Un blog de literatura y de Madrid, de exposiciones y lugares especiales, de librerias, libros y let

Mostrando entradas con la etiqueta palabras de agosto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta palabras de agosto. Mostrar todas las entradas

lunes, 31 de agosto de 2026

31 de agosto

 


No me gustan las despedidas, Agosto. 

Sería fácil naufragar entre reproches. No te has ido y ya me dejas un Madrid donde se despereza la bestia... Ahí estaban ya hoy, a la salida del vagón del metro, dos masas humanas y ruidosas apostadas a cada lado queriendo entrar sin que hubiéramos salido, colocándose mal en las escaleras mecánicas, haciendo fila madrileña en la cafetería del desayuno. 

Eso sin entrar en lo caluroso que viniste, jodío. Que hay que fastidiarse, parecías julio y de los peores.

Qué fácil sería Agosto zambullirme entre reproches. Que no me pongan delante un tobogán, que me tiro ¿eh? me tiro. 

Sin embargo, lleno mis pulmones de aire, lo expulso, e intentaré recordar tus amaneceres fresquitos vacíos de madrileños. La ciudad del cielo más anaranjado despertando solo para unos pocos. Intentaré recordar también la oficina más silenciosa del mundo, el buzón adelgazado de correos bostezando y el teléfono mudo. Qué felicidad laboral. Recordaré con una sonrisa agradecida el eclipse y, sobre todo, nuestras tertulias de guardia. Y a falta de mar, intentaré recordar el oasis de la piscina, las sombrillas vacías, el olor de las arizónicas y nadie, lo que se dice nadie, chapoteando y gritando. Por favor que no vuelvan todavía, que no vuelvan aún, porfavorporfavorporfavor pedí mil veces al dios de las Ahogadillas. 

No me gustan las despedidas, Agosto, no me gustan. 

Pero Septiembre asoma la patita por debajo del calendario como pidiendo permiso. Y es mi mes ¿sabes? el mes que nací, el mes que los cubos se llenan de higos, el mes que arrancan, con ilusión, los propósitos académicos. Y yo tengo tantos... 

¡Ay Agosto! ¡Cuánto te van a echar de menos mis biquinis! Cuánto...  


jueves, 31 de agosto de 2023

Adiós agosto. Madrid

 



De aquel agosto recordaré lo deprisa que me llevaba aquel autobús.

Aunque, si los que se fueron me preguntan, contaré lo habitable que se vuelve mi Madrid en ese mes, hablaré de los colores de sus cielos mágicos y el silencio de sus calles desiertas, hablaré del calor infernal y mi leal ventilador. 

Diré incluso que, a pesar de seguir guardando 31 días, mi querido mes cada vez dura menos. Diré que no sientes que ha llegado hasta andar mediada la segunda semana, y casi termina bien entrada la tercera. No más. Diré que agosto ya es otro agosto: más corto, más acompañado, menos mío y más de todos.

Eso haré. 
 
Y si aún así me insisten, contaré de objetivos cumplidos y cielos preciosos, describiré el sonido de mis pisadas en las calles desiertas, los saltos sobre espontáneos aspersores refrescando las aceras, el peregrinaje al que obligaban los bares acostumbrados cerrados y la eternidad que uno consume en los andenes de los metros y las paradas de los autobuses. 

Cuando me pregunten, desenredaré la madeja que acostumbran a escuchar y esperan. Pues las palabras no han de ser de verdad o mentira, sino solo verosímiles.

Aunque de aquel agosto, en mi interior, no esté recordando todo aquello, sino añorando y mucho, lo deprisa que me llevaba aquel autobús a desayunar contigo.