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lunes, 28 de agosto de 2017

"Respirar por la herida" de Víctor del Árbol


"El paisaje no miente pero la mirada lo disfraza, de modo que cada vez el mismo lugar es distinto, como si lo que vemos fuera un reflejo de nuestro estado de ánimo.
Una señal desdibujada junto a la carretera de Toledo indicaba la entrada del pueblo. No era bonito, ni siquiera tenía la igleisa románica que al menos tienen todos los pueblos feos. Pero estaba en el mapa y existía. Su existencia se adivinaba a lo lejos como una mancha pardusca en medio de la nada..."

Termino de leer "Respirar por la herida" de Victor del Árbol, y como en las ocasiones anteriores en las que concluí una de sus novelas casi suspiro de alivio, porque durante las semanas que he estado conviviendo con sus personajes me ha tenido inquieta y revuelta por su compleja trama pero desde luego y al mismo tiempo cautivada por su estilo al escribir.

Desde que le descubrí con "Un millón de gotas" he querido leer todas sus novelas. Sin embargo me obligo a leer historias más sencillas, más ligeras, hasta diría que más superficiales entre cada una de ellas porque sé que la de Victor del Árbol será dura e intensa.

"-Entonces, ¿qué es exactamente? Todos somos algo, en la medida que aquello que hacemos nos explica, ¿no le parece?
A Guzmán le hizo gracia aquella digresión del anciano. Según su teoría, Guzmán debería haber contestado que era un ángel caído, un demonio, una especie de monstruo con apariencia humana. ... "

Pero estoy deseando que ahora en septiembre saque su nueva novela para leerla. Porque creo que hay que leer las novelas de Victor del Árbol.

El argumento de "Respirar por la herida" se nos presenta así: Eduardo, un pintor para quien nada tiene sentido tras la muerte de su mujer y su hija, hasta que una famosa violoncelista, Gloria Tagger, le encarga el mayor reto de su vida: pintar el retrato de Arthur, un empresario de pasado incierto. Aceptar ese encargo desencadena una espiral de emociones y acontecimientos trágicos que succiona inevitablemente a cuantas personas le rodean. Con cada pincelada, Eduardo va abriendo puertas que habría sido mejor mantener cerradas, pero que, una vez abiertas, nada ni nadie podrá volver a cerrar.

El tema principal de esta novela es la pérdida. Cómo afrontar las pérdidas de las personas que queremos. Aunque también podríamos decir que está la culpa, los remordimientos, la venganza... las heridas y las cicatrices.

La novela tiene muchas tramas que se van entrelazando, es un puzzle que hay que ir formando donde cada ficha es un personaje con una historia terrible detrás que a su vez se engarza con otro personaje con otra historia tremenda y así una y otra vez. Pero qué bien está construida esa trama, es muy consistente la urdimbre de la novela, qué bien ensambladas las historias para ofrecernos ese mosaico con un hilo común, cómo decíamos, la tristeza por la pérdida.

Cuando comencé a leer esta novela el ritmo me pareció un poco lento, sin embargo poco a poco te vas sumergiendo en ella y van apareciendo los demás personajes, cada uno con su cargamento, y comienzas a vislumbrar como el escenario de subtramas se va ensanchando y se hace grande, y todas las historias comienzan a discurrir en paralelo.  

Es un narrador en tercera persona omnisciente el que cuenta la novela. El tiempo no es lineal, va saltando, con lo cual agiliza la historia, y vas conociendo retazos de cada historia que pasaron antes y después. Está ambientado en Madrid y toca Toledo, en la actualidad.

Los personajes están bien construidos. Sabemos bien de su exterior y de su interior. Son personajes que han sufrido, que han sobrevivido, pero que quizás no han superado ese sufrimiento, sin embargo viven. Es una historia coral, porque todos son igualmente importantes y todos influyen en todos. Son personajes que te duelen. Algunos como el Señor Who me ha traspasado, qué buen personaje.

La luz sucia de la bombilla en la pared de ladrillo le sacaba punta a la miseria del callejón como a un lápiz. Un lápiz con el que trazar las cañerías goteantes, los charcos de humedad grasienta, las zonas de penumbra detrás del restaurante de Chang.
Mei tenía la mirada perdida. Nadie podía defenderse de esa mirada.
El estilo del autor es muy cuidado. Su prosa es elegante, no exenta de momentos de mucho lirismo. Descripciones minuciosas, diálogos fluidos. Una prosa que tiene ritmo pero merece la pena que te detengas a saborear sus detalles, que atiendas a los giros del lenguaje, a sus imágenes. 

Toda la novela estás "respirando por la herida" como muy bien dice su título. Qué bueno, qué bien elegido. Una novela dura e intensa pero muy bien escrita, porque te llega, trasmite, te duele. 

Merece mucho la pena.


lunes, 9 de mayo de 2016

"La víspera de casi todo" de Víctor del Árbol



"Hay cosas que no pueden explicarse, y cuando se explican se convierten en literatura"
Pág. 226



Terminé de leer "La víspera de casi todo" de Víctor del Árbol.

Esta novela ha sido Premio Nadal 2016. Es la segunda obra que me leo de éste autor. La primera: "Un millón de gotas" me gustó mucho, y ésta también. 

Me ha gustado, me ha parecido entretenida, aunque es "durilla". Los personajes tienen unas historias detrás bastante "tremendas". Pero vamos por partes.

Nos dicen en la sinopsis del libro:

Germinal Ibarra es un policía desencantado al que persiguen los rumores y su propia conciencia. Hace tres años que decidió arrastrar su melancolía hasta una comisaría de La Coruña, donde pidió el traslado después de que la resolución del sonado caso del asesinato de la pequeña Amanda lo convirtiera en el héroe que él nunca quiso ni sintió ser. Pero el refugio y anonimato que Germinal creía haber conseguido queda truncado cuando una noche lo reclama una mujer ingresada en el hospital con contusiones que muestran una gran violencia.
Una misteriosa mujer llamada Paola que intenta huir de sus propios fantasmas ha aparecido hace tres meses en el lugar más recóndito de la costa gallega. Allí se instala como huésped en casa de Dolores, de alma sensible y torturada, que acaba acogiéndola sin demasiadas preguntas y la introduce en el círculo que alivia su soledad.
El cruce de estas dos historias en el tiempo se convierte en un mar con dos barcos en rumbo de colisión que irán avanzando sin escapatoria posible.

Cuando le dieron el Premio Nadal a Víctor del Árbol, reconozco que me alegré bastante. Cómo os decía yo ya me había leído "Un millón de gotas" y a mí me había gustado mucho. Además es que siempre este Premio me ha dado buenas vibraciones, no me ocurre lo mismo con el Planeta. Pero a lo que íbamos. Me alegre mucho cuando se lo dieron a este autor y quise leérmelo enseguida.

Se abordan varios temas peliagudos (un eufemismo como otro cualquiera): la pederastia, los malos tratos, las dictaduras, la locura, el asesinato... Vamos, que no tiene desperdicio. Es muy ambiciosa abordando temas importantes.

Los personajes tienen todos una historia muy díficil detrás. E incluso cargan con algún que otro asesinato. Pero no quiero desvelaros mucho para no destriparos la novela. Son personajes atormentados la mayoría pero, a mi modo de ver, bien perfilados. Es una novela coral, no hay un solo protagonista, sino que lo son todos de su propia historia. 

El narrador es un narrador omnisciente que sabe todo, en tercera persona.

Tanto espacial como temporalmente hablando el autor ha creado rupturas y saltos en la trama que hacen la narración mucho más ágil. Los lugares por los que se va desarrollando la acción están tanto dentro de España como fuera, aquí situación la acción en Málaga, A Coruña y Barcelona, fuera de nuestras fronteras viajamos hasta Alemania y Argentina. En cuánto al tiempo el autor ha jugado, como decíamos, también a romperlo y va dando saltos hacia adelante y hacia atrás entre el año 2007, 2010 y 2013.

Por otra parte la narración está estructura en un prefacio, 25 capítulos y un epílogo. Hay varias tramas que convergen en una sola.

Me gusta mucho la prosa de este narrador porque es muy rica, con toques de lirismo que la hacen mucho visual, más delicada. Como ejemplo:

"Una sonrisa es la pértiga con la que saltaba cualquier dificultad"

 Por otra parte el ritmo de la narración es pausado, se entretiene en descripciones que también enriquecen la lectura, aunque sin dejar de respirarse la tensión que está dosificada. Y hay música: Johny Cash y pianos muy buenos, hay narradores como Cortazar o Thomas Mann, hay poesía, la de Juan Gelman, hay pintura... Todas las artes se dan cita en esta novela para hacerla más preciosista.

No la podemos encuadrar en ningún género, tiene algo de novela negra, pero también tiene algo de novela histórica (aquí abordamos la Argentina de las desapariciones y los asesinatos). 

A mí me ha gustado mucho, me gusta la forma de narrar de este autor. Es cierto que sus novelas no se puede decir que sean sencillas de leer, o que sean dulces, nada más lejos. Son novelas entrañables, pero no en el sentido en el que solemos utilizar el término, entrañables porque sean tiernas, afectuosas, que despierten cariños o buenos sentimientos... No, las novelas de Víctor del Arbol son entrañables porque estrujan tus entrañas con su maldad, con su intensidad, con las historias tan desoladoras que les ocurren a sus personajes. Son novelas profundas que te muestran lo peor de muchas personas. Pero es verdad también que son entretenidas, que está bien dosificada la tensión en el argumento, que sus personajes, a pesar de sus destinos, son creíbles y puedes empatizar o no con ellos, pero desde luego te crees su soledad o su tristeza. 

Reconozco que creo que me gustó más "Un millón de gotas", y sé que no se deben hacer comparaciones, pero es inevitable. Quizás también sea porque fue el descubrimiento como lectora de este autor. No lo sé, ésta me ha parecido un poco más "suave" que la anterior. 

Pero en cualquier caso es una novela que a mí me ha gustado bastante y que yo recomiendo.

viernes, 22 de agosto de 2014

"Un millón de gotas" Víctor del Árbol



"¿Qué era lo que decía su padre? ¿Aquella frase muda que Gonzalo tenía que recordar en sueños para salvar a Laura, y que siempre afloraba a sus labios demasiado tarde?

- La primera gota que cae es la que empieza a romper la piedra..."



El último libro que he terminado de leer ha sido "Un millón de gotas" de Víctor del Árbol y me ha gustado mucho. Me ha parecido duro sí, pero muy entretenido, tan bien escrito que me ha tenido ahí atrapada por su interesante trama hasta que lo he acabado. 

Nunca había leído nada de este autor pero ahora ya quiero leerme otro de sus libros anteriores, de tanto cómo me ha gustado.

Aunque desde luego no es una novela amable, no, todo lo contrario. Aborda varios temas, pero desde luego uno de ellos es, en mi opinión, la maldad que puede anidar en nosotros si las circunstancias hacen que aflore. Además de la búsqueda de la identidad del padre, la amistad, la trata de niños, los malos tratos... Desde luego que no es una novela amable. Pero es intensa, te remueve por dentro.

El argumento:

"Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje todopoderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía.
Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es la sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestró y mató a su hijo pequeño.
Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar.
Tendrá que adentrarse de lleno en la fascinante historia de su padre, Elías Gil, el gran héroe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Nazino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país."

La prosa de este autor me ha gustado mucho. Es una prosa cuidada pero al mismo tiempo muy fluida. Un narrador en tercera persona te va contando la historia.

 "Sus padres aceptaron tácitamente corresponder a su esfuerzo, rieron, charlaron de las cosas que importan, las cotidianas, y procuraron darle un término agradable al desayuno..."

El argumento lo ha dividido en dos hilos argumentales que corren paralelos a lo largo de toda la novela. Uno de ellos se desarrolla a partir del año 1933 y el otro a partir del año 2002. Cada capítulo pertenece a uno de estos dos hilos, los va alternando. De este modo se rompe la temporalidad, va saltando del presente al pasado, lo cual agiliza mucho la lectura. También el espacio es diferente. los escenarios van cambiado pues comienza en la Rusia del 1933, pero el otro hilo argumental se desarrolla en Barcelona. Como vemos salta en el tiempo y en el espacio lo cual le da un ritmo ágil a la historia. Y después pasaremos con la trama por varios acontecimientos históricos muy importantes: la Rusia de Stalin, la Siberia soviética con la isla de Nazino; nuestra guerra civil,  y el campo de refugiados de Argelés, la 2ª Guerra Mundial, el París de la postguerra europea...

"Barcelona se desdibujaba mientras amanecía. Podría haber sido cualquier lugar y no habría importado. La geografía solo era un estado de ánimo..."

De un hilo argumental el protagonista es Elias Gil, un joven ingeniero asturiano que viajo a la URSS cómo ya hemos dicho en los años 30 y que estaba comprometido con la revolución. Y el protagonista del otro hilo argumental, el que se desarrolla en el presente, es su hijo Gonzalo, un abogado padre de familia en el presente y en nuestro país. Son todos los personajes de esta novela unos personajes complejos, como un caleidoscopio todos, con muchas caras. Aquí no hay buenos ni malos. Como somos los humanos. Bueno si acaso hay uno...

"Su rostro todavía conservaba la belleza, no ya de la juventud, sino algo mucho más sutil y natural, una expresión de calma que servía de dique eficaz contra las prisas que siempre tiene el tiempo para zanjar una vida. la mayoría de la gente acumulaba los años sin ser más lúcida o más sabia, solo más vieja..."

El autor ha creado una trama compleja que el lector va recomponiendo poco a poco a medida que va leyendo la novela. Tiene tintes históricos, pero también tiene algo de novela romántica  y por supuesto de intriga. Pero, en mi opinión, no decae en ningún momento su ritmo, pues va introduciendo puntos de giro que mantienen tu atención.

Ha sido una novela que me ha gustado mucho. No es una lectura placentera, es dura, dado los ambientes por los que va discurriendo la trama, los temas que aborda, y las penalidades por las que el autor hace pasar a sus personajes sin escatimar con datos de torturas y demás. Es realista, intensa. Pero creo que está bien escrita, los diálogos son fluidos, naturales, la prosa es sencilla pero como veis he ido anotando muchas de sus frases porque creo que sus descripciones son minuciosas, y su prosa es rica, cuidada, con imágenes que eran verdaderos hallazgos:

"Los hombres están solos ante el vientre de una mujer que sepa amarlos, no sirven de nada las cinchas, las pistolas o las banderas. Un hombre desnudo es, ante una mujer desnuda, una patria sin fronteras".


En fin... pues eso que la he disfrutado mucho.

"Concéntrate en lo que puedes controlar y olvídate del resto -le dijo a su hijo, dándole un ligero codazo para que no aflojara la tensión sobre la caña.

El niño trató de retener esa frase en la mente, para descifrarla más tarde, pero como casi todo, también aquellas palabras se le terminarían olvidando con el tiempo, y solo quedaría la ambigua sensación de que de vez en cuando su padre trataba de decirle cosas importantes mientras pescaban. ..."