viernes, 11 de marzo de 2011

¡¡"Poesario: Huesos y literatura" de nuevo llega la exposición!!

Y fue por aquel entonces, en diciembre de 2009 cuando una tontería de aquí, un poema de allá, un relato de acá, otra tontería de más allá, los tertulianos acabaron preguntándose por qué ellos no podían hacer una exposición cómo tantas que han visto...

- ¿Nosotros? 
- ¡Vamos! y seguro que sería mejor que muchas de las que hemos visto...
- ¿Nosotros?
- ¿Por qué no? ¡Claro que nosotros!
- Pero tendría que ser con textos y algo más... Sí... algo original... Claro, distinto... No sé... ¿Qué podríamos hacer?... Algo que no tenga nada que ver... Algo que destaque... Que llame la atención...  No sé, cualquier cosa... ¿Cualquier cosa?... ¡Ya está con radiografías! 

¿RADIOGRAFÍAS?
Sí 
vuelve ¡el Poesario!
Exposición de Huesos y Literatura

Exposición de radiografías y palabras
de la tertulia Rascamán

Del 22 de marzo al 14 de abril

Biblioteca María Moliner de Villaverde Alto

Inauguración y lectura de los autores 

1 de abril, viernes, 
de las 19,30h hasta las 21,00 h
Lugar: Biblioteca Pública "María Moliner" de la Comunidad de Madrid
Villaverde Alto
C/ Villalonso, 16 -  28021 Madrid

Estación de Cercanías: Puente Alcocer (C5)
Autobuses: 22, 76, 86, 130, 131
 ¿Original eh?


jueves, 10 de marzo de 2011

García Montero y Margarit en la Residencia de Estudiantes el 3 de marzo



"No quiero vivir en un país en el que CNN+ deja de existir para dar paso a un canal donde se emite Gran Hermano durante 24 horas", dijo el martes 3 de marzo Joaquin Sabina en la presentación que hizo del último poemario de Luis García Montero "Un invierno propio (Visor)", en la Residencia de Estudiantes de Madrid.

En realidad no era solo del último poemario de García Montero, sino que era una presentación conjunta de "Un invierno propio" y "No estará lejos, no era difícil", el nuevo poemario de Joan Margarit, que corrió a cargo del escritor Benjamín Prado. 




El vídeo de arriba es para que os hagais una idea de cómo estaba esa sala. Justo es el momento en que entraban los poetas y presentadores. Estaba hasta arriba de público. Una fila ya bien larguita fue lo que encontré cuando llegué y faltaba más de media hora para que empezara. Y eso que dicen que la poesía es minoritaria. Pero allí había ya un montón de gente esperando para coger sitio. Y la fila crecía y crecía mientras me rendí a mi descafeinado. Menos mal que cuando subí de la cafetería mi amigo y poeta Javier Díaz Gil estaba guardándome un sitio... porque ya daba la vuelta la dichosa fila.
Cuando al fin conseguimos entrar, nos sentamos victoriosos en dos sillitas de ¡la última fila! pero claro nos dábamos con un canto en los dientes, porque allí no dejaban de entrar personas y más personas. Entre ellas muchas caras conocidas de la cultura, la política y el periodismo. Almudena Grandes, Chus Visor, Caballero Bonald, Llamazares, Ana Belén, Jesús Munarriz, Luis Muñoz, Fernando León de Aranoa, Ignacio Elguero, Cándido Méndez, Inés Sabanés... y me estaré olvidando de alguno porque había muchos.

Se palpaba la amistad entre el público y entre los que estaban presentando y leyendo. Sabina dijo que conocía a Luis García Montero desde hacía más de treinta años. Benjamín Prado dijo que cuando leyó por primera vez un libro de Joan Margarit pensaba que "quién sería ese poeta, ya muerto, que le gustaba tanto, y que él no había conocido hasta ahora..." Y así se dijo creo que a la librera, o al alguien que a su vez se lo comentó a Margarit. De tal forma que este último a la primera oportunidad fue hasta él y tocándole en el hombro se presentó a sí mismo diciéndole que "él era el muerto"...

 Fue una velada poética muy distendida. Y muy amena. García Montero y Margarit se lucieron como ellos saben hacerlo. Los poemas de García Montero quizás más actuales, los de Margarit muy sentimentales. Y qué voz tiene este hombre recitando. Se rieron porque decían que éste último siempre terminaba recitando de pie y les dejaba mal a los demás. Y así fue, en cuánto le tocó recitar, Margarit se puso de pie, y la verdad es  que daba gusto porque así los últimos conseguimos ver algo... Y hay que reconocer que este hombre  sobrecoge con su voz y con la intensidad de sus versos. García Montero para no ser menos también se levantó cuando leyó algún que otro poema, entre ellos el dedicado a Almudena Grandes.


En este vídeo tenemos a Joan Margarit recitando el poema de "La llave", ya veréis por qué le hemos rebautizado así.

García Montero subrayó la importancia de escuchar a los jóvenes y la necesidad de cambiar este mundo. Margarit nos enseñó que aunque no todos nacemos poetas, sí que todos somos iguales y nos pasan las mismas cosas y que lo que nos diferencia es la capacidad para expresar lo que nos pasa, pero que puede entender a la perfección los sentimientos de alguien a quien se le muere la madre, aunque sea chino. Lo que hay que hacer es universalizar ese sentimiento, "desbrozarle", quitarle lo que solo es tuyo (del poeta), para que cualquiera se pueda ver reflejado y sentir que la persona de la que habla el poema podría ser él, porque así se siente.

Otro día os cuelgo algún vídeo más de esa tarde.

Pero... que ¿qué queréis que os diga? fue una gozada.

martes, 8 de marzo de 2011

"En el país de los cuentos de hadas" un relato de Rocío Díaz Gómez para el 8 de marzo




Como es el día internacional de la mujer trabajadora he pensado que podía dejaros con uno de mis relatos dedicados a las mujeres.

Es un relato poético, metafórico, con algo de ensayo, aunque tiene su historia...

Pero qué tontería, los poemas y los relatos no se explican, se leen, se piensan, se saborean y ya.

Este relato fue primer premio en el año 2006 en el IX Certamen de Relatos Breves "Retratos de Mujer" que organiza el Ayuntamiento de Jaén.

Fue una entrega de premios en un lugar muy elegante, muy andaluz, con un patio interior lleno de grandes macetas con aspidistras muy típico, con columnas, y una sala con bancos de madera y vidrieras de colores. Nos trataron muy bien, luego nos sirvieron una copita de vino andaluz. Y conocí Jaen, que no lo conocía... En fín esas cosas buenas que traen los premios literarios.








Érase una vez un día que quise volver al País de los Cuentos de Hadas...

Quise “volver a los tiempos remotos, cuando bastaba desear una cosa para que se cumpliera”, quise creer que se podía desandar una vida, que podía uno volver a inventar su propio cuento...

Porque el día que quise volver al País de los cuentos de Hadas, a Cenicienta le habían crecido los pies, le habían crecido cuando ya ni en China gustaban en las niñas los pies pequeños, cuando ya ni en China gustaban las niñas...

Y era entonces, cuando la Cenicienta que había en mí, gastaba un 40 largo, lucía botas con plataforma y marujeaba orgullosa entre electrodomésticos de última generación. El tostador y la freidora, el lavavajillas y la vaporetta, el microondas y la thermomix habían dado la jubilación anticipada a un hada madrina que lejos de sentirse aparcada, de viaje en viaje del Imserso, hacía bailar su varita mágica, con mucho más estilo que una majorette.

Mientras, Cenicienta gustaba y tenía tiempo de leer y leer libros, aprobar oposiciones e inventar cuentos de otras hadas a las que inventar una vida feliz. Inventar.

Porque el día que quise volver al País de los cuentos de Hadas, había conocido a un Príncipe azul que le olían los pies, le habían salido entradas en la regia frente y disfrutaba aún más que los enanitos, viendo correr despavoridos tras una plebeya pelota a 11 príncipes mucho más azules y más atléticos que su Alteza Real... Si era verano y tumbada a su lado esperaba rendida y de sus labios un beso de amor, lo único que se dejaba sentir cerca de mí, era un calor de mil demonios... Si era invierno, sus pies congelados enfriaban cualquier leve intento de pasión, obligando a mi cuerpo a atrincherarse entre la mediana de la cama y la mesilla, en tan complicada posición que necesitaría después cajas y más cajas de relajantes musculares y masajes y más masajes de Bestias de descolorida sangre roja pero que me harían sentir más, mucho más Bella que me había sentido nunca jamás al lado de Él.

El día que quise volver al País de los cuentos de Hadas, la Blancanieves que había en mí, cansada de su pálido destino, había cogido gusto a un color más tostado y saludable de la piel, delante del espejo se descubría mejor morena, y se tumbaba boca arriba, boca abajo, de sol a sol. La Caperucita que había en mí, había aprendido corte y confección y de su capa se había hecho un conjuntito de ropa interior de lo más escotado y colorado con el que soñaba comerse al lobo, enterito, de un bocado y mucho mejor... La Gretel de mi infancia, había descubierto que con un solo tetra brick podía hacerse para ella solita toda una urbanización de casas de chocolate sin necesitar de la ayuda de nadie... Las sirenas se habían quedado afónicas de tanto cantar y exigían una indemnización por las condiciones laborales tan precarias, por exceso de humedad, por interminables horarios, más, dada la urgente necesidad de modernizarse luciendo neopreno, un plus para vestuario...

El día que quise volver al País de los cuentos de Hadas, a mi Juan sin Miedo le daba pavor declararse, comprometerse, perder su preciada independencia. Por más que el Rey de mi casa, le concediera una mano de la Princesa, y luego las dos, un pie y luego los dos, por más que le concediera la Princesa entera y la misma Princesa acurrucada que había en mí, se ofreciera desnuda y de cuerpo presente, a mi Juan sin Miedo le castañeaban los dientes, tartamudeaba excusas y perdía el pie y algo más por salir huyendo vencido por el pánico de la paternidad y el compromiso.


El día que quise volver al País de los cuentos de Hadas, no encontré héroes que vencieran a mis dragones, ni caballeros a quién tirar escalas, ni largas trenzas por las que trepar. No encontré ningún sastrecillo valiente que matara al gigante. No hubo ningún hombre de luenga barba blanca y sabio muy sabio para mostrarme el camino.


Me moría por un príncipe con toda mi alma, me moría por un amor que mataba. Un malvado, un brujo que no encontraba su final en ningunas llamas, un genio cruel cuya botella me empeñaba yo en destapar... una y mil veces.


El día que quise volver al País de los cuentos de Hadas, aún no sabía que un tratado adulto e internacional había desdibujado sus fronteras... Un tratado adulto, como adulta ya era yo.


Y hubiera apelado al cumplimiento de no sé cual artículo de la Convención Internacional de los Derechos de las niñas donde se exigía que debíamos tener los pies pequeños, que debíamos encontrar un príncipe azul, que debíamos hacernos adultas cuidando de una familia entera de héroes y princesitas que leyeran cada noche cuentos de hadas...

Pero no supe donde apelar... con el paso de los años había olvidado dónde buscar el País de los cuentos de Hadas.

©Rocío Díaz Gómez

En el País de los cuentos de Hadas


lunes, 7 de marzo de 2011

Jean Lèon Gerome en el Museo Thyssen-Bornesmisza



Pintar la historia, pintar las historias, pintarlo todo, 
fue la gran pasión de Gérôme.

El otro domingo estuve en el Museo Thyssen-Bornemisza viendo la exposición sobre Jean-Léon Gérôme (1824-1904). Uno de los pintores franceses más famosos de su época.

Es la primera vez que se le hace una monográfica en España. 

Se puede contemplar  una selección de 55 de sus obras más emblemáticas. Óleos y esculturas.

A mi me gustó mucho. Está dividida en varias partes: Los años de formación, el momento neogriego, siempre oriente, Gerome pintor de historia y el artista en su taller.

Y la verdad es que sí que creo que sales con una visión bastante buena de lo que representó tanto en pintura como en escultura. Yo soy ninguna especialista en arte pero a mí me gusta esa forma de pintar la historia, casi como si se tratara de una escena de teatro, impresionan sus animales, ese león tan realista por ejemplo en el cuadro "La última oración de los mártires cristianos".



 Y en los cuadros de Oriente, qué bien retrata esos ambientes de los mercados y de los baños. A mí me llamaba mucho la atención cómo había pintado las telas, las vestimentas, los pliegues al caer, tan realistas. Y los detalles de los mosaicos, con esos colores, que parecen casi como si lo pudieras tocar.



Y en cuánto a la escultura, es muy realista también. Y es curioso esa forma de cruzar la pintura con la escultura que tiene, pues hay muchos cuadros también de su taller de escultura, de él esculpiendo a sus figuras, con la modelo ahí. Y luego puedes ver la escultura ya hecha.
En fin, que no quiero extenderme mucho. Quería solo deciros que sí, que cuesta 7 euros porque claro es el Thyssen, pero a mí me ha gustado mucho.


Madrid.
Jean-Léon Gérôme (1824-1904). Museo Thyssen-Bornemisza.
Del 15 de febrero al 22 de mayo de 2011.


Comisarios: Edouard Papet, conservador jefe del Museo de Orsay; Laurence des Cars, conservadora jefe, directora científica de la Agencia France-Muséums; Dominique de Font-Réaulx, conservadora jefe en el Museo del Louvre.

viernes, 4 de marzo de 2011

Primos, una película de Daniel Sánchez Arévalo



¡Qué bien sienta ir a ver una película como ésta!
Pasarse la hora y media con una sonrisa en los labios, cuando no riéndote, viendo lo bien que actúan estos actores, disfrutando de sus chorradas y sus lágrimas...
¡Qué buen sabor de boca te deja!





miércoles, 2 de marzo de 2011

Frases hechas originarias de las Caballerías: Ser un muermo - Hacerlo a posta - Ir de perilla



He pensado que una buena forma de empezar marzo, podría ser recordando el origen tan curioso procedente de las caballerías, que tienen algunas frases hechas que utilizamos muy a menudo.


¿Sabías por qué SER UN MUERMO es ser una persona o cosa tediosa y aburrida?

El muermo es una enfermedad infecciosa de las caballerías. Tan virulenta y contagiosa que incluso puede afectar al ser humano.

Se caracteriza por la inflamación de las glándulas nasales y la ulceración del hocico. Y también por el lamentable estado de postración en el que permanecen los animales afectados mientras dura la infección.

La expresión se origina en la comparación establecida entre las bestias aquejadas de muermo y la situación del individuo sometido al aburrimiento y la apatía.



¿Sabías por qué HACERLO A POSTA es hacerlo adrede, con premeditación e intención?

Alude a las posta: Conjunto de caballerías apostadas a distancia de varios kilómetros, para que mudando los tiros, se haga el viaje con más rapidez. Lo utilizaban principalmente los correos.




¿Sabías por qué IR DE PERILLA (o de perillas) siginifica a propósito o a tiempo?

Las dos maneras de decirlo son correctas, según también el DRAE, pero la más apropiada es la primera y explicando su origen se verá el porqué. Alude el Dicho, a la oportunidad con que el jinete novel encuentra la perilla de la silla al alcance de la mano cuando, por un movimiento brusco del caballo o por otra causa, se ve a punto de ser despedido. De donde perilla (diminutivo de pera) es la punta saliente del arco que forma por delante el armazón de la silla de montar.