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domingo, 17 de septiembre de 2023

Peristeres, otro faro griego

 

A esa distancia en la que ya no se distinguía lo que era cielo o mar te percibí a lo lejos. Quizá fueras una gaviota, o un barco. A lo peor no serías nada, a lo mejor un faro que salía a nuestro encuentro.

Saqué mi cámara e intentando mantener el equilibrio mientras nuestro barco no dejaba de avanzar, me encomendé a su zoom. Y de pronto, enfocando con mucho cuidado: ahí estabas. Coronando un pelado islote. También de roca y aún en pie, ahí apareciste: solitario, único.

Aunque desmoronándote.

Daba un poco de pena verte. No te voy a engañar. No eras más que las ruinas del que debiste ser un día. 

¿Cuál era tu historia? me pregunté. Pero tuve que seguir mi camino, no era más importante, pero sí lo suficientemente urgente como para dejarte para más adelante.

Ya en casa, pasados los días, me acordé de ti. Me descargué las fotos y ahí estabas, aguantando el tipo, e incluso hubiera dicho que posando lo más marcial que podías. En el porte se te notaba que habías sido un faro atractivo, aunque ya era evidente que no estabas en uno de tus mejores días. Se te está comiendo la maleza, qué lástima.

Mientras te contemplaba de cerca, te presentaste al fin: Peristeres, señora, para servirle.

Con lo poco que me gusta que me llamen "señora". Empezamos bien, me dije. Pero no quise descortés, tampoco te pedí permiso para fotografiarte de frente y perfil, así que yo también me presenté. Y entonces, a pesar de las evidentes dificultades entendiendo tu griego, pude enterarme de que te habían construido los británicos en 1828, cuando dominaron las islas Jónicas. Eras de los más antiguos. Marcabas el comienzo de la parte más estrecha del canal que separa Corfú de Albania. 

O al menos eso me pareció entender de la parrafada que me dijiste. Ya te digo que mí el griego se me hace un pelín árido... Su caligrafía me parece una preciosidad pero al oído... en fin.

Parece ser que tu declive llegó por terremotos y bombardeos alemanes en la segunda guerra mundial. Y así quedaste.

¡Ay Peristeres! qué mal aspecto te ha dejado el paso del tiempo. Pensé. Aunque tienes un nombre muy bonito "Peristeres", y te lo dije, nunca sobra un comentario agradable. 

Muchas gracias. Significa "Las Palomas", contestaste.

Sí, definitivamente, me gusta tu nombre. Me confirmé. Aunque fíjate que casi más en dicho en griego.

Encantada Peristeres, te dije, un placer haberte conocido. Ojalá vuelva por aquí algún día y de nuevo coincidamos. 

Aquí la espero señora, contestaste ceremonioso. Este Peristeres... y dale con llamarme "señora"... Pero solo te contesté:

"Ojalá, Peristeres, ojalá."








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