Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

miércoles, 6 de junio de 2012

La casa de Vicente Aleixandre, una lástima ese abandono...





 "En mayo de 1927, Vicente Aleixandre se trasladaba en compañía de sus padres, Elvira y Cirilo y de su hermana Conchita, a un chalé de dos plantas con jardín, sito en la calle de Wellingtonia, en un antiguo extrarradio de Madrid, al final de la avenida de la Reina Victoria. La nueva casa se hallaba en el parque urbanizado por la Compañía Urbanizadora Metropolitana entre 1920 y 1925 que fundaron los hermanos Otamendi y Juan Carlos Mendoza. Según rezaba la propaganda de la Compañía se propusieron «crear un parque urbanizado con hoteles modestos, rodeados de jardines y huertas, donde la clase media, al terminar sus ocupaciones, gozara del reposo y tranquilidad del hogar». De esta casa hará nuestro joven poeta su residencia definitiva hasta el mismo año de su muerte en 1984..."
 Alejandro Sanz
Presidente de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre
«
La calle de la poesía»
(2010)


 Ya sabéis que en este blog tenemos una sección dedicada a las casas de los escritores:

Ya hemos hablado de las casas de Blas de Otero, de Unamuno, de Miguel Hernández, de Neruda, de Lorca... Pues bien hoy le toca a una que está en Madrid y que es la de las fotos de esta entrada.

Ultimamente he pasado varias veces por delante de esta casa. Es la que habitaba Vicente Aleixandre en el Parque Metropolitano de Madrid, una zona de chalets muy tranquila, muy cerca de la Ciudad Universitaria. 

Está en el núm. 3 de la calle que ahora lleva su nombre "Vicente Aleixandre" pero que de toda la vida se conoció como la calle Velintonia. Una casa ahora cerrada y abandonada. Qué lástima. Con la cantidad de poetas y escritores que la visitaron durante años. 

Os copio un artículo relacionado con ésto de Antonio Colinas. Y os dejo con el vínculo que lleva a la página de la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre, donde hablan del deterioro de esta casa y de sus infructuosos intentos para que la Administración junto con sus herederos llegue a un acuerdo, la haga resurgir y pueda volver a tener la importancia en la vida cultural de Madrid, que tuvo un día. 




http://www.vicentealeixandre.es/textos.html


Antonio Colinas
«Salvar Velintonia 3»
La Gaceta de Salamanca
(2009)
Siempre entramos en la festividad de San Juan de la Cruz, el día 14, con la poesía cerca. Este día recibimos en Fontiveros al nuevo juglar, el poeta salmantino José Luis Puerto, una de las voces más decantadas y hondas de la poesía española actual, continuadora de la de nombres cimeros, como Claudio Rodríguez o Valente. Una voz, por otra parte, original, muy de Puerto. Pero el día anterior llegábamos de Madrid, de recordar el abandono de la casa del premio Nobel Vicente Aleixandre, uno de los asuntos más lamentables de la cultura española de los últimos años, en el que ha faltado una absoluta voluntad política por parte de todos, pero también intelectual. Los hechos son tercos y conviene recordarlos.

No existe ningún otro lugar en el mundo en el que la casa de un poeta Premio Nobel haya sido sometida a tal grado de incomprensión; hecho quizá unido al desconocimiento en que ha caído su obra. Mal sintoniza, en verdad, la poesía cosmovisionaria de Aleixandre, su riqueza y fulgor, con las poéticas del simplismo, lo plano y lo hueco. Y volvemos a insistir en el extraordinario valor simbólico que posee la casa. Por ella pasaron no menos de cinco generaciones de poetas, desde la del 27 (con Lorca, Cernuda o Neruda), la del 36 (con Miguel Hernández entre los mejor acogidos), la de la inmediata posguerra (Montale, Quasimodo), la de los 50 (Claudio Rodríguez, Brines), y la de los Novísimos. Este sentido de acogida radicaba en el carácter liberal de Aleixandre, en su fidelidad a la amistad y, sobre todo, como ya señaló en su día Cernuda, en el don que este poeta poseía para resolver problemas, aunar voluntades y activar el diálogo.

Valor simbólico de la casa, ideal para hacer en ella un museo del propio Aleixandre o un centro dedicado a la poesía española de posguerra, que él tanto siguió y apoyó. Como ya he dicho, la voluntad política e institucional falta absolutamente y la amenaza viene de que la casa no sólo puede ser vendida, sino que puede ser derribada, pues (sorprendentemente) estando protegido por ley el hermoso cedro del jardín no lo está el edificio. Quizá el protegerlo sería el primer paso que habría que dar. El segundo que, en tiempos de obras y gastos inconmensurables, no constituiría un problema si Gobierno, Comunidad, Ayuntamiento y herederos se pusieran de acuerdo. Pero este acuerdo no se ha dado nunca.

Así que, bajo la batalladora iniciativa de Alejandro Sanz, se abrió la casa abandonada a un grupo de poetas y músicos para recordar al maestro. No fue un acto contra nadie sino una sencilla toma de conciencia, un recordatorio, una muestra de fidelidad y de afecto hacia una persona, humanísima, que coronó su obra con el reconocimiento universal. Paradójicamente, mientras la casa de la calle Velintonia 3 se abandona, la casa de verano del poeta en Miraflores de la Sierra («Vistalegre») se respeta y enriquece con el esmero que ha puesto en ella su nuevo propietario, el escultor Miguel Rius. Y el Ayuntamiento del pueblo tiene en marcha un Centro de recuerdo para el poeta. Dos grandes y loables ejemplos de cómo se deben hacer las cosas: con voluntad y amor. Simplemente lo que en Velintonia con la placa de la calle aún vergonzosamente machacada!) falta.





lunes, 4 de junio de 2012

Motivos para sonreír




Hace semanas que tengo estas fotos guardadas para vosotros.

Iba por la calle, camino ya no sé de dónde, cuando de pronto tropecé con esa furgoneta que llevaba ese letrero:

"Si estás leyendo esto te sobran los motivos para sonreír".

Inmediatamente saqué la cámara y la atrapé. 

El aire, la calle, el movimiento, los letreros, el mundo, la vida. 

Comenzamos la semana, esperemos que sea mejor que la anterior. 

Buena semana a todos.




miércoles, 30 de mayo de 2012

71 Edición de la Feria del Libro de Madrid



Vas al Retiro un domingo por la mañana, de mayo o junio, y además del sol y el calor, te encuentras con los títeres.. 

Te encuentras también con los kioscos de siempre, ahora adornados por miles de papeles de protestas por su aviso de cierre.

Y por supuesto también te encuentras con la 71 Edición de la Feria del Libro de Madrid.  

Allí estaban todos los puestos, todos los escritores, todos los libros.

Allí estaba ese ambiente que me gusta tanto a libro y a fiesta.

Estaban muchos de los autores: Jesús Marchamalo, Eduardo Galeano, Almudena Grandes, Nieves Concostrina, García Montero, Benjamín Prado, Eduardo Mendoza, Javier Marías, Javier Moro, Marta Rivera de la Cruz, Manuel Rivas, Pilar Urbano... 

Eduardo Mendoza con una cola increíble, como Galeano o como Almudena Grandes. También estaba Mario Vaquerizo, haciendo furor...

Claro me tuve que comprar algunos libros... Ante una tentación tan grande lo mejor es sucumbir.

Os dejo algunas imágenes de la mañana.




WC lectoras y lectores

Juan Carlos Mestre y sus preciosas dedicatorias

Eduardo Galeano que estaba en una especie de tienda aparte, con una cola larguísima





Manuel Rivas también haciendo sus dedicatorias especiales

martes, 29 de mayo de 2012

Los signos de puntuación



 El otro día tropecé con este escrito, donde de forma muy curioso se hablaba de lo importante que son los signos de puntuación. Quizás ya lo habréis leído alguna vez, pero bueno no está mal refrescar la memoria...

Es muy ilustrativo.


El testamento sin signos de puntuación

Cuéntase de un señor que, por ignorancia o malicia, dejó al morir el siguiente escrito, falto de todo signo de puntuación:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta al sastre nunca de ningún modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo

Se dio lectura del documento a las personas aludidas en él, y cada cual se atribuía la preferencia. Mas a fin de resolver estas dudas, acordaron que cada una presentara el escrito corriente con los signos de puntuación cuya falta motivaba la discordia. 

Y, en efecto, el sobrino Juan lo presentó de esta forma:

Dejo mis bienes a mi sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

Como puede verse, el favorecido resultaba ser Juan.

Pero no conformándose el hermano Luis, este lo arregló así:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No: a mi hermano Luis. Tampoco, jamás, se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

El sastre, a su vez, justificó su reclamación como sigue:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. Se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

De este modo, el sastre intentó cobrar su cuenta; pero se interpusieron los jesuitas, reclamando toda la herencia, y sosteniendo que la verdadera interpretación del escrito era esta:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco, jamás. ¿Se pagará la cuenta al sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo.

Esta lectura motivó gran escándalo entre los concurrentes y, para poner orden, acudió la autoridad. Esta consiguió restablecer la calma, y después de examinar el escrito, objeto de la cuestión, exclamó en tono severo:

-Señores: aquí se trata de cometer un fraude. El finado no ha testado y, por tanto, la herencia pertenece al Estado, según las leyes en vigor. Así lo prueba esta verdadera interpretación:

¿Dejo mis bienes a mi sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará la cuenta al sastre. Nunca, de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo.

En su virtud, y no resultando herederos para esta herencia, yo, el Juez …, etc., etc., me incauto de ella en nombre del Estado. Queda terminado este asunto”.

Conclusión: El uso de los signos de puntuación viene determinado por el sentido de las frases y es necesario usar los que en cada caso convengan y precisamente donde convengan.

lunes, 28 de mayo de 2012

La tertulia Rascamán en Poesario: Huesos y Literatura




Yo no podré estar. Y cuánto lo siento.

Pero os animo a que os acerqueis a la Biblioteca Manuel Alvar mañana, martes 29, a las 19.00 horas y disfruteis de la literatura y los huesos de mano de mis compañeros de tertulia.

Seguro que pasais un buen rato.

Seguro.


domingo, 27 de mayo de 2012

Esquirol. ¿De dónde viene esta palabra?


El otro día hablábamos de la palabra "Huelga". Claro, si hablamos de ella, inevitablemente tendríamos que preguntarnos...

¿De dónde viene esquirol?

La palabra latina original sciurus, proveniente del griego skiouros, se refería al animal que conocemos como ardilla. En otras lenguas, el roedor recibió su nombre a partir de su etimología grecolatina y se llama en inglés squirrel; en portugués, esquilo; en catalán, esquirol; en francés, écureuil, y en italiano, scoiattolo.
En español, en cambio, para identificar al animal, en vez de la acepción grecolatina, prevaleció una anterior a la ocupación romana de la Península: harda, que el castellano antiguo compartía con el bereber, el árabe hispánico y el vasco; posteriormente evolucionó perdiendo la “h” y adoptando el diminutivo: ardilla.

 ¿Por qué se les llama esquirol a quiénes no hacen huelga?

A fines del siglo XIX, en un pueblo catalán llamado Santa María de Corcó, había una posada para que pernoctaran los viajeros. El establecimiento tenía una característica llamativa: en su vestíbulo había una ardilla (en catalán esquiro) que corría sin cesar en una jaula rotativa. La novedad adquirió fama y la posada acabó por llamarse L’Esquirol. En los mapas de comienzos del siglo XIX, el pueblo ya aparecía con su nombre cambiado por L’Esquirol.

En las primeras décadas del siglo pasado, algunos pueblos cercanos a L’Esquirol contaban con fábricas textiles que se vieron afectadas por huelgas en 1902, 1908 y 1917. En las tres ocasiones, algunos habitantes de L’Esquirol se ofrecieron para trabajar en lugar de los huelguistas, por lo que unos los llamaron ‘rompehuelgas’, y otros, en forma no menos despectiva, esquiroles.

 Fuente: castellano.org

Es curioso ¿verdad? la forma en que nos ha llegado esta palabra... Muy curioso.