"Al verla, recordé cuando se le empezaron a poner blancos los pelillos de ahí abajo. Tanto entrar en ella y, sin embargo, tardé mucho en darme cuenta. Nunca había pensado que las canas llegaran también al sexo. Sencillamente, no se me había ocurrido. Primera fue la sorpresa. Mirarla fue mirarme y entender que el tiempo pasaba por mi cuerpo. Después vino una risilla incontenible porque las ganas seguían ahí, apretándonos el uno contra la otra. Encarna, en muchas ocasiones, soltaba lo que me rondaba por la cabeza antes de que yo mismo me diera cuenta de qué estaba pensando. Nos estamos haciendo mayores, Marcelino, qué bien seguir teniendo ganas de follar, dijo en aquella ocasión. Amén, contesté yo."
Termino "Marcelino" de Bibiana Collado Cabrera con pena infinita de que no tenga más páginas y con la convicción absoluta en que no voy a parar de recomendarlo, con el riesgo que supone eso... Pero me ha encantado desde la primera frase. Me acordaba de cuando yo era jovencita y le pedía a mi madre que me comprara otro libro que ya se me había terminado. Y ella, viuda, con una pensión bien menuda y cuatro adolescentes en casa, lectores todos, me decía: "Hija, estíralos, estíralos porque yo no gano para comprar tanto libro." Y yo quejándome: ¡Pero mamá como voy a estirar un libro, cuando ya lo he leído, lo he leído!. Y resulta que leyendo "Marcelino" me acordaba de aquello porque ¡anda que no he estirado yo esta novela de Marcelino! Creo que todas sus páginas me las he leído un par de veces, por lo menos, y siempre con una sonrisa, ahora juguetona, ahora triste, siempre tierna, queriendo atrapar las palabras, queriendo saborear despacio esa forma de contar tan sentida, tan de verdad, que tiene el personaje. Queriendo acariciar, sobre todo, la hermosa literatura de esas frases.
Contado en primera persona, Marcelino es el narrador. Marcelino es un hombre mayor, de pueblo, que vive en la dura posguerra, y nos va contando su vida entera sin tapujos, con toda la sinceridad y honestidad del mundo. Marcelino te habla de sentimientos como te habla del sexo, sin ningún pudor ni disfraz. Lo que es, es. Es tan de verdad este personaje... Está tan bien perfilado en sus cualidades, sus debilidades, sus pocas palabras, en sus deseos, sus amores. Su lenguaje es tan rural, tan de la tierra, que no hay doblez en ni una sola de sus palabras. Es entrañable.
Y el resto de los personajes: Su Encarna, su mujer. Marta su casi nieta. Ángeles y Dolores, la pareja que forma la mejor amiga y prima de Marcelino. Manuela su hija. Mujeres valientes, fuertes, discretas. Muy bien perfiladas también. También están los hermanos de Marcelino, tan diferentes y tan buenas personas como él.
El estilo de ese narrador en primera persona es tan directo como poético, tan desnudo de florituras como rico en imágenes, en términos, en lo que te cuenta. Lo cuenta todo tan bonito... Celebrando la vida. Porque aquí celebran matanzas, bodas, nacimientos, y en el fondo están todo el rato celebrando eso, la vida.
Hay sexo, como os decía, mucho, sin ninguna obscenidad, pero contado tal cual, transparente, salpicando, incluso. Hay amor conyugal, amor de amistad, amor a la familia... Tanta ternura...
Es una novela de ciento y pico páginas con 50 más 1 capítulos muy cortos, que comienzan en el ahora, el capítulo 50 y que van a ir descontándose como la vida. Y por eso cuentan desde la casi infancia hasta el momento que arranca la narración, cuando Marcelino ya está solo y piensa que no le queda demasiado tiempo, ya es muy mayor. Una autobiografía llena de anécdotas, descripciones ricas y detalladas, episodios tan visualmente contados que parece que estas ahí.
Cómo me ha gustado esta novela. Ya estoy buscando la primera de esta autora que tiene, además, varios poemarios. Un descubrimiento precioso.
"Mi madre andaba faenando de un lado a otro. Parecía que no estaba escuchando. Sin embargo, cuando aquellas mujeres se fueron cada una a su casa, me metió de una brazada en la cocina y bajito me dijo que las mozas y las casadas echan sangre una vez al mes, ni las niñas ni las viejas, solo las que tienen edad para dormir con un hombre. esa sangre es la responsable de que puedan tener familia. Si una hembra no sangra, no puede ser madre. Y punto."
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