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miércoles, 2 de abril de 2025

"Asesinato en la Casa Rosa" de Arantza Portabales. Reseña Literaria

 



Me sigo poniendo al día con las reseñas literarias, y le toca el turno a "Asesinato en la casa rosa" de Arantza Portabales. Novela negra contemporánea "de casa" de la que merece la pena. 

Yo suelo leer solo por las noches, pero sin faltar ni una, claro. Pero me ha gustado mucho este libro, me ha enganchado tanto que estaba deseando llegar al metro y sentarme para poder ir avanzando durante el día. Ya me había ocurrido con otros libros de la autora. 

El argumento es el que podéis encontrar en cualquier reseña del libro: "La inspectora Iria Santaclara ha abandonado el servicio activo para cuidar de Ángel, su marido, convaleciente tras sufrir un ictus, cuando recibe la misteriosa llamada de Ulises Villamor, una de las fortunas más importantes del país y dueño de un imperio vinculado al ámbito sanitario. El empresario le pide que se traslade a su mansión de Loeiro, en la que vive con sus hijos y nietos, para tratar de investigar de manera extraoficial la muerte de su mujer, pues sospecha que esta fue asesinada hace cuatro años por un miembro de su propia familia."

Está estructurado en capítulos cortos en los que siempre encontramos un punto de giro en la historia que te la desbarata. Nuevo cebo cada pocas páginas, y tú pues nada a picar y seguir leyendo. A mí me ha resultado muy entretenido, la intriga está bien dosificada. 

La pareja de investigadores son Iria Santaclara que está de baja cuidando a su marido, como ya hemos dicho, pero investiga. Y cuando ya va un poco adelantada la historia se le unirá su antiguo jefe. Forman un buen tandem. Los demás personajes son los miembros de la familia y allegados, personajes que tienen mucha historia detrás, claro. Son personajes mucho más profundos de lo que parece a primera vista. Tienen muchos matices, pero son creíbles. Muy bueno el personaje de "la Gestapo", una antigua maestra que no tiene ningún empacho en confesar que fisga todo lo que puede y más. 

Ambientada en el norte de España en el año 2024, la historia va y viene gracias a la madre de la familia que muere en el año de la pandemia, con lo cual la acción oscila entre los dos años y ese cambio temporal imprime también más ritmo a la narración. 

Si apetece leer novela negra escrita aquí, las novelas de esta autora, en general, me parecen muy recomendables y ésta desde luego no ha hecho más que reafirmarme en mi opinión. 


domingo, 30 de marzo de 2025

"Brillantes y olvidadas. Las mujeres del 27" de Giselfust. Reseña literaria

 



Hace dos libros, si medimos la vida en lecturas, terminé "Brillantes y olvidadas. Las mujeres del 27" de Giselfust y lo disfruté mucho. Pero ya estaba retrasándome en su reseña.

Se trata de un libro ilustrado de solo 144 páginas que te lees volando y que me pasó mi amiga Julia ("Éste es de los tuyos, he pensado que te gustaría"), y tenía toda la razón me ha gustado mucho.

Giselfust es, en realidad, el seudónimo de Gisela Navarro, la autora e ilustradora de este viaje por las primeras décadas del siglo XX, donde a través de la voz de la pintora Maruja Mallo vamos a recordar desde otro punto de vista esa época y sobre todo a sus contemporáneas. 

En este libro ilustrado la protagonista es la pintora. Ella misma, como narradora, nos va a relatar su apasionante vida desde sus comienzos en el norte de España, la llegada a Madrid con su familia (vivía en la calle Manuel Cortina, que me ha hecho mucha gracia porque en ella he trabajado yo los últimos años), su paso por la Academia de Bellas Artes de San Fernando, donde coincidiría con Dalí y los intelectuales importantes de la época. Sus amigos y sus amores. La guerra, el exilio, la vuelta a España en los años ochenta... 

Yo creo que todos conocéis a Maruja Mallo, pintora de "Las Sinsombrero". Tan extravagante en sus últimos años, pero tan lúcida. La memoria viviente de aquel tiempo, por ella supimos de la anécdota que les ha valido el sobrenombre, cuando cruzaron la calle sin el sombrero Dalí, Lorca, Margarita Manso y ella y les llamaron la atención por el atrevimiento pues era todo un atentado a las buenas formas. Gracias a ella hemos podido saber mucho más de aquel tiempo y sobre todo de sus protagonistas femeninas. Merece mucho la pena leer este libro para ahondar en su vida y la de los que la rodearon. 

En conjunto este bonito libro ilustrado es otra forma de reivindicar a las talentosas mujeres de la Generación del 27, tan brillantes y, sin embargo, tan olvidadas como bien dice el título. 

Es un libro chulo, donde encontramos biografía, literatura, historia e ilustración. Además aquí la autora nos ha dejado también extractos de poemas. Últimamente estoy leyendo más libros ilustrados, intercalándolos entre otras lecturas, tienen el disfrute añadido de sus imágenes, que enriquecen mucho la lectura y son un placer para la vista. 



sábado, 29 de marzo de 2025

Danza contemporánea en los Teatros del Canal: Sharon Eyal y su compañía

 



Decimos siempre en mi tertulia que los poemas no hay que entenderlos, que te llega su belleza, su sonoridad, te transmite unas sensaciones, te conmueve... O no te llega. 

Creo que con la danza contemporánea ocurre un poco lo mismo. 

Aunque tengo que confesar que como yo tengo alma de cuentista, lo primero que hago, casi sin pensar, es buscarles su historia. A veces se la encuentro, a los poemas y a la danza contemporánea, pero hay veces que me cuesta más y tengo que decirme: "Que no Rocío, que no, cambia el chip, que lo único que tienes que hacer es dejarte llevar por las sensaciones que te provoca".

Ayer fuimos a ver un espectáculo de danza contemporánea. Y subrayo espectáculo, porque lo era en el mejor sentido de la palabra. La compañía de Sharon Eyal con su coreografía "Into the Hairy" (¿En lo peludo?) nos tuvo ensimismados casi una hora pendientes de la sincronización perfecta de aquellos siete bailarines al ritmo de una música que sonaba a tribal y a génesis. 

Me hipnotizaron con el perfecto engranaje de sus preciosos cuerpos moviéndose al unísono, unas veces como si fueran solo uno y otras como si todos formaran otra cosa, a veces una máquina con sus mecanismos precisos, a veces un extraño animal mitológico, y en la mayoría de las escenas, os confieso que no sé el qué. Era un todo sinuoso, muy sinuoso, pero de un virtuosismo impecable. Las manos aleteaban expresivas, los cuerpos se acomodaban como fichas de un puzzle, y unos seres expresivos que se movían de puntillas, como si tuvieran patas, habitaban gráciles en un planeta oscuro, metálico, lejano y profundo.

La danza contemporánea, a veces, es difícil de explicar, como ocurre con algunos poemas. Es críptica, pero te subyuga, te suscita incógnitas, mientras los "bravos" comienzan a sonar y el público de aquella gran sala roja comienza a levantarse para aplaudir entusiasmados. 

En la última escena ¿No os parecía una mantis encerrando al macho? Mis chicas me miraron con otras preguntas dibujadas en sus ojos: "¿Una mantis? ¿Qué mantis?" Y los chicos ni sabían ni contestaban porque, buscando aparcamiento, llegaron diez minutos más tarde y no les dejaron ni pasar. 

Hay días que todo se alborota, días que quizá todos acabamos también danzando "conte", como dice mi Marina.





sábado, 22 de marzo de 2025

Madrid este marzo

 



En marzo el Manzanares ya no es el domesticado río al que estábamos acostumbrados los madrileños. Ha crecido y se ha revuelto quejoso mientras los pavos reales del Palacio también Real chillan desatados, no sabemos si por esta lluvia que nos tiene aburridos, por marcar territorio o por lucirse frente a esas pavas que se suben a los mismos árboles que él a cuchichear y dejarse mimar. 

En marzo hemos tenido el día de la Felicidad, el de la Meteorología, el del agua y la poesía. En Marzo por celebrar hasta llegó la primavera, aunque por aquí nadie se ha dado cuenta, bastante teníamos con mirar el cielo, mirar al río, mirar a las baldosas sueltas y las traicioneras hojas que nos hacen casi resbalar tantas mañanas. 

Ahora que lo pienso quizá sea eso, quizá el pavo real esté gritando a Noé para que no le deje en tierra. ¿Cómo no me di cuenta?

Dios de la lluvia dile al bueno de Noé que tenéis que hablar... Id juntitos a un rincón discreto y lejano a hablar de vuestras cosas y dejadnos un poquito de bonanza que se nos está enguachinando hasta el ánimo. ¿No lo veis? Si hasta el pavo llora lastimero.









jueves, 20 de marzo de 2025

"Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración" de María de la O Lejárraga (María Martinez Sierra). Reseña literaria

 


“En este libro, sin continuidad rigurosa ni pretensión autobiográfica, quiero consignar el recuerdo de unas cuantas horas, que acaso alguien pueda leer con interés, no por ser parte de mi vida…sino porque esta vida mía anda mezclada con otras de los que han hecho más o menos ruido en el mundo de la literatura, de la música, del arte dramático y, hablando en términos más generales, de la inteligencia española desde 1898 a 1947.


Terminé de leer "Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración" de María de la O Lejárraga. 

Me arrastran más las novelas, me embaucan, me secuestran, casi. Pero tengo también que hacer huecos para leerme libros de biografías o ensayos sobre algunos temas con los que puedo aprender más. Me entraron ganas de leer este libro, del que ya había oído hablar en alguna que otra ocasión, después de ir a la exposición de esta escritora en la Biblioteca Nacional. 

Reconozco que siempre me había causado curiosidad, bueno no sé si ésta es la mejor palabra, o quizá sea inquietud, lo de que sus libros, los de su marido y ella, se firmaran con el nombre solo de él: Gregorio Martínez Sierra. Cuando todos los rumores dicen que en realidad los escribió ella sola. 

Y, tras leerlo, puedo decir que claramente en este libro de memorias no lo dice pero, vamos, da toda la impresión de que ahí la que escribía las obras de teatro era ella. Él se ocupaba mucho más de esperar a que ella se las enviara terminadas para montarlas, ocuparse de gestionar los teatros donde se iban a representar y demás asuntos de su puesta en escena. Pero lo que se dice escribir, escribir... no parece que él escribiera mucho. Y cuando estrenaban y había éxito, él estaba abajo codeándose con unos y con otros, actores y público, recibiendo honores y ella viéndolo todo desde un palco alejado. Pero también es cierto que, según sus memorias, porque ella lo quería así, porque no era de jolgorios, ni tumultos. 

María Martínez Sierra, o María de la O Lejárraga que era como se llamaba antes de casarse, escribió dos libros de Memorias cuando él murió (años antes él se había ido con una actriz) ya con su propio nombre de María, para ganar algo más de dinero con ellos y poder reclamar sus derechos de autor.   

En éste segundo libro que nos ocupa, que en un principio se iba a titular "Horas serenas", no quería hablar de política ni de religión para no tener problemas con la censura. Solo quería hablar de la vida literaria con su marido, es decir, de sus horas serenas. Pero aún así, tampoco la censura le dejó publicarlo en España, y tuvo que hacerlo finalmente en el 1953 en México. "Horas serenas porque son las únicas que quiero recordar" dice al comenzar el libro que finalmente se tituló "Gregorio y yo. Medio siglo de colaboración".

A mí el prólogo me ha parecido bastante largo, la verdad. Pero cuando ya ha empezado en sí el libro de Memorias, lo cierto es que lo disfrutaba porque era pura literatura, escribía muy bien esta autora. No me extraña que tuviera tantos libros, sobre una centena. Es un lenguaje rico, algunas de sus palabras ni las conocía, con muchas imágenes, muy visual. Da gusto leerlo. 

Por otra parte, te lleva volando hasta la intelectualidad que la rodeaba y con quienes se relacionaban de forma estrecha. Gracias a sus palabras da la impresión de que los conoces mejor. Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Los hermanos Quintero, Santiago Rusiñol, o Galdós de quién os copio un fragmento... 

"Le visitamos varias veces. Decíase que había elegido tal emplazamiento para estar cerca de su gran amigo don José María Pereda, autor de esa joya de la literatura española, Sotileza,  y de tantas otras novelas admirables…De una  de sus visitas a la casa de Santander guardo un suave recuerdo. Ya estaba casi ciego [+ 1920], pero quiso, con graciosa cortesía, salir a despedirnos y, en el jardín, buscando a tientas una mata de hierbaluisa, cortó para mí un inmenso ramo de fragantes hojas. Largos años las he conservado hasta que se convirtieron en polvo”.

También, claro, tuvo muchísima relación con algunos músicos con los que trabajaron: Manuel de Falla, Usandizaga, Turina... Da gusto leer los párrafos en los que habla de todos éstos artistas, cómo los describe, se palpa la cercanía con todos ellos. 

Fue una mujer muy viajera, teniendo en cuenta que estamos a principios del siglo XX, y hay muchos fragmentos que parecen verdaderos cuadernos de viajes. Habla de muchas ciudades, de París, Bélgica, Berlín, de Florencia, de Milán... Era nómada, pero iba escribiendo por todas partes mientras visitaba y vivía los lugares. 

“Siempre me gustó Berlín en verano…Antes de 1914, y a pesar de los gastos de tren, resultaba el veraneo más barato que yendo a El Escorial o Cercedilla…La tierra alemana me es simpatiquísima… En la Selva Negra he pasado semanas de soledad inolvidables…, huella profunda han dejado en mi espíritu mis vagabundeos por Heidelberg, Francfort, Hamburgo; mi estancia en la casa de un guarda forestal en los Vosgos…"


Esta riojana, nacida en el año 1874, se consideraba de la Generación del 98, la generación de los escritores de los últimos años del siglo XIX. 

Maestra de primera enseñanza desde el año 1895, en alguna ocasión dijo que comenzó a escribir con el nombre de su marido para que sobre ella, siendo maestra y desempeñando un cargo público, no cayera la dudosa fama de ser una mujer literata... 

Fue una mujer muy culta, adelantada a su tiempo, con muchos deseos por aprender y escribir. Una mujer que hizo mucho por las letras y el teatro español. 

Sus obras no solo se estrenaron en varios de nuestros más importantes teatros: el Eslava, el Lara de Madrid, el Novedades de Barcelona, sino que saltaron a Londres e incluso Nueva York. 

Es una pena que no se la diera el lugar que merecía y que aún hoy muchos no sepan de su existencia. 







“Gregorio Martínez Sierra jamás escribió nada que circulase con su nombre. Ya fuese novela, ensayo, poesía o teatro. Eso es algo que Juan Ramón Jiménez. Ramón Pérez de Ayala y yo sabemos muy bien. Eso es algo que Usandizaga sabía muy bien; sabía que el libreto de Las golondrinas era de María. Turina sabía que el libreto de Margot era de María. Falla sabía que las directrices para los ballets de El sombrero de tres picos y El amor brujo eran de María. Eso es algo que Marquina sabía muy bien; El pavo real fue escrito por María y puesto en verso por Eduardo. Arniches lo sabía: los dos actos de La chica del gato eran de María, etc. Pero quienes mejor lo sabían eran los actores, que siempre estaban nerviosos cuando salían de Madrid y en especial cuando viajaban por América: “El tercer acto que tiene que enviar doña María no ha llegado todavía y tendremos que suspender los ensayos”.

Pedro González Blanco, crítico y escritor.




domingo, 16 de marzo de 2025

"1924. Otros surrealismos" - Exposición en la Fundación Mapfre de Madrid

 



En mi tertulia, cuando aún éramos taller de creación literaria, alguna vez disfrutamos de ese famoso juego surrealista de los "cadáveres exquisitos". Se trataba de escribir en un papel una frase al azar. Y cuando te llegaba el papel ya con algo escrito que tenías que tapar, y sin ver lo ya escrito por el anterior, apuntabas tu frase y pasabas la hoja al siguiente. Al final se leía seguido el texto entero formado por las frases escritas por todos y era muy curioso lo que podía salir de tantas imaginaciones y caligrafías. La obra final era el resultado de ir sumando contribuciones improvisadas de todos los que estaban en la mesa. Una obra surrealista.

Pues ese juego nos llegó del movimiento surrealista, del que ahora podemos ver una exposición en la Fundación Mapfre de Madrid, y que estará hasta mayo. 

Se titula "1924. Otros surrealismos", donde con la excusa de que ha hecho cien años de la publicación del "Primer manifiesto del surrealismo" de André Breton se pretende ver la repercusión que tuvo en España dicho movimiento, también en las mujeres del grupo. 

Es un gusto volver a los cuadros de Rosario Varó, de Ángeles Santos, de Delhy Tejero, Leonora Carrington, Maruja Mallo... Me parecen muy interesantes. Su pasión por lo improvisado, por los sueños, por el inconsciente y el deseo, la búsqueda de la piedra filosofal, las ciudades, el Cosmos... Sus grandes temas están recogidos en las distintas secciones y en estos cuadros tan imaginativos.

















viernes, 14 de marzo de 2025

Pasear con "pa" de pájaro

 



Pasear Madrid, temprano, es un regalo para los sentidos. 

Sentir el viento en la cara y, bajo los pies, las aceras casi vacías, despejadas. 

Caminar deprisa pero tan en silencio que ni los pájaros se inquieten cuando pasas por su lado. Pidiéndoles casi permiso por invadir su hora y su paz.


Pasear. 

Sentir como los alborotados pensamientos van posándose despacio dentro de la cabeza, livianas hojas, frágiles plumas, notas de música que, al fin, encuentran su melodía. 

Pasear. Pensar en ti. Encontrarle a todo un sentido. 

Con esa "pa" de pájaro, de paciencia, de pausa y paz.

Pasear.