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sábado, 13 de enero de 2024

"La isla del aire" en el Teatro Español de Madrid

 


Aprendiste a querer el teatro, yendo al Español. El antiguo, blanco y elegante teatro que preside la plaza de Santa Ana ante un Lorca eternamente joven que lo contempla con admiración.

Era el mismo teatro donde os llevaban en el BUP. Allí, por aquel entonces, visteis, la de "Maribel y la extraña familia", "Eloísa está debajo de un almendro", y alguna que otra más que así, de pronto, no recuerdas con nitidez. "¿Fuenteovejuna?". Ahí le tomaste el gustillo a los actores encima del escenario, a vivir la obra en primera persona desde tu butaca. Después, han sido muchísimas más, muchísimas, no podrías nombrarlas a todas. Recuerdas a un Carlos Hipólito bien jovencito, por ejemplo. Eso sin contar los recitales-homenaje como el dedicado a Luis Rosales. O los conciertos de música como el de "Love of Lesbian" con tus sobrinas. Qué chulo fue. Van pasando los años, y el Teatro Español también es el espectador de tu propia vida. 

La última vez que has ido ha sido este último 5 de enero. Tu primer regalo de Reyes de este año. Ir  a ver "La isla del aire" con un texto basado en una novela de Alejandro Palomas, dirigido por Mario Gas, y con un elenco de cinco actrices: Nuria Espert, Vicky Peña, Teresa Vallicrosa, Candela Serrat y Claudia Benito. 

Prometía. Prometía mucho. Eso pensaste cuando la viste anunciada. Te apetecía mucho ir. El Español, la Espert, Vicky Peña y los personajes de esa novela que hace tiempo leíste. Siempre te acordabas del personaje de la abuela, carismática, mandona, entrañable. Prometía. Pero la vida tomó carrerilla vertiginosa el último mes de diciembre y tu atención no estaba, desde luego, en el teatro. Se te había olvidado por completo. 

Fue una buena sorpresa, un buen regalo de Reyes. Estaba tan lleno el teatro que os tocó allí arriba, bien alto, en esas butacas donde no hay forma humana de estirar las piernas. No había ni un sitio libre. Normal también, siendo el día que era. ¡Cuántos regalos de Reyes se estarían dando ahí! Bajo las bolsas de las compras, el abrigo, el bolso y la bufanda posados en tus piernas, mientras esperabas que comenzara, pensaste que no había jovenzuelos entre ese público. Seguramente también todos eran de los del Español de toda la vida, pero ojo, de más vida que tú. Los demás estaban en la cabalgata, claro, y tampoco es mal sitio, pensaste, justo antes de apagarse las luces y no todos los móviles que deberían haberse apagado. 

"La isla del aire" es la historia de las cinco mujeres de una familia. Cinco mujeres de vida desgraciada que oculta cada una su propio secreto. Secretos que la abuela Mencía intenta que saquen a la luz para que puedan sanar de una santa vez. Reconociste el texto, reconociste sobre todo los personajes de la abuela y la nieta pequeña, su conversación, su complicidad, y sus propios caracteres. 

Aunque la obra... no te encantó. La esperabas seria, bonita... Pero te resultó demasiado dramática. Tenías un buen recuerdo de la novela, de acuerdo que no era ninguna comedia, sin embargo, es como si en la obra de teatro se hubieran cargado las tintas sobre la tragedia. No sabes si te engañaban los recuerdos o realmente era también así la novela.  

La ambientación no te pareció mal, eran las rocas de una playa y sí podías imaginar que la escena era sobre la arena y hacía viento. Estuviste entretenida, pero nada te sorprendió. Lo mejor fue Nuria Espert, es cierto que también tenía el personaje más goloso, pero además era la Espert. Que no se había despedido. Vicky Peña bien, aunque crees que en otros personajes se pudo lucir más. La otra hija apenas tenía papel. Y las pequeñas no están mal, pero durante media obra no tienen nada que decir, podían haberles sacado más jugo.

Bueno, dijiste al terminar. No es que no te hubiera gustado, claro que no, pero lo cierto es que esperabas más. El peligro de las expectativas. No era una comedia, pero a esa obra te pareció que le faltaba chispa, profundidad, no sé, algo más, concluiste. Aún así, el público se entregó en el aplauso. Tú también te levantaste como tantos otros. Durante muchos minutos estuvieron las actrices saludando. Era un aplauso a las artistas, a las sobresalientes, por supuesto, pero también a la buena interpretación de todas. El aplauso, también, a un texto que muchos de los allí presentes ya conocían y seguramente cuando lo leyeron les gustó. Era el largo aplauso de un 5 de enero en el teatro Español. 

Prometía más, pero no estuvo mal. Desde luego, fue un buen regalo de Reyes.




sábado, 8 de abril de 2023

"Don Ramón María del Valle-Inclán" en el Teatro Español

 


A través de un monóculo sin cristal ayer, 7 de abril, nos presentó Don Ramón Gómez de la Serna a Don Ramón del Valle-Inclán, en la voz magistral de Pedro Casablanc.

Dos genios y un enorme actor de teatro al mismo tiempo es todo un lujo para nuestros sentidos. Mucho arte a la vez. 

Y entre el público Almodovar y Miguel Rellán, y cerca de nosotros una pesada que no hacía más que cambiar de sitio.  ¿Esta mujer no va a parar quieta?

Pero bastaron dos o tres frases para que ya Casablanc nos atrapara. Me encantó recordar la historia y anécdotas de Valle contadas con esa gracia, con esa forma de actuar que te tiene todo el rato pendiente de tanta información como no deja de darte. Su mano enguantada volando en el aire, sus gallos, sus bailes, su cante, una única figura que, sin embargo, llena todo el escenario. ¡Qué bueno es este hombre!

La música y la letra de los cuplés nos transporta vertiginosamente a aquel Madrid de literatos y bohemios con el piano que toca Mario Molina.

Y a la dirección Xavier Alberti. 

Una dramatización de un texto a la que fue una gozada asistir en un teatro Español lleno que se inundó de "bravos" en cuánto el actor salió solo al escenario a saludar.



martes, 4 de enero de 2022

"En tierra extraña" - Teatro Español de Madrid

 


Primero fue la foto 

dónde lo más nítido, era el escenario.

Después, en “el Español”, siguieron ocupándose las butacas,

hasta no quedar ni una libre.

Y se subió el telón.

Y comenzó la música, 

la historia, 

la magia.

 

Todos los allí presentes aterrizamos en julio del 36,

en otro teatro,

con la Piquer, con Rafael de León, con Lorca.

Disfrutando de las letras de sus canciones, 

de sus diálogos ágiles y fluidos,

de la relación cercana e íntima que, 

teatralmente, 

mantuvieron una tarde.  

Una tarde borrosa,

donde lo más nítido,

 seguía siendo el escenario.

 

Al final, el patio de butacas, el anfiteatro, y cada palco

fue poniéndose en pie.

Y los bravos se les enroscaban en el cuerpo

mientras los tres saludaban y volvían a saludar,

dando las gracias.

 

Pura copla.

Puro teatro.

pura emoción.

 

Cuando no hay tierra “menos extraña”

que un teatro

con el público entregado.

 

 

“En tierra extraña”

22.000 espectadores

Diana Navarro, Alejandro Vera y Avelino Piedad

Enero del 2022


viernes, 30 de abril de 2021

Abril se va, con paseos literarios

 

Si la pandemia no acompaña, y el día lluvioso tampoco, puedes dibujarte una sonrisa en la cara y echarte a la calle con paraguas y botas para patearte Madrid, esa ciudad tuya que mojada brilla aún más.

Si además, lo haces detrás de una guía que te va contando de mujeres que vivieron en esta ciudad e hicieron historia por El Barrio de las Letras, qué más puedes pedir a un paseo instructivo y ameno.

Puedes comenzar en la Plaza Mayor y recordar a María Calderón, la actriz de la que se enamoró Felipe IV y a la que construyó un balconcito allí mismo, enfrente de la Casa de La Panadería para que tuviera un lugar privilegiado para vivir intensamente, y en primera línea pero no al lado de la Reina, los espectáculos de la Plaza.

Te bajas después hasta la Plaza de Santa Ana, donde más llovía, mientras la guía te hace un repaso por las actrices del siglo XVI al XIX, al mismo tiempo que contemplas el precioso Teatro Español. Después puedes acercarte a la Plaza del Ángel para fijarte en el Palacio del Conde de Tepa, el que hace esquina y mira a la calle Atocha y al jardín de la Iglesia de San Sebastián. Ese mismo que ahora es un hotel, pero donde estuvo el colegio donde estudió Concepción Arenal cuando recaló con su madre y su hermana en esta ciudad. 

Y una vez allí, no tendrás más remedio que comenzar a bajar por una calle Huertas solitaria y casi resbaladiza.

 



 No podrás dejar de pararte en esos pequeños homenajes que este barrio dedica, con frases en el suelo, a varias de nuestras notables escritoras.

  Rosalía de Castro (1837-1885), que viviría varios años en Madrid. Aquí conoció a su futuro marido, Manuel Murguía, con quien se casaría en la Iglesia de San Ildefonso. Y parece ser que vivió en la calle de la Ballesta. "Solo cantos de independencia y libertad han balbucido mis labios".

María de Zayas Sotomayor (Madrid, 12 de septiembre de 1590 - después de 1647), escritora del Siglo de Oro, novelista, reivindicativa de las mujeres. "Porque las almas ni son hombres ni mujeres, ¿qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo?"

  Emilia Pardo Bazán (1851-1921) novelista, periodista, ensayista y conferenciante de enorme influencia para algunos intelectuales de su tiempo como Giner de los Ríos, Miguel de Unamuno o el editor José Lázaro Galdiano. Con Benito Pérez Galdós mantuvo una relación amorosa e intelectual. Ya hemos hablado de ellos más veces en este blog. Fue la primera mujer en presidir la sección de literatura del Ateneo de Madrid que también lo visitarás, aunque tres veces rechazaron su candidatura para la Real Academia Española. Qué fuerza la de esta mujer.  "Vivir es tener opiniones, aspiraciones, deberes, ideas".


Después de recordar en la calle Huertas a estas mujeres cuyas letras doradas compiten porque les prestes atención, entre tus pisadas, puedes seguir andando hasta el Convento de las Trinitarias donde tendrás que mentar a la hija de Lope de Vega, que estuvo aquí de Monja: Sor Marcela de San Félix (1605-1687), autora de poemas y dramas religiosos.

Sigue lloviendo y lloviendo en Madrid, mientras paseas el Barrio de las Letras rememorando a aquellas mujeres que de algún modo están ligadas a ese barrio, o a Madrid. 

La lluvia no da tregua a la cultura, pero aunque ya has dado un repaso a las actrices, y a algunas escritoras todavía te queda hablar de unas cuántas más. Entre ellas la periodista Carmen de Burgos (1867-1932), conocida como Colombine, a quién recordarás en la puerta del Ateneo, ese enclave cultural creado en 1835, que parece sobrevivir a todos los naufragios. De Carmen de Burgos, la primera periodista femenina podríais estar hablando largo tiempo, de su larga historia con Gomez de la Serna, de sus tertulias, de su trayectoria. Qué mujer.

 


También habrá tiempo para parar en estas estrechas calles y fijarte en dos casas con dos placas que te avisan de que allí vivieron dos mujeres también reseñables. 

¿Te acuerdas de Celia? Sí aquel personaje de Elena Fortún que se hizo tan famoso. Pues por estas calles aún corretea la infancia de la famosa escritora. 

Y también deberías hacer una parada para acordarte de Luisa Carnés, quizá no tan famosa como la anterior, aunque sí que oirás hablar de ella si atiendes a las mujeres de la Generación del 27. Esas escritoras que el tiempo ha silenciado, a las que inexplicablemente ha dejado un paso detras de sus compañeros hombres. Las sinsombrero sí. Pues Luisa Carnés era una de ellas.




 

Sabes que, aunque quisieras, no podrías contar todo lo que aquella guía te contó paseando bajo la lluvia por un Barrio de las Letras brillante y húmedo. 

De su mano recordaste a tantas mujeres que ya conocías, pero que siempre vale la pena rememorar, tantas escritoras que se hicieron un nombre en las letras a lo largo de los siglos, aunque ahora se las recuerde o no. 

También hubo tiempo, detrás de las actrices y las escritoras, para traer al presente a las políticas. Aquellas que lucharon por nosotras, a Victoria Kent, a Clara Campoamor, y a todas las que vinieron después. Allí te hablaron de ellas, allí fue, frente a un Congreso de los Diputados lavado por el aguacero.


 

Cuánto estuchaste aquella mañana no querrías que se te olvidara. Ni lo que ya sabías, ni lo que medio recordabas, ni lo que te descubrieron e hicieron más novedoso el paseo cultural. 

Solo te quedaba para tenerlo completo, dejar memoria de él, para refrescarlo, para ayudar a que permanezca en ti. Y cómo no hablar de esas ganas que te quedan de ahondar en algunas vidas, en algunos textos de aquellas que te precedieron y a quiénes les tocó vivir tiempos peores.

Abril languidece ya, quiere despedirse entre chaparrones. ¿Querrá dejar su inevitable rastro, hacer gala de su fama del mes más lluvioso?

Sin embargo abril ha sido bueno, y también ha dejado exposiciones, visitas guiadas, libros y buenos momentos literarios aquí y allí para los que, en cambio, hemos sido lo suficientemente permeables. Se lo merecían.

Has sido bueno Abril, buen viaje. 

 Y tú no lo olvides:

Si la pandemia no acompaña, y el día lluvioso tampoco, puedes dibujarte una sonrisa en la cara y echarte a la calle con paraguas y botas para patearte Madrid, esa ciudad tuya que mojada brilla.

No te arrepentirás.