porque son ilustrativas, amenas, interactivas. Eso ocurrió con la exposición "Pasa Página" de la Biblioteca Nacional de Madrid, comisariada por Jesús Marchamalo.

Hay exposiciones que, además, piensas que a tus compinches también les puede gustar. Tus compinches tienen 10 años y 13 años y ya entienden de exposiciones. Leen las cartelas, van haciendo las actividades que se proponen en los paneles y disfrutan jugando con las palabras.




Hay exposiciones que se salpican con frases preciosas sobre libros. 

Exposiciones que están pensadas para los que gustamos de las páginas y las historias. Exposiciones que abarcan todo el universo del libro, desde el objeto físico hasta el lector, pasando por los escritores y las historias, las bibliotecas y las editoriales, leer e inventar.




Mis compinches se detuvieron ya en el primer panel, y quisieron unir cada principio con su libro: Harry Potter, Charlie y la fábrica de chocolate y El señor de los anillos no tuvo ningún secreto para ellas. Gracias al sentido del primer párrafo y la ilustración de la portada, tampoco La Metamorfosis se quedó atrás. Dentro de nada ya podrán resolver el panel entero. Aún quedaban otros muchos por curiosear.

Mis compinches se asomaron a todas las ventanitas, incluso improvisaron una postura nueva en el sillón de leer que no contemplaba el poster.

Por supuesto se pararon en las maquinas de los caramelos, y mientras la pequeña se afanaba por descubrir si de todas salían los mismos, o cuántos se les habían olvidado a los señores de antes recoger, la mayor leía los porcentaje con un interés que desconcertaba.



Hasta que llegaron al panel de "Paisajes de papel". Aquí mis compinches cogieron la típica tarjetita, que quienes ya hemos pasado cierta edad rellenabamos en su día y consultamos aún más días en los cajoncitos de las bibliotecas de nuestros barrios, y no tuvieron ningún problema en rellenarla rápidamente. Enseguida decidieron qué libro podían recomendar y por qué.

Hay faltas ortográficas que no ves en el momento ocupada en fotografiar el momento. Al advertirlas después, lejos de espantarte, tienen la virtud de conmoverte y arrancarte una sonrisa.  




Mis compinches también contestaron a su librería favorita. Rápidamente vino a su mente la fantástica librería Lello de Oporto. Mi compinche mayor rellenó con decisión los datos y aprendió a guillotinar la hoja siguiendo las instrucciones de la persona que cuidaba la sala. Después la colgamos detrás con las demás recomendaciones de librerías.






Seguimos leyendo algunos paneles más.
¿En serio que gana más el librero que el escritor? me preguntó mi compinche.  



Y leyendo de acá y de allá llegamos al juego que nos llevó más tiempo: ¿Te animas a componer un poema de tres versos con los títulos de los libros? Y allí anduvimos tres secuaces del título, buscando e investigando, rebuscando, probando, eliminando hasta que por fin en dos dijimos a trío ¡Eureka!

Y nos animamos, y compusimos tres poemas de versos que nos quedaron así:

Cartas entre seis hermanas
cuando todo era fácil.
Una temporada para silbar.
Caperucita en Manhattan.
Pinocho
Lengua de madera.



Y así tontín tonteando, descubriendo y jugando, fuimos disfrutando de esta exposición. De lo que opinan los distintos autores sobre la lectura, lo que supone para ellos. De las piezas audiovisuales y visuales con palabras de Lorca, sin dejar de utilizar gafas y móviles. 


Mis compinches y yo lo pasamos bien en esta exposición. Fuimos cómplices del mundo infinito e inabarcable que envuelve a la lectura y los libros. Y además, y sobre todo, aprendimos de forma lúdica.
¿Qué más se puede pedir?

Habrá que decirle a Jesús Marchamalo que es un acierto esta exposición. Y que esperamos la próxima porque no nos la perderemos.






Exposición "Pasa Página" en la Biblioteca Nacional de Madrid


Desde el 14 de noviembre de 2017 hasta el 20 de mayo de 2018
De martes a sábado de 10 a 20 h.
Domingos y festivos de 10 a 14 h.
Sala de Guillotinas



domingo, 18 de enero de 2015

"Retrato y Literatura". Los retratos de los Premios Cervantes del BNE


 Si os organizáis todavía estáis a tiempo de ver una exposición que hay en la Bbilioteca Nacional sobre retratos y otros objetos de los Premios Cervantes. Está hasta el 25 de enero.

Yo he estado dos veces. Una, el primer día que la abrieron y otra en éste último fin de semana. Qué agradable, qué silenciosa, qué calentita estaba la exposición con el frío que hacía en la calle. A primera hora de la tarde del viernes se podía pasear tranquilamente, admirándola, al ritmo que uno mismo se impusiera, sin agobios de gente ni de prisas. Reconociendo a los escritores en sus imágenes y en sus tesoros. Esos escritores, que ganaron el Cervantes, y a quiénes han pintado otros artistas buscando en su pintura el mundo literario del protagonista.

Por ello hay cuadros de todo tipo, más coloreados, en blanco y negro, con sus objetos, o apenas casi sin mostrarse, hasta uno cubierto por completo de blanco. 39 retratos, desde el de Jorge Guillén, primer galardonado en el 76, hasta Elena Poniatowska, última premiada en el 2013.

Por supuesto, y como dice en el vídeo con el que termina la exposición, están los objetos de los escritores también expuestos para los que somos fetichistas. Tenemos sus libros, sus escritos, su caligrafía. Qué curioso descubrir la letra de cada uno. "La vidorra..." que se estaba dando y contaba Pepe Hierro en una de sus postales, las mil y una correcciones en rojo de Antonio Gamoneda, o la firma excepcional de la gran Matute.

"Los retratos que aquí se presenta son pequeñas narraciones que esperan ser leídas" dice Estrella de Diego en el catálogo. Y la escuchareis en el vídeo que os cuento que se muestra al final, elaborado con material de archivo y entrevistas de algunos de los artistas, y contado también por Jesús Marchamalo, el comisario de la exposición, y de quién ya hemos hablado muchas veces en este blog.

Son retratos que están en las salas de lectura que normalmente no visitamos de la Biblioteca Nacional. Y ahora están ahí, de forma gratuita, junto a la caligrafía, al "mundo" escrito de los autores. La Biblioteca Nacional tiene buenas exposiciones, y son gratuitas.

Ésta también, no es grande, y es muy agradable, y supone un repaso a la cultura, un homenaje a los autores de literatura en español premiados. 

Si os organizáis todavía estáis a tiempo. Termina el 25 de enero...














jueves, 23 de enero de 2014

"Retrato de Baroja con abrigo" de Jesús Marchamalo


«Tenía Baroja un gato, negro como el de los cuentos de brujas, y dos abrigos. Uno oscuro, de paño, de diario, algo raído, y otro que guardaba en el armario, gris, para las ocasiones especiales. Con él y con un pañuelo de seda blanco al cuello, como el de un aviador de biplano, grabó un día para el cine; los pasillos de la casa cruzados de cables y las habitaciones cubiertas de esa luz homicida de los focos. ¿Todo esto consumirá mucha electricidad, no?, preguntaba con persistente racanería.»
Hoy os quería hablar de uno de mis regalos de los Reyes Magos. De hecho hasta lo recibí por duplicado. Se trata de un pequeño libro titulado “Retrato de Baroja con abrigo” escrito por Jesús Marchamalo, con ilustraciones, grabados en blanco y negro, de Antonio Santos y publicado por Nórdica. Empieza éste con el párrafo que os he copiado encabezando esta entrada. ¿No me digáis que no os apetece seguir leyéndolo?
“Retrato de Baroja con abrigo” es un libro de muy pocas páginas, unas cuarenta, de las cuales cómo veis algunas son ilustraciones, así que te lo lees en un rato. Pero si os gustan las biografías éste os encantará. Porque está escrito con ese tono desenfadado y cariñoso con el que Jesús Marchamalo hace sus retratos de escritores.
Ya os he hablado de este autor en otras ocasiones en este blog. Tanto por sus libros, me he leído varios de él (“39 escritores y medio” “44 escritores de la literatura universal” “Tocar los libros” “Tienda de palabras”…) como por sus amenas conferencias también sobre libros, escritores y palabras.
  
Jesus Marchamalo es escritor y periodista, y se desenvuelve muy bien escribiendo textos de poca longitud, aperitivos de literatura que te dejan siempre con hambre de más.
En este caso con “Retrato de Baroja con abrigo” nos regala un retrato de Pio Baroja que a mí me ha encantado porque está llenito de anécdotas, de detalles del escritor que nos le devuelven como un personaje bastante singular. Su afición a los gatos, su aparente racanería, su inevitable abrigo incluso en casa por el frío que hacía en ella… detalles, coordenadas de su personalidad.
He leído en una entrevista al autor cómo nació la idea de este libro:
“Cada año por Navidad hago un regalo especial para amigos, una pequeña edición a modo de felicitación. Se me ocurrió contar con Antonio Santos, ilustrador, pintor y escultor, le propuse hacer algo con Pío Baroja. Trabajamos sobre un texto que yo había escrito sobre el escritor y él hizo unos linóleos. En algún momento, lo que estábamos haciendo llegó a las manos de Diego Moreno, de Nórdica, y nos propuso editarlo también como un regalo para las navidades…”http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/5669/Jesus_Marchamalo

La verdad es que es un libro para regalar. Es un objeto precioso tanto por su tamaño, sus ilustraciones, como por la historia que nos cuenta, todo un homenaje a Pío Baroja. Para los amantes de la literatura, y de los libros en papel en concreto está muy bien. Es de lectura muy agradable, es curioso e instructivo. Así que si tenéis la oportunidad no dejéis de leerlo.

lunes, 18 de junio de 2012

"Donde se guardan los libros" de Jesús Marchamalo



Terminé de leer hace ya tiempo "Donde se guardan los libros" de Jesús Marchamalo. Pero por unas cosas y otras aún no me había dado tiempo a reseñarlo. Así que vamos a ello.

Éste es uno de esos libros que antes de leerlo ya sabía que a mí me iba a gustar. Porque me entretiene mucho la forma de contar de Jesús Marchamalo, su talante ameno e instructivo y porque cómo no me iba a gustar un libro que habla de bibliotecas, de autores y de libros.

"Donde se guardan los libros" es el resultado de las visitas que hizo Marchamalo a la casa de 20 autores que le enseñaban su biblioteca. He leído por ahí que decía que " No hubo que embaucar a nadie, incluso gente famosa por su privacidad se mostró dispuesta, había una voluntad expresa de hablar de libros". Al principio algunas de estas incursiones salieron a la luz publicadas en Abc y más tarde todas formaron parte de este libro editado por Siruela.

Javier Marías, Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez-Reverte, Jesús Ferrero, Clara Janés, Soledad Puértolas, Fernando Savater, Gustavo Martín Garzo, Luis Mateo Díez, Antonio Gamoneda... así hasta 20 autores comentaron sobre su biblioteca. 

Dando lugar a un libro donde nos podemos encontrar curiosidades como que:

-  Las estanterías de Javier Marías sirvieron a la publicidad durante años. Desvela Marchamalo que el fabricante se enamoró de la obra, una vez rebosante de libros, y la usó en revistas. Marías atesora unos 20.000 volúmenes, apilados por toda la casa. 

 - "Lloviendo, a hurtadillas, en dos viajes interminables, como un conspirador, bajó a la calle cargado de maletas y arrojó a un contenedor, libro a libro, sus tres años de carrera. Luego subió a casa, exhausto, se encerró y emprendió una nueva vida tras tomarse un Frenadol" (Enrique Vila-Matas).

- En la biblioteca de Soledad Puértolas su perra labradora Lura tiene responsabilidad en el orden, "antes que la inicial del autor, o la cronología, lo preside la altura de una labradora puesta en dos patas: de ahí para arriba es donde están los ejemplares comestibles".

-Una o dos veces al año, Luis Landero abandona en el banco de una plaza madrileña 50 o 60 libros. "Y siempre vuelve al rato, para ver cómo viandantes anónimos, convecinos, estudiantes, repartidores, jubilados ociosos se interesan por ellos, los hojean con curiosidad y se los acaban llevando", cuenta el periodista. Son ejemplares que previamente han vivido en "el corredor de la muerte", a la espera de que el escritor decida su destino final.
- Dos de los libros que sobrevivieron al ataque a la biblioteca de Sarajevo, arrasada durante la guerra, están en la casa de Arturo Pérez-Reverte:

"La noche del  25 de agosto de q992, la artillería del ejército serbobosnio que asediaba Sarajevo atacó con granadas incendarias la biblioteca. A pesar de los esfuerzos de los bomberos, que llegaron a combatir las llamas con cubos de agua, el fuergo se extendió por toda la primera planta del edificio. ... Dos de aquellos libros, de hojas chamuscadas y cubiertas ennegrecidas por el humo, con marcas de humedad, tierra y pisadas, están ahora sobre la mesa. Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) cubría para Televisión Española la guerra de los Balcanes, y esa noche de agosto fue testigo de cómo las llamas reducían la Biblioteca de Sarajevo a cenizas. Al día siguiente, mojados, inservibles, mezclados con cascotes y pedazos de madera, los recogió de un montón de escombros, junto con un trozo de estuco que también conserva..."

Os podeís hacer una idea de cómo es este libro. Es ameno, instructivo, curioso, si os gustan los libros, claro. Además está salpicado de fotos en blanco y negro de los autores y de las estanterías de todas esas bibliotecas que le mostraron: detalles de sus libros, de los adornos, de esos cachivaches que guardan como tesoros. 

Es un libro de lectura fácil y entretenida que te lo lees rápidamente. Y que cuando lo terminé pensé que habría que volverlo a leer cualquier día.

jueves, 26 de enero de 2012

Los dragones y los niños. Chesterton. Carofiglio y Jesús Marchamalo



"Los cuentos no dicen a los niños
que los dragones existen.
Ellos ya lo saben.
Lo que los cuentos dicen a los niños
es que a los dragones
se les puede vencer".

Chesterton


 
 
Cuánto me gustó esta frase cuando la leí.
 
La conocí por Jesús Marchamalo en facebook( ya os he hablado muchas veces de este autor: http://rociodiazgomez.blogspot.com/search/label/Mis%20autores%20Jes%C3%BAs%20Marchamalo ) que a su vez la conoció por otro autor, Carofiglio, porque se la dedicó en un libro. En fín os pego tal cual su texto:
 

"Estuve en Roma con Giancarlo Carofiglio, un escritor muy conocido en Italia, creador de uno de esos personajes inolvidables, el abogado Guido Guerreri, de cuyas historias ha vendido casi un millón de ejemplares.
Me firmó una de las dedicatorias más bonitas que me han escrito nunca. Es una cita de Chesterton que dice: "Los cuentos no dicen a los niños que los dragones existen. Eso no se lo creería ningún niño. Lo que los cuentos dicen a los niños es que a los dragones se les puede vencer".
Qué tío Chesterton!
Y qué tío, Carofiglio!
Jesús Marchamalo

domingo, 18 de diciembre de 2011

"Página2" un programa sobre libros en la 2 de Radio Televisión Española



Pues sí, hoy os quería recomendar un programa de televisión sobre...¡libros! ¿Que raro verdad? ¿Yo hablando de libros?

Bueno, ya en serio, lo he pensado muchas veces, que alguna vez os tendría que recomendar este programa. ¿Por qué? Porque está muy bien: es ágil, ameno, entretenido, estéticamente diferente, agradable, íntimo, cercano... Porque es corto, apenas media hora, de ocho a ocho y media en la tarde de los domingos en la 2, que es una tarde tranquilita, en casa... Porque habla de la actualidad de los libros, libros para mayores y libros para pequeños, novelas y ensayos... Porque trae un autor principal que nos habla de su último libro y varios que hablan de sus gustos literarios... Porque también recomiendan una película (que tenga que ver con libros claro...)... Porque para una vez que en televisión hay un programa sobre libros que está bien... Porque (otra vez) es ágil, ameno, agradable...

Porque sí.


Esta tarde me parece que está dedicado a Manolo García, y también saldrá Jesús Marchamalo hablando de sus bibliotecas de escritores. Vamos que no podemos perdérnoslo...

Si os gustan los libros, al menos una vez deberíais verlo... y luego ya me comentais que os parece, yo creo que os gustará.

No os olvideis, esta tarde, domingo, de ocho a ocho y media en la 2.

martes, 6 de diciembre de 2011

Conferencia de Jesús Marchamalo en la Biblioteca Nacional el pasado 1 de diciembre



Ya os he hablado en otras ocasiones de Jesús Marchamalo, a propósito de que me había leído varios de sus libros y me habían gustado bastante, hay otras etiquetas de él en este blog.


El jueves pasado, el 1 de diciembre, estuve en la Biblioteca Nacional en una conferencia que dio Jesús Marchamalo sobre los libros que han acompañado su vida. 

Me gustó mucho, porque era como si uno de sus libros, o párrafos distintos de algunos de sus libros, te los estuviera contando él mismo. Hizo una disertación cercana, amena, entretenida, instructiva... La verdad es yo estaba allí tan bien escuchándole. Vamos yo... y bastantes más personas, pero ahí estábamos tan atentos escuchándole.

María Luisa Cuenca, jefa de Área de Difusión de la BNE  le presentó como periodista y “escritor que escribe sobre libros”. Últimamente ha visitado bibliotecas de otros autores para un libro que se publicó hace poco. De la experiencia contaba que hacerlo, visitar a otros escritores, tiene el peligro de que “te pegan una manía nueva a cada vez”. 

Sobre su biblioteca nos dijo que la última vez que contó sus libros, tenía unos 2000. Además de estar ellos en los estantes, hay otra infinidad de cosas: minerales, recuerdos de viajes, fotos, una carta enmarcada de Miguel Delibes... 



De ahí pasó a decirnos que si no nos habíamos dado cuenta de cómo posan los escritores en sus fotos: casi siempre con la mano en la barbilla. Típica foto de escritor. Como decía Wilde: “El trabajo intelectual destruye la armonía. Piensas y todo es nariz, cejas...” Y nos mostró fotos de algunos de ellos. Sábato desolado, con un tristeza de siglos... 

En la conferencia Marchamalo hablaba de cómo uno va acumulando libros, a la que te descuidas trepan por las paredes, les haces baldas, se desparraman... Y cuando te das cuenta están en todas partes. Según él las bibliotecas hablan de los lectores que somos y de los que fuimos.



Con sentido de humor, Jesús Marchamalo iba contando que él tenía tres tipos de bibliotecas dentro de la suya. La biblioteca de escritor con sus libros, la de vitrina que sería la de los que tiene firmados por algunos autores o primeras ediciones y la de trabajo, compuesta por los libros que está utilizando para hacer las reseñas o demás actividades de su trabajo. Bueno y otra también tiene, aunque más pequeña, de poesía.

Citó a varios autores: Onetti, Pío Baroja, Borges, Vargas Llosa, Paul Auster, Julio Cortázar, García Márquez, y a algunas anécdotas relacionadas con ellos. 



Según Marchamalo hay dos tipos de personas, los que ordenan los libros y los que no. Él los tiene ordenados, en principio, por orden alfabético: Aub, Ayala, Bergamín... Habló del autor catalán que le gusta mucho Pere Calders, del libro “Juego de cartas” de Max Aub, de Ignacio Martínez de Pisón de quién tiene casi todos los libros...

Y por supuesto recordó a los clásicos juveniles de Bruguera. La verdad es que ¿quién no se acuerda de esos libros? Yo también me acuerdo de ellos, cómo muchos de los que leía cuando era una cría. Y Marchamalo dice que él no puede evitar asociarlos con la aspirina y el vips vaporub.

También recordó que Neruda escribía siempre con tinta verde, o que leyó casi todo Cortazar. Esto era cuando nos contaba los libros que le habían deslumbrado, porque decía que eso pasa con algunos escritores que empiezas con un libro y resulta que luego llegas a tal comunión con él que ya quieres leer todo lo que han escrito...

Marchamalo, tiene la costumbre de guardar recortes que tienen que ver con sus escritores favoritos, así como todo lo que se encuentra dentro de los libros usados que va comprando en ferias de libros antiguos como la que hay en Recoletos. Porque los libros, nos decía, guardan huellas de quiénes los han leído. “Se puede encontrar de todo: billetes de metro, firmas, dibujos, incluso un talón en blanco, que está guardando para una necesidad”, bromeaba.



También nos contó que Pitol, a propósito de guardar, el dinero lo guardaba en los libros de Moliere.



Por otra parte sus ex libris. Tiene la costumbre Marchamalo de hacerse uno nuevo cada año que pide a algún amigo artista.

En cuánto a sus libros importantes. Ya nos había hablado de "Juego de cartas" de Max Aub. Pero también le pareció un hallazgo “Dos crímenes” de Jorge Ibarguerigoitia. Una vez fue a El Escorial para ver a Augusto Monterroso y agradecerle haber escrito Movimiento perpetuo, pues si no lo hubiese leído, nunca hubiera escrito su libro La tienda de palabras, confesó. Nuevas canciones, de Antonio Machado es, sin embargo, el primero que salvaría de un incendio. O uno de Salinas.

Marchamalo lee unos cuatro o cinco por semana y no tiene complejos en abandonar libros. Cuando un libro no le gusta lo deja en la calle, cerca de su casa, para que alguien lo recoja. Siempre ha leído de forma desordenada y no cree que alguien que lea más sea mejor que alguien que lea menos. “Lo que interesa es la intensidad con que se lee”, afirma. 

También habló de las bibliotecas de los demás escritores: Clara Sánchez, Luis Alberto de Cuenca que su casa se ha vuelto una librería de viejo y ha tenido que abandonarla. Soledad Puertolas, Carmen Posadas, Savater... Gamoneda, Landero... También nos habló de la de Salinas, que estaba en la calle Diego de León y que tuvo que abandonar durante la guerra y que ya nunca recuperó. 

En fin... Que cómo podéis ver tomé un montón de notas porque me gustaba mucho todo lo que contaba. Además como ya os decía al principio, Marchamalo es un conferenciante ágil, ameno, que salpica todo de historias, anécdotas, de sentido del humor.

Después de terminar se abrió un turno de preguntas y también éstas fueron bastante interesantes. En un momento dado alguien le preguntó por el libro electrónico y él contestó: “Soy un chico moderno. Pero, todavía no he encontrado en un libro electrónico nada mejor de lo que existía. Estoy convencido que en el momento en que vea que un libro electrónico me facilita las cosas, lo compraré”.

Fue una tarde interesante, la verdad. Una conferencia distendida e instructiva. 

miércoles, 24 de agosto de 2011

"La tienda de palabras" de Jesús Marchamalo



- El otro día cuando se fue, dejó aplazada una serie de palabras que tal vez le interese ver, ¿recuerda?
- ¿Cuales, disculpe?
- Palabras singulares. Aquellas que no tienen masculino o femenino.
- Ah, sí.
- Mírelas.
- Es verdad.
- Hay más: soprano, manifero... Y mire, sin masculino.
DENTISTA
" También aquí tiene un montón donde elegir: GUIA, SOLISTA, SINVERGUENZA, ARTISTA, PATRIOTA... Ninguna se puede formular en masculino, sino por medio del artículo. Y luego hay unas muy divertidas que cambian de significado dependiendo de quién y cómo las use...
- ¿Ah sí?
- A ver dónde las tenía -buscó entre las carpetas que había cogido de la estantería. Mire, aquí hay algunas: ¡FUEGO! No es lo mismo si quién lo dice es un bombero o un militar; VICTORIA nunca significará lo mismo para los vencedeores que para los cencidos. De hecho la palabra VICTORIA lleva siempre aparejada la DERROTA; ¿QUE TIENE USTED? Depende de si el que lo pregunta es un médico, o el empleado del banco que va a concedernos un crédito.
- Arenas movedizas.
- Exacto.
...
Págs. 198 y 199.
La tienda de palabras
Jesús Marchamalo

Ya os he hablado en alguna que otra entrada de este libro copiandoos algún fragmento. Me refiero a "La tienda de palabras" de Jesús Marchamalo.

No es propiamente una novela. O mejor dicho como novela no es cómo sobresale, puesto que la trama es flojilla. Sin embargo está muy bien y me ha gustado mucho por el amor a las palabras que encierra.

El argumento comienza cuando el narrador protagonista (Carlos) recibe en su buzón un papel que contiene la definición de la palabra "murciflar" y lo invita a reclamar un obsequio en una tienda. Al acudir a la dirección señalada, descubre que se trata de la tienda donde Matías Orgaz vende palabras.
La trama es bastante sencilla, se hilvanan unos sucesos y por supuesto hay un conflicto: una conspiración para hacer desaparecer palabras importantes para la humanidad. Pero  eso es lo menos importante de la historia. Lo que te atrapa y te entretiene es que el propietario de la tienda enseña al protagonista todo lo que tienen las palabras de interés, de entretenimiento, de lúdico, que es mucho.

Ese es el principal propósito del autor: rendir homenaje al lenguaje. Ese es el tema: el modo en cómo escribimos las palabras, la ortografía, la fonética, los juegos de palabras que influyen sobre la semántica casi sin que te des cuenta.

Es una novela con pocos personajes, y entre ellos realmente solo hay dos importantes:  Carlos, el comprador, y Orgaz, el vendedor que vende palabras raras, reversibles, adecuadas para describir cosas que hasta ahora no tenían nombre, en desuso, inútiles pero bellas o simplemente… palabras. Matías se convierte en el guía de Carlos en un viaje por el mundo de lo escrito, jugando con las palabras...

Y ello haciendo referencia  a autores tan importantes como Umberto Eco, a los Ejercicios de estilo de Queneau, a Cortazar, a Cabrera Infante, Miguel de Unamuno, Rafael Alberti, Virgilio Piñera, Augusto Monterroso, o a Lewis Carroll… Y gracias a él descubrimos los palíndromos,  las jitanjáforas, la polisemia, juegos de palabras, el calambur, los anagramas, los acrósticos, las aliteraciones, la poesía visual...

También hay que destacar en el libro la inmensa lista final de autores, publicaciones y ediciones que Marchamalo escribe, esclareciendo algún punto que otro sobre autorías o anonimatos.

Y al final hay un conjunto de propuestas pedagógicas. Muy interesantes.
Por todo ésto es un libro muy completo. Apto para todas las edades, pero sobre todo para los amantes de las palabras, para los que disfrutan jugando con ellas y aprendiendo, tengan la edad que tengan.

A mí me ha gustado mucho, me ha entretenido y me ha parecido muy interesante. Pero claro siempre y cuando te guste este mundo que envuelve al lenguaje.


 Os dejo para terminar con otro ejemplo de los que se dan en el libro...


El dulce lamentar de dos pastores
El dulce lamen tarde dos pastores 

Y mi voz que madura
Y mi bosque madura
Y mi voz quemadura
Y mi voz quema, dura



domingo, 21 de agosto de 2011

Historia de las palabras - "La tienda de palabras" Jesús Marchamalo




HISTORIA DE LAS PALABRAS

¿Quién pronunció por primera vez "misterio"? ¿Quién escribió, cuándo aún nadie sabía su significad, la palabra "deseo"? Las palabras también cumplen años porque no han existido siempre. ¿Eso quiere decir que antes de que existieran esos sentimientos, esas ideas, estas palabras eran desconocidas para nuestro corazón, para nuestra inteligencia? Es posible que no o tal vez sí. Lo que sí es verdad es que los seres humanos seguimos creando palabras porque aún hay muchas cosas, muchos matices de la realidad, de la vida, que desconocemos. Cada palabra refleja el descubrimiento de una parte más del misterio dentro del cual vivimos.

Un filósofo José Antonio Marina, en su libro Etica para naúfragos, nos cuenta como curiosidad la fecha en que aparecieron algunas de las palabras que hacen referencia y matizan la tristeza:

Abatimiento (1460)
Congoja (1461)
Desconsuelo (1520)
Depresión (1880)
Consternación (mediados siglo XVII)
Melancolía (mediados siglo XVII)
Nostalgia (1884)
Añoranza (1895)

Pág. 272 de La tienda de palabras
Jesús Marchamalo


miércoles, 10 de agosto de 2011

"Tocar los libros" de Jesús Marchamalo




 "...como en los estratos geológicos de un yacimiento arqueológico, los libros permiten ir desenterrando los restos de todos nuestros particulares naufragios". Jesús Marchamalo

El libro del que os quería hablar hoy es uno muy pequeño, apenas 80 páginas si incluímos el prólogo de Luis Mateo Díez, pero no tiene desperdicio alguno.

Si os gustan los libros, los libros como objeto, si os gusta acariciarlos de vez en cuando tomándolos de nuevo en vuestras manos, si tenéis problemas para almacenarlos, si os duele desprenderos de ellos, si os da pena escribirlos o no, dejais vuestra huella en ellos, en fin, si además de leer os gustan los libros, os gustará este libro.

Porque habla de todo eso: De contar los libros que uno tiene, de la forma de ordenarlos, de ponerle anotaciones, de los ex-libris, de las dedicatorias, de reubicarlos, de dónde nos gusta leer... Porque al ir leyéndolo te das cuenta de que tal y como uno mismo tiene sus manías para con ellos, así las tienen los demás, incluídos importantes escritores.

Faulkner, Cortázar, Lampedusa, Borges, Octavio Paz, Auster, Salinas... muchos autores desfilan por estas pocas páginas, cada uno con sus manías y sus debilidades para con los libros. Si tienen algunos de dudosa clasificación, si tienen otros que a pesar de haberlos leído ya no se acuerdan de qué iban, de la cantidad de libros tan enorme que se acumula, de si deciden terminar o no de leer un libro aunque ya lo esté sufriendo... ¿No nos pasa eso a todos los que leemos?

"Si alguna vez se han deshecho de una caja de libros, sabrán de lo que estoy hablando. Uno puede sacar de casa prácticamente cualquier cosa sin que su estima social se vea mínimamente mermada: se pueden cambiar los muebles de la cocina, las butacas estilo Imperio del salón, el tresillo, la cómoda isabelina de la abuela Maximina, cualquier cosa, menos los libros."

El libro tiene cuatro partes: El orden y el concierto, Cómo deshacerse de quinientos libros, Un libro cada treinta segundos y Libros esguardamillados.

Un libro muy ameno y entretenido que se lee en un suspiro no tanto porque es pequeño de páginas sino porque está lleno de anécdotas relacionadas con los libros, los escritores y los lectores.

Un libro que comenzó siendo una conferencia y que luego ha tenido su particular y diferente historia que también se cuenta en él.


En fin... que a mí me ha encantado porque habla de lo que nos suele pasar a todos a quiénes nos gusta leer, y nos gustan los libros, nos gusta cuidarlos, guardarlos, atesorarlos, acariciarlos... verlos ahí, donde sabemos qué están.

"Hay libros indispensables que nos obligan a poseerlos, a conservarlos para hojearlos de vez en cuando, tocarlos, apretarlos bajo el brazo. Libros de los que es imposible desprenderse porque contienen fragmentos del mapa del tesoro."


lunes, 1 de agosto de 2011

Estoy leyendo este libro... Me gusta... La tienda de palabras de Marchamalo


¿USTED NO NADA NADA?

ES QUE NO TRAJE TRAJE


-Suena a juego infantil...
-Lo es, una broma inocente. Son palabras con doble personalidad, unas veces significan una cosa, y otras veces otra. Hay centenares: CURA, por ejemplo, es una manera de recuperar la salud, pero también es un sacerdote; CASTA significa linaje, y mujer que se abstiene de la sexualidad; PURO es un tipo de cigarro, y algo sin mezclar; GUÍA puede ser un libro, pero también un líder; por CAPITAL se entiende patrimonio, pero al tiempo es la cabeza administrativa de una región; CABO es un grado militar, y un accidente geográfico; hay FUENTES ornamentales y FUENTES de problemas. Algunas palabras tienen tantos sentidos, escribió un poeta, que vale la pena haber vivido solo para conocerlos -hizo una pausa, valorativa, y prosiguió- Imagine un cuchillo: sobre la mesa es un mero instrumento de cocina; en una panoplia, una pieza de museo, pero clavado en el cuerpo del delito se convierte en el arma homicida... Ocurre lo mismo con las palabras, cambian de significado en virtud de dónde estén colocadas, de su contexto. De alguna manera contienen en sí mismas el germen del juego. Utilizadas con ingenio sirven para construir frases realmente vistosas. Y muy económicas, claro, la misma palabra sirve para todo. Se amortiza enseguida.


EL CABO PRENDIÓ UN CABO EN EL CABO


...

Págs. 50 y 51 de La tienda de Palabras
Jesús Marchamalo

viernes, 29 de enero de 2010

"María Zambrano y los gatos" Jesus Marchamalo



Y como una cosa lleva a otra, una entrada lleva hasta la siguiente.

Os dejo con un "retrato" escrito en su día por Jesús Marchamalo en la sección "Rinconete" del Centro Virtual Cervantes. Este retrato y varios más, junto a las ilustraciones de Damián Flores, conforman el libro "39 escritores y medio", editado por Siruela.

Un libro que a mí me gusta mucho, donde se hace un recorrido por las biografías de algunos escritores, de forma muy curiosa, anécdotica y amena.


Zambrano y los gatos

"Parece que fue un antiguo juez togado, un ex militar, un diputado jubilado, no sé, un hombre de orden, de esos de batín de franela, gomina y bigotito recortado, el que la denunció. Contó a una pareja de fornidos carabienieri, con la desgana del ciudadano ejemplar, que aquella mujer menuda, que fumaba exóticos cigarrillos turcos con boquilla de nácar, albergaba en su casa un plácido, apacible y abrigador ejército de casi veinte gatos que, a diario, maullaban, y arañaban los muebles, y dormitaban al sol romano en la terraza, impregnando la escalera vecinal, escalón a escalón, de un acre olor a orines y excrementos. Así que tuvo que irse, dejar su casa en Roma y huir al campo con aquella prole felina de hocicos afilados y ojos zalameros, cuyos bufidos y arañazos provocaron el único retraso ferroviario que se recuerda en Suiza.

Siempre he tenido curiosidad por saber cómo se pone nombre a veinte gatos, qué santorales hay que consultar, qué listado profano de adjetivos y adverbios y palabras sonoras y acolchadas. Sé que tuvo una gata que se llamaba Rita, y que años más tarde, aquí en España, pidió un amigo que enterrara en el jardín de su casa de Galapagar, bajo un cedro a otras dos que habían venido con ella del exilio; primero a Tigra, que murió con diecinueve años y después a Blanquita, de quince. Sé también que otro amigo, amante de los gatos, le regaló dos hermanas, grises, a las que llamó Lucia y Pelusa, y que vivieron con ella hasta su muerte.

Cuentan las biografías que siempre tuvo una salud muy frágil de hierro, y que con tres años sufrió un colapso que la colocó al borde de la muerte. Cuentan que cuando se matriculó en bachillerato, eran sólo dos niñas en todo el instituto. Y cuentan que cuando, con doce, publicó su primer artículo en la revista del colegio, su padre comentó seco y tajante: "Aquí no hay niños prodigio". Fueron, al parecer, las vendedoras del mercado de San Miguel, más la lectura de Spinoza, quienes la convencieron de que debía seguir estudiando, hasta que se hizo profesora de metafísica.

Amiga de Bergamín, Dieste, Maruja Mallo, Chacel, Lorca... La guerra convirtió su vida en un listado de lugares, de casas alquiladas y habitaciones de hotel que se dejaban a mediodía: Puerto Rico, México, La Habana, Nueva York, París, Roma y sus gatos, que eran como su país. ¿Cuántas cartas escribiría a diario? ¿Cuántas en su buzón? Inseparable de Camús, en francés, y de Lezama, con acento habanero; amiga también de Gaya, el pintor, quién la acompañaba en sus paseos por la Via Apia a visitar a su amante de piedra, una tumba romana cuyo perfil gastado acariciaba mientras se hacía un pitillo. No dejó nunca de fumar. A última hora, contaba, sólo para ver el baile del humo.

Está enterrada en Vélez-Malaga, en un lugar que a diario visitan decenas de gatos de todos los colores, sin nombre, porque allí les echan de comer."