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martes, 29 de mayo de 2018

Visita guiada Las Sinsombrero por Experimenta Madrid




Sabía que no existía la felicidad, quizá por ello disfrutaba intensamente de esos pequeños placeres sisados a la rutina diaria: leer, pasear por su ciudad, estar al aire libre, y alguno que otro más o menos confesable. Cuando dos o más de estos placeres coincidían sentía como si ese día le hubiera tocado el pedazo más grande de la tarta.

Aquella tarde de domingo ocurrió. Y de vuelta a casa sintió como si hubiera rebañado hasta la última migaja del dulce. Había podido conjugar la literatura con su ciudad preferida, sus ganas de aprender con que te cuenten historias paseando.

Porque esa tarde de último domingo de mayo de 2018 había caminado por un Madrid con su calle Alcalá cortada al tráfico, quién vive en la capital sabe que solo eso ya es un enorme placer. No importaba que unos metros más abajo los apasionados del futbol esperaran estruendosamente en las Cibeles a su gran equipo, si ellos estaban atravesando por cualquier lugar que les apeteciera aquella calle inusualmente vacía, mientras les contaban de aquellas mujeres de la Generación del 27 que el tiempo y la historia no había salvado del olvido.

La casa de las siete chimeneas, hoy Ministerio de Cultura y ayer sede del Lyceum Club Femenino (1926-1939) referente del protagonismo de las mujeres españolas en los años 20 y cuya presidenta era María de Maeztu, una de las presidentas Victoria Kent y su secretaria Zenobia Camprubí. El Instituto Cervantes donde dio clase la filósofa María Zambrano y coincidió con el poeta Antonio Machado, con el que dolorosamente coincidiría cerca de los Pirineos por donde escapaban de una España sangrante. El Palacio de Congresos para recordar a Victoria Kent y a Clara Campoamor y la lucha por el voto de las mujeres. La academia de Bellas Artes de San Fernando donde estudiaron Maruja Mallo y Margarita Manso, aquellas artistas que desafiaron a la época y a la sociedad, lanzándose a atravesar la Puerta del Sol sin sombrero, del brazo de sus amigos Lorca y Dalí, ganándose el abucheo y las pedradas. También aquí, en la Academia de Bellas Artes, estudiaría la genial escultora Marga Gil Roesset que quiso desaparecer de la tierra y hasta su tumba llegó un último rayo que la ayudó a conseguirlo. Y finalmente casi en la Puerta del Sol la parada para recordar a una ilustre maestra y esposa de Julian Besteiro, Presidente de las Cortes durante la II República, llamada Dolores Cebrián, a quién pocos recuerdan a pesar de su exitosa carrera en la Educación no solo española sino también fuera de nuestro país. De ella decía Miguel de Unamuno que tenía "cabeza de hombre".

Un paseo por Madrid deteniéndose en algunos edificios relacionados con unas pocas de aquellas mujeres, las mujeres de la Generación del 27, aquellas que se agrupaban bajo el sobrenombre de Las Sinsombrero.

Porque no habían hablado de todas las que eran, pero sí que habían recordado a algunas de las más importantes: María de Maeztu y María Zambrano; Zenobia Camprubí (la ilustrada esposa de Juan Ramón Jiménez a quién enamoró con su risa; Victoria Kent y Clara Campoamor; Maruja Mallo y Margarita Manso; Marga Gil, la genial escultora casi olvidada, y una aún más olvidada Dolores Cebrián.

Faltaban otras tan importantes como ellas: Teresa León, Concha Méndez, Josefina de la Torre, Ernestina de Champourcin, Rosa Chacel... Claro que faltaban y alguna que otra más.

Pero dos horas de paseo solo daban para unas pinceladas apenas de aquellas enormes mujeres que aún estando al lado de los hombres de la Generación del 27, yendo por la vida de su brazo, brillando intelectualmente tanto como ellos, apenas hoy son recordadas.

Visitas guiadas por Madrid como ésta de Experimenta Madrid eran, para ella, la coincidencia de varios pequeños placeres. Era pasear aprendiendo, era conocer de otra forma Madrid, era recordar literatura y profundizarla, era desde luego una tarde saboreando el pedazo más grande de la tarta.


Plaza del Rey de Madrid. La casa de las siete chimeneas. Antiguo Lyceum Club Femenino




Otras entradas en el blog sobre Las sinsombrero:
https://rociodiazgomez.blogspot.com/search?q=Las+sinsombrero




Experimenta Madrid:
https://experimentamadrid.blog/



jueves, 11 de enero de 2018

Ruta literaria por el barrio Salamanca de Madrid - 2ª parte

C/ Claudio Coello 25 casa de Camilo José Cela


Hoy vamos a continuar el paseo literario por el barrio de Salamanca que comenzamos en otra entrada. Lo dividimos en dos partes para no hacer una entrada del blog tan larga.

Os recuerdo que lo comenzamos en la calle Claudio Coello en el núm. 25 donde había muerto el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Después subimos hasta la calle Velázquez donde había varios puntos donde detenerse. Al final de la entrada tenéis un enlace a ella.


Pues bien, hoy volvemos a la calle Claudio Coello, a donde bajamos desde Velázquez por Ortega y Gasset, y encontramos que a la altura del 25, haciendo esquina tenemos la casa donde vivió Camilo José Cela ( Iria Flavia, La Coruña, 1916 - Madrid, 2002). Aunqu de jóven tentó a la poesia, le conocemos más como prosista, ya sea con la novela, o el cuento y el libro de viajes. Se le conoció sobre todo a partir de su novela La familia de Pascual Duarte, en el año 1942.




Si seguimos caminando por la calle Velazquez de nuevo, hasta la calle General Oraa y bajamos por ella dirección Castellana, encontramos en el núm. 19 una casa que ahora está en obras donde una placa recuerda que allí vivió el escritor D. Ramón de Valle Inclán. Es una casona que me hubiera gustado conocer en sus días, ahora está casi tapada pero hace esquina con la calle de los Hermanos Becquer. En Madrid hay más casas donde vivió este escritor, pero ésta es la que nos pilla en el barrio de Salamanca. 

"Su amigo Antonio Palomero lo definió como una figura exótica, tocado con un amplio sombrero mexicano, una melena negra y sedosa, una barba puntiaguda, unos quevedos sobre su nariz aguileña y un cuello inverosímil de grandes puntas (“cuello galdstoniano”, según Rubén Darío, quien añadía que sus corbatas fastuosas podrían servir de chal a una mujer). Se apoyaba en un bastón rematado en un huevo de plata, “regalo de un príncipe indio”, según decía."





Volvemos sobre nuestros pasos y subimos de nuevo la calle General Oraa hacia la calle Francisco Silvela, y en la calle General Díez Porlier, en el núm. 36, tenemos la casa donde vivió y murió el dramaturgo Buero Vallejo. Este autor nació el mismo día que yo, un 29 de septiembre, y en mis épocas del Instituto nos tuvimos que leer "Historia de una escalera", que hasta creo recordar que nos llevaron al teatro a verla.


"Antonio Buero Vallejo siempre me pareció un hombre reflexivo, tal vez demasiado apesadumbrado, un punto tristón, acaso secuela de su pasado, aunque su viuda quita importancia a esa etiqueta y lo recuerda tierno en la intimidad, de conversación amena y divertida cuando se reunía con sus habituales contertulios. Era compañero de dominó de Fernando Vizcaíno Casas, vecino suyo en la sierra de Navacerrada, en vacaciones, tan distintos en su ideología pero con el que departía cordialmente. Buero Vallejo conoció a Victoria Rodríguez cuando formó parte de la compañía del Teatro Nacional María Guerrero que estrenó Hoy es fiesta, otra de las más aplaudidas comedias del autor alcarreño. Ella tenía veinticinco años, quince menos que él, del que se enamoró en seguida y tras un breve noviazgo se casaron el 5 de marzo de 1959. Victoria trabajó en unas cuantas obras de Antonio, pero no en tantas como él hubiera querido, ya que nunca quiso imponerla a ningún director para evitar ser acusado de nepotismo." Manuel Román.





A continuación podemos pasar por la calle General Pardiñas y tenemos las casas de dos escritores que merece la pena recordar. En el núm. 97 está la casa donde vivió y murió Miguel Mihura.



Miguel Mihura (Madrid, 1905 - 1977) Comediógrafo y humorista español a quien se debe la renovación del teatro cómico de la posguerra. Su obra maestra, Tres sombreros de copa (escrita en 1932 pero no estrenada hasta 1952), supuso una ruptura radical con el humor tradicional. En 1941 fundó La Codorniz, famosa revista semanal de la posguerra, que dirigió hasta 1946.  Mihura fue además guionista de más de veinticinco películas, entre ellas Bienvenido Mr. Marshall, dirigida por Luis García Berlanga en 1952.

 "El humorista cínico era un sentimental, como todos. Había sido toda su vida un soltero ejemplar y pertinaz, pero se enamoró para siempre de una suiza fugaz, cuando ya era demasiado tarde. Se nos murió en seguida. Le lloré con Alfonso Sánchez, que tampoco duró mucho. Siempre viví una adhesión sentimental, intelectual, al 27 del humor, que eran una prolongación de Gómez de la Serna, imposibles sin Ramón, aunque no le citaban demasiado. Mihura llegó a decirme que el maestro era Fernández Flórez. Estaba borrando sus propias huellas. Siempre fue un cojo malvado y adorable" Francisco Umbral





Y en el núm. 107 de General Pardiñas, casi en la esquina con María de Molina, vivió la autora del Nadal Carmen Laforet. Tiene una placa que dice: "En esta casa mirando hacia Barcelona vivió Carmen Laforet (1921-1994) y en ella escribió su novela "Nada" Premio Nadal 1945". 

Mirando hacia Barcelona...







Y por último saltamos de la primera premiada con el Nadal a un premio Cervantes, porque ya en la Avenida de América encontramos la casa donde vivó y murió Juan Carlos Onetti, Premio Cervantes. Novelista uruguayo, considerado no sólo el escritor más importante que ha dado la literatura de su país, sino uno de los máximos creadores de la narrativa en lengua castellana del siglo XX.





"Me senté en la cama de Juan Carlos Onetti cuando nadie me observaba, y me pareció que aún había en ella mucho insomnio impregnado. Me mullí brevemente y se levantó un silencio viejo que me hizo creer que su literatura se escondía aún en aquella cama, expuesta durante siete semanas en la Casa de América. Todo lo que necesitaba Onetti, incluso lo que le sobraba, estaba en su habitación, desde la que contadas veces se asomó a la ventana. No había exteriores en Juan Carlos. «Empezó a estar encerrado desde niño», admitía hace poco su viuda, Dolly Onetti, pero el retiro solo se volvió rotundo y feliz después de llegar a Madrid en 1975 e instalarse en la avenida de América 31, piso 8.º, apartamento 3. Para lo que había que decir, bastaba el silencio, y para lo que había que conocer, bastaba la cama, afirmaba a menudo el propio escritor."
  Juan Tallón






Espero que os haya gustado este paseo literario por el barrio de Salamanca. En este blog tenemos más paseos literarios, os dejo reseña de alguno de ellos por si queréis echarles un vistazo.



Otras entrada de paseos literario por este barrio en el blog:





jueves, 16 de noviembre de 2017

Ruta literaria por el barrio Salamanca de Madrid - 1ª parte





De vez en cuando hay que ser turista en la propia ciudad. Pararnos y darnos cuenta otra vez de que tenemos la suerte de vivir todos los días del año en un lugar que otros quieren conocer y visitar. 

En una de esas ocasiones que decido ser turista en Madrid he revisitado el barrio de Salamanca aunando mis dos pasiones: El viaje y la literatura. 

Y ahí me veis reconociendo el paso de los grandes escritores por ese barrio tan señorial.

Porque fue aquí, en la calle Claudio Coello, en el núm. 25, donde murió Gustavo Adolfo Becquer (Gustavo Adolfo Domínguez Bastida; Sevilla, 1836 - Madrid, 1870) en el año 1870. Uno de los últimos representantes del Romanticismo, del Postromanticismo, no sería hasta después de muerto cuando se hiciera famoso tanto por su prosa como por sus versos. Rasgos distintivos la temática intimista y una aparente sencillez expresiva, alejada de la retórica vehemencia del romanticismo.

C/ Claudio Coello, 25 La casa donde murio Becquer

Y muy cerca de allí en una calle paralela, la calle Velazquez núm. 4, encontramos que estuvo el torreón de Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888-Buenos Aires, 1963). Animador indiscutible de la vida literaria madrileña, en 1914 creó una de las tertulias más frecuentadas y famosas con que ha contado Madrid, la del Café Pombo. Su particular visión de la literatura, concebida dentro de los presupuestos del arte por el arte, sin ningún intento de reflexión ideológica, dio lugar a un género inventado por él, las greguerías, definidas por el propio autor como «metáfora más humor».


En la C/ Velazquez, 4 el torreón de Ramón Gómez de la Serna



Y en la misma calle pero un poquito más hacia delante, en la misma Velazquez núm. 27 está la casa donde vivió un Premio Nobel cuando fue Vicecónsul de Yugoslavia en el 1929: Ivo Andric. Novelista yugoslavo de origen bosnio, premio Nobel de literatura en 1961 y uno de los más grandes escritores de su país. Ivo Andric permaneció apartado en la capital serbia durante la ocupación nazi, período en el que escribió las tres novelas que le harían famoso, Crónica de Travnik, El puente sobre el Drina y La señorita.





Y solo nos desviamos un poquito para coger una bocacalle a la derecha según subimos Velazquez para entrar en la calle Hermosilla y muy cerca en el núm. 34 vemos otra de las casas donde vivió el escritor y académico Armando Palacio Valdés (Entralgo, 1853-Madrid, 1938). Tras pasar su infancia en Asturias, se estableció en Madrid a partir de 1870. En su obra se distinguen tres etapas. La primera, marcada por su amistad con Clarín y por la adopción de posturas democráticas. La segunda etapa, durante la que publicó sus mejores obras, se inició con la dedicación a la novela y culminó a mediados de los años noventa. A partir de 1896, año de la publicación de Los majos de Cádiz, se produjo un giro ideológico en su obra hacia posturas más conservadoras




Y volvemos otra vez a la calle Velazquez porque si seguimos subiendo nos encontramos con otras dos casas que no hay que perderse.

En el núm. 57 de la calle Velazquez tenemos la casa donde vivió Pedro Muñoz Seca (Puerto de Santa María, 1881 - Paracuellos del Jarama, 1936). Dramaturgo español. Practicó la abogacía y fue profesor particular, pero su verdadero oficio fue el de autor teatral. Máximo representante del teatro humorístico de principios del siglo XX, sus obras gozan aún de una gran popularidad. Su habilidad para versificar y para los juegos de palabras, junto a la distorsión grotesca de la realidad que presentaba en sus piezas, crearon el llamado "astracán", una variante del género chico.







Y en la otra acera de la misma calle Velazquez tenemos la casa donde vivieron y murieron los Hermanos Álvarez Quintero. Serafín Álvarez Quintero (Utrera, 1871 - Madrid, 1938) y Joaquín Álvarez Quintero (Utrera, 1873 - Madrid, 1944) Populares dramaturgos españoles conocidos a menudo como los hermanos Quintero o Álvarez Quintero. Autores de obras teatrales que transmiten una visión bondadosa y amable de la vida, son la encarnación perfecta del costumbrismo andaluz llevado al teatro.



Pero para no hacer tan larga esta entrada, vamos a continuar este paseo literario por el barrio de Salamanca en otra entrada. ¿Vale?

 No os despisteis que ¡no hemos terminado!

martes, 10 de mayo de 2016

Ruta por Moguer siguiendo a Juan Ramón Jiménez





«Esta tarde he ido con los niños a visitar la sepultura de Platero, que está en el huerto de la Piña, al pie del pino redondo y paternal. En torno, abril había adornado la tierra húmeda de grandes lirios amarillos. […] —¡Platero, amigo!—le dije yo a la tierra—; si, como pienso, estás ahora en un prado del cielo y llevas sobre tu lomo peludo a los ángeles adolescentes, ¿me habrás, quizá, olvidado? Platero, dime: ¿te acuerdas aún de mí?».


Si alguna vez vas a Moguer no dejes de buscar el rastro de Juan Ramón Jiménez, y de Zenobia Camprubí. 

Las huellas del poeta onubense, nacido en ese pueblecito blanco y albero, están en muchos de sus rincones. Quería dejaros una ruta rápida pero completa que se puede hacer y que os puedo asegurar que no os defraudará. 

 1. Casa Natal de Juan Ramón Jiménez




No lleva abierta mucho tiempo. De hecho la última vez que yo estuve no lo estaba y solo la pudimos ver por fuera. Ahora ya sí que se permiten las visitas y es gratuita. Ya dedicaré una entrada más pormenorizada para contaros con más detalle.

Aquí nació el poeta el 23 de diciembre de 1881 y vivió hasta los cuatro años. A sus padres no les gustaba mucho este barrio, el de los pescadores.


2. El Museo al aire libre "Platero EScultura".

Ya tenemos una entrada en el blog sobre estas esculturas que salpican las calles de Moguer con los personajes de "Platero y yo". Podéis echar un vistazo:

 http://rociodiazgomez.blogspot.com.es/2016/04/museo-al-aire-libre-platero-escultura.html








3. Casa Museo de Juan Ramón Jiménez

De la casa natal la familia del poeta vino a vivir a ésta. Aquí vivió su infancia y juventud. Y ahora convertida en Museo es una casa preciosa llenita de recuerdos del poeta y de Zenobia, porque aquí están muchos objetos de la casa de Madrid y de su vida en pareja.

También en el blog tenemos una entrada de esta Casa.

http://rociodiazgomez.blogspot.com.es/2010/08/la-casa-de-juan-ramon-jimenez-en-moguer.html




 4. La casa de El huerto de la Piña.

Es aquí, bajo el pino de la entrada, donde se supone que está Platero enterrado. Es una pena porque está medio abandonado el lugar.





5. Y por último la tumba donde está el matrimonio en el cementerio de Moguer.

Había flores y poemas porque habían estado justo antes que nosotros un taller de Lectura.







miércoles, 16 de diciembre de 2015

Jardiel Poncela y Miguel Mihura + Placas de escritores en Madrid


Hace mucho tiempo que no hacemos una entrada de Placas de Escritores. Ya sabéis que tenemos unas cuantas en el blog. 

El otro día paseando por Madrid me di cuenta de lo cerca que habían nacido Jardiel Poncela y Miguel Mihura. Nunca lo había pensado.


Cómo podéis ver en las placas Enrique Jardiel Poncela nació en octubre de 1901 en lo que ahora es el barrio de Chueca en la calle Augusto Figueroa en el núm. 29 (antes se llamaba esta calle Arco de Santa María). Mientras que muy pocos años después, en 1905 y en el mismo barrio pero en la calle Libertad núm. 5 nacería Miguel Mihura. 

Eran vecinos y casi, casi de la misma edad. Ya que estamos recordando a ambos, vamos a hacerlo un poco más.

Jardiel Poncela y Miguel Mihura renovaron el teatro cómico con un tipo de humor intelectual que juega continuamente con el lenguaje y presenta situaciones absurdas.

Enrique Jardiel Poncela (1901-1952): Escribe un teatro basado en lo inverosimil y el absurdo, con situaciones humorísticas muy originales que terminan de una forma muy normal. Recordamos por ejemplo a Eloisa está debajo de un almendro (1940) que no hace mucho que he reseñado en el blog, o Los habitantes de la casa deshabitada (1942).

Miguel Mihura (1905-1978) distorsiona la realidad por medio de la imaginación y la fantasía. Su humor también se basaba en situaciones absurdas, exageraciones, situaciones insólitas, hipérboles inesperadas, juegos del lenguaje... Había escrito en 1933 Tres sombreros de copa, que no fue estrenada hasta 1952. Maribel y la extraña familia (1959) o Ninette y un señor de Murcia (1964).


La verdad es que da gusto leerlos.




Mihura. En su placa han puesto un fragmento de su Autobiografía: "Cuando yo estaba a punto de nacer Madrid no se había inventado todavía, y hubo que inventarlo para que naciese yo..."


Fuentes:

El teatro de 1939 a finales del s. XX de Antonio Fernández
Mihura - Humor y melancolía de Julian Moreiro (Algaba Ediciones)

lunes, 7 de diciembre de 2015

Las antiguas escuelas... Hoy 7 de diciembre, no lectivo

En Calatayud. Ahora es la Biblioteca Pública Municipal Baltasar Gracián


Hoy, 7 de diciembre de 2015, no es un día lectivo. Los chavales hacen "puente" en Madrid. 

También muchos mayores se han cogido el día libre y se notaba muchísimo por las calles y en el metro a las siete y media de la mañana. Que gusto ir por Madrid así. 

Pero bueno a lo que íbamos, he pensado que como hoy "no es lectivo" era un buen día para dedicarlo a las escuelas. A esas escuelas de antiguamente que se dividían las clases en niños y niñas y de las que todavía quedan vestigios por nuestro país. Y otras que, aunque no se observe esta distinción, se ve claramente que han perdurado desde el ayer. Quería hacerles un homenaje porque pocas cosas hay más importantes que la transmisión de conocimientos, la educación, la cultura. Es una seña de identidad.

Os traigo un montoncito de fotos de ellas. Algunas me las han regalado mis amigos en sus viajes y otras las he fotografíado yo misma. Me parece muy bien que la mayoría estén rehabilitadas por dentro y dedicadas a fines culturales.

"Escuela de Niños" Teruel Matarraña

Estas tres fotos son de Teruel, de un par de pueblecitos de la comarca de la Matarraña.


"Escuela de niñas" Teruel Matarraña

"Escuela elemental de niños" Teruel Matarraña



Estas dos fotos son de Burgos. Las Escuelas Municipales reconvertidas hoy en día en un Centro de Educación para personas adultas "Victoriano Cremer".  

Monasterio de Rodilla (Burgos)


Esta foto la cogí al vuelo desde el coche, porque me gustó con su ropa tendida y su aspecto añejo. He buscado por internet y he encontrado en la hemeroteca del periódico ABC, en su número del 19 de junio de ¡1927! hablando de los indianos y del bien que hicieron en sus pueblos, que "don Aquilino Puerta entrega a Monasterio de Rodilla (Burgos) un grupo escolar que se presupuestó en 50.000 pesetas". 


Escuela rural de Linas de Marcuello reconvertida en Museo
Y ésta última es un recordatorio de la entrada que le dedicamos en su día a la Escuela Rural de Linas de Marcuello recorvertida hoy en un Museo. Debajo os copio el enlace.

Os dejo con algunos enlaces de otras entradas de este blog que hemos dedicado a las escuelas en diferentes puntos de España por si os apetece echarles un vistazo.


martes, 3 de noviembre de 2015

Cementerio de Monturque - Cisternas Romanas



En este repaso de cementerios del que hemos hablado ya en el blog, nunca podría faltar el Cementerio de Monturque (Córdoba) que es espectacular.

Y digo espectácular por el tesoro que encierra debajo de él: Unas cisternas romanas muy bien conservadas.

Yo ésto os lo contaba en diciembre del año 2011, cuando a raíz de un premio literario que me otorgaron en esta localidad tuve la gran suerte de que me lo enseñaran. Tal y como os lo conté en aquella ocasión os lo vuelvo a repetir:


Nos dirigimos a la parte del cementerio, porque al Castillo ya no podíamos ir porque estaba anocheciendo. Una lástima, pero en otoño anochece tan pronto... Dimos una vuelta por los alrededores del cementerio para ver lo que queda en la parte de detrás de lo que debió ser un enorme pórtico romano. Aunque no se sabe qué ciudad romana estaba allí enclavada, pero desde luego tenía una posición privilegiada porque las vistas merecían la pena realmente. Al estar en lo más alto del pueblo te puedes permitir una vista de 360 grados, divistando todos los pueblos de los alrededores. Se conjetura con que quizás esta ciudad romana fuera Munda. Pero no se sabe seguro.
Despues entramos dentro del cementerio para visitar las Cisternas Romanas que se ocultaban debajo de éste. Era sorprendente desde luego. Datan del I siglo d.C., y su finalidad era recaudar y almacenar agua de lluvia para poder abastecer al pueblo. Son las únicas que se conservan íntegramente en España. Son 3 naves paralelas, divididas cada una de ellas en 4 compartimentos, comunicados entre sí por puertas y orificios para evitar el rebose del agua. Se descubrieron cuando se intentó una obra de ampliación en el cementerio a finales del siglo XIX, cuando hubo una epidemia de cólera. Se descubrieron y durante mucho tiempo las utilizaron para fines del cementerio. Si no recuerdo mal se pueden visitar desde el año 2006, si no recuerdo mal.

La visita estuvo fenomenal de verdad, porque era solo para nosotros seis, los tres premiados con sus acompañantes, y nos lo explicaron de forma muy detallada y muy clara. Parece mentira que esa obra de ingeniería esté ahí debajo...  Este cementerio, pequeñito pero muy buen cuidado, con unas chimeneas muy características para permitir la ventilación de las cisternas, está dentro de una red europea de cementerios singulares, entre los que están también el de Barcelona, París, Viena...


En fin... que me encantó la visita.