miércoles, 15 de julio de 2015

La Canícula o el "Ay madre qué calores"



Una compañera mía me ha hecho llegar un artículo del periódico El País sobre la canícula. Cómo sabe cuánto me gustan éstas cosas...

Con los calores que estamos pasando me parecía muy oportuno dedicar una de las entradas a esta palabra. 

Buscamos en el diccionario de la Real Academia Española su significado:

canícula.
(Del lat. canicŭla).
1. f. Período del año en que es más fuerte el calor.
2. f. Astr. Tiempo del nacimiento helíaco de Sirio, que antiguamente coincidía con la época más calurosa del año, pero que hoy no se verifica hasta fines de agosto.

Efectivamente normalmente, en el lenguaje coloquial, solemos decir que ha llegado la canícula cuando hace más calor. 

Y tiene su razón de ser que digamos eso. Canícula es una palabra que proviene de la Astronomía. 

Canícula etimológicamente viene del latín de can canis. Canícula es un diminutivo que procedería de "canis" . CANIS (perro) + CULA (sufijo diminutivo femenino), es decir, “perrita”.

 Con esta denominación nos estamos refiriendo al nombre de la estrella más brillante de la Constelación Can Maior, la estrella Sirio (La Abrasadora). Esta estrella es la más brillante del cielo en el hemisferio Norte, de ahí que fuera muy observada. Y en esas observaciones comprobaron los antiguos egipcios, y después los romanos, que hay un día al año en que Sirio sale por el horizonte en el punto exacto en el que luego lo hará el sol. Antiguamente también la época más calurosa del año coincidía con esa "coincidencia", valga la redundancia, entre el sol y Sirio. Que era aproximadamente entre mediados, tirando hacia el 20, de julio y mediados de agosto. De ahí que se llame "La canícula" a los días en que hace más calor.

Aunque, del mismo modo, los antiguos que lo observaban cada año, vieron que transcurrían 365 días de una vez a la otra que existía esa coincidencia. Y así establecieron el año solar. Pero también observaron que había un ligero desplazamiento, por eso cada cuatro años los días no eran 1460, sino 1461, se corría un día más. Por eso mismo los días de más calor, astronómicamente hablando, también han ido retrasándose.

 Bueno, no sé si me he explicado muy bien, espero que más o menos sí, porque de astrónoma yo tengo poco. Pero lo que me gustaría que os quedara más claro: Procede de la astronomía esa expresión de llamar a los días de más calor "La canícula", o seguramente también éste sea el origen de cuando decimos que cuando hace calor "tengamos un día perro".




Fuentes:

http://elpais.com/elpais/2014/07/15/actualidad/1405377061_492951.html?id_externo_rsoc=FB_CM
http://etimologias.dechile.net/?cani.cula
http://www.muyinteresante.es/cultura/arte-cultura/articulo/ipor-que-se-llama-canicula-a-la-temporada-de-verano-mas-calurosa

martes, 14 de julio de 2015

"La vida privada de los árboles" de Alejandro Zambra



En este fin de semana pasado me he leído una novela de la había oído hablar "La vida privada de los árboles" de Alejandro Zambra.

Son 117 páginas, creo, así que enseguida me la he leído, aunque no ha terminado de engacharme. Aunque el título me atraía mucho, me parece muy sugerente y además, el principio me había gustado mucho, invitaba a seguir leyendo:

"Julián distrae a la niña con "La vida privada de los árboles", una serie de historias que ha inventado para hacerla dormir. Los protagonistas son un álamo y un baobab que durante la noche, cuando nadie los ve, conversan sobre fotosíntexis, sobre ardillas, o sobre las numerosas ventajas de ser árboles y no personas o animales o, como ellos dicen, estúpidos pedazos de cemento.

Daniela no es su hija, pero a él le cuesta no pensarla como una hija. hace tres años que Julián llegó a la familia..."

Es un buen principio, yo creo. Me gustó mucho. 

Esta novela, antes de comenzarla, yo quería leermela porque había escuchado hablar de ella como interesante desde el punto de vista del escritor. Y es cierto que me ha gustado la prosa de este autor, una prosa rica en recursos literarios y en algunos momentos hasta lírica. También es verdad que me ha parecido interesante cómo ha escrito la novela, pero como lectora no ha terminado de engacharme de esa forma que tienen algunas novelas que no las puedes soltar...

Pero primero os cuento el argumento: Se desarrolla la novela en una sola noche. La noche en la que el protagonista después de acostar a su hijastra de ocho años nos va contando sus vivencias, sus recuerdos, sus miedos... Va desgranando un mosaico de contenidos que va formando la novela mientras el protagonista va haciendo conjeturas de por qué no llega su mujer de su clase pintura, de qué le habrá ocurrido...

Los personajes están bien perfilados. Está Julián, el protagonista, que está casado con Verónica, una jóven que ya tenía una hija Daniela. Julián es profesor de Literatura de lunes a sábado y el domingo es novelista.

Está contada en tercera persona, y la voz narrativa es la de Julián, es un narrador testigo, casi hasta el final de la novela, cuando al ir derivando de un tema a otro, y de éste a otro al final la voz narrativa pasa a ser la de la hija, una Daniela ya adulta que piensa en su pasado y en él. Está muy bien esta estructura narrativa. Por otra parte os señalo que se desarrolla en Chile. Y es contemporánea y cómo os decía ubicada la acción, mínima, en una sola noche.


Es muy interesante que en la novela cada poco tiempo se le recuerde al lector que ésto es una novela, un artificio. Es un buen ejemplo de metaliteratura. Habla de narrar dentro de una novela. Y nos dice el protagonista a menudo que la novela terminará cuando llegue su mujer:

 “Cuando ella regrese la novela se acaba” (pág. 16) 

“Habría que redactar muchos párrafos o acaso un libro entero para explicar por qué Julián no pasó aquel tiempo en casa de sus padres” (pág. 34).

Aunque también hay momentos en que el autor juega con el lector a desconcertarle diciéndole expresamente lo contrario:

“Cuando alguien no llega, en las novelas, piensa Julián, es porque le ha sucedido algo malo. Pero esto no es por fortuna una novela: en cosa de minutos Verónica llegará con una historia real, con un motivo razonable, que justifique su tardanza, y entonces hablaremos de su clase de dibujo, de la niña, de mi libro, de los peces, de la necesidad de comprar un celular, de un pedazo de budín que queda en el horno, del futuro y tal vez un poco, también del pasado.” (pág. 51).

 También es de señalar que en la novela hay crítica social a la sociedad chilena:

...en Chile no es tan grave dar clases de poesía italiana sin saber italiano, porque Santiago está lleno de profesores de inglés que no saben inglés, y de dentistas que apenas saben extraer una muela” (pág. 26)

Así que, resumiendo, creo que literariamente sí que es una novela muy interesante de leer. Si te interesa la construcción de una novela, la creación literaria en general. Pero bien es verdad también, que como lectora he echado de menos que me atrapara más la historia. No es ésta una de esas novelas en las que me sumerjo tanto que estoy deseando coger la historia para perderme en ella, para evadirme totalmente, no en ésta no me ha ocurrido nada de eso. Aunque sí que tengo que admitir que tiene sus logros, que el arranque me pareció muy bueno y que, desde el punto de vista literario, me ha parecido instructiva.



lunes, 13 de julio de 2015

El Refugio de la Guerra Civil Española en Almería





Cuando este mes pasado, en junio de 2015, he visitado el Cabo de Gata, me acerqué una tarde a Almería para visitar el refugio de Guerra Civil.

Se trata de 1 km de galería, de los 4,5 km que existieron, que se ha recuperado y se puede visitar. Justo por debajo del Paseo de Almería. Constituye en la actualidad el refugio más grande de Europa abierto al público y lo tenemos aquí en España.

La verdad es que me gustó mucho la visita. Es muy interesante. Primero te muestran un documental donde algunos de los niños de entonces cuentan cuando tenían que correr a refugiarse al aproximarse los bombardeos. Y después del documental con sus voces, las imágenes de aquel tiempo, el sonido (impresionante), todo te lo va contando y enseñando una guía que me gustó mucho cómo lo explicaba, con mucho detalle.


Este Refugio fue diseñado por Guillermo Langle y está a 9 m de profundidad. Parece ser que empezó a construirse en 1937 y se terminó en el 38. Almería sufrió 52 bombardeos. Tenían éstos pasadizos 67 accesos, que cuando acabó la guerra se cegaron con kioskos también diseñados por Guillermo Langle, de los que se conservan dos o tres.

Nos contaba la guía también, como este ingeniero había pensado en todo a la hora de diseñarlos:
En la ventilación con tubos de uralita de 100 milímetros de diámetro ubicados junto a las bocas y que resistiera el lanzamiento de granadas de mano; en la colocación de entrantes y salientes que evitaran las avalanchas y, a su vez, hicieran de pantalla en caso de que estallasen granadas; en dos hilos de cobre para alimentar las bombillas que iluminaban los refugios...



Estas galerías constan de almacén despensa, un refugio un poco más especial a la altura de la casa del arquitecto (tenía cojines, un asiento un poco más ancho...):




Y hasta un quirófano que te lo muestran con el instrumental de la época, preparado para atender a los enfermos. Nos contó la guía que en una visita de un grupo, una señora se emocionó mucho mientras lo veía porque resulta que ella había nacido en ese quirófano...

También  nos iba mostrando mientras la visita los letreros o dibujos que han perdurado en las paredes y que hicieron en aquellas horas allí metidos.

El dibujito de un avión


El nombre de "Francisco"

Éstos no constituían el único refugio para los almerienses, sino que había otros naturales en cuevas o en los depósitos de Mineral de Hierro de la Compañía Andaluza de Minas y en las cuevas de La Chanca.

Una vez que la guerra termina, las bocas de accesos son cegadas con una serie de kioscos racionalistas, diseñados por Guillermo Langle, que pasan a formar parte del mobiliario urbano de la ciudad. Aún hoy podemos contemplar algunos de ellos en la Plaza Urrutia, en la Plaza Conde Ofalia y en la Plaza Virgen del Mar, aunque éste último bastante reformado.



Los refugios no se volvieron a utilizar, pero las galerías han continuado dormidas por el subsuelo de la ciudad de Almería, guardando los ecos de aquellos días.

viernes, 10 de julio de 2015

"Los chicos que cayeron en la trampa" de Jussi Adler Olsen



Anoché terminé de leer el libro "Los chicos que cayeron en la trampa" de Jussy Adler Olsen. Me ha encantado.

Ya me había leído el primero "La mujer que arañaba las paredes" también del mismo autor. Son de una serie bajo el subtítulo de "Departamento Q". Son de novela negra.Y a mí me parecen muy entretenidos. Aunque son durillos, especialmente éste último, durillos en su vertiente violenta. Pero cómo te atrapa...

El argumento arranca justo donde termina el anterior:

Carl Morck, el subinspector al que le han encomendado "El departamento Q", un Departamento que se va a ocupar de casos antiguos sin resolver o cuya resolución a alguien no le ha convencido, ha conseguido un poco afianzar su posición tras el éxito en el caso de Merette Lyngaard (la protagonista de "La mujer que arañaba las paredes"), el primer caso. En este momento, aparecen los archivos de un asesinato de hace 20 años, supuestamente resuelto: A finales de los años noventa, la policía encuentra en una casa de veraneo en el norte de Dinamarca a dos hermanos adolescentes brutalmente asesinados. Han sido golpeados, torturados y violados. La investigación policial indica que los culpables pueden hallarse entre un grupo de jóvenes de buena familia, hijos de padres exitosos, ricos, cultos… Sin embargo, el caso se cierra muy pronto por falta de pruebas concluyentes hasta que, pocos años más tarde, uno de los sospechosos se entrega sin razón aparente y confiesa el crimen. Morck aprecia que se cometieron algunas irregularidades y reabre el caso...

A mí me gustan estos libros de Adler Olsen del Departamento Q. La pareja de policías protagonista: Morck y Assan, son unos personajes a los que ves moverse fácilmente, el primero refunfuñón y muy irónico, con un punto de amargado por las circunstancias, reflexivo; y el segundo es su simpático ayudante Assad que en este libro se va creciendo en sus atribuciones policiales y se está volviendo arriesgado e impulsivo dejando anonadado a Morck. El autor transmite muy bien la química que se establece entre ellos que te hace sonréir. Además en esta ocasión ha entrado a trabajar con ellos un elemento femenino Rose, a la que también el autor le ha inventado un desparpajo y una capacidad de resolución que tiene al jefe sorprendido. Sí, me gustan los "buenos" de esta novela, les coges aprecio.

El resto de los personajes, en este caso, "los malos", son bastante perversos, la verdad. Están muy bien caracterizados. Son una banda cuya historia iremos descubriendo intercalada con la de la investigación. Entre ellos destaca el personaje de Kimmy, la chica, que me ha gustado bastante.

Por otra parte están muy bien dosificados los ingredientes de misterio para conseguir que la historia te atrape. Es cierto que tiene una dosis de violencia que es de respetar... No es ligera. Pero está bien contada, vamos paso a paso leyendo según se va desarrollando la investigación policial.

La forma de contarlo como os decía no es lineal, porque va llevando la trama con dos líneas paralelas, por un lado la investigación y por otro la historia de los implicados en la trama, entonces el manejo del tiempo del autor consiste en ir dando saltos del presente al pasado. Que se rompa la linealidad consigue imprimir un ritmo más ágil a la narración. En cuánto al espacio es una novela negra que se desarrolla en Dinamarca, aunque puntualmente es curioso porque salta a Madrid, y el autor nos habla del aeropuerto, del metro y del centro de Madrid... con rateros que te despluman en el metro incluídos. ¡Qué imágen!

 Y poco más, que si os gusta la novela negra, yo os la recomiendo. Comenzad por el primero para seguir mejor la evolución de los personajes protagonistas y luego no os penséis mucho leer éste, porque es muy entretenido y ameno y consigue que quieras todo el rato leer a ver qué pasa... Para mí ha sido una buena evasión.




miércoles, 8 de julio de 2015

Luis Cañadas, pintor almeriense muy presente aún en Almería



Hoy os quería dejar con una entrada dedicada de nuevo a Almeria, pero más concretamente a Luis Cañadas, pintor almeriense hermano de uno de mis compañeros de tertulia, Aureliano Cañadas, de quién ya os he hablado muchas veces.

Este pasado junio de 2015 he estado por allí de viaje y he podido visitar la obra de este autor, a quién conocí personalmente porque asistió un par de veces a nuestra tertulia literaria Rascamán, ya que en sus últimos años, cuando ya no podía ver bien para pintar, había desplazado su creatividad al relato. Y allí estuvo con nosotros alguna tarde, como uno más, con su talante afable y de buen conversador. En 2010 el IEA publicó ‘Cuentos de un pintor’, su única obra literaria impresa.


Nacido en Almería en 1928, tuvo una infancia y adolescencia especialmente duras. La Guerra Civil primero y el fusilamiento en diciembre de 1939 de su padre, Luis Cañadas Martínez, maestro y prestigioso jurista, activista republicano, marcaron sus primeros años. En ese mismo 1939 ingresó Luis Cañadas en la Escuela de Artes y Oficios de Almería, donde destacó desde los primeros momentos. En 1943 participó en el concurso-exposición de los alumnos de la Escuela, en 1945 entró a formar parte del Movimiento Indaliano y en 1946 recibió muy favorables comentarios por la obra presentada al I Salón Indaliano.

Fue seleccionado en 1947 para la exposición de los indalianos en Madrid y recibió, paralelamente, el Premio Vázquez Díaz por su obra ‘Paisaje de la Joya’. La exposición de Madrid le granjeó comentarios muy favorables a su obra y empezó una serie de muestras en cadena, entre ellas su primera individual, en 1948. Tras una estancia como becario en la capital, siguió su carrera en Almería y diversos premios, entre ellos el ‘Costa del Sol’ y el de Educación y Descanso, lo animaron a trasladarse a Madrid, donde residió hasta su muerte. Su obra ha sido expuesta con regularidad en Madrid, Almería y otras ciudades españolas y extranjeras. 

Mención especial merecen sus murales, que lo colocan entre los principales muralistas españoles del último medio siglo.


En Almería, en la vieja estación del tren y en la vieja estación de autobuses, hay obra de este pintor. 

El edificio de la antigua estación de tren (construída entre 1890 y 1893), en la parte superior de esta entrada, es precioso, pero es triste verlo cerrado y sucio. Lleva más de diez años en desuso, desde que en el año 2005 empezó a funcionar la Estación Intermodal. Hay que mirar los mosaicos de Luis Cañadas desde fuera, asomándote como puedes por los cristales que están llenitos de suciedad. Vamos que tienes que esforzarte para poder admirarlos. Es una obra que refleja el presente, el pasado y futuro del ferrocarril en Almería, mediante escenas vinculadas a los viajeros y paisajes ferroviarios típicamente almerienses, todo ello adornado por piedras naturales y vidrios pintados en teselas irregulares para dar movilidad.




Os dejo esta foto para que podáis comprobar lo mal que se veía...


 Y también he visitado más obra de Luis Cañadas en la vieja estación de autobuses que desde el año 2007 es un Mercadona. Qué curioso ver cómo han procurado conservar los murales dejándolos con sus explicaciones para que puedan ser admirados.

La vieja estación de autobuses es obra del arquitecto Guillermo Langle, de quién supimos en nuestro viaje cuando visitamos el refugio de la Guardia Civil que se puede ver en Almeria, ya os lo contaré en otra entrada del blog. Langle construyó esta estación de autobuses entre el año 1952 y 1962, y las pinturas de Luis Cañadas (acompañado de Francisco García Jiménez "Pituco")  son del año 1954 y 1955. 

En fin... que quería recomendároslas por si algún día pasais por Almería. Me ha gustado mucho poder ver una representación de la obra de Luis Cañadas. Cuando le conocimos en la tertulia me pareció una persona entrañable.  






En el libro podéis observar el detalle de la firma de los autores

lunes, 6 de julio de 2015

Los letreros de las calles - Almería


Como es lunes y cuesta enfrentarse al mundo con algo sesudo... vamos poco a poco. Por eso hoy os traigo otra entrada de la calle, sí, una de esas ligeritas.

En Almería, más concretamente en Mojacar, me topé con ese poema callejero de la foto de arriba en una pizarra a la entrada de una taberna. Muestra del más genuino lirismo callejero almeriense. ¿Cómo no me lo iba a traer? No me digáis que no está bien...

Las fotos de debajo son. La Taberna del letrero, en la plaza del Caño de Mojacar, como os decía.

Y la otra foto es de San José, también en Almería en el Cabo de Gata, una nueva adquisición para nuestra colección de "Los nombres de las tiendas": "Bocata y Fuga". Tampoco me pude resistir.









Ésta última foto está tomada en Carboneras, me hizo mucha gracia que llamaran "Branquias" a un Centro de Buceo, muy ingenioso.

Y venga, ahora que hemos sonreído vamos a seguir con el lunes.

jueves, 2 de julio de 2015

Desde el "Ya no me ajunta..." hasta el "Me ha pedido salir...": Los veranos y los libros


Hubo un tiempo, que todavía palpita en la memoria, donde te sentías morir si alguien que te caía fenomenal había decidido "no ajuntarte", aunque al segundo siguiente y levitando, rozaras el cielo, porque ese mismo alguien, o cualquier otro con los granos más especiales del mundo, "te pedía salir".

Esas expresiones que utilizabas en aquel tiempo remoto y te abrían la puerta del Paraíso o te empujaban al mismo Infierno, se han quedado pegadas con chinchetas invisibles al corcho de tu habitación de entonces. Una habitación, seguramente empapelada de papel pintado, que contaba con alguna que otra litera, o una cama de las que salían de la única pared de tu habitación que no podías alegrar con varios posters de aquellos ídolos abrumados de penas de amor. A Camilo Sexto le dolía Melina, casi al mismo tiempo que Linda hirió a Miguel Bosé. A los Pecos no les quedaban esperanzas ni Aire a Pedro Marín, mientras tú, tarareando a unos y a otros, hojeabas el nuevo número de la SúperPop.

En el espacio entre "el ya no me ajunta" y "me ha pedido salir" sigue latiendo tu primera adolescencia, donde por supuesto que estabas secuestrada por tus emociones, pero donde también en verano tenías todo el tiempo del mundo para aburrirte de leer, aburrirte y leer. 

Leer. Leer y volver a leer. Tardes enteras. Qué felicidad. Y no lo sabías.

La de siestas de aquellos veranos que aprovechaste leyendo. Habías pasado ya por todos los Cursos de Santa Clara de Enyd Blyton en veranos anteriores. Pero en aquellos de tus doce, tus trece, tus catorce años cayeron todos los libros de Agatha Christie uno tras otro como fichas misteriosas de un dominó. Leíste "Lo que el viento se llevó", aunque algunos párrafos de aquella Guerra de Secesión te los leyeras más rápido que los de Rhett Butler y Escarlata O`Hara donde te demorabas a conciencia leyendo y releyendo aquellos fantásticos diálogos. Para continúar devorando, uno a uno, con tiempo y hambre de letras, muchos de los libros que había comprado tu padre y estaban esperándote en el mueble del comedor.

Aquellos veranos donde hacía tanto calor, como en éste o más, porque ¿quién tenía aire acondicionado? Aquellos de melón y abanico. Aquellos de sandía y ventilador. Aquellos donde la sombra más fresca la hallabas bajo los libros, benditos libros, donde podías refugiarte si alguien que te caía fenomenal había decidido "no ajuntarte", y donde siempre, siempre, el héroe "pedía salir" a quién llevaba esperándole una eternidad.

Por aquellos días, por aquellos libros, por los siglos y los siglos de lecturas de tus veranos. Nuestros veranos.



A Ana R. que me recordó cuando no nos ajuntaban...



Ver conjugación ajuntar.
(De juntar).
1. tr. vulg. juntar.
2. prnl. vulg. amancebarse.
3. prnl. ant. juntarse.
4. prnl. ant. Unirse en matrimonio.