Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

sábado, 21 de marzo de 2026

21 de marzo. Día de la Poesía

 



Se supone que Perséfone, la diosa griega de la agricultura y la vegetación, ya está en la tierra, porque su marido Hades, el Rey del Inframundo, después de secuestrarla por amor y llevarla hasta su mundo oscuro, le deja subir seis meses al año tras llegar a este acuerdo con Démeter, la madre de Perséfone. Se supone que Perséfone ya está entre nosotros y la vida ha florecido, cierto es, y nos ha traído la primavera. Pero, como el tiempo es atolondrado y nos suele dar esquinazo a su capricho, hoy amaneció un día gris y frío, al menos en Madrid. 

Se supone, también, que hoy es el día de la Poesía. Y como yo he crecido literariamente entre tantos poetas que me han regalado su sensibilidad y su profundidad, para que brille un poco más este día gris y de paso celebrarlo, quería regalaros tres poemas especiales.

Dos son de los poetas que considero mis maestros en esto del escribir porque me han corregido y animado siempre a traducir en palabras las historias que se agolpaban en las yemas de mis dedos. Mi querido Aureliano Cañadas que nos dejó en la navidad del 2024, y mi querido Javier Díaz, que miércoles a miércoles, sigue enseñándome a domesticar las frases y a equilibrar los textos. Son dos poemas de desamor que a mí siempre me han calado mucho y que, espero, os lleguen también dentro a vosotros.

Y perdonadme, pero no podía dejar de traeros uno de mis poemas favoritos de siempre, el soneto de Lope de Vega sobre el amor. ¿Cómo se puede describir de forma tan certera ese sentimiento? 


PESCADO

Y me enganchó la boca

con el terrible anzuelo de su boca,

me arrastró hasta la luz del sol, el aire,

y me dejó morir sobre la arena,

                                                  despacito. 


Aureliano Cañadas. Poeta. (Almería 1936 - Madrid 2024)


PARA QUE MIREN AL MAR

Hemos cambiado las ventanas

para que miren al mar,

las paredes las hemos pintado

de sal y hay peces

nadando en la bañera.


Pero aún

tiene esta casa

voluntad de barco 

y de naufragio. 


Javier Díaz Gil. Poeta. (Madrid 1964)




Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega. Soneto 12

jueves, 19 de marzo de 2026

"Bailando lo quitao" de Ana Milán. Reseña Literaria

 


"La alegría, cuando llega, no es una fiesta; es una tregua. Y cuando aparece, hay que dejarla quedarse. No preguntarle nada. No interrogarla. No le gusta."

Vamos con "Bailando lo quitao" la novela de Ana Milán que me he leído en un suspiro y me ha gustado bastante. 

La actriz Ana Milán me ha sorprendido gratamente con esta novela donde una protagonista de 79 años, Josefa, o Josi, cuenta su vida a retazos según le vienen los recuerdos a la cabeza, porque como bien dice  la memoria no tiene índice. Que frase ¿eh?

Empezando por el título con ese baile de palabras en la frase hecha "Que te quiten lo bailao", siguiendo por su portada elegante y lisa de color rojo aterrizamos en esta novela corta compuesta de capítulos cortos que no siguen un orden lineal en el tiempo pero sí en lo espacial porque está ambientado en la ciudad de Madrid. Los capítulos arrancan con una buena frase y terminan con otra que cierra perfectamente el capítulo y te deja un eco resonando en el interior. Ahí se nota que está muy trabajada la escritura, que ha corregido y corregido, están bien escritos esos pequeños capítulos, bien acotados, independientemente. 

A mí me parece un buen personaje el de esta protagonista, no te deja indiferente para nada. Está contado en primera persona y te va enredando y enredando en su vida, es la voz de Josi, es su vida y casi, casi su final: es su historia. Aparecen algunos personajes, de pasada, que han sido reales, y otros, claro, que le hacen de contrapunto totalmente ficticios. 

La novela tiene mucho humor, pero no porque te rías a carcajadas, sino porque tiene una fina ironía que subyace a este estilo directo, sencillo, franco y reflexivo de la autora. Ironía hasta cuando es bien triste lo que te está contando. Tiene un poso muy importante de melancolía. Toca muchos temas: El paso del tiempo, la familia, el amor, la España de la transición, la soledad. Yo he subrayado muchas de las reflexiones de la novela. 

Me ha sorprendido gratamente, confieso que tenía yo mis reservas, las mismas que cuando leo cualquier libro de alguien a quién, a priori, se le conoce por ser presentador o actor. Pero me ha parecido un libro bien escrito que ha conseguido que me creyera a su personaje y empatizara con él. 

"Me da pánico el agujero negro de las últimas veces. Ese momento invisible en el que algo ocurre por última vez sin que lo sepamos."

lunes, 16 de marzo de 2026

III Festival Internacional de Luz de Madrid, LuzMadrid 2026. Alumnos del Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya

 




Quizá aún no lo saben, pero tienen el tesoro. 

Una pasión, palpitando dentro, es tener la llave de la puerta de salida. 

Siempre que la vida les maltrate, podrán volar tras el viento. 

Siempre que les aburra, podrán escapar de la monotonía de los días iguales, 

volverse bucle en el aire, ráfaga de brisa.

Fluir, mover brazos, piernas, cintura, melena. 

Fluir, saltar, deslizarse, 

dejarse llevar. 

Volar ligeros.

Volar. 

Volar.





Intervención de los alumnos del Conservatorio Profesional de Danza Carmen Amaya.

IES Cervantes.

III Festival Internacional de Luz de Madrid, LuzMadrid 2026



sábado, 14 de marzo de 2026

Confidencias de artistas. Teatro Español de Madrid, Salón de los Balcones

 




Para celebrar el Día de la Mujer fuimos al teatro a ver "Confidencias de artistas" en la sala Salón de los balcones- Andrea D´Odorico

Es una obra muy corta, apenas dura una hora. Pero lo cierto es que me gustó bastante, sobre todo por el trabajo de las dos actrices: Inés Collado y Almudena Pascual. Con cuánta naturalidad representaban ese montaje entre dos mujeres que van intercambiando sus papeles, una vez siendo Carmen De Burgos y otra siendo la actriz entrevistada. Los cambios de vestuario y personalidad eran en el mismo escenario, muy bien resueltos, con fluidez, con naturalidad, sin dejar de hablar. 

Es una obra basada en el libro "Confidencias de artistas" de Carmen de Burgos donde reunió unas entrevistas que hizo a varias artistas, he leído que incluso alguna de ellas en el mismo Teatro Español. Carmen de Burgos, fue la primera mujer periodista de España, traductora, escritora, feminista, reivindicativa. 

El montaje es como una conversación íntima donde se van tocando varios temas como la vulnerabilidad después del éxito, o el cuerpo femenino. Es también un homenaje a la figura de esta mujer. 

Me gustó mucho también, no había estado nunca, el Salón de los Balcones del teatro Español. Es una sala pequeña donde dos o tres filas de sillas se sitúan alrededor del escenario. Estás muy cerca de los actores, y le iba muy bien a esta obra tan cercana. 


De: Carmen de Burgos (Colombine)

Dirección y dramaturgia: Inés Collado y Cristina Marín-Miró

Dirección escénica: Inés Collado

Con: Inés Collado y Almudena Pascual

jueves, 12 de marzo de 2026

"Caída de las nubes" de Violaine Berot. Reseña Literaria

 


De nuevo he vuelto a la escritura de Violaine Berot, a quién leí a propósito de su libro "Como bestias".

Se parece mucho al anterior en su forma de prosa fragmentada, multiperspectivista, pues va combinando la voz de distintos personajes a modo de narrador contando la historia. Eso da al argumento un ritmo ágil y profundo. También que sea una escritura sin apenas puntos, como acelerada, a borbotones. Se parecen, además, en que son dos novelas cortas, enseguida se leen y ambas están ambientadas en el mundo rural. 

Lo que distingue a esta novela de la anterior es que la autora te ofrece dos formas de leerla, o leyéndola saltando de personaje en personaje, o bien siguiendo los números para que cada personaje te cuente su punto de vista de principio a fin. Yo elegí la primera, ir conociendo a saltos la trama.

En este caso el argumento nos va contando la historia de Marion y Baptiste, un matrimonio que vive en en un pueblecito de las montañas haciendo una vida absolutamente rural con sus cabras y sus tierras. Hasta que un día un suceso imprevisto les cambia la vida. No quiero contaros más porque con lo corta que es... 

Los temas que se abordan son las relaciones de vecindad, la solidaridad, la amistad y el instinto maternal: ¿Se nace con él?

Me gusta cómo escribe esta autora, la profundidad de sus temas y la forma de abordarlos. Claro, en esta ocasión, no me ha sorprendido tanto, pero me ha parecido muy interesante y, quiero creer, que es más esperanzadora que su "Como bestias". Me ha gustado mucho el final. 


domingo, 8 de marzo de 2026

La pastelería Colomer

 



Cuando era pequeña vivía en un pueblo de Barcelona. 

A mi madre le gustaba la repostería y, a menudo, para desayunar nos hacía rosquillas, bizcochos y demás dulces caseros, si se estaba acabando ya la caja de galletas Príncipe, que, al por mayor, comprábamos, o los dulces de la fábrica de Bimbo. Pero cuando, por lo que fuera, no había nada rico para llevarme al recreo de mi Colegio de Monjas ,me dejaba ir a la Pastelería de Tomás, un amigo de mi hermano mayor a comprarme algo. 

Vivíamos en un bloque muy delgado que sobresalía del resto de la hilera de casas. Nosotros ocupábamos el segundo piso. Cuando yo ya estaba en la acera, mi madre salía al balcón para mirar a un lado y a otro, esquivando los árboles, si venía algún coche y me gritaba desde arriba: ¡Ahora!. Y yo corría como una flecha hasta la pastelería Colomer, situada unos poquitos números más arriba y en la otra acera. Allí vendían unos cruasanes crujientes y dulces que me encantaban y, siempre con una sonrisa, me lo envolvía la madre de Tomás para llevármelo. Cuando salía de la pastelería, con mi botín, mi madre todavía estaba en el balcón esperándome para volver a gritarme: "¡Ahora!" Y yo volvía a correr para alcanzar, de nuevo, mi acera donde tres o cuatro manzanas más arriba estaba el cole. Le decía a mi madre adiós con la mano y ella me tiraba un beso: ¡Ten mucho cuidadito!

Nuestra calle se llamaba "Generalísimo", pero al poco tiempo lo cambiaron por "Joan Prim". Sin embargo, no llevaría más de un año, si acaso, con aquel nuevo nombre cuando tuvimos que mudarnos y allí quedó mi acera, mi cole, la Plaza de la Montaña donde me columpiaba mientras mis hermanos jugaban al futbol, la pastelería de Tomás, y mi infancia.

¡Cuánto habremos añorado aquella geografía! Nunca más volvimos a tener un pueblo, en Madrid solo había barrios que no tenían nada que ver con el lugar de dónde veníamos.

Una semana atrás, nos dijo mi hermano que un Tomás pastelero, que siguió los pasos familiares, cierra la pastelería Colomer. Se jubila. Algo imperceptible, muy íntimo, pellizcó mi interior y me envolvió de pronto el aroma de aquel lugar. Aquella niña que no tenía ni diez años, vestida con falda gris a tablas y jersey azul marino de pico, todavía se columpia bien, bien alto, en la Plaza de la Montaña. ¿Dónde irá ahora a por su dulce cruasán?



sábado, 7 de marzo de 2026

Sábado por la mañana

 



Acabo de poner al fuego, al fuego lento de mamá, un puré de verduras. Me apetece algo de puchero, llego destemplada. Más que destemplada, mataíta vengo de la compra, con la mochila llena de botellas de leche a la espalda y una bolsa en cada hombro que pesaban lo suyo y más. ¡Por favor que los huevos no sufran! Debería hacer las paces con el carrito de la compra. Debería.

Mientras se sofríe la cebolla, pico en pedacitos la zanahoria, los calabacines... Y en el guasap mantengo una larga conversación sobre libros con "El trío Lalalá". "Pues a mí me gustó mucho ese y ya tengo en la fila larguísima el siguiente libro de la autora..." "Yo anoche me termine el de... y ahora no sé cual empezar..." Nos quitamos la palabra para contar y reseñar, aconsejar y elegir. 

Tengo que aspirar el suelo sí o sí, pienso mientras elijo algunos puerros. "Los que van a morir te saludan" me dicen en un triste susurro nada más verse en mi mano, como me dijo aquel personaje de mi cuento que tantas alegrías me dio. Antes de irme al concierto debería escribir un poco, pienso, pero no me va a dar tiempo... Mucho quiero yo hacer. Qué raro...

Me encantan los findes llenos de buenos planes, pero si fueran de tres días serían perfectos. El tercero sería el de escribir. Aunque seguramente entonces dudaría de cuanto tiempo dedico de ese día adicional al relato de turno y cuánto al blog. Necesitaría la sabiduría del Rey Salomón. Son dos formas distintas de escribir, de contar. Y él me indicaría de quién soy "la madre verdadera".

El puré hace chup chup, por la casa se escapa su aroma detrás de mí. ¡Venga! Ahora deprisa a rematar el zafarrancho, me digo limpiándome las manos, a ver si consigo después escribir. 

El ritmo lento de lo cotidiano me acuna, me cobija. 

Huele a limpio, a comida casera, a planes cocinándose despacio, huele a sábado por la mañana.