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domingo, 25 de octubre de 2026

Visita al Cerro del Tío Pío y el Parque de las siete tetas de Madrid

 


Estar cerca de la estación de metro de Portazgo en Madrid un sábado por la mañana, día de partido, con los aficionados del Rayo saliendo del Estadio, la policía montada cerca, por si acaso, y todos los vecinos y forofos tomando el vermú en la calle al sol de octubre, es una estampa muy bulliciosa y típica del Madrid Vallecano. Una delicia.

Seguir descubriendo la propia ciudad es una suerte. Ayer visitamos El Cerro del Tío Pío o el Parque de las siete tetas, en el distrito de Puente de Vallecas. Claro que había oído hablar de él, muchas veces, de su extensión y sus preciosas vistas, pero lo cierto es que nunca había ido, no es una zona que me pille cerca, ni de paso, nunca llegué. Y habrá quién diga ¿Y necesitabas una visita guiada para hacerlo? Por supuesto que no, pero si te cuentan su origen, su historia, cómo ha cambiado el paisaje y el perfil de Madrid a lo largo de los años, es mucho más instructivo descubrirlo. 

El Madrid de principios del mil novecientos cuando aún se cobraban tributos por pasar por Portazgo. El Madrid que iba quedándose con todos los pueblecitos de los alrededores, creciendo con ellos, en ellos, y por la carretera que iba a Valencia absorbió el Pueblo de Vallecas. El Madrid de las chabolas, el de la emigración de los años cuarenta, cincuenta, sesenta... del siglo XX. El Madrid de los ochenta, cuando ya había casas que les acogieran pero no había dinero y decidió cubrir todos los restos de las chabolas, la uralita, el amianto y demás y formó esos siete montículos artificiales, esas "siete tetas" bajo las que palpitan las vidas de aquellos que vivieron allí sin agua, sin luz, sin alcantarillado. 

El Madrid de ese fantástico Mirador donde hoy en día se celebran tantos cumpleaños familiares, hay conciertos de música, tantas sendas para pasear, se han rodado muchas películas y series, y desde el que se divisan, y puedes ir reconociendo, todos los edificios más importantes de muchos barrios como si fueras pasando lista a nuestro precioso patrimonio. 

Y yo echando de menos mi cámara... Pero volveré en un atardecer, y os seguiré contando. Volveré, seguro.