Mostrando entradas con la etiqueta Libros leídos en 2015. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros leídos en 2015. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de diciembre de 2015

"Deja escapar a los lobos" de Carol Rifka Brunt


"Aquella tarde, nuestro tío Finn estaba pintando un retrato de mi hermana Greta y de mí porque sabía que se estaba muriendo. Sucedió después de que yo comprendiera que, de mayor, ya no iba a mudarme a su piso para vivir con él el resto de mi vida. Cuando ya no creía que toda esa historia del sida fuera una especie de gran malentendido. La primera vezque el tío Finn nos lo pidió, mi madre se negó. Dijo que tenía algo de macabro. Le resultaba muy doloroso imaginarnos a lasos sentadas en el piso de Finn, con sus grandes ventanales yaquel aroma a lavanda y naranja; imaginarse a su hermano mirándonos como si fuera la última vez que nos vería. Además, añadió, se tardaba mucho en ir de Westchester a Manhattan. Se cruzó de brazos, miró los ojos azules de pajaritoque tenía Finn y le dijo que no disponía de mucho tiempo esos días. 
–A mí me lo vas a decir –repuso él.
Aquello fue lo que venció su resistencia.  ..."





Terminé de leer “Deja escapar a los lobos” de Carol Rifka Brunt. Una novela que comienza con el párrafo que encabeza esta entrada.

Después de leer “Expediente 64” de Jussy Adler Olsen, que me encantó pero con su buena dosis de maldad y tortuosidad, tenía ganas de leer algo más tierno, más sentimental, más ligero. Y la verdad es que lo he conseguido. 

“Deja escapar a los lobos” es una novela juvenil de Carol Rifka Brunt, la primera novela de la autora. A mí me ha gustado, no es que considere que sea la gran novela, pero me ha entretenido mucho y la he leído bastante rápido porque quería saber qué pasaba con estos personajes. Y además por su temática.

El tema de la novela, yo creo, que son las diferentes formas de amor que existen. Las relaciones sentimentales, amor, amistad, familiar, cómo pueden ser variadas e igualmente profundas. Además están muy presentes dos temas muy importantes: La homosexualidad y el SIDA. La enfermedad del SIDA en sus primeros momentos, cuando se murieron tantos homosexuales y se vivía por el resto de la población como algo vergonzoso. 

El argumento que nos cuenta la novela es el siguiente: La protagonista de la novela, June una adolescente sin amigos de 14 años, tiene una relación muy especial con su tío Finn. Con él escucha música clásica, va a exposiciones, y pasa muy buenos momentos. Tanto June como su hermana Greta, asisten cada domingo a su casa para que les pinte un retrato. El tío Finn es un excelente artista, muy reconocido, pero está enfermo del sida, y finalmente muere. Este hecho deja a June desconsolada, pero también eso va a permitir que conozca a Toby, el novio de su tío, de quién nadie le había hablado y con quién comenzará una amistad secreta.

Los personajes, en mi opinión están desigualmente perfilados, creo que las adolescentes y la pareja de homosexuales son los mejor perfilados. Están más borrosos los padres. A mí particularmente me gusta mucho el personaje de Toby, es de esos personajes a los que enseguida les coges cariño. En general son personajes complejos. Y desde luego la evolución la vemos en la protagonista, empieza siendo muy inocente y ves como al terminar ha crecido. 

"A veces, cuando estás lo bastante cerca de alguien, no sabes muy bien a cuál de los dos le rugen las tripas. Os miráis y os disculpais diciendo "He sido yo", y luego reís. No hace falta sexo para que pasen esas cosas, para que tu cuerpo se olvide de avisarte si tiene hambre, para que confundas el hambre de otra persona con el tuyo.

Una vez justo después de cumplir los trece, me sucedió eso en casa de Finn..."

Las coordenadas espacio temporales de la novela son los años ochenta, en concreto arranca la novela en diciembre de 1986 y está ambientada en Nueva York. La ambientación está muy bien lograda gracias a la música de la que se habla (Sonidos de Lou Reed, Joy Division, Radio Head, Birdy, o R.E.M…), gracias a los libros, las series de la televisión y sobre todo debido a la percepción y el rechazo de ese momento ante la enfermedad del SIDA. Entonces era una enfermedad mortal, no crónica como ahora, y la sociedad experimentaba todo tipo de sentimientos hacia ella, ninguno desde luego positivo: prejuicios, repulsión…

En cuanto a la estructura de la novela, es lineal en el tratamiento del tiempo. No hay grandes giros, sino que tiene un ritmo tranquilo, casi lento, donde las situaciones se van desarrollando como de forma plácida, lineal. Lo importante no es lo que te cuenta sino cómo lo cuenta, y el abordaje de esas grandes cuestiones, la homosexualidad o la enfermedad del SIDA. Está dividida en capítulos cortos, sin título, encabezados solo con el número del capítulo escrito en letra.

La obra está escrita en primera persona, lo cuenta June, y creo que está bien tratada esta elección del autor. Al tratarse de una novela juvenil, tenemos el punto de vista solo de la protagonista, y eso facilita que el autor ponga ahí el foco de atención y cuente solo hasta donde quiere contar.

Es una obra con muchos símbolos: los lobos, la tetera, el bosque, el cuadro. Son muy los cambios que van haciendo los distintos personajes en el mismo cuadro… Gracias a esos símbolos la autora también nos cuenta. 

Como ya os comentaba a mí me ha gustado, me ha parecido entretenida y muy sentimental, y a mí me gustan las novelas que hablan de sentimientos. Tampoco es que sea una novela para recomendar a todo el mundo, en ocasiones es algo melosa, y no deja de ser una novela juvenil... Pero si os apetece una novela de estas características, una novela juvenil emotiva, con esta temática, entonces sí, no dejéis de leerla.



Carol Rifka Brunt
 
Carol Rifka Brunt (Nueva York 1970) se dio a conocer gracias a sus relatos, editados en importantes suplementos literarios. En 2007 mereció una beca del prestigioso Arts Council de Gran Bretaña para escribir esta novela, que recibió excelentes críticas en su país natal y publicada en varios países.

martes, 8 de diciembre de 2015

"Hotel Vivir" de Fernando Beltrán



EL CAJÓN DE LOS CUCHILLOS

Vendimos unas cosas, regalamos otras.

Repartimos algunas.

Mal que bien transitamos los armarios
que creímos el trago más dificil.

Pero las tallas de la muerte engañan.

Cuando nos probamos las chaquetas del amigo
y vimos que una a una nos quedaban muy grandes
o demasiado estrechas, nos dió por sonreír.

Respiramos tranquilos.

Con más o menos daño,
más o menos dolor aquí o allá,
los zapatos supieron paso a paso
ponerse en situación.

Los discos y los libros, sin embargo,
fueron un golpe seco, pero hermoso
recordando sus gustos, sus regalos,
aquel día, aquel tiempo, aquella vez.

Todo avanzaba bien.

hasta llegar al juego de cuchillos, amaba cocinar,

la compra más jugosa de su último viaje.

Relucientes y afilados, cada vez más afilados.
Un silencio cortado poco a poco
en lágrimas muy finas, sin mandil.

El cajón imprevisto.

Págs 73 y 74.


No suelo recomendaros poemarios. Siempre digo que lo mío es más la prosa, para escribir y para leer. Sin embargo, del mismo modo que a veces, solo a veces, me da por escribir prosa poética, también leo poesía. 

Normalmente la leo porque un día cualquiera pesco un poema, sin anzuelo y al vuelo, que me parece que está vivo cuando llega a mí. Y entonces quiero leer el resto del poemario porque siento que tiene que estar bien, que va a estar bien. Va a ser una poesía que cuenta y hace sentir.

Eso me pasó con "Hotel vivir" de Fernando Beltrán, de la editorial Hiperión.

Pesqué al vuelo y sin anzuelo el poema de Los lápices de Ikea y después el de La gabardina de mi padre y ya tuve que querer este poemario para tardes como la de hoy. El poema de Madre me puede... Me lo regaló uno de mis hermanos nada más escuchármelo: qué buen regalo.

Me gusta mucho este poemario. Son poemas en los que no me cuesta encontrar el juego de las anáforas, las estructuras bimembres, la misma colocación de las palabras en los versos para ayudar a no perder el ritmo cadencioso que trasmite. Me gusta ver cómo el poeta ha repartido los ingredientes. Pero es que además ha creado poemas que cuentan historias, que te crees, que rebosan naturalidad y franqueza, y sobre todo que te hacen sentir. Al menos a mí.

No dejéis de leerlo si podéis.

 Os dejo un apetitivo. Los que más me gustan, todos me gustan, pero los que más para otro día... 



Tarde de domingo

Compré dos botellas de Jameson
y cambié mis lecturas por un par de guitarras.

Acciones simplemente, y sin razón alguna.

Llovía es cierto.

Compré dos botellas de Jameson
y llamé luego a aquel mágico anuncio
que ofrecía dos guitarras
a cambio de dos libros de poemas.

El trueque fue en el metro,
una estación al sur de la ciudad
y una joven rumana a nuestro lado
mirándonos a medias desde el susto
de estar solos allí, en mitad del andén,

sentada ella en un banco, y a tres pasos nosotros
cambiando dos guitarras por dos libros de poemas.

Rilke y Neruda.

Hubiera sido un nombre muy apropiado
para aquella estación, Rilke y Neruda.

Apenas diez minutos. Apenas sin palabras.
Apenas dos quitarras por dos libros de poemas.

Podría parecer un trato desigual, pero el tipo era justo.
Sabía lo que vale dejarse las entrañas línea a línea.

Subió a continuación la escalera mecánica con sus libros.
y yo me quedé a solas con ella y mis guitarras.

Tengo en casa, le dije, dos botellas de Jameson
y cien poemas de Ovidio.

Llovió toda la noche en el Mar Negro.

Las muchachas rumanas aman triste

Págs 55 y 56.





Fernando Beltrán (Oviedo 1956) es autor, entre otros, de los poemarios Aquelarre en Madrid, Gran Vía, El gallo de Bagdad, Amor ciego, Bar adentro, La semana fantástica, Trampas para perder, El corazón no muere, Mujeres encontradas y Solo el que ama está solo.

Reunida en Donde nadie me llama (Ediciones Hiperión) su obra ha sido traudicda parcialmente a más de quince idiomas, y de forma completa al francés. Sus poemas de amor están recogidos en la antología La amada Invencible (KRK Ediciones).

Fernando Beltrán es prodesor del Instituo Europeo de Diseño, fundador del estudio creativo El Nombre de las Cosas y del Aula de las Metáforas, una biblioteca poética y un espacio para la lectura y la imaginación ubicado en la villa de Grado (Asturias).



viernes, 4 de diciembre de 2015

"Expediente 64" de Jussy Adler Olsen





“Sacó seis sobres, y luego se sentó a la mesa del comedor y puso un nombre a cada uno. Curt Wad, Rita Nielsen, Gitte Charles, Tage Hermansen, Viggo Mogensen y Philip Nørvig. Un nombre por cada período de su vida en el que las cosas le habían ido muy mal. Aquellos nombres parecían cualquier cosa menos importante, casi accesoria. Gente que podías borrar de tu vida de un plumazo. Pero las cosas no funcionaban así en la realidad. Los nombres eran muy importantes. Y la importancia residía, más que nada, en que esas personas, si es que seguían vivas, andaban por ahí tan libres como Curt Wad, sin pensar en el pasado ni en las huellas viscosas que había dejado su paso por la vida.Pero iba a hacer que se detuviesen y mirasen atrás. Y lo haría a su manera.”


Anoche terminé de leerme "Expediente 64" de Jussy Adler Olsen. El cuarto libro de la saga de detectives del Departamento Q, de la novela negra nórdica. 

Os recuerdo que el Departamento Q, es un Departamento de la policía de Copenhage que se creó para investigar los casos del pasado que se habían quedado olvidados o sin resolver. Los anteriores libros son La mujer que arañaba las paredes, Los chicos que cayeron en la trampa y Mensaje en una botella. 

Y ahora éste "Expediente 64" que me ha gustado mucho, me ha parecido muy, muy entretenido. Los anteriores también, pero éste me ha gustado aún más. Encuentro que el autor cada vez nos tiene más atrapados con sus historias y al mismo tiempo nos las complica más, pero con maestría.

El argumento: Los investigadores Carl y Assad, junto a su secretaria Rose, investigan una desaparición ocurrida en 1987. Una desaparición que no es la única de las que ocurrieron en ese año y en esa fecha, por lo que parece que hay una relación. Pronto comienzan a dar con el rastro de Nete Hermansen, una desgraciada mujer con un pasado lleno de infortunios. Por otra parte los policías se cruzan con Curt Wad, un anciano ginecólogo, fundador del partido político Ideas Claras, un partido de extrema derecha. Además seguimos con la historia que arrastra el protagonista desde la primera novela por la que su amigo Hardy, que vive con él, está amarrado a una cama.

El tema de esta narración es el racismo que subyace a toda la trama. Y como consecuencia de este racismo la eugenesia. A propósito de este tema el autor ha querido hablar de un lugar que en el epílogo nos cuenta que existió en la realidad en Dinamarca. Se trata de la Isla de Sprogo, donde entre 1923 y 1961 existía un sanatorio para mujeres, que en realidad no era tal. Era una carcel donde se enviaba a mujeres con enfermedades mentales, pero también prostitutas, madres solteras, jóvenes problemáticas, a las que terminaban esterilizando antes de dejarlas salir para evitar que sus genes se propagaran.


Los personajes principales siguen siendo el policía Carl Morck, su asistente sirio Assad y la problemática Rose. Tres personajes muy bien perfilados a quiénes hemos ido cogiendo mucho cariño a lo largo de las cuatro novelas, porque han ido evolucionando con ellas y se nos han ido haciendo cada vez más interesantes. Carl cada vez está más centrado en su vida y por tanto en los casos. Assad sigue siendo el más simpático, pero con un misterioso pasado que seguimos sin saber. Y Rose, la secretaria rara, después de la sorpresa que nos dió en la tercera novela sigue siendo el tercer lado de este triángulo curioso pero muy atractivo. Por otra parte están los personajes malvados. Porque aquí no hay uno, sino varios a quiénes pronto vamos a conocer y cuya malicia no es poca la verdad.

La estructura de estas novelas de Adler Olsen es siempre la misma. Comienza con un prólogo de unas seis o siete páginas donde ya nos presenta la situación del crimen que se va a investigar. Y después ya vuelve a nuestros personajes principales y comienza a relacionarlos con la trama. Es muy característico también que el autor desde el principio nos muestra quién es o quiénes son los "malos". Eso no suele ocurrir. Sin embargo, aunque resulte paradójico, no por ello es menos interesante la resolución. Por otra parte en esta novela el autor en las últimas tres páginas nos da un giro a la historia que no nos esperamos para nada que está muy bien resuelto.

Espacialmente está ambientada en Dinamarca y más concretamente en Copenhage y en otras ciudades danesas de nombre impronunciable. Y la forma de tratar el tiempo en la narración también es la misma de las anteriores. El autor da saltos en el tiempo.El prólogo es en el año 1985. La actualidad de la narración es en el año 2010, pero luego retrocede hasta 1987 por un lado, que es cuando nos van contando lo que ocurrió y de ahí para atrás contándonos cómo hemos llegado a esa situación. Esta alternacia de tiempos ocurre capítulo a capítulo. Esa ruptura del tiempo líneal le imprime mucho más ritmo a la narración, haciéndonos la lectura más ágil. 

 Me ha gustado mucho esta novela. El autor cada vez tiene más soltura y se nota en cada una de las novelas de esta saga. En esta ocasión ha ganado mucho más con el puzzle de cabos que luego ha ido hilando y como os contaba en las últimas páginas nos ha dado un quiebro que nos ha dejado completemante sorprendidos. 

Si gustais de la novela negra os recomiendo esta saga mucho. Es cierto que hay mucha maldad en los personajes malvados, no os lo niego y es importante reseñarlo. Aquí los malos "son muy malos" de verdad. Pero también es cierto que son muy entretenidas, la intriga está muy bien dosificada para tenerte ahí pegado a la historia. Aunque son casos diferentes, es recomendable leerlos seguidos para ver cómo evoluciona el trio curioso de protagonistas, cómo evolucionan cada uno y cómo evoluciona la relación que se establece entre ellos porque es muy amena a la hora de contarlo el autor. Los diálogos entre ellos son muy ocurrentes.

En fin... pues que un placer el Departamento Q, y en concreto este "Expediente 64".




DATOS TÉCNICOS:
Nº de páginas: 512 págs.
Año: Febrero 2013
Categoría: Policiaca
Saga: 4º libro de la saga (DEPARTAMENTO Q)
Editorial: MAEVA


martes, 17 de noviembre de 2015

"Eloisa está debajo de un almendro" de Jardiel Poncela



SEÑORA- Es lo que yo digo: que hay gente muy mala por el mundo... AMIGO- Muy mala, señora Gregoria. SEÑORA- Y que a perro flaco to son pulgas. AMIGO- También. MARIDO- Pero, al fin y al cabo, no hay mal que cien años dure, ¿no cree usté? AMIGO- Eso, desde luego. Como que después de un día viene otro, y Dios aprieta, pero no ahoga. MARIDO- ¡Ahí le duele! Claro que agua pasá no mueve molino, pero yo me asocié con el Melecio por aquello de que más ven cuatro ojos que dos y porque lo que uno no piensa se le ocurre al otro. Pero de casta le viene al galgo ser rabilargo: el padre de Melecio siempre ha sido de los de quítate tú pa ponerme yo, y de tal palo tal astilla, y genio y figura hasta la sepultura. Total: que el tal Melecio empezó a asomar la oreja, y yo a darme cuenta, porque por el humo se sabe dónde está el fuego. AMIGO-Que lo que ca uno vale a la cara le sale. SEÑORA- Y que antes se pilla a un embustero que a un cojo. MARIDO- Eso es. Y como no hay que olvidar que de fuera vendrá quien de casa te echará, yo me dije digo: "Hasta aquí hemos llegao; se acabó lo que se daba; tanto va el cántaro a la fuente que al fin se rompe; ca uno en su casa y Dios en la de tos; y a mal tiempo buena cara y pa luego es tarde, que reirá mejor el que ría el último". SEÑORA- Y los malos ratos pásalos pronto. MARIDO- ¡Cabal! Conque le abordé al Melecio porque los hombres hablando se entienden, y le dije: "Las cosas claras y el chocolate espeso; esto pasa de castaño oscuro, así que cruz y raya y tu por un lao y yo por otro; ahí te quedas, mundo amargo, y si te he visto no me acuerdo". ¿Y qué le parece que hizo él? AMIGO- ¿El qué? MARIDO- Pues contestarme con un refrán. AMIGO- ¿Que le contestó a usté con un refrán? SEÑORA- ¡¡ Con un refrán, señor Eloy !! AMIGO- ¡Ay, qué tío más cínico! MARIDO- ¿Qué le parece? SEÑORA- ¿Será sinvergüenza? AMIGO- Hombre, ese tío es un canalla capaz de tó.



Me he terminado ya de leer "Eloísa está debajo de un almendro" de Enrique Jardiel Poncela.

Yo tenía el recuerdo de esta obra de cuando me llevaron en el Instituto a verla al teatro Español de Madrid. No quiero ni echar la cuenta de cuántos años hace pero muchos desde luego. Sin embargo yo seguía recordando ese escenario llenito de muebles por el que los personajes tienen que ir buscando el camino para andar. Eso, y la sonrisa que uno no podía dejar de tener mientras veía la obra. Pero nunca la había leído.

Es cortita la lee una volando. Y claro es muy amena, muy entretenida y te diviertes. Es el teatro del absurdo donde todos los personajes están medio locos, o locos del todo.

Argumento: Mariana de la familia de los Briones, está enamorada de Fernando Ojeda, un hombre misterioso a quién a veces adora y a otros ratos odia según ella porque él cambia. Su tía Clotilde cree que eso que le pasa a su sobrina no es muy normal... En principio la más cuerda de la familia de los Briones es tía Clotilde quién a su vez siente algo por el tío de Fernando Ojeda, Ezequiel, tío que por otro lado parece esconder algún turbio secreto... 

Los personajes son las dos familias: Los Briones que la mayoría están locos (Mariana, Clotilde, Edgardo, Micaela, Julia...) y Los Ojeda (Fernando, Ezequiel), más los mayordomos respectivos y algun que otro personaje más, un buen número de ellos, que solo sale en el prólogo donde están en un cine. Aunque los principales son Micaela y Fernando, Clotilde y Ezequiel que ya salen en el prólogo y son los únicos que continuarán a los actos siguientes.


 La estructura de la obra de teatro es un prólogo y dos actos, que se traduce en tres escenarios diferentes: un cine de barrio, y dos casas de familias "bien" a cual más loca.

El prólogo se desarrolla en un cine, como decíamos. Ahí se despliega el lenguaje costumbrista en todo su esplendor en boca de todos esos personajes que no van a volver a intervenir más en la obra pero con el que el autor hace una distinción clara entre las dos clases sociales, la de nuestros protagonistas que están ahí y la de los que usualmente van a ese cine de barrio. El prólogo del cine me ha encantado. El lenguaje fresco, ameno de esos personajes impregnado de los refranes, el ingenio, los piropos, los juegos verbales y los personajes disparatados: el que se ondula el pelo tirándose de cabeza contra los cierres metálicos, el personaje que está dormido todo el rato... Qué buena recreación de aquel tiempo y de aquel ambiente de barrio. El autor consigue ya zambullirnos en ese humor para prepararnos ya para el resto de la obra puesto que ya nos ha presentados a los cuatro protagonistas que se habían colado en aquel cine resaltando entre todos los demás. 

"Claro que no pretendo encontrar sensatez y lógica en tus acciones, porque si procedieras sensatamente no serías de la familia... Tu abuela, que en gloria esté, le hacía vestiditos y sombreritos a todas las cerillas que caían en sus manos; y tu pobre abuelo se pasó los últimos diez años de su vida pelando guisantes. Si es el tío Cecilio, aquél ingresó muy joven en un manicomio, y cuando ya estaba curado no quiso abandonar el manicomio, porque se empeñó en casarse con el director, que era un señor muy serio y con lentes; de donde se dedujo que quizá no estaba curado del todo. De tu padre y de mi tía Micaela, más vale no hablar, porque bastante nos hacen hablar ellos en casa. Por lo que afecta a tu hermana, corramos un velo, y con respecto a mí, bajemos un telón metálico." (Prólogo, Pág. 44) 

Después llega el primer acto en el que ya nos metemos en la casa de los Briones. La escena es un escenario abarrotado de muebles por donde los personajes se mueven siguiendo unos caminos. A partir de aquí cambia el lenguaje porque el argumento nos ha traido a una casa de la clase social alta, pero sin embargo como la mayoría estan locos, la trama y los diálogos son hilarantes. 

 EDGARDO.—¿Le extraña a usted que yo lleve acostado, sin levantarme, veintiún años?
LEONCIO.—No, señor. Eso le pasa a casi todo el mundo.
EDGARDO.—Y que yo borde en sedas, ¿le extraña?
LEONCIO.—Menos. ¡Quién fuera el señor! Siempre he lamentado que mis padres no me enseñasen a bordar, pero los pobrecillos no veían más allá de sus narices.
EDGARDO.—(Satisfecho.) Muy bien, muy bien. Excelente. (Deja el bastidor a un lado.)
FERMÍN.—(Aparte, a LEONCIO.) Ahora, el ejercicio práctico… Recuerde bien todo lo que le he dicho.
EDGARDO.—(A LEONCIO.) Cierre usted los ojos y eche a andar en línea recta hasta aquí. (LEONCIO obedece y llega hasta la cama.) ¡Basta! ¡Perfecto! Ahora vuélvase de espaldas. (LEONCIO se vuelve de cara al público. EDGARDO aprieta un botón de timbre de los varios que han a la cabecera y se oye sonar el timbre dentro.) ¿Dónde ha sonado ese timbre?
LEONCIO.—En el salón. (A un gesto de FERMÍN.) Digo, en el vestíbulo.
EDGARDO.—(Haciendo sonar otro, que se oye también dentro.) ¿Y ese otro?
LEONCIO.—(A una señal de FERMÍN, que simula leer.) En la biblioteca.
EDGARDO.—(Haciendo sonar otro, que se oye dentro asimismo.) ¿Y éste?
LEONCIO.—En… En… (FERMÍN hace ademán de jugar al billar.) En la sala del billar.
EDGARDO.—Bien. Cierre otra vez los ojos. (LEONCIO obedece. EDGARDO coge una pistola del estante y se la dispara al lado de LEONCIO, sin que éste se conmueva en modo alguno.) ¿Le molestó el tiro?
LEONCIO.—Me produjo más bien una sensación agradable.
EDGARDO.—(Contento, a FERMÍN.) Oye, me parece que este chico nos va a servir, Fermín.
FERMÍN.—Ya le dije al señor que le gustaría.

Y en el segundo acto estaremos en la casa de los Ojeda, donde se supone que son más cuerdos pero sin embargo tienen un armario que se abre solo chirriándo, una alacena oculta, una prenda y un cuchillo lleno de sangre... Es decit tiene los suficientes elementos fantásticos como para que el lector no pierda el interés sino que lo aumente. 
 

En fin que me ha gustado mucho "Eloisa está debajo de un almendro". Me ha gustado sobre todo porque el autor juega con el lenguaje como quiere. Es un virtuoso porque tan pronto te empapa de ese lenguaje coloquial, fresco, arrabalero de la calle, como te va dejando sabias reflexiones profundas. Su manejo de los diálogos es buenísimo, y las acotaciones también son precisas y detalladas con lo cual te ayuda mucho a imaginarse la escena a la perfección.

Por otra parte ha sabido crear todo un desfile de personajes a cual más disparado pero muy creíbles todos. Todo ello unido a un ritmo narrativo que no decae en ningún momento nos devuelve una obra de teatro muy atractiva, muy entretenida y divertida. 

Pero bueno mejor que estar contandoos ésto, cerramos la entrada con otro fragmento ¿no? Pues aquí va:

[…]MICAELA.—(Digna y pesarosa.) Bien está. Cuando yo digo que ésta es una casa de locos... Irse a San Sebastián esta noche, justamente esta noche, que toca ladrones... (Dando un enorme suspiro.) ¡En fin! Por fortuna, vigilo yo y vigilan Caín y Abel (Por los perros.), que si no estuviéramos aquí nosotros tres, no sé lo que sería de todos... (Se va por el primero derecha, llevándose a remolque a los dos perros.)
LEONCIO.—(Estupefacto.) ¿Quién es ésa?
FERMÍN.—La hermana mayor del señor.
LEONCIO.—¿Y qué es eso de que esta noche toca ladrones?
FERMÍN.—Pues que se empeña en que vienen ladrones todos los sábados. Está más perturbada aún que el señor; es un decir. De día no sale nunca de su cuarto y ésta es la que colecciona búhos. Tal como usted la ve, con los perros a la rastra, se pasará toda la noche en claro, del jardín a la casa y de la casa al jardín.
LEONCIO.—Pues habría que oírles a los perros si supieran hablar.
FERMÍN.—Creo que están aprendiendo para desahogarse.
LEONCIO.—(Riendo.) ¡Hombre! Eso me ha hecho gracia...
FERMÍN.—¡Chis! No se ría usted, que aquí las risas están muy mal vistas.
(Por la escalera del fondo surge entonces como un obús Práxedes. Es una muchacha pequeña y menuda que personifica la velocidad. Trae una bandeja grande con una cena completa, dos botellas, vasos, mantelería, etc., y avanza con todos sus bártulos, como un gato por un vasar[1], vertiginosamente y sin rozar ni un objeto, hasta una mesa donde deposita la bandeja, y, con rapidez nunca vista, arregla y sirve un cubierto sin dejar un instante de hablar, no se sabe si con Fermín o consigo misma.)
PRÁXEDES.—¿Se puede? Sí, porque no hay nadie. ¿Que no hay nadie? Bueno, hay alguien, pero como si no hubiera nadie. ¡Hola! ¿Qué hay? ¿Qué haces aquí? Perdiendo el tiempo, ¿no? Tú dirás que no, pero yo digo que sí. ¿Qué? ¡Ah! Bueno, por eso... ¿Que por qué vengo? Porque me lo han mandado. ¿Quién? La señora mayor. ¿Que qué traigo? La cena de la señora, porque es sábado y esta noche tiene que vigilar. ¿Que por qué cena vigilando? Pues porque no va a vigilar sin cenar. ¿Te parece mal que vigile? Y a mí también. Pero ¿podemos nosotros remediarlo? ¡Ah! Bueno, por eso... Y ahora a dejárselo todo dispuesto y a su gusto. ¿Que lo hago demasiado deprisa? Es mi genio. Pero ¿lo hago mal? ¿No? ¡Ah! Bueno, por eso... Y no hablemos más. Ya está: en un voleo. ¿Bebidas? ¡Claro! No iba a comer sin beber. Aunque tú bebes aunque no comas. ¿Lo niegas? Bien. Allá tú. Pero ¿es cierto, sí o no? ¿Sí? ¡Ah! Bueno, por eso. (Yendo hacia Fermín y Leoncio.) ¿Y la señora? ¿Se fue? Lo supongo. Por aquí, ¿verdad? (El primero derecha.) Como si lo viera. ¿Que si voy a llamarla? Sí. (Señalando a Leoncio y mirándole.) Éste va a ser el criado nuevo, ¿no? Pues por la pinta no me parece gran cosa. ¿Que sí lo es? ¡Ah! Bueno, por eso... Aquí lo que nos hace falta es gente lista. Ahí os quedáis. (Inicia el mutis.) ¿Decíais algo? ¿Sí? ¿El qué? ¿Que no decías nada? ¡Ah! Bueno, por eso... (Se va por el primero derecha.)
LEONCIO.—Y ésta es otra loca de la familia, claro.
FERMÍN.—No. Ésta es la señorita de compañía de doña Micaela y está en su juicio.
LEONCIO.—¿Que está en su juicio?
FERMÍN.—Sí. ¿Es que ha notado usted algo raro en ella?
LEONCIO.—¿Cómo que si he notado algo raro en ella? ¿Y usted no nota nada oyéndola hablar?
FERMÍN.—Yo es que ya no discierno, acostumbrado como estoy a... ¡Claro! Si no podré aguantar ni ocho días más... Si también el criado que estuvo antes que yo perdió la chaveta...
LEONCIO.—¡Pero hombre!

viernes, 13 de noviembre de 2015

"Lo que no te mata te hace más fuerte" de David Lagercrantz



Pues he terminado ya el cuarto libro de la saga Millennium. Ya sabéis la trilogía de novela negra del autor sueco Stieg Larsson que fue todo un éxito y que se llevó al cine.

Cómo sabéis el autor murió en 2004 y la editorial le encargó a David Lagercrantz que escribiera el cuarto volumen. Parece ser que el escritor estuvo año y medio encerrado escribiéndola, sin tener en cuenta para nada el manuscrito que había dejado Larsson como continuación. Lagercrantz inventó otra trama que de alguna forma siguiera el estilo de las tres primeras, con los mismos personajes.

A mí lo que principalmente me gustó de la trilogía cuando la leí fueron sus personajes. Esa Lisbeth me pareció siempre un personaje de lo más carismático. Y la verdad tenía mucha curiosidad por saber qué habría sido de su vida en este cuarto volumen. Más que nada comencé a leerlo por eso.

Bueno pues no se puede decir que me haya gustado tanto como los anteriores. Aunque reconozco que de los tres primeros el que realmente me pareció el más redondo es el primero, en los siguientes se perdía un poco el interés.

En este caso el argumento arranca a continuación de donde quedó en el tercer libro. Lisbeth y Mikael no se han vuelto a ver. La revista "Millenium" vive un momento muy complicado porque pertenece a un grupo que quiere disminuir la salida de reportajes de periodismo de investigación que es lo que la ha caracterizado siempre. En ese momento Mikael Blomkvist acude a un bar al encuentro de un desconocido, que le informa de un caso de robo de información que podría interesar, y le habla de un genio informático: Frans Balder. A nuestro protagonista el asunto en un primer momento no le interesa nada, pero todo cambia cuando en la conversación su interlocutor le cuenta que recibió la ayuda de una inteligente hacker, de aspecto gótico, en cuya descripción a él le parece ver a Lisbeth Salander.

 Los temas en esta entrega son actuales, se centran en el periodismo de investigación y el robo de información telemática. Hace toda una crítica a los medios de información, y a los tráficos de influencias y datos. Pero de paso también aborda un tema que a mí me gusta muchísimo más que es el del autismo y de paso el de los niños prodigios, o "savant".

En cuánto a la atmósfera de este cuarto volumen, yo creo que sí que el autor ha sabido retomar la de los tres primeros libros. Espacial y temporalmente son líneales, se continúan los unos a los otros. También retoma a los personajes principales: Lisbeth Salander, Michael Blomkvist, Erika Berger, el tutor de Lisabeth: Holger Palmgren... Pero además hay muchos personajes más para dar paso a las nuevas tramas. Para mi gusto hay excesivos personajes secundarios además de los principales, demasiados personajes que traen nuevas subtramas. Y eso te lleva a cierta dispersión. Creo que sobran.

Resumiendo: Yo me lo he leído hasta el final sobre todo porque quería saber qué ocurría con Lisbeth y Blomkvist. Y bueno por lo menos el último diálogo entre ellos no me defraudó en absoluto. También es cierto que el tema de los niños autistas me gusta bastante y también quería saber cómo se resolvía. Pero tampoco es ésta una novela que me haya apasionado la verdad. De todas las de esta saga creo que la mejor es la primera.

También me consta que tal y cómo termina esta cuarta novela puede haber más, el autor no ha terminado de atar algún que otro cabo así sospecho que en un tiempo volveremos a saber de estos personajes. 

jueves, 15 de octubre de 2015

"El mensaje que llegó en una botella" - Jussi Adler Olsen





Ya he terminado el tercer libro del Departamento Q.: "El mensaje que llegó en una botella" de Jussy Adler-Olsen.

Ya os he hablado en otras ocasiones de los dos anteriores. Me gustan mucho. Son distintos casos que concluyen en cada libro, y se pueden por tanto leer de forma independiente. Pero como ocurre con las novelas de Camila Lackberg, o los de Alicia Giménez Barlett, o Lorenzo Silva, los protagonistas son los mismos y puedes seguir cómo van evolucionando en su vida privada caso a caso. 

El Departamento Q. lo forman el inspector Carl Mørck y su colaborador sirio, Assad, y ahora su compañera Rouse. Ya los conocemos desde la primera novela "La mujer que arañaba las paredes". Están muy bien perfilados, los ves línea a línea. Carl Morck es el detective anti héroe, recuerda un poco al Wallander de Hening Mankell pero quizás algo menos oscuro todo en general, aunque tiene sus problemas psicológicos, su vida sentimental inestable, un hijastro, su amigo al que cuida en una cama... Su colaborador sirio Assad es muy gracioso, un caleidoscopio parece, todo un misterio para Carl y para los lectores. Y para completar el triángulo está Rose que es muy lista pero va por libre, como se suele decir... y oculta otro secreto que descubriremos. El triangulo protagonista es variopinto, como veis, pero te encandilan. 

En ésta ocasión, la tercera entrega, la trama se inicia, cronológicamente hablando, tras el fin del segundo libro. Podemos resumir el argumento como sigue: Casi por casualidad, el mensaje que alguien envió en una botella hace más de 15 años llega a las manos de Carl. La botella estuvo retenida en una comisaría, como un souvenir, durante años y la condensación ha hecho que el mensaje resulte casi ilegible. Pero pronto se dan cuenta de que se trata de un grito de socorro escrito con sangre humana. Carl y Assad, ayudados en esta ocasión por Yrsa, la hermana de Rose, tratan de descifrar el mensaje y saber qué fue de quién lo escribió. Al mismo tiempo, investigan unos extraños incendios en naves industriales en las que han aparecido cuerpos con el dedo meñique estrechado por haber portado un anillo demasiado apretado.

En este caso el tema es religioso. Se toca el tema de las religiones, cómo pueden llegar a aislarte, a alienarte, y en su nombre cuántas maldades se cometen. 

Hablábamos de los personajes principales, pero no hemos hablado del resto de ellos, tan bien perfilados tanto física como psicológicamente como los primeros. Porque los personajes malvados de esta saga, son muy, muy malvados. Desde el principio el autor además de no ocultar su identidad, te muestra cómo piensa, cómo actúa. Y aún así consigue que el desarrollo de la novela, la trama sea muy entretenida. El autor consigue un ritmo que te atrapa, y se va volviendo más trepidante. 

La estructura de la novela siempre es la misma. Comienza con un prólogo de unas tres o cuatro páginas donde te muestra una escena relacionada con el crimen. A continuación ya aparecen los personajes principales que siguen con la vida que han dejado en la segunda novela. En el caso de esta novela daba más pena porque los personajes-víctimas eran niños, y nada más empezar te encuentras a dos niños atados y a uno de ellos que intenta escribir con su propia sangre un mensaje de auxilio para meterno en una botella y dejarlo ir...

En cuánto al manejo del tiempo, el autor alterna el presente con el pasado y eso imprime un ritmo más fluido a la narración. 

Resumiendo que me gustan mucho estas novelas del Departamento Q. Me parece muy entretenidas, muy logradas. Ésta última me ha gustado aún más que las anteriores. La relación entre los protagonistas va teniendo cada vez más notas irónicas, hay más humor tanto en sus diálogos como en el monólogo interior del protagonista cuando piensa sobre las circunstancias que le rodean. Es muy ameno leerlo. 

Si os apetece una novela negra, de misterio, de crímenes y suspense os las recomiendo mucho. Yo estoy deseando leer el siguiente porque hay varios hilos abiertos que tengo muchas ganas de descubrir en qué quedan.


lunes, 28 de septiembre de 2015

"Las huellas imborrables" de Camila Lackberg



Bueno pues ya he terminado la reseña de "Las huellas imborrables". Es el quinto libro de la saga de novela negra de Camila Lackberg.

Ya me había leído otras dos novelas anteriores de esta autora con estos mismos personajes principales. Y me gustan. En cuánto a la trama me parecen muy entretenidas y bien escritas en la dosificación de la intriga. La novela nórdica de esta autora me gusta, me atrapa.

He dicho antes que son de novela negra y quizás debería aclarar que no son propiamente de este género puesto que además de la resolución del caso que sea, vamos siguiendo la historia de la pareja protagonista evolucionar libro a libro. Éstos son la escritora Erika Falck que hace labores de investigadora y su marido Patrick Hedström que es policía. 

El argumento de esta quinta entrega es el siguiente: Por un lado Patrick ahora se ha acogido a la baja paternal para cuidar a la pequeña hija de ambos, Maja. Mientras tanto Erika pretende aprovechar el tiempo para volcarse en su libro. Pero un acontecimiento va a venir a alterar esta situación: Dos adolescentes encuentran muerto a un anciano historiador: Erik Frankel, golpeado por un objeto pesado. Casualmente a este hombre mayor Erika le había llevado una misteriosa medalla que había encontrado entre las pertenencias de su madre. Se lo había llevado a él porque estaba muy interesado en el nazismo y la II Guerra Mundial.

Las novelas de Camila Lackberg de esta saga abordan, gracias a sus pesonajes principales, muchas cuestiones sociales importantes. En este caso por ejemplo tenemos a los neonazis, las bajas paternales en la familia, los problemas de las segundas parejas con hijos de anteriores matrimonios... Son varios los temas que se tocan gracias a estos personajes, de modo que eso también los humaniza más.

En lo que se refiere a los personajes dado que en esta novela, como os comentaba, hay dos tramas que se van alternando tenemos dos elencos de personajes. Por un lado los que no cambian a lo largo de las novelas: la pareja protagonista, Erika y Patrick, más sus familiares y los demás compañeros de Patrick de la comisaría. En esta ocasión hay un nuevo personaje: Paula que viene nueva, y aporta un soplo fresco a estas historias y nos trae de la mano el tema de las parejas del mismo sexo. Y por otra parte están los personajes propios de la trama del asesinato. 

En cuánto al tratamiento por parte del escritor del espacio y el tiempo, señalar que, como siempre, la acción se desarrolla en la población de Fjällbacka, una pequeña ciudad en la costa occidental sueca. Y vemos que el manejo del tiempo no es líneal puesto que va saltando del pasado al presente constantemente, lo que repercute en un ritmo más fluido de la narración. Una parte se desarrolla durante la Segunda Guerra Mundial y la otra, en la actualidad.

El estilo de esta autora es muy sencillo, directo, salpicado de muchos diálogos. Sabe bien dosificar los ingredientes para no perder el misterio y por otra parte disecciona bien los sentimientos de los personajes haciéndotelos muy creíbles.

Por ahora os puedo recomendar el primero, el tercero y el quinto libro de esta autora con estos personajes. Esto de leer los impares voy a tener que estudiármelo... No ha sido mi intención primera, pero ahora que lo pienso, ha resultado así. Curioso. En cualquier caso si os apetece entretenimiento asegurado y os gustan los misterios, ya sabéis.




miércoles, 2 de septiembre de 2015

"A flor de piel" de Javier Moro


He terminado de leer "A flor de piel" de Javier Moro.

Dos razones me inclinaron a leer esta novela. Por una lado nunca había leído ningún libro de Javier Moro, y me apetecía saber cómo escribía puesto que había oído hablar mucho de sus libros. Además había escuchado una entrevista con el autor en rne en el programa de Pepa Fernández "No es un día cualquiera" y me había interesado mucho el argumento de la novela: una expedición filantrópica de principios del 1800 tan importante y sin embargo tan desconocida. 

Una vez leída ha cumplido mis expectativas en cuanto a las dos razones que me empujaron a leerla, aunque se me ha hecho un poco larga. Pero creo que ha sido por el momento vital que estoy atravesando.

El argumento: En 1803, parte de La Coruña La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, financiada por Carlos IV. Su propósito: llevar el remedio contra la viruela a Canarias, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, México, Filipinas y China. En dicha Expedición, llamada también Expedición Balmis, iban dos médicos que se encariñan con la misma mujer. La única que viaja en esa corbeta para cuidar a los 22 niños huérfanos de entre tres y ocho años que son inoculados con el virus para servir de transporte de la misma.

El tema por supuesto es contar la epopeya que duró varios años de llevar la vacuna de la viruela a América. La superación, el logro de aquella empresa, poniendo hincapié en el método original de hacerlo:  “Inoculó a unos niños el virus de la viruela; cuando les aparecía un granito con pus, se les extraía el virus y lo volvían a inocular en otro niño y así hasta que se realizaba el periplo”, aclara el novelista.

Los personajes principales son el cirujano alicantino Javier Balmis (un tipo brillante solo preocupado por su trabajo pero un tanto egocéntrico y con dificultades para sociabilizarse) e Isabel Zendal una mujer valiente, trabajadora, fuerte, entregada al cuidado de los demás; la joven coruñesa que ha sido considerada por la OMS como la primera enfermera de la historia en misión internacional. De ellos sabremos toda su vida. Más tarde aparecerá la tercera persona que complementará el trío el catalán José Salvany, que se dejó la vida en la expedición pues siempre fue frágil aunque mucho más agradable que el cirujano. Después no dejarán de aparecer principalmente dos niños: Benito, el hijo de Isabel, y Cándido de la Caridad uno de los niños inoculados con el virus de la viruela. Aunque habrá muchos más niños.

Los personajes principales están muy, muy bien caracterizados. No nos falta detalle de ellos. Os recuerdo que son personas reales que participaron en aquella epopeya y que el autor ha recuperado del olvido. Pero aunque los personajes principales son reales, apenas existía documentación de ellos así que hay buena parte de ficción en su creación. El resto de los personajes: varios niños de los doscientos que fueron en la expedición, el Rey Carlos IV, el Virrey... apenas con varias pinceladas el autor nos deja con su perfil inequívoco.

La historia está bien ambientada en aquella España de finales del siglo XVIII y principios del XIX. De España pasarán a Canarias, Puerto Rico, México y demás países que hemos dicho antes. El autor nos los va describiendo con el detalle necesario para hacernos bien una idea de cada geografía, cada sociedad y cada cultura. Se nota el proceso de documentación histórica que hay detrás.

El autor hace un manejo del tiempo al contar la historia de forma lineal, pues comienza en julio de 1788 en una pedanía del municipio de Ordes en tierras gallegas. Con solo trece años la pequeña Isabel Zendal acaba de perder a su madre enferma de viruela. Son muy pobres y las condiciones en que viven miserables. A partir de aquí progresará paralelamente la historia y el tiempo. En una primera parte habrá dos hilos narrativos progresando a la vez, por un lado la historia de Isabel Zendal y por otro la historia del cirujano alicantino Balmis. Hasta que llega un punto que ambos hilos convergen, y a apartir de aquí habrá un solo hilo.

La prosa con la que se nos cuenta la historia es fluida y amena. El autor es un buen contador de historias, y nos regala una novela entretenida. Quizás el ritmo no siempre sea igual sino que a veces el excesivo detalle detenía un poco la historia. Pero ya os decía que seguramente habrá influído que yo necesitaba algo más trepidante. 


La novela merece mucho la pena, sobre todo porque nos muestra un pedazo de nuestra historia, la de la ilustración a la que no se le ha dado toda la importancia que tiene. Surgió a finales del reinado de Carlos IV, cuando el Imperio estaba de capa caída por la guerra contra Napoleón y más tarde las guerras de independencia de América. Aquella expedición fue memorable, se vacunaron a 500.000 personas de forma totalmente altruista y yo no había oído hablar de ello nunca. Parece ser que el autor se encontró con la historia un poco por casualidad: “Me la contó la responsable de comunicación del Jardín Botánico de Madrid, donde hay una biblioteca en la que se guarda la documentación de las expediciones científicas españolas”, explica el autor en entrevista con EL MUNDO. Le interesó mucho, no era para menos, y se decidió a contarla.



Javier Moro, autor de A flor de piel, colabora desde muy joven en medios de prensa nacionales y extranjeros. Ha trabajado como investigador en varios libros de Dominique Lapierre y Larry Collins. Coproductor y guionista de las películas Valentina y Crónica del alba, ambas basadas en la obra de Ramón J. Sender, estuvo seis años en Estados Unidos desarrollando proyectos de cine y televisión, donde colaboró con directores como Ridley Scott. Es autor, entre otras obras, de Senderos de libertad (Seix Barral, 1992), El pie de Jaipur (Seix Barral, 1995) y El sari rojo (Seix Barral, 2008). Su novela Pasión india (Seix Barral, 2005), la historia de la bailarina española que se casó con el maharajá de Kapurthala, ha sido uno de los grandes éxitos de crítica y ventas de los últimos años en España. En 2011 obtuvo el Premio Planeta con la novela El imperio eres tú.

miércoles, 5 de agosto de 2015

"Serpientes en el paraíso" de Alicia Giménez Barlett


Ya sabéis que de vez en cuando yo vuelvo a mis novelas de detectives. Me gustan mucho. Es la mejor forma de evadirse, a veces es tan necesario que te tengan ahí pilladas para volar lejos de lo cotidiano... 

Entre ellas está la serie de Alicia Giménez Barlett de Petra Delicado. Ya me he leído unas cuántas, cuatro para ser exactos. Y en esta ocasión me dejé llevar por la quinta entrega de la saga: "Serpientes en el paraíso".

Bueno pues ahí he estado "viviendo" con Petra y con Fermín unos días. Aunque he de reconocer que no es de los libros suyos que más me han gustado...

En este caso el argumento es la resolución del asesinato de un abogado que aparece muerto en su piscina. Un crimen en una zona residencial. En esta ocasión ese es el espacio donde se desarrolla la acción a investigar: Una zona acomodada de casas unifamiliares con piscina y personal de servicio. Una urbanización tranquila, de anchas calles y apenas tiendas o bares con lo que necesitan estos detectives un buen café... Una zona donde aparentemente se respira sosiego y felicidad. Pero cómo dice el título: Hay serpientes en el paraíso... Por otra parte está la visita del Papa a Barcelona que se desarrolla casi al mismo tiempo y afecta al trabajo de nuestra inspectora, que por otra parte es atea.

El tema por tanto es que en todas partes puede haber infelicidad tras la aparente fachada de la felicidad. También en este caso se toca la soledad de las personas mayores, necesitadas de conversación, de compañía, de afecto... Casi de pasada se toca la cuestión de la raza gitana y sus tradiciones, o la tristeza de la enfermedad del alzheimer.

Lo que más me gusta, por supuesto, son esos personajes protagonistas. Petra Delicado, la inspectora de policía de Barcelona, de cuarenta y pico años, descreída y "antitodo", con dos divorcios a cuestas, su casita en Poblenou y un carácter contradictorio, unas veces más dura y otras más blanda (Petra Delicado, cómo su propio nombre indica). 

"Las mujeres no tenemos remedio, pensé, al final caemos en tópicos más mugrientos: la desdichada que se enamora del hombre casado al que nunca podrá tener. ¡Demonios, puede que hubiésemos conseguido la liberación, pero no habíamos avanzado nada en nuestra vida sentimental! Rosa había fundado una fábrica, la había hecho cotizar en bolsa, ¿No podría complementar la decadencia de su matrimonio con algún que otro ligue intrascendente? Pues no, ahí se encontraba, empantanada en una tragedia del corazón que a nuestras tatarabuelas ya les habría resultado familiar. ¡Al carajo! Esperaba ser hombre en mi próxima reencarnación, o mejor serpiente o mandril, cualquier bicho antes que otra mala copia de la Regenta, Ana Karenina o Madame Bovary. ...
  
Y con ella trabajando el subinspector Fermín Garzón, su contrapunto. Policía más tradicional, viudo, al que no le gusta tanto la soledad como a Petra, con mucho sentido común y de buena pasta. 

La verdad es que me gustan mucho éstos personajes y cómo se relacionan, es de lo que más me gusta de sus aventuras. Tienen diálogos de lo más entretenido, alternándolos con el humor que gasten ese día. 

Me gusta la forma de narrar de esta autora en ésta serie, imprimiendo a la narración un tono distendido, a menudo irónico e incluso sarcástico. Tanto en los diálogos, que me parecen muy conseguidos, esa "esgrima verbal" que utilizan los personajes, como cuando usa el monólogo interior de Petra. Es un lenguaje ágil, que imprime ritmo a la narración.

Esos ratos de cervezas y raciones en La Jarra de Oro que traen el género detectivesco a casa, me hace gracia.  Es una prosa sencilla, efectiva.

Normalmente también me parecen interesantes sus casos. Aunque cómo ya os comentaba en ésta ocasión quizás me ha gustado algo menos, "el asesino" me parecía un poco evidente y sentía que era un poco lento en la resolución. Aún así, lo he disfrutado, la verdad. Solo por asomarse a las vidas de los personajes principales merece la pena su lectura.




martes, 14 de julio de 2015

"La vida privada de los árboles" de Alejandro Zambra



En este fin de semana pasado me he leído una novela de la había oído hablar "La vida privada de los árboles" de Alejandro Zambra.

Son 117 páginas, creo, así que enseguida me la he leído, aunque no ha terminado de engacharme. Aunque el título me atraía mucho, me parece muy sugerente y además, el principio me había gustado mucho, invitaba a seguir leyendo:

"Julián distrae a la niña con "La vida privada de los árboles", una serie de historias que ha inventado para hacerla dormir. Los protagonistas son un álamo y un baobab que durante la noche, cuando nadie los ve, conversan sobre fotosíntexis, sobre ardillas, o sobre las numerosas ventajas de ser árboles y no personas o animales o, como ellos dicen, estúpidos pedazos de cemento.

Daniela no es su hija, pero a él le cuesta no pensarla como una hija. hace tres años que Julián llegó a la familia..."

Es un buen principio, yo creo. Me gustó mucho. 

Esta novela, antes de comenzarla, yo quería leermela porque había escuchado hablar de ella como interesante desde el punto de vista del escritor. Y es cierto que me ha gustado la prosa de este autor, una prosa rica en recursos literarios y en algunos momentos hasta lírica. También es verdad que me ha parecido interesante cómo ha escrito la novela, pero como lectora no ha terminado de engacharme de esa forma que tienen algunas novelas que no las puedes soltar...

Pero primero os cuento el argumento: Se desarrolla la novela en una sola noche. La noche en la que el protagonista después de acostar a su hijastra de ocho años nos va contando sus vivencias, sus recuerdos, sus miedos... Va desgranando un mosaico de contenidos que va formando la novela mientras el protagonista va haciendo conjeturas de por qué no llega su mujer de su clase pintura, de qué le habrá ocurrido...

Los personajes están bien perfilados. Está Julián, el protagonista, que está casado con Verónica, una jóven que ya tenía una hija Daniela. Julián es profesor de Literatura de lunes a sábado y el domingo es novelista.

Está contada en tercera persona, y la voz narrativa es la de Julián, es un narrador testigo, casi hasta el final de la novela, cuando al ir derivando de un tema a otro, y de éste a otro al final la voz narrativa pasa a ser la de la hija, una Daniela ya adulta que piensa en su pasado y en él. Está muy bien esta estructura narrativa. Por otra parte os señalo que se desarrolla en Chile. Y es contemporánea y cómo os decía ubicada la acción, mínima, en una sola noche.


Es muy interesante que en la novela cada poco tiempo se le recuerde al lector que ésto es una novela, un artificio. Es un buen ejemplo de metaliteratura. Habla de narrar dentro de una novela. Y nos dice el protagonista a menudo que la novela terminará cuando llegue su mujer:

 “Cuando ella regrese la novela se acaba” (pág. 16) 

“Habría que redactar muchos párrafos o acaso un libro entero para explicar por qué Julián no pasó aquel tiempo en casa de sus padres” (pág. 34).

Aunque también hay momentos en que el autor juega con el lector a desconcertarle diciéndole expresamente lo contrario:

“Cuando alguien no llega, en las novelas, piensa Julián, es porque le ha sucedido algo malo. Pero esto no es por fortuna una novela: en cosa de minutos Verónica llegará con una historia real, con un motivo razonable, que justifique su tardanza, y entonces hablaremos de su clase de dibujo, de la niña, de mi libro, de los peces, de la necesidad de comprar un celular, de un pedazo de budín que queda en el horno, del futuro y tal vez un poco, también del pasado.” (pág. 51).

 También es de señalar que en la novela hay crítica social a la sociedad chilena:

...en Chile no es tan grave dar clases de poesía italiana sin saber italiano, porque Santiago está lleno de profesores de inglés que no saben inglés, y de dentistas que apenas saben extraer una muela” (pág. 26)

Así que, resumiendo, creo que literariamente sí que es una novela muy interesante de leer. Si te interesa la construcción de una novela, la creación literaria en general. Pero bien es verdad también, que como lectora he echado de menos que me atrapara más la historia. No es ésta una de esas novelas en las que me sumerjo tanto que estoy deseando coger la historia para perderme en ella, para evadirme totalmente, no en ésta no me ha ocurrido nada de eso. Aunque sí que tengo que admitir que tiene sus logros, que el arranque me pareció muy bueno y que, desde el punto de vista literario, me ha parecido instructiva.