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lunes, 20 de marzo de 2017

VI Maratón 2017 de la Escuela de Cuentacuentos en La Casa del Lector de Madrid





Tenía pendiente dejaros con unos vídeos de la VI edición del maratón de Cuentacuentos que tuvo lugar el pasado 11 de marzo de 2017 en La Casa del Lector en Madrid, en el Matadero. 

Sí, habíamos dedicado ya una entrada a los de pequeños, y nos quedaba hacer una selección de los de adultos.

Pues bien aquí os voy a adjuntar algunos momentos de la parte del maratón dedicada a los cuentos para mayores. Estuvo muy bien. No tengo vídeos de todos los que leyeron, solo os puedo dejar con algunos de ellos.

Hubo cuentos y cuentistas muy, muy buenos. Fue una gozada escucharlos y pasar un buen rato con ellos. Más de 35 narradores contándote cuentos.

Recuerdo especialmente el cuento "El muerto en el mar de Urca" de Clarice Lispector. Escuchad a la chica argentina que lo recito, qué buena era...

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 Pero hubo también otros y otras cuentistas muy buenos.No dejéis de escuchadlos. La leyenda de Orfeo y Eurídice, La creación, la canción de Serrat "Es caprichoso el azar" que canta Noa genialmente interpretada para introducir un cuento de encuentro entre dos...

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Me gustan mucho estas dos fotos. La de arriba la tomé yo, como los vídeos, desde donde estaba sentada. La de abajo ¡somos nosotros sin perder detalle!en esos momentos, la he tomada prestada de la página de la Escuela de Cuentacuentos. Qué buen tandem.



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Mereció la pena. Una buena mañana de sábado escuchando a estos narradores. Se pasaron las tres horas volando. 

Desde aquí muchas gracias a todos ellos por sus cuentos y su forma de interpretarlos.

¡Hasta el próximo maratón!


viernes, 20 de enero de 2017

Presentación "Tiempo de orquideas" de David Lerma Martínez




Este lunes, día 23 de enero a las 19 horas os esperamos en Libertad 8.

Mi buen amigo y novelista David Lerma Martínez presenta su novela Tiempo de Orquideas. 

Le presentarán el editor José María Herranz y Javier Díaz Gil, poeta y coordinador de la tertulia literaria Rascamán.

Y yo tengo la gran suerte de leer algún fragmento de la novela.



Vamos a hacer este lunes más especial. No deberías perdertelo...

jueves, 19 de enero de 2017

"Lluvia constante" en el Teatro Bellas Artes




RODO: … siempre terminaba cediendo. Es difícil decirle que no a Dani.
DANI: Yo quería enseñarle al gilipollas éste cómo es la buena vida para que espabilara.  Si le enseñas a alguien cómo es tener una buena casa, una mujer guapa, unos hijos todavía más guapos, un perro, unos plasmas grandes y tal… no sé, a lo mejor cambia. Ya casi tiene cuarenta tacos. No somos niños.
RODO: Sí, él quería ayudarme… pero para hacerlo invitaba a cenar todas las noches a una tía distinta para ver si sentaba la cabeza. Unos días antes de la noche en que dispararon a su ventana, Dani invitó a cenar a su casa a Mara, una prostituta. Ese fue el principio de todo. Yo sabía que Mara era prostituta porque le había visto cobrarle dinero cuando patrullábamos. Él cuidaba a diez o doce prostitutas.


Teatro del bueno, del muy bueno, para comenzar el recorrido teatral de este año 2017.

Policíaco, oscuro, terrible, intenso, potente. Te conmueve.

Dos actores con un trabajo interpretativo de altura.

Roberto Alamo lo hace genial.

Los "bravos" se repetían cuando no parabámos de aplaudir.

Lluvia constante

Autor: Keith Huff
Traducción: Fernando Masllorens y Federico González del Pino
Versión y dirección: David Serrano
Ayudante de dirección: Daniel de Vicente
Intérpretes: Roberto Álamo, Pepe Ocio
Escenografía y vestuario: Elisa Sanz
Ayudante de escenografía y vestuario: Mónica Boromello
Diseño de iluminación: Juan Gómez Cornejo
Espacio Sonoro: Eduardo G. Castro, David Serrano
Comunicación: María Díaz
Fotografías: Jean Pierre Ledos/Elena C. Graiño


martes, 27 de diciembre de 2016

Presentación de "La palabra y la carne" de Javier Díaz Gil



Tengo fila de entradas para poner en el blog, y quiero hacerlo antes de que termine el año. Así que allá voy, estoy ya cogiendo carrerilla...

Ésta primera está dedicada a una presentación de un libro. Me estoy refiriendo al poemario "La carne y la palabra" de Javier Díaz Gil, publicado por Ruleta Rusa. Tuvo lugar el martes pasado, el martes 20 de diciembre de este 2016, hace una semana ya. 



Para ser la presentación de un libro de poesía hubo mucho público y el encuentro resultó bastante distendido.

Estuvimos en un lugar bien chulo, la librería-champanería María Pandora, en Las Vistillas, en Madrid. Un lugar muy acogedor. El autor, coordinador de nuestra tertulia literia Rascamán, que había publicado ya su quinto poemario me pidió que le presentara, para ello leí una reseña literaria que yo había escrito previamente de su libro. Quería dejárosla aquí. 

Casualmente hoy es San Juan Evangelista y, cómo después comprobáreis en mi reseña, este poemario parte de un versículo suyo.

También quería dejaros con dos momentos de la presentación en dos vídeos y alguna que otra foto, para que podáis haceros una idea de cómo fue desarrollándose el evento. 

Aquí tenéis un momento de mi presentación en el vídeo, y a continuación os copio el texto de la misma.

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RESEÑA del poemario “LA PALABRA Y LA CARNE”

Javier Díaz Gil (Madrid 1964) ha publicado nuevo poemario: “La palabra y la carne”.
Qué título tan sugerente. Inevitablemente, su lectura nos lleva a la cita del evangelista Juan 1:14:
14Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros…
Javier Díaz Gil publica un nuevo poemario y lo hace a lo grande. Pues ya para empezar ha elegido uno de los misterios más grandes de la Biblia y se hace eco de él no solo en el título de su poemario, sino que lo toma como de referente y guía en la estructura de éste. Aunque lejos de escribir un poemario místico, nos regala un poemario casi amoroso, donde su intención es indagar en esa dualidad del Verbo y La Carne. Todo el poemario es una búsqueda, un estudio de esa dualidad, que finalmente el poeta no entiende sino como la complementariedad de los dos términos de la cita del evangelista. Tal y como sintetiza en el soneto final.
Pero no adelantemos nada. Sigamos los derroteros de este viaje, dejemos habitar al Verbo entre nosotros, y disfrutemos con el diálogo que se establece entre ellos, paso a paso, poema a poema.
Tras un minucioso y elaborado prólogo del poeta José Cereijo que les animo a leer despacio, comienza este poemario.
"En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios." Nos decía en el primer versículo de su Evangelio el Apóstol Juan. En el principio era el Verbo, por ello el poeta Díaz Gil sitúa la primera parte (son cuatro en total) de su poemario en “El Verbo”. Y la encabeza una cita del maestro Ángel González: “Habrá palabras nuevas para la nueva historia y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde”. Qué bueno Ángel González, qué bien elegida su cita, para esta primera parte compuesta por 15 poemas que nos hablan precisamente de eso, de la palabra, del verso, de que en el principio de toda creación poética está ese impulso a hacer poesía de cada sensación, cada instante que contempla el poeta.
No en vano, en esta primera parte tenemos ya una poética en la pág. 24 de la que extraemos algunos versos para completar esa idea: Del blando temblor de una caricia, de la luz amarilla de los atardeceres, del agua, de las sonrisas… De todos esos instantes llega el verso que alcanza al poeta: “Es este verso/el que me alcanza/ Yo/ solamente soy/ su sombra”.
La palabra estaba en el principio, y así la sitúa también nuestro poeta, pero la grandeza del misterio estuvo en que la Palabra, el Verbo se hizo carne. No bastó la Palabra, tenía que haber más, no quedarse en eso. Por eso se hizo Carne y alcanzó gloria. Recordamos la cita de Juan:
14Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Cómo no podía ser de otra forma, no olvidemos que estamos recreando el Misterio de la Encarnación, Javier Díaz Gil bajo el subtítulo de “La Carne” engloba la segunda parte de su poemario. También encabezada por otra cita, en este caso de Kavafis: “En sueños, cree poseer el cuerpo, la carne deseada”.
Y qué bello el primer poema de esta segunda parte: “A veces/cuelgan ángeles de tus labios,/la pirueta perfecta/la cicatriz de sus alas/desnudan la cintura de lo eterno.”. Pág. 36
Creo que es uno de los que más me gustan de este poemario. Breve, conciso, pero también etéreo, mágico. Qué pocos versos para decir tanto. Los mejores versos para la transición entre el Verbo y la Carne.  
Esta segunda parte se compone de trece poemas, en los cuales el poeta se detiene en el cuerpo, en lo físico, lo tangible, lo material. “Es en tu piel secreta/la que se esconde/bajo tu blusa/donde quiero morir…” Pág. 38. Toda una declaración de intenciones.
La piel, las gotas de sudor, sus rodillas, el sexo. Vamos recorriendo los poemas en un ir recorriendo el cuerpo de la amada. Demorándonos lascivos, golosos, en esos detalles que recoge la mirada del poeta, la voz del poeta.
¿No es el cuerpo, acaso, el misterio de la encarnación? Ese misterio del que nos hablaba el apóstol Juan, su evangelio. Ese cuerpo, esas sensaciones que nos trasmite y que escapan a toda reflexión, como los misterios de la biblia, como el Deseo. Ese Deseo en mayúsculas que el autor nos deshace en versos y palabras: “Serán/ mis diez dedos agua/ atravesando/ tu cuerpo.” Pág. 38.
Y ya no solo el cuerpo de la amada, sino también el cuerpo mismo, del poeta. Su naturaleza material, donde habita la palabra. ¿Por qué de todos cuántos fuimos niños, solo algunos se hicieron poetas? La mirada del poeta vuelve a la infancia en esta parte del libro: “Tierra en la suela/ de los zapatos./ No hay marcha atrás./ de la infancia”. Pág.42.
El cuerpo, la tierra, lo tangible, y lo que deja de serlo por el paso del tiempo. El paso del tiempo ese enemigo que, sin embargo, guarda las ausencias: “Muero en la bajamar/ invocando tu vuelta./ No volverás./ El padre retenido por sirenas./ El padre detenido.” Päg. 44.
Cuántos grandes temas aborda el poeta en esta segunda parte a poco que lo pensemos.
Pero además Díaz Gil da un paso más allá y no se contenta solo con hablar de La palabra y la Carne, sino que sin remedio, pero con solución de continuidad, siempre cada haz de una hoja tiene su envés. Y sin remedio a la segunda parte de “La Carne”, le tiene que continuar una tercera: “Negación de la carne”.
Ya nos tiene acostumbrados el poeta a esas citas que encabezan e iluminan cada parte de su libro: “Y una vez más, como tragedia, ronda el olor a carne rota” de Silvio Rodríguez.
“El olor a carne rota” qué tremendo. Cómo tremendos son los temas que aborda aquí el autor, porque no en vano muchos poemas de esta parte abordan la tragedia de la Anorexia. De forma muy sutil y delicada, por supuesto. Más difícil todavía.
III. JURO que volveré./ tened paciencia,/ tan solo escapé de mi cuerpo,/ de este cuerpo que ya/ no reconozco.” Pág. 54
Cuánto dolor el encerrado en estos versos, cuánta tristeza. “La puerta de mi habitación/ es mi defensa.” Pág. 56. Cuánta soledad. Un poemario encerrado en otro poemario es esta tercera parte, tal es su fuerza.
Permitidme que no me demore más en esta parte, tan certeros son los versos que aluden a esta enfermedad, que te encogen el alma.
Y llegamos a la cuarta, y última parte de este poemario, la titulada “Palabra-Materia” que se compone de un solo poema, un soneto.
No hemos comentado aún en esta reseña que la mayoría de los poemas de este “La palabra y la carne” están escritos en verso libre, técnica que el autor domina a la perfección, con soltura, no exenta de imágenes, ni ritmo, pero con claridad, devolviéndonos a los lectores una poesía directa, y sobre todo muy cercana. Con ella Díaz Gil logra trasmitir, llegar al lector, conmoverle. Un acierto.
Sin embargo en esta última parte el autor recurre a una forma clásica, el soneto, para llevar a los versos todo cuánto nos quiere trasmitir como idea general del poemario, pero de tal forma que queden encerrados en él. No puede haber Palabra, sin Carne, ni Carne sin Palabra. Nos dice finalmente el poeta con este soneto. Es una dualidad que se entrelaza, que se necesita para existir.
Eso lo resume clara y perfectamente en los dos últimos versos del soneto, y por tanto del poemario:
Si suena del relámpago el disparo,
Tu carne, tu palabra son mi amparo.

Qué buen broche.
Qué buen poemario.


Rocío Díaz Gómez
Octubre de 2016
 

Comparto ahora con vosotros otro vídeo, ahora del turno de Javier Díaz Gil  (http://javierdiazgil.blogspot.com.es/) recitando sus poemas. 
 
El autor nos leyó, por supuesto, muchos de los poemas de este libro. Y también otros de sus libros "El ángel prometido" y "Vivo extramuros". Además de otros tres que llevaba preparados, terminando con el titulado "Poema para un final" que ya le había escuchado en otras lectura y que resulta el broche perfecto. 
 
 Como se trataba de poemas de distintos libros, la lectura era variada y amena. Podíamos escucharle poemas muy dramáticos como alguno dedicado a la anorexia que está en este último poemario, como los de su serie de fantasmas y ángeles, tan irónicos, de su poemario "El ángel prometido"; algunos absolutamente amorosos como otros que constituyen verdaderas poéticas. Poemas, como veis, no solo de diversa temática, sino también longitud y tono. Además el autor iba explicando antes de que cada poema de dónde había surgido. Es un acierto ir alternando la poesía con la explicación, sobre todo para los que estamos más acostumbrados a la prosa. De todos modos la poesía de Javier Díaz Gil es muy sugerente y sencilla, no exenta de profundidad pero al mismo tiempo muy cercana. No es recargada ni ampulosa, todo lo contrario, y te llega y te conmueve.

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Las fotos son de la familia de Javier Díaz Gil y de Paloma Gómez de las Heras, desde aquí mi agradecimiento porque son el mejor recuerdo.

Fue una velada muy agradable en torno a la poesía. 

Toda una celebración, porque nos reunimos allí con motivo de la publicación de un libro, más exactamente un poemario, y eso siempre hay que celebrarlo.