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sábado, 6 de junio de 2020

Confinamiento.Madrid. Finales de la Fase 1. Gloria Fuertes.



Tus pies quieren andar, quieren movimiento, sentir que tú y el asfalto estáis vivos cuando lo pisas. 

Madrid es enorme pero se puede caminar. 
Sin más brújula que la intuición y el sol en la cara. 
Sin más destino que las calles menos transitadas. 
Vas alejándote de casa, del barrio, para seguir descubriendo tu ciudad.

Hay que salir cada vez más temprano para no hacerlo a deshoras. 
Bendita fase 2 que nos dejará caminar a cualquier hora. 

Madrid de vez en cuando se viste de gala y te muestra una de esas casas que te gusta encontrar. 
Esta vez ha sido la de Gloria Fuertes. 
Otra para la colección. 


Está en la calle Alberto Alcocer, esquina con el Paseo de la Habana. 
Sabes que esta casa se la compró después de haber vuelto de su experiencia como profesora en EEUU. Ella que no tenía ni el bachillerato, que tenía un curriculum "anémico" se pudo ir becada a una universidad a dar clase, con la ayuda de su amor de entonces. Pero ella lo valía, lo valía de sobra, y durante dos años los alumnos la celebraron como la mejor profesora que habían tenido. 
Ella fue feliz y sus alumnos lo fueron más.

Qué pena no haber podido disfrutar de sus clases, tenían que ser tan grandes como Gloria.

Te recuerdas a ti misma de niña delante del televisor. A tu lado sentados tus hermanos en el suelo, en todas las manos el bocadillo de la merienda. En la pantalla están echando "Un globo, dos globos, tres globos". 
Te encantaba. 
Ese recuerdo en casa de pequeña, con tus hermanos, tus padres, todos cerca, es uno de los tesoros que guardas en la memoria. 

Vuelve el recuerdo, viene envuelto en aquella musiquilla.

"Un globo, dos globos, tres globos, la tierra es un globo que se me escapó". 
Ya estaba ahí Gloria Fuertes, en tu vida, y tú sin saberlo.

Aunque ahora de mayor, te inclinas por sus poemas para adultos. 
Esos poemas aparentemente sencillos, pero profundos. 
Esos poemas cercanos, que te llegan como pocos.


YA VES QUÉ TONTERÍA

Ya ves qué tontería,
me gusta escribir tu nombre,
llenar papeles con tu nombre,
llenar el aire con tu nombre,
decir a los niños tu nombre,
escribir a mi padre muerto
y contarle que te llamas así.
Me creo que siempre que lo digo me oyes.
Me creo que da buena suerte.

Voy por las calles tan contenta
y no llevo encima nada más que tu nombre.


autógrafo


#Madrid
#Casas de Escritores
#Gloria Fuertes

sábado, 1 de febrero de 2020

Casa de José Saramago en Tías (Lanzarote)




"La vivienda en la que pasó la mayor parte de sus últimos 18 años. Hecha de raíz para las necesidades de dos familias, la Saramago-Del Río a un lado, al otro la Pérez-Fígares-Del Río, cómplices en el proyecto arquitectónico y en la vida. Así, cruzado el portón de entrada, un pequeño patio da acceso a las dos viviendas y a las zonas comunes. Enfrente está la puerta de la casa de José Saramago."



Y esta manía de ver las casas de los escritores.
Esta necesidad de conocer y arrastrar a mis compiches a esas aventuras literarias. 

Ese buen sabor que nos dejó la blanca casa de José Saramago en Tías (Lanzarote), se notaba que era una casa vivida. Vivida por un escritor con mayúsculas, y contada para los que queremos visitarla. 

Nunca olvidaremos aquella foto en la que Saramago y su pareja Pilar del Río caminaban por el volcán del Cuervo, que nos inspiró aquella visita a ese volcán con nombre: colarnos dentro de su crater mientras el atardecer recortaba su perfil a trasluz. Cómo olvidar a aquel "chico" con un pañuelo en la frente, que nos hizo un dibujo en la tierra con un palito para explicarnos cómo llegar. Aquel a quién no pedimos su teléfono... ¡me cachis!

Nunca olvidaremos aquel reloj de la entrada, aquellos relojes con la misma hora, siempre las cuatro, esa hora en la que Saramago conoció a Pilar.

Nunca olvidaremos que el escritor se volvió a acostar a media mañana para descansar y ya nunca se levantó. La muerte le llegó sin dolor, sin estrépito, plácida.

No olvidaremos a aquella chica que se mudó hasta Lanzarote desde Barcelona para contárnoslo, ni a aquellos compañeros de visita. 

No olvidaremos el olivo que se trajo Saramago entre las piernas diminuto y que crece fuerte a la entrada de la casa. Ni el riquísimo café portugués al que nos invitaron sentados al sol y cuyo aroma nos envolvía camino del jardín.

Qué buen sabor nos dejó la casa de José Saramago en Tías (Lanzarote). 

Qué bueno.







"Algunos objetos, un reloj con la hora que el escritor decidió que deberían registrar los relojes de la casa y que él mismo dejó marcada: las cuatro de la tarde, la hora en que conoció a su compañera, Pilar del Río Sánchez."





"En esta habitación, se instaló hace 18 años. Aquí se puso a escribir las primeras líneas de Ensayo sobre la ceguera, inaugurando así un periodo creativo fecundo, activo, sin huecos ni horas muertas, porque “el tiempo aprieta”, dejó dicho."







"Lo demás que contiene la habitación es la cotidianidad de una casa: recuerdos, libros de poesía en el estante móvil que hay junto al sillón de lectura, el de descanso (6) —en el que tantas horas pasó durante sus últimos meses y donde tantas veces escribió su blog—, los libros que Saramago tenía sobre la mesa cuando le llegó la muerte, la pasión de leer nunca abandonada, de convivir con los suyos, las fotos que son vida, imágenes captadas por cámaras ajenas, el presente, el pasado, estar, haber estado, seguir estando."





"En este cuarto murió José Saramago el 18 de junio de 2010. Eran las once y media de la mañana de un día que se presentaba normal. Desayunó y quiso descansar un poco. A las diez y media tenía una cita en el médico. No tuvo que ir. A esa hora, sin agonía, sin dolores, sin lamentos, ni llantos, con la misma naturalidad con que había vivido, trabajado y amado, con la sencillez con que había sido, cerró los ojos y dejó que la vida se le fuera yendo, o él se fue yendo de la vida, rodeado, querido, oyendo decir su nombre como el mejor elogio, la mejor declaración. José. José. José. Está todo bien."






"En los pueblos antiguos la cocina era un lugar de encuentro y convivencia. Así lo quiso Saramago: otra estancia de la casa abierta a amigos, lugar de conversación, trabajo, cenas y largas sobremesas… Amigos de distintos continentes que han consumido horas de conversación y de intercambio de ideas, de risas y de solidaridad.Por esta cocina han pasado personalidades imprescindibles de la cultura contemporánea, desde Bernardo Bertolucci a Susan Sontag, pasando por Juan Goytisolo, Carlos Fuentes, José Luis Sampedro, Carlos Reis, Eduardo Galeano, Marisa Paredes, Álvaro Siza Vieira, Ángeles Mastretta y Pedro Almodóvar, entre otros. Políticos como Mário Soares, José Luis Rodríguez Zapatero, Santiago Carrillo o Carme Chacón; jueces como Baltasar Garzón o Martín Pallín; amigos de distintos continentes que han consumido horas de conversación y de intercambio de ideas, de risas y de solidaridad. Sobre esta mesa Sebastião Salgado desplegó las fotos del trabajo en el mundo, y nada más verlas Saramago dijo que escribiría el texto que Salgado le solicitaba, aunque, decía Saramago, las fotos lo contaban todo...(...) y el mundo entrando por los periódicos y el mar."


#Lanzarote
#Saramago
#Tías
#CasasEscritores

domingo, 6 de octubre de 2019

La Casa Museo de Mario Vargas Llosa en Arequipa (Perú)


LA CASA DE AREQUIPA
Por Mario Vargas Llosa

"La casa en que nací, en el número 101 del Boulevard Parra, en Arequipa, el 28 de marzo de 1936, no tiene ninguna distinción arquitectónica particular, salvo la vejez, que sobrelleva con dignidad y que le da ahora cierta apariencia respetable. Es una casa republicana, de principios del siglo veinte..."


 "Bienvenidos a este museo virtual. En esta casa nací y aquí pasé mi primer año de vida junto a mi madre y mi familia materna. Y aquí está reunida ahora, en una animada síntesis, toda mi trayectoria de escritor"



El lujo de estar en Arequipa y ver la Casa Museo de Mario Vargas Llosa. 
             Situada en la avenida Parra, 101, la casona donde nació el escritor, y donde solo vivió su primer año de vida.
Inaugurada como Casa Museo en abril del año 2014.


El placer de visitarla casi a solas con una guía exclusivamente para tí.
             Una guía amable que nos dejaba todo el tiempo que quisiéramos en cada una de salas, que nos dió toda la información y permitió que hiciéramos las fotos que quisiéramos.  


El descubrimiento de ver lo interactiva que era, con hologramas y vídeos en todas las salas donde el escritor te va contando a ti solo cómo ha sido su vida.

Ordenadas las 16  salas cronológicamente, vas haciendo un recorrido por toda su vida guiados por su voz, sus recuerdos y sus anécdotas. 
Hay muchos hologramas, vídeos, fotos y objetos personales del autor.

La sala donde te habla de cuando nació, 
la sala donde te cuenta cuando empezó a leer y sus años de escuela, 
la sala que es un vagón de tren donde te habla de lo que supuso para él la vocación de escribir, 
la sala donde te habla de sus obras, 
la sala donde recuerda su época en Barcelona con un homenaje a la generación de autores latinoamericanos coetáneos a Vargas Llosa y donde se puede ver otro holograma donde el escritor peruano comparte mesa con sus hijos literarios más carismáticos, personajes más emblemáticos a los que dio vida en sus novelas;
 la sala dedicada a su afición por el cine, 
la sala dedicada a sus diplomas y trofeos con el discurso del Nobel incluido... 


El entusiasmo de saberte en una casa especial, una de las mejores casas de escritores que has visitado. 


Y El ruego de que nadie interesado por la literatura deje de visitar este lugar, absolutamente recomendable, si pasa por Arequipa.





La sala dedicada al nacimiento de Vargas Llosa, la cama original.











Sala dedicada a su paso por el Colegio Militar Leoncio Prado


En la sala dedicada a su tiempo como reportero, su máquina de escribir







Sala ambientada como un tren donde te habla Vargas Llosa de su vocación












Sala dedicada a el tiempo que estuvo Vargas Llosa en Barcelona

Su estancia en Barcelona, con otros grandes autores como García Márquez




El manuscrito del discurso del Nóbel






#Casa Museo Mario Vargas Llosa
#Arequipa
#Perú
#Casas de escritores

miércoles, 3 de julio de 2019

Placas de autores por Chamberi: Manuel Machado y Carmen de Burgos



Algunos días, para espantar la desmemoria, recordar la literatura que nos enseñaron un día y fijar esas coordenadas suyas, que ahora eran las nuestras, nos echábamos a la calle buscando las señas de los escritores que nos precedieron.



Por Chamberí nos encontramos la casa donde habitó Manuel Machado. Vivió en la calle Churruca, y en esta casa, 30 años, desde 1917 hasta su muerte en 1947.

Manuel Machado escribió varios libros de poemas y también dos obras de teatro con su hermano Antonio, entre ellas "La Lola se va a los puertos".

Fue director del cercano Museo, ahora Museo de la Historia de Madrid, y también trabajó en la Biblioteca Municipal de la calle Fuencarras. Fue columnista de El Liberal y fundó varias revistas.









Y muy cerca, a pocas calles, está la casa donde vivió Carmen de Burgos, o Colombine cómo se hacía llamar. En la calle Nicasio Gallego núm. 1 vivió esta mujer luchadora por la igualdad de la mujer y primera periodista española profesional.

Nació en 1867 y se casó joven en Rodalquilar (Almería) pero no fue nada feliz con un marido mujeriego y alcohólico. Con su pequeña (la única que le sobrevivió de cuatro) consiguió venir a vivir a Madrid, después de estudiar Magisterio y mientras trabaja de profesora, empezó a escribir en varios periódicos de la época todo tipo de columnas, desde domésticas hasta reivindicativas de los derechos de la mujer. Escribía como Colombine. 

Vivió muchos años con Ramón Gómez de la Serna, hasta que éste, bastantes años más jóven, tuvo una historia sentimental con su hija que apenas duró un mes. Sin embargo fue suficiente para que se rompiera la pareja aunque ellos siguieron siendo buenos amigos. 

En esta casa vivió desde el año 1926 hasta 1932 que murió de repente después de sentirse mal en una tertulia del Círculo Radical Socialista.

Ya os la he recomendado, pero os recuerdo que se podéis vayais a ver la obra de teatro "Tardes con Colombine" en la sala Nueve Norte de Madrid.




#Chamberí (Madrid) y sus escritores
#Manuel Machado
#Carmen de Burgos
#Casas de escritores
#Madrid

jueves, 18 de abril de 2019

La casa de Concha Mendez y Manuel Altolaguirre en Madrid. También la de Luis Cernuda



"Al volver a Madrid encontramos a Luis Cernuda muy triste viviendo en una casa de huéspedes. Manolo le buscó un departamento  chico en nuestro mismo edificio y le propuso que fuera a comer con nosotros todos los días. Formamos una hermandad que duraría toda la vida, nosotros éramos su familia. Luis siempre un hombre distinguido. Como le gustaba vestir bien, al llegar a casa se quitaba el traje de calle y lo colgaba en un gancho, poniéndose después un mono de mecánico parecido al mío; así se acercaba a la imprenta para hacernos compañía mientras trabajábamos. Nuestra labor como editores empezó a hacerse famosa, porque el trabajo tipográfico que Manolo hacía era único en todo Madrid, y empezaron a llegarnos los encargos comerciales..."

Pág. 94

"La casa que teníamos en Madrid la ocupó durante nuestra ausencia Luis Cernuda. Como la imprenta que llevamos era bastante grande, tuvimos que mudarnos a otra casa mayor, en la misma calle de Viriato que tenía un semisótano..." 

Pág. 100
Concha Méndez. Memorias habladas, memorias armadas.
Paloma Ulacia



Había tardes literarias que salíamos a encontrar las Casas de escritores. 

Tardes en las que estudiábamos sobre el terreno la historia de la literatura trenzada con las ciudades donde habitaron. 

Aquella tarde primaveral de Madrid nos acercamos hasta la Casa de Concha Mendez y su marido Manuel Altolaguirre, así como casa también de Luis Cernuda, que estaba en la calle Viriato de Madrid. En el barrio de Chamberí. 

Hasta allí fuimos a recordar a una de esas mujeres que la historia fue olvidando y había que recuperar.
La historia de Concha Mendez y de Manuel Altolaguirre. La historia de Luis Cernuda.
La historia de una generación brillante, la del 27.



"Manuel Altolaguirre y Concha Méndez vivieron en esta casa desde 1935 a 1936. Aquí instalaron su imprenta y publicaron revistas como "Caballo verde para la poesía", o los libros que se editaron bajo el sello de la colección "Héroe" como "Razón de amor", de Pedro Salinas, o la primera edición de "La realidad y el deseo", de Luis Cernuda, que, como se indica en otra placa, vivió en esta casa entre 1933 y 1938, antes de exilarse voluntariamente y no regresar nunca a España. 

Manuel y Concha (Madrid, 1898 – México, 1986) se conocieron gracias a Federico García Lorca. Concha era también poeta y había sido novia de Luis Buñuel. Con Manuel inició una relación afectiva y de colaboración mutua, que se prolongaría hasta el exilio de ambos primero en Francia, luego en Cuba y más tarde en México.

La vida de ambos poetas y su amplia bibliografía está suficietemente documentada, pues fueron dos figuras muy significativas de la generación poética más importante de la literatura en lengua española del siglo XX. Destacar tan sólo dos importantes poemarios de su autoría que se publicaron bajo el sello de "Héroe": "La lenta libertad", de Manuel Altolaguirre, o "Niño y sombras", de Concha Méndez."

Memoria de Madrid - Biblioteca digital.


"Esta fue la casa desde 1935 a 1938 del poeta LUIS CERNUDA y aquí redactó ´´La realidad y el deseo´´.
El piso quinto, escalera interior, fue la casa de Luis Cernuda desde 1933 hasta 1938. 

La vida de Luis Cernuda comenzó en Sevilla el 21 de Septiembre de 1902. En el año 1926 ya está en Madrid, recién licenciado en Derecho. Vive en la Calle Fuencarral, en el número141. Viaja mucho. Después de residir y publicar en esta casa de la calle Viriato vive en Inglaterra hasta 1947, en Estados Unidos hasta el año1950, y en Méjico hasta su muerte, en casa de su gran amiga y antigua vecina de Madrid, Concha Méndez".

Memoria de Madrid - Biblioteca digital.



#Concha Mendez y Manuel Altolaguirre
#Luis Cernuda
#Placas de Madrid
#Casas de escritores
#Generación del 27


lunes, 15 de octubre de 2018

Carmen de Burgos - Día de las Escritoras





"Carmen, con su sombrerito triste y con su hija siempre en brazos, hizo sus estudios de maestra superior, ganó sus oposiciones a Normales entreverando todo eso con artículos en todos lados y hasta escribiendo fajas en casa de una modista que tenía un periódico de modas. Carmen entonces era Carmen de Burgos y para dar variedad a su nombre empleaba los seudónimos ingenuos y románticos de «Raquel», «Honorine», «Marianela». Apenada, nerviosa, fatigada, escribía para vivir, hasta que por fin fue la primera «redactora» de periódico. Por entonces Augusto Figueroa, el gran periodista, le dijo un día, a la salida de El Diario Universal: «Usted debe firmar Colombine», y ella se llamó desde entonces «Colombine»"
Ramón Gómez de la Serna


"Defensora del divorcio, del sufragio universal, de la supresión de algunas leyes sexistas y del fomento de la libertad de la mujer a través de la educación y del asociacionismo." A Carmen de Burgos se le puede considerar la primera mujer periodista profesional. Fue una luchadora por sus derechos y por los de todas las mujeres, sin dejar de escribir nunca. 

En el barrio de Chamberí, en la calle Nicasio Gallego número 1, hay una placa en la última de las casas que vivió en Madrid. 


Hoy 15 de octubre es el día de las Escritoras.

Día de todas las que escriben, famosas y anónimas. De todas las que sienten que algo les bulle dentro y tienen que traducirlo a palabras. De todas las que pelean con el principio y el fín, con una frase y cada palabra.

Día de las que no podemos hacer otra cosa que sea mejor que escribir, aunque a veces hasta duela.






domingo, 29 de abril de 2018

"La casa de las jaquecas": La casa de Ernestina de Champourcin en Vitoria





Los míos cuando salen de viaje traen regalos para mi blog.

El último ha sido para la sección de Casas de Escritores. Uno de mis hermanos me trajo desde Vitoria la casa donde nació Ernestina de Champourcin, una poeta de la Generación del 27 que con el tiempo sufrió casi el mismo olvido que muchas de las mujeres artistas de su generación.

Yo creo que este regalo es la mejor excusa para que la recordemos.



Siempre que he leído sobre esta autora me ha llamado la atención. Su vida está llena de giros tanto en su periplo vital como en el poético.

Como ya hemos dicho esta poeta nació en Vitoria en julio del año 1905 y murió en Madrid en el 1999. Cuántas cosas debió vivir.

Nació en una familia católica con orígenes remotos franceses y uruguayos. Pronto se trasladó a Madrid, donde estudió en el Colegio Sagrado Corazón, y después como alumna libre en el Instituto Cardenal Cisneros. No llegó a ir a la Universidad por las convenciones sociales.

Pero sin embargo, leemos en todas partes que en su tiempo (antes de la guerra) fue una de las poetas más reconocidas y Gerardo Diego la incluyó en su antología de 1934 (solo lo hizo con otra poeta más).
Estuvo inmersa en el ámbito cultural porque formó parte del Lyceum Club Femenino (hemos hablado ya otras veces de él, fundado por María de Maeztu en 1926) ocupándose de la sección de literatura a partir del año 1929.Allí conoció también a Juan Ramón Jiménez y su mujer Zenobia Camprubí, a Concha Méndez, María Baeza, Pilar Zubiaurre, Manuel Altolaguirre, Emilio Prados, Juan de la Encina y Rafael Alberti. Y cuentan que muchos reputados poetas le enviaban sus textos para que ella les diera su opinión.

También allí, en el Lyceum, conocería al otro poeta con el que se casó, Juan José Domenchina (secretario de Manuel Azaña), y con el que compartió el exilio en Francia y México, pues ambos eran republicanos.

En el exilio sobreviviría traduciendo libros y participando en varias revistas, mientras sigue publicando poemarios. Y lo curioso es que estando allí su poesía dio un giro hasta lo místico y religioso. Seguramente esa poesía de haber seguido viviendo en España en el régimen franquista hubiera tenido éxito, pero cómo estaba en el exilio pues no. Su marido murió en el 1959 en México.

No regresaría a España hasta el año 1972, y seguiría publicando sus poemarios hasta el último "Presencia del Pasado" que lo publicaría solo tres años antes de su muerte.

En sus últimos años empezó a recibir otra vez los reconocimientos que merecía. A partir de 1989 recibe el premio Euskadi de Poesía, el Premio Mujer Progresista, la nominación al Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1992 y la Medalla al Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid en 1997

La poesía de Champourcín es intimista. Puede dividirse en tres fases: poesía del amor humano (1905-1936), poesía del amor divino (1936-1974) y poesía del amor sentido (1974-1991).

Os dejo el enlace a una entrevista con la poeta ya siendo muy mayor. No os la perdáis, merece la pena:





CARTA AL VACÍOEs escribir a alguien
o lanzarse al silencio,
a nadar en lo oscuro,
a encender una llama
aunque ahoguen las dudas.
¿Carta a lo que no existe?
Hay buzones alados
que se disparan solos
y un correo sin pistas
ni trayecto seguro.

Eludir el camino
que todos conocemos.
Seguir hacia adelante
ruta de los que intentan
lo que nunca pensaron
y se sienten felices
porque hay algo distinto,
porque se desvanece
de pronto lo que sobra
y no existe el vacío
si queremos colmarlo.

Ernestina de Champourcín


Y estás: en el vacío...Y estás: en el vacío
y en la ausencia presente,
en la que es y vive
sin dejar de ser única
oquedad invisible
con raíces eternas.
No hay mundo que la llene
pero sí algo vivo
que la besa y la calma.

Ernestina de Champourcín





Qué bonita es la casa donde nació Ernestina de Champourcin ¿Verdad? Tan blanca y elegante.

Esta casa es del año 1901 y curiosamente recibe el nombre de "La casa de las jaquecas" por los Atlantes que tiene su fachada principal.




sábado, 10 de febrero de 2018

La casa donde nació Ramón de Mesonero Romanos en Madrid


Caminas por el centro de Madrid y topas por casualidad con una de esas placas doradas en forma de rombo que salpican tu ciudad y que llaman la atención. Una de esas que te gusta encontrar porque sabes te va descubrir un pedazo de su historia. 

No llevas las gafas y la ves algo borrosa pero no lo suficiente como para poder leerla: "En torno a este lugar estuvo la casa donde nació y vivió Ramón de Mesonero Romanos (1803-1882). 

Te alejas y contemplas el edificio que la contiene y la contemplas entre dos ventanas que dejan ver un piso bajo cerrado, semiabandonado, que paradójicamente parece la mejor compañía para esa indefinición de la placa: "En torno a este lugar estuvo la casa..."

Qué pena te dices. Más de una vez y de dos has leído por aquí y por allá que este periodista, sobradamente conocido como el Primer Cronista de Madrid de su época, protagonizó un episodio relacionado con otra famosa casa de otro escritor, la que hay en el núm. 61 de la calle Mayor de Madrid, la casa de Calderón de la Barca. 

Ramón de Mesonero Romanos se presentó un día en dicha casa para evitar que la demolieran. Para ello no solo les obligó a marcharse sino que permaneció de guardia toda la noche. A la mañana siguiente solicitó ante el Ayuntamiento que se detuviera la demolición por mandato judicial. Y su petición fue atendida.

Ahí sigue en pie, en el núm. 61 de la calle Mayor y señalada con otra placa, la casa de Calderón de la Barca. Casa que además tiene la peculiaridad de estar considerada como la casa más estrecha de Madrid.

Sin embargo, de la casa de Mesonero Romanos solo sabemos, gracias a otro Cronista y su biógrafo, D. Luis Prados de la Plaza, más o menos dónde estuvo... 

El considerado como primer Cronista de Madrid, D. Ramón de Mesonero Romanos, nació en la calle del Olivo, número 10, el 19 de julio de 1803. Pero tanto la calle como la casa desaparecieron al hacerse la Gran Via.  

Qué triste paradoja, te dices.





"Hijo de Matías Mesonero, de origen salmantino y de Teresa Romanos, de ascendencia zaragozana, el que será reconocido como primer Cronista Oficial de la Villa de Madrid, vivió en la casa familiar más de treinta años.
Ramón de Mesonero Romanos, periodista y fundador de publicaciones como el “Semanario Pintoresco Español”, fue designado cronista oficial de Madrid a partir del 15 de julio de 1864. Antes había redactado, junto con Esteban Calderón, el periódico “Cartas Españolas” y firmado gran número de artículos y crónicas sobre la ciudad. Entre 1845 y 1850 fue concejal del Ayuntamiento de Madrid, periodo en el elaboró unas reformas urgentes, necesarias y útiles, que presentó en la sesión plenaria del 23 de mayo de 1846, así como un proyecto de Ordenanzas Municipales, que recibió los elogios de la calle y de la prensa periódica. En 1847 ingresa como miembro de número en la Real Academia Española y es ya un reconocido articulista que colabora con numerosas publicaciones. Es también autor de obras de referencia sobre el Madrid de su tiempo como, entre otras, “Mis ratos perdidos o ligero bosquejo de Madrid entre 1820 y 1821” (1822), “Escenas matritenses” (1845), “El antiguo Madrid” (1861) o las significativas “Memorias de un setentón” (1881), que, en opinión de Prados de la Plaza, “son, de largo, la mejor herencia que nos ha dejado el primer Cronista Oficial de la Villa.”"

"La crítica ha sido en este sentido unánime, añadiendo a sus dotes de pintor y retratista de una realidad social unas cualidades humanas poco comunes. Todo ello propiciará una serie de nombramientos y honores que nunca actuarán en detrimento de su invariable personalidad. Su fallecimiento, 30 de abril de 1882, supuso un auténtico acontecimiento en la villa y corte de Madrid, una manifestación de duelo poco frecuente en este periodo histórico. Su legado se proyectará siempre como un copioso caudal de noticias de su época, imprescindible para todo aquel que quiera adentrarse en la pequeña historia de una España abrumada por los hechos y acontecimientos sociales. "

jueves, 11 de enero de 2018

Ruta literaria por el barrio Salamanca de Madrid - 2ª parte

C/ Claudio Coello 25 casa de Camilo José Cela


Hoy vamos a continuar el paseo literario por el barrio de Salamanca que comenzamos en otra entrada. Lo dividimos en dos partes para no hacer una entrada del blog tan larga.

Os recuerdo que lo comenzamos en la calle Claudio Coello en el núm. 25 donde había muerto el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Después subimos hasta la calle Velázquez donde había varios puntos donde detenerse. Al final de la entrada tenéis un enlace a ella.


Pues bien, hoy volvemos a la calle Claudio Coello, a donde bajamos desde Velázquez por Ortega y Gasset, y encontramos que a la altura del 25, haciendo esquina tenemos la casa donde vivió Camilo José Cela ( Iria Flavia, La Coruña, 1916 - Madrid, 2002). Aunqu de jóven tentó a la poesia, le conocemos más como prosista, ya sea con la novela, o el cuento y el libro de viajes. Se le conoció sobre todo a partir de su novela La familia de Pascual Duarte, en el año 1942.




Si seguimos caminando por la calle Velazquez de nuevo, hasta la calle General Oraa y bajamos por ella dirección Castellana, encontramos en el núm. 19 una casa que ahora está en obras donde una placa recuerda que allí vivió el escritor D. Ramón de Valle Inclán. Es una casona que me hubiera gustado conocer en sus días, ahora está casi tapada pero hace esquina con la calle de los Hermanos Becquer. En Madrid hay más casas donde vivió este escritor, pero ésta es la que nos pilla en el barrio de Salamanca. 

"Su amigo Antonio Palomero lo definió como una figura exótica, tocado con un amplio sombrero mexicano, una melena negra y sedosa, una barba puntiaguda, unos quevedos sobre su nariz aguileña y un cuello inverosímil de grandes puntas (“cuello galdstoniano”, según Rubén Darío, quien añadía que sus corbatas fastuosas podrían servir de chal a una mujer). Se apoyaba en un bastón rematado en un huevo de plata, “regalo de un príncipe indio”, según decía."





Volvemos sobre nuestros pasos y subimos de nuevo la calle General Oraa hacia la calle Francisco Silvela, y en la calle General Díez Porlier, en el núm. 36, tenemos la casa donde vivió y murió el dramaturgo Buero Vallejo. Este autor nació el mismo día que yo, un 29 de septiembre, y en mis épocas del Instituto nos tuvimos que leer "Historia de una escalera", que hasta creo recordar que nos llevaron al teatro a verla.


"Antonio Buero Vallejo siempre me pareció un hombre reflexivo, tal vez demasiado apesadumbrado, un punto tristón, acaso secuela de su pasado, aunque su viuda quita importancia a esa etiqueta y lo recuerda tierno en la intimidad, de conversación amena y divertida cuando se reunía con sus habituales contertulios. Era compañero de dominó de Fernando Vizcaíno Casas, vecino suyo en la sierra de Navacerrada, en vacaciones, tan distintos en su ideología pero con el que departía cordialmente. Buero Vallejo conoció a Victoria Rodríguez cuando formó parte de la compañía del Teatro Nacional María Guerrero que estrenó Hoy es fiesta, otra de las más aplaudidas comedias del autor alcarreño. Ella tenía veinticinco años, quince menos que él, del que se enamoró en seguida y tras un breve noviazgo se casaron el 5 de marzo de 1959. Victoria trabajó en unas cuantas obras de Antonio, pero no en tantas como él hubiera querido, ya que nunca quiso imponerla a ningún director para evitar ser acusado de nepotismo." Manuel Román.





A continuación podemos pasar por la calle General Pardiñas y tenemos las casas de dos escritores que merece la pena recordar. En el núm. 97 está la casa donde vivió y murió Miguel Mihura.



Miguel Mihura (Madrid, 1905 - 1977) Comediógrafo y humorista español a quien se debe la renovación del teatro cómico de la posguerra. Su obra maestra, Tres sombreros de copa (escrita en 1932 pero no estrenada hasta 1952), supuso una ruptura radical con el humor tradicional. En 1941 fundó La Codorniz, famosa revista semanal de la posguerra, que dirigió hasta 1946.  Mihura fue además guionista de más de veinticinco películas, entre ellas Bienvenido Mr. Marshall, dirigida por Luis García Berlanga en 1952.

 "El humorista cínico era un sentimental, como todos. Había sido toda su vida un soltero ejemplar y pertinaz, pero se enamoró para siempre de una suiza fugaz, cuando ya era demasiado tarde. Se nos murió en seguida. Le lloré con Alfonso Sánchez, que tampoco duró mucho. Siempre viví una adhesión sentimental, intelectual, al 27 del humor, que eran una prolongación de Gómez de la Serna, imposibles sin Ramón, aunque no le citaban demasiado. Mihura llegó a decirme que el maestro era Fernández Flórez. Estaba borrando sus propias huellas. Siempre fue un cojo malvado y adorable" Francisco Umbral





Y en el núm. 107 de General Pardiñas, casi en la esquina con María de Molina, vivió la autora del Nadal Carmen Laforet. Tiene una placa que dice: "En esta casa mirando hacia Barcelona vivió Carmen Laforet (1921-1994) y en ella escribió su novela "Nada" Premio Nadal 1945". 

Mirando hacia Barcelona...







Y por último saltamos de la primera premiada con el Nadal a un premio Cervantes, porque ya en la Avenida de América encontramos la casa donde vivó y murió Juan Carlos Onetti, Premio Cervantes. Novelista uruguayo, considerado no sólo el escritor más importante que ha dado la literatura de su país, sino uno de los máximos creadores de la narrativa en lengua castellana del siglo XX.





"Me senté en la cama de Juan Carlos Onetti cuando nadie me observaba, y me pareció que aún había en ella mucho insomnio impregnado. Me mullí brevemente y se levantó un silencio viejo que me hizo creer que su literatura se escondía aún en aquella cama, expuesta durante siete semanas en la Casa de América. Todo lo que necesitaba Onetti, incluso lo que le sobraba, estaba en su habitación, desde la que contadas veces se asomó a la ventana. No había exteriores en Juan Carlos. «Empezó a estar encerrado desde niño», admitía hace poco su viuda, Dolly Onetti, pero el retiro solo se volvió rotundo y feliz después de llegar a Madrid en 1975 e instalarse en la avenida de América 31, piso 8.º, apartamento 3. Para lo que había que decir, bastaba el silencio, y para lo que había que conocer, bastaba la cama, afirmaba a menudo el propio escritor."
  Juan Tallón






Espero que os haya gustado este paseo literario por el barrio de Salamanca. En este blog tenemos más paseos literarios, os dejo reseña de alguno de ellos por si queréis echarles un vistazo.



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