Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

lunes, 18 de junio de 2012

"Donde se guardan los libros" de Jesús Marchamalo



Terminé de leer hace ya tiempo "Donde se guardan los libros" de Jesús Marchamalo. Pero por unas cosas y otras aún no me había dado tiempo a reseñarlo. Así que vamos a ello.

Éste es uno de esos libros que antes de leerlo ya sabía que a mí me iba a gustar. Porque me entretiene mucho la forma de contar de Jesús Marchamalo, su talante ameno e instructivo y porque cómo no me iba a gustar un libro que habla de bibliotecas, de autores y de libros.

"Donde se guardan los libros" es el resultado de las visitas que hizo Marchamalo a la casa de 20 autores que le enseñaban su biblioteca. He leído por ahí que decía que " No hubo que embaucar a nadie, incluso gente famosa por su privacidad se mostró dispuesta, había una voluntad expresa de hablar de libros". Al principio algunas de estas incursiones salieron a la luz publicadas en Abc y más tarde todas formaron parte de este libro editado por Siruela.

Javier Marías, Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez-Reverte, Jesús Ferrero, Clara Janés, Soledad Puértolas, Fernando Savater, Gustavo Martín Garzo, Luis Mateo Díez, Antonio Gamoneda... así hasta 20 autores comentaron sobre su biblioteca. 

Dando lugar a un libro donde nos podemos encontrar curiosidades como que:

-  Las estanterías de Javier Marías sirvieron a la publicidad durante años. Desvela Marchamalo que el fabricante se enamoró de la obra, una vez rebosante de libros, y la usó en revistas. Marías atesora unos 20.000 volúmenes, apilados por toda la casa. 

 - "Lloviendo, a hurtadillas, en dos viajes interminables, como un conspirador, bajó a la calle cargado de maletas y arrojó a un contenedor, libro a libro, sus tres años de carrera. Luego subió a casa, exhausto, se encerró y emprendió una nueva vida tras tomarse un Frenadol" (Enrique Vila-Matas).

- En la biblioteca de Soledad Puértolas su perra labradora Lura tiene responsabilidad en el orden, "antes que la inicial del autor, o la cronología, lo preside la altura de una labradora puesta en dos patas: de ahí para arriba es donde están los ejemplares comestibles".

-Una o dos veces al año, Luis Landero abandona en el banco de una plaza madrileña 50 o 60 libros. "Y siempre vuelve al rato, para ver cómo viandantes anónimos, convecinos, estudiantes, repartidores, jubilados ociosos se interesan por ellos, los hojean con curiosidad y se los acaban llevando", cuenta el periodista. Son ejemplares que previamente han vivido en "el corredor de la muerte", a la espera de que el escritor decida su destino final.
- Dos de los libros que sobrevivieron al ataque a la biblioteca de Sarajevo, arrasada durante la guerra, están en la casa de Arturo Pérez-Reverte:

"La noche del  25 de agosto de q992, la artillería del ejército serbobosnio que asediaba Sarajevo atacó con granadas incendarias la biblioteca. A pesar de los esfuerzos de los bomberos, que llegaron a combatir las llamas con cubos de agua, el fuergo se extendió por toda la primera planta del edificio. ... Dos de aquellos libros, de hojas chamuscadas y cubiertas ennegrecidas por el humo, con marcas de humedad, tierra y pisadas, están ahora sobre la mesa. Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) cubría para Televisión Española la guerra de los Balcanes, y esa noche de agosto fue testigo de cómo las llamas reducían la Biblioteca de Sarajevo a cenizas. Al día siguiente, mojados, inservibles, mezclados con cascotes y pedazos de madera, los recogió de un montón de escombros, junto con un trozo de estuco que también conserva..."

Os podeís hacer una idea de cómo es este libro. Es ameno, instructivo, curioso, si os gustan los libros, claro. Además está salpicado de fotos en blanco y negro de los autores y de las estanterías de todas esas bibliotecas que le mostraron: detalles de sus libros, de los adornos, de esos cachivaches que guardan como tesoros. 

Es un libro de lectura fácil y entretenida que te lo lees rápidamente. Y que cuando lo terminé pensé que habría que volverlo a leer cualquier día.

domingo, 17 de junio de 2012

Eduardo Galeano "Los hijos de los días"




Junio
16

Tengo algo que decirte


Oscar Liñeira fue otro de los miles de muchachos desaparecidos en Argentina. En lenguaje militar, fue trasladado.

Piero Di Monte, preso en el mismo cuartel, escuchó sus últimas palabras:

- Tengo algo que decirte. ¿Sabés una cosa? Yo nunca hice el amor. Y ahora me van a matar sin haber conocido eso.


Eduardo Galeano
Los hijos de los días




Ayer me vinieron a visitar y me regalaron este libro.

Viene con una dedicatoria a mi nombre escrita por Eduardo Galeano en la Feria del Libro.

Tiene una historia para cada día. Os copio la de ayer.

Los amigos especiales traen regalos especiales.

Gracias, gracias, gracias.

jueves, 14 de junio de 2012

¡Tres años de blog! y Cómo envolver un libro para regalar...





Había una vez un blog que se llamaba como yo y que cumplía ¡3 AÑOS!

Tres años de letras y palabras, de historias y libros.

Tres años de nombres curiosos y exposiciones, tres años de carteles y frases y lugares con olor a libro que visito y visitaré.

Tres años creciendo gracias a vuestro paso por aquí. Unas veces con paso silencioso y otras salpicando estas entradas de vuestros interesantes comentarios.

GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS a todos. A los que me decís que nos habéis visitado y a los que también estáis pero os da reparo o pereza decirlo.

Qué mejor regalo para un blog de literatura que un libro. Y qué mejor para un regalo que envolverlo. Os dejo con un vídeo curioso sobre cómo envolver libros. Está pensado para el día del libro, pero cualquier día es bueno para regalar libros ¿No?

Espero que os guste.

Feliz cumple Blog!!!

http://educacion.practicopedia.com/lengua-y-literatura/como-envolver-un-libro-para-regalar-en-el-dia-del-libro-16388




martes, 12 de junio de 2012

De firuletes, virgulillas y pedigüeñerías...



¿Que os parece el título de esta entrada? 

¿Mandeee?
¿Vosotros sabéis lo que es un "firulete"

¿Y una "virgulilla"

Seguro que sí, que muchos lo sabéis, pero yo no, yo no lo sabía, o si lo supe alguna vez se me había olvidado. Así que por si acaso vosotros tampoco y empeceis a pensar mal... vamos a hablar de estas dos palabras raritas, que no infrecuentes, porque anda que no hay veces al día que nos tropezamos con "firuletes" y "virgulillas", sobre todo los que nos dedicamos a leer y escribir...

Dice el diccionario de la Real Academia Española que firulete significa:
firulete.

(Del gall. port. *ferolete, por florete).

1. m. Am. Mer. Adorno superfluo y de mal gusto. U. m. en pl.



Pues con la definición no obtenemos mucho, pero si nos vamos a su etimología, la famosa página Etimologías de Chile que nunca nos decepciona nos dice:




La palabra firulete viene del gallego ferolete (pequeña flor), metátesis de ferolete, florete que viene siendo el diminutivo de flor. Se refiere a adornos.  

En términos de letras, se refiere a las tildes (á, é, í, ó, ú), puntos (i, j), diéresis (ü) y virgulilla (ñ) que colocamos en ciertas letras".



Ahí lo tenemos, los firuletes son las tildes, los puntos, la diéresis (¨) y esa rayita que colocamos encima de la n para decir "ñ", o lo que es lo mismo LA VIRGULILLA.


Según el DRAE, virgulilla es el "signo ortográfico de forma de coma, rasguillo o trazo; por ejemplo el apóstrofo, la cedilla, la tilde de la ñ, etc.". Aunque su uso más común se refiere al símbolo «~» que conforma la letra "ñ", posee una segunda acepción para referirse a "raya o línea corta y muy delgada". El origen del término es el diminutivo de vírgula [del latín virgŭla, diminutivo de virga, vara. Se refiere a una vara pequeña o a una raya o línea muy delgada en su segunda acepción].



También en Etimologías de Chile, y en otras páginas de etimologías que he consultado, nos explican que probablemente la virgulilla viene de que en castellano antiguo se escribía una pequeña n encima de algunas letras, sin que quedase muy claro si lo sobreescrito iba delante o detrás de la letra. Parece ser que la "ñ" vendría del grupo latino "nn", sin que esté muy claro cual de las dos "n" es la que quedó como virgulilla.





No me digais que no son curiosas las dos palabritas: Firulete y virgulilla.


Y como última curiosidad ¿Cuál es la palabra que tiene los cuatro firuletes?


La palabra pedigüeñería tiene los cuatro firuletes que un término puede tener en nuestro idioma: la virgulilla de la ñ, la diéresis sobre la ü, la tilde del acento y el punto sobre la i.

lunes, 11 de junio de 2012

"Amistad de juventud" Alice Munro




Tengo pendiente de reseñaros algunos libros que he leído, antes de "Dientes de Leche" que es el último libro que os comenté.

Pues bien, antes de él me leí "Amistad de juventud" de Alice Munro. 

Es una colección de diez cuentos que son pequeñas novelas, porque son cuentos largos.  Diez historias muy bien escritas donde se narra la cotidianeidad de algunas vidas sencillas, cómo las decisiones que se van tomando van perfilando éstas, desde que eran jóvenes hasta lo que han llegado a ser. 

Son historias entretenidas. Historias de personas que viven en pueblos, sobre el amor, sobre el tiempo, y esa necesidad de enfrentarse al  interior de cada uno, lo que eran en la infancia, lo que han llegado a ser. 

La mayoría de sus personajes son femeninos, mujeres que llevan su historia con pragmatismo. Mujeres que no se arrugan, que no se resignan, pero que van sobreviviendo a su existencia aparentemente sencilla. Porque ninguno de sus personajes en el fondo es simple o sencillo, sino complejo y profundo, personajes que rebuscan en el interior del mundo.

No son historias dulces, no, son realistas, escritas con una buena prosa, minuciosa, detallista. 

Lo que menos me gusta de estos relatos son los finales, quizá demasiado abiertos para mi gusto. 

Por lo demás se disfruta leyéndolos, porque sabes que está leyendo buena literatura. E incluso piensas una vez leído, que deberían releerlos, porque seguro que algo se te ha escapado.




"Estaba algo borracha para entonces, y pensó en decirle a Dudley Brown que quizá "estaba" haciendo felices a esas dos mujeres. ¿Qué querría decir con eso? Quizá que les estaba dando algo en qué centrarse. Un duro límite que quizá un día una podría atravesar en un hombre, un nudo en su mente que una podría deshacer, una tranquilidad que una podría sacudir o una ausencia que se le podría hacer lamentar..., esas cosas que harán que una preste atención, aunque crea que se ha enseñado a no hacerlo. ¿Podría decirse de eso que le hace a una feliz?
Entretanto, ¿Qué hace feliz a un hombre?
Tiene que ser algo totalmente distinto."
Pág. 125
Agárrame fuerte, no me sueltes


ALICE MUNRO
Escritora canadiense de cuentos que refleja el Canadá actual en sus relatos. Nació en Wingham (Ontario) y estudió en la Universidad de Western Ontario. Empezó a escribir cuentos a los 15 años y publicó el primero, Las dimensiones de una sombra (1950), en una revista de estudiantes. Se trasladó a Vancouver (Columbia Británica), y continuó escribiendo. Su primer libro de relatos, Danza de las sombras felices (1968), fue un éxito instantáneo y ganó el Governor General’s Literary Award, premio que volvió a conseguir con los libros ¿Quién te crees que eres? (1978) y El progreso del amor (1986). Su segundo libro de cuentos, Vidas de chicas y mujeres (1971), recibió el Canadian Bookseller Award. Volvió a Ontario y, después de publicar Algo que he intentado decirte (1974), fue nombrada escritora residente en la Universidad de Western Ontario. The New York Times calificó su libro de relatos Las lunas de Júpiter (1985) como uno de los mejores del año. Amistad de juventud (1990), La mendiga (1991), Secretos abiertos (1994) y El amor de una mujer generosa (1998) también fueron elogiados por la crítica. Como Margaret Atwood, observa el mundo con ojos feministas y realiza en sus obras un fresco de las actitudes y modos de enfrentar la vida de las mujeres.

sábado, 9 de junio de 2012

"El almacén de los libros olvidados" y "El asilo del libro"


Tengo muy buenos amigos. Lo sé. Y cuando están por ahí de vacaciones si ven algún letrero o algún nombre de una tienda, a cualquier frase que saben que me va a gustar, me la traen de recuerdo, para mi blog.

Marián me trajo hace ya tiempo "El almacén de los libros olvidados" una tienda de libros de segunda mano, cuyo nombre enseguida le gustó, y no me extraña, porque es de lo más literario, de lo más evocador. Aquí os dejo con este lugar que está en Santander y dónde habrá que ir algún día, desde luego.



Hace pocos días también me llegó otro regalo. Esta vez me lo envió mi amigo Jose. 

"El asilo del libro" es un nombre bien chulo ¿vardad? me encantó en cuánto lo descubrí en mi bandeja de correo. Qué oportuno y qué sugerente también para otra tienda de libros usados y grabados antiguos. Esta vez está en Valencia.

Y claro, pues también alguna vez que pase por allí, habrá que ir a conocer este asilo tan peculiar.

Bueno pues mi blog estaba en deuda con los dos, y por fin aquí las teneis, ocupando el lugar que se merecen. 

Mil gracias a los dos. Me han gustado mucho para las tres colecciones que vamos aquí formando: Lugares de libros que visitaré algún día, librerías del mundo y Los nombres de las tiendas.





viernes, 8 de junio de 2012

"Dientes de leche" Ignacio Martínez de Pisón



"Había muchas cosas que Raffaele no entendía del comportamiento de los españoles, tan semejantes a los italianos en algunos aspectos y tan distintos en otros. A veces les daba por insultarse de unas trincheras a otras. Casi siempre recurrían a rimas elementales. Desde la trinchera de enfrente alguien gritaba "¡fascistillas, os vamos a hacer papilla!", y en la suya se levantaba una voz que contestaba "¡marranos republicanos!". Y a eso seguían, en uno y otro lado, unas carcajadas demasiado ruidosas. En otras ocasiones, para desmoralizar al enemigo, se reunían dos o tras soldados y le cantaban canciones y los otros no tardaban en replicar. En una trincera cantaban A las barricadas o La internacional y en la otra el Cara al Sol o el himno de la Legión, y al cabo de un rato, acababan cantando entre todos algunas canción de la época en la que los españoles vivían juntos y en paz..."



Acabo de terminar de leer "Dientes de Leche" de Ignacio Martínez de Pisón y me ha gustado mucho.

Es muy agradable de leer, poco a poco te vas sumergiendo en la historia de la familia Cameronni y ya no quieres dejar de leer su historia. La novela empieza con el nieto acompañando al abuelo a un aquelarre fascista, aunque luego vuelve al principio y cuenta la historia de la familia Cameroni a lo largo de tres generaciones, desde que Raffaele, combatiente fascista, viene a luchar a la Guerra Civil para dejar de ser pobre en su Italia, y se queda porque se enamora de una jóven enfermera, cuya familia es de izquierdas. 
 
Los personajes están muy bien construídos, vas leyendo a medida que van creciendo los tres hijos de la familia: Rafael, Alberto y Paquito. Son personajes complejos, muy bien perfilados. Aunque parecen mucho más protagonistas las dos mujeres del libro: Isabelita, la madre, y Elisa, la mujer de Alberto. Ellas son las que van sosteniendo la línea argumental con paso firme.  

Es una historia que no puedes dejar de leer.

En esta novela están representandos: el antagonismo ideológico, la venganza, la piedad, la búsqueda de los orígenes, el amor, el paso del tiempo con los avatares de la vida y de la historia.

Muy bien estrucrurado, todos los capítulos tienen entidad en sí mismos y un final efectivo. Y la historia abarca desde la Guerra Civil hasta los años ochenta. Su desarrollo es líneal, pero con elipsis que logran que la historia vaya avanzando, de forma muy conseguida. Es una estructura aparentemente sencilla, pero muy compleja.

La ambientación está muy lograda también. Están narrados los acontecimientos sociales más relevantes y sus personajes son de marcado carácter político, pero todo es pura literatura, sin lucir tintes reinvindicativos.

Creo que este autor domina la narración de forma impecable, sabe hacer malabarismos con la estructura exhibiendo una forma de escribir sencilla pero con una maquinaria muy completa en la estructura sobre la que va como dibujando la historia. 

Me ha gustado mucho, es una historia de nuestro país, con algo de nostalgia, pero de esas que se quedan en la memoria porque se te hace entrañable.

 "Alberto esperaba en el salón, instalando el trípode y los focos y haciendo mediciones con el fotómetro, y mientras tanto la tía Milagros se encerraba a arreglarse en el dormitorio. Así lo exigía el ritual. Para cada sesión fotográfica debía ponerse ropa distintas, y a ella le hacía gracia volver a ponerse algunos de los muchos vestidos que a lo largo de las décadas se habían ido acumulando en su ropero. Los primeros retratos se los había hecho con piezas de su vestuario más reciente. Solo cuánto éste se hubo agotado, recurrió a las prendas pasadas de moda, primero a las de los últimos años y después a las más antiguas, remontándose por tanto en el tiempo recorriendo a la inversa las pequeñas efemérides de la historia familiar; éste me lo puse cuando el entierro de Isabelita, éste para el bautizo de Paquito... El contraste  era curioso  y (¿Por qué no decirlo?) desasosegante: mientras la tía Milagros envejecía despacio, su ropa rejuvenecía a toda velocidad, y las dos sesiones que mediaban entre una sesión fotográfica y la siguiente podían suponer un retroceso de varios años en su vestimenta."