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lunes, 10 de agosto de 2020

Murales y Trampantojos. Estepona (Málaga)

"Día de pesca" de José Fernández Ríos

Casi es un Museo al Aire Libre. O sin casi.
Dicen que son más o menos 50 o 60 murales. No los conté. 
Solo los busqué, o no, solo los encontré sin querer, pero siempre los fotografié.
Murales que duran cinco fachadas, o dos o una. 
Homenajes a tantas cosas... Siempre coloristas, impresionantes, bellos.

Estepona  guarda un tesoro que se titula "Día de pesca" o "Regando el jardín" o de muchas formas más. Son tantos tesoros. Los hay para todos los gustos.

¿Cómo no querer llevármelos?
Traermelos a este Madrid que necesita agua y peces, colores y artistas.

Estepona. Verano 2020




"La huerta de Irene" de Encarna Hoyos

"Chorro Arts"

"Madre amorosa y la mirada de un niño" de Francisco Alarcón

"Almas de mar" de Blanca Larrauri

"Regando el jardín" José Fernández Ríos

martes, 23 de junio de 2020

El mal de Corcira de Lorenzo Silva



- Subamos a la Mola. Y de paso os enseño el faro.
De nuevo, el trayecto duró tan solo unos pocos minutos. La subida era agradable, entre la densa vegetación que tapizaba la falda de aquella elevación de poco menos de doscientos metros que marcaba la cota superior de la isla. Sobre el altiplano que la coronaba había un pueblo, Pilar de la Mola, que se veía vacío y apacible bajo la poderosa luz del mediodía. Había que hacer un esfuerzo para recordar que estábamos en noviembre: la temperatura no bajaba mucho de los veinte grados y aquel sol y aquel aire transparente hacían pensar en un eterno verano. Al bajar del coche, junto al faro que se alzaba en el extremo oriental de aquella pequeña meseta y de la isla, el viento nos recordó en seguida la estación, aunque tampoco suponía una excesiva molestia.
El faro era hermoso, como todos los faros, aunque hacía tiempo que no lo encalban. Junto a él había una pequeña casa, la residencia del farero en tiempos, supuse, y me pregunté si aún la ocuparía algún funcionario de aquel cuerpo que según me dijo uno de los pocos que quedaban, y al que conocí durante una investigación en Almería, se había declarado ya a extinguir...
(...)
- ¿Y ese monolito?
- Está dedicado a Julio Verne -dijo-. Sacó la isla de una novela.
-Es cierto -recordé de pronto-Hector Servadac.
Eva me miró con asombro.
-Increible, mi subteniente. es usted la primera persona con la que me tropiezo que no es de Formentera y se sabe el título del libro.
-Bueno es que lo he leído.
(...)

El mal de Corcira
Lorenzo Silva



Y qué agradable es cuando de un placer sacas otro, como un conejo de una chistera, como si abrieras una hilera de matriuskas a cual mas preciosa.

Y estás leyendo un libro que te tiene atrapada, el último de Lorenzo Silva, sí el último de Bevilacquaa, y de pronto te habla del Faro de La Mola en Formentera. Aquel lugar que recuerdas con una sonrisa.

Donde había un faro, y un acantilado, y un monolito que recordaba a Julio Verne y hasta hicisteis autostop.

Donde estaba aquel perro que decidió que en ningún sitio estaría más cómodo que encima de mis piernas.Todo el camino en aquel coche que nos recogió...


El placer de la lectura, el de los viajes, el de las aventuras, el del caminar bajo el sol sin prisas ni horarios.

Qué suerte aún me queda medio libro de Lorenzo Silva, lo estoy disfrutando mucho.
Ya os lo contaré mejor.
Y más suerte aún de que este año iremos a cazar faros. 
También ya os los presentaré.

La vida está salpicada de pequeños placeres,
solo hay que estirar el brazo,
abrir la mano,
tocarlos,
sentirlos.

Y disfrutar.





sábado, 1 de febrero de 2020

Casa de José Saramago en Tías (Lanzarote)




"La vivienda en la que pasó la mayor parte de sus últimos 18 años. Hecha de raíz para las necesidades de dos familias, la Saramago-Del Río a un lado, al otro la Pérez-Fígares-Del Río, cómplices en el proyecto arquitectónico y en la vida. Así, cruzado el portón de entrada, un pequeño patio da acceso a las dos viviendas y a las zonas comunes. Enfrente está la puerta de la casa de José Saramago."



Y esta manía de ver las casas de los escritores.
Esta necesidad de conocer y arrastrar a mis compiches a esas aventuras literarias. 

Ese buen sabor que nos dejó la blanca casa de José Saramago en Tías (Lanzarote), se notaba que era una casa vivida. Vivida por un escritor con mayúsculas, y contada para los que queremos visitarla. 

Nunca olvidaremos aquella foto en la que Saramago y su pareja Pilar del Río caminaban por el volcán del Cuervo, que nos inspiró aquella visita a ese volcán con nombre: colarnos dentro de su crater mientras el atardecer recortaba su perfil a trasluz. Cómo olvidar a aquel "chico" con un pañuelo en la frente, que nos hizo un dibujo en la tierra con un palito para explicarnos cómo llegar. Aquel a quién no pedimos su teléfono... ¡me cachis!

Nunca olvidaremos aquel reloj de la entrada, aquellos relojes con la misma hora, siempre las cuatro, esa hora en la que Saramago conoció a Pilar.

Nunca olvidaremos que el escritor se volvió a acostar a media mañana para descansar y ya nunca se levantó. La muerte le llegó sin dolor, sin estrépito, plácida.

No olvidaremos a aquella chica que se mudó hasta Lanzarote desde Barcelona para contárnoslo, ni a aquellos compañeros de visita. 

No olvidaremos el olivo que se trajo Saramago entre las piernas diminuto y que crece fuerte a la entrada de la casa. Ni el riquísimo café portugués al que nos invitaron sentados al sol y cuyo aroma nos envolvía camino del jardín.

Qué buen sabor nos dejó la casa de José Saramago en Tías (Lanzarote). 

Qué bueno.







"Algunos objetos, un reloj con la hora que el escritor decidió que deberían registrar los relojes de la casa y que él mismo dejó marcada: las cuatro de la tarde, la hora en que conoció a su compañera, Pilar del Río Sánchez."





"En esta habitación, se instaló hace 18 años. Aquí se puso a escribir las primeras líneas de Ensayo sobre la ceguera, inaugurando así un periodo creativo fecundo, activo, sin huecos ni horas muertas, porque “el tiempo aprieta”, dejó dicho."







"Lo demás que contiene la habitación es la cotidianidad de una casa: recuerdos, libros de poesía en el estante móvil que hay junto al sillón de lectura, el de descanso (6) —en el que tantas horas pasó durante sus últimos meses y donde tantas veces escribió su blog—, los libros que Saramago tenía sobre la mesa cuando le llegó la muerte, la pasión de leer nunca abandonada, de convivir con los suyos, las fotos que son vida, imágenes captadas por cámaras ajenas, el presente, el pasado, estar, haber estado, seguir estando."





"En este cuarto murió José Saramago el 18 de junio de 2010. Eran las once y media de la mañana de un día que se presentaba normal. Desayunó y quiso descansar un poco. A las diez y media tenía una cita en el médico. No tuvo que ir. A esa hora, sin agonía, sin dolores, sin lamentos, ni llantos, con la misma naturalidad con que había vivido, trabajado y amado, con la sencillez con que había sido, cerró los ojos y dejó que la vida se le fuera yendo, o él se fue yendo de la vida, rodeado, querido, oyendo decir su nombre como el mejor elogio, la mejor declaración. José. José. José. Está todo bien."






"En los pueblos antiguos la cocina era un lugar de encuentro y convivencia. Así lo quiso Saramago: otra estancia de la casa abierta a amigos, lugar de conversación, trabajo, cenas y largas sobremesas… Amigos de distintos continentes que han consumido horas de conversación y de intercambio de ideas, de risas y de solidaridad.Por esta cocina han pasado personalidades imprescindibles de la cultura contemporánea, desde Bernardo Bertolucci a Susan Sontag, pasando por Juan Goytisolo, Carlos Fuentes, José Luis Sampedro, Carlos Reis, Eduardo Galeano, Marisa Paredes, Álvaro Siza Vieira, Ángeles Mastretta y Pedro Almodóvar, entre otros. Políticos como Mário Soares, José Luis Rodríguez Zapatero, Santiago Carrillo o Carme Chacón; jueces como Baltasar Garzón o Martín Pallín; amigos de distintos continentes que han consumido horas de conversación y de intercambio de ideas, de risas y de solidaridad. Sobre esta mesa Sebastião Salgado desplegó las fotos del trabajo en el mundo, y nada más verlas Saramago dijo que escribiría el texto que Salgado le solicitaba, aunque, decía Saramago, las fotos lo contaban todo...(...) y el mundo entrando por los periódicos y el mar."


#Lanzarote
#Saramago
#Tías
#CasasEscritores

martes, 14 de enero de 2020

Murales del barrio de Barranco en Lima




Barranco coloreó entonces Lima.

Después, aquel barrio colorearía para siempre los recuerdos de aquella ciudad gris, marcando el acento bohemio e invitando aún, en la memoria, a seguir callejeándolo para descubrir más murales, más tascas, más rinconces genuinos.

Entonces, se nos quedaron cortos los días para visitarlo más despacio, para admirarlo de cerca, y saborearlo a conciencia. Sus murales y su pequeña biblioteca, sus bares abarrotados y su cebiche o ceviche, que la Real Academia permite ambos, aliñado con cítricos.

Después, lo recordaríamos como uno de los barrios más vistosos que hubiéramos visitado nunca. 

Y nos prometimos volver algún día.

Algún día.











#Murales
#Barranco
#Lima

viernes, 20 de diciembre de 2019

Murales de Lima 1


La Lima con cielo de panza de burro se volvía de colores en sus paredes. 

Y daba gusto verla desplegarse distinta en sus tapias y muros, en sus edificios y esquinas. 

Los murales de aquella ciudad con mar que caminabas, te saludaban al paso,
y la redescubrías en ellos con más alegría, más color, más vida.


A punto de llegar nuestro invierno, qué fácil escaparse, gracias a estos muros, a una Lima de septiembre parecida a este Madrid bajo cuya capota gris vivimos y nos mojamos.

A punto de llegar nuestro invierno,
qué fácil recordarla, 
qué fácil volver a disfrutarla,
contemplando de nuevo sus vistosos murales.







domingo, 27 de octubre de 2019

Fray Escoba y Perú



La niña que yo era tiene una biblioteca particular que viaja con ella a todas partes y siempre.

La niña que yo era leía tan deprisa, que su madre le decía que estirara un poco más los libros, que eran cuatro, y no había dinero para comprar tantos.

La niña que yo era, ya no recuerda si los libros que están en su biblioteca, eran de ella o de alguno de sus hermanos; sin embargo, recuerda a la perfección los títulos, la portada y el chorro de sensaciones que dejaron dentro de ella.

Y le ocurre que a veces, muy de vez en cuando, en los lugares más remotos y sin esperarlo, tropieza con algún personaje de los libros de su biblioteca.  

Y sin querer vuelve al presente uno de aquellos títulos, la portada y el chorro de sensaciones que dejaron dentro de ella y que con el paso del tiempo creía perdidas.

No lo estaban. 

Habían viajado con ella: Solo tenían que despertar. 

Y ocurre que a veces, en los lugares más remotos y sin esperarlo, la niña que yo era y la que soy, sonreímos a la vez. 

A la vez. 

¡Anda Fray Escoba!

Y se van cerrando círculos.




Los restos de San Martin de Porres, Fray Escoba, descansan en la Basílica y Convento de Santo Domingo de Lima, junto a los restos de Santa Rosa de Lima y San Juan Macías en el denominado Altar de los Santos Peruanos.





#San Martín de Porres
#Lima
#Perú

lunes, 30 de septiembre de 2019

El faro de Miraflores en Lima


Tu océano no es tan Pacífico como dicen. 
Y a la leyenda que te envuelve,
                  de que te fabricó el famoso Eiffel,
no la avala ningún papel. 

Pero qué bien luces envuelto en el gris de la garúa
la garúa rociando, con diminutas gotas, tu piel de hierro. 

Allá tenías una plaza bien cuidada que te rodeaba,
y una permanente exposición sobre otros compañeros ilustrándote. 
Tenías el uniforme reluciente y una posición privilegiada en lo alto del acantilado;
la suerte de ser mimado, y
el carisma de quién se sabe especial. 

Por eso te dejaste fotografiar desde todos los ángulos, ofreciendo siempre tu mejor perfil.
Por eso te dejaste cazar sin apenas ofrecer resistencia ni cuidado.

Ahora, aquí, ya quieres que sepan de tu singularidad,
y andas dejándote llamar "el limeño" por los demás faros de la colección.

Ay.
Te doy un mes para que empieces a añorar
tu océano, tu leyenda y tu acantilado,
tu plaza, tu ciudad, y tu clima gris
ay, tan húmedo.
 

No pases cuidado, aquí queremos tanto, mucho, a los faros,
que estarás bien.

No dejaremos que la nostalgia,
la implacable nostalgia con olor a mar y rasgos indígenas,
te ablande tu metálico corazón.






#Faros
#Lima
#Miraflores (Lima)

viernes, 27 de septiembre de 2019

El Parque del Amor de Miraflores, en Lima



Cuando vuelvas a Lima, regálame otra mañana gris en lo alto del Malecón de Miraflores, en el Parque del Amor. 

"Si no tuviera nombre, me gustaría aún más este lugar" dijiste la primera vez.

"¿Y cómo se iba a llamar con una escultura tan amorosa presidiéndolo?" contesté yo, con una sonrisa, señalándote a los amantes, que recostados y besándose, se eternizaban en el centro del parque. 

 "Pues por eso mismo... No es más que una redundancia" dijiste con esa manía tuya por las palabras y el lenguaje. "¿Crees que hacía falta...?" concluíste sin esperar respuesta, mientras acariciabas con las yemas de tus dedos las teselas de sus muros. 

Eran lo que más te gustaba de aquel parque, sus pequeños muros ondulantes de teselas de alegres colores, un derroche de naranjas, blancos y azules, adornados con frases románticas de escritores famosos invitando a la inspiración y a quién sabe qué.



Cuando vuelvas a Lima, regálame otra mañana gris en lo alto del Malecón de Miraflores, en el Parque del Amor. 

Tanto como a ti te gustaban sus muros, a mí me gustaba pasearlo contigo bajo la brisa del Pacífico. Contigo que disfrutabas recitando en voz alta los versos atrapados para siempre en sus teselas. Contigo que después me acompañabas hasta el faro sin prisas ni promesas. 

Cuando vuelvas a Lima, acuérdate de mí y aquel primer amanecer gris, 
acuérdate de esta historia que, mientras la empapaba la garúa, esa menuda lluvia limeña, no pudo hacer más que comenzar.








Te desvisto como quien pela una fruta
Jorge Díaz Herrera

Somos un poco la sombra de lo que fuimos
Oscar Valdivia 


Amor es solo un pájaro que deambula
Rocío Romina Bances

Canta Amor desnúdate
Rodolfo Hinostroza
 

Tu estas por encima del infinito mar
Augusto Tamayo Vargas
 

Estupendo amor amar el mar
Jorge Eduardo Eielson


Me quemo para no ver el sitio vacío de tu cuerpo
Washington Delgado


...

#Parquedelamor
#Miraflores(Lima)

viernes, 20 de septiembre de 2019

Museo del Vasa en Estocolmo



Tras 333 años bajo el mar se consiguió rescatar a aquel barco.
Era el año 1961.

El buque de vela, el Vasa, se hundió el primer día que salió a la mar.
Era el siglo XVII.
Era el 10 de agosto de 1628.
Era Estocolmo.

El Vasa es la nave del siglo XVII mejor conservada del mundo.
A su alrededor se construyó el Museo que lo guarda.
Y ahora lo podemos contemplar tal como era, porque un 98 por cientos de sus piezas son originales.

Si pasáis por Estocolmo, acordaos del Vasa.








#MuseoVasa
#Estocolmo






viernes, 13 de septiembre de 2019

Murales en Denia



La palabra Mural deriva del latín. Y está compuesta por la suma de la palabra latina "Murus" y el sufijo "Al", que significa relativo a. 

En este blog tenemos muchas colecciones ligadas al arte. Y una de ellas es nuestra colección de Murales. 

Este verano nos hemos hecho con varios cromos nuevos para nuestra "cole". Entre ellos estos tres ejemplares de Denia. 

Lo cierto es que ellos querían pasar desapercibidos. Algunos se moreneaban bajo un sol impenitente. Otros estaban al resguardo de la sombra de algunos edificios amigos en una calle estrecha. 

No les valió de nada su vocación anónima, ni a los que languidecían al sol como lagartos, ni a los que querían mimetizarse como camaleones.

No sabían que nos gustan demasiado los murales.



#Denia
#Murales







martes, 10 de septiembre de 2019

Biblioteca Pública de Estocolmo



¿Quedamos en una biblioteca redonda?
¿Redonda?
Sí, sí redonda y preciosa.

Y allí que nos fuimos, porque una biblioteca redonda no es cualquier cosa.  Y hasta Estocolmo que fuimos para quedar. Para disfrutar de otra biblioteca distinta, maravillosa. 

Y seguramente muchos de los que visitarán Estocolmo, ni la verán. Primero porque no todo el mundo cuando viaja se dedica a ver las bibliotecas. No nos vamos a engañar. Y segundo, porque te tienes que caminar toda la calle principal que atraviesa la parte vieja Ganla Stand, después toda la zona comercial, y seguir subiendo hasta el Planetario, y a su derecha darás con ella.  

Situada entre las calles Odengatan y Sveavägen, se comenzó a diseñar en el año 1918, a construir en el año 1924 y se terminó en 1928. El arquitecto Erik Gunnar Asplund fue el artífice de que hoy esté en pie. Se inspiró en el tiempo que había pasado en EEUU, y sabía que quería un edificio cilíndrico donde primara la sencillez, que fuera muy funcional y donde la luz fuera cenital. 

Ahora cuando entramos, nos encontramos con una sala principal redonda, muy espaciosa e iluminada donde de pronto te encuentras rodeado de libros, todos a tu alcance. Alrededor de esta sala, hay otras salas de lectura, el archivo y la sala internacional. 

Fue la primera biblioteca en Estocolmo con las estanterías abiertas, donde cualquiera puede coger un libro sin necesidad de que te lo de el bibliotecario. 

Además la biblioteca está situada en un barrio donde hay un parque pegado a ella, y muy cerca otros importantes centros dedicados a la educación, como el Instituto Técnico o la Universidad.

Si os gustan los libros y vais a Estocolmo, no dejéis de visitarla. 
De verdad que merece mucho la pena.

Palabra de biblioadicta.




https://biblioteket.stockholm.se/en