Tiras una piedra y se hace un círculo a su alrededor en el que cabe una novela que comienza con una historia pequeña y cotidiana, de pocos personajes; pero a ese primer círculo le va a rodear otro círculo y a ese otro y otro, porque cuando tiras una piedra van creciendo los círculos concéntricos en torno a ella, porque así también va creciendo nuestra pequeña historia abarcando más y más personajes, subtramas, historias, alrededor de aquel pequeño germen inicial.
"Cambiar el agua de las flores" de Valerie Perrin. Qué pena me ha dado dejar esta historia atrás. Me ha encantado esta novela de una autora francesa que no había leído nunca, y a la que ahora no voy a tener más remedio que investigar para leer más novelas suyas. Un descubrimiento.
Su protagonista es Violette, una cuidadora de un cementerio, de ahí las flores y el agua del título. Un personaje precioso, a quién la autora ha inventado una vida con muchas dificultades, muchas pérdidas, pero una fortaleza y una luz increíble.
Lo que más me ha gustado es como está escrita esta novela, la atmosfera que crea, el universo que inventa, esa forma de narrar tan serena. Ya os decía, que cuando comienza parece una historia pequeña, doméstica, pero va creciendo y creciendo incorporando a otros personajes cada uno con su trama, para terminar todos interconectados. Se estructura en pequeños capítulos precedidos por una frase que bien podría ser un epitafio, un aforismo o una reflexión. El estilo es sencillo, delicado, pausado lleno de detalles.
Ambientada en Francia, en la Borgoña, en un cementerio, y antes en una estación de tren, lugares donde trabaja la protagonista. Temporalmente, no está escrita de forma lineal, sino que va dando saltos, adelante y atrás, incorporando datos, detalles de la vida de cada personaje, aclarando el presente. Es muy ágil el estilo.
Aborda muchos temas: la maternidad, el amor, la memoria, la culpa... el duelo y la esperanza.
Los personajes están muy bien definidos, les ocurre como a la trama principal que van creciendo, y creciendo, y terminan siendo mucho más complejos de lo que parecían en un principio. Violette, Sasha, Philippe, Julien... Buf, les voy a echar de menos.
