Once años ya y este echarte de menos en cada paso de la vida.
Si, después mucho tiempo, hago un bizcocho se me escapa un "¡Vaya! se me ha arrebatado", amasándose dentro de mí tus palabras con aquel aroma de tus ricos bizcochos. Si me perturba la indecisión de ir o no a algún sitio, me asalta tu voz animosa "¿Y por qué no vas a ir? Te pones guapa y andando que es gerundio". Si disfruto viendo como crecen los niños de la familia, siento ese pellizco del lamento y la ausencia definitiva: "Si pudiera verlos su abuela... Si pudiera."
Y así la vida.
Así me vas acompañando en cada paso.
Así otro afilado 15 de agosto que se cuela por una rendija del tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tus comentarios me enriquecen, anímate y déjame uno