"A la manera del Bosco" en la Fundación Juan March me encantó.
Es pequeñita, es una sala nada más y ahí ya, no veas, lo que quieras entretenerte. Puedes estar ahí demorándote tu buen rato porque es intensa. El aforo está controlado porque, claro, siendo tan poco espacio... Pero nada, esperas tu fila pacientemente y cuando salen unos van entrando otros, y así. Aunque yo te aconsejaría escoger un momento de poca afluencia porque si no vais a estar ahí un poquito apretados y a mí, al menos, no me gusta nada.
Se ha tratado de unir el universo que nos legó el Bosco de sus figuras fantásticas tan curiosas con la obra de algunos autores contemporáneos. Lo más antiguo son dos tablas del siglo XVI, el Cielo y el Infierno, pintadas por un discípulo o seguidor del Bosco, que pertenecían a un tríptico perdido sobre el Juicio Final. Pero luego ya enlazas con obras de artistas contemporáneos que traen también mundos fantásticos, personajes grotescos o adorables, según tu mirada, con crítica social... Y hay distintos tipos de obras porque puedes ver pintura, fotografía, escultura, vídeos... Abarca desde el siglo XVI hasta el XXI y es muy variada siendo tan pequeña. Me hipnotizan todos esos seres híbridos. Y ese Pinocho...
Delirio, surrealismo, millones de detalles. Es muy original.
Además volver a la Fundación Juan March siempre es agradable. Es un oasis cultural en pleno barrio de Salamanca. Y si hace buen día hasta puedes disfrutar de su jardín y su café, que yo no pude, porque hacía un aire frío justo el día que fui que se nos chafó el plan de estar allí bajo el solecito un buen rato. Pero no importa, mereció mucho la pena la visita.







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