lunes, 9 de noviembre de 2009

Recordando a Antonio Machado en Villaverde Alto




El jueves pasado, día 5 de noviembre, estuve en el homenaje a Machado que hicieron en la Biblioteca Maria Moliner la Asociación de Minusválidos Físicos de Villaverde Alto (AMIFIVI) en colaboración con la tertulia Literaria Galdós y la biblioteca.
El homenaje comenzó a las cuatro de la tarde con una lectura de poemas. Después hubo un documental sobre la vida de Antonio Machado que acababa de empezar cuando yo llegué allí, bastante antes de las seis de la tarde. Me sorprendió encontrar a mucha más gente de la que suele uno encontrar en este tipo de actividades. El documental fue muy interesante, muy entretenido.

Después del documental comenzó la conferencia de Enrique Gracia "Los hermanos Machado detrás de la Poesía". Conocí a Enrique Gracia hace ya algunos años, cuando iba al taller de creación literaria de Ágata, en Villaverde, por aquel entonces estaba allí haciendo un ciclo de conferencias sobre Madrid. Después he tenido ocasión de escucharle leyendo sus poemas en alguno de sus recitales y varias veces también haciendo la presentación de otros poetas que leen sus poemas en el Ciclo de Poetas en Vivo que coordina en la Biblioteca Nacional de Madrid. La verdad es que siempre da gusto escucharle. Sabe como atraer tu atención, es un conferenciante muy ameno, entretenido, que salpica todas sus conferencias de un lenguaje muy cercano e innumerables anécdotas que agilizan mucho la exposición. Por supuesto el jueves pasado con los Machado no fue una excepción. Pasó el tiempo volando escuchando su conferencia, y cuando terminó, de nuevo me quedé con ganas de escucharle durante más tiempo.

Después empezó la mesa redonda. Feli, poeta y compañera nuestra del Galdós, pero también parte integrante de AMIFIVI, era la moderadora. Llevaba preparadas unas preguntas que les iba haciendo a los integrantes de la mesa, a quiénes en primer lugar presentó. Enrique Gracia era también uno de ellos. Después estaba Aureliano, poeta e integrante de varias tertulias literarias en Madrid, como la del Círculo de Bellas Artes, la del Café Lión, y la nuestra del Galdós. También estaba Amparo que es la profesora de alfabetización en el Centro Cultura Ágata y Javier, poeta y nuestro coordinador de la Tertulia Galdós.

En la mesa redonda se abordaron muchos temas relacionados con Machado. Por supuesto la situación histórica en ese momento. Que ya también se había abordado en el documental y la conferencia. En todo momento se subrayó que Antonio Machado era partidario de la República. Se habló de la sobreentendida separación de su hermano por cuestiones políticas aunque se dijo que se seguían queriendo. También se comentó, la forma en que condujeron a él y a otros intelectuales a Valencia cuando ya se sabía que la guerra estaba ganada por los nacionales. Y por supuesto de su precaria situación en esta marcha de España, debido a que estaba enfermo y mayor, atravesando a duras penas la frontera hasta alcanzar Colliure, su hermano José, su madre y él. Entre las anécdotas contaron que cuando bajaban a cenar en la pensión en la que estuvieron y murieron tanto él como su madre, bajaban siempre por separado su hermano y él porque solo tenían una chaqueta y no querían bajar sin ella. También se habló de la permanente ceniza en las solapas del abrigo de Machado o en su dejadez a la hora de vestirse. Así como de la anécdota esa que es conocida de un jovencísimo Alberti que le enseñó a Machado en la tertulia que frecuentaban un libro de poemas de Verlaine que había conseguido y del que estaba orgullosísimo, y que Machado tras verlo, lo dejó en la silla donde estaban todos los abrigos que era la que estaba a su lado. Como no era muy cuidadoso y siempre estaba fumando y hablando pues al final de la tertulia el libro tenía dos quemaduras de su cigarro. Claro cuando se lo devolvió a Alberti el pobre se quedó un poco desconsolado. Pero dicen que con el tiempo apreciaba más ese libro por las quemaduras de cigarro que había hecho Antonio Machado que por el autor del mismo.

Fue una mesa redonda donde se tocaron diversos temas. Política, religión, cultura, intelectuales, todo encuadrado en el tiempo histórico en el que se desarrolló la vida de Machado. Aureliano aportó su experiencia como poeta, Enrique la suya como conferenciante. Era la primera vez que escuchaba a Amparo, la monitora de alfabetización del Ágata, me pareció una persona muy tranquila hablando, muy cercana, con las ideas claras. A Javier, varias veces le salió la vena de moderador que ha tenido en otras ocasiones y también aportó a la discusión la lectura de tres poemas sobre Colliure, uno de Joan Margarit, otro de Ángel González y otro de García Montero, muy apropiados y que enriquecieron aún más la tarde y cuyo enlace os adjunto para que podáis leerlos en su blog.

Y fue también Javier quién puso final a la mesa redonda con la semblanza humana, el retrato de Machado, que hace Jesús Marchamalo en su libro “36 escritores y medio” que yo aconsejo desde aquí porque hace un retrato de varios escritores de forma muy sucinta y amena.

La tarde recordando a Antonio Machado, su vida y su poesía, fue emotiva e interesante. Todos los que allí estuvieron encargándose del homenaje, o bien leyendo o conferenciando o participando en la mesa redonda, contribuyeron de forma muy generosa e instructiva al repaso de este poeta. Yo me alegré mucho de haber estado allí.

Os dejo como final con ese último verso alejandrino y huérfano que se encontró a la muerte del poeta en uno de sus bolsillos y del que tanto hemos oído hablar:

Estos días azules y este sol de la infancia.

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