Acarició el paquete de cigarrillos que guardaba en un
bolsillo y anticipó el humo brincando alegre en su interior, saliendo de su
boca, desdibujándose a volutas en el aire. Se imaginó el humo y aspiró
despacio, profundamente, anticipando casi dolorosamente el placer.
Sabía que aquel veneno anaranjado acabaría con él. Ya no recordaba ni cuántas veces había sucumbido y cada vez era más frecuente la tentación. Sabía también que, al día siguiente, sus manos casi compulsivamente hojearían el periódico, sus ojos buscarían entre las noticias solo una, aquella donde palabras como “fortuito”, “provocado”, “víctimas”, saltaran como chispas desde el párrafo hasta su alma.
Dio un par de profundas
caladas más y dejó caer despacio el brazo, abrió los dedos que lo sujetaban y el
cigarro encendido cayó sobre la hojarasca. Mientras sus pisadas se vistieron de
urgencia camino del coche, no miró atrás.
#palabrascontraelfuego
#nomasfuego
