domingo, 30 de septiembre de 2018

Los letreros de Pompeya y Herculano


Pompeya - septiembre 2018
No lo puedes evitar.

Las palabras, los letreros pueden más que tú.

Serpientes de letras que te hipnotizan como a Mowgli, te atrapan, te arrastran.

Después de tantas entradas de nombres y letreros, cómo no dedicar una a aquellos letreros que ya estaban antes que tú, esperándote desde hace un montón de siglos para hipnotizarte y que te los llevaras, envolviéndote.

Los falos señalando en Pompeya el lugar donde estaba el Lupanar. Lupa en latín era prostituta.

Las jarras de vino en la calle más importante de Herculano, en lo que se cree que era una tienda donde se vendía vino y se decía el precio de éste.

El "have" o "ave" latino de bienvenida a la entrada de "La casa del Fauno" en Pompeya.

Y

El célebre "cave canem" o "cuidado con el perro" en la entrada de la casa "Del Poeta trágico" de Pompeya...


Cómo no dejarse atrapar por ellos.

Pompeya - septiembre 2018


Herculano - Septiembre 2018

Pompeya - septiembre 2018

Pompeya - septiembre 2018


#Pompeya #Herculano #Lupanar #Letreros de la calle

jueves, 27 de septiembre de 2018

Librerías de Francia. "La vuelta al mundo en 80 librerías"


Vennes
Han puesto una librería
con los libros muy baratos,
con un letrero que dice:
aqui se vende barato.


Pues hoy os traigo cuatro librerías más para nuestra colección de "La vuelta al mundo en 80 librerías", haciéndole un guiño al gran Julio Verne.

Me refiero a esa colección de mi blog donde vamos atesorando librerías con las que vamos topando a lo largo y ancho de este mundo.

Hoy tenemos cuatro especímenes recién cazados por tierras del Bretaña y Normandía, en la vecina Francia.

Preciosas todas, algunas por los edificios en los que están, esas casonas entramadas de vigas vistas, tan típicas y añejas. Otras por su encantador escaparate con cita de Lewis Carroll incluida.


¿No me digáis que no son dignas de coleccionarse?


Saint Malo




Rennes


Rouen


Os invito a que echéis un vistazo a toda la colección. Ya tenemos un buen montoncito de librerías:


http://rociodiazgomez.blogspot.com/search?q=Librer%C3%ADas



#Librerías #Bretaña y Normandía #Francia #Libros


lunes, 24 de septiembre de 2018

O sea, la de muletillas que usamos, ¿sabes? - Artículo de Lola Pons




Me llamo Rocío Díaz y soy "valeinómana".

Porque sí, porque a la que me descuido hablando me sale un "¿Vale?", sobre todo si estoy concertando una cita. Y lo sé, y vuelvo sobre mis frases una y otra vez, sobre todo en el guasap, buscando esos "vale" que se me escapan para apoyar mi conversación y quitar alguno que otro...

Y de todo esto trata el artículo que os traigo hoy: De "las muletillas" que utilizamos al hablar, cada uno las suyas, y de las que apenas nos damos cuenta.

He aprendido que ahora se las llama "marcadores discursivos"... Lo de "muletillas" era más gráfico ¿No creéis?

Es un artículo de Lola Pons y salió publicado en El País el pasado 19 de septiembre.

¡Vale! pues aquí os lo dejo.




O sea, la de muletillas que usamos, ¿sabes?

Bueno, yo diría que en las gramáticas del español moderno se conocen más bien como “marcadores discursivos”

GTRESONLINE


"En plan", "o sea", "digamos", "este", "en verdad", "¿sí o qué?", "tú sabes", "hombre"... ¿Cuál es tu muletilla? Las hay compartidas por todos los hablantes del español (como "mira" o "bueno"); las hay especializadas por zonas ("este", en el español americano mucho más frecuente que en el español europeo) y algunas son propias de una edad (como el desarrollo reciente de "en plan"); pero, de un tipo u otro, usamos estas expresiones a diario.
Llamamos coloquialmente a esas expresiones "muletillas" porque nos apoyamos en ellas, igual que el que se ayuda de un bastón o muleta o se auxilia de algún instrumento para poder seguir andando. Como si la conversación fuese un camino que transitamos, las muletillas nos sirven para sostenernos al hablar y orientan a nuestro interlocutor sobre nuestra actitud ante lo que estamos diciendo o para corregirnos ("he llegado a las siete, bueno, a las siete pasadas").
Usar esta clase de formas no es un recurso nuevo ni reciente en nuestro idioma. Palabras con valor de apoyo o de apelación al oyente han existido desde antiguo, aunque nuestros antepasados las llamaban de otra forma. Partiendo del nombre bordón (que significa "bastón alto en que apoyarse"), antiguamente eran denominadas bordones o bordoncillos. En los siglos XVI y XVII eran muletillas o bordones frases como "bien me entiendes", "ya digo", "sepa vuestra merced"... y causaban tanto fastidio como ahora a los que prescribían cómo se debía hablar.
En su Diálogo de la lengua de 1535, Juan de Valdés criticaba los “bordones de necios” y entre ellos subrayaba el abominable uso que algunos hacían de “¿entendeisme?” cuando “no les viene a la memoria el vocablo tan presto como sería menester y os lo dicen muchas veces sin haber cosa que importe entenderla”.
Todos tenemos una muletilla que repetimos más que otras, aunque esa querencia nos es más fácil verla en los demás que en nosotros mismos. Cuando los imitadores caracterizan a un personaje, tiran de muletillas para evocarlo: los expresidentes del gobierno Felipe González y José María Aznar eran imitados con "por consiguiente" y "mi(re) usted", respectivamente; Pedro Sánchez empieza a serlo con un "fíjese usted" con el que apela al entrevistador de manera constante.
Técnicamente estas palabras no se llaman muletillas; en las gramáticas del español moderno se conocen como “marcadores discursivos” y suelen tener etiquetas específicas según su significado: los hay de reacción (hombre, mujer, tío), de atenuación (bueno, yo diría, es como muy...) o de demanda (¿me entiendes?, ¿oyes?), entre otras denominaciones. A diferencia de los verbos, los adjetivos, los sustantivos y otras partes clásicas de la gramática que se estudian mucho y muy bien en las escuelas, los marcadores suelen recibir una atención más bien marginal en los libros de texto escolares y aunque en los últimos años los lingüistas los hemos empezado a estudiar con detalle y hay incluso diccionarios específicos dedicados a ellos, los marcadores siguen siendo considerados los elementos más raros e inclasificables de cualquier lengua. De hecho, entre las cosas más difíciles de aprender si estudias un segundo idioma están estas partículas o marcadores discursivos.
Esa rareza o marginalidad tiene que ver en parte con su significado poco explícito: todos sabemos lo que significa hombre pero cuando un profesor dice a su grupo de estudiantes “Callaos, hombre ya”, usa "hombre" en singular para aludir a un grupo plural; algo parecido ocurre si, hablando justamente con una mujer, le pedimos: "Hombre, no me digas eso". Cuando una palabra se mete en el peligroso camino de trabajar como marcador discursivo suspende su significado habitual y se hace invariable en género y número.
Pero es que, además, ese camino está siendo iniciado constantemente por palabras nuevas, por lo que es difícil hacer un repertorio cerrado de marcadores de nuestra lengua. Así como hay marcadores que lo fueron ayer y hoy (el entendeisme que criticaba Valdés en el XVI es el hermano del airado ¿me entiendes? con el que tapa bocas Belén Esteban), otros han iniciado su camino en fecha tan reciente que podemos recorrer su historia simplemente hurgando en la memoria de nuestros mayores. La forma "o sea" se ha usado históricamente en español para reformular algo (“no quedan plazas para estudiar italiano, o sea, se ha llenado ya ese curso”), pero en el siglo XX se empezó a utilizar a final de frase para situarse ante lo dicho, reforzándolo o suavizándolo: “Luis me ha dejado por teléfono. Es un impresentable, o sea”. Es un uso que iniciaron los hablantes nacidos en la segunda mitad del siglo XX.
Similar es lo ocurrido en el español de España desde los años 80 con la palabra venga para ir acabando una charla o cerrar un acuerdo. Este segundo uso se ha desarrollado recientemente, de hecho hablantes de español ausentes un tiempo del país lo vieron como insólito cuando a su vuelta se toparon con ese nuevo valor de "venga".
Usar estas expresiones no es correcto ni incorrecto en sí mismo: censurar esta clase de palabras o desaprobar su uso sería como reprochar que usemos verbos, adjetivos o un sonido concreto, o como prohibir que utilizáramos en las conversaciones los típicos elementos de apoyo (eh, umm). Sí es lógico recomendar que en determinados ámbitos nos esmeremos en no abusar de ellas. Como ya sabemos, la lengua es un edificio y manejarla es recorrer con soltura todas las plantas posibles. Pues bien, hay plantas en que determinados marcadores o el uso constante de ellos puede resultar disonante. Conque, bueno, pues eso es lo que quería explicar de las muletillas y tal. Digamos que voy terminando, tú me entiendes, ¿no?


#Artículos #Lenguaje coloquial #Muletillas

jueves, 20 de septiembre de 2018

"El poeta Halley" de Love of Lesbian y Joan Manuel Serrat




Hoy traigo una entrada más para la etiqueta "Literatura y Música".

Me cuesta mucho encontrar canciones que pueda regalar a este cajon de mi blog. Pero de vez en cuando cazo al vuelo una. Sobre todo si me dicen: Escucha esta canción... 

Así cualquiera ¿Verdad?

En esta ocasión estoy hablando de la canción "El poeta Halley" del grupo Love of Lesbian, que termina con unos versos recitados por el gran "Joan Manuel Serrat".



Vosotros deberíais escucharla y yo debería dedicar esta entrada y esta canción a mi familia, que no deja de enseñarme.


"El recitado del cantante comienza en:

Acojo en mi hogar palabras que he encontrado abandonadas en mi palabrera.
Examino cada jaula y allí, ladrando, vocales y consonantes;
Encuentro sucios verbos que lloran después de ser abandonados por un sujeto que un día fue su amo; y de tan creído que era prescindió del predicado.
Esta misma semana han encontrado a un par adjetivos transtornados, a tres adverbios muertos de frío, y otros tantos de la raza pronombre que sueñan en sus jaulas con ser la sombra de un niño. "






Y toda la letra de la canción:

El poeta Halley

Me atraparás al vuelo y nunca a la pared
Y si me dejas aire en tus líneas dormiré
Palabras de una musa de baja maternal

Puede que al fin me conozcan muy bien
Si fueran puntos grises mis rarezas cada tara que cree
De seguirlos con un lápiz al final verías mi cara en el papel

Por eso estoy por aquí otra vez
Rebuscando en mi almacén esa palabra con su débil timidez
Ojalá encuentre la forma, más me vale, tengo un tema que acabar

Si no aparece nunca o entiendo que no di con la palabra justa
Y cuando al fin la encuentro
Llega aquel mar de dudas

Si cuando me decido tú me detienes
Siempre
Me aprietas justo aquí
Dices no, mi leal traidora inspiración

Cuando apareces menos soy

Y soy yo

Te quedarás dormida, menuda novedad,
Es peor mi geniocidio cuando no te dejo hablar
En la autopista de la vida si te saltas la salida hay que esperar

Puede que no haya aprendido a aceptar
Que escuadrones de moral judeocristiana con su culpabilidad
Nos seguirán por tierra, por el aire y sobre todo por amar

Puede que esté demorando la acción
A los doce tuve un sueño en que ganaba pero el sueño me venció
Desde entonces mis derrotas son las huellas del carné de ese tal yo

Ahora escúchame, ya he encontrado la palabra justa
Mejor prepárate, tiene algo que a todos asusta

Sí, la voy a soltar, la quiero soltar

Pronunciaré esperanza
La gritaré por dentro
Si es lo que hace falta
La escribiré mil veces
Me alejaré de espaldas
Quizás de repetirla algo me quede

No puedo permitir tu negación
Mi leal traidora inspiración
De intermitente aparición
Como un ángel hallado en un ascensor
Que bien funcionas como recuerdo

Acojo en mi hogar
Palabras que he encontrado abandonadas en mi palabrera
Examino cada jaula y allí, narrando vocales y consonantes
Encuentro a sucios verbos que lloran después de ser abandonados
Por un sujeto que un día fue su amo
Y de tan creído que era prescindió del predicado

Esta misma semana han encontrado a un par de adjetivos trastornados,
A tres adverbios muertos de frío
Y a otros tanto de la raza pronombre
Que sueñan en sus jaulas con ser la sombra de un niño

Se llama entonces a las palabras que llevan más días abandonadas
Y me las llevo a casa
Las vacuno de la rabia
Y las peino a mi manera
Como si fueran hijas únicas
Porque en verdad todas son únicas

Acto seguido y antes de integrarlas en un parvulario de relatos o canciones
Les doy un beso de tinta
Y les digo que si quieres ganarte el respeto
Nunca hay que olvidarse los acentos en el patio

A veces les pongo a mis palabras diéresis de colores imitando diademas
Y yo solo observo como juegan en el patio de un poema

Casi siempre te abandonan demasiado pronto
Y las escuchas en bocas ajenas
Y te alegras
Y te enojas contigo mismo como con todo lo que amamos con cierto egoísmo

Y uno se queda en casa, inerte y algo vacío
Acariciando aquel vocablo mudo llamado silencio
Siempre fiel, siempre contigo

Pero todo es ley de vida

Como un día me dijo el poeta Halley,
Si las palabras se atraen, que se unan entre ellas
Y a brillar, que son dos sílabas



Os invito también a que repasais las otras entradas de esta colección:



#Literatura #Música #Literatura y música #Love of Lesbian #Joan Manuel Serrat


lunes, 17 de septiembre de 2018

Viajar. Etimología y vida

París. 8 septiembre 2018



Viajar, del catalán Viatje, y éste a su vez del latín "viaticum" que significa camino.


El lujo de Viajar.

El placer de despegar los pies del suelo.

Ascender.

La necesidad de mirar el mundo desde arriba.

Admirar.

Y reconocerse en la insignificancia.

Para seguir creciendo.




París. 8 de septiembre de 2018



Nápoles. El Vesubio. 11 de septiembre de 2018.

viernes, 14 de septiembre de 2018

De los nombres de los bares y demás...

En Silves (Portugal)


Sin comentarios ¿no?

Regalo de mi amigo Rafa (Moguer) para el blog


#Bares #Nombres de las tiendas #Portugal

jueves, 13 de septiembre de 2018

lunes, 10 de septiembre de 2018

El Faro de Honfleur (Normandía)




Sabe que no es como los demás. Y yo también.

Sabe que está en el puerto favorito de los pintores impresionistas. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? 

Sabe que entre los primeros llegó Corot, pero luego le seguirían Millet, Turner, y más tarde llegarían Courbet, Monet, Signat, Suerat... y todos se enamoraron del lugar donde antes de él estuvo otro, pero donde, desde 1876, se erige él, y solo él.

Por eso no necesita ser el más alto, ni el que más lejos llega. Por eso brilla con luz propia en el extremo del espigón siendo pequeño y coqueto, blanca su torre y roja la cúpula metálica y balconada que esconde su linterna. 

Aún así cuando lo fotografío se permite apuntar directamente a la gaviota que también quiere posar, buscando su complicidad, buscando mi admiración. 

El faro de Honfleur (Normandía) sabe que no es como lo demás. 

Y yo también.



#Faros #Francia #Honfleur

George Seurat. The Harbour Entrance, Honfleur.
Monet. Hauling a Boat Ashore, Honfleur


"El faro de Honfleur" G Seurat. Galería Nacional de Arte, Washington.






miércoles, 5 de septiembre de 2018

Artículo sobre Emily Bronte, 200 años de cumbres y versos de Nuria Azancot


Os dejo este artículo sobre Emily Bronte que creo que es interesante.


EL CULTURAL, 27 de julio de 2018


Emily Bronte, 200 años de cumbres y versos



Indómita, casi salvaje, Emily Brontë nació el 30 de julio de 1818 en una época en la que ser escritora, libre y mujer parecía una ecuación imposible. Poeta y novelista, publicó sus versos con sus hermanas Charlotte y Anne bajo seudónimos masculinos (Currer, Ellis y Acton Bell), pero fue una novela, Cumbres borrascosas (1847), la que conquistó siglos y lectores. Ahora Alba Editorial reúne su Poesía Completa en edición bilingüe de Xandru Fernández.



NURIA AZANCOT


Entre hechos ciertos y leyendas, Emily Brontë sigue siendo, doscientos años después de su nacimiento, un enigma. ¿Por qué prefirió vivir en la vieja casa familiar de Haworth, por qué enfermaba si se alejaba de su hogar aunque sólo fuesen unos meses? ¿Cómo le marcó la muerte de su madre? ¿Sus cambios de humor, su brutal ansia de libertad, se debían al Asperger que dicen que padecía? ¿Por qué renunció a publicar en vida, tanto le afectaron las malas críticas, demoledoras, contra Cumbres borrascosas?


Cuadro de texto: Cumbres borrascosas, ilustración de Sara Morante para la versión que Editorial Alma publicará en octubreNacida el 30 de julio de 1818 en Thornton (Yorkshire), Emily era la quinta de los seis hermanos Brontë (Mary, Elizabeth, Charlotte y Branwell eran los mayores, ella y Anne, las pequeñas). Su infancia estuvo marcada por la temprana muerte de su madre en 1821, tras siete meses de agonía. Como su hija mayor, Mary, tenía siete años y Anne, la menor, no había cumplido dos, Patrick, el padre, un pastor anglicano, decidió enviar a las cuatro hijas mayores al colegio Clergy Daughters, un lugar lúgubre y cruel que luego retrataría Charlotte en el Lowood de Jane Eyre. Mary y Elizabeth enfermaron de tisis y murieron meses después, y Charlotte y Emily regresaron a la casa parroquial de Haworth en la que vivían desde 1820.


Situada en un promontorio desde el que se dominaban las colinas y los páramos circundantes, Haworth se convirtió en el refugio de las Brontë. Allí crearon un mundo imaginario con tres países, Angria, Gondal y Glass Town. Mientras Charlotte y Branwell preferían Angria, Emily y Anne creaban historias sobre Gondal, fabricando sus propios libritos, de los que apenas se conservan algunos poemas de Emily. Con ellos se consagró, después de muerta, como una de las poetas góticas más destacadas de su época.


Xandru Fernández, responsable de la edición de las Poesías completas que acaba de lanzar Alba, destaca cómo en estos poemas primerizos comenzó a forjarse además la Brontë de Cumbres borrascosas. “Sí -explica-, muchos de sus versos funcionan como laboratorio en el que probó combinaciones de imágenes, giros lingüísticos, temas procedentes del folclore que luego en su novela se transformarán en aspectos y rasgos de carácter de algunos de sus personajes. Sobre todo en sus poemas más épicos, los que tienen como escenario el paisaje ficticio de Gondal, aparecen figuras que anticipan a Heathcliff, a Catherine Earnshow o a Edgar Linton”. La relación entre poesía y relato es tal que, como Harold Bloom ha señalado, “resulta imposible distinguir muchos de los temas de sus versos de los de la novela”.


Su influencia en la poesía y el relato más actuales también es indiscutible, pero no por un poema determinado, sino por su imaginería poética, su temática, “su visión del paisaje y del paisanaje”, que, en palabras de Xandru Fernández, “justifica que se pueda hablar de un post-romanticismo o de una imaginación gótica que se infiltra, a partir de mediados del siglo XX, en la cultura popular europea”. De ahí su huella en autores como Flannery O'Connor y Graham Swift, pero también en Nick Cave o en PJ Harvey.


Algo que Emily Brontë estaba muy lejos de imaginar mientras escribía a escondidas. En realidad, es posible que jamás hubiésemos leído nada suyo si no hubiese sido por Charlotte, que descubrió sus poemas fisgando entre sus papeles y le sugirió que los publicase. Emily se enfureció por adentrarse en “los recovecos de mi mente y mis sentimientos”, pero acabó permitiendo que apareciesen en un volumen junto a los de sus hermanas, todas con seudónimos masculinos. Tras varios fracasos, las Brontë convencieron a una pequeña editorial para que lo publicase, pagando ellas algo más de 31 libras, casi el sueldo anual de una institutriz. Sólo vendieron dos ejemplares, pero se convirtieron en lo que soñaban, en escritoras profesionales. El siguiente paso fue publicar Cumbres borrascosas. El resultado fue desolador. Si nadie había leído los versos, la novela fue demolida. Su carácter, nunca fácil, se fue agriando. Al mismo tiempo, pasó su vida cuidando de su hermano Branwell, opiómano y borracho. Su muerte en 1848 aceleró la de Emily, que el 19 de diciembre de ese año moría de tuberculosis.


Está enterrada en la iglesia de Haworth, centro de peregrinación de letraheridos de todo el mundo que buscan allí los fantasmas de Catherine y Heathcliff, mientras resuena su lamento: “Si me amabas, ¿en nombre de qué ley me abandonaste?”. Es el eco de la pasión, oscura y feroz, de Emily Brontë, por vivir. Amar. Y morir.



domingo, 2 de septiembre de 2018

Silves tiene magia




Me gusta encontrarme peces en mitad de la calle y casitas de muñecas de color rosa.

Tropezar con gallos silenciosos y cigueñas caminando sobre los adoquines.

Me gustan las murallas que se pueden abarcar con los brazos.

Todo eso ocurre en Silves.

Porque el interior del Algarve respira tranquilidad.