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viernes, 19 de febrero de 2021

"Ganarse la vida" de David Trueba. Reseña Literaria

 

 

"A mi madre se le daban bien las plantas. No les hablaba ni hacía con ellas nada especial. Era un cariño delicado y discreto con el que arrancaba las hojas muertas, repartía los nuevos esquejes y giraba los tiestos para orientar hacia el sol la cara que se estaba quedando más triste. Los geranios floridos de mi madre en las cuatro ventanas que daban a la calle del barrio de Estrecho en el que vivíamos atraían la mirada desde lejos. Algunas mañanas era mi padre el que se empeñaba en regar las macetas con una garrafa de agua. Solía causar destrozos a su paso. Al regar los geranios de nuestro cuarto, mojaba los apuntes de mi hermano Jesús sobre la mesa, sus notas de clase y sus estrategias para el equipo de baloncesto que entrenaba. Muchas mañanas yo amanecía con los gritos de mi hermano cuando le recriminaba a mi padre que mojara sus papeles un día sí y otro también.

La misma buena mano que tuvo mi madre con las plantas la tuvo con sus hijos. (...)"

Este libro me lo he leído en un suspiro.

Cierto es que no tiene demasiadas páginas, pero las que tiene son tan entrañables que te metes en la historia que nos cuenta y no dejas de leer.

Y la historia que nos cuenta es la del escritor y director de cine David Trueba. El pequeño de los Trueba, sí. Y lo que pretende contarnos y lo consigue muy bien, es dónde está el origen de su vocación de escritor. 

"Yo era el pequeño y me llevaba con mi hermano mayor, Juanjo, los mismos años que mi madre con él, dieciocho. A su vez, mi padre, que cuando yo nací tenía cincuenta y tres años, le sacaba casi otros dieciséis a mi madre. En el pasillo de mi casa, en un día normal, nos cruzábamos cuatro generaciones de españoles. Desde mi padre, nacido en 1916, hasta el hijo más pequeño, nacido a finales de 1969. "

El estilo de escritura se caracteriza por la naturalidad, la historia va fluyendo entre recuerdos y apreciaciones de su vida doméstica. En ese piso del barrio de Estrecho de Madrid, donde él era el más pequeño de los ocho hermanos discurría la vida de una familia de los años 70, una familia religiosa donde la madre tenía una casa de huéspedes y el padre era vendedor. 

Y David Trueba lo va contando con un lenguaje sencillo, con anécdotas, de forma tan evocadora que consigue transmitirte su historia con cercanía, haciendo que compartas mucho de aquello, no solo porque viviste años parecidos, sino porque lo narra de una forma muy universal.

El autor escribe esta especie de memorias cuando se cumplen 25 años de la publicación de su primera novela "Abierto toda la noche".

“Durante aquellos años en que no acudí al colegio, pasaba las mañanas con mi madre. Escuchábamos la radio, ya que la tele no empezaba hasta las dos de la tarde. Dibujaba y le ayudaba a elegir lentejas, porque eran compradas a granel y contenían una enorme proporción de piedras. También le echaba una mano con los postres, y así podía rebañar la crema pastelera con los dedos. Doblábamos juntos las sábanas lavadas, tendíamos la ropa en las ventanas traseras y observaba a mi madre dar cera al suelo de terrazo que siempre soñó sin éxito cambiar por uno de madera o parqué”.

 Yo me había leído tres novelas de David Trueba, la primera que ya hemos nombrado, la segunda "Cuatro amigos" y "Saber perder". De éstas que enumero, la primera y la última me gustaron mucho. "Saber perder" que es su tercera novela y obtuvo ese año el Premio Nacional de la Crítica me pareció muy bien escrita. Pero la verdad es que ésta última, con ser tan breve, no se le queda atrás.

Es una narración muchas veces conmovedora, sobre todo cuando habla de su madre. Después va intercalando episodios de su crecimiento, sus gustos, sus primeras lecturas y películas, sus aventuras... 

No se puede contar mucho más, hay que leer esta pequeña obra especial. Disfrutarla, saborearla, y dejar que su gustillo te quede rondando dentro.

Porque en definitiva nos habla de celebrar, celebrar el regalo de la vida. 

Nos habla de honrarla y estar a su altura.



David Trueba (Madrid, 1969) estudió Periodismo y pronto comenzó a trabajar en prensa, radio, cine y televisión. Su primera película como director fue La buena vida, a la que siguieron Obra maestra, Soldados de Salamina, Bienvenido a casa, premio al Mejor Director en el Festival de Málaga, el documental sobre Fernando Fernán-Gómez La silla de Fernando, Madrid, 1987, Vivir es fácil con los ojos cerrados y Casi 40. Sus artículos de prensa en diferentes medios se han recogido en diversas antologías. Sus novelas son: Abierto toda la noche, Cuatro amigos, Saber perder, Blitz y Tierra de campos.

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