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sábado, 27 de octubre de 2018

Visita teatralizada "1875: un viaje al Madrid del Dr. Velasco", en el Museo Nacional de Antrología

Museo Antropológico de Madrid. Nosce te ipsum (Conócete a ti mismo)


Con motivo de la fiesta del Patrimonio de Madrid, lema que llevaba el programa cultural "Madrid, otra mirada" que tuvo lugar en el fin de semana del 20 de octubre en Madrid, tuve ocasión de asistir a una visita guiada que llevaba por título "1875, un viaje al Madrid del Doctor Velasco".

Fue una visita muy interesante, muy entretenida, en la que "la hija del Dr. Velasco" nos presentó quién era ella, quién era su padre y cual era el Madrid que les rodeaba cuando su padre, Pedro González de Velasco, médico segoviano del siglo XIX, fundó el Museo el 29 de abril de 1875 en el que invirtió todos sus ahorros y donde quiso que estuviera su residencia y su colección etnológica que había ido formando poco a poco con sus viajes y expediciones. El Rey Alfonso XII inauguraría este Museo.

Cómo os digo nos lo iba enseñando todo su hija, que había vuelto de la muerte (de ahí la cara blanca que le veis en las fotos) para enseñarnos todo. Y lo hizo fantásticamente esta chica que luego nos confesó que no era actriz sino profesora de Historia del Arte, pero que nos transmitió con mucho humor, aquel pedazo de Madrid en el que el Doctor Velasco era médico y fundó su Museo.



 La visita comenzó en la sala que está nada más entrar a la izquierda del Museo Antropológico. Este Museo está en Madrid en Atocha, en la calle Alfonso XII, enfrente de la estación de trenes. En esta sala, donde comenzó la visita, está la información sobre el Doctor y algunas piezas de sus colecciones, como el famoso gigante de Extremadura. 

En una de las paredes de esta sala, vemos en la foto superior, que están dos retratos, en los que están el Doctor Velasco y su hija Concha que murió con quince años.

Lo primero que nos cuenta en la visita su hija es su vida. Con quince años se puso enferma de tisis, y su padre como veía que no sanaba con el tratamiento que le había puesto otro doctor, la aplicó por su cuenta un purgante que lo que hace es provocarle una hemorragia interna y muere. El Doctor Velasco la embalsama, y dicen que llegó incluso a exhumarla y a tenerla en casa, que tenía llena de fotos de su hija, tal era su obsesión.



La hija del Doctor Velasco nos sacó a todos del Museo, y lo primero que nos enseñó fue el edificio por fuera. Se trata de una construcción neoclásica con unas columnas jónicas. En el capitel está la diosa Atenea, diosa de la Inteligencia y la Sabiduria, y una inscripción en latín que dice: Nosce te ipsum (Conócete a ti mismo). Esta inscripción se encontraba en Grecia en el oráculo de Delfos.


Después nos paró para enseñarnos dentro del edificio donde estaba su residencia, la foto superior. Donde después estaría el laboratorio de investigaciones científicas creado por Santiago Ramón y Cajal.

 Y la siguiente parada fue en la esquina del edificio donde está la calle que lleva el nombre del Doctor.



 Y de ahí ya pasearíamos todos detrás de ella camino de la calle Atocha por donde íbamos ascendiendo. Ya os digo que iba contándonos todo con muchísimo humor, haciendo comentarios de la indumentaria de las personas con las que nos íbamos cruzando y cómo debía funcionar hoy en día la Beneficiencia a juzgar por sus ropas, o sobre las parejas y demostraciones cariñosas... Era muy graciosa. 

Como os comentaba, este doctor se llamaba Pedro González de Velasco (1815-1882). Nació en un pueblo de Segovia de hijos labradores, tenía origen humilde, pero se traslada a Segovia donde estudia latín y de ahí a Madrid donde gracias a su tesón se hizo practicante y después cirujano. Llegó a ser catédratico en la Facultad de Medicina de Madrid y tenía su puesto en el Hospital Clínico de San Carlos, donde ahora mismo está la sede del Museo de Arte de Reina Sofía donde nos llevó su hija en la visita. 


Nos habló de la Facultad de Medicina.

Y por supuesto del Colegio de Cirugía de San Carlos, en la calle de Santa Isabel, que se dedicó a la enseñanza de la Medicina y que está situado donde antiguamente estaba el Hospital de Mujeres.

Nos habló del Marques de Toca, prestigioso médico cirujano de esa época, miembro prestigioso de la Academioa Médica, que tuvo un papel importante cuando el atentado a la Reina Isabel II, la corte Real le tenía mucha confianza. Y también tuvo un papel importante cuando el atentado al General Prim, a quién le auguró auguro un porvenir fatal a corto plazo por una septicemia, ya sabemos que murió, mientras que los demás médicos decían lo contrario. Tuvo mucho renombre en su época por su intuición y su profesionalidad. También fue muy prestigioso como diseccionador. 







En este edificio de la calle Atocha estaba la antigua casa del Doctor Velasco


Nos fue comentado muchísimos datos a medida que íbamos subiendo por la calle Atocha, nos habló también del Hospital de Incurables de Nuestra Señora del Carmen, fundado en 1852 donde había estado anteriormente el Colegio de los Niños Desamparados. Muchas pacientes eran prostitutas enfermas.


Y casi al final paramos en la Parroquia  de San Salvador y  San Nicolás, que ocupa los terrenos donde estaba el Hospital de San Juan de Dios, fundado por Antón Martín.También era un hospital dedicado a los incurables y contagiosos.


La última parada de la visita nos dijo la guia o "hija del Dr. Velasco" que iba a ser en un lugar donde todavía hoy en día se diseccionaba... Y nos llevó ¡Al Museo del Jamón! de la calle Atocha, donde nos invitó a una consumición de parte del Dr. Velasco. Todo un detallazo.

Nos encantó esta visita. Fue muy entretenida, muy ilustrativa de toda la zona de la calle Atocha hasta el Museo Arqueológico.

Si tenéis oportunidad de hacerla en alguna ocasión, todos los años hay un programa cultural semejante para visitar el Patrimonio de Madrid, no lo dudeis, porque merece mucho la pena.



#Madrid #Museo Nacional de Antropología #Visita guiada teatralizada "1875: un viaje al Madrid del Dr. Velasco"

domingo, 21 de octubre de 2018

Palacete de Villa Rosa o Junta Municipal del distrito de Hortaleza en Madrid.


Aunque una de mis pasiones es viajar, y lo hago todo lo que puedo, no cambiaría mi ciudad por ninguna del mundo. 

Madrid tiene mil y un lugares por descubrir, no se termina nunca de conocer. Es un lujo poder perderse por sus calles y encontrar siempre algún rincón, alguna plaza o casa que atesorar en la memoria. Tiene además, una oferta cultural enorme y, lo que es mejor, con muchas actividades gratuitas con las que disfrutar. Siempre queda mucho por aprender de esta ciudad.

Este fin de semana, del 19 al 21 de octubre, el Ayuntamiento de Madrid ha llevado a cabo el programa "Madrid, otra mirada", la fiesta del Patrimonio, gracias al cual hemos podido hacer muchas visitas gratuitas por su patrimonio histórico y cultural. Es verdad que somos muchos los que vivimos en esta enorme ciudad y que hay que tener mucha suerte para conseguir entrada porque la mayoría de los aforos son limitados y muchísimos los que queremos asistir. Pero con atención y paciencia si no es en una actividad, será en otra y es tanta la oferta que aún hay donde elegir.

Yo he realizado cuatro visitas, a cual más interesante, que iré compartiendo con vosotros para que si no las habéis hecho, podáis disfrutarlas cuando tengais oportunidad.


La primera de ellas ha sido en mi barrio. Por donde mejor para empezar.

La Junta Municipal de Hortaleza está situada desde el año 1986 en el Palacete de Villa Rosa. Un edificio precioso y modernista que desde que se construyó en el año 1910 por Zacarias Homs ha pasado por muchos usos y dueños.

Lo primero que nos contó la guía es que este lugar, que estaba fuera de Madrid y a medio camino de los pueblos de Hortaleza y Canillas era de los Duques de Pastrana. Ambos pueblos, Hortaleza y Canillas, fueron anexionados a Madrid en el verano de 1949.

Después de ser de los Duques la propiedad se dividió y se convirtió en dos colegios.

La guía nos fue contando, no quiero extenderme tanto y seguro que me olvidaría de algunos datos, de la época en que se hizo en esta parte de Madrid el diseño de la Ciudad Lineal y por tanto nos habló de Arturo Soria. Toda esta parte de Madrid eran manzanas donde se iban construyendo palacetes a las afueras.

En concreto en lo que se refiere al edificio en cuestión, cuando ya era del Ayuntamiento, éste le concedió a Zacarias Homs la licencia para que construyera en esta manzana (la 82) un palacete de unos 210 metros, más unos 70 de jardines. Por ello la calle de detrás lleva su nombre. Comenzó a llamarse a este edificio Palacete de Zacarias Homs, Villa de Homs o de Zacarías Homs. 

A la muerte de su mujer, en el año 1919, se pasó a llamar como ella, Villa Eloisa, pues se llamaba Eloisa Durán.

Entre 1925 y 1931 fue adquirido por José Tolosa, empresario de ópera y director, y su esposa Rosa de la Vila. De ahí vendrá el nombre de Palacete de Villa Rosa.

Durante la guerra civil, fue el cuartel general del partido comunista. Al terminar la guerra se abandonó.

A principios de los años 40, Tomás Pajares, propietario del tablao Villa Rosa de la Plaza de Santa Ana, adquirió el palacete y lo convirtió en el Parque Jardín Villa Rosa, que durante el franquismo tuvo fama de ser uno de los más importantes cabaret de Madrid. La piscina donde tocaba la orquesta estaba donde ahora se ve en la foto:



En el año 1986 fue rehabilitado, yo todavía me acuerdo de cuando estaba abandonado, y pasó a ser la sede la Junta Municipal del distrito de Hortaleza. En el año 1989 fue ampliado.

Es un edificio precioso, con una escalera que se conserva con su vidriera modernista realizada por un pintor vidriero oficial de la Casa Real de Alfonso XII, e inspirada en el cuadro La mariposa de 1867, del pintor catalán Mariano Fortuny (1838-1864).

Aún podemos admirar algunos detalles del palacio original que nos fueron enseñando y que aparecen en las fotografías. El despacho de arriba, lo que era el atico donde estaba el salón de baile, es el más importante de las instalaciones actuales, el destinado al concejal o concejala, tiene unas preciosas vidrieras y desde él se sale a la terraza con unas vistas preciosas del otro lado del edificio, de lo que era la entrada principal y los jardines.

No hice demasiadas fotos de los despachos porque no quería que saliera ningún dato de los funcionarios que los ocupan actualmente. Es también reseñable el salón de Plenos que estaba decorado con flores porque al día siguiente había boda.

Una visita muy interesante pues en este edificio se recoge mucho de la historia de nuestra ciudad.

Además de que forma parte de mi propia historia. Siempre recuerdo que cuando bajábamos en el 73 "a la vía", como decía mi madre, para ir al médico a Vicente Muzas, pasábamos delante del muro del Villa Rosa, y por encima de éste y al fondo, se podía ver este edificio entonces abandonado y ruinoso pero siempre muy sugerente, sobre el que tantas historias se contaban.

Es una suerte que todavía, despues de tantos años y tantos avatares históricos, siga en pie y podamos admirarlo.












martes, 29 de mayo de 2018

Visita guiada Las Sinsombrero por Experimenta Madrid




Sabía que no existía la felicidad, quizá por ello disfrutaba intensamente de esos pequeños placeres sisados a la rutina diaria: leer, pasear por su ciudad, estar al aire libre, y alguno que otro más o menos confesable. Cuando dos o más de estos placeres coincidían sentía como si ese día le hubiera tocado el pedazo más grande de la tarta.

Aquella tarde de domingo ocurrió. Y de vuelta a casa sintió como si hubiera rebañado hasta la última migaja del dulce. Había podido conjugar la literatura con su ciudad preferida, sus ganas de aprender con que te cuenten historias paseando.

Porque esa tarde de último domingo de mayo de 2018 había caminado por un Madrid con su calle Alcalá cortada al tráfico, quién vive en la capital sabe que solo eso ya es un enorme placer. No importaba que unos metros más abajo los apasionados del futbol esperaran estruendosamente en las Cibeles a su gran equipo, si ellos estaban atravesando por cualquier lugar que les apeteciera aquella calle inusualmente vacía, mientras les contaban de aquellas mujeres de la Generación del 27 que el tiempo y la historia no había salvado del olvido.

La casa de las siete chimeneas, hoy Ministerio de Cultura y ayer sede del Lyceum Club Femenino (1926-1939) referente del protagonismo de las mujeres españolas en los años 20 y cuya presidenta era María de Maeztu, una de las presidentas Victoria Kent y su secretaria Zenobia Camprubí. El Instituto Cervantes donde dio clase la filósofa María Zambrano y coincidió con el poeta Antonio Machado, con el que dolorosamente coincidiría cerca de los Pirineos por donde escapaban de una España sangrante. El Palacio de Congresos para recordar a Victoria Kent y a Clara Campoamor y la lucha por el voto de las mujeres. La academia de Bellas Artes de San Fernando donde estudiaron Maruja Mallo y Margarita Manso, aquellas artistas que desafiaron a la época y a la sociedad, lanzándose a atravesar la Puerta del Sol sin sombrero, del brazo de sus amigos Lorca y Dalí, ganándose el abucheo y las pedradas. También aquí, en la Academia de Bellas Artes, estudiaría la genial escultora Marga Gil Roesset que quiso desaparecer de la tierra y hasta su tumba llegó un último rayo que la ayudó a conseguirlo. Y finalmente casi en la Puerta del Sol la parada para recordar a una ilustre maestra y esposa de Julian Besteiro, Presidente de las Cortes durante la II República, llamada Dolores Cebrián, a quién pocos recuerdan a pesar de su exitosa carrera en la Educación no solo española sino también fuera de nuestro país. De ella decía Miguel de Unamuno que tenía "cabeza de hombre".

Un paseo por Madrid deteniéndose en algunos edificios relacionados con unas pocas de aquellas mujeres, las mujeres de la Generación del 27, aquellas que se agrupaban bajo el sobrenombre de Las Sinsombrero.

Porque no habían hablado de todas las que eran, pero sí que habían recordado a algunas de las más importantes: María de Maeztu y María Zambrano; Zenobia Camprubí (la ilustrada esposa de Juan Ramón Jiménez a quién enamoró con su risa; Victoria Kent y Clara Campoamor; Maruja Mallo y Margarita Manso; Marga Gil, la genial escultora casi olvidada, y una aún más olvidada Dolores Cebrián.

Faltaban otras tan importantes como ellas: Teresa León, Concha Méndez, Josefina de la Torre, Ernestina de Champourcin, Rosa Chacel... Claro que faltaban y alguna que otra más.

Pero dos horas de paseo solo daban para unas pinceladas apenas de aquellas enormes mujeres que aún estando al lado de los hombres de la Generación del 27, yendo por la vida de su brazo, brillando intelectualmente tanto como ellos, apenas hoy son recordadas.

Visitas guiadas por Madrid como ésta de Experimenta Madrid eran, para ella, la coincidencia de varios pequeños placeres. Era pasear aprendiendo, era conocer de otra forma Madrid, era recordar literatura y profundizarla, era desde luego una tarde saboreando el pedazo más grande de la tarta.


Plaza del Rey de Madrid. La casa de las siete chimeneas. Antiguo Lyceum Club Femenino




Otras entradas en el blog sobre Las sinsombrero:
https://rociodiazgomez.blogspot.com/search?q=Las+sinsombrero




Experimenta Madrid:
https://experimentamadrid.blog/



jueves, 11 de enero de 2018

Ruta literaria por el barrio Salamanca de Madrid - 2ª parte

C/ Claudio Coello 25 casa de Camilo José Cela


Hoy vamos a continuar el paseo literario por el barrio de Salamanca que comenzamos en otra entrada. Lo dividimos en dos partes para no hacer una entrada del blog tan larga.

Os recuerdo que lo comenzamos en la calle Claudio Coello en el núm. 25 donde había muerto el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Después subimos hasta la calle Velázquez donde había varios puntos donde detenerse. Al final de la entrada tenéis un enlace a ella.


Pues bien, hoy volvemos a la calle Claudio Coello, a donde bajamos desde Velázquez por Ortega y Gasset, y encontramos que a la altura del 25, haciendo esquina tenemos la casa donde vivió Camilo José Cela ( Iria Flavia, La Coruña, 1916 - Madrid, 2002). Aunqu de jóven tentó a la poesia, le conocemos más como prosista, ya sea con la novela, o el cuento y el libro de viajes. Se le conoció sobre todo a partir de su novela La familia de Pascual Duarte, en el año 1942.




Si seguimos caminando por la calle Velazquez de nuevo, hasta la calle General Oraa y bajamos por ella dirección Castellana, encontramos en el núm. 19 una casa que ahora está en obras donde una placa recuerda que allí vivió el escritor D. Ramón de Valle Inclán. Es una casona que me hubiera gustado conocer en sus días, ahora está casi tapada pero hace esquina con la calle de los Hermanos Becquer. En Madrid hay más casas donde vivió este escritor, pero ésta es la que nos pilla en el barrio de Salamanca. 

"Su amigo Antonio Palomero lo definió como una figura exótica, tocado con un amplio sombrero mexicano, una melena negra y sedosa, una barba puntiaguda, unos quevedos sobre su nariz aguileña y un cuello inverosímil de grandes puntas (“cuello galdstoniano”, según Rubén Darío, quien añadía que sus corbatas fastuosas podrían servir de chal a una mujer). Se apoyaba en un bastón rematado en un huevo de plata, “regalo de un príncipe indio”, según decía."





Volvemos sobre nuestros pasos y subimos de nuevo la calle General Oraa hacia la calle Francisco Silvela, y en la calle General Díez Porlier, en el núm. 36, tenemos la casa donde vivió y murió el dramaturgo Buero Vallejo. Este autor nació el mismo día que yo, un 29 de septiembre, y en mis épocas del Instituto nos tuvimos que leer "Historia de una escalera", que hasta creo recordar que nos llevaron al teatro a verla.


"Antonio Buero Vallejo siempre me pareció un hombre reflexivo, tal vez demasiado apesadumbrado, un punto tristón, acaso secuela de su pasado, aunque su viuda quita importancia a esa etiqueta y lo recuerda tierno en la intimidad, de conversación amena y divertida cuando se reunía con sus habituales contertulios. Era compañero de dominó de Fernando Vizcaíno Casas, vecino suyo en la sierra de Navacerrada, en vacaciones, tan distintos en su ideología pero con el que departía cordialmente. Buero Vallejo conoció a Victoria Rodríguez cuando formó parte de la compañía del Teatro Nacional María Guerrero que estrenó Hoy es fiesta, otra de las más aplaudidas comedias del autor alcarreño. Ella tenía veinticinco años, quince menos que él, del que se enamoró en seguida y tras un breve noviazgo se casaron el 5 de marzo de 1959. Victoria trabajó en unas cuantas obras de Antonio, pero no en tantas como él hubiera querido, ya que nunca quiso imponerla a ningún director para evitar ser acusado de nepotismo." Manuel Román.





A continuación podemos pasar por la calle General Pardiñas y tenemos las casas de dos escritores que merece la pena recordar. En el núm. 97 está la casa donde vivió y murió Miguel Mihura.



Miguel Mihura (Madrid, 1905 - 1977) Comediógrafo y humorista español a quien se debe la renovación del teatro cómico de la posguerra. Su obra maestra, Tres sombreros de copa (escrita en 1932 pero no estrenada hasta 1952), supuso una ruptura radical con el humor tradicional. En 1941 fundó La Codorniz, famosa revista semanal de la posguerra, que dirigió hasta 1946.  Mihura fue además guionista de más de veinticinco películas, entre ellas Bienvenido Mr. Marshall, dirigida por Luis García Berlanga en 1952.

 "El humorista cínico era un sentimental, como todos. Había sido toda su vida un soltero ejemplar y pertinaz, pero se enamoró para siempre de una suiza fugaz, cuando ya era demasiado tarde. Se nos murió en seguida. Le lloré con Alfonso Sánchez, que tampoco duró mucho. Siempre viví una adhesión sentimental, intelectual, al 27 del humor, que eran una prolongación de Gómez de la Serna, imposibles sin Ramón, aunque no le citaban demasiado. Mihura llegó a decirme que el maestro era Fernández Flórez. Estaba borrando sus propias huellas. Siempre fue un cojo malvado y adorable" Francisco Umbral





Y en el núm. 107 de General Pardiñas, casi en la esquina con María de Molina, vivió la autora del Nadal Carmen Laforet. Tiene una placa que dice: "En esta casa mirando hacia Barcelona vivió Carmen Laforet (1921-1994) y en ella escribió su novela "Nada" Premio Nadal 1945". 

Mirando hacia Barcelona...







Y por último saltamos de la primera premiada con el Nadal a un premio Cervantes, porque ya en la Avenida de América encontramos la casa donde vivó y murió Juan Carlos Onetti, Premio Cervantes. Novelista uruguayo, considerado no sólo el escritor más importante que ha dado la literatura de su país, sino uno de los máximos creadores de la narrativa en lengua castellana del siglo XX.





"Me senté en la cama de Juan Carlos Onetti cuando nadie me observaba, y me pareció que aún había en ella mucho insomnio impregnado. Me mullí brevemente y se levantó un silencio viejo que me hizo creer que su literatura se escondía aún en aquella cama, expuesta durante siete semanas en la Casa de América. Todo lo que necesitaba Onetti, incluso lo que le sobraba, estaba en su habitación, desde la que contadas veces se asomó a la ventana. No había exteriores en Juan Carlos. «Empezó a estar encerrado desde niño», admitía hace poco su viuda, Dolly Onetti, pero el retiro solo se volvió rotundo y feliz después de llegar a Madrid en 1975 e instalarse en la avenida de América 31, piso 8.º, apartamento 3. Para lo que había que decir, bastaba el silencio, y para lo que había que conocer, bastaba la cama, afirmaba a menudo el propio escritor."
  Juan Tallón






Espero que os haya gustado este paseo literario por el barrio de Salamanca. En este blog tenemos más paseos literarios, os dejo reseña de alguno de ellos por si queréis echarles un vistazo.



Otras entrada de paseos literario por este barrio en el blog:





jueves, 16 de noviembre de 2017

Ruta literaria por el barrio Salamanca de Madrid - 1ª parte





De vez en cuando hay que ser turista en la propia ciudad. Pararnos y darnos cuenta otra vez de que tenemos la suerte de vivir todos los días del año en un lugar que otros quieren conocer y visitar. 

En una de esas ocasiones que decido ser turista en Madrid he revisitado el barrio de Salamanca aunando mis dos pasiones: El viaje y la literatura. 

Y ahí me veis reconociendo el paso de los grandes escritores por ese barrio tan señorial.

Porque fue aquí, en la calle Claudio Coello, en el núm. 25, donde murió Gustavo Adolfo Becquer (Gustavo Adolfo Domínguez Bastida; Sevilla, 1836 - Madrid, 1870) en el año 1870. Uno de los últimos representantes del Romanticismo, del Postromanticismo, no sería hasta después de muerto cuando se hiciera famoso tanto por su prosa como por sus versos. Rasgos distintivos la temática intimista y una aparente sencillez expresiva, alejada de la retórica vehemencia del romanticismo.

C/ Claudio Coello, 25 La casa donde murio Becquer

Y muy cerca de allí en una calle paralela, la calle Velazquez núm. 4, encontramos que estuvo el torreón de Ramón Gómez de la Serna (Madrid, 1888-Buenos Aires, 1963). Animador indiscutible de la vida literaria madrileña, en 1914 creó una de las tertulias más frecuentadas y famosas con que ha contado Madrid, la del Café Pombo. Su particular visión de la literatura, concebida dentro de los presupuestos del arte por el arte, sin ningún intento de reflexión ideológica, dio lugar a un género inventado por él, las greguerías, definidas por el propio autor como «metáfora más humor».


En la C/ Velazquez, 4 el torreón de Ramón Gómez de la Serna



Y en la misma calle pero un poquito más hacia delante, en la misma Velazquez núm. 27 está la casa donde vivió un Premio Nobel cuando fue Vicecónsul de Yugoslavia en el 1929: Ivo Andric. Novelista yugoslavo de origen bosnio, premio Nobel de literatura en 1961 y uno de los más grandes escritores de su país. Ivo Andric permaneció apartado en la capital serbia durante la ocupación nazi, período en el que escribió las tres novelas que le harían famoso, Crónica de Travnik, El puente sobre el Drina y La señorita.





Y solo nos desviamos un poquito para coger una bocacalle a la derecha según subimos Velazquez para entrar en la calle Hermosilla y muy cerca en el núm. 34 vemos otra de las casas donde vivió el escritor y académico Armando Palacio Valdés (Entralgo, 1853-Madrid, 1938). Tras pasar su infancia en Asturias, se estableció en Madrid a partir de 1870. En su obra se distinguen tres etapas. La primera, marcada por su amistad con Clarín y por la adopción de posturas democráticas. La segunda etapa, durante la que publicó sus mejores obras, se inició con la dedicación a la novela y culminó a mediados de los años noventa. A partir de 1896, año de la publicación de Los majos de Cádiz, se produjo un giro ideológico en su obra hacia posturas más conservadoras




Y volvemos otra vez a la calle Velazquez porque si seguimos subiendo nos encontramos con otras dos casas que no hay que perderse.

En el núm. 57 de la calle Velazquez tenemos la casa donde vivió Pedro Muñoz Seca (Puerto de Santa María, 1881 - Paracuellos del Jarama, 1936). Dramaturgo español. Practicó la abogacía y fue profesor particular, pero su verdadero oficio fue el de autor teatral. Máximo representante del teatro humorístico de principios del siglo XX, sus obras gozan aún de una gran popularidad. Su habilidad para versificar y para los juegos de palabras, junto a la distorsión grotesca de la realidad que presentaba en sus piezas, crearon el llamado "astracán", una variante del género chico.







Y en la otra acera de la misma calle Velazquez tenemos la casa donde vivieron y murieron los Hermanos Álvarez Quintero. Serafín Álvarez Quintero (Utrera, 1871 - Madrid, 1938) y Joaquín Álvarez Quintero (Utrera, 1873 - Madrid, 1944) Populares dramaturgos españoles conocidos a menudo como los hermanos Quintero o Álvarez Quintero. Autores de obras teatrales que transmiten una visión bondadosa y amable de la vida, son la encarnación perfecta del costumbrismo andaluz llevado al teatro.



Pero para no hacer tan larga esta entrada, vamos a continuar este paseo literario por el barrio de Salamanca en otra entrada. ¿Vale?

 No os despisteis que ¡no hemos terminado!

martes, 10 de mayo de 2016

Ruta por Moguer siguiendo a Juan Ramón Jiménez





«Esta tarde he ido con los niños a visitar la sepultura de Platero, que está en el huerto de la Piña, al pie del pino redondo y paternal. En torno, abril había adornado la tierra húmeda de grandes lirios amarillos. […] —¡Platero, amigo!—le dije yo a la tierra—; si, como pienso, estás ahora en un prado del cielo y llevas sobre tu lomo peludo a los ángeles adolescentes, ¿me habrás, quizá, olvidado? Platero, dime: ¿te acuerdas aún de mí?».


Si alguna vez vas a Moguer no dejes de buscar el rastro de Juan Ramón Jiménez, y de Zenobia Camprubí. 

Las huellas del poeta onubense, nacido en ese pueblecito blanco y albero, están en muchos de sus rincones. Quería dejaros una ruta rápida pero completa que se puede hacer y que os puedo asegurar que no os defraudará. 

 1. Casa Natal de Juan Ramón Jiménez




No lleva abierta mucho tiempo. De hecho la última vez que yo estuve no lo estaba y solo la pudimos ver por fuera. Ahora ya sí que se permiten las visitas y es gratuita. Ya dedicaré una entrada más pormenorizada para contaros con más detalle.

Aquí nació el poeta el 23 de diciembre de 1881 y vivió hasta los cuatro años. A sus padres no les gustaba mucho este barrio, el de los pescadores.


2. El Museo al aire libre "Platero EScultura".

Ya tenemos una entrada en el blog sobre estas esculturas que salpican las calles de Moguer con los personajes de "Platero y yo". Podéis echar un vistazo:

 http://rociodiazgomez.blogspot.com.es/2016/04/museo-al-aire-libre-platero-escultura.html








3. Casa Museo de Juan Ramón Jiménez

De la casa natal la familia del poeta vino a vivir a ésta. Aquí vivió su infancia y juventud. Y ahora convertida en Museo es una casa preciosa llenita de recuerdos del poeta y de Zenobia, porque aquí están muchos objetos de la casa de Madrid y de su vida en pareja.

También en el blog tenemos una entrada de esta Casa.

http://rociodiazgomez.blogspot.com.es/2010/08/la-casa-de-juan-ramon-jimenez-en-moguer.html




 4. La casa de El huerto de la Piña.

Es aquí, bajo el pino de la entrada, donde se supone que está Platero enterrado. Es una pena porque está medio abandonado el lugar.





5. Y por último la tumba donde está el matrimonio en el cementerio de Moguer.

Había flores y poemas porque habían estado justo antes que nosotros un taller de Lectura.