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domingo, 28 de julio de 2019

Los faros de Alicante: Faro del Cabo de San Antonio y Faro del Cabo de la Nao

Faro Cabo de la Nao

Aquella tarde quisimos ampliar la colección de nuestro álbum de Faros.

Soplaba el viento del sur, que nos llevó volando hasta lo más alto del Cabo de San Antonio y nos dejó muy cerca de nuestra meta.

El sol y el aire jugaban a ver quién podía más con nosotros. 

Primero lo intentaron cuando alcanzamos el Faro del Cabo de San Antonio. En volandas llegamos a lo más alto, y en volandas bajamos de allí. Pero lo habíamos conseguido, guardado en el bolsillo nos trajimos aquel faro achatado que se iluminó por primera vez en 1855. Envuelto en las vistas que traía como si fueran papel celofán, estaba intacto con su color rosado.

Desde allí, bordeando el mar, volvimos a subir y subir, ésta vez hasta el Cabo de la Nao. 

Sobre las alas de las gaviotas sobrevolamos las verjas y los acantilados y llegamos hasta la veleta que tenía un 1973 y que apuntaba también al sur. 

Nos costó un poco más llegar hasta él, pero también logramos alcanzarlo. Y deprisa, muy deprisa, nos lo guardamos en otro bolsillo del que sobresalía un poco porque era más alto, unos diez metros más. y más jóven, se había iluminado por primera vez en 1928. Pero ya era también nuestro, lo cuidaríamos bien.


Ya estamos deseando salir otra vez a cazar Faros.
Necesitamos su viento, su olor a mar, su luz.




Faro del Cabo San Antonio

Faro Cabo San Antonio


Faro del Cabo de La Nao

Faro Cabo de La Nao

viernes, 15 de julio de 2011

Casa Museo de Miguel Hernández en Orihuela







Hace un par de entradas os contaba que este verano he estado en la Casa de Alberti en el Puerto de Santa María. http://rociodiazgomez.blogspot.com/2011/07/la-casa-de-alberti-en-el-puerto-de.html


Pues algunos días más tarde, he visitado la Casa de Miguel Hernández  (Orihuela, 1910-1942) en Orihuela. Este verano de pura casualidad resulta que estoy visitando varias casas de escritores famosos, hace un mes más o menos estuve en Granada y visitamos las de Lorca (también os lo dije en varias entradas).

Claro cada casa tiene su encanto y sus particularidades.

En este caso se trata de una casa mucho más modesta, que no tiene nada que ver por ejemplo con la de Juan Ramón Jiménez en Moguer, que visité el verano pasado. Quizás tiene más que ver con la natal de Lorca en Fuente Vaqueros. Con ésta sí que se podría establecer alguna similitud.

La Casa de Miguel Hernandez es la que habitó el poeta junto a sus padres y sus hermanos en lo que llamaban la Calle de Arriba 73, que ahora se llama Calle de Miguel Hernandez. Fue restaurada en el año 85 y desde ese momento convertida en museo.

Es un típica casa de pueblo con escasas habitaciones provista del mobiliario y el ajuar de entonces. También hay fotos por todas partes de distintos momentos de la vida del poeta y de su familia.

A mí la cocina me gustó mucho, podéis verla en las fotos.












Al fondo de la casa tenemos acceso al huerto. Ese huerto de sus poemas. En él hay un pozo y una pila para lavar. También en otro rincón hay un lugar para guardar la leña y al lado un pequeño aseo.

El huerto está distribuído en forma de terrazas. Subes unas escaleritas y das a donde estaban los animales. Y de ahí subes otra vez y vas a dar al pedacito de patio donde está su famosa higuera, enorme.

En las fotos os podéis hacer una idea.






Está bien la casa. Es curiosa. Muy típica y modesta.

En la foto superior de la entrada podéis ver que estaba situada en una plaza grande donde estaban otros edificios más dedicados al estudio de la obra del poeta.

Si pasais por Orihuela no dejéis de verla. La visita se hace en nada y yo creo que merece la pena. Además es gratuita, por ahora es la única casa de escritores que he encontrado que es gratuita.

Y muy cerca, prácticamente al lado está el Colegio de los Dominicos, mirad si está abierto porque también se puede visitar su Iglesia, que no es para el público en general sino solo para los alumnos, y es preciosa, merece mucho la pena verla, así como los claustros.

En general Orihuela merece la pena ser visitado, tiene bastantes lugares para visitar, y una zona peatonal algo monumental muy agradable para pasear.

Así que ya sabéis si este verano pasais por allí... bueno o en cualquier otra estación, no dejeis de visitar esta casa, os llevará poquito tiempo pero merece la pena. Solo de pensar que allí comenzó la vida de Miguel Hernández...