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sábado, 2 de diciembre de 2017

De letreros y bares



Hoy traemos una de nuestras entradas sobre los nombres de las tiendas y los letreros de la calle.

Encabezando la entrada una fotografía que me envío de regalo mi amigo Luis.
"¿Pues dónde vamos a quedar? ¡Aquí mismo!" Está bien ¿verdad? ese nombre para un bar. Muy oportuno. Lo que menos me gusta es esa "k" con la que ahora abreviamos tantas palabras en el guasap. Puede ser que le de un toque más actual, pero... no deja de ser un puntapié para el lenguaje.

Pero bueno como nombre me ha parecido que estaba bien.



El letrero de arriba lo fotografié yo en una cafetería de Madrid, en Alonso Martínez, a la suelo ir. "¡Somos lo que comemos!". Desde luego que sí.
Atrapó mi voluntad el letrero. Cumple su función de sobra.






La Coruña. 2016
Y el último letrero de la entrada de hoy un poema en torno a las tazas de café. ¿Cómo no iba a fotografiarlo? Tenía todo: el lenguaje y el café. La tomé el año pasado en La Coruña. La cogí al vuelo.


domingo, 5 de noviembre de 2017

De letreros en las Iglesias

La Coruña 2016

Lo de su fijación con los letreros venía de largo. No lo podía evitar. 

Como los faros iluminan a los barcos, a ella le hacían destellos algunas frases. 
Cuando era niña saltaba a la comba con ellas, cuando se hizo mayor se inventó un blog para coleccionarlas.

En el trabajo y la calle, en las tiendas y en las iglesias siempre había una frase que le llamaba la atención. Y tenía que adoptarla.

En aquella ocasión juntó dos frases del norte con olor a humedad y rodeadas de líquenes. Las dos venían de dos Iglesias muy cercanas al mar. La una estaba en un pueblecito de La Coruña, la otra en uno de Asturias. 
Pero ambas le hicieron darse la vuelta y detenerse a leerlas otra vez. 
La de arriba de esta entrada le hizo subir las cejas "¿De verdad hay alguien que entre con su perro hasta el atrio?". La de debajo le hizo sonreír "Tiene sentido del humor el párroco...".

Ambas le gustaron tanto que desde el norte de España se las trajo hasta este blog. Ese mismo que se inventó cuando ya no podía jugar a la comba con las frases, y tuvo que comenzar a coleccionarlas.


Asturias 2017

domingo, 25 de septiembre de 2016

Casa de Rosalía de Castro en La Coruña



Me gusta mucho visitar las casas de los escritores: Dónde vivían, dónde escribían... En el blog tenemos reunidas todas las reseñas de esas visitas bajo la etiqueta "CASAS ESCRITORES", por si os apetece echar un vistazo a las que ya tenemos reunidas, que son unas cuántas.

 Hoy quería dedicar esta entrada a otra de esas casas. Aunque en este caso no se puede visitar, solo se puede ver desde fuera.

Me estoy refiriendo a la casa de Rosalía de Castro en el casco histórico de la ciudad de La Coruña. Una placa te avisa de que has llegado, está en la calle del Príncipe, en el núm. 3.

No es la casa donde nació la escritora, sino donde vivió desde finales del 1870 hasta el año 1875. La placa te dice que aquí vivió con sus hijos y su esposo en 1873, pero buscando información sobre ella he encontrado que lo hizo durante esos años.

La casa es un edificio construído en el siglo XVIII con cinco plantas, de unos 180 metros cuadrados cada una, con un jardín anexo. El matrimonio Murguía vivió en uno de los pisos, porque a Manuel Murguía le nombraron Jefe del Archivo del Reino de Galicia. Aquí también nació la quinta hija del matrimonio, Amara.

La casa en la actualidad no se puede visitar, como ya os he dicho. Su historia ha sido azarosa. En los años noventa "albergó un local de hostelería, con el nombre de Casa Rosalía, en el que se daban cita poetas y escritores participantes en encuentros literarios en la ciudad o los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo". Fue propiedad de la Caixa Galicia que lo adquirió en el año 2004, hasta que lo cedió en el año 2007 a la Academia Real de Galicia que quería convertirlo en un nuevo centro cultural.

Pero al final por falta de dinero la RAG no pudo afrontar las obras que se necesitaba hacer en la casa para reconvertila en centro cultural y tuvo que devolvérseo a sus antiguos dueños, la antigua Caixa Galicia, y ahora Afundación, que son quiénes están haciendo obras ahora en ella. Parece ser que estaban arreglando los tejados y las bajantes principalmente y luego demás obras de mantenimiento.

Ojalá que algún día esta casa pueda dedicarse a fines culturales.





viernes, 23 de septiembre de 2016

Man en Camelle. Museo y Casa


 Hace muchos años, la primera vez que viajé a la Costa de la Muerte, y conocí Camelle, también conocí a Man. 

Man en realidad se llamaba Manfred Gnädinger, y era un artista alemán que se había afincado cerca de la playa. Allí se había hecho una casa y allí, vestido únicamente con un taparrabos, se dedicaba a hacer unas curiosas construcciones alrededor de la casa en la que vivía. Teníais que haberlo visto, alto, delgado, muy delgado, con el pelo y la barba larga, y su escasa indumentaria moviéndose por su Museo al Aire libre...

Parece ser que había llegado allí en los años sesenta, en 1962 más concretamente, y desde entonces, al principio con oposición de los vecinos que no entendían por qué tenía que establecerse ese peculiar hombrecillo en su pueblo alterándoles... se había quedado. Dicen que al principio era mucho más corpulento, e iba bien vestido. También dicen que fue debido a un fracaso sentimental con una maestra del lugar por lo que terminó aislado en ese terrenito en la costa, que había comprado, y donde hizo su peculiar comunión con el mar y con la naturaleza.

Sí, Man, el amante del medio ambiente, había llegado para quedarse e inventar su peculiar edén con sus obras de arte hechas de piedras, botellas, conchas... Cincelaba las rocas con figuras geométricas, utilizaba las pinturas, las fotografías... y su ingenio.

Si tú le visitabas, costaba un euro entrar, y otro si querías hacer fotos, te dejaba una libretita para que le hicieras un dibujo. He leído que decía que “en cada papel está el alma de cada uno y mi objetivo es hacer un gran rascacielos con todas ellas”. Fuimos tres amigas, y la verdad es que yo no entré, pero una de mis amigas sí que le dejó su dibujito. 

Cuando la desgracia del naufragio del Prestige, gran parte de su obra al aire libre quedó teñida de negro, Man se deprimió por el desastre del Medio Ambiente y finalmente murió en 2002. Dicen que de pena.

Yo decir que esto no deber limpiarse nunca. Ser episodio de la historia. Quedar así debe, para todos recordar quién es hombre” “Dolor mucho dolor, porque el hombre no querer a hombre, ni querer a mar, ni querer peces, ni querer a playas”. 


Este verano he vuelto a Camelle, y por supuesto he vuelto a visitar a Man. Después de tantos años me ha gustado mucho hacerlo. Ahora sus vecinos le guardan memoria con un Museo a donde trasladaron todo lo que pudieron salvar de su casa. 

En él se puede ver gran parte de su obra. Muchos de los autorretratos que se hizo están allí, podéis verlo en las fotos.




También se pueden admirar las figuras que hacía con los botes de plástico, con las conchas, con los huesos de los animales, artilugios de pesca, con los distintos elementos que recogía de aquí y de allá, y con los que trabajaba.


Por supuesto están todas sus libretitas. Montones y montones de ellas. Se consideran ahora cuadernos de artista.





Junto a todo ello también estaban sus libros, libros de arte y de otras disciplinas.





Si seguís caminando hacia el mar llegareis a lo que queda de la casa de Man. En el Museo nos dijeron que claro, tan cerca del mar, con el clima que tienen tan extremo, esos vientos, esas olas, pues al ir pasando los años se va erosionando todo, y se va deteriorando. 

Pero aún quedan algunas de sus esculturas de roca en pie, quedan también sus figuras geométricas, la mayoría con forma de círculo que tanto le gustaban. 

Si vais a Camelle no dejéis de visitar a Man.




He encontrado este vídeo, por si os apetece saber más sobre Man y sus circunstancias, está muy bien.


https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=a39fdhGJrsg




jueves, 1 de septiembre de 2016

El cementerio de los Ingleses en la Costa de la Muerte, La Coruña




 Para nuestra colección de cementerios, hoy os traigo uno muy especial. Se trata del Cementerio de los Ingleses en la Costa de la Muerte de La Coruña.

Es díficil acceder a él, la verdad. Si vas caminando, es una buena caminata. Puedes ir también en coche, pero no hay carretera es una pista de arena desde el faro de Cabo Vilán, que precisamente se construyó a raíz de los naufragios que habían tenido lugar en esta Costa.

Exactamente está en lo que se conoce como Punta de Boi, a la derecha de la playa del Trece. En este lugar fatídico en el siglo XIX tuvieron lugar tres naufragios muy desgraciados: el Iris Hull (1883), el Serpent (1890) y el Trinacria (1893).

El Iris Hull era un barco de vapor inglés que había salido de Cardiff con destino a la India vía Gibraltar, tripulado por 38 hombres. A las cuatro de la madrugada del día 5 de noviembre de 1883, en medio de un fuerte temporal del noroeste, choca con los llamados Baixos de Antón, en Punta Boi, destrozando el buque. Solo hubo un superviviente.

Siete años después naufragó el buque Serpent, un barco de la corona británica, que había zarpado de Plymouth el 8 de noviembre de 1890 con 175 hombres. Solo se salvaron tres hombres.

Los vecinos de Xaviña y Camariñas ayudaron a dar sepultura a los otros 172 restantes, consagrando el lugar donde ya estaba enterrados los del Irish Hull con un pequeño cementerio, hoy llamado Cementerio de los Ingleses. La construcción del faro Vilán se aceleró a raíz de estos tres naufragios.

En el lugar del Cementerio Inglés no hay mucho que ver, ya lo veis en las fotos. Además está en un lugar que sufre constantemente la erosión del clima. Es más su valor testimonial. Pero a mí me gustó mucho por lo agreste, lo solitario, y la memoria que encierra.








viernes, 26 de agosto de 2016

Letreros que son una llamada de atención

Foto procedente del cementerio de San Amaro en La Coruña


Venga vamos a por una ración de letreros para nuestra colección. 

Hoy traemos unos de esos que nos llaman la atención con advertencias. Aunque la verdad es que a mí me cuesta mucho creer que haya gente que necesite que le digan éstas cosas. Pero a la vista está que sí.

El de arriba lo atrapé en un cementerio. Sí. Está claro que hay quiénes no pretenden entrar con flores, sino que aspiran a llevárselas... ¡Vaya tela!

La foto está tomada en el cementerio de San Amaro en La Coruña.


Y la de abajo, pues ya veis. Debe ser que hay quién quiere llevar a su perro a misa. La foto está tomada en Pontedeume en La Coruña.


Foto procedente de Pontedeume en La Coruña

martes, 16 de agosto de 2016

Cazando faros por La Coruña y la Costa da Morte

La torre de Hércules - La Coruña (el faro por excelencia)


En los veranos nos gustaba ir a cazar faros.

Cuanto más antiguo, más alto, más recóndito y díficil fuera llegar hasta él, más nos alegraba haberlo encontrado. 

Saltando de faro en faro, descubríamos costas agrestes y océanos infinitos, conocíamos gentes de corteza dura, curtidos de sol, pero nobles de espíritu.

Sin darnos cuenta en el empeño, nosotros también nos curtíamos de sol, se nos ablandaba el corazón, y nos íbamos mimetizando con aquellas costas agrestes y sus faros que vislumbraban el infinito. 

Aún no sabíamos que bajo la sombra alargada de uno de ellos nos quedaríamos siempre.  

El faro de Cabo Prior

El faro de Laxe (Costa da Morte)

El faro de Corme en el Cabo Roncudo (Costa da Morte)

El Faro Nariga, el último faro que se ha hecho en Galicia (1995)  
El Faro de Cabo Vilán

El Faro de Muxía, y al fondo el de Camariñas


El faro del Cabo Touriñan

miércoles, 3 de agosto de 2016

La praza do Humor en La Coruña


Hoy quería dejar reseña en el blog de unos de esos lugares mágicos y culturales que hay por el mundo. Más concretamente en una ciudad tan bonita como La Coruña.

Muy cerquita de la plaza de María Pita, más que conocida de esta ciudad, hay otra plaza mucho menos nombrada pero bastante curiosa: La Praza do Humor. Sí la Plaza del Humor. He leído que es la antigua Praza dos ovos. Delante justo del Mercado de San Agustín.

Es una placita donde han querido hacer un homenaje a los humoristas, tanto a creadores del género como a algunos de sus inmortales personajes. Ya sean literarios como de la televisión, de las series, los dibujos...

Ya tiene unos años y se nota que ha pasado el tiempo por ella. Pero se aprecian muy bien los dibujos del suelo que Xosé Castiñeiras hizo sobre el marmol blanco, como si fuera un papel. A poco que busquemos encontramos a Mafalda, a Pepe Isbert, a Mortadelo y Filemón, los Picapiedra, Mark Twain, Lewis Carroll, Carlitos, Charlot... Y muchos más. Conviven en ese suelo y en armonía autores y personajes.

También hay un par de bancos de granito con las figuras de Castelao y Cunqueiro, dos autores, dos artistas polifacéticos que siempre demostraron su ingenio y su humor. Y un kiosco que es una churrería. 

Y además hay tres pedestales de granito donde encontramos a Vicente Risco, Julio Camba y Wenceslao Fernández Florez con quién me hice la foto. Tres gallegos importantes que siempre hicieron gala de su humor.

He leído que se proyectó en el año 1990 por el artista Siro. Y participaron otros escultores como Manuel Ferreiro, Francisco Escudero, Ramón Conde y cómo ya os he contado Xosé Castiñeiras que hizo los dibujos en el marmol y el banco de Cunqueiro.

A mí me gustó. Es pequeñita pero diferente y original. Te hace sonreír. Aunque cómo ya os digo está un poco estropeadilla, qué pena que ese marmol no esté más reluciente, y que no repasen el trazo de las figuras del suelo que van perdiéndolo. Pero vamos aún así merece la pena su visita.








jueves, 28 de julio de 2016

"Refuxiados sen camiño" Una exposición de fotografía de Gabriel Tizón en Perillo (La Coruña)


"Tengo una duda ¿Qué es un refugiado? En teoría una persona que escapa de un conflicto y solicita asilo, más o menos... Y tengo otra duda ¿Qué es un conflicto? Un lugar que bombardean... Pues para mí ésto no es así..."


Esta exposición de fotografía que os traigo hoy, estaba al lado de la playa de Santa Cristina, en La Coruña, exactamente en el Parque José Martí de Perillo. 

Qué buena combinación ¿Verdad? : Playa+Cultura.

La exposición está formada por 22 paneles donde están ochenta fotografías de dos metros aproximadamente, realizadas por Gabriel Tizón en los campamentos de refugiados de Idomeni, en Turquía.

 Por supuesto el motivo de esta exposición es concienciar a la sociedad de la situación de estas personas, que escapan de las condiciones tan duras de sus países, para favorecer su ayuda. Nos dice el fotógrafo que a él lo que le interesan son las personas, sus vidas.

He leído que este fotoperiodista, Gabriel Tizón, ha trabajado como fotógrafo en varios periódicos gallegos, y después como freelance en otros como El Mundo, o internacionales como The New York Times o The Guardian. Tiene además varios premios de fotografía.
Está bien la exposición. Me gustó. El texto del fotógrafo me gustó especialmente, el comienzo es también el que encabeza esta entrada, os lo dejo dos fotos más abajo por si queréis leerlo.








jueves, 21 de julio de 2016

"La casa de las palabras" en La Coruña


Probablemente, si nadie te ha hablado de este lugar de la foto, o no lo has leído en ninguna parte, pase desapercibido para tus ojos porque está muy escondido detrás de una loma en una zona apartada de La Coruña, en la costa de Adormideras, cerca de Punta Herminia donde están los menhires, y relativamente cerca de la torre de Hercules, el precioso faro de esta ciudad.

Es un antiguo cementerio arabe donde en la Guerra Civil (se construyó entonces) se daba sepultura a los musulmanes que morían en el campo de batalla. He leído que en los años 60 esos restos fueron trasladados al cementerio civil de San Amaro.  Y después salvo en dos ocasiones, estuvo bastante abandonado.

Este lugar, además de privilegiado por su ubicación y bonito como construcción arabe, es muy interesante. Puesto que hace unos años (he leído que en el año 2006) lo reconvirtieron en La Casa de las Palabras, con el ánimo de crear un espacio simbólico de convivencia y diálogo entre religiones, un lugar de encuentro entre culturas. Qué buena idea.





 Como se puede ver en las fotos, en las paredes interiores sobre azulejos, el ceramista Xoan Viqueira ha escrito textos relacionados con la historia de la ciudad, con su nombre y su fundación, y por supuesto con la torre de Hércules, en su lengua original (griego, latín, arábe, gaélico y castellano) y traducidos al castellano y al gallego.
También se pueden ver escritas palabras del castellano y del gallego que tienen su origen en la lengua árabe, unas 200 en castellano y 50 en gallego. Han escrito su etimología, su significado y su traducción al árabe. 

Es un lugar que a mí me gustó mucho conocer.  






Lo malo es que está cerrado. No se puede visitar, solo se ve por fuera. 




Y lo peor es que está abandonado, necesitaría que lo volvieran a pintar, que cuidaran sus jardines, que menos mal que hay amapolas dando su nota de color, porque el resto son malas hierbas que han crecido de forma salvaje. Además sus paredes exteriores están llenas de pintadas y sucias. 

Una lástima, porque hay razones de sobra, tanto por su simbolismo, como por su valor arquitéctonico y su ubicación privilegiada, para que estuviera mejor cuidado.

Aún así, si alguna vez vais por La Coruña no dejéis de visitarlo.

La casa de las palabras.